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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 170

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Capítulo 170: Gilgamesh fem part 2 fgo

Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores. Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

_________________________________________________________

Claro que salir de cacería con Gilgamesh no sería solo eso. La futura Reina de Uruk tenía ciertos problemas para mantener su temperamento y su fuego bajo control, un calor que pocas veces encontraba salida en las ceremonias o en los muros de palacio. Ese ardor, esa lujuria que ella desataba sobre su mejor amigo, era algo que asustaba y fascinaba a partes iguales. Podían permanecer horas perdidos en un campo, enredados en un acto de amor salvaje e interminable.

(suculencia).

Ella era una futura reina en la flor de su juventud, sus hormonas se empezaron a alborotador por la situación actual, era caprichosa, el era su unico igual, un regalo de una deidad que poco o nada de respeto le tenia actualmente.

Y ahora que tenía la oportunidad, no pudo evitar hacer su movimiento.

-¡Gilgamesh-ahhh!-.

Tn quedo rígido cuando Gilgamesh movió sus caderas contra las suyas, ella hizo que su maravilloso y suave tracero se frotara contra su hombría, que latía con ansias por ese movimiento tan atrevido.Ambos solos en el campo dorado a las afueras de Uruk.

Sin decir nada Gilgamesh continúo moviéndose, dominante siempre guiando las acciones de su relacion.Pasaron algunos minutos en que Gilgamesh de movió más y más,entre su tracero, que envolvían la dura longitud dTn, que se quedó sin aliento.

Fue demasiado para el.

-¡Gilgamesh!-.

-¿…?- Gilgamesh parpadeo sorprendida cuando sintió algo húmedo bajar por sus muslos, la polla de Tn pareciera que enloqueció por la forma en que latía y se retorcía. Mientras disparaba sus cargas fuera de ella.

Oh poderoso Marduk.

Tn ya había sentido algo tan intenso y placentero, apoyando su pene semi duro contra el suave trasero de Gilgamesh, disfruto de la sensación, Ella siempre habia sido asi, casi desde los primeros dias que fue dado como regalo, Gilgamesh no perdio tiempo en reclamarlo en toda forma.

Toda impureza o deseo fue dado a la creacion del Dios sol por parte de la princesa de Uruk.

Que se multiplico cuando sintió una suave mano.

-¡Akgkgkgk~!- el solo toque hizo que la Joyas divinas temblará, la suave y perfecta mano de Gilgamesh estaba acariciando su pene, haciendo que está casi al instante se endureciera.

(Nt:joyas divinas porque bueno Tn esta hecho de minerales basandome en los mitos de antiguos dioses esculpiendo a los humanos con arcilla como Prometeo,Dios,Incluso otras religiones mencionan el como se formo el humano con cosas que sacaron de la tierra.).

Aun dándole la espalda al chico, Gilgamesh hizo gala de sus habilidosas manos, que no solo para tocar la musica, luchar y la ayudaba a atender sus deberes como princesa, sino que eran ligeras y hábiles, no le fue problema solo con una mano darle placer a su igual.

Ella podía jurar que escucho el golpe de la punta de la polla contra uno de sus glúteos, eso fue estremecedor.

Manteniendo la calma, uso su mano derecha para lentamente empezar a bajar y subir, acariciando con cuidado la longitud de Tn, que respiro con pesadez, por la atención especial que le estaba dando la princesa de Uruk.

Pero Tn no quería ser el único en sentir placer, el también quería hacer que ella se sentirá bien.

-Ahhhh~- Gilgamesh no pudo contener un suave gemido que escapó de sus labios, cuando las manos de Tn se deslizaron de su cintura, hasta subir a sus modestos senos y la apretaron con bastante fuerza, -Con cuidado, no los aprietes muy fuerte…zasshu~ -.

-Lo siento…- murmurando una disculpa se centró de nuevo en las tetas de Gilgamesh , recordando que a ella le gustaba un trato mas suave con su pecho.

Se sentían tan suaves y elásticos en sus manos, eso no disminuyó su entusiasmo del Mineral divino, que, en busca de más, tomo los lados de la seda que los cubrian y los bajo, era una verdadera lástima que no pudiera ver los duros pezones rosa de Gilgamesh .

Pero de todas formas las apretó y acarició con entusiasmo, asegurándose de no hacerlo demasiado brusco, y que ella también lo disfrutar, Y al parecer lo logró ya que la princesa liberara mas gemidos y no dejaba de gemir suavemente mientras apretaba sus pezones.

Ambos seres divinos no dejaron de estimularse mutuamente, al aire libre en la pradera sin ninguna preocupacion.

-¡Tn-ahhhh!- Gilgamesh se alteró cuando Tn beso su cuello y le dio una mordida experimental, pero eso no era todo, una de sus manos después de acariciar de sus senos, y bajo lentamente acariciando su estómago tonificado, haciendo cosquillas, hasta que llegó a una zona que hizo que el rostro de Gilgamesh se iluminara en rojo.

