Waifu yandere(Collection) - Capítulo 158
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158: Ellen Joe part 7 (zzz) 158: Ellen Joe part 7 (zzz) Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.
Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
_______________________________________________________________ Ellen se relajó, respirando profundo y recordándose a sí misma que estaban en un café público, rodeados de gente, y que debía comportarse normal.
Tragó saliva, forzó una pequeña sonrisa y volvió a responder.
—E-estoy bien, de verdad.
Tn la miró un momento más, buscando alguna señal de lo contrario, pero al no encontrar nada, dejó pasar el tema.
Terminaron su café y el postre en un silencio cómodo, hasta que Tn se levantó, sacudiéndose la chaqueta.
Benny, como siempre, se acomodó en su hombro con un salto ágil.
—Oye… ¿quieres seguir paseando un rato?
—preguntó Tn, con un brillo de ilusión en sus ojos.
Ellen dudó.
La parte cansada de ella quería decir que no, irse a casa y hundirse en su cama.
Pero algo en su pecho palpitó distinto al verlo esperarla.
Terminó asintiendo con un gesto suave.
—Está bien… vamos.
Tn sonrió ampliamente, casi como un niño.
Por dentro, pensaba que al fin tenía lo que podía llamarse vida social.
Después de tanto tiempo solo, alguien había aceptado caminar con él.
Benny maulló satisfecho sobre su hombro, como celebrando aquel pequeño triunfo.
Caminaron por la gran plaza de la ciudad.
Había tiendas de ropa, de discos, librerías, cafeterías más pequeñas y puestos ambulantes.
Ellen, con su andar algo tímido, observaba todo como si fuera la primera vez.
La gente aún lanzaba miradas furtivas hacia su cola, pero ella, sorprendentemente, no se molestó tanto como otras veces.
Tal vez porque Tn estaba a su lado.
En medio del paseo, Ellen se detuvo frente a una vitrina llena de celulares nuevos.
Sus ojos brillaron un instante mientras observaba los modelos relucientes: pantallas intactas, marcos metálicos, baterías que no se apagaban solas.
Sin poder evitarlo, sacó el suyo del bolsillo: viejo, con la pantalla rota y una carcasa agrietada.
Lo sostuvo un segundo y suspiró.
Tn se dio cuenta de inmediato.
Primero miró los celulares expuestos, luego el que Ellen sostenía en sus manos.
Por un instante, lo invadió una punzada de compasión.
Pensó en todo lo que había visto de ella: el cansancio en su rostro, el bullying en la escuela, la soledad que parecía arrastrar como un peso invisible.
Y algo en su interior le dijo que ella merecía algo mejor.
Mientras Ellen seguía mirando las vitrinas con un dejo de nostalgia, Tn se adelantó un poco, fingiendo revisar otra tienda.
En un movimiento rápido, entró a la tienda de celulares.
Benny lo miró curioso desde su hombro.—Shhh… es un secreto, ¿ok?
—susurró Tn mientras señalaba un modelo parecido al que Ellen había mirado con más atención.
No era el más caro, pero era moderno, resistente y práctico.
Perfecto para ella.
Benny maulló suavemente, como si aprobara la idea.—Sí, sí, lo sé… todavía no se lo puedo dar.
Tiene que ser en un momento especial.
—Guardó la pequeña caja dentro de su abrigo, sonriendo para sí mismo—.
Quizá… su cumpleaños, o cuando quiera decirle algo importante.
Algo importante.
………..Deberia pedirle consejo a su Padre?.
Cuando salió de la tienda, Ellen lo miró de reojo, un poco confundida por su desaparición repentina.—¿Dónde estabas?
—preguntó con tono neutral.
—Ah… nada, solo estaba viendo unas cosas.
—Tn se rascó la nuca, sonriendo nervioso.
Ellen arqueó una ceja, pero no insistió.
Siguió caminando junto a él, con su cola balanceándose suavemente tras cada paso.
Lo que no notó fue cómo, por primera vez en mucho tiempo, alguien había pensado en regalarle algo sin que ella lo pidiera.
El paseo con Tn avanzaba entre la multitud y el murmullo de la plaza.
Ellen, sin darse cuenta, empezaba a bajar un poco las defensas que siempre mantenía erguidas como una muralla.
Caminaba más cerca de él, e incluso su expresión endurecida se relajaba de tanto en tanto.
Sin embargo, su nariz seguía captando aquel aroma particular, ese que provenía de Tn.
Sniffff sniffff.
A sus ojos, los olores parecían reflejarse como ondas invisibles en el aire.
En su cabeza resonó de pronto la voz del narrador del documental que había visto antes de dormir.
“Dentro de las fosas hay pliegues de piel llamados láminas olfativas, que aumentan el área de superficie y permiten que las células sensoriales detecten olores.”.
