Waifu yandere(Collection) - Capítulo 15
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15: maki zenin(jujutsu kaisen) 15: maki zenin(jujutsu kaisen) OK esto sera antes y después de shibuya y abarcare la historia todo para adelante.
El cielo sobre la Academia Jujutsu estaba teñido por un gris opaco, como si incluso el sol temiera brillar sobre aquel lugar.
Las hojas caídas crujían bajo los pies de los estudiantes, aunque para T/N, cada paso era más pesado que el anterior.
Era un hechicero de segundo grado, sí… pero apenas.
Su técnica maldita, Cross Arrow Slash, le había ganado respeto en el papel: podía lanzar su brazo como una flecha envuelta en energía maldita,(como la flecha de apolo en shuumatsu).
 Si el golpe era limpio, podía atravesar maldiciones de primer grado… o una pared de concreto como si fuera de papel.
Pero cada uso dejaba su brazo con espasmos.
A veces no podía ni sostener un lápiz por días.
El problema era más profundo.
T/N dudaba.
Dudaba de sí mismo, de su poder, de su valor.
Y ese tipo de duda no se permitía en el campo de batalla.
—Otra vez, idiota.
—La voz seca de Maki Zenin cortó el aire como un látigo.
T/N jadeaba, cubierto de sudor y con la camiseta empapada, arrodillado en medio del campo de entrenamiento de la academia.
El brazo maldito a su lado temblaba con él, resonando con su debilidad.
—Ya no siento el brazo, Maki… —murmuró, pero ella ni siquiera lo miró con compasión.
—No me importa tu brazo.
No puedes proteger a nadie si te derrumbas por eso.
Párate.
Maki Zenin.
Fuerza pura sin energía maldita.
Odiaba a los débiles, pero no a T/N.
No exactamente.
Disfrutaba verlo luchar por ponerse a su nivel.
Le gustaba patearlo, golpearlo, empujarlo más allá de su límite.
A veces, en las noches de luna llena, se quedaba más tiempo de lo necesario en los entrenamientos, observándolo arrastrarse por el suelo, como si buscara algo más que simple crecimiento.
—Hoy también llevarás mis armas.
No te atrevas a romper la caja como la última vez —le dijo antes de girarse.
—Sí… Zenin-senpai… —respondió él, como un susurro ahogado.
Esa tarde fueron enviados a una misión en las afueras de Sendai: una zona semiabandonada donde una maldición se estaba gestando en una vieja estación de tren.
El aire estaba enrarecido.
Una presión maldita espesa cubría la zona.
—Mantente detrás mío y solo usa tu técnica si te lo ordeno.
¿Entendido?
—le dijo Maki, sin mirarlo.
—Sí… entendido.
No pasaron ni cinco minutos antes de que la maldición surgiera.
Un ente deformado, hecho de óxido y tendones, los emboscó desde la oscuridad del túnel.
Maki cargó de frente, su naginata brillando en la penumbra.
T/N, temblando, sintió el brazo hormiguear la energia mldita se formo en su brazo.
El miedo lo paralizó.
No…
otra vez no…
Si no disparo, ella morirá.
Si disparo, pierdo el brazo.
¿Qué se supone que haga…?
—¡T/N!
—gritó Maki desde el frente, cubierta de sangre, con la criatura a centímetros de su cuello.
El mundo se detuvo.
T/N extendió el brazo.
Cross Arrow Slash.
La energía maldita se condensó en su brazo derecho.
Los tendones gritaron.
Un destello negro cruzó la oscuridad.
El cuerpo volo.El impacto fue absoluto.La maldición se partió en dos.Y el brazo de T/N colapsó, dislocado, cubierto de grietas.
Cuando todo terminó, Maki lo miró en silencio.
Sus ojos no mostraban gratitud.
Solo una especie de…
evaluación.
—Estás mejorando…
—dijo finalmente, y caminó hacia él.
Se agachó, tomó su rostro con una mano enguantada y lo obligó a mirarla.
—Pero no me vuelvas a hacer esperar otra vez.
¿Entiendes?
T/N tragó saliva.
Sus piernas temblaban.
No sabía si era por el dolor… o por esa mirada que Maki le lanzó en ese instante.
Fría.
Intensa.
Casi posesiva.
T/N apenas podía mantenerse en pie.
El dolor en su brazo era como una corriente ardiente que le atravesaba desde el hombro hasta los dedos.
Cada paso detrás de Maki era una tortura.
Ella no le dijo una sola palabra mientras lo arrastraba por los pasillos silenciosos de la Academia Jujutsu.