No pudo evitar dar un gemido bastante fuerte, cuando los dedos del Mineral divino acariciaron sus ya húmedos labios de su zona íntima, su toque estaba lejos de ser perfecto, él era bastante brusco, algo muy obvio, considerando que ella siempre lo pedia asi.

Pero lo compenso con bastante demostrando que solo ella podria tenerlo.

Un recordatorio que hizo que Gilgamesh perdiera el aliento y el calor fluyera por todo su cuerpo, Tn estaba respirando en su nuca, tomándose el tiempo de besarla e incluso morderla ocasionalmente de manera suave.

Sus manos tampoco se quedaron quietas, su mano izquierda, jugaba con los senos, uno a la vez para seguir con otra, prestándole especial atención a sus duros pezones.

Su mano derecha fue la más aventurera al frotar su zona íntima, sus dedos acariciaban los húmedos labios de su coño, hasta que el fue aún más adelante.

-Caliente…Segura que aun tenemos tiempo Gil~ -.

La curiosidad era algo que estaba en cada persona, y Tn no fue la excepción. Ella le habia mostrado casi todo lo que sabia, todo lo que la excéntrica princesa pudiera saber.

El estaba demasiado centrado, en cómo el interior de Gilgamesh apretaba sus dedos con bastante fuerza, se sentía tan húmedo y cálido que el no podía pensar en otra cosa que la sensación tan cálida que Gilgamesh le daba.Sus dos dedos que estaban dentro empezaron a moverse lentamente de adentro hacia afuera, tuvo que hacerlo lo más lento posible para que fuera el agrado de Gilgamesh y no lo incomodara.

-Tn~- al parecer estaba teniendo éxito, Gilgamesh tenía una sonrisa mientras respiraba con pesadez y el ardor en sus mejillas se volvió más marcado, por no decir de los jugos que se estaban deslizando por sus muslos.

Ella tampoco desatendió a Tn, su mano se apretaba con firmeza alrededor de la dura longitud, tratándolo con más fuerza y rapidez, algo que hizo que Tn gruñera con placer.Para no quedar atrás, Tn hizo que otro dedo más entrara en el cálido interior de la princesa de Uruk, pero no sintió algo curioso, algo pequeño que estaba que se sentía contra su mano, ubicado sobre su mojado coño.

Sin pensarlo lo apretó con su pulgar.

-¡Ahhhhh~! ¡Tn!- Gilgamesh se descolocó cuando Tn apretó su delicado clítoris y sus dedos entraron en ella con más velocidad, ella no pudo seguir masturbándolo cuando él se arrojó sobre ella.

La amante está intoxicada por la lujuria, y ni siquiera noto cuando fue tomada de su mentón, -Gilgamesh…- Gilgamesh fue tomada por sorpresa cuando el la beso en los labios, sin dejar de entrar y salir de su coño, produciendo sonidos húmedos que venían acompañado por los gemidos ahogados de la princesa de Uruk.

-¡Hmmmmm!-.

Todo esto fue el detonante para que Gilgamesh llegará al límite, cerrando los ojos y con todos sus muslos tensos, sus paredes internas apretaron los dedos de Tn, para no dejarlo salir mientras su interior dejaba salir su néctar, que termino mojando sus muslos y mano de Tn.

Al mismo tiempo ambos compartían un apasionado beso con la mujer siendo mas ofensiva y apasionada que el chico.

-Eso… fue increíble- Gilgamesh trato de recuperar el aliento una vez su orgasmo se terminó, nunca se canso de tanto placer en su vida, bajo la mirada ver cómo el chico saco sus dedos de su apretado coño.

-Si…- Tn aún la tenía dura, su polla palpitaba impaciente de ser complacido, lentamente se levantó para estar sobre la princesa de Uruk que aún se recuperaba de su clímax.

Ella noto lo duro que estaba el chico, y no le parecía justo que ella sea la única complacido, así que se recostó en la hierva fresca, y con una sonrisa suave separó sus brazos, dejando sus senos a la vista.

-Haz lo que quieras Tn… úsalos como quieras…tu reina lo permite-.

Eso fue suficiente para hacer que Tn se sonrojara aún más que antes y cedió a la sugerencia innegablemente tentadora de Gilgamesh, no lo pensó un segundo más y inclino hacia adelante, sus manos se apoyaron en esas perfectas tetas.

Su cálido aliento rozó el pezón izquierdo de la princesa de Uruk, que se modio el pulgar para no hacer ruido, cuando vio como el uso sus manos para apretar y jugar suavemente con los bultos de carne y luego lo tomó lentamente en su boca.

-Mmmm… mmmmm… mmm-.

-Oh si…-.

Gilgamesh gimió cuando Tn lentamente comenzó a usar sus labios y lengua para jugar con sus pechos, lamiendo cada parte que podía alcanzar y metiendo la mayor cantidad de pecho que pudo meter en su boca.

Como un bebé que probaba por primera vez el seno de una madre.

-Podría hacer esto todo el día- pensó con ansiedad y placer Gilgamesh y Tn no podía dejar de chupar y succionar los senos perfectos de Gilgamesh, tenía un sabor y textura que lo hacía enloquecer.

