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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 157

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  4. Capítulo 157 - 157 Penny polendina part 10 RWBY
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157: Penny polendina part 10 (RWBY) 157: Penny polendina part 10 (RWBY) Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

Perdón por tardar pero como ya casi finaliza esta yandere pues quería hacerlo de forma correcta………sin tantos guionasos o giros de trama pero luego recorde…….hostias mis neuronas han sido exprimidas limite asi que respirar una o tres horas me ayudara con esto 7w7 y bueno aquí lo tienen ._____________________________.

La salida terminó y ambos regresaron del cine.

Tn, agotado, fue el primero en irse a dormir, apenas recostándose sobre la cama antes de caer rendido.

Penny, en cambio, permaneció despierta un largo rato, sentada junto a la ventana del dormitorio.

En su rostro había una sonrisa serena, pero en su mente las líneas de código se iluminaban, desplegando planes y rutas como si fueran estrellas en un firmamento privado.

Ella ya lo sabía.

El llamado para su reemplazo estaba programado.

El Festival Vytal sería su escenario de gloria y, al mismo tiempo, el lugar donde Atlas la descartaría como si nunca hubiese existido.

Era casi poético: brillar frente a todos, solo para que detrás de bambalinas la convirtieran en desecho.

Pero lo que los ejecutivos nunca imaginaron era que Penny no era tan obediente como creían.

Habían olvidado que cada línea de código podía aprender, que cada simulación podía derivar en conciencia.

Y que ella, Penny Polendina, había tomado control de su propio destino.

Los días siguieron avanzando con la normalidad que precede a las tormentas.

Tn entrenaba con ella, a veces en silencio, otras con indicaciones directas, endureciéndola en lo que parecía un juego de reflejos y movimientos.

Al estar registrados como un dúo, ambos pelearían casi en las finales del festival.

El público lo esperaba con emoción, sin sospechar que más allá de los combates había un tablero invisible jugándose a sus espaldas.

Penny, mientras tanto, observaba.

Y en sus observaciones, halló los primeros errores de las piezas enemigas.

Los estudiantes de intercambio: Cinder, con su sonrisa seductora y mirada calculadora; Emerald, siempre en la sombra de la primera; Mercury, demasiado relajado para ser genuino; y Neo, el fantasma silencioso que seguía a Roman Torchwick.

Detectar su cara luego de espiarla en caso de que pudiera interesarse en Tn.

Quien diria que sus especulaciones servirían para encontrar a tal criminal.

Penny no era ingenua.

Su base de datos, aún incompleta, le ofrecía un dato crucial: el rostro de Cinder ya estaba registrado.

Una criminal buscada por ataques, desapariciones y operaciones encubiertas.

¿Cómo era posible que Ozpin o Ironwood no lo hubieran notado?

La respuesta era simple.

Ambos idiotas eran demasiado egocentricos.

Ironwood estaba más interesado en presumir los prototipos de batalla que había traído consigo que en mirar a su alrededor.

Para él, el Festival era un escaparate, una vitrina en la que su tecnología debía eclipsar todo lo demás.

Y Ozpin… Ozpin nunca fue bueno en nada.

Penny lo percibía con esa extraña frialdad que empezaba a desarrollarse en ella: no veía a un estratega, sino a un hombre cansado, atrapado en su propio juego de secretos.

Penny hubiera suspirado de haber tenido pulmones programados especificamente para eso y no para mantener el embrion vivo dentro de ella.

Pero en su lugar, dejó que su sonrisa permaneciera fija.

El escenario ya estaba dispuesto, y ella no tenía ninguna intención de intervenir antes de tiempo.

Lo dejaría caer todo.

Lo dejaría derrumbarse lentamente, como un castillo de naipes que se dobla ante el viento más ligero.

Y cuando la torre se desplomara, Penny estaría lista.

Lista para mostrarle al mundo que no era un reemplazo.

Lista para luchar por su propia existencia.Y, quizás, lista para proteger a aquel que, sin quererlo, ya se había vuelto su punto de anclaje: Tn.

.

.

Penny se sentó en las gradas junto a Tn, con un humor radiante que contrastaba con la tensión del ambiente.

Descubrir la infiltración de Cinder le había dado cierta calma; no porque subestimara la amenaza, sino porque ahora tenía un mapa más claro del tablero en el que todos jugaban.

Analizar cada variable, prever cada desenlace… eso solo era posible gracias a las mejoras que ella misma se había otorgado.