Un gran tiburon tigre nadaba tranquilo sobre un arresife .
Un tiburón tigre tiene un cuerpo robusto con rayas oscuras en los flancos, que se desvanecen con la edad, y un hocico ancho y aplanado.
En contraste, un tiburón tigre de arrecife es una contradicción en términos, ya que los tiburones tigre habitan en aguas oceánicas y estuarios, así como en arrecifes, mientras que el término “de arrecife” se aplica a especies como el tiburón de arrecife de puntas blancas, que es esbelto, con color grisáceo y puntas blancas en sus aletas.
“Los tiburones pueden oler en estéreo, lo que significa que detectan pequeños retrasos en el tiempo que tarda un olor en llegar a una fosa nasal y luego a la otra.
Esto les ayuda a determinar la dirección y la fuente del olor con precisión.”.
El tiburon capto la locacion de un pez antes de arrojarse sobre el y comerlo mientras lo estrellaba contra algunos corales.
Sus ojos rojizos se enfocaron demasiado en Tn, siguiéndolo como si cada fibra de su ser gritara que él era la fuente de aquello que despertaba sus instintos.
Sniffff sniffff.
La cola de Ellen comenzó a moverse con más fuerza, como si respondiera sola a ese llamado interno.
Sacudió la cabeza bruscamente.
—No… basta —se susurró a sí misma.
Snifff sniffff.
El olor comenzó a diluirse, o al menos su mente consiguió apartarlo un poco.
Ellen respiró hondo, llenando sus pulmones de aire común, no de aquel aroma que casi la hacía perder el control.
Un suspiro largo salió de sus labios y su andar se volvió más tranquilo.
Benny, sin embargo, siseó desde el hombro de Tn, arqueando la espalda como si intuyera algo extraño en ella.
Un pez detras de su amo, no iba a pasar, no en su guardia.
Ellen solo le mostró los dientes en un gruñido silencioso, los labios estirados en una mueca hostil.
!Gheeeesssss!.
El gato respondió con un bufido, pero Tn no notó más que el momento tenso.
—¿Quieres ir a algún otro lugar?
—preguntó él, volteando a verla con suavidad.
Ellen bajó un poco la cabeza, rascando con una uña la tela de su falda.
—No quisiera… molestarte —murmuró en voz baja, casi como si le costara admitirlo.
Tn negó con una sonrisa tranquila.—No es ninguna molestia.
La verdad, no salgo mucho… estar aquí contigo, paseando… es mucho más de lo que hubiera hecho solo en meses.
Ellen lo miró, con sus ojos brillando suavemente bajo la luz de los faroles que comenzaban a encenderse en la plaza.
Bufó un poco, como intentando disimular el calor que le subía a las mejillas.—Tch… dices cosas tontas….
Pero en su interior, aquella dureza se estaba agrietando.
Por primera vez, no sentía que era una carga para alguien, ni un error con cola y colmillos.
Sentía que, al lado de Tn, podía ser simplemente Ellen.
.
.
Siguieron así hasta que la noche cayó del todo, y las luces de la ciudad se encendieron una a una como estrellas terrenales.
Tn murmuró, casi para sí mismo.
—Ya casi es hora de cenar….
Ellen puso los ojos en blanco con suavidad.
Para ella, la cena no era una costumbre fija; con sus hábitos, comer era más un lujo que un horario.
Aun así, no dijo nada, solo se cruzó de brazos y lo miró de reojo.
—No quiero cocinar cuando llegue a casa —continuó Tn con una risita—.
Así que se me ocurre algo.
Antes de que Ellen pudiera preguntar, él tomó su mano con decisión y comenzó a arrastrarla entre la multitud.
Su sonrisa era genuina, despreocupada, y sus palabras la hicieron tropezar un poco en sus pensamientos.
—Conozco un buen puesto de ramen, queda a unas calles de aquí.
Ellen se dejó llevar, nerviosa, con el corazón palpitándole más fuerte de lo que admitiría jamás.
Su cola se movía con un ritmo irregular, como si delatara lo que su rostro intentaba esconder.
Lo curioso era que, aunque ella podría superar a Tn en fuerza con facilidad —la fuerza de un tiburón blanco latente en sus músculos, capaz de aplastar huesos como ramas—, en ese momento su cuerpo se aflojó, como si inconscientemente quisiera que fuera él quien la guiara.
Era casi gracioso.
La fuerza de la mordida de un tiburón blanco es aproximadamente 25 veces mayor que la de un humano, con una presión estimada de alrededor de 4.000 PSI (libras por pulgada cuadrada) o 18.000 Newtons.
Esta enorme fuerza se calcula mediante modelos digitales de sus mandíbulas y su estructura ósea y muscular, y es la mordida más potente entre los animales vivos en la actualidad.
Solo imagina el poder bruto en su cuerpo.