-Vas muy bien- ella sintió que su cuerpo se calentaba y humedecía. mientras gemía de placer y empujaba a Tn contra ella, animándolo a seguir acariciando con cariño su cabello.

Durante minutos seguirán haciendo eso, con Tn cambiando de pecho cada cierto tiempo para hacerla gozar aún más.

En cuanto la Joyas divinas, estaba en el cielo mientras continuaba prestando atención a los pechos de la amante, mientras masajeaba su seno izquierdo y su duro pezón con sus manos.

Gilgamesh estaba feliz con la sensación, ya que nunca se cansaría de eso, había visto varias veces a los bebés siendo amamantados por sus madres, nunca pensó hacer algo así, en este sentido, así que, como recompensa, decidió devolver el favor mientras alejaba la cabeza de Tn de sus pechos.

Con eso, ella se movió hacia atrás en la en la hierva y la seda debajo de ella y se alejó para sentarse, separando poco a poco sus piernas, dejando a la visa su zona íntima.

-Ven Tn…- murmuró de forma tímida Gilgamesh que sentía su rostro arder en llamas, por la mirada tan intensa que tenía su igual.

-¡Ahhhh~!- el resultado fue obvio, Gilgamesh dio un largo gemido de placer, ella estaba muy sensible en ese momento allí abajo y que hacer esto sin duda -Sigue Tn… sigue…-.

Gilgamesh alentó a Tn con gemidos y diciendo su nombre lentamente, eso fue suficiente para darle un placer intenso, más que el anterior, el continuaba explorando su vagina, la princesa de Uruk miró al chico y no pudo evitar jadear mientras se sonrojaba de rojo brillante por la forma en que la estaba examinando en ese momento, ella nunca antes se había sentido tan desnuda y tan expuesta en ese momento, pero no iba a permitir que su vergüenza le impidiera disfrutar de estas sensaciones en absoluto.

-.. ¡AAAHHHHHHH!~-.

Gilgamesh chillo de placer y sorpresa cuando Tn no perdió el tiempo y lamió su clítoris y las sensaciones que inundaron su cuerpo hicieron que la chica se sintiera aún más caliente, al sentir que su cuerpo se calentaba aún más en ese momento.

la Joyas divinas sonrió cálidamente mientras comenzaba a lamer, besar su vagina y su clítoris de la princesa de Uruk, sus acciones expertas y hábiles, pero a Gilgamesh no le importaba en absoluto, en ese momento mientras disfrutaba de las sensaciones que le estaba dando.

Ella en ese momento, apretó una de sus tetas buscando estimularse aún más, y su otra mano bajo para tomar los cabellos de Tn y acercarlo aún más contra su zona íntima que estaba en su punto de ebullición.El placer y la felicidad que Gilgamesh estaba sintiendo crecían minuto a minuto mientras Tn continuaba lamiendo y chupando su vagina con hambre, los dos disfrutaban este momento por todo lo que tenían mientras el sabor de la humedad de Gilgamesh estaba demostrando ser dulce para Tn.

-Tn ahhhh ahhhh… ahí, lámeme más, no pares… Estoy cerca-.

Tn hizo lo que Gilgamesh le pidió sin dudar y el placer entre los dos comenzó a crecer cada vez más la intensidad, el placer, el ritmo cardíaco y la respiración de la princesa de Uruk comenzaron a subir, así como la sensación de la lengua de Tn en sus labios vaginales y clítoris envió una gran cantidad de placenteros hormigueos arriba y abajo de su columna y a través de cada nervio de su cuerpo y lo amaba tanto.

Ella podría haberse vuelto adicta a esa sensación. Y obviamente lo hacia muy seguido.

-Esto ahhhh ahhh se siente tan bien, no quiero que pare ahhh ahhhh nunca … ¡Tn!-.

Los dos finalmente alcanzaron sus límites cuando Gilgamesh tuvo un orgasmo fuerte y sus jugos fluyeron fuera de ella, Tn tomó tanto como pudo, fue como un río de dulce néctar para el, lamió tanto como pudo y se lamió los labios para limpiarlos, vio que Gilgamesh lo estaba mirando todo el tiempo, con una expresión que reflejaba absoluto placer, deseo y lujuria, eso dijo mucho de cuánto lo amaba en ese momento.

Ella no perdió el tiempo y rápidamente tomo al chico de sus hombros, lo acerco hacia ella y lo besó profundamente mientras él yacía sobre ella en este momento.

-¡Mmmmmm!- ella disfrutó de su sabor mezclado con sus propios jugos, era una mezcla deliciosa que sacaba sus sentidos primarios a la luz, y lo mismo podría decirse de Tn en este momento, ya que él le devolvió el beso con el mismo fervor y los dos jugaron entre sí mientras se turnaban para lamer y besar el cuerpo del otro.

Para ambos amantes divinos, esto fue un momento que jamás olvidaría, y eso que aún faltaba la parte principal.

-Son tan suaves… tan firmes… tan deliciosos- Tn lamió y chupó los pechos de Gilgamesh con un fervor muy fuerte, mientras ella respondía acariciando su cabello con cariño, y frotando su longitud con su mano libre.

