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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 138

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  4. Capítulo 138 - 138 Yi Xuan part 3 zzz
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138: Yi Xuan part 3 zzz 138: Yi Xuan part 3 zzz Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

___________________________________ Días pasaron.Tn recibió ropa del santuario, sencilla pero cómoda, nada comparado con los harapos que había usado toda su vida.

La propia Yixuan lo estaba entrenando en un arte marcial llamado Kung Fu, donde los movimientos eran lentos, repetitivos, casi meditativos.

Tn intentaba imitarla, pero pronto frunció el ceño.

Cada giro de muñeca, cada estirada de brazos, se sentía como una tortura de paciencia.

Él quería acción, movimiento, algo inmediato.

Mientras Yixuan cerraba los ojos, su expresión serena como el agua en calma, Tn aprovechó el descuido.

Dio un paso atrás, luego otro, y desapareció sin hacer ruido.

Cuando Yixuan abrió los ojos y estiró las manos, se dio cuenta enseguida de que su nuevo alumno ya no estaba.

Suspiró hondo y comenzó a buscarlo por los patios del templo.

No tardó demasiado.

Lo encontró encima de un árbol de duraznos, con las piernas colgando y la boca llena, mientras devoraba onigiris que claramente había tomado de la cocina.

Yixuan lo miró en silencio unos segundos, exhalando otra vez.

—Tn… —su voz fue firme, pero calmada—.

Baja.

El entrenamiento aún no termina.

Tn la miró desde lo alto del árbol, con un pedazo de arroz todavía en la comisura de sus labios.

No respondió, simplemente siguió comiendo con total descaro, como si las palabras se las hubiera llevado el viento.

—¿No me escuchaste?

—insistió ella, esta vez arqueando una ceja.

El muchacho tragó y, sin apartar la vista, habló con frialdad—Escuché.

Simplemente no quiero.

Cuando le dijeron aprender artes marciales, se imagino algo mas de accion o epico tal vez tecnicas legendarias con las cuales podría romper rocas.

No malditas clases de yoga.

Yixuan cerró los ojos un segundo, controlando su respiración.

No era la primera vez que un alumno era difícil… pero este chico tenía una testarudez particular, una resistencia que parecía más instinto de supervivencia que rebeldía.

Finalmente, se impulsó y subió al árbol junto a él.

Su presencia era serena, casi como si no pesara nada, hasta quedar sentada a su lado, con las ramas mecidas por la brisa.

—Sabes, no es tan distinto —dijo suavemente, mirando el horizonte en vez de a él—.

Cuando aprendí, también me parecía inútil.

Repetir lo mismo una y otra vez… como si nada cambiara.

Tn mascó otro bocado, masticando despacio, fingiendo que no le interesaba.

—¿Y por qué lo seguiste haciendo?

—preguntó al fin, con tono áspero pero curioso.

Yixuan lo miró de reojo, una leve sonrisa en los labios.

—Porque descubrí que no entrenaba solo mi cuerpo.

Entrenaba mi corazón.

El silencio quedó flotando entre los dos, apenas roto por el crujido de las hojas.

Tn apartó la mirada, incómodo.

Tn bajó del árbol con un salto ágil, casi felino, y en el aire usó Trick Star: cambió de lugar con una canasta del jardín.

El objeto apareció sobre la rama mientras él aterrizaba sin dificultad en el suelo.

Una leve sonrisa de satisfacción cruzó su rostro, aunque enseguida un hilillo de sangre se escapó de su nariz.

Con el dorso de la mano lo limpió, como si nada hubiera pasado.

Yixuan descendió del árbol con calma, sus pasos ligeros sobre la hierba.

Caminaba detrás de él sin prisa, con la mirada fija en el muchacho.

—Aunque tu habilidad es extraña y prometedora… —murmuró, con un tono sereno pero firme— necesitas entrenar más.

Mucho más.

Tn se dio la vuelta, sus ojos aguamarina oscuros brillando con un dejo de rebeldía.

—Sé pelear.

—respondió con simpleza, encogiéndose de hombros.

Yixuan lo miró con seriedad, cruzando los brazos.

—Pelear como un callejero no es lo mismo que dominar un arte marcial.

—su voz era tranquila, pero había un peso en sus palabras—.

Allá afuera sobrevives a base de instinto.

Aquí, aprendes a controlar ese instinto.

