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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 167

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  4. Capítulo 167 - 167 Sparkle honkai star rail
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167: Sparkle honkai star rail 167: Sparkle honkai star rail Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

__________________________________________- La música alegre de K-391 resonaba por los altavoces de la emisora, llenando la cabina de vibraciones electrónicas que acompañaban la voz clara de TN.

We used to hide under the coversSerenade each otherWith careless melodiesSomething buried deep inside usThe major and the minorWe’re like piano keys.

You played for meYou played for meYou played for me~.

—Y ese fue el último informe de la mañana, queridos oyentes.

El sol brillará en la mayor parte del sistema hoy, aunque no podemos decir lo mismo de las tormentas magnéticas que podrían alterar algunas comunicaciones en la zona exterior.

Manténganse atentos a las advertencias oficiales.

Y como siempre digo: después de la noche más oscura, la mañana siempre llega.

Soy TN, su locutor matutino de confianza.

¡Nos escuchamos pronto!

Cerró con una sonrisa genuina, incluso aunque nadie pudiera verla a través de las ondas.

Quitó los auriculares, dejando que el silencio llenara por un momento el estudio.

Saludó al productor que lo observaba tras el cristal.

—Buen trabajo, TN.

—le dijo el hombre, levantando el pulgar.

—Gracias, hoy la transmisión estuvo bastante ligera —respondió TN, relajando los hombros mientras recogía algunas hojas de su escritorio.

Salió de la cabina con pasos tranquilos, disfrutando del cosquilleo que le producía siempre terminar una transmisión en vivo.

Aquel trabajo, pese al estrés, le daba una sensación de vida que no encontraba en ningún otro lugar.

Al salir de la estación, el aire fresco de la ciudad lo envolvió.

Inspiró profundo, cerrando un momento los ojos para despejar la mente.

Fue entonces cuando la vio.

Una joven estaba parada no muy lejos, con aspecto confundido, como si buscara algo en el laberinto de calles cercanas.

Era de estatura baja y tenía un aura difícil de ignorar: cabello castaño oscuro que caía en cascada hasta las caderas, puntas teñidas en rosa, flequillo asimétrico y mechones que le enmarcaban el rostro.

Sus ojos… un rosa fluorescente que brillaba con un extraño detalle en forma de mariposa bajo las pupilas.

TN parpadeó, sorprendido por lo inusual.

También notó un tatuaje de flor de cerezo que se asomaba por la clavícula y unos pequeños puntos negros bajo cada ojo que le daban un aire enigmático.

Aunque lucía perdida, TN sonrió.

Parte de su trabajo era comunicar y ser amable, y esa faceta lo acompañaba fuera de la cabina.

Caminó hacia ella.

—Disculpa, ¿te encuentras bien?

—preguntó con tono calmado, intentando no asustarla.

La joven dio un pequeño respingo, como si no esperara que alguien le hablara.

Luego se serenó y lo observó, sus labios curvándose en una sonrisa suave.

—Oh… sí, estoy bien.

Solo que… creo que me confundí de camino.

—Su voz era melodiosa, casi teatral, como si cada palabra fuera cuidadosamente elegida.

—¿Buscas una dirección en particular?

—TN inclinó un poco la cabeza, mostrando disposición a ayudar.

Ella sacó un papel arrugado de su bolsillo, extendiéndolo hacia él.

TN lo miró y ubicó la dirección en su mente.

—No estás tan lejos.

Solo tienes que ir por esa calle, doblar a la izquierda y seguir derecho hasta la plaza central.

Desde allí lo verás fácilmente.

—señaló con la mano.

La joven lo siguió con la mirada y luego volvió a enfocarse en él.

Asintió agradecida.

—Muchas gracias.

—hizo una ligera reverencia, acompañada de un tintineo suave: una pequeña campanilla colgaba de su cabello, meciéndose con el movimiento.

—No hay de qué.

—TN sonrió de nuevo—.

Me llamo TN, por cierto.

Trabajo aquí en la estación de radio.

Los ojos de la joven brillaron un instante, como si aquel detalle hubiera despertado un interés súbito.

—¿TN…?

Qué curioso.

—hizo una pausa breve, como si probara la palabra en su lengua—.

Yo me llamo Sparkle.

—Encantado de conocerte, Sparkle.

—TN extendió la mano de manera cordial.

Ella lo miró por un instante con un destello de duda, luego aceptó el gesto.

Sus dedos eran fríos, pero la sonrisa que mostró fue cálida, casi demasiado perfecta, como la de una actriz en un escenario.

—Encantada yo también.

—respondió.

El tintineo de su campanilla volvió a sonar, mezclándose con el bullicio distante de la ciudad.

Y aunque TN no lo supo en ese momento, aquel encuentro casual no sería nada común.

Sparkle siguió su camino por la acera, moviéndose con gracia etérea, mientras TN suspiraba y giraba de nuevo hacia la estación.

La rutina lo absorbía: ser locutor, terminar la transmisión, volver a casa.

Día tras día, la misma cadencia, la misma música, los mismos saludos tras el cristal del estudio.