Luego de minutos de estimulación, los dos se detuvieron para mirar a los ojos breves segundos, hasta que finalmente Gilgamesh pudo juntar las neuronas suficientes para decir lo que pensaba.

-Ya… ¿Puedes meterla?-.

Tal vez no era la manera más romántica de decirlo, ni la más delicada. Pero con la mirada que ella tenía, fue suficiente para Gilgamesh, que, con una sonrisa suave, separó sus piernas.

-Adelante amante mio… reclama lo que solo tu puedes tener…- pidió con una voz suave y dictadora que aria que a cualquiera se le subiera el azúcar en la sangre a las nubes.

Asintiendo con la cabeza, la Joyas divinas espero impaciente que ella se recostara en la suave piel, posicionándose sobre ella, tomo la clásica posición del misionero, el tocar sus muslos con su pelvis hizo que los dos compartieran un escalofrío agradable.

-Aquí voy…Gil ~ -.

Lentamente comenzó a empujar su polla en su vagina húmeda y gimió en voz alta cuando sintió que su polla separaba sus pliegues externos y disfrutó de la sensación en ese momento, esto era lo real en este momento. y tiempo e iba a asegurarse de recordar cada momento de esto.

Las sensaciones que estaba experimentando Gilgamesh fueron igual de intensas que él, se sentía muy diferente que sus dedos, era mucho más grueso y largo que sus dedos femeninos que la consolaron. El dolor familiar volvia a ella, las veces que siempre lo hacian en los jardines de los templos.

-Tn… rapido… rapido por favor- pidió de manera casi maniatica al sentir como él iba entrando poco a poco en su interior.

Hasta que sintió algo caliente escurrirse en sus labios, confundida Gilgamesh vio que la Joyas divinas se quedó quieto, con su polla latiendo mientras disparaba su carga en la entrada de princesa de Uruk.

El sintió los cálidos y suaves labios de Gilgamesh , que lo beso de una manera tan cariñosa y deliciosa que hizo que el se sintiera en las nubes.Separándose, ambos se miraron, siendo Gilgamesh quien tenía una mirada pasiva y amable, ella con cuidado acarició la longitud, que ante su toque volvió a endurecerse de inmediato.

-Oh~- liberando un suspiro de gozo, él se relajó por las manos tan amables y hábiles de la rubia, que bombeaba su hombría hasta que ya estaba tan dura como la madera.

-Sigue Tn…-.

Asintiendo con la cabeza, el chico hizo caso está vez yendo más lento y relajado, poco a poco entro de nuevo, separando las paredes internas de Gilgamesh , que se mordió el labio inferior, tratando de contener sus gemidos.

-Mierda-.

Tn jadeó cuando sintió que su polla se movía dentro de la profunda y húmeda vagina de Gilgamesh mientras separaba los pliegues externos y luego hacia su húmedo núcleo interno.

Sus manos ni la de Gilgamesh se comparaba con la sensación de estar en el lugar más sagrado de Gilgamesh.

Estaba tan caliente, húmedo, suave y apretado, era el cielo o algo cercano a él y le voló la mente cuando las sensaciones inundaron cada nervio de su cuerpo en ese momento, las sensaciones eran absolutamente deliciosas en este momento y se estaba concentrando para disfrutar cada segundo de esto, para asegurarse de que estos recuerdos no desaparecieran de su mente pronto.

Tan pronto como Tn estuvo profundamente dentro de Gilgamesh, ambos gimieron.

-¡Ahhhhh! ¡Si~! ¡Tn~!- Ella dio un largo suspiro de su placer, nunca antes se había sentido tan llena en toda su vida en ese momento, nunca había sentido este placer en su vida.

Ambos no se movieron en absoluto para saborear las sensaciones y calmarse para acostumbrarse a esta situación. Gilgamesh lamió levemente los labios de Tn y besó la punta de su nariz.

-Ahora Tn… ve con todo-.

Tn entendió el mensaje y comenzó a retroceder y la sensación de las paredes internas de Gilgamesh masajeando su polla por todos lados fue tan excitante que casi tiene otra clímax precoz, pero lo controló lo mejor que pudo en ese momento y tan pronto como estuvo a punto de salir, empujó hacia adentro, haciendo que Gilgamesh gritara de absoluto placer y alegría ante la sensación.

Los dos continuaron sus acciones, aunque el chico lo hizo lentamente para hacer que las sensaciones que estaban sintiendo en ese momento duraran el tiempo que fuera necesario y estaba demostrando ser una buena cuando Gilgamesh colocó un fuerte agarre sobre el para poder asegúrese de que él continúe con sus moviéndose sobre ella y le haga sentir el placer.

Los dos disfrutaron de las sensaciones cuando Tn comenzó a acelerar el ritmo con sus movimientos y Gilgamesh gimió en voz alta en aprobación, así como los dos continuaron amándose y los sonidos de sus jadeos y gemidos llenaron el pequeño iglú, que parecía que iba a derretirse por el calor que los desprendían.