El chico bufó, girando la cara con fastidio.

—Hmph… Entonces, ¿no tienes otro tipo de entrenamiento?

Algo que no sea moverme lento y respirar como una estatua.No se tal vez un nivel 0.

Yixuan arqueó una ceja, como si hubiera anticipado esa queja.

—Tenemos maniquís móviles con los que puedes aprender a golpear y esquivar.

Postes de madera para fortalecer tus brazos y piernas.

El Mook Yan Jong, un muñeco de entrenamiento que te enseñará precisión, equilibrio y resistencia.

Tn la miró fijamente, su ceño ligeramente fruncido.

—¿Y… no hay más estudiantes con los que entrenar?

—preguntó con cierta esperanza, como si aquello le pareciera más real.

Yixuan negó con suavidad, manteniendo sus ojos fijos en él.

—Primero, te entrenaré yo.

—dijo con una calma firme, que no admitía dudas—.

Antes de ponerte frente a otros, necesito que aprendas lo básico.

Tn chasqueó la lengua, desviando la mirada.

—Tch… ¿Básico, eh?

—murmuró—.

No soy un niño que acaba de aprender a caminar….

—No.

—replicó Yixuan, acercándose lentamente, hasta quedar frente a él—.

Eres alguien que acaba de dar el primer paso en un camino muy distinto.

El silencio cayó entre los dos, roto solo por el viento que agitaba las ramas del jardín.

Tn suspiró y aceptó, pero antes de dar un solo paso, un golpe de Yixuan se dirigió directo a su rostro.

Con un reflejo rápido lo esquivó por poco, dando un salto hacia atrás.

El muchacho la miró incrédulo, con los ojos muy abiertos.

—¡¿Qué demonios haces?!

—espetó, con la respiración acelerada.

Yixuan adoptó una postura firme, el cabello cayendo sobre sus hombros mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en sus labios.

—Tendrás que evadirme.

—respondió con voz calmada, pero cada palabra pesaba como una orden.

Sin darle tiempo a reaccionar, avanzó con una ráfaga de puñetazos y patadas fluidas.

Tn retrocedía, esquivando a duras penas, cada movimiento más justo que el anterior.

Su respiración se volvió pesada, pero de pronto, algo le llamó la atención: los gestos que usaba para evadir eran los mismos que ella le había mostrado en los ejercicios de respiración y movimientos lentos.

“…Entonces esas tonterías de meditación sí funcionaban…” pensó con un gruñido interno, justo antes de que un golpe certero lo derribara al suelo.

El impacto no fue fuerte, pero lo dejó jadeando, con la espalda contra la hierba húmeda.

—No lo hiciste nada mal.

—murmuró Yixuan, ofreciéndole la mano.

Tn dudó unos segundos, pero al final la tomó y dejó que lo ayudara a levantarse.

La mujer lo miraba con calma, con esa mirada que mezclaba severidad y ternura.

—Recuerda esto, Tn.

—dijo en tono solemne—.

Ningún conocimiento en el templo Yunkui es inútil.

Cada detalle, cada postura, tiene un propósito.

Siglos de conocimiento y tradicion reunidos en una comunidad que buscaba la prosperidad y el ayudar.

El chico la miró fijamente, sorprendido a su manera, y de pronto sus labios se curvaron en una sonrisa burlona.

Mostró levemente unos colmillos afilados, brillando bajo la luz del sol.

—Entonces… parece que tendré que demostrarte que voy a superarte, ¿no?

—dijo con un tono desafiante, casi juguetón.

Los ojos de Yixuan brillaron, y asintió con calma.

—Aunque es posible que algun dia lo logres.Puedes llamarme shifu, si así lo deseas.

Me siento bien cuando me llaman asi Je~ incluso con Belle lo hace—respondió suavemente, recordando el apodo que ya usaban Wise y Belle.

El ojo de Tn tembló un poco al escuchar eso.

Recordó a Belle, esa chica rara que invadía su espacio personal sin siquiera pedir permiso, y a Wise, siempre serio, aburrido y claramente molesto con su presencia.

—Hmph… como quieras, anciana.

—soltó de repente, cruzando los brazos con una sonrisa retadora.

Yixuan sintió como si una lanza le atravesara el orgullo con ese “anciana”.

Se llevó la mano a la frente con un suspiro, pero después dejó escapar una risa ligera mientras tronaba sus nudillos con calma.

—Vaya, vaya… —dijo con un tono divertido pero intimidante—.

Parece que mi querido alumno necesitará muchísima práctica.

El aire entre ambos se cargó de tensión, un equilibrio extraño entre respeto y desafío.

“HHHYYYYYYYYYYYYAAAAAAAAAAAAAA”.

Algunos estudiantes podrían jurar haber escuchado un grito de dolor o sufrimiento, y Belle, desde su cuarto, sintió de pronto como si alguien hubiera roto algo suyo.

Pero en el jardín, la realidad era distinta: Tn ya estaba en el suelo, jadeando por aire, con el pecho agitado.

Frente a él, Yixuan sonreía dulcemente, con esa serenidad peligrosa que solo enmascaraba la fuerza con la que lo había hecho entrenar.

—Ve a ducharte —dijo ella con calma, como si nada hubiera pasado—.

Luego cenarás… y dormirás.

El entrenamiento había sido brutal.

Sería hipócrita de parte de Yixuan decir que no había aprovechado la excusa para desquitarse por aquel “anciana” que Tn le había soltado sin filtro.

El chico, a duras penas, logró ponerse en pie.

Cada músculo de su cuerpo ardía, su respiración era irregular y sentía que incluso su orgullo pesaba más de lo normal.

“¿Quién diría que esta mujer sería tan fuerte?”, pensó con un gruñido interno, tambaleándose en dirección a su habitación.

Una vez allí, tomó algo de ropa limpia y se dirigió a los baños.

Al entrar, encendió la regadera, y el agua tibia resbaló lentamente sobre su cuerpo cansado.

La visión se centró en su torso desnudo: en su espalda se veían viejas cicatrices, marcas de golpes y heridas que nunca cicatrizaron del todo.

Sus brazos mostraban músculos definidos, producto de años de sobrevivir en las calles, de pelear cada día por comida y refugio.

Su abdomen, sorprendentemente marcado para alguien de su edad, era el reflejo de una vida de esfuerzo y carencia.

El agua relajaba sus músculos, aunque no podía borrar la incomodidad de los recuerdos.

Tn había vivido en las calles toda su vida, y aunque ahora tenía comida, un techo y un sitio en el templo, todavía se sentía como un extraño.

La abundancia en su dieta reciente había acelerado la definición de su cuerpo, dándole un aire atlético y feroz impropio de un muchacho tan joven.

Terminó de ducharse y se vistió con calma, acomodando las vendas sobre su torso y brazos, como solía hacer.

Con paso firme, aunque lento, se dirigió hacia el comedor.

El ambiente allí era tranquilo: estudiantes y sacerdotisas compartían en silencio o con charlas ligeras, disfrutando de las comidas del templo.

Tn entró y, como era su costumbre, se sentó en una mesa apartada, buscando mantener la distancia.

Desde allí notó la presencia de algunos instructores, hombres y mujeres que lo observaron con atención.

No decían nada, pero sus miradas lo analizaban con detalle: la manera en que caminaba, la fuerza en sus hombros, las vendas sobre sus brazos… era evidente que el chico no era un novato en lo que a sobrevivir se refería.

Tn apartó la vista.

No le gustaba ser observado.

Bajó la cabeza y comenzó a comer con calma, sin prisa pero con hambre, disfrutando en silencio de cada bocado.

Por primera vez en el día, sentía un poco de paz.

Tn estaba comiendo tranquilo hasta que Belle se sentó a su lado.

La chica era rara, y aunque Tn la ignoró, ella comenzó a contar sobre cómo le fue en su día, pero él solo siguió comiendo.

Belle infló sus mejillas, molesta, y mencionó que no fuera grosero con una chica.

—Solo quiero comer tranquilo… —gruñó Tn sin mirarla—.

¿No tienes a nadie más a quien molestar?

No se algun amigo….seprietnes venenosas tal vez-.Murmuro por lo bajo notando a la chica moverse incomoda en su haciento.

Belle lo miró con un puchero antes de murmurar—No hay chicos de mi edad aquí.

Casi todos ya son monjes rígidos… incluso las chicas se la pasan más centradas en sus deberes del templo que en comportarse como chicas normales.

Reiterando, Belle se sentia sola en un lugar donde su hermano en raras ocaciones concordaba con ella.

Tn la miró de reojo y por un instante sintió cierta simpatía por ella.