Al llegar al ala médica, el olor a desinfectante lo golpeó primero.
Luego vino Shoko Ieiri, la doctora indiferente, fumando con desgano mientras lo miraba desde su asiento giratorio.
—¿Otra vez tu brazo, T/N?
—suspiró ella, apagando el cigarro con calma.—Te vas a quedar sin ligamentos antes de que termines segundo año.
T/N abrió la boca para explicarse, pero antes de que pudiera formar una palabra, la voz cortante de Maki lo interrumpió desde la esquina de la habitación.
—No fue su culpa.
Yo di la orden.
Se acabó el reporte.
Shoko alzó una ceja, mirando de reojo.
—Tampoco pregunté eso, Maki.
Solo quiero saber si está consciente.
—Lo está, respondió Maki, con una voz que no dejaba lugar a discusiones.
T/N bajó la cabeza.
No por vergüenza… sino porque ya no sabía si podía hablar.La habitación quedó en un silencio tenso, apenas roto por el crujido de vendas siendo apretadas contra carne herida.
Shoko, como siempre, decidió no profundizar.
—Listo.
No uses ese brazo por un par de días o terminarás con daño permanente.
—Gracias… doctora, murmuró T/N.
—Vamos, ordenó Maki de inmediato, tomándolo del uniforme con fuerza.
No hubo espacio para descansar.
Ni para agradecer.
Ni para pensar.
El edificio de dormitorios estaba envuelto en un tenue silencio.
Los estudiantes aún no volvían de sus misiones, y solo el ruido lejano de un grillo rompía la quietud.
Maki empujó la puerta de su habitación con el pie y lo hizo entrar.
El interior era espartano: una cama, un escritorio, una estantería con armas envainadas y un pequeño rincón con un futón doblado.
El futón de T/N.
—Ve al suelo.
No hagas ruido.
Mañana entrenamos temprano.
—Sí… Ella cerró la puerta con llave.
No porque hubiera peligro.
No porque alguien fuera a entrar.
Sino porque ella quería que se cerrara.
T/N se agachó lentamente, acomodándose en el futón con el brazo vendado presionado contra su pecho.
Le dolía respirar.
Pero lo que más le dolía… era la extraña presión que no abandonaba el ambiente.
Maki se sentó en la cama, quitándose las botas con movimientos bruscos.
—¿Por qué dudaste hoy?
—preguntó de repente, sin mirarlo.
T/N tragó saliva.
—No lo sé.
Me paralicé.
Pensé que podía fallar.
Que no reaccionaría a tiempo… —¿Pensaste?
—repitió ella con tono mordaz.
Se giró, clavándole la mirada desde lo alto.
—Tú no estás aquí para pensar.
Estás para obedecer.
Tú haces lo que yo digo.
¿Entendido?
Él asintió en silencio, sin atreverse a contradecirla.
Maki se recostó sobre la cama, pero sus ojos no se cerraron.
—No me gusta repetirme, T/N.
Si vuelves a titubear en el campo, no me importará si mueres.
Pero si me haces fallar a mí… —…no voy a perdonarlo.
Esa noche, el silencio fue un castigo más.
El aire entre ambos era denso, denso como sangre coagulada.
T/N no durmió.
No porque no pudiera, sino porque sabía que Maki tampoco lo hacía.
Y por alguna razón que no podía explicar, la idea de tener la espalda expuesta frente a ella… lo inquietaba más que la peor de las maldiciones.
Lo que él no sabía, es que esa noche, Maki lo miró mientras creía que dormía.
Desde la oscuridad de la cama, con los ojos abiertos como cuchillas, observó su espalda temblorosa.
Y por primera vez en mucho tiempo, su expresión no fue fría ni cruel.
Fue posesiva.
Una chispa silenciosa, primitiva.
“Si mueres antes de llegar a donde quiero… no te lo permitiré.” La noche seguía en silencio.
Maki estaba acostada sobre su cama, con la cabeza ladeada hacia el techo, los ojos abiertos en la oscuridad como dos fragmentos de obsidiana.
No podía dormir.
No era por la misión.
Ni por el cansancio.
Era por él.
T/N.
Podía escuchar su respiración desde el futón.
Irregular.
Tensa.
Seguramente creía que ella dormía, que no lo vigilaba.
Pero Maki lo hacía.
Lo vigilaba desde que había entrado a su vida.
Desde que apareció, escuálido, con los vendajes mal puestos y el uniforme desalineado.
Un hechicero de grado dos.Nada especial.
Y, sin embargo… no lo había despreciado.
Ni una sola vez.
Nunca la miró con esa mezcla de lástima y desprecio que solían tener los otros cuando hablaban con ella.
No se burló de su falta de energía maldita.
No comentó nada sobre su clan.
No la trató como un bicho raro.
Solo dijo “Zenin-senpai… gracias por entrenarme.” Eso bastó.
No era mucho.
Pero era más de lo que había recibido de casi todos.
Mai Su hermana.
Su reflejo.
Su culpa.
Mai la había odiado por marcharse.
Por dejarla sola en ese nido podrido de odio llamado “clan Zenin”.
Yuta… Un buen amigo, sí.
Pero ahora era inalcanzable.
Un grado especial, una leyenda en movimiento.
La última vez que hablaron, él fue asignado a África.
Cacería de alto nivel.
Maki sabía que probablemente no volvería.
O que, si lo hacía, ya no tendría espacio para ella.
Se había quedado sola.Una guerrera sin ejército.
Una mujer sin sombra.
Hasta que apareció T/N.
Torpe.
Temeroso.
Con un brazo que se rompía si intentaba protegerla.
Y sin embargo… Ese idiota lo intentaba.
—Podrías ser de grado uno si dejaras de pensar como un cobarde,y usar la energia positiva- le había dicho una vez.
Él no respondió con rebeldía.
Solo asintió.
Como siempre.
Maki apretó la mandíbula.
Su respiración se volvió lenta.
El pecho subía y bajaba al ritmo de pensamientos que no podía detener.
¿Por qué se preocupaba tanto por él?
¿Por qué no lo dejaba romperse solo, como a todos los demás?
¿Por qué le molestaba tanto la idea de verlo muerto?
Tal vez… porque él era suyo.No como un juguete.
No como una propiedad.Más bien como una extensión de esa parte rota de ella que seguía buscando redención.
Y si ella tenía que moldearlo, romperlo, reconstruirlo con sus propias manos para que valiera algo, lo haría.
Porque al menos T/N aún podía ser algo más.
No como Mai.No como Yuta.No como todos los demás que la habían dejado.
Una pulsación atravesó su pecho.
Fría.
Inquietante.
Se sentó en la cama y observó el cuerpo encogido de T/N bajo la delgada manta del futón.
—T/N, murmuró, apenas audible.
Él se movió un poco, tal vez soñando.
Tal vez fingiendo.
—Despierta, dijo, esta vez con más firmeza.
T/N parpadeó, confundido.
—¿Eh…?
Maki…
¿pasa algo?
Ella no respondió al instante.
Lo miró.
A ese brazo inútil que intentaba protegerla.
A esos ojos que aún no sabían cómo odiar.
—Mañana vamos a entrenar doble turno.
Vas a aprender a usar energía positiva.
Te guste o no.
No pienso cargar con un compañero débil toda la vida.
—Sí, senpai… —dijo él, cansado, sin protestar.
—Y otra cosa, añadió Maki, mirándolo desde arriba.
—No quiero que entrenes con los demás.
Solo conmigo.
Nadie más.
T/N alzó la vista, confundido.
—¿Eh?
¿Por qué?
Ella entrecerró los ojos.
—Porque tú eres mío.
No me hagas repetirlo.
Él no supo qué decir.
Se encogió un poco bajo las cobijas.
No era una orden normal.
No sonaba a entrenamiento.Sonaba a algo más.A algo más profundo.Más peligroso.
Maki se recostó otra vez.
Esta vez, de lado, con la vista fija en él.
—Duerme.
Mañana vamos a romperte hasta que valgas la pena.
Y en la oscuridad, cuando T/N creyó que ella por fin dormía… Maki sonrió.Una línea suave.
Inquietante.Propia de alguien que ya no estaba dispuesta a perder nada más.
El amanecer en la Academia Jujutsu era suave, engañosamente tranquilo.
Los rayos del sol apenas tocaban el suelo del campo de entrenamiento cuando los golpes comenzaron a sonar.
¡GOLPE!
¡CRACK!
¡PLATTTT!
T/N cayó una vez más sobre la tierra dura.
El sudor mezclado con polvo pegajoso le corría por la frente, y los brazos le temblaban.
En sus manos tenía dos palos de madera, marcados por los impactos.
Frente a él, firme y sin una gota de piedad, estaba Maki Zenin, con su bastón en mano, como si la lesión en su pierna no existiera.
