Waifu yandere(Collection) - Capítulo 186
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186: Jane doe part 4 zzz 186: Jane doe part 4 zzz Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.
Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
___________________________“Solo una vez más”.
Me duele la cabeza,me duele algo en el cuerpo,todo me duele.
Odio tantas cosas,Odio, odio,odio.
odio tanto de él,que el odio mismo me consume y aun así… no desaparece.
Llegan los idiotas,los hipócritas con palabras falsas,los que fingen tener heridas cuando solo son cánceres disfrazados.
Una perra insoportable,un tard insufrible,ruido, ruido, ruido…todo me tiene cansado.
Si algún día me escuchan de nuevo,tal vez ya no diga nada,tal vez solo me haya dormido,cerrando los ojos una vez más,solo una vez…para poder descansar.
Tengan……..lindo día.
Astaroth fuera.
____________________________________________________________ Tn tomó un sorbo más de su café, observando cómo el vapor ascendía en espirales que se desvanecían tan rápido como los rostros de quienes atendía.Terminaba de vendar el brazo de otro agente de infiltración, un hombre con la mirada vacía, las pupilas dilatadas y el pulso acelerado.
Ni siquiera le dio las gracias; sólo bajó la mirada, murmuró un “estará bien” y salió por la puerta sin mirar atrás.
Tn no se molestó.
Ya estaba acostumbrado.
Muchos de ellos —infiltradores, dobles agentes, espías de segunda línea— eran como espectros.
No podían apegarse, no podían confiar.
La línea entre su máscara y su identidad real estaba tan desdibujada que cualquier conexión humana les parecía una amenaza.
El médico apoyó los codos sobre la mesa, la taza medio vacía entre sus manos.Sabía bien lo que era esa clase de miseria.
Infiltrarse en mafias, bandas armadas o incluso en cavidades donde los hollows podían emboscarte… no era sólo un trabajo.
Era una sentencia con fecha incierta.
Desde que aparecieron los Grand Hollows, todo había cambiado: los informes eran más oscuros, los agentes más tensos, y el número de bajas… insoportable.
Sangre……tanta de ella.
Los informes de esos Hollows, aterraba.
El templo Yunkui habia perdido a tantos de sus miembros en el pasado por solo tres de ellos.Su gran maestra había perdido a su sucesor en ese ataque.
No fue hace mucho de ese acontecimiento.Pero todo el distrito Failume Heights, dentro del Templo Suibian fue una masacre.
Por eso Tn había escogido este trabajo.
Porque alguien tenía que cuidar de los que regresaban destrozados.
O al menos, de los que todavía regresaban.
Se recostó sobre su mesa, exhalando con cansancio.
En los últimos meses, su actitud había cambiado.
Antes solía ser más empático, más atento… ahora sólo quedaba ese humor seco y un tacto casi inexistente.
Cuando ves morir a personas sobre tu mesa más veces de las que puedes contar, las palabras dejan de servir.
—”Doctor Tn, tiene que descansar un poco” —le había dicho su colega del área psiquiátrica días atrás.Tn recordaba su tono calmado, casi paternal.
—”No soy yo el que necesita terapia” —había respondido con una mueca irónica.Cubriendo su rostro con su antebrazo.
—”Eso dicen todos hasta que los escucho hablar sobre lo que pensaron.”SU colega que curiosamente tenia un nombre similar se rio un poco.
Tn había reído apenas.
La mitad de sus pacientes hablaban dormidos en sus terapias.
La otra mitad gritaban.
No había tiempo para descanso, ni para terapia.
Todo era confidencial, todo era peligroso.
Si contaba siquiera un fragmento de lo que veía… si alguien llegaba a saber que atendía a agentes dobles… las mafias lo harían desaparecer en cuestión de horas.
No podia ir con un amigo al cafe y decirle “Oye trabajo con agentes dobles no suena interesate”.
El cuello de la persona y el suyo serian cortados ya sea por las mafias o el departamento de limpieza.
Limpieza………Inaugurado por un desquiciado que llamo limpieza el desaparecer soplones de seguridad publica.
Hargreeves, parecia el nombre en clave o algun apodo.
Y, aun así, allí estaba.
El reloj marcaba las 9:47.Demasiado silencio.
Tn arqueó una ceja, bajando lentamente la taza.Era raro.
Jane ya debería haber aparecido a esas horas, con su paso despreocupado, una sonrisa provocadora y alguna excusa absurda para justificar su visita.
Normalmente entraba sin tocar, como si el consultorio fuera una extensión de su apartamento.
Pero hoy, nada.
El silencio sólo era interrumpido por el zumