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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 184

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  4. Capítulo 184 - 184 Zhu Yuan part 4 zzz
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184: Zhu Yuan part 4 zzz 184: Zhu Yuan part 4 zzz Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

—.

Tiempo… todos lo quieren,todos suplican un poco más,sin saber que en su flujo constante se oculta el más cruel de los males.

Tik tak.

Cada segundo, cada minuto,es un eco que araña mi mente,un péndulo que corta despacio la ilusión de ser realmente.

Y si se detiene… es peor,porque el tormento no avanza,se queda quieto, mirándome,devorando mi esperanza.

Si se acaba, ¿sería alivio o condena?No importa, ya no distingo el bien del mal.Solo sé que si llego a caer,mi destino no será ni infierno ni celestial.

Será la nada…la absoluta nada,un abismo sin voz ni forma,un vacío que ya vi una vez y que juro…jamás querría volver a ver.

Five hargreeves-Siglo 415 .

Año 17 .

Mes de la peste.

No actualice ayer porque aun no cumplían las 10 estrellas y apenas hoy se llego la meta y bueno les di rwby tales……..cansado pero sin negarme la palabra y meta.

Un trato era un trato.

Y mientras les siga interesando esta cosa bueno abra mas.

_______________________________.

Tn despertó cuando el señor Chickis, su perro de pelaje blanco y ojos brillantes, le lamía la cara con insistencia.

—Ya, ya, tranquilo, viejo —rió Tn, empujándolo suavemente mientras se desperezaba en la cama.

El perro ladró feliz, como si entendiera que su misión de despertador había sido un éxito.

El joven bostezó, tomó su teléfono y revisó la hora.

Aún era temprano, demasiado para alguien que técnicamente seguía de descanso.

Pero Five le había avisado la noche anterior que el café volvería a abrir sus puertas.

Los problemas con las pandillas se habían calmado un poco… o al menos eso decían las noticias.

—Bueno, de vuelta al trabajo —murmuró Tn, dejando el teléfono a un lado y poniéndose de pie.

Su mirada se detuvo unos segundos en el estante donde descansaba su arma: El katar: Es una daga de empuje con una empuñadura transversal que permite un agarre firme y un golpe poderoso.

No era la más moderna, pero tenía historia.

Y Five le había advertido que la llevara consigo.

Así que la tomó con cuidado, revisó la hoja y la guardó bajo su abrigo.

Mientras se vestía, el señor Chickis movía la cola con emoción, dando pequeños saltos cerca de la puerta.—Tú también estás emocionado, ¿eh?

—le dijo Tn, rascándole detrás de la oreja—.

No te preocupes, volveré pronto.

Cuida la casa, general.

“wooooffff wooooffff”.

El perro ladró en respuesta, casi como si diera un saludo militar.

Tn sonrió, apagó las luces y salió al fresco aire de la mañana.

El cielo estaba nublado, y la ciudad comenzaba a despertar: vendedores abriendo sus puestos, el olor a pan recién hecho flotando por las calles, y algunos thiren —personas con rasgos animales— caminando entre los humanos, intentando pasar desapercibidos.

Saludó con la cabeza a un fauno que vendía flores en la esquina.

—Buenos días, señor Tn —dijo el fauno con voz ronca, una flor amarilla en su oreja felina.—Buenos días, Garen —respondió Tn con una leve sonrisa—.

Las de hoy se ven mejor que ayer.—Las cuido con cariño.

No como algunos que solo las venden por dinero.

Las flores eran caras……..deberia llevar para adornar el cafe.

Siguió caminando, observando a su alrededor.

Entre los transeúntes, algunos hombres bestia destacaban por su tamaño o su andar imponente.

Osos con trajes bien planchados, zorros con lentes y maletines, incluso un lobo que discutía con un policía de tránsito.

Pese a la convivencia aparente, Tn podía sentir la tensión latente: los murmullos, las miradas, las distancias.

No era racista.

No podía serlo.

En seguridad pública, esa clase de prejuicios eran veneno.

Y aunque ya no trabajara ahí, seguía creyendo en una simple regla.

“Juzga por los actos, no por la cara.”.

Incluso tenian a supuestos criminales en seguridad publica conciderando a los agentes espia.

Sin embargo, un recuerdo incómodo le cruzó la mente.

Zhu Yuan.

Su expresión serena, sus ojos cansados.

La vio una vez más en su mente, en aquel problema donde todo se torció.

Ella había ayudado a un proxy, un criminal cibernético.

Él debía arrestarla, pero… no lo hizo.

Sabía que lo hacía para infiltrarse y conseguir información útil, pero las cosas se salieron de control.