—Levántate, ordenó, sin un gramo de emoción.—Tienes que resistir el dolor si quieres aprender algo útil.
—¡Estoy tratando!
—jadeó T/N, sujetándose el brazo adolorido—.
Pero… ¡no sé cómo convertir energía maldita en positiva!
¡Es imposible!
Hasta donde sabe solo un grado especial, podría usar algo asi de complejo.
Maki no respondió de inmediato.
Lo observó.
Cada respiración, cada músculo tensado, cada grieta que empezaba a abrirse en su determinación.
Perfecto.Ese era el momento exacto para reconstruirlo.
—Vas a aprenderlo.
No me importa si te toma un mes o un año.
Si no aprendes a curarte, te vas a morir.
Y si te mueres, yo pierdo mi tiempo.
No lo permitiré.
T/N bajó la mirada, humillado.No por las palabras.
Sino porque sabía que ella tenía razón.
Más tarde, esa misma mañana, Maki se presentó en uno de los pasillos internos, arrastrando su bastón con cierto desprecio.Frente a ella estaba Gojo Satoru, con su característica venda en los ojos y su sonrisa impertinente.
—Mira quién viene… ¿mi pequeña Maki quiere un favor?
—bromeó él, apoyándose contra la pared—.
¿Qué pasó?
¿Le tomaste cariño a tu nuevo Robin?
—No seas idiota.
Solo necesito que le expliques a T/N cómo funciona la técnica inversa.
Nada más.
Satoru la miró en silencio.
Esa respuesta fue rápida.
Fría.
Casi demasiado rápida.Y no pudo evitar notar un leve destello en los ojos de ella.
No uno de furia, ni de dolor.Uno de posesión.
—Hmm… ¿y por qué tú no le enseñas?
—Porque no tengo energía maldita, genio.
—Cierto, cierto.
Olvidaba ese pequeño detalle trágico.
—¿Vas a ayudar o no?
Gojo suspiró y se encogió de hombros.
—Está bien.
Pero solo porque ver a un tipo sufrir por tu aprobación tiene cierto encanto…
Esa misma tarde, T/N estaba sentado con las piernas cruzadas, el torso desnudo, el brazo aún vendado.
Frente a él, Gojo, con una botella de agua en la mano.
—La energía maldita es negativa, ¿cierto?
Se genera a partir de emociones como el miedo, el dolor, la rabia…
—Sí…
eso lo sé, respondió T/N.
—Bueno, para convertir eso en energía positiva, necesitas hacer algo que pocos pueden: multiplicar lo negativo por lo negativo.
Gojo entrecerró los ojos.
Se volvió más serio de lo normal.
—Es como decir: “Odio mi miedo, odio mi dolor”, y dejar que ese odio se consuma a sí mismo.
Si puedes manejar dos corrientes de energía maldita al mismo tiempo y hacer que choquen… el resultado es energía positiva.
T/N lo miró, confundido.
—Eso suena… absurdo.
¿Cómo odias el odio?
¿Cómo te rompes dos veces para estar mejor?
—Bienvenido al mundo de los hechiceros jujutsu, rió Gojo—.
Nada tiene sentido y todo duele.
Ahora inténtalo.
Cierra los ojos.
Recuerda cada momento donde fallaste, donde sangraste.
Luego recuerda cómo odias ese recuerdo.
Repite eso.
Canalízalo.
Y no pares.
T/N obedeció.
El sudor empezó a brotar.
Una corriente le recorrió el pecho.
Era tenue… como un eco apenas audible.
—Lo siento… algo, pero…
—Bien.
Ahora multiplícalo.
En ese momento, una corriente más intensa recorrió el brazo de T/N.
No era energía maldita común.
Era algo cálido.
Turbio, pero esperanzador.
Por primera vez, la venda del brazo se tensó ligeramente hacia afuera, no hacia adentro.
Gojo alzó una ceja.
—Lo hiciste… apenas.
Pero lo hiciste.
T/N abrió los ojos, jadeando.
—No pensé que pudiera… —Aún no sabes.
Pero hay una semilla.
Y si la riegan con suficiente sufrimiento… crecerá.
Maki lo observó en silencio desde lejos.
Desde las sombras del pasillo.
Vio cómo Gojo le daba una palmada en la espalda a T/N.
Cómo T/N sonreía, aunque fuera un poco.
Y algo… algo en ella ardió.Una chispa diminuta.
No de celos.
De advertencia.
“No lo mires así, Gojo.
No le sonrías así.
No es tuyo.” Apretó el bastón con fuerza.