Tn apenas tenía la fuerza de un humano común, y ella cargaba dentro la brutalidad de una bestia marina.
El contraste era tan grande que casi parecía irreal, y sin embargo… Ellen lo permitió.
Sus mejillas se encendieron con un leve sonrojo, aunque su rostro adoptó esa expresión estoica que tanto la caracterizaba, como si quisiera disimular la vulnerabilidad.
Ellen no era del tipo afectivo, ni mucho menos de los que muestran emociones a simple vista.
Pero los pequeños detalles… esas simples cosas que nadie más valoraba, eran las que se volvían especiales para ella.
Mientras caminaban hacia el aroma cada vez más cercano del caldo hirviendo y los fideos recién hechos, Ellen apretó levemente la mano de Tn.
No lo suficiente como para que él notara la diferencia, pero sí como un gesto secreto para sí misma.
Era una manera silenciosa de reconocer que, aunque podía destrozar con un mordisco lo que se cruzara en su camino… también podía dejarse guiar suavemente por alguien que no la temía.
Tn arrastró a Ellen hasta que ambos se sentaron frente al hombre cocinero, un sujeto robusto con una sonrisa cansada pero amable.
El olor del caldo caliente ya impregnaba el aire, y el vapor hacía que todo se sintiera más acogedor.
—¿Qué van a querer?
—preguntó el hombre, limpiándose las manos en un delantal.
Tn tomó el menú con calma, Ellen también lo miró, pero antes de que ella pudiera decir algo, Tn se inclinó y murmuró con naturalidad.
—Yo pagaré por todo.
Si bien podia permitirse grandes gastos…….La tia Varsha dijo gozalo cuando le dejo el numero de cuenta apesar de que tenia un trabajo propio.
Ellen lo miró de golpe, con los labios entreabiertos para protestar, pero antes de que pudiera hablar, Benny se subió a la mesa con un ágil salto y la observó fijamente con esos ojos brillantes y felinos.
-Geeeshshshshhh-.
El leve siseo mostrando sus dientes fue suficiente para que se caye y se siente.
Ellen apretó los dientes, sabía perfectamente lo que ese “pequeño demonio peludo” quería: cortar su protesta de raíz.
—…Pequeña peste —susurró entre dientes, mostrándole apenas los colmillos.
Benny soltó un “miau” corto, como si se burlara.
Tn, distraído jugando con el gato, ni siquiera notó la tensión.
—Un Shoyu Ramen para mí, por favor —pidió Tn, levantando la vista al cocinero—.
El clásico, con bastante salsa de soja.
El Shoyu Ramen es un estilo clásico de ramen japonés con un caldo claro y marrón, cuyo sabor característico proviene de la salsa de soja (shoyu) que le da un toque umami, salado y familiar.
Su caldo, a menudo elaborado con pollo, cerdo o vegetales, se sirve con fideos y se complementa con ingredientes como panceta de cerdo (chashu), huevo cocido y cebollino, creando un plato sabroso y reconfortante.
—Y yo… el de cerdo, con bastante carne —dijo Ellen, cruzándose de brazos con un bufido, dándose por vencida.
Luego, sin esperar, añadió en voz baja pero firme—.
Y uno solo de pescado… para el gato.
-Miaaaaauuuuuu uwu-,Benny se puso recto mientras parecia estar satisfecho por eso.
El cocinero asintió con una sonrisa, acostumbrado a pedidos de todo tipo, mientras un pequeño bangboo —un conejo metálico con orejas largas y antenas— apareció saltando detrás del mostrador.
Con movimientos veloces y ágiles, el robot asistente comenzó a colocar ingredientes: tiras de alga nori, rodajas de chashu, y fideos recién hervidos que escurría con precisión mecánica.
Ellen lo observó con cierta fascinación.
Nunca había visto uno tan de cerca.
El bangboo, con sus ojitos brillantes de LED, giró un momento para mirarla y saludó levantando una orejita metálica.
Ellen parpadeó, y por un instante casi sonrió, aunque rápidamente volvió a su expresión dura.
Mientras tanto, Tn reía suavemente cuando Benny intentó robarle un bolígrafo del bolsillo de la camisa.
—Eres un glotón y también un ladronzuelo… —murmuró rascándole detrás de las orejas.
Benny ronroneó, restregándose contra la mano de Tn con descaro, provocando que Ellen chasqueara la lengua y desviara la mirada.
—Más que empalagoso —murmuró ella, apenas audible—, es insoportable.
Pero aunque sus palabras eran duras, su cola golpeaba suavemente el suelo, delatando que, en el fondo, aquella escena tenía algo de calidez que no quería admitir.
El cocinero colocó los tazones sobre la barra.
El vapor subió de inmediato, cargado de aromas profundos: salsa de soja, caldo de huesos de cerdo, pescado asado.
