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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 179

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  4. Capítulo 179 - 179 Miyabi Part 5 zzz
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179: Miyabi Part 5 zzz 179: Miyabi Part 5 zzz Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

Diablos… así es como caeré,debí escucharla, maestra mía,pero no se preocupe, no fue su culpa,yo elegí mis sendas vacías.

Solo espero que sea feliz,que el sol aún la abrace en sus mañanas,pero… espere… ¿por qué llora?,¿por qué tiembla su mirada?

No se atreva, no debe seguirme al camino que lleva al infierno,ese sendero es mío, y solo mío,no manche su alma en mi invierno.

Ah… ya veo, así que fue por eso,qué estúpido fui, qué ciego viví.Jamás hubiera pensado eso de usted,maestra mía… usted me eligió a mí.

Solo cerraré los ojos un rato,quizá en su voz halle calma,quizá en su llanto halle perdón, y en su recuerdo… mi última esperanza.

________________________________.

Dos días exactos pasaron desde que Tn había aceptado ir a su hogar.

Miyabi nunca había tenido visitas antes, así que empezó a ordenar todo el lugar con una dedicación casi obsesiva.

Pasó trapo sobre las mesas, acomodó cada cojín varias veces, y revisó una y otra vez que la cocina estuviera impecable.

La radio tocando una canción de una nueva estrella musical en ascensión.

“Yo era solo un hijo único del universo.

Y luego te encontré.

Y luego te encontré.

Eres el sol y yo solo soy los planetas.

Girando a tu alrededor.

Girando a tu alrededor.

Eras demasiado bueno para ser verdad.

La radio, encendida en segundo plano, dejaba escapar la voz del locutor Alastor con su característico tono burlón mientras la cacion se detenia:.

“Hey hey hey Aqui su locutor favorito.

Noticias de última hora, damas y caballeros~ corrupción en los sectores empresariales, ataques de hollows en distritos bajos, y ahora, hackeos en la seguridad pública… parece que archivos confidenciales de agentes han sido vendidos en la red oscura, ¿qué tal, eh?

Wow, parece que alguien allá afuera sabe jugar sucio.

Se rumorea que identidades de agentes fueron expuestas.

Seguridad pública promete dar con los responsables…Se afirma que la exposición de archivos fue causada por un proxy.

Seguridad pública inició una misión para sacar a todos sus agentes de campo”.

Miyabi se quedó inmóvil frente a la mesa recién ordenada, escuchando con atención.

Sus orejas largas se movieron con un leve tic nervioso.—…Una infiltración a ese nivel —murmuró para sí misma, apretando la mandíbula—.

Si es cierto, será un desastre.

Kuro maulló sobre el sofá, reclamando su atención.

Miyabi suspiró, acariciándole la cabeza.—Ya lo sé… no debo pensar en trabajo ahora —dijo, como si el gato pudiera entenderle—.

Hoy es distinto… hoy espero a alguien.

“El jefe del departamento de extracción hollow y seguridad pública se comprometen a-*Biiiiippppppp*.”.

Apagó la radio con un movimiento firme, como si de ese modo encerrara también las tensiones del mundo exterior.

Preparó un par de sándwiches cortados en triángulo, algunas bebidas, y los acomodó en una bandeja perfectamente alineada.

Después se sentó en el sofá, con Kuro sobre su regazo.

El ronroneo constante del gato llenó la habitación, acompañándola en la espera.

Miyabi susurró en voz baja, casi como una confesión:—Tn vendrá… —su mirada se suavizó un instante—.

No es solo mi psicólogo.

Es… mi amigo.

¿No es así, Kuro?

El gato maulló de nuevo.

Ella sonrió.

—Exacto.

Hoy lo conocerás.

Te gustará, estoy segura.

Tocaron la puerta.

Tres golpes secos, medidos.

Miyabi se tensó y al instante se levantó con Kuro aún en brazos.

Caminó hasta la entrada, respirando profundo antes de abrir.

Del otro lado estaba Tn, vestido con ropa mas moderada, siendo unos jeans simples,una camisa blanca con un abrigo formal de siempre, portando bajo el brazo una pequeña bolsa de papel.

—Buenas tardes, Miyabi —dijo con su tono tranquilo, haciendo una leve inclinación de cabeza.