Un calor que creció cuando Tn comenzó a moverse aún más rápido, los gemidos y gritos de la princesa de Ururk impulsaron al Joyas divinas para darlo todo.

-¡Tn! ¡Más duro! ¡Más duro!-.

– Gilgamesh… estás tan caliente… tan apretada… ¡ahhhh!-.

-¡Sí AHHHHH AHHHHH AHHHH! ¡Más! ¡MÁS!-.

Tn se inclinó y jugó con los senos de Gilgamesh con su boca y lengua, e eso hizo que la princesa de Uruk gimiera aún más fuerte de placer y la excitaba aún más mientras besaba al chico en el mismo segundo que él dejó de jugar con sus senos.

El intenso beso duró solo un minuto, pero fue entonces cuando ella alcanzó su límite.

-¡Tn!-.

Ella tuvo un orgasmo y Tn gimió en voz alta cuando sintió sus paredes internas masajear y acariciar su polla de tal manera que casi tuvo un orgasmo, pero su control había sobrevivido milagrosamente a la experiencia de las paredes internas de Gilgamesh ordeñando su polla en su suave, apretado y agarre húmedo.

Había sido un milagro que no se hubiera corrido todavía.

-…- Gilgamesh se quedó tendida boca arriba sobre la piel de oso, tratando de recuperar el aliento y disfrutando de las secuelas del duro clímax que la hizo sentar tan bien.

-Gilgamesh-.

Ella lo escuchó y se sonrojó mientras asentía con la cabeza y se daba media vuelta para apoyarse en sus rodillas y manos, está posición era algo sucia. Pero ponía con el placer que le daría no sería nada.

La princesa de Uruk se inclinó, mostrando su vagina aún húmeda y goteando de sus propios jugos y la semilla de la Joyas divinas.

Tn se apresuró a hacer su movimiento mientras empujaba profundamente en su vagina una vez más y ambos gemían, Gilgamesh encontró la una buena posición y le ofreció un nuevo grado de placer y sensación, mientras que el encontró que ella estaba aún más apretada en esta posición en este momento y estaba disfrutando mucho de esta situación mientras sostenía las caderas de Gilgamesh y comenzaba a mover sus caderas también.

-¡Oh si~! ¡Si~! ¡Si~! ¡Si~! ¡Justo así!-.

Gilgamesh gimió con un poco de saliva que escapaba de sus labios hasta su barbilla mientras, Tn entraba y salía de su vagina con cada empuje lento, profundo y duro de su polla.

Se volvió para ver a Tn que estaba sonrojándose y también teniendo la expresión de intenso y delicioso placer en su rostro en ese momento y eso la hizo sonreír mientras continuaba dejando que él se saliera con la suya en ese momento.

la Joyas divinas continuó sus acciones y comenzó a moverse más rápido y a empujar aún más profundo que antes e intentó usar empujes más rápidos y más fuertes y le permitió golpear el área más sensible de Gilgamesh y eso se sumó en gran medida a la alegría y el placer absolutos que ella estaba sintiendo.

En ese momento, el rubio alcanzó sus tetas con sus manos y comenzó a jugar con ellas, luego paso su lengua de su espalda hasta el hombro suavemente y con una gran cantidad de toque erótico.

-¡Tn! ¡Eres tan bueno! ¡Ahhhhh ahhhhhh! ¡No pares!-.

Luego, los dos se besaron profundamente mientras Tn continuaba golpeando más profundo, más fuerte y más rápido que antes en Gilgamesh y ella respondió con un placer aún mayor mientras los dos amantes continuaban follando como si no hubiera un mañana.

Gilgamesh se inclinó hacia atrás y Tn la abrazó mientras él continuaba moviendo su polla dentro y fuera de su vagina empapada y los dos se besaron una vez más y él tocó sus pechos y usó una mano libre para llegar a su vagina y luego tocarla. donde estaba su clítoris, mojando su dedo en sus jugos primero para hacerlo más fácil, y tan pronto como tocó el clítoris.

Ella estalló.

-¡Tnnnnnn~!-.

Los intensos gritos de Gilgamesh no lo detuvieron, sólo lo alentaron a seguir con más fuerza y velocidad, el continuó con sus acciones de acariciar los senos de Gilgamesh, mientras la besaba y lamía el cuello, moviendo su polla dentro y fuera de su vagina mojada, y jugando con su clítoris, complaciendo aún más a la princesa de Uruk y no pasó mucho tiempo antes de que los dos finalmente alcanzaron sus respectivos orgasmos.

Ambos gritaron al mismo tiempo al alcanzar el clímax que los dejo sin aliento, el disparo su carga en el interior de Gilgamesh y los resultados hablaron por sí mismos en este instante ya que ambos estaban tensos y sonrojados por la sensación de liberación.

-¡Ohhhhh~! ¡Siiiii~!-.

Gilgamesh sintió el calor del espesor del semen de Tn llenando su vagina de gran placer y satisfacción, tanto que tuvo un orgasmo otra vez en ese instante exacto y el placer de los orgasmos dobles que tuvo fue suficiente para derribarla y casi se cae hacia adelante, y si no hubiera sido por las manos de Tn en sus senos y su clítoris, lo habría hecho.

