Waifu yandere(Collection) - Capítulo 165
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165: Yang Xiao long part 8 rwby 165: Yang Xiao long part 8 rwby Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.
Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
Enserió trate de subirlo pero la app no me dejaba, decía guardar trabajo anterior o actualizar y por mas que escogía…..no me dejaba avanzar y si le ponía publicar me decía error asi que dije fucked lo subo mañana aver si me deja.
_____________________________________________________________________ Para Yang, escoger su vestido no debía ser un problema.
Ella sabía exactamente lo que buscaba: algo atrevido, abierto en el escote y con la falda lo suficientemente alta para lucir sus piernas.
Quería encarar a Tn, robarle el aliento, pero sin caer en lo vulgar.
No se trataba de parecer desesperada… sino de demostrar que nadie podía compararse con ella.
Mientras hojeaba percheros repletos de telas brillantes y satinadas, Ruby corría de un lado a otro con los ojos iluminados.
—¡Yang, mira este!
—exclamó, levantando un vestido negro con aberturas laterales que rozaban lo prohibido.
Yang arqueó una ceja.—Ejem… Ruby, ¿qué demonios piensas?
—¿Qué tiene?
Es lindo y… tiene espacio para esconder mis balas.
—Ruby lo agitaba inocentemente, como si fuera un simple abrigo.
Yang se lo arrancó de las manos con una sonrisa tensa y le pasó uno rojo más sencillo, de tirantes finos, algo juvenil pero elegante.—Ese está bien.
El otro es demasiado.
Ruby infló las mejillas como una niña regañada.—Ugh, ¡eres peor que el tio Five!
Mientras tanto, Weiss se inclinaba hacia una vitrina exclusiva.—Este de seda importada de Atlas es aceptable.
—Pasó la tarjeta con un gesto altivo, ignorando por completo las quejas del vendedor sobre el precio.
Blake, por su parte, suspiraba al ver las discusiones.—Solo quiero algo sencillo.
Si se ve bien y puedo moverme, me basta.
—Se probaba un vestido negro liso, discreto, que casi pasaba desapercibido.
Todo parecía normal… hasta que Yang giró la cabeza.
Y entonces lo vio.
Coco y Velvet estaban en la misma tienda.
Coco, relajada, elegante, con gafas oscuras, iba probando vestidos sobre Velvet como si fuera su muñeca personal.
—Hmmm… seis de diez.
—dijo Coco al ver a Velvet con un vestido corto azul marino.
Velvet, roja hasta las orejas, bajó la mirada.—C-Coco, ¿en serio tengo que…?
—Claro que sí.
—Coco sonrió divertida y le colocó uno verde con aberturas laterales que la hizo temblar más fuerte—.
Ocho de diez.
Yang frunció el ceño, sus puños tensándose.
—¿Qué tal este?
—Coco levantó uno con encaje casi transparente.
Cuando Velvet se lo probó, gritó avergonzada, cubriéndose con las manos.
—¡C-Coco, esto es demasiado!
Coco chasqueó la lengua, divertida, y cruzó los brazos.—Doce de diez.Podras moverlo bien hacia arriba para una diversion rapida.
Perfecto.
—Sonrió como si acabara de encontrar un tesoro.-Addmas si vas a conquistar a tu chico hazlo de forma espectacular.
Yang gruñó bajo, conteniendo las ganas de destrozar el perchero frente a ella.
El calor de su cabello empezaba a subir, pero forzó una sonrisa para no llamar la atención de Ruby o Blake.
Blake la observó de reojo, callada, y recordó la amenaza de Yang aquella vez que la sorprendió leyendo algo sobre Tn en su libro.
“Si vuelves a escribir su nombre, te rompo la mano.” No dijo nada.
Cuando terminaron de pagar, el equipo RWBY salió con sus vestidos listos para el baile.
Ruby seguía murmurando que quería el otro vestido más atrevido, Weiss acariciaba su bolsa de compras como si fuera un trofeo, y Blake solo quería llegar a la biblioteca.
Pero Yang no podía quitarse la imagen de Velvet temblando frente a Coco.
Y como si el destino quisiera escupirle en la cara, a unas calles más allá, Neon Katt ya había comprado su propio vestido.
La sonrisa radiante en el rostro de la faunesa bastaba para adivinar que lo que planeaba llevar al baile no iba a pasar desapercibido.
.
.
El centro comercial no estaba reservado solo para vestidos; los varones también tenían su propio rincón.