Si no la conociera, si no supiera lo que había en juego… la habría entregado.

Y entonces, quizá, aún tendría su insignia.

—Pero no tendría paz —murmuró, ajustándose el abrigo.

Un anciano que barría la acera lo miró curioso.—¿Dijo algo, joven?—Nada, señor… solo pensando en voz alta.

El viejo sonrió con cansancio.—Eso es peligroso hoy en día.

Pensar demasiado.

Tn rio suavemente.—Sí, lo sé.

Pero es lo único que todavía no nos prohíben.

El anciano se echó a reír también, y Tn siguió su camino.

El café no estaba lejos, y mientras caminaba, su mano se posó instintivamente sobre el abrigo, sintiendo el frío metal de su arma.

—Five, espero que tengas razón —susurró—.

No quiero tener que usar esto.

El viento sopló, levantando el polvo de las calles.

La ciudad parecía tranquila, pero Tn sabía que la calma en Eridu nunca duraba demasiado.

Un mensaje entró en su teléfono justo antes de llegar al local:.

Five: “Trae croquetas para el señor Chickis.

Y café.

Del orgánico.”.

Tn sonrió.—Como si necesitara recordármelo.

Guardó el móvil, respiró profundo y empujó la puerta del café, donde el aroma del café natural y las viejas melodías de jazz lo recibieron como un refugio del mundo.

Tn empujó la puerta del café, y el familiar sonido de la campanilla lo recibió.El aire olía a granos recién molidos, y las luces cálidas iluminaban el interior tranquilo del local.

En el centro, sobre una de las mesas del fondo, Five estaba tirado boca abajo, con su viejo teléfono Nokia en una mano y una taza de café en la otra.

Parecía más un cadáver que un jefe.

—¿Dormiste aquí toda la noche?

—preguntó Tn mientras colgaba su abrigo y se acercaba al mostrador.

Five levantó apenas la cabeza, con una expresión entre adormilada y resignada.—Solo… preparé el café —respondió con voz ronca—.

Tenía que asegurarme de que la máquina no explotara otra vez.

Tn suspiró y negó lentamente.—Sabes, hay gente que duerme en camas, no sobre mesas en su propio negocio.

Su jefe aveces era raro.

—¿Y perderme el aroma del café recién hecho?

—Five sonrió, dejando el Nokia a un lado—.

No, gracias.

Además, si me voy, seguro que algo malo pasara……Con algunos de ustedes rondando por ahi-Murmuro apenas por lo bajo recordando ciertas cosas que deberia estar cuidando.

— Deberias ser menos paranoico con todo, Five.

—¿Y tú cómo sabes?

Ese mocoso de afuera facil podia ser un lider de pandilla, o esa paloma ser una espia del gobierno,los gatos, hay demasiados de ellos por toda la ciudad facil tienen microfonos de grabacion.

Tn se encogió de hombros, sin discutir más.

Su jefe era raro, eso ya lo sabía.

Tenía la complexión de un adolescente, pero la mirada cansada de alguien que había visto demasiado.

“Síndrome de enanismo”, supuso Tn alguna vez.

Igual que su ex capitana, Miyabi Hoshimi, la cual apenas llegaba al pecho de un soldado promedio pero tenía una autoridad que podía hacer temblar a cualquiera.

“Ex capitana…” pensó Tn, mientras servía las primeras tazas del día.

Ya no era parte de seguridad pública.

Ya no tenía que correr tras criminales o enfrentar hollows.

Ahora solo servía café, limpiaba mesas, y mantenía su katar escondido bajo el mostrador, por si acaso.

El café se llenó rápido.

Algunos clientes conectaban sus terminales a la red del local, otros leían o escribían en silencio.

Tn se movía entre las mesas con calma, saludando, entregando bebidas, observando los rostros distraídos.

Era un día normal.

O al menos, lo más normal que podía pedir.

—Tn —dijo Five desde el fondo, apoyando la barbilla sobre la mesa—.

Si entra alguien con gafas, no los mires.

—¿Eso es una orden o un consejo?

—preguntó Tn, arqueando una ceja.

—Depende —dijo Five con media sonrisa—.

Si te matan, era una orden.

Si sobrevives, era un consejo.

No era su problema lidiar con todo lo que el lugar le arrojara.

Tn soltó una leve risa.—Buen liderazgo.

Deberías escribir un libro.

—Ya lo hice —Five levantó el teléfono y mostró la pantalla—.

Se llama “Sigue trabajando o pateara tu tracero hasta el suelo”.