La sensación del semen de Tn en lo más íntimo de su núcleo y llenándola hasta el punto de ruptura fue tan buena para Gilgamesh que podría haberse desmayado.

Tn sintió la sensación celestial de las paredes internas de Gilgamesh ordeñándolo de cada gota de su semen, fue una experiencia inigualable que se habría desmayado de todo el placer que inundaba todos sus sentidos, se sentía tan vivo una ironia teniendo en cuenta que era en realidad y cada nervio de su cuerpo fue estimulada hasta más allá de sus límites.

También podía escuchar a Gilgamesh jadeando en su orgasmo y la sensación de su humedad fluyendo desde su vagina y bajando alrededor de su polla que se volvió suave dentro de sus apretadas paredes.

Sus dedos dejaron el clítoris de Gilgamesh y quedó maravillado por los jugos que cubrían sus dedos, y para su incredulidad y excitación, vio como la princesa de Uruk tomo su muñeca y llevo sus húmedos dedos dentro de su cálida boca.

Tn se quedó incrédulo mirando como Gilgamesh chupada sus dedos de una manera tan lenta y sensual.

Su polla se enderezó al instante latiendo casi al borde de explotar.

Sus dedos fueron lamidos por la suave lengua de Gilgamesh y succionado por sus labios, fue una sensación increíble que no podía describir.

Y la sensación se multiplica cuando fue tomado de su rostro por las suaves manos de la princesa de Uruk, ella se giró y los dos se besaron por largos segundos, disfrutando del sabor único que el otro tenia.

Ambos abrieron la boca y sus lenguas se tocaron en una danza muy erótica y luego se besaron profundamente en ese preciso momento.Paso casi un minuto entero hasta que tuvieron que separarse por la falta de aire, se alejaron el uno del otro.

-Eso fue increíble… ojala haber terminado esto la otra noche, de no ser por esos malditos sacerdites- Gilgamesh le sonrió a Tn y luego cerró los ojos mientras abrazaba contra su pecho, los dos se quedaron recostados, mientras la excitación de la princesa bajaba.

Continuaron por otras horas mas.

Hasta que ella, satisfecha y jadeante, decidía que era suficiente y que había llegado el momento de buscar la presa.

.

.

.

Y eso estaban haciendo ahora. Después de un encuentro rápido, aún con la respiración agitada y el cabello de Gilgamesh desordenado, ambos se adentraron en la llanura iluminada por la luna. Tn, aunque no era un guerrero en esencia, sino una construcción divina perfecta, caminaba a su lado con calma. Era un acompañante ideal: su presencia traía equilibrio al ímpetu de la semidiosa, aunque no siempre lograba detener sus excesos.

Gilgamesh, en cambio, había sido instruida en todo arte de la lucha. No existía arma que sus manos no pudieran dominar. Con un gesto de mando, abrió su bóveda dorada, un destello de luz en la oscuridad, y de ella extrajo una lanza.

—Mira bien, Tn —dijo con voz segura, los ojos brillando como el oro fundido—. Esto es lo que significa tener en tus manos el poder de un rey.

El arma centelleó con energía cuando ella la cargó con su propio mana. A unos metros, una gacela se detuvo un instante, como si los dioses la hubieran ofrecido a propósito. Gilgamesh sonrió, alzó la lanza y, sin dudar, la arrojó. La punta atravesó el aire como un rayo, silbando hasta clavarse en el flanco de la criatura. El animal cayó de inmediato, su último gemido perdiéndose en el viento nocturno.

La joven semidiosa soltó una carcajada triunfal, erguida con el pecho descubierto bajo su ropa ligera, el sudor brillando en su piel.

—¡Ja! ¿Lo viste? ¡Ninguna bestia puede escapar de Gilgamesh! —exclamó con orgullo, extendiendo los brazos como si esperara los vítores de un público invisible.

Tn, que se había quedado atrás observando la escena, negó con la cabeza mientras esbozaba una sonrisa ligera.

—Sigues siendo la misma de siempre… —dijo en tono resignado, aunque en sus ojos había afecto.

Gilgamesh se volvió hacia él, caminando con paso firme y seguro, sus caderas moviéndose con esa arrogancia natural que siempre la acompañaba.

—¿Y qué esperabas? —replicó, acercándose tanto que sus labios casi rozaron los de Tn antes de apartarse con una risita—. Yo soy Gilgamesh, la única y verdadera. No nací para cambiar, sino para que el mundo se adapte a mí.

Tn cruzó los brazos, fingiendo reproche.

—A veces pienso que disfrutas demasiado de tus victorias.

Ella lo miró de arriba abajo, como quien inspecciona un tesoro propio, y lo tomó del mentón con suavidad para obligarlo a mirarla directamente a los ojos.

—¿Y no deberías alegrarte de estar a mi lado? —susurró, con ese tono ambiguo entre dulzura y mandato—. Tú eres el único que me acompaña en todo. No me importa lo que digan los sacerdotes, ni los guardias, ni nadie más. Solo tú.