—Viniste… —respondió ella, casi sorprendida de verlo en carne y hueso en su casa—.

Bienvenido.

Se apartó para dejarlo pasar.

Tn dio un vistazo al interior con discreción antes de entrar.—Traje algo —levantó la bolsa—.

Unos libros que te recomendé… pensé que sería buena idea entregártelos en persona.

Miyabi cerró la puerta suavemente y asintió, con un brillo extraño en los ojos.—Gracias… estaba esperándote.

Sus orejas se movieron, nerviosas, mientras lo guiaba hacia la sala.

La bandeja con los sándwiches esperaba sobre la mesa baja.

Kuro, aún en sus brazos, fijó su mirada felina en Tn, como si de verdad estuviera allí.

—Él es Kuro —dijo Miyabi con suavidad, inclinándose un poco—.

Quiero que lo conozcas.

Tn sonrió con cortesía, aunque sus ojos guardaban un matiz de duda.

—Mucho gusto, Kuro —dijo despacio, bajando un poco la mano como si de verdad saludara a un animal invisible.

Miyabi sonrió con ternura al ver el gesto.—¿Ves?

Te lo dije… se comportaría.

Tn sentía que su pulso se había saltado algunos latidos.

La situación requería tacto: para ayudar a una persona con esquizofrenia que alucinaba, debía mantener la calma, hablar suavemente, reconocer lo que decía sin reforzar sus visiones, y ofrecer distracciones.

No podía discutir ni avergonzarla, mucho menos en ese ambiente íntimo y cargado de tensión.

Miyabi poseía una fuerza abrumadora; si entraba en crisis, todo podía terminar mal.

Así que decidió seguir el juego, mirar a “Kuro” y asentir con calma.

Se acomodó en el sofá, los ojos repasando los lomos de varios libros desperdigados en la mesa.

Filósofos clásicos y modernos: Sartre, Camus, Nishida… obras que parecían fuera de lugar en una sala sencilla.

Tn sonrió con suavidad.

—Interesante selección.

Estos filósofos tenían una visión muy particular de la vida… —comentó, intentando desviar la tensión.

Miyabi lo observó unos segundos, luego tomó los libros con delicadeza y los dejó sobre un mueble cercano.

—Tal vez los lea después… —murmuró, como si no quisiera dar más importancia al asunto.

Después se sentó frente a él con Kuro en brazos, acariciando el aire donde el gato supuestamente se acurrucaba.

Sonrió un poco más animada.—Preparamos sandwiches y algunas bebidas.

¿Quieres?

Tn tomó uno de los triángulos cuidadosamente cortados, comió despacio y murmuró con un tono calmo—Gracias, Miyabi.

La joven se iluminó un poco, sus labios curvándose en una sonrisa sutil.

Kuro “maulló”, y ella respondió como si realmente escuchara.—Ya, ya… también te daré a ti.

Se levantó con una naturalidad inquietante, tomó dos latas de salmón de un pequeño estante y las volcó en un recipiente de cerámica en el suelo.

Luego lo empujó suavemente hacia el centro de la sala.—Come más despacio, Kuro, ¿quieres?

Te hará daño si tragas tan rápido.

Tn observaba el recipiente vacío, nadie lo tocaba, pero Miyabi seguía el vaivén de una escena invisible.

Sus dedos se movían en el aire como si acariciara una cabeza inexistente.

Él respiró profundo, tratando de mantener la serenidad.

—Parece que te gusta cuidarlo mucho… —comentó.

Miyabi volvió a mirarlo, sus orejas de zorro se movieron levemente mientras sostenía la mirada con un brillo extraño en los ojos.

—Claro que sí.

Kuro es parte de mí.

Es el único que nunca me ha dejado sola… hasta que llegaste tú.

—Su tono se suavizó, y bajó la mirada—.

Ahora… ya no estoy tan vacía.

El aire se volvió denso.

Tn sintió cómo el peso de aquellas palabras lo atravesaba.

Tenía que responder con cuidado, sin invalidarla, pero también sin alentar del todo su ilusión.

—Me alegra que lo sientas así, Miyabi.

Tener compañía siempre ayuda….