Tn estaba con Ren, mirando trajes formales frente a un espejo de cuerpo entero.
—Yo digo que blanco.
—Ren se probó una chaqueta impecable, ajustándose las mangas con calma—.
Transmite serenidad, disciplina.
Tn arqueó una ceja, levantando un saco azul oscuro.—No está mal… pero prefiero algo más sobrio.
Azul, elegante, no muy llamativo.
—Se lo colocó sobre los hombros, y aunque aún sin ajustar, resaltaba perfectamente con su porte tranquilo.
En ese momento, Jaune pasó caminando, tambaleándose entre percheros como si buscara algo comun y que no desentonara.
Apenas cruzó la mirada con Ren y Tn, cuando….
—Tn.
—La voz de Pyrrha se escuchó detrás.
Ella se acercaba con paso contenido.
El dolor de su cuerpo aún persistía, aunque su semblante intentaba ocultarlo.
Cada movimiento le recordaba la brutalidad del enfrentamiento con Yang, pero lo tapaba bajo una sonrisa suave.
—Pyrrha.
—Tn le devolvió el saludo con su calma habitual.
Ren, en cambio, no pudo responder: Nora apareció como un rayo y lo derribó de un empujón.—¡Ren, traje blanco, traje negro, traje lo que sea, pero tú vas a brillar conmigo en el baile!
—Lo arrastraba entre risas mientras él suspiraba resignado.
Jaune, que aún permanecía cerca, abrió la boca con nerviosismo, como si quisiera decir algo a Pyrrha.
Pero ella se giró y lo miró con frialdad.
—Vuelve a la academia, Jaune.
Ahora.
—P-Pyrrha, yo solo….
Ella se inclinó un poco, susurrando con dureza—Si no lo haces, mañana mismo iré con la profesora Glynda y contaré todo sobre tu… papeleo falso.
El color abandonó el rostro de Jaune.
Bajó la cabeza y se dio media vuelta en silencio, alejándose entre la multitud.
Pyrrha suspiró y volvió su atención a Tn, recuperando aquella sonrisa suave.
—Así que… ¿ya tienes pareja para el baile?
—preguntó, fingiendo un tono ligero, aunque por dentro sentía un nudo apretándole el pecho.
Tn se acomodó el saco azul y respondió con tranquilidad—Sí.
Una chica de otra academia me lo pidió.
Y acepté.
El sonido fue como un cristal partiéndose dentro de ella.
Pyrrha sintió que algo se quebraba en lo más profundo de su corazón.
Intentó sonreír, pero sus labios apenas se movieron.
—¿Ah… sí?
¿Y… quién…?
La respuesta no llegó de él, sino de una voz alegre que rebotó entre los pasillos de la tienda:.
—¡Tn!
Todos voltearon.
Neon Katt apareció radiante, con su típica energía contagiosa.
Llevaba bolsas en las manos y sin dudarlo se abalanzó sobre él, abrazándolo por el cuello.
—¡¿Ya estás listo para el baile?!
—dijo con una sonrisa tan brillante que parecía iluminar la tienda entera.
Tn sonrió un poco, acomodando el abrazo con algo de nerviosismo.
—Sí.
Supongo que lo estoy.
Pyrrha lo observaba todo, sintiendo que el aire a su alrededor se volvía más pesado, como si el mundo entero se burlara de ella.
Pyrrha tenía la cabeza baja, el cabello rojo cayéndole como una cortina sobre el rostro, ocultando la furia que hervía en su interior.
Apretó los puños con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.
—Neon… —su voz era apenas un murmullo, ronca, temblorosa de contención—.
¿Por qué… elegiste a Tn?
Neon Katt ladeó la cabeza, aún abrazada del brazo de Tn, con esa sonrisa despreocupada que parecía un latigazo en el orgullo de la campeona.
—¿Por qué?
Pues porque es lindo.
—Le guiñó un ojo y rió suavemente—.
Solo quería un chico guapo para bailar y listo.
Nada del otro mundo.
Pyrrha apretó los dientes, casi rechinándolos.
Levantó la cabeza, dejando que sus ojos verdes brillaran de ira contenida.—¿Eso es todo?
Neon soltó una risita nasal, acomodándose el cabello multicolor.
—Mira, no es que me interese demasiado el rollo de “relaciones serias”.
Además, ¿no sabías?
Mi equipo fue invitado a Beacon.