Por un momento, el silencio cayó entre ambos, roto solo por el murmullo del viento y el crujido de la hierba bajo sus pies. La gacela herida yacía a lo lejos, y la luna los bañaba con su luz fría, como testigo eterno de esa unión extraña y peligrosa: la de un ser humano que no lo era del todo, y la de una semidiosa que no aceptaba límites.

Tn suspiró, pero no apartó la mirada de ella.

—Deberías preocuparte más por lo que piensen los dioses, Gil….

Ella rió suavemente, bajando la voz a un susurro provocador—Que vengan ellos mismos a decirme algo. Yo no me arrodillo ante nadie.

.

.

Volvieron al palacio con la presa que Gilgamesh había cazado. Ella misma, aún con la lanza en mano, ordenó un banquete para degustarla. Música, vino y risas llenaron los muros de Uruk, y la rutina se repitió una y otra vez: la princesa dorada brillaba en los festines, rodeada de cortesanos y esclavos, mientras Tn permanecía a su lado, silencioso, observando cómo la joven de cabello dorado se volvía cada vez más orgullosa de sí misma.

Pero nada duraría para siempre.

Con el tiempo, el rey Lugalbanda falleció, y Gilgamesh, ya mujer adulta y temida por todos, tomó el cargo que le correspondía. El pueblo entero elevó plegarias a los dioses: “Que nuestra reina traiga prosperidad. Que guíe a Uruk como luz divina.”.

Qué equivocados estaban.

Prosperidad sí tuvieron: Gilgamesh levantó murallas tan altas y fuertes que ninguna horda extranjera osaría desafiarlas. Construyó canales, hizo que los campos florecieran y que las caravanas pasaran seguras bajo su protección. Pero la princesa alegre y amable había desaparecido. En su lugar, surgió una tirana orgullosa.

Los decretos de la nueva reina eran inquebrantables. Destituyó sacerdotes por contradecirla. Desmanteló templos que consideraba innecesarios. Proclamó que toda ceremonia de matrimonio en Uruk debía ser oficiada bajo su mirada, y peor aún, instauró la ley del ius primae noctis, exigiendo pasar la primera noche con cada prometida recién casada.

El pueblo, horrorizado, murmuraba en secreto: no solo era un ultraje a lo sagrado, sino también un pecado lujurioso, pues la reina no buscaba hombres, sino mujeres.

(Nt;lesbiana peor pecado XD el lesbianismo no era necesariamente mal visto en la Babilonia de la época de Gilgamesh; de hecho, hay evidencia en el Código de Hammurabi que permite a las mujeres llamadas “hija-hombre” casarse con otras mujeres y heredar propiedades, lo que sugiere un grado de aceptación legal y social de las uniones entre mujeres. Aunque bueno no todos aceptaban esa regla).

Gilgamesh, desde el trono adornado en oro, reía con crueldad mientras el pueblo callaba por miedo. Pero Tn… Tn observaba en silencio cómo la mujer que había amado en su juventud se alejaba de todo lo que alguna vez había sido.

Una noche, cuando la corte se retiró y los pasillos quedaron en penumbras, Tn se atrevió a hablarle. La encontró recostada en un diván, bebiendo vino de una copa tallada en lapislázuli, la mirada perdida en el techo.

—Gilgamesh… —dijo con voz grave pero suave, casi suplicante—. ¿Qué te ha pasado?

Ella giró apenas el rostro, mostrando una sonrisa torva.

—¿Qué me ha pasado? Nada. Simplemente he tomado lo que es mío.

—No es eso lo que veo —insistió él, acercándose despacio—. Tú no eras así. Antes caminabas entre tu gente, reías con ellos, compartías tus días… Ahora solo los usas como juguetes…..eres cruel.

Gilgamesh soltó una carcajada fría, golpeando con la copa el brazo del diván.

—¡Ja! ¿Compartir mis días con esa chusma? ¡Yo soy su reina, Tn! ¡Yo soy su diosa! Ellos existen para adorarme, obedecerme y temerme.No lo entiendes zasshu!.

Tn apretó los puños, dolido, incapaz de ignorar la espiral de arrogancia que crecía en ella.

—Los sacerdotes… el pueblo entero… me suplican que te detenga. Que te haga entrar en razón.

Ella se incorporó lentamente, caminando hacia él con un aire imponente. Su cabello dorado brillaba como fuego bajo la luz de las antorchas, sus ojos rojos ardían como carbones encendidos.

—¿Y tú, Tn? —preguntó, alzando su mano para rozar el pecho de él, donde latía aquel corazón de jade—. ¿También estás en contra mía?

Él sostuvo su mirada sin apartarse.

—No estoy en tu contra… Estoy contra lo que te estás convirtiendo.

El silencio pesó entre ambos. Gilgamesh retiró la mano con un gesto brusco, la sonrisa arrogante volviendo a su rostro.