—Déjame adivinar, primera edición: uno.

—Exacto.

Y agotada.

Si, ambos podian llevarse bien o tolerarce.

El ambiente volvió a la calma, con el murmullo suave de los clientes y el sonido constante del molinillo.

Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, el panorama era distinto.

.

.

Zhu Yuan estaba enterrada bajo una montaña de papeles.

El departamento de seguridad pública nunca descansaba, y con los últimos arrestos, el caos administrativo se había duplicado.

Documentos, informes, fichas criminales.

Había que revisar cada caso, asegurarse de que nada quedara mal archivado, o esos malditos delincuentes podrían salir por tecnicismos legales.

La mujer exhaló cansada, estirando el cuello mientras repasaba un expediente más.—Maldito sistema… —murmuró, firmando una hoja—.

Si tuviera un lienzo por cada burocracia, podría pintar mi propia cárcel.

Un oficial que pasaba cerca la miró con cautela.—¿Señorita Zhu?

—¿Qué?

—gruñó, sin levantar la vista.

—Nada… solo… quería saber si necesitaba más café.

—Tráeme tres tazas.

Negras.

Sin azúcar.

El oficial asintió y se fue casi corriendo.

Zhu Yuan se masajeó las sienes.“Al menos ya no estoy pasando información a los proxy…” pensó con amargura.O más específicamente, a Wise.

Había sido un error.

Uno enorme.

Pensó que lo hacía por el bien del departamento, por tener ojos dentro del inframundo digital.

Pero al final… se dio cuenta de que los proxy nunca eran confiables.

Wise había cruzado límites que ella no podía justificar, y ahora… Jane Doe estaba pagando el precio.

Recordó el informe.

Las heridas, el estado crítico, la “misión” fallida.

Su estómago se revolvió.

—Jane… —susurró, bajando la mirada—.

Lo siento….

La capitana Miyabi Hoshimi había tomado la responsabilidad de cuidarla personalmente en el hospital.

Lo cual, sabiendo cómo era Miyabi, significaba que algo más se estaba cociendo bajo la superficie.

—¿Qué estás planeando, capitana?

—murmuró Zhu Yuan, mirando por la ventana el edificio gris frente a ella.

El reloj marcó las once.

A esa misma hora, en el café, Tn servía una nueva tanda de capuchinos… sin imaginar que, pronto, las calles tranquilas volverían a llenarse de ruido.

.

.

.

Zhu Yuan salió tarde de la sede de seguridad pública, con el abrigo echado sobre los hombros y los ojos ardiéndole del cansancio.

El edificio, gris y gigantesco, quedaba atrás mientras ella bajaba los escalones con un suspiro profundo.

—En serio… esto me va a matar antes que los criminales —murmuró, metiendo las manos en los bolsillos.

Sacó su reloj.

Las nueve en punto.A esa hora el café donde trabajaba Tn aún debía estar abierto.

El pensamiento le provocó un pequeño sonrojo, y una punzada de nostalgia.

Quizás… podía pasarse solo un rato.

Tomar algo caliente.

Verlo, aunque fuera de lejos.

“Tal vez… aún pueda arreglarlo.”.

Recordó la última vez que lo vio.

Aquel día del asalto, el ladrón había irrumpido en el local, y antes de que ella siquiera apuntara su arma, el dueño —Five— ya lo había dejado inconsciente.

Tn apenas le dirigió un reconocimiento frío, profesional.

Ningún reproche… pero tampoco calidez.

Subió a su patrulla.

El rugido del motor llenó el silencio de la noche.

—No puedo seguir viviendo con esto en el pecho… —susurró mientras encendía las luces—.

Pero tampoco puedo decirle la verdad.

Si supiera que fue por mí que lo expulsaron…solo porue pense que un proxy me ayudaria, pense que podia ser una clase de doble agente.

Golpeo su cabeza contra el volante, la unica razon por la que hbaia daod informacion a Wise fue porque se creia con el potencial de ser una agente de informacion como los agentes de campo.

Y posiblemnte por su culpa Jane Doe termino en coma con Dios sabe si despertara, el escalofrio recorrio su espalda recordando el informe que leyo del caso,como todos su camaradas leyeron lo mismo que ella.

El tráfico nocturno de Eridu era tenue, con los neones reflejándose sobre el pavimento mojado.

En pocos minutos, el letrero del café FIVES apareció al final de la calle.

Las luces del interior titilaban suavemente, y a través de la ventana, Zhu Yuan lo vio:Tn, sirviendo café, con el delantal atado y esa expresión tranquila que siempre parecía mantenerlo al margen del caos.