Ella alzó el rostro, con una sonrisa que oscilaba entre dulzura y obsesión.

—Entonces… ¿te quedarás un poco más?

Kuro y yo queremos que estés aquí… no afuera, con toda esa gente que no entiende nada.

La sala quedó en silencio, apenas roto por el “ronroneo” que solo existía en la mente de Miyabi.

El ambiente estaba algo tranquilo y doméstico.

Tn, buscando mantener ese hilo, le preguntó a Miyabi cómo quería pasar su día.

Ella ladeó un poco la cabeza, sus orejas se movieron con un leve tic nervioso.

—Usualmente… entreno.

O reviso archivos de seguridad pública —respondió con voz baja.

Tn asintió, notando el peso que esas rutinas cargaban sobre ella.

Tenía que ofrecerle algo diferente, algo que le diera espacio a su mente.—Podríamos mirar una película… o quizá jugar un juego de mesa.

Algo sencillo, solo para distraernos un rato.

Miyabi parpadeó, sorprendida por la propuesta.—Un juego… suena bien.

Pero no tengo ninguno.

Tn pensó rápido, consciente de que la esquizofrenia no tenía cura, pero sí tratamiento.

Él podía apoyarla con terapia psicológica, aunque su campo siempre había sido el trauma… y Miyabi estaba llena de cicatrices, desde la masacre de su clan hasta el peso diario de exterminar hollows.

Aun así, decidió improvisar.

—Podemos jugar a algo sin tablero.

¿Conoces “Dos mentiras y una verdad”?

Ella negó suavemente con la cabeza, curiosa.—Explícame.

—Muy fácil.

Uno dice tres cosas sobre sí mismo.

Dos son verdad y una es mentira.

El otro debe adivinar cuál es la mentira.

Miyabi entrecerró los ojos, pensativa.—Mmm… parece interesante.

Aunque me cuesta pensar en cosas que no sean… sangrientas.

………………

Tn sonrió, intentando suavizar la seriedad de su tono.—Podemos empezar con cosas simples.

Si quieres, yo comienzo.

Ella lo miró fijamente, casi como si tratara de leerlo antes de que hablara.

—Está bien… pero si me mientes demasiado bien, me voy a enojar.

Era de mente simple.

—Eso es parte del juego —respondió él con un toque de humor.

Luego aclaró la garganta y enumeró—: Número uno: una vez casi me ahogo en un río.

Número dos: detesto el sabor del café.

Número tres: aprendí a tocar guitarra cuando era niño.

Miyabi lo observaba sin parpadear, su expresión era una mezcla de cálculo y algo más oscuro, como si aquel juego no fuera una distracción, sino una prueba de sinceridad absoluta.—…El café —murmuró finalmente—.

Es la mentira.

Tn arqueó una ceja y sonrió.—Correcto.

En realidad me gusta bastante.

Miyabi entrecerró los ojos y esbozó una sonrisa ligera, como satisfecha de haber acertado.—Ahora me toca a mí —dijo, su voz bajando un tono más íntimo—.

Pero… ¿seguro que quieres escuchar?

Tn tragó saliva con calma, sabiendo que sus “verdades” podían no ser tan inofensivas como las suyas.—Adelante, Miyabi.

Ella se inclinó un poco hacia él, sus orejas tensas, y empezó con un susurro cargado de algo inquietante.—Número uno: la última vez que soñé, vi a todo mi clan… pero sin cabezas.

Número dos: cuando tenía seis años, enterré un cuchillo debajo de mi almohada.

Número tres: Kuro me habló antes de que tú llegaras hoy.

El silencio que siguió fue tan pesado como el de una confesión.

Tn sudó frío.

El primero era verdad: Miyabi ya le había contado con anterioridad sus sueños sangrientos sobre la masacre de su clan.

El segundo, considerando su entrenamiento desde pequeña, también podía ser perfectamente real.

El tercero… por poco probable que pareciera que un gato hablara, sabía que la esquizofrenia podía crear esas experiencias.

Así que, en cierto modo, las tres eran posibles verdades.

Pero no podía arriesgarse a invalidarla ni tampoco a reforzar demasiado la alucinación.

Con cautela, eligió la tercera.—Creo… que la mentira es la tres —dijo despacio, con un tono sereno.