—Entonces no eres más que un cobarde hecho de piedra… Un regalo bonito, sí, pero incapaz de desafiarme. Recuerda eso, Tn: me perteneces. Siempre me pertenecerás, aunque el mundo entero clame lo contrario.

Las palabras fueron como un golpe en el corazón del mineral viviente. El pueblo lo veía como su última esperanza, pero Tn sabía que ni con toda la fuerza de los dioses que lo habían formado podría enfrentarse a la hija de Ninsun. No era un guerrero, sino un compañero. Y ese destino, ahora, se sentía como una cadena.

Sin más que decir, Tn se retiró de la sala donde estaba Gilgamesh. Ella, recostada en su diván, exigía atención, buscaba amor, buscaba sexo, pero Tn no respondió a sus caprichos. Solo dio media vuelta y se marchó, dejándola sola.

—Tch… —gruñó la reina, chasqueando la lengua con desdén mientras jugaba con su copa de vino—. Si no quieres darme tu calor… llamaré a unas esclavas y me divertiré con ellas. ¿Qué importa? Todos me pertenecen….

Su risa arrogante quedó atrás, resonando como un eco maldito en los pasillos dorados.

Tn cruzó las puertas del palacio con el corazón pesado. La ciudad, que alguna vez había vibrado de vida, se veía apagada. La gente evitaba salir a la calle, temiendo que su reina pudiera fijar la mirada en ellos y exigir algún castigo. Nadie reía, nadie cantaba, todos bajaban la cabeza. Y mientras caminaba, el corazón de jade en su pecho palpitó con fuerza, como si quisiera escapar de su prisión mineral.

“Necesito ayuda… no puedo detenerla solo. Ella me supera en todo. Pero los dioses deben escucharme, deben hacerlo…”.

Así, Tn salió de Uruk y buscó el monte más cercano al cielo. Ya no había templos activos en la ciudad, Gilgamesh los había desmantelado, por lo cual las plegarias del pueblo no llegaban más allá de los muros. Él sería la voz que rogara en nombre de todos.

Escaló. Escaló sin descanso, con el viento helado cortando su piel mineralizada y agitando su cabello. Sus manos se aferraban a las rocas mientras la noche descendía y la luna lo vigilaba. Cuando por fin alcanzó la cima, se dejó caer de rodillas.

—¡Dioses de Babilonia! —clamó, golpeando el suelo con sus manos—. ¡Escúchenme! ¡Yo, Tn, la creación de Shamash, imploro en nombre de Uruk! ¡Detengan a Gilgamesh, detengan a la reina que arruina a su pueblo! ¡Por favor, no dejen que se hunda más en su soberbia!

El silencio de las estrellas fue sofocante. Por un instante creyó que nadie lo escuchaba… hasta que el suelo tembló. Desde el horizonte, un rugido inhumano desgarró la noche. Las nubes se abrieron y del barro divino descendió una figura monstruosa. Una bestia cubierta de cabellos salvajes, con cuernos oscuros y fauces capaces de devorar al sol mismo.

Antes de que Tn pudiera reaccionar, cadenas doradas emergieron del vacío, como serpientes de luz. Se enroscaron en su cuello, apretando con fuerza. Tn jadeó, intentando arrancárselas, pero eran divinas, inquebrantables.

De entre la niebla, la criatura avanzó, arrastrando las cadenas. Sus ojos brillaban con un fulgor primitivo, y su respiración era como el rugido de la tormenta.

—Tú… —susurró Tn con voz entrecortada, mientras el aire le faltaba—. ¿Eres… la respuesta… de los dioses…?

La bestia lo observó unos segundos en silencio. Luego bufó, como un animal que pierde el interés. Con un solo movimiento, soltó las cadenas y lo dejó caer de rodillas, jadeando.

Tn levantó la vista y encontró en aquellos ojos salvajes no odio, sino propósito.

—¿Quién… eres? —preguntó, aún recuperando el aliento.

La criatura rugió, y las cadenas doradas tintinearon como campanas celestiales. Una voz resonó no en el aire, sino en la mente de Tn, firme y poderosa—Soy Enkidu…… Creado por los dioses con arcilla y vida, traído para frenar a Gilgamesh, la tirana de Uruk.

Eran solos gritos de una bestia, pero de alguna forma toda palabra pronunciada fue entendida.

Una creacion divina podia entender a otra.

Tn se estremeció, entendiendo al instante.

—Entonces… —murmuró, bajando la cabeza—. Mi súplica fue escuchada….

La bestia lo rodeó, su sombra cubriendo la luna.

—Tu dolor llegó a nosotros, mineral del sol. Pero ahora, no habrá compasión. Gilgamesh será castigada por su arrogancia.

Los ojos de Tn brillaron con miedo y duda. Por primera vez, temió más por Gilgamesh que por sí mismo.

—Ella… no es solo una reina cruel… —susurró, casi en un ruego—. Fue mi amiga. Mi amada… No la destruyas….

Enkidu rugió de nuevo, sacudiendo la montaña, y las cadenas doradas se tensaron como si el mundo entero pudiera ser aprisionado.

—No soy un juez. Soy el arma de los dioses. Y ya he sido liberado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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