Así que, ¿por qué no divertirse un poco?
Pero Pyrrha no era ingenua.
Su mirada cayó sobre una de las bolsas de Neon, de donde sobresalía un envoltorio demasiado reconocible.
Condones.
Un temblor recorrió su ojo, un espasmo que delataba lo que intentaba ocultar.
Y entonces lo comprendió: la fauno no planeaba limitarse a bailar.
La sonrisa juguetona de Neon parecía más cruel ahora, como si estuviera marcando territorio frente a ella.
Pyrrha abrió la boca, con mil cosas queriendo salir a la vez.
Insultos, advertencias, súplicas.
Pero Neon no le dio oportunidad.
—Bueno, Tn.
—Se inclinó de puntillas y le estampó un beso rápido en la mejilla, dejando un leve rastro brillante de brillo labial—.
Te estaré esperando en la pista de baile.
No llegues tarde.
Le guiñó de nuevo y se marchó entre risas, con sus bolsas en brazos, balanceando la cola felina con descaro.
Tn levantó una mano en un gesto de despedida.
Luego, al girarse hacia Pyrrha, la notó rígida, con la respiración pesada, como si hubiese corrido un maratón.
—¿Estás bien?
—preguntó él con calma, entre curioso y preocupado.
Pyrrha levantó la cabeza, esbozando una sonrisa que no llegaba a sus ojos.—N-no es nada, Tn.
Solo estoy… un poco cansada.
Él asintió, aceptando la excusa sin sospechas, y volvió a mirar su traje en el espejo.
Pyrrha se apartó despacio, sus pasos casi tambaleantes.
Apenas salió de la tienda, se apoyó contra una pared y exhaló con fuerza, temblando.
“Primero Yang… ahora una fauno de otra academia.
¿Es una maldita broma cruel del destino?”.
Se llevó la mano al pecho, sintiendo la punzada en su corazón.
La ira, el dolor, la desesperación se mezclaban hasta marearla.
“¿Quién sigue…?
¿Que Ruby se le declare a Tn?”.
Por un segundo se lo imaginó, y soltó un resoplido irónico, amargo.—No, Ruby es demasiado inocente… demasiado tonta para algo así.
Pero al decirlo, una sombra de duda cruzó sus pensamientos.
Con las mejillas rojas por la rabia y la vergüenza, tomó aire y murmuró para sí—Necesito un vestido.
Algo candente… Algo que no pueda ignorar.
Y, tragándose el orgullo, pensó en voz baja lo que jamás se hubiera permitido antes—Y… condones.
Si esa gata cree que puede llevárselo así de fácil, se equivocó.
Con el rostro encendido y el corazón ardiendo, Pyrrha se encaminó a las tiendas, lista para luchar en un terreno en el que nunca creyó verse.
.
.
El pasillo de los dormitorios estaba lleno de cajas con adornos, luces colgantes y alfombras enrolladas que los conserjes iban colocando con paciencia.
Beacon ya olía a fiesta.
Weiss entró a la habitación de su equipo con una mirada pensativa, observando cada detalle de los preparativos.
—El baile será mañana por la noche —dijo mientras se acomodaba el cabello frente al espejo—.
Pero si vamos temprano, podremos asegurar un buen lugar cerca del espectáculo de DJ y de luces.
No pienso quedarme atrás de nadie.
Ruby dio un pequeño salto de emoción.
—¡Eso suena increíble!
Aunque… —sus ojos bajaron un poco— yo no tengo pareja de baile.
Blake, desde su cama leyendo, levantó la mirada un instante, pero no dijo nada.
Yang solo soltó una risa ronca, disfrutando de ver a su hermana ponerse nerviosa.
Weiss, en cambio, se quedó pensativa, apoyando un dedo sobre su mentón.
—Ningún chico aquí sería digno de mí, de eso estoy segura —declaró con firmeza.
Luego miró a Ruby con un destello en sus ojos.
—Capitana, aunque seas algo torpe en muchas cosas… ¿qué tal si bailas conmigo?
Ruby abrió los ojos como platos.
—¿Q-qué?
¿Pero no se supone que… que debería ser un chico?
Weiss suspiró con teatralidad, como si soportara una gran carga.
—Escúchame bien Ruby, ningún muchacho de Beacon tiene lo necesario.
Así que prefiero que seas tú.
