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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 154

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  4. Capítulo 154 - 154 Yuri doki doki girl
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154: Yuri doki doki girl 154: Yuri doki doki girl Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

____________________________________ Amor Delirante.

Delirante… eso es el amor,un laberinto de fuego que me consume en silencio.¿Y por qué me miran así,como si yo fuera la villana de esta historia?

Yo solo quería darte mi afecto,mostrarte lo que arde en mi pecho,pero tú lo rechazas,te alejas,como si mi abrazo fuera veneno.

No lo acepto.No lo haré.¿Vas a irte?¿Solo porque no soportas la fuerza de lo que siento?

Me niego a que eso pase.Mi amor no se extingue,mi delirio no se calla.Y aunque el mundo me señale,aunque tú huyas,seguiré aquí…condenada a amarlo que no puede sostenerme.

_______________________________________________________________________________ Yuri no pensaba que la vida luego de su graduación fuera algo difícil.

Dejó atrás los días en los que fue miembro del club de literatura, guardó sus poemas en una caja polvorienta en el fondo de su armario y se enfocó en su trabajo.

Ahora era parte de un estudio de animación.

No sonaba a gran cosa, pero la paga era aceptable y los horarios eran estables… siempre y cuando no tuvieran más de tres proyectos en proceso.

Llegó a la oficina como de costumbre y observó a sus compañeros sumidos en sus pantallas, con el murmullo de teclados y clics llenando el aire.

Se sentó en su escritorio y encendió su monitor, preparando los archivos para empezar la jornada.

El estudio trabajaba actualmente en una obra de misterio, body horror y terror clásico.

No era su género favorito, pero Yuri había encontrado cierto encanto en la crudeza del horror: el simbolismo, los silencios, la tensión.

De algún modo, aquello resonaba con la parte de ella que nunca había desaparecido del todo.

A su lado, su compañero Tn bebía un café mientras rediseñaba algunas escenas clave de la producción.

La concentración en su rostro, la manera tranquila en la que movía el lápiz digital y el gesto natural con el que apartaba mechones de cabello que le caían sobre la frente, llamaron la atención de Yuri.

Un leve sonrojo se dibujó en sus mejillas.

Años habían pasado desde aquella etapa escolar, y sin embargo seguía siendo la misma chica tímida, la que prefería callar antes que arriesgarse a un error.

Se obligó a mirar la pantalla, pero no podía evitar que sus ojos regresaran a él de tanto en tanto.

No es diferente a como era en el club… pensó.

Siempre observando a los demás desde las sombras.

Para su sorpresa, Tn rompió la rutina de silencio con un gesto amable.

—¿Dormiste bien, Yuri?

Te ves algo cansada.

La voz de él la sacudió.

Se tensó de inmediato, parpadeando varias veces antes de responder.—A-ah… sí, sí… solo estaba… pensando en unas escenas —improvisó, torpe, aunque sus labios dibujaron una sonrisa nerviosa.

Tn asintió y volvió a su trabajo, como si nada hubiera pasado.

Pero para Yuri, aquel instante tuvo un peso que no podía ignorar.

No estaba acostumbrada a que alguien se fijara en ella, mucho menos con un tono genuinamente preocupado.

El resto de la jornada se volvió extrañamente cálida para ella.

Cada tanto, recordaba sus palabras, repitiéndolas en su cabeza, analizándolas como si fueran un verso escondido en un poema.

Cuando llegó la hora del almuerzo, se encontró observando de nuevo a Tn, preguntándose si sería demasiado atrevido iniciar una conversación más larga.

Un simple gesto amable… pero se siente diferente.

¿Por qué?

Acaso era diferente de antes……….

El reloj marcó las seis.

Mientras guardaba sus cosas en la mochila, Yuri respiró hondo y reunió el valor.—O-oye, Tn… —su voz fue casi un susurro— ¿te gustaría… salir a tomar un café algún día, fuera del trabajo?

Él la miró sorprendido, y Yuri desvió la vista de inmediato, fingiendo revisar su bolso.

Su corazón latía con fuerza.

No era una confesión, ni mucho menos… solo una invitación inocente.

Pero, para ella, era el inicio de algo mucho más profundo.