Mañana el entrenamiento sería el doble.Si alguien iba a construir a T/N…sería ella.
Y solo ella.
¡GOLPE!
¡BAM!
¡GOLPE!
T/N cayó al suelo una vez más, su respiración convertida en un espasmo quebrado.
Su camisa empapada en sudor, salpicada de polvo y tierra.
El vendaje de su brazo se tensaba, vibrando levemente con los residuos de energía positiva que intentaba mantener bajo control.
Frente a él, Maki Zenin blandía su bastón con frialdad quirúrgica.
No había odio en sus movimientos, pero tampoco piedad.
—Otra vez, dijo.—Concéntrate.
Si dejas que se disperse, te vas a romper por dentro.
T/N asintió débilmente y se levantó temblando.
El sol se alzaba con lentitud, testigo de un entrenamiento que no era entrenamiento… sino castigo y devoción mezclados.
Desde la distancia, ocultos tras un par de árboles, Panda e Inumaki observaban la escena.
—…Salmon, murmuró Inumaki, en tono bajo.
Panda cruzó los brazos, ladeando la cabeza con preocupación.
—Sí, también creo que eso no es saludable, murmuró.—Maki lo trata como si fuera… ..Un maniqui de golpear.
Como si necesitara romperlo para tenerlo quieto.
Inumaki giró levemente la cabeza.
Sus ojos eran tranquilos, pero no tontos.
—Togarashi.
—Exacto.
Ella lo está condimentando demasiado, dijo Panda con resignación—.
Y él se deja.
No sé si es lealtad o que le rompieron algo en la cabeza.
Ambos sabían que opinar de Maki en voz alta era peligroso.
Ella no toleraba las críticas, mucho menos cuando se trataba de T/N.
Así que se limitaron a observar… con tristeza.
T/N colapsó finalmente.
El vendaje del brazo ya no cubría una herida, sino una evolución forzada.
Energía positiva comenzaba a formar parte de su flujo natural, aunque de forma errática.
Su cuerpo no estaba hecho para resistir tanto.
—Ya es suficiente, dijo Maki, mirándolo sin expresión.
—Vamos.
Lo tomó del brazo —el menos herido— y lo arrastró por los pasillos interiores del campus, ignorando las miradas breves de algunos estudiantes.
A nadie le gustaba meterse entre Maki y lo que ella llamaba “entrenamiento personalizado.” La puerta se cerró con un golpe seco.
T/N fue arrojado con cuidado relativo sobre el futón.
Estaba casi inconsciente, murmurando algo entre jadeos.
Maki se arrodilló a su lado por un segundo.
Lo observó.
Estaba tan… frágil.
Casi parecía que se rompería si lo mirabas demasiado.Pero seguía respirando.Eso era lo que importaba.
—Voy a ducharme, dijo con tono neutro—.
Después veremos una película.
O algo.
No te duermas todavía.
T/N soltó un gemido bajo.
No era un sí ni un no.
Solo un sonido que demostraba que aún estaba consciente… apenas.
Maki se levantó y caminó hacia el baño.
Cerró la puerta con llave y dejó correr el agua caliente.
El vapor llenó el cuarto como una nube espesa.Se desnudó lentamente, cada prenda dejando caer un poco de tensión con ella.
Pero su mente no descansaba.
¿Por qué le molestó tanto que Panda la mirara con reproche?¿Por qué sentía celos de algo que T/N ni siquiera conocía aún?
Apoyó la frente contra la pared de la ducha y cerró los ojos.
“No necesito que lo entiendan.
Solo necesito que no me lo quiten.” En la habitación, T/N abrió los ojos por un segundo.
Vio el techo.Oyó el agua.Y por un momento, pensó en levantarse y marcharse.
Pero el cuerpo no le respondió.Y en lo más profundo, no estaba seguro de querer irse.
Porque a pesar de todo… Maki lo veía.
Lo necesitaba.
Lo golpeaba, sí, pero no lo ignoraba.
Y eso, para alguien como él, era casi lo mismo que amor.
(y no, no pondre suculencia porque como dije solo quería yanderes pero como mi método será capítulos para darles desarrollo.
Ejemplo Nitocris ya empezó a mostrar mas dependencia de tn, osea que para el capitulo dos tendremos un avance en su emoción y obsesión.
Esto lo hago porque ya es aburrido ver lo mismo waifu loca yandere que secuestra, abusa y tiene hijas con el prota y fin……..Eso ya cansa asi que pense en este metodo darles sentimientos alocados poco a poco.)
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com