Pero aquella chispa se esfumó en cuanto la pequeña descarada trató de robarle un pedazo de su comida con sus palillos.

Tn reaccionó de inmediato, dándole un ligero golpe en la cabeza.

—¡Ouch!

¡Malo!

—se quejó Belle llevándose las manos a la frente.

Mientras tanto, Tn terminó su comida como si nada, y Belle, aún dolida, comenzó a darle ligeros golpes en el brazo a modo de venganza.

La escena, aunque caótica, tenía cierto aire de cotidianidad.

Desde el otro extremo del comedor, Yixuan no pudo evitar sonreír con dulzura.

Era raro verla con una expresión tan calmada, pero aquella imagen le agradaba: sus alumnos empezaban a llevarse bien, y eso creaba un ambiente más cálido en el templo.

No todos compartían su alegría.

Wise, sentado un poco más lejos, mantenía la mirada fija en ellos.

Sus ojos brillaban con una mezcla de desconfianza y disgusto.

Ver a Belle acercarse tanto a un completo extraño no le hacía ninguna gracia.

Al contrario, la simple idea lo inquietaba más de lo que quería admitir.

Su mandíbula se tensó mientras clavaba los palillos en su cuenco, murmurando por lo bajo—No deberías confiarte tanto de alguien como él, Belle….

No le agradaba la idea de que su hermana se acercara demasiado a un completo desconocido del cual apenas sabian su nombre o de donde vino.

Wise comía solo, con el ceño fruncido, apenas probando bocado mientras miraba de reojo cómo Belle y Tn reían y discutían en su mesa.

La cena terminó y todos los estudiantes comenzaron a dirigirse a sus habitaciones.

Tn ya estaba caminando hacia la suya, arrastrando un poco los pies del cansancio, cuando escuchó pasos apresurados detrás de él.

Se giró y vio a Belle cargando una manta doblada y una almohada que parecía demasiado grande para su tamaño.

—¿Y tú qué demonios haces con eso?

—preguntó Tn arqueando una ceja.

Belle sonrió como si fuera lo más natural del mundo.—¡Vamos a hacer una pijamada!

—declaró con entusiasmo—.

Intenté invitar a Wise, pero está enojado conmigo y se durmió temprano.

Así que… ¡serás tú!

—¿Pijamada…?

—repitió Tn incrédulo, mirándola con desaprobación—.

Vuelve a tu cuarto, niña rara.

Pero antes de que pudiera detenerla, Belle ya había abierto la puerta de su habitación, entrado y se había lanzado de cabeza a la cama.

Colocó su almohada con cuidado y se tapó con la manta, mirando a Tn con descaro.

—Aquí está más cómodo.

Además, podemos hablar de muchas cosas… ¡puedes contarme cómo llegaste al templo!

Tn se quedó un momento en silencio, con el ceño fruncido, y suspiró.

Si no fuera porque sentía cierta gratitud hacia Yixuan y el templo por darle comida y techo, ya habría cargado a Belle y la habría arrojado por la puerta.

En lugar de eso, se dejó caer en el suelo, cruzando los brazos.

—Mira… yo solo quiero dormir.

No estoy para tus tonterías.

El brillo de los ojos azules de Belle pareció apagarse un poco.

Ella lo observó en silencio, encogiendo los hombros, antes de murmurar con voz baja—¿Acaso… no te agrado?

Carajo.

Tn la miró y sintió un pequeño nudo en el estómago.

Era como si acabara de patear a un cachorro.

Bajó la mirada, rascándose la nuca.

—No es eso —dijo con un suspiro—.

Es solo que… no estoy acostumbrado a esto.

Belle lo observó un instante y luego sonrió con suavidad, como si esas palabras fueran suficiente.—Entonces me quedaré… pero prometo no molestarte —dijo con un tono casi infantil.

Tn negó con la cabeza, medio resignado, medio divertido.—Está bien.

Pero si empiezas a roncar, te saco de aquí.

—¡No ronco!

—protestó Belle inflando las mejillas, y luego soltó una risita—.

Está bien… entonces cuéntame, ¿cómo fue tu primer día entrenando con Shifu?

Tn rodó los ojos.—Doloroso.

Esa mujer está loca.

Belle rio, tapándose la boca con la manta.—¿Viste?

¡Ya estamos hablando!