Miyabi lo miró, como si estuviera evaluando cada palabra.

Luego sonrió suavemente.—Entrené con armas desde pequeña, así que sí… guardaba cuchillos debajo de la cama.

Y… lo de mi clan… —su mirada se volvió distante, los labios temblaron levemente—.

Es un recuerdo que se repite en mis sueños, y ya lo conoces.

Hizo una pausa.

Acarició el aire, como si la cabeza de Kuro estuviera entre sus manos.—Así que sí, la mentira era la tercera.

Aunque… a veces siento que Kuro sí me habla.

Oh……no.

Tn asintió con calma, buscando reforzar la apertura emocional y no la alucinación.

—Has hecho un buen trabajo compartiendo esto, Miyabi.

Abrirte con tus emociones y pensamientos es un gran paso.

Ella lo miró intensamente, como si esas palabras hubieran tocado algo profundo en su interior.

Luego bajó la vista hacia Kuro, sonriendo como una niña.—Mira… hasta Kuro parece relajado ahora que tú estás aquí.

El ambiente se suavizó por un instante.

Tn sintió la tensión bajar, aunque sabía que la línea entre la calma y la crisis seguía siendo frágil.—Me alegra.

Quizá podamos seguir practicando juegos como este.

Te ayudará a expresarte y a socializar un poco más.

Miyabi ladeó la cabeza, sus orejas se movieron.—¿Con más gente…?

—murmuró, como si la idea le incomodara.

—Poco a poco —respondió él con suavidad—.

De momento, está bien que lo hagas conmigo.

Ella lo observó un largo rato, antes de asentir lentamente.

—Siempre y cuando no me dejes sola.

Ni a mí… ni a Kuro.

El “ronroneo” imaginario llenó el silencio otra vez, como un eco extraño en aquella sala cerrada.

Tn decidió dar un paso más.—Miyabi… ¿por qué no quieres estar sola?

—preguntó con cuidado, manteniendo la voz suave.

Ella bajó la mirada, apretando con fuerza las manos sobre sus rodillas.

—No lo sé —murmuró casi en un susurro—.

Solo sé que no quiero estarlo… nunca.

Tn inclinó un poco la cabeza.—¿Es lo que Kuro te dice?

La capitana giró el rostro hacia el gato invisible en su regazo y asintió.

—Él… trata de mostrarme cosas.

Pero siempre es lo mismo.

Solo dormir… dormir sin despertar.

Tn la observó con calma, buscando abrir otra salida.—¿Y si hiciéramos algo diferente?

Algo que no sea dormir ni quedarnos atrapados en recuerdos.

¿Qué te gustaría hacer ahora mismo?

Involuntariamente, Miyabi tomó un sándwich del plato y le dio un mordisco.

Masticó en silencio, como si el simple acto la conectara con la realidad.

Después, murmuró con voz rota—No quiero estar sola….

Sus ojos se perdieron, y en su mente los recuerdos la arrastraron a otra época.

De pronto, estaba de nuevo en los terrenos del clan Hoshimi: una niña corriendo, rodeada de sonrisas, de familiares con orejas largas de zorro, la antigua hacienda oriental bañada por la luz del atardecer.

Risas, pasos, voces… todo regresó como un espejismo cruel.

Pero el paisaje se fracturó.

En su memoria apareció la espada: “Sin Cola”, reposando en su pedestal.

La katana maldita, forjada con materia etérica secreta, brillaba con un resplandor ominoso.

Aquella arma pedía sacrificio de sangre o energía para desplegar su verdadero poder.

Miyabi tembló.

—Quise… quise cambiarlo todo —susurró, sin mirar a Tn—.

Negocié con los espíritus atrapados en ella… hasta con el de mi madre.

Les pedí que solo destruyéramos el mal.

No más sacrificios.

No más dolor.

Tn permaneció en silencio, dejándola desahogar.

—Pero fallé —su voz se quebró—.

La espada sigue esperando… sigue susurrando.

Se llevó una mano al pecho, como si contuviera el peso del pasado en sus costillas.—Y yo… solo quiero no volver a estar sola.

Tn respiró hondo, evaluando cada palabra antes de hablar.

—Miyabi, gracias por confiarme esto.