Además… —fue hasta su armario y, con un movimiento elegante, sacó un smoking rojo ornamentado con detalles en negro y dorado— con tu figura y tu… carencia de pecho, podrías pasar por un chico sin ningún problema.
El rostro de Ruby se encendió en rojo, y apretó los puños.
—¡W-Weiss!
¡Eso fue muy cruel!
Weiss arqueó una ceja, satisfecha de haberla puesto nerviosa.
—¿Acaso dije una mentira?
Ruby infló las mejillas, como si fuera una niña haciendo puchero, pero terminó soltando un suspiro de derrota.
—Ugh… está bien.
Supongo que con smoking también puedo esconder más armas que con el vestido que Yang me dio.
Yang golpeó la mesa con la palma, soltando una carcajada.
—¡Esa es mi hermanita!
Con smoking, armas escondidas y todo… seguro vas a dejar a varios con la boca abierta.
Blake cerró su libro suavemente, observándolas a todas.
—Va a ser una noche interesante… —murmuró, aunque en su mirada felina brillaba cierta intriga silenciosa.
Weiss se cruzó de brazos, sonriendo de manera altiva.
—Perfecto, entonces está decidido.
Ruby, serás mi acompañante.
Y procura no pisarme los pies en la pista de baile.
Ruby gruñó bajito.
—¡Haré lo que pueda!
(Nt:esto no es ninguna mamada del whiterose :v simplemente implemente lo de violet evergarden,el baile del smoking estuvo god y bueno ahi esta una ruby marimacho XD).
Yang, todavía riendo, añadió con picardía—Conociendo a Ruby… seguro termina cayéndose antes de que empiece la primera canción.
Ruby le lanzó una almohada a la cara mientras Weiss escondía una pequeña sonrisa satisfecha.
Yang se quitó la almohada de la cara, todavía con esa sonrisita torcida que solo aparecía cuando algo retorcido pasaba por su mente.
El recuerdo de Tn ya con pareja de baile no le gustaba, pero en lugar de apagarla, encendía una chispa peligrosa en sus ojos lilas.
“¿Y si dejo a Neon Katt encerrada en su habitación… inconsciente?
Nadie sospecharía nada… y con esa sonrisa estúpida de gatita, nadie la extrañaría tanto.”.
La idea le arrancó un escalofrío de satisfacción.
Y lo mejor: Velvet.
Esa otra fauno que se había vuelto una piedra en su zapato.
Yang entrecerró los ojos, su mirada ardiendo con fuego invisible.
Tenía dos objetivos claros esa noche, y la pista de baile sería su campo de guerra.
Suspiró, disimulando, y volteó hacia Blake.
—Oye… ¿y tú con quién piensas bailar?
Blake cerró su libro lentamente, como si meditara la respuesta.
—Sun me lo pidió.
Pero será solo una canción.
Después de eso, pienso desaparecer entre la multitud y ver el concierto del DJ… y los fuegos artificiales.
—Su tono era sereno, casi desapegado, como siempre.
Yang sonrió, apoyando un codo en la mesa.
—Perfecto… entonces cada una con lo suyo.
Ya saben lo que tienen que preparar.
Levantó la mirada justo a tiempo para ver a Weiss forcejeando con Ruby, intentando meterla en el smoking rojo.
Weiss se movía con la rigidez de un sastre aristócrata, mientras Ruby, con las mejillas rojas como tomates, se quejaba.
—¡Weiss!
¡Esto aprieta demasiado!
—Ruby intentaba estirarse, pero Weiss la obligaba a quedarse quieta.
—¡Cállate y no te muevas!
—Weiss gruñó, jalándole la solapa y acomodando los botones.
Luego se apartó un paso, evaluando a su compañera con gesto crítico.
—Hmm… —sonrió con satisfacción— pareces un mayordomo.
Ruby parpadeó, confundida.
—¿¡Un… qué!?
Yang se rió por lo bajo, disfrutando el espectáculo.
—Oh, Ruby, sí que te queda el papel.
Solo te falta la bandeja y listo.
Ruby apretó los labios, molesta, hasta que murmuró con voz baja pero decidida: —Bueno… al menos tengo espacio para esconder un arma aquí.
Una pistola cabe perfectamente….
Weiss giró sobre sus talones, escandalizada.
—¡¿Qué acabas de decir?!
Ruby levantó el brazo, haciendo un gesto con la manga del smoking.
—¡Mira!
Podría poner un mecanismo oculto aquí para lanzar una espada corta o… ¡incluso Crescent Rose en versión compacta!