Se sintió aliviada.—Sigue bien… —susurró con una sonrisa casi imperceptible.

A paso lento, empujó la puerta.

La campanilla sonó, suave y familiar.El murmullo de los clientes la rodeó: el sonido de tazas, las teclas de terminales digitales, una música suave de fondo.

Tn, que estaba en el mostrador, levantó la mirada.

Por un momento pareció relajado… hasta que la reconoció.Su expresión se volvió neutra, casi profesional.

—Buenas noches, oficial Zhu —dijo con voz plana, acercándose con su libreta de pedidos.

—B-buenas noches, Tn… —respondió ella con una sonrisa algo forzada.

Él esperó en silencio, bolígrafo en mano.Zhu Yuan bajó la mirada hacia el menú holográfico sobre la mesa.

Los precios la hicieron tragar saliva.

Todo era orgánico, sin procesar, y el costo… bueno, no era precisamente amable con su sueldo público.

—Uhm… un batido de frutas —dijo finalmente, señalando con el dedo—.

Y ese postre de crema….

—Entendido —respondió él con tono cortés, sin emoción aparente—.

¿Desea azúcar natural o sustituto?

—N-natural, por favor.

Tn asintió y se dio la vuelta para ir a preparar la orden.

Zhu Yuan lo observó mientras se alejaba, sintiendo un nudo en el pecho.

“Ni una sonrisa… ni una palabra fuera del protocolo…” pensó con tristeza.

Cinco minutos después, Tn regresó con el batido y el postre.

—Aquí tiene.

—Dejó ambos frente a ella—.

Son treinta y cinco créditos.

Ella casi se atraganta con su propia respiración.—T-trenta y cinco…?

—Todo es orgánico —explicó Tn sin mirarla—.

Materiales no procesados, importados desde el distrito verde.No sabes lo difícil que es extraer recursos desde que las cavidades se expandieron.

—Ah… sí… claro —respondió ella, sacando su tarjeta con torpeza.

Pagó, intentando no pensar en lo que acababa de gastar.

El silencio entre ambos fue espeso.Zhu Yuan jugueteó con la pajilla del batido antes de murmurar—S-se ve bien el lugar… No ha cambiado mucho desde la última vez.

Tn la miró de reojo, apenas un segundo.—El jefe no deja que cambiemos nada.

Dice “Nada de mariconadas en un lugar con clase”.

—Suena… a …….mi padre, sí —dijo ella, intentando reír, pero el sonido le salió ahogado.No escuchaba palabras asi solo de su padre que era un hombre anticuado y algo apegado a su epoca.

Tn asintió levemente.—¿Y usted?

—preguntó de pronto, aún sin mirarla—.

¿Todo bien en seguridad pública?

La pregunta la tomó por sorpresa.—S-sí, bueno… igual que siempre.

Demasiado papeleo, muchas órdenes contradictorias… y una montaña de problemas que no se detienen.

—Nada nuevo entonces.

El tono era neutro, pero sus palabras dolían más que cualquier reproche.

Zhu Yuan bajó la mirada, removiendo el batido con el popote.—Tn… yo… —comenzó a decir, pero él ya se había girado para atender a otro cliente.

La dejó sola, con el murmullo de fondo y el sabor agridulce de un perdón que no sabía cómo pedir.

Ella se quedó ahí un largo rato, mirando el batido y pensando en lo irónico que resultaba: pagar tanto por algo tan puro, mientras su conciencia seguía siendo lo más contaminado de todo.

Zhu Yuan tomó un sorbo de su bebida.

El batido estaba delicioso, fresco y naturalmente dulce, pero su garganta se sentía seca.

Cuando vio que Tn pasaba de nuevo cerca de su mesa, se armó de valor.

—Tn… —llamó, levantando la vista con timidez—.

¿Podría… hablar contigo un momento?

A solas.

Tn se detuvo.

Su mirada fue tan serena como distante, y solo tras unos segundos respondió—Mi turno termina en media hora.

Si quiere hablar, puede esperarme.

El tono era correcto, sin frialdad explícita, pero también sin calidez.Zhu Yuan asintió con una pequeña sonrisa.—Lo haré, gracias.

Tn se limitó a inclinar levemente la cabeza y regresó a la barra.

Encendió las máquinas de café para preparar los últimos pedidos, escuchando el zumbido mecánico mezclado con la música ambiental.

No quería estar más tiempo con ella.

No odiaba a Zhu Yuan, pero cada palabra, cada recuerdo, le recordaba la humillación de su despido.

Aun así, pensó que, si hablaban ahora, podría cerrar ese ciclo y dejar atrás todo.