La espada… tu clan… todo eso son heridas que aún llevas contigo.

Pero aquí, ahora… no estás sola.

Yo estoy aquí.

Ella lo miró con los ojos vidriosos, temblando.—¿De verdad… siempre?

—preguntó con una voz tan frágil como la de una niña.

—Siempre —afirmó Tn, manteniendo su mirada fija en la de ella, con calma y seguridad.

El eco de los recuerdos se desvaneció lentamente, mientras Kuro “ronroneaba” en el regazo de Miyabi, como si confirmara las palabras de su psicólogo.

No, no, no… El “siempre” de Tn no podía ser cierto.

Como si fuera una cruel broma, la espada susurró en lo profundo de su mente, y el brillo en los ojos de Miyabi se apagó.

Se levantó lentamente y, sin previo aviso, acercó una mano para acariciar el cabello de Tn.

Él la miró extrañado, percibiendo ese cambio abrupto en su actitud.

Entonces la escuchó hablar, con un tono suave y extraño.

—¿Quieres caminar un rato conmigo?

Tn parpadeó, midiendo la situación.

Su instinto profesional le gritaba precaución, pero aceptó.

Se levantó despacio y asintió.—Está bien… vamos.

Ambos salieron de la casa.

Antes de cerrar la puerta, Miyabi giró la cabeza hacia atrás y murmuró—Kuro, espera aquí.

Volveré pronto.

“Myaaaa”.

.

.

La calle de la zona residencial estaba tranquila.

Esa parte de Nueva Eridu era una burbuja apartada: sin pandillas, sin mafias, sin ruido.

Solo la calma artificial de un barrio controlado.

Caminaban en silencio, hasta que Miyabi, de manera repentina, tomó la mano de Tn.

Sus dedos eran fríos, tensos, pero firmes.

—Lo lamento —dijo de pronto, sin mirarlo—.

No debí involucrarte en mis problemas.

Tú eres un profesional, deberías mantener distancia… y aquí estoy, haciéndote perder tiempo conmigo.

Tn la miró de reojo, notando la vulnerabilidad detrás de sus palabras.

—Ayudar a los demás es mi oficio, Miyabi.

No es tiempo perdido.

Ella apretó más su mano, sus orejas se agitaron ligeramente.

—Pero también es mi trabajo, ¿sabes?

—respondió con un hilo de voz—.

Soy capitana de seguridad pública.

Mi deber es proteger a todos.

Ese es mi camino.

Suspiró, bajando la mirada.

—Y aun así… no debería privar de tu tiempo a nadie.

No lo merezco.

Tal vez… estar sola sea la única forma de vida que me queda.

Tn detuvo el paso suavemente, obligándola a mirarlo.

—Miyabi, escucharte decir eso me preocupa.

Estar sola no es un destino que nadie quisiera.

Mereces más que eso.

La soledad es crucial para el autoconocimiento y el verdadero encuentro con el otro, ya que estar cómodo solo permite elegir a las personas por amor genuino y no por miedo a la soledad.

Defendió el pensamiento solitario como un espacio para la introspección profunda y la búsqueda de la verdad, afirmando que el pensador que ha “caminado por su silencio” es quien mejor puede convivir con respeto.

Ella lo miró con ojos turbios, casi brillando por las lágrimas contenidas.

—¿Y si la soledad es lo único que me protege de perder a todos otra vez?

El eco distante de la espada en su mente parecía acompañar esas palabras como un veneno silencioso.

—Hasta que no te sientas cómodo estando solo, nunca sabrás si estás eligiendo a alguien por amor o por soledad —murmuró Tn, sonriendo con serenidad a Miyabi.

Ella lo miró en silencio, sorprendida por la frase, como si las palabras hubieran tocado una fibra que llevaba tiempo oculta.

—Yo puedo elegir estar sola… —dijo al fin, desviando un poco la mirada—.

Pero aún así siempre tendré compañía.

Ya sea con mis compañeros de trabajo… o contigo, como mi psicólogo.

Las palabras quedaron flotando entre ambos, pero la mente de Miyabi se nubló.

Soledad… compañía… ¿por qué no tenerlo a él?

Ese pensamiento, tan peligroso como embriagador, cruzó su mente con la fuerza de un rayo.