Weiss se llevó la mano a la frente, al borde de un colapso.
—¡Es un baile, Ruby!
¡Un evento elegante!
No una misión encubierta en un reino enemigo.
Ruby infló las mejillas, casi a punto de estallar de frustración.
—¡No sabes cuándo podrías necesitar estar preparada!
¿Y si pasa algo?
Yang, que seguía recargada en la pared, se carcajeó.
—Eso, Rubes, nunca dejes tu lado de cazadora.
Aunque con un smoking, no sé si lucirías más peligrosa o más adorable.
Blake simplemente cerró los ojos, exhalando un suspiro resignado.
—Definitivamente… va a ser una noche muy larga.
.
.
Neon cerró la puerta de su habitación con un portazo suave, dejando escapar un suspiro cargado de ansiedad y fuego.
El calor en su cuerpo era tan evidente que tuvo que apoyarse contra la pared por un segundo, respirando agitada.
Sus orejas de gato se movían inquietas, como si trataran de liberar la tensión acumulada.Sus amigos de equipo no estaban cerca.
—Tsk… esto llegó demasiado rápido… —murmuró, mordiéndose el labio inferior, sus pupilas estrechándose con un brillo travieso.
Caminó hacia su cama y se dejó caer, revolviendo las sábanas con las piernas.
Su mente no tardó en centrarse en un único nombre.
—Tn… —sonrió de lado, arrastrando el sonido—.
No pareces mal chico… si puedes lidiar conmigo, supongo que te daré la oportunidad de ser mi novio por un tiempo.
Estiró la mano hacia su mesita de noche y abrió un cajón.
El suave tintineo de pastillas dentro de un frasco llenó la habitación.
Neon lo sacó, lo sostuvo frente a sus ojos y rio suavemente.
—Pero… si llegas a ponerte terco o a decir que no… siempre puedo ayudarte a cambiar de opinión.
—Agitó el frasco antes de dejarlo en la mesa, con una sonrisa peligrosa—.
No es como si pudieras huir muy lejos de aquí, ¿no, Tn?
Beacon no se escapa tan fácil.
La temporada de celo siempre era un problema.
Pero tenia una solucion para eso, ademas ser novia de un chico asi no era tan malo, aunque claro Tn no podria irse de Beacon solo por ella.
Se recostó con las manos detrás de la cabeza, dejando que su mente divagara entre imágenes de la pista de baile, luces, música… y Tn, a su lado.
—Va a ser divertido, eso seguro… —murmuró con un ronroneo apenas audible.
.
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Mientras tanto, en otra calle más iluminada de Vale, Pyrrha caminaba con las bolsas en la mano, el rostro encendido en un rojo intenso.
El vestido que había elegido era mucho más atrevido de lo que estaba acostumbrada, y solo pensar en usarlo frente a Tn la hacía apretar las bolsas con más fuerza.
—Me estoy volviendo loca… —susurró, apartando un mechón de cabello que le cubría la cara—.
Perdí contra Yang… pero… no me rendiré.
Se detuvo frente a un escaparate, viendo su reflejo.
La campeona de Mistral, la orgullosa Nikos, ahora parecía solo una chica nerviosa que quería confesar sus sentimientos.
Sus labios temblaron antes de formar una sonrisa tímida.
—Tn… aunque ella esté ahí… aunque esa fauno aparezca… yo… yo también lucharé por ti.
Con un nuevo aire de determinación, siguió su camino, guardando silencio mientras su corazón retumbaba contra su pecho.
.
.
En Beacon, Tn ya regresaba con Ren y Nora.
Caminaba con las manos en los bolsillos, mirando de reojo el traje azul que llevaba colgado.
Nora charlaba sin parar sobre qué haría en la fiesta, mientras Ren mantenía su expresión estoica.
—Entonces, Tn —preguntó Nora con una sonrisa amplia—, ¿listo para la gran noche?
¡Seguro vas a dejar a todas boquiabiertas!
Ren suspiró.
—Nora, no exageres.
Tn se rascó la nuca, algo incómodo.
—Supongo que… será divertido.
Aunque todavía no entiendo del todo cómo terminé en todo esto.
Nora se inclinó hacia él, guiñándole un ojo.
—Porque eres más popular de lo que crees.
Tn rio suavemente, pero por dentro se preguntaba qué tanto problema podía traerle un simple baile.
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