Mientras los clientes se iban, el café fue quedando en silencio.

Las luces se reflejaban suaves sobre las tazas, y solo el sonido del vapor rompiendo la calma llenaba el aire.

En la parte trasera, Five estaba tirado boca arriba en el suelo del almacén, mirando su viejo Nokia con expresión seria.

—Maldita sea… —murmuró—.

Las granjas de producción dicen que el nuevo cargamento ya está listo.Mas de cinco mil creditos en cafe, siete en especias, hijos de perra la vainilla subio de nuevo.El chocolate de la ciudad sur esta bien……..aveces podria ahorrarme si comprara cosas ehchas de fabrica pero no.

Yo y mi estupida adiccion en comprar todo organico.

Tn pasó por ahí con una caja vacía y notó el logo en una pila cercana.

Un emblema azul y blanco con forma de tridente: Ocean Industries.Se detuvo y frunció el ceño.

—¿Ocean Industries?

—preguntó, tocando la caja—.

No sabía que comprabas cosas de esa compañía.

Five levantó la vista, distraído.—¿Eh?

Ah, eso.

—Se incorporó, rascándose el cabello despeinado—.

Solo cámaras y sistemas de seguridad.

A prueba de hackers proxy.

Tn lo miró con una ceja levantada.—¿De verdad necesitas algo así?

Esto es un café, no una base militar.Hostias Purism Librem 14: Diseñado con la privacidad en mente, incluye interruptores de hardware y un BIOS de código abierto.Que no esta cosa la presento lady Koyanskaya para seguridad publica.

-Five….no tienes nada ilegal verdad.

Five soltó una risita, pero sus ojos no se movieron del teléfono.—Créeme, chico, si vieras lo que algunos intentan robar, te asegurarías hasta el cepillo de dientes.Y no, no tengo una red de trafico solo que……aghgh carajo no me gusa esta basura de tecnologia, pero tener resguardado me ayuda a estar tranquilo.

Tn lo observó unos segundos más.

Había algo en el tono de Five… una calma que escondía demasiadas cosas.

Pero no dijo nada.

Regresó al mostrador, limpió los vasos, apagó las máquinas y colgó su delantal.

La media hora se había cumplido.

Tomó su chaqueta, metió su Katar en su funda oculta y salió por la puerta principal.

Afuera, la noche era tranquila y el aire olía a lluvia reciente.

Zhu Yuan lo esperaba en la acera, apoyada contra su patrulla.

Al verlo, se enderezó nerviosa, intentando sonreír.—G-gracias por venir… yo solo quería—.

—No estoy tan molesto —la interrumpió Tn, acomodando su chaqueta—.

No por haberme quedado sin empleo.

La mujer parpadeó, sorprendida.—¿Eh?

—Estoy molesto por cómo lo hiciste.

—Tn la miró directamente por primera vez en meses, sus ojos serenos pero filosos—.

Por esconder las grabaciones de mi cámara corporal.

Zhu Yuan sintió un escalofrío recorrerle la espalda.—¿De… de qué estás hablando?

Tn dio un paso adelante.—Las cámaras corporales de los oficiales graban todo, incluso reuniones fuera de servicio.

Cuando me acusaron de reunirme con un proxy, las grabaciones que podían probar mi versión desaparecieron.

Su voz no era de reproche, era de certeza.

—Solo alguien con rango podría mover ese tipo de archivos —continuó él, sin apartar la mirada—.

Y tú… tú tenías ese acceso.

El color se fue del rostro de Zhu Yuan.Sus labios se entreabrieron, pero no salió sonido alguno.El ruido lejano de los autos en la avenida llenó el silencio.

Tn suspiró y apartó la mirada, guardando las manos en los bolsillos.—No me interesa el “por qué”, Zhu Yuan.

—Su tono se volvió más bajo, cansado—.

Solo quería escucharlo de ti antes de dejar todo atrás.

Ella tembló.

Las palabras se le agolparon en la garganta: la misión, las órdenes de sus superiores, el chantaje de los Phaethon, la culpa.Pero el miedo a perderlo completamente… la paralizaba.

—Tn, yo… —balbuceó con la voz quebrada—.

No fue así, yo….

Él levantó la mano, cortando su intento.—No digas nada todavía.

—Sus ojos se suavizaron un poco, aunque seguían serios—.

Te escucho.

Pero quiero la verdad, no una versión de seguridad pública.

Zhu Yuan lo miró, sabiendo que esa conversación decidiría si aún quedaba algo entre ellos… o si su lazo finalmente se rompería.

Delirante.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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