Todo parecía seguro, predecible… hasta que el mundo comenzó a cambiar.

Los asesinatos y desapariciones se multiplicaron.

Noticias alarmantes llenaban las portadas y los reportes nocturnos, aunque TN rara vez podía comentarlas al aire.

La estación le pedía mantener un tono ligero, enfocarse en eventos mundanos, el clima, pequeños logros locales… cualquier cosa que no hiciera que la población entrara en pánico.

La inseguridad se respiraba en el aire; las calles se llenaban de miradas cautelosas y pasos apresurados, y TN sentía en su pecho un peso creciente.

Sin embargo, entre todo ese caos, había algo… curioso.

Sparkle aparecía con frecuencia en la estación.

A veces por casualidad, otras con la excusa de preguntar sobre rutas o noticias, pero siempre con esa sonrisa intrigante que parecía conocer más de lo que dejaba entrever.

Para TN, su presencia era extrañamente… entretenida.

—¡Ah, TN!

—saludó ella una mañana, apoyando la barbilla sobre la encimera del estudio mientras él revisaba las noticias del día.

—Buenos días, Sparkle.

—respondió TN, levantando la mirada y sonriendo ligeramente—.

¿Vienes a buscar otra dirección o solo a conversar?

Ella rió, un sonido ligero que tintineaba como campanillas.

—Hoy solo quería ver cómo está mi locutor favorito.

—sus ojos rosa fluorescente lo estudiaban con una intensidad difícil de descifrar—.

Nada grave, solo quería compañía.

TN cerró el cuaderno con cuidado, intrigado.

—Bueno, puedo darte unos minutos.

Las noticias pueden esperar.

—se reclinó en su silla, sorprendido de lo agradable que resultaba su conversación con ella, incluso mientras el mundo afuera parecía derrumbarse.

Sparkle se movió con suavidad hacia una silla cercana, cruzando las piernas y dejando que el sonido de sus campanillas llenara el espacio.

—¿Sabes, TN?

—comenzó, inclinándose ligeramente hacia él—.

A veces me pregunto cómo la gente puede vivir tan tranquila, como si nada sucediera… mientras afuera todo se cae a pedazos.

—Sí… es difícil ignorarlo.

—dijo TN con un dejo de preocupación—.

La gente está asustada, y a veces parece que no podemos hacer nada para cambiarlo.

Su trabajo era informar, la seguridad era encargo de las estaciones oficiales o el departamento de seguridad.

Ella lo observó, casi como evaluando su reacción, y luego sonrió con esa mezcla de ternura y enigma que siempre la rodeaba.

—Pero tú haces que todo parezca un poco más soportable, ¿sabes?

—susurró, y sus ojos brillaron con un destello juguetón—.

Aunque el mundo esté en caos, puedo sentarme aquí y escuchar tu voz.

Eso… me entretiene.

TN sintió un calor extraño en el pecho.

Esa simple frase, esa conexión fugaz, hacía que la tensión acumulada por semanas desapareciera, aunque fuera solo por unos minutos.

No podía evitar sonreír de vuelta.

—Me alegra oír eso, Sparkle.

—respondió, con sinceridad—.

Si puedo hacer que alguien se sienta un poco mejor… entonces todo el esfuerzo vale la pena.

Ella asintió, dejando que la campanilla de su collar tintineara suavemente.

Por un instante, todo parecía normal, cotidiano… incluso hermoso.

Pero TN no podía saber que detrás de esa sonrisa amable y de su conversación ligera, Sparkle observaba, registraba cada gesto, cada palabra, cada reacción.

Cada detalle sería parte de un guion que solo ella podía escribir.

Y mientras el mundo caía lentamente en miedo, Sparkle se acercaba cada día más a TN, jugando su propio papel en la vida del locutor matutino, sin que él sospechara que su diversión pronto se volvería mucho más peligrosa.

.

.

Sparkle regresó a su departamento tarareando una melodía ligera, como si el mundo exterior no existiera.

Se acercó al espejo, contemplando su reflejo, y esbozó una sonrisa.

La expresión era perfecta, inocente, y sin embargo, ella no tenía idea de que solo estaba interpretando una fasceta de sí misma, una que parecía tan natural y divertida que incluso ella se creía real.

Desde hacía semanas, había comenzado a frecuentar la estación y pasar tiempo con TN.

La comodidad que sentía cerca de él era inesperada, un espacio donde podía soltar la fachada de los días anteriores, donde su caos interior se transformaba en juegos y conversaciones agradables.

No sabía que esta personalidad —la amable, risueña, casi inocente— era solo un producto de su mente fracturada y retorcida.

Ese conocimiento le era imposible de alcanzar.

Se detuvo un instante, y entonces lo notó: una mancha roja en el piso.

Al principio no le prestó atención.

Pero si hubiera examinado mejor, habría reconocido el líquido carmesí: sangre.

Sobre una mesa, dentro de una bolsa, se veían restos de ropa manchada del mismo tono.

No era casualidad que las desapariciones se hubieran vuelto más frecuentes desde su llegada a la ciudad.

Sin embargo, ¿quién sospecharía de una chica que parecía tan ingenua, divertida y despreocupada?

Nadie cuestionaría por qué disfrutaba tanto pasar su tiempo con el locutor estrella de la ciudad, ni por qué su risa resonaba en los pasillos de la estación.

Cuando la noche caía, el verdadero terror comenzaba.

Mientras dormía, su cuerpo parecía levantarse solo.

La ropa cambiaba, la máscara interior que llevaba se transformaba en otra, y otra escapada nocturna la llevaba a escenarios donde vidas eran cegadas, donde el caos que amaba se expandía con precisión y sin remordimiento.

Todo era tan delirante, tan increíblemente metódico y caótico al mismo tiempo, que incluso ella, en su estado fragmentado, no podía comprender completamente la magnitud de lo que estaba haciendo.

Y aun así, cada mañana volvía a su faceta amable, risueña y juguetona, regresando a TN con una sonrisa y charlas ligeras, como si nada de la noche anterior hubiera ocurrido.

La ciudad no podía sospechar que detrás de esa apariencia se escondía una mente capaz de desatar el caos absoluto, un teatro de mil caras donde TN era su espectador favorito, sin saber que cada risa y cada gesto de complicidad lo acercaba más a un destino que no podría evitar.

Esa dualidad era la esencia de Sparkle: una actriz de la vida, un caos disfrazado de dulzura, una heroína de mil caras que interpretaba la obra más peligrosa de todas: la vida real.

.

.

.

Estatica.

Error.

Desea seguir.

Abandone &&(^(&*^& N-no $#%*@FYUDE.

El perfil psicológico que la policía había encontrado estaba tan perturbador que apenas podían describirlo: “El asesino posee una mente retorcida, algo tan depravado y cruel que no podría ser humano”.

Estática.

La grabación se interrumpía, y un informe adicional señalaba que no había señales de vida en la persona encontrada: se confirmaba que era uno de los desaparecidos.

La recomendación era clara: no informar al público, y llamar de inmediato a fuerzas especiales.

Estática.

Las cámaras de seguridad capturaron el hallazgo de un almacén abandonado.

Otra víctima más, y el número de desaparecidos continuaba en aumento.

Los informes eran confusos; el cuerpo parecía colocado con cuidado, como si cada escena fuera una obra planeada con meticuloso detalle.

Los forenses trataban de recrear cada escena mientras la ciudad entraba en pánico silencioso: los periódicos alertaban sobre el peligro nocturno, las estaciones de radio ignoraban el tema, los streamers cancelaban transmisiones y el sistema entero parecía comprometido.

En medio de la investigación, se enfocó la cámara en una libreta de recortes.

Cada página estaba repleta de fotografías que, si fueran vistas por alguien normal, habrían provocado un terror inmediato.

Las imágenes eran escalofriantes: escenas de los desaparecidos, recortes de noticias, rostros congelados en momentos de pánico, cada uno capturado con precisión clínica.

Y en medio de todo eso, un detalle que helaba la sangre: una máscara kitsune blanca y roja inclinada en la parte superior de la cabeza, con una gema de flor rosa en la frente.

Debajo, una campanilla atada al cabello y otra que colgaba de un collar negro.

Una mano delgada y suave sostenía la libreta.

Los ojos que la miraban eran de un rosa casi fluorescente, con un brillo de leve diversión, como si el horror que mostraban las fotos fuera un juego infantil.

La cámara enfocó un instante más, y luego todo cambió: Sparkle cerró los ojos.

.

.

La escena desapareció, los sonidos de la grabación se silenciaron, y el almacén abandonado volvió a estar vacío en la realidad de la policía.

Pero Sparkle sabía exactamente lo que estaba haciendo.

Cada víctima, cada escena cuidadosamente recreada, cada fotografía y cada máscara, formaban parte de su teatro personal, su obra más importante.

Mientras la ciudad se sumía en el miedo y los investigadores buscaban pistas, ella jugaba con la ilusión de seguridad.

Nadie podía imaginar que la chica alegre y risueña que frecuentaba la estación de radio y charlaba con TN era la misma mente que transformaba la noche en un escenario de terror.

Al abrir nuevamente los ojos, Sparkle tarareó una melodía ligera, como si nada hubiera pasado.

Su sonrisa permanecía, suave y perfecta, mientras observaba la libreta: otro acto de su propia obra, otro juego más en el que el mundo era su escenario, y TN… su espectador favorito.

.

.

Si quieres, puedo continuar con el informe empezando a notar detalles extraños en Sparkle.

Borrar informe.

Error………

Pequeñas pistas que ^$**#&(^*@644.

Error.

-…..AAHGHAHGAJAGGAGAHAHAGGHAA *salpicar* Ahgh ahghgh N-no Ahhhaggdg *salpicar*……-.

-Hola~ Hola~…..Awwww se acabo el tiempo.

Bien, supongo que uno mas y termino por esta noche.

Cerrar los ojos….que delirante.

“Quien lucha contra monstruos, debe tener cuidado de no convertirse en uno de ellos.

Y si miras al abismo, el abismo también te mira a ti.”.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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