Tn lo pensó un poco y sonrió; aceptó la invitación, mencionando que podrían tenerla en su próximo día libre del trabajo.

Yuri parpadeó, sorprendida, y aunque trató de contenerse, una chispa de alegría se dibujó en sus labios.

Bajó la mirada, como si temiera que alguien notara ese gesto, y volvió a concentrarse en su pantalla, dibujando con más esmero.

Las horas pasaron casi sin que lo notara, hasta que la oficina fue vaciándose poco a poco y solo quedaron los ruidos de teclas y el zumbido de los equipos.

Cuando finalmente llegó la hora de cerrar, ya era de noche.

Yuri apagó su monitor y recogió sus cosas, mientras que Tn se estiraba en su silla antes de levantarse.

La observó con calma, y luego, en un gesto sencillo pero inesperado, le preguntó.

—¿Quieres que te acompañe a tu casa?

Yuri lo miró, sorprendida otra vez.

Apretó con suavidad la correa de su bolso contra el pecho.—N-no quiero molestarte… —murmuró, con un tono bajo y algo inseguro.

Tn sonrió de lado, no tenia muhco que hacer mas que cmainar a casa y si podia ayudar a Yuri bueno, puntos de buen karma para el.Era algo supersticioso con eso.—No es ninguna molestia.

Además, vivo más o menos por la misma zona.

—Se encogió de hombros con ligereza—.

Así al menos no caminas sola.

Ella dudó apenas un instante, y luego asintió.

Salieron juntos del edificio, caminando bajo el brillo apagado de los faroles.

El aire nocturno estaba impregnado de ese olor metálico propio del asfalto húmedo, y algunos negocios aún permanecían abiertos, iluminando la acera con luces cálidas.

A su alrededor había pocas personas; el ambiente se sentía casi privado.

El cabello de Yuri se mecía con cada paso, y ella, con el corazón acelerado, sentía que aquello era demasiado perfecto.

Caminar al lado de alguien que le agradaba, en el silencio suave de la noche… le parecía un fragmento arrancado de sus viejos poemas.

Sin embargo, sacudió la cabeza con suavidad, obligándose a pensar con claridad.

No.

Tn solo es alguien amable.

No debo confundirlo.

Tn rompió el silencio con un comentario sencillo—El clima está agradable.

No suele ser tan tranquilo a esta hora.

—Sí… —respondió Yuri, en un susurro que apenas se escuchaba—.

Es… relajante.

—Me alegra que aceptaras salir algún día —continuó él, mirando al frente—.

No muchos en la oficina se animan a hacer algo fuera del trabajo.

Ella lo miró de reojo, sintiendo que sus mejillas ardían.—Supongo que… necesitaba un cambio de rutina.

—Guardó silencio unos segundos antes de añadir— Y… contigo se siente menos incómodo.

Tn giró el rostro hacia ella, sorprendido, y soltó una breve risa cálida.

—Vaya, eso sonó a cumplido.

Gracias, Yuri.

Ella bajó la mirada rápidamente, escondiendo su sonrisa detrás de un mechón de cabello.

El calor en su pecho crecía con cada palabra de él, con cada gesto sencillo.

Había una dulzura en esa interacción que, para ella, ya comenzaba a convertirse en algo más.

Lo que Yuri no podía admitir todavía era que esa pequeña sensación de calma y cercanía, en el fondo, ya había empezado a convertirse en una necesidad.

Llegaron cerca de la casa de Yuri y Tn se despidió de ella, mencionando con que la vería mañana en el trabajo.

Yuri le devolvió la despedida con una leve sonrisa, observando cómo se alejaba por la calle hasta que su silueta desapareció en la esquina.

Luego continuó hacia su edificio, subiendo los escalones de la entrada con pasos lentos.

Al entrar, cerró la puerta detrás de sí y apoyó la espalda contra ella, dejando escapar un suspiro que llevaba retenido desde que se separó de él.

Se llevó las manos a las mejillas, notando lo calientes que estaban, y las golpeó suavemente mientras murmuraba para sí misma.

—Tranquila… tranquila… —pero la sonrisa que se formaba en su rostro la delataba.

Parecía una colegiala enamorada, y eso que apenas tenía unos pocos meses de conocer a Tn.

No era normal en ella reaccionar así, no después de los años que había pasado construyendo una vida más estable y rutinaria.

Pero había algo en su amabilidad, en esos gestos pequeños, que lograba atravesar las defensas que había construido desde que salió de la escuela.

Dejó su bolso en la mesa del recibidor y caminó hacia la cocina.

El departamento estaba en silencio, salvo por el sonido de sus pasos y el leve zumbido del refrigerador.

Era un lugar ordenado, minimalista, pero no del todo frío.

En las paredes colgaban algunas fotografías enmarcadas: imágenes de sus antiguos días de club, con Monika, Natsuki y Sayori sonriendo.

Yuri pasó los dedos por uno de los marcos al pasar, deteniéndose apenas un segundo.

Había cierta nostalgia en su mirada, un eco de lo que había dejado atrás.

Sacudió la cabeza y abrió un cajón para sacar una sartén.

Decidió preparar algo sencillo para cenar: arroz con verduras y un poco de pollo.

Mientras cortaba los ingredientes, pensó en la rutina de la oficina, en sus compañeros.

Algunos eran agradables, sí, pero con el tiempo se habían vuelto algo grises, apagados por la repetición del trabajo y el desgaste de los plazos.

Había quienes disfrutaban genuinamente las obras que producían, pero cuando se enfrentaban a los “spoilers” del guion para animarlos, esa chispa se apagaba.

¿Cómo disfrutar algo de lo cual ya conoces el final?

Yuri dejó escapar una pequeña risa al recordarlo.

Ella también había pasado por eso, pero de algún modo había encontrado encanto en esos giros, en analizar cómo el horror o el misterio podían ser transmitidos más allá de la simple sorpresa.

Mientras la comida se cocinaba, se permitió un momento de distracción.

Caminó hasta el sofá con un vaso de agua en la mano y se dejó caer en los cojines, suspirando otra vez.

La imagen de Tn regresó a su mente: su sonrisa tranquila, la forma en que había insistido en acompañarla, sus pasos firmes en la noche.

Sus dedos se apretaron contra el vaso.

—…¿Por qué eres tan amable conmigo?

—susurró, apenas audible en la penumbra de la sala.

El reloj marcaba las nueve cuando terminó de cenar.

Luego de lavar los platos, se dirigió a su habitación.

Allí, en el buró, descansaba un cuaderno gastado que había jurado no volver a usar: su viejo diario de poemas.

Dudó por un instante… y finalmente lo abrió.

La pluma se deslizó con suavidad, como si nunca hubiera dejado de escribir.

Y entre líneas de tinta, el nombre de Tn se repetía una y otra vez, escondido entre metáforas de noche, seguridad y calor humano.

Es delirante.

Empezó a escribir, luego a dibujar.

Sus ojos ya no seguían las líneas, como si su mano hubiera tomado vida propia.

El sonido de la pluma sobre el papel era constante, rítmico, acompañado por un tarareo suave que escapaba de sus labios sin que ella fuera del todo consciente.

La melodía era dulce, casi infantil, pero desentonaba con lo que iba apareciendo en el cuaderno.

Si alguien normal se detuviera a leer lo que Yuri estaba plasmando, huiría de inmediato.

Los párrafos no eran poemas comunes; parecían invocaciones, plegarias invertidas cargadas de imágenes blasfemas, de palabras que mezclaban afecto con una violencia latente, de frases donde la ternura se entrelazaba con una obsesión posesiva.

Una depravasion sin limite.

Había dominación, sometimiento, una fijación casi enfermiza en la figura de “él”.

El dibujo que emergía en la página también era inquietante.

A simple vista parecía un retrato: una silueta masculina, facciones vagamente familiares, la sonrisa tenue que ella tanto recordaba.

Pero había algo distorsionado, algo que hacía que los ojos se abrieran demasiado, que las sombras parecieran consumir el rostro.

Una figura que se parecía a Tn, sí… pero que transmitía una sensación tan antinatural que cualquier psiquiatra se sentiría alarmado al verlo.

El tarareo cesó de golpe cuando Yuri alzó la vista y notó lo que había creado.

Observó la página unos segundos, y luego simplemente sonrió, como si no hubiera nada extraño.

Cerró el diario con calma y lo guardó en el cajón de su mesita de noche.

Yuri no era una persona mala.

No en su mente, al menos.

Solo era incomprendida, demasiado sensible, demasiado afectuosa.

Para ella, ciertas cosas no estaban mal: querer demasiado, necesitar demasiado, imaginar demasiado.

El concepto de “malo” era algo relativo, una construcción humana que se sostenía solo en base a reglas.

Y si esas reglas no existieran… ¿qué sería capaz de hacer una persona?

¿Qué tan lejos podría llegar alguien como ella, sin frenos, sin límites?

Con ese pensamiento dando vueltas en su cabeza, Yuri se puso de pie y se estiró suavemente.

—Una ducha… y luego a dormir —murmuró, como si no hubiera escrito nada fuera de lo normal.

El departamento volvió a quedar en silencio, salvo por el sonido del agua golpeando la cerámica minutos después.

La libreta seguía guardada, descansando en la penumbra del cajón.

Pero dentro de esas páginas, las primeras semillas de algo mucho más oscuro ya habían comenzado a germinar.

.

.

.

Tn llegó a su casa y suspiró.

Había sido un día largo de trabajo y, para su sorpresa, en pocos días tendría una cita con Yuri.

Aquello lo hizo sonreír un poco, aunque no demasiado.

No podía negar que Yuri era hermosa: su porte elegante, su forma suave de hablar, y esa cortesía que parecía anclada a otro tiempo.

Pero lo que más le agradaba de ella era lo discreta y tranquila que era.

Nunca alzaba la voz, nunca buscaba destacar.

Para él, era refrescante estar con alguien así en un entorno donde todos parecían tensos por los plazos.

Él mismo se consideraba alguien común.

No un tonto, pero tampoco alguien brillante o extraordinario.

Amable, responsable, sin demasiados excesos.

No bebía más allá de una copa en alguna fiesta ocasional, no salía demasiado con sus amigos, y prefería la calma de su hogar a la euforia de la calle.

Vivía solo desde hacía unos años, pero la soledad no le pesaba: la llenaba con pequeños hábitos, rutinas sencillas que le daban estabilidad.

Lo que sí mantenía era la enseñanza de su abuela: “Haz siempre una buena acción y la vida te lo devolverá”.

Para Tn, esas palabras eran más que una lección infantil; eran casi un principio de vida.

Por eso siempre trataba de echar una mano a quien lo necesitara.

No por esperar recompensa, sino porque creía que era lo correcto.

Ese pequeño acto de acompañar a Yuri, por ejemplo, no había significado un sacrificio, sino un gesto normal.

Dejó las llaves sobre la mesa y miró la cocina.

No tenía ganas de cocinar nada complicado, así que tomó algo rápido del refrigerador, un par de sobras de la cena anterior.

Mientras masticaba con calma, pensó en el día siguiente y en la cita que había prometido.

La idea le generaba cierta curiosidad, un ligero cosquilleo en el estómago, aunque nada exagerado.

Después de todo, apenas se conocían fuera del ámbito laboral.

Cuando terminó, caminó hacia la sala y encendió el televisor.

—Veré una película y luego dormiré —murmuró para sí mismo, con un tono casi mecánico, como si recitar su rutina le ayudara a marcar el final del día.

El resplandor azul iluminó la sala vacía mientras se recostaba en el sofá.

El murmullo de los diálogos en pantalla se mezclaba con el silencio de su departamento.

Para él, era solo otra noche tranquila.

No sabía que, en otro lugar de la ciudad, alguien escribía su nombre una y otra vez en un cuaderno manchado de tinta oscura, como si quisiera encadenar su existencia a la suya.

___________________________.

(ok hasta aqui porque se me frie el cerebro……..pensé en como hacerlo con yuri porque bueno ella ya era yandere en su ruta y su juego era de colegialas pero pense nah eso ya es muy usado asi que le dare una trama diferente, alguien sabe que es uzumaki o bueno la obra horror terror…..le quiero dar un toque parecido y jugando un poco con la moral ambigua).

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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