Tn era de los pocos que parecían entenderla, de verdad entenderla.

Antes de que la idea creciera demasiado, él habló de nuevo, cortando el hilo oscuro de sus pensamientos—Miyabi… ¿te gustaría hacer una práctica conmigo?

Ella giró la cabeza, desconcertada.—¿Una práctica?

¿De qué tipo?

—Cerrando el ciclo que te atormenta —respondió Tn, con esa calma inquebrantable que parecía sostener cada palabra.

—Es un ejercicio de reconexión.

Necesito preguntarte algo: ¿qué ocurrió con tu antiguo hogar?

Los ojos de Miyabi se entrecerraron, y un silencio cargado se extendió mientras meditaba la respuesta.

Finalmente, habló con voz grave, cargada de un eco melancólico—La hacienda Hoshimi… junto a sus terrenos.

Era vasta, tanto que podía sostener a toda una comunidad.

Ahora está abandonada.

Planeaba dejarlo así, y quizá… cuando muriera, donarlo todo para que hicieran un orfanato.

Tn sonrió, pero no con ironía: con esperanza.—¿Por qué esperar a un final trágico para que florezca algo bueno?

—preguntó suavemente—.

Podrías comenzar a forjarlo ahora.

Miyabi lo miró como si no comprendiera del todo.—¿Ahora?

¿Quieres decir… abrirlo en vida?

—Sí.

Transformar ese lugar en algo más que un mausoleo de recuerdos.

Podrías darle sentido de nuevo.

—Tn se inclinó apenas hacia ella, con voz firme pero acogedora—.

Te propongo visitarlo juntos.

La capitana de orejas puntiagudas lo observó, con el corazón latiendo más rápido de lo que admitía.—¿Visitarlo… conmigo?

—Contigo —repitió él, sin apartar la mirada.

—Si ese sitio guarda dolor, podremos enfrentarlo.

Y si guarda esperanza, podemos despertarla.

Positividad que delirante.

Miyabi bajó la vista, apretando los labios.

La idea de llevarlo allí… su lugar más íntimo, su herencia y condena… era aterradora y tentadora a la vez.—Eres muy imprudente, Tn… —susurró con un hilo de voz, aunque en su interior ya se estaba inclinando a aceptar.

Él rió suavemente.—A veces, la imprudencia es necesaria para sanar.

Y así, mientras la luna brillaba sobre la calma artificial de Nueva Eridu, el germen de un nuevo rumbo se sembró en el corazón de Miyabi.

_____________________________________________________________________________________.

uuuuffffff como me gusta el olor a la esenciaaaaaaaa.

(Haber algunos se cuestionan como es que funciona el lore yandere de zzz y fácil lectores, si bien estos tn comparten por así decirlo la misma burbuja, y no causan una colisión con su presencia es fácil.Recuerdan a Five……tenemos a un tn en su cafe, otro bajo tutela de Vash, Alexandrina en la antigua mansión heydrich que funciona como domo para la paradoja, y otros miembros del escuadrón H.P.Lovecraft cuidando todo, y digamos que cada trama pasa en un tiempo separado, Maximo de dos a tres años.

Siendo el tn de yixuan el mas antiguo, el tn de evelyn y astra yao siendo el mas avanzado al futuro.

los tn de Miyabi,Zhu yuan,Vivian,Belle,Ellen joe, comparten casi mismo tiempo, Jane doe es un poco intermedio, Burnice seria maximo año y medio en el futuro y Mientras que el resto pues 7w7 me sorprende lo bien estructurado que deje todo eso…….aunque tan siquiera lo notaron o pensaron que todo era random y al azar.).

Yanagi es en parte atras en el tiempo por varios meses, y si notaron que la notificacion le llego a tn cuando estaba con evelyn sobre una oni desaparecida jejejejjeeejeje.

Y entanto a orphie………casi misma epoca que burice y si alguno quisiera saber como burnice llego hasta ahi tiene dos opciones, o votar por ella o esperar a los capitulos de otra waifu de zzz lo cual les dejara con intriga porque solo se hacen menciones 7w7 ………..joer El tn de moe moe tiburon tendra su aparicion o lo dejare como shav lo dejo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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