¡Te lo dije, las pijamadas sirven!

Y mientras ella seguía lanzando pequeñas diatribas sobre sus clases, sobre cómo las sacerdotisas eran demasiado serias, y cómo extrañaba reír con alguien de su edad, Tn terminó apoyando la cabeza contra la pared, escuchándola a medias.

Contra todo pronóstico, aquella voz alegre en la penumbra no le resultaba tan molesta como pensaba.

Belle siguió hablando mientras bostezaba, las palabras ya arrastrándose con sueño.—…y entonces, cuando la sacerdotisa me dijo que me concentrara, ¡me quedé dormida en la postura del loto!

—rió flojito, con los ojos entrecerrados.

La chica ya estaba demasiado cómoda en la cama, acurrucada entre la manta y la almohada, mientras Tn permanecía en el suelo apoyado en la pared, brazos cruzados y la mirada fija en el techo.

El chico no entendía cómo esa mocosa podía hablar tanto sin cansarse, pero poco a poco el sonido de su voz se fue volviendo un murmullo lejano que acompañaba el silencio nocturno.

Horas pasaron.

Yixuan caminaba por los pasillos con una linterna en la mano, revisando que todo estuviera en orden.

Sus pasos eran suaves, casi ceremoniales, el leve resplandor anaranjado iluminando su rostro sereno.

Al llegar al pasillo donde estaban los cuartos de los nuevos alumnos, detuvo su andar frente a una puerta entreabierta.

La mirada de Yixuan se posó en el interior: Tn descansaba apoyado sobre el borde de la cama, con el torso inclinado hacia adelante y los brazos sueltos, dormido pero sentado en el suelo.

Sobre la cama, Belle dormía boca arriba, las piernas abiertas, el cabello azul hecho un desastre y un pie peligrosamente cerca de golpear la cabeza del chico.

Yixuan tuvo que cubrirse la boca con una mano para contener una risa.

La escena era ridícula y tierna al mismo tiempo.

Ambos parecían tan… humanos.

Tan lejos del peso que cargaba el templo.

Se alejó de la puerta, suspirando con un aire más tranquilo.

Por un instante, la paz de esos niños la hizo sentir que el mundo estaba en equilibrio.

Pero sus pasos la llevaron a otro lugar.

Caminó hasta la sección más profunda del templo, donde la luz de su linterna apenas parecía atreverse a penetrar.

Allí, tras varias puertas selladas, se guardaba la espada sagrada Qingming.

El arma descansaba en un pedestal, cubierta por amuletos y escrituras antiguas.

El filo resplandecía débilmente incluso en la oscuridad, como si respirara.

Yixuan se detuvo frente a ella.

Su reflejo apareció distorsionado en el acero, su rostro alargado como un espectro.

Por un instante, en ese reflejo creyó ver a otra persona: su hermana.

Aquella que había caído víctima del filo maldito.

El pecho de Yixuan se contrajo y apretó la linterna con fuerza.

—Hermana… —susurró con amargura.

El templo adoraba ese artefacto, lo proclamaban como la última defensa contra las amenazas del Vacío.

Pero Yixuan sabía la verdad: cada portador terminaba consumido, poco a poco, como si la espada se alimentara de sus recuerdos y sentidos hasta vaciarlos.

Sus labios se apretaron en una línea dura.—No… yo nunca… —se dijo a sí misma, bajando la mirada con decisión—.

No repetiré ese destino.

No importa lo que digan, no me dejaré arrastrar por ti.

El eco de sus palabras se perdió en la cámara, pero la espada parecía vibrar suavemente, como si se burlara.

Yixuan apagó la linterna con un suspiro pesado y dio media vuelta, aunque en su mente el reflejo de su hermana seguía mirándola fijamente desde el acero.

Usar o no sar un arma de doble filo…….que delirante era.

_____________________________________ (Ojala les haya gustado y pues ire progresando con la shifu poco a poco, no la hare loca de un dia a otro ok).

Pondría imágenes suculentas de las waifus pero…..wattpad y los tards no me dejarían en paz 😑 así que ni modo.

Y como tengo que aclarar, la siguiente es ellen luego jeanne y asi sucesivamente, la lista es de quines se actualizaran,ya al final con gil fem dejare votaciones y la caja de sugerencias donde podran decir nombre de waifu que no este en la lista ok.

siguiente en llegar.

tanya parte 2.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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