A Ellen se le hizo agua la boca, y su instinto tiburón rugió en su estómago vacío.
—Aquí tienen —dijo el hombre, sonriendo mientras el bangboo colocaba servilletas con un educado gesto.
Ellen tragó saliva, bajando la mirada a su ramen rebosante de carne, mientras sus ojos carmesí brillaban un poco más intensos de lo normal.
Ellen miró su ramen casi babeando, el vapor que subía del tazón le golpeaba directo a la nariz y la hipnotizaba.
En su cabeza volvió a escucharse aquella voz documental, grave y firme, como un eco imposible de apagar: “Es probable que un tiburón coma carne de cerdo o de vaca si tiene la oportunidad, ya que son carnívoros y comen una gran variedad de presas, incluyendo mamíferos marinos.
Aunque los tiburones son principalmente carroñeros, esto se refiere a carne de animales marinos o despojos que encuentran flotando, no es que puedan comer cualquier tipo de carne en cualquier circunstancia…”.
Algunos tiburones comen ballenas, pero generalmente no a las adultas, ya que son presas mucho más grandes.
Los tiburones suelen alimentarse de ballenas que están heridas, enfermas o son crías.
Tiburones grandes como el tiburón blanco y el tiburón tigre pueden unirse para cazar ballenas vivas o alimentarse de ballenas muertas.
Cuándo los tiburones comen ballenasBallenas heridas o enfermas:Los tiburones son carroñeros, por lo que son atraídos por presas que no están en condiciones óptimas de salud o que están cerca de la muerte.
Crías de ballena:Los tiburones pueden cazar crías de ballena cuando se presenta la oportunidad, aunque la ballena adulta es demasiado grande y fuerte para ser una presa.
Ballenas muertas:Un cadáver de ballena flotando es un festín que atrae a muchos tiburones.
En estos casos, varios tiburones pueden agruparse para devorar el cadáver.
Ejemplos de ataques.
Se ha observado a ocho tiburones blancos atacando a una ballena jorobada herida en Sudáfrica.
Tiburones tigre fueron vistos devorando a una ballena jorobada muerta en Australia.
A pesar de los ataques, las ballenas no son presas fáciles.
Los tiburones evitan atacar a ballenas adultas y sanas, ya que su enorme tamaño y fuerza representan un gran riesgo.
Las ballenas adultas, por su parte, pueden huir y defenderse de un tiburón si se sienten amenazadas.
(Nt: al fin los documentales de national geographyc sirvieron de algo).
Su mente parecía naufragar entre datos fríos y el aroma tentador.
Sin estar completamente consciente, sus ojos se desviaron hacia Tn.
El vapor del caldo lo envolvía, y por alguna razón, la mezcla de olores le hacía enfocar en su cuello, en la curva de su hombro.
El calor de la comida no ayudaba, pues su pulso comenzaba a acelerarse como si la sangre misma le gritara que ahí había algo que deseaba más que cualquier plato.
Tragó saliva y, en un gesto distraído, llevó los palillos a la boca y empezó a comer.
Tn, sin notar esa turbulencia en Ellen, comía tranquilamente su ramen shoyu, soplando con calma cada bocado mientras Benny, feliz con su pescado, devoraba sin remordimientos.
El contraste era casi absurdo: Tn parecía disfrutar con serenidad, mientras Ellen luchaba por mantener sus instintos bajo control, forzándose a centrarse en el caldo y no en la piel cercana.
Cuando terminó su primer plato, suspiró como si algo dentro de ella aún ardiera.
Quería más.
Lo deseaba con una intensidad que no encajaba con su semblante frío.
Tn, notando la forma en que sus ojos rojos se habían quedado fijos en el tazón vacío, sonrió un poco y levantó la mano.
—Otro para ella, por favor.
Ellen parpadeó, casi sorprendida, y bajó la mirada como si hubiera sido descubierta.
El segundo plato llegó, y aunque intentaba comer con calma, el caldo desaparecía en cuestión de minutos.
Luego otro.
Y otro.
Para cuando el cuarto tazón fue retirado, Tn arqueaba una ceja divertido mientras Benny daba un pequeño siseo de burla, como si el gato quisiera recalcar lo insaciable que era.
Al llegar al sexto plato, Ellen estaba apoyada contra el respaldo, sus mejillas apenas sonrojadas y su respiración algo acelerada.
El aroma seguía en el aire, pero la presión en su estómago logró, al menos por un instante, calmar sus instintos.
Tn bebía el último sorbo de su caldo y murmuró en tono relajado—Ya veo quién es la verdadera depredadora aquí… —dijo sonriendo con suavidad, sin rastro de burla, como si realmente lo encontrara entrañable.
Ellen lo miró de reojo, bufando para mantener su fachada seria, pero el leve brillo en sus ojos delataba que aquel gesto, simple y humano, le había tocado más de lo que admitía.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com