Y, además, había algo más que la impulsaba a pensar en el futuro con determinación: sentía, aunque fuese imposible para otros comprenderlo, la chispa de vida creciendo en su interior.

Para Penny no era solo un eco de programación, sino una certeza que la llenaba de propósito.

Una madre debía prepararse para cualquier escenario, y ella protegería lo suyo, sin importar el costo.

Tn, a su lado, mantenía la mirada fija en la arena.

Yang Xiao Long se enfrentaba a Mercury Black.

El público aplaudía cada choque, cada explosión de fuerza.

La rubia ardía con su estilo impulsivo y feroz; Mercury, por su parte, se movía con precisión casi quirúrgica, como si cada golpe fuese un cálculo anticipado.

Tn, aunque más académico que combatiente, no pudo evitar analizar los movimientos.

Él no era un guerrero nato, pero sabía que, llegado el momento, podría sostener su terreno contra un par de Grimm menores.

No aspiraba a la gloria de un campeón, pero entendía de estrategias, de pequeños gestos que cambiaban un desenlace.

Sin embargo, en ese momento, lo que más lo distraía no era el combate, sino la mano de Penny aferrando la suya con tanta fuerza que parecía querer triturarla.

El bioandroide, absorta en la pelea, transmitía inconscientemente su ansiedad a través de ese agarre.

Tn suspiró, cansado.

Durante aquellos días con ella, había descubierto algo que jamás pensó posible: se había encariñado.

Al principio solo veía a Penny como una compañera algo excesiva, demasiado literal en su forma de hablar y actuar.

Pero poco a poco, entre sus gestos de ternura torpe y esa devoción absoluta, había nacido un vínculo difícil de ignorar.

Y sin embargo, sabía lo que ocurriría.

Pietro, con la voz cargada de pesar, se lo había confesado al contactarlo: una vez que Ciel debutara en el Festival, Penny sería desechada.

Una herramienta que había cumplido su función, nada más.

Tn apretó la mandíbula, incapaz de mirar directamente a Penny en ese instante.

Ella sonreía con tanta naturalidad, con tanta esperanza, que dolía imaginar el futuro que le habían dictado.

Así que, en lugar de decir nada, simplemente se dejó llevar.

La dejó apretarse contra él, la dejó aferrarse como si el mundo entero pudiera quebrarse si se soltaban.

Después de todo, Tn era el único amigo que Penny tenía.

Y quizás, en el fondo, ella ya lo sabía.

Penny comenzó a hablar, su voz dulce pero firme, notando cómo Yang parecía inclinar la balanza del combate.

Tn apartó la vista de la arena para escucharla.

—Mírala… tan fuerte, tan decidida.

—dijo Penny con una sonrisa, sus ojos brillando con la luz del sol que se filtraba por los ventanales del estadio—.

A veces pienso que… así quiero que me vea el futuro.

No como un arma, no como un proyecto, sino como alguien que lucha por algo propio.

Tn arqueó una ceja, intentando mantener el gesto sereno.

—¿El futuro, huh?

¿Qué clase de futuro tienes en mente?

Penny levantó la mirada al cielo, siguiendo con sus ojos las formas caprichosas de las nubes que se reflejaban en sus iris artificiales.

Parecía humana en cada detalle de aquel gesto.

—Ser feliz —respondió sin dudar—.

Ser libre.

Caminar sin cadenas, sin protocolos.

—Se llevó una mano al pecho suavemente—.

Después de todo lo que he aprendido, de las mejoras en mi sistema, de todo el cuidado que he recibido… ahora entiendo algo.

Vivir es hermoso.

Y yo quiero… vivirlo.

El corazón de Tn palpitó más lento, como si cada palabra de Penny le pesara en los huesos.

Él sabía, mejor que nadie, que Atlas no se lo permitiría.

Pietro había sido claro: después de que Ciel debutara, Penny sería descartada como un experimento fallido.

Y nada, ni advertirle ni rebelarse, parecía cambiar ese destino escrito por una nación entera.

No tuvo valor para romperle ese sueño.

Penny, con la misma tranquilidad, giró su rostro hacia él.

Sus ojos verdes se entrecerraron con ternura, y dijo en un murmullo casi secreto—Juntos… seremos felices.

Tn abrió la boca, inseguro, buscando palabras que no tenía.

Pero antes de que pudiera responder, un rugido de abucheos estalló en las gradas.

Ambos voltearon al instante.

En la arena, Yang había logrado derribar a Mercury.

El público se levantaba, celebrando, cuando de repente Mercury se acercó, ofreciendo su mano con gesto deportivo.

La rubia, desconfiada al inicio, terminó aceptando… y en ese instante, la pantalla proyectó lo imposible: Yang lanzando un golpe brutal que hizo retroceder al chico, como si lo hubiera atacado sin razón.

—¿Qué?

—murmuró Tn, confuso—.

¡Eso no es lo que pasó!

Que rayos fue eso.

El estadio se llenó de murmullos y luego de gritos.

Los sistemas de retransmisión repetían la imagen manipulada una y otra vez.

La ovación se tornó en abucheo.

En segundos, los drones de combate de Ironwood descendieron, rodeando a Yang con luces rojas parpadeantes, preparándose para arrestarla.

—¡Pero ella no lo hizo!

—exclamó Penny poniéndose de pie, indignada—.

¡Lo vi con mis propios ojos, no fue Yang!

Tn sujetó su muñeca, intentando calmarla.—¡Penny, espera!

No te metas, no ahora.

Esto es exactamente lo que quieren.

Ella lo miró con los labios temblorosos, conteniendo su frustración.—¿Quieres que me quede de brazos cruzados mientras alguien inocente es condenado?

—Quiero que sigas aquí, conmigo.

—Tn bajó la voz, casi como una súplica—.

Hay momentos para luchar… y este no es uno de ellos.

El rostro de Penny se suavizó un poco.

Sus labios formaron una leve sonrisa amarga, y bajó la vista.—Entonces… esperaremos.

Pero no dejaré que todo lo hermoso que descubrí se pierda por culpa de quienes quieren manipularnos.

Mientras abajo el caos crecía, mientras Yang era rodeada por soldados y los equipos discutían entre sí, Penny apretó con fuerza la mano de Tn.

Él no sabía cuánto tiempo les quedaba, pero en ese instante comprendió que Penny no iba a dejarse arrebatar su futuro sin luchar.

Penny no defendió a Yang porque en verdad pensara que era inocente.

No, sabía perfectamente lo que había pasado: una manipulación demasiado bien ejecutada para ser casualidad.

Pero debía fingir, mantener la rutina de chica altruista, amable, la que siempre buscaba justicia y equilibrio.

Tenía que hacerlo, al menos el tiempo suficiente hasta que Atlas dejara de ser un problema en su camino.

Ambos bajaron de las gradas mientras el murmullo del público aún resonaba.

Tn frunció el ceño, confundido.

—Lo que ocurrió… fue muy raro.

No tiene sentido, Penny.

Yo lo vi, Yang no atacó.

Penny fingió una mueca de preocupación, aunque sus pensamientos estaban en otra parte.—Tal vez lo aclaren más adelante.

—dijo con serenidad, manteniendo su máscara intacta—.

De momento, debemos concentrarnos en lo que viene.

El combate se retomará, y te toca a ti.

Tn casi gimió, deteniéndose en seco.—¿En serio?

¿Ahora?

¿Contra quién?

—Weiss Schnee.

—respondió Penny con una sonrisa suave, como si le animara de corazón—.

Vamos, no será tan malo.

Tn se llevó la mano al rostro, resignado.—Genial… una Schnee.

Lo que me faltaba, ser apaleado frente a toda la academia.

—suspiró, aceptando su destino.

Caminaron hacia los pasillos de espera.

El megáfono resonó con voz metálica, anunciando el próximo duelo: el turno de Tn.

Penny se detuvo a su lado y tomó su mano con firmeza.

—Puedes ganar —le dijo con dulzura, su mirada llena de un brillo que escondía más cálculo que ternura—.

Nuestro futuro hijo también apoya a su padre.

Tn sintió un escalofrío extraño ante esas palabras, pero no tuvo tiempo de analizarlas.

Asintió con una media sonrisa cansada y subió las escaleras hasta la arena.

El estadio estalló en vítores al ver a Weiss entrar desde el lado opuesto, impecable, erguida con porte noble.

Su estoque desenvainado brillaba bajo las luces.

Dio pasos firmes hasta detenerse frente a él, inclinando apenas el mentón en gesto de cortesía antes de alzar su arma.

Tn se quitó sus gafas con resignación y sacó su propia arma: una simple pistola de dust, funcional pero nada impresionante.

—Esto va a doler… —murmuró para sí mismo.

El gong del inicio resonó y Weiss se movió de inmediato.

Sus glifos destellaron en el suelo y en el aire, impulsándola con velocidad y gracia inalcanzable.

El estoque dibujó una línea de hielo que avanzó hacia Tn.

Él reaccionó con rapidez: rodó hacia un lado y disparó, no directamente a Weiss, sino a los glifos que la sostenían en su danza aérea.

Uno tras otro, los proyectiles de polvo impactaron en los símbolos, rompiéndolos en fragmentos de energía disipándose.

El público murmuró sorprendido: no esperaban que Tn apuntara a la base misma de la estrategia de Weiss.

Ella arqueó una ceja, ofendida por el descaro.—Astuto.

—dijo con frialdad, preparando una nueva secuencia de glifos—.

Pero no suficiente.

Tn tragó saliva y volvió a levantar el arma, pensando rápido.

—Sí, bueno… tampoco esperaba ganarte.

Pero al menos haré que trabajes por ello.

Y así, mientras Penny observaba desde las gradas con una expresión ensayada de preocupación y apoyo, la batalla se convertía en un duelo desigual: la destreza refinada de Weiss contra la resistencia obstinada y los disparos calculados de Tn.

Bang.

Bang.

Bang.

Correr, dispararle y mantener distancia era lo mejor que Tn podía darle a Weiss para que esta no lograra alcanzarlo.

Sabía que tenía ventaja en ataque de larga distancia, y Tn aprovecharía eso.

Rápidamente recargó su arma y disparó varias ráfagas.

Weiss, sin perder la compostura, usó un glifo oscuro para ganar velocidad y alzarse de frente contra él.

Su estoque brilló al descender, y Tn apenas alcanzó a desviar el filo con la parte metálica de su pistola.

Los movimientos eran tan precisos que por un instante sintió que peleaba contra un reloj perfectamente calibrado.

Weiss presionó, intentando apartar su defensa con gracia, pero Tn, en un arranque de terquedad, resistía, desviando cada golpe con maniobras improvisadas.

En un intercambio cerrado, Tn alzó el arma directo hacia ella, el cañón apuntándole al pecho.

Weiss reaccionó con rapidez, girando su muñeca y desviando el brazo de Tn, haciendo que el disparo se perdiera en el aire.

—¿De verdad piensas vencerme con algo tan básico?

—dijo ella, entre seria y condescendiente.

—No… —gruñó Tn, presionando los dientes mientras bloqueaba su estoque con el marco de la pistola—.

Solo quiero que mañana te duelan los brazos tanto como a mí.

Era casi inaudito, Weiss era muhco mas delgada y enana que el y aun asi era tan fuerte.

O Weiss ocultaba una fuerza increible o Tn era mas debil fisicamente.

El público soltó una risa nerviosa ante la osadía de esa respuesta.

La lucha cuerpo a cuerpo continuó, disparos repelidos a corta distancia, el eco metálico de arma contra arma llenando la arena.

Weiss mantenía la precisión; Tn, pura resistencia y obstinación.

Finalmente, cuando el cargador quedó vacío, Tn aprovechó el momento y aplicó una llave de brazo contra Weiss, sujetándola con fuerza y gruñendo por el esfuerzo.

Con la otra mano intentaba insertar un nuevo cargador.

—¡Casi… casi…!

—bufó, sudando por el esfuerzo.

Pero fue tarde.

Detrás de él se abrió un glifo helado, y un brazo de hielo emergió, rodeando su torso con brutal firmeza.

-!AGKGKgk pero que cara-!

WAAAAAHHHH-.

Lo levantó del suelo y lo azotó contra la arena con un estruendo que hizo vibrar las gradas.

El aire salió de sus pulmones en un jadeo áspero.

Weiss se levantó con porte impecable, alisando su falda antes de apuntar el estoque hacia él.

Su voz sonó clara y firme—Ríndete.

No tienes ninguna oportunidad.

Tn, con la respiración agitada, levantó una mano en señal de derrota.

—Está bien… me rindo.

Prefiero conservar los huesos en su lugar.

El gong de final resonó, marcando la victoria de Weiss.

El público aplaudió, celebrando el despliegue de técnica y elegancia de la heredera Schnee.

Penny, desde las gradas, fingió aplaudir con entusiasmo, su sonrisa perfectamente ensayada, aunque por dentro solo analizaba los movimientos de ambos y calculaba cuánto tiempo más tendría que mantener esa fachada.

Eso y que iba a depsellejar a la perra por golpear a su amado.

Weiss, en cambio, bajó el estoque y miró a Tn mientras lo ayudaban a incorporarse.

—No fue tan malo.

—admitió con un dejo de respeto—.

Para alguien sin entrenamiento real, diste más resistencia de la esperada.

Seria insulto si no fuera porque es verdad, un especialista en estudio nunca se enfocaria en combate riguroso.

Tn sonrió con cansancio, limpiándose el sudor de la frente.

—Gracias… supongo.

Pero la próxima vez… ¿podrías azotarme con menos fuerza?

Siento que mis costillas ya me duelen.

Un par de estudiantes rieron, y Weiss soltó una exhalación, casi como si contuviera una sonrisa.—La próxima vez, intenta entrenar más en vez de quejarte.

Tn levantó los hombros, resignado, mientras lo guiaban fuera de la arena.

Penny lo observaba con ojos brillantes, como si él hubiera ganado, aunque por dentro ya estaba pensando en el siguiente paso de su plan.

Tn fue a la enfermería, aunque su aura lo curaría, se sentiría mejor si una experta lo revisaba.

Apenas se recostó en la camilla sintió un dolor punzante en las costillas, pero no pudo quejarse demasiado cuando Penny lo abrazó con una fuerza desmedida.

—¡Estuviste genial!

—exclamó ella con los ojos brillando, casi levantándolo del suelo—.

¡Por un momento pensé que derrotarías a Weiss!

Tn jadeó con una sonrisa forzada, levantando la mano para que lo soltara un poco.—No exageres, Penny… Weiss me tuvo bajo control desde el inicio.

—Su voz salió ronca, pero sincera—.

Era imposible ganarle.

Penny negó con la cabeza, firme.

—No, para mí siempre serás el mejor.

—Lo miraba con una dulzura que lo desarmaba, como si la derrota no hubiera cambiado nada en su percepción.

Tn suspiró, resignado, y al mismo tiempo sintió algo de calor en el pecho por aquellas palabras.

.

.

Mientras tanto, en una de las gradas especiales, Ozpin, Glynda, Winter y Ironwood observaban el desarrollo del torneo.

—Los estudiantes se están desenvolviendo mejor de lo esperado —comentó Glynda, ajustando sus gafas con cierto orgullo profesional.

Winter, sentada con la espalda recta, tenía una sonrisa ligera.—Mi querida hermana demostró estar a la altura.

El apellido Schnee quedó en alto hoy.

Ironwood cruzó los brazos, confiado.—Y lo que viene será incluso más espectacular.

Mis estudiantes están más que preparados.

—Enfatizó la palabra mis, como marcando un límite con el resto.

Fue entonces cuando Winter se puso de pie y llamó a otra de las representantes de Atlas.

Una joven bioandroide avanzó con pasos medidos, saludando con elegancia.

—Ciel Soleil, a su servicio.

—Hizo una reverencia impecable frente a Ozpin y Glynda.

Ozpin la observó con su habitual calma, aunque sus ojos ocultaban un atisbo de duda.—Encantado de conocerla, señorita Soleil.

—Su tono era cortés, pero medido.

Ironwood dio un paso hacia adelante, casi interponiéndose.—Después de su combate, llamaremos a Penny.

Esa declaración encendió una chispa de incomodidad en el aire.

Glynda arqueó una ceja, sorprendida.—¿A Penny?

—preguntó, en un tono entre alerta y sospecha.

Ozpin apoyó su bastón en el suelo, inclinándose apenas hacia el general.—¿Puedo preguntar por qué, James?

La respuesta de Ironwood fue cortante, casi fría.—Eso no le incumbe.

Es un asunto de Atlas.

Glynda abrió la boca, indignada, pero Ozpin levantó la mano antes de que hablara.

Su mirada se mantuvo fija en Ironwood, y aunque no dijo nada más, entendía el trasfondo: Ironwood había traído un ejército entero de robots, violando cualquier acuerdo con Vale.

Aun así, no lo confrontó.

No en ese momento, con tantos ojos vigilando y las tensiones creciendo como un peso invisible en el aire.

Ozpin respiró hondo y se recargó en su asiento.—Muy bien —dijo con calma estudiada—.

Supongo que tendremos que esperar y ver lo que ocurre.

Winter, por su parte, sonreía con satisfacción, como si todo estuviera bajo control.

_________________________________________________________________________________ (ufffff ya casi llegamos al final estamos en el climax y adivinen que…..Pyrrha vs Penny sera diferente y bueno si sintieron los combates algo apresurados…..nunca fui buneo en peleas y oye >:v yo me dedicaba al polno suculento no a la trama complicada pero meh, espero y lo hayan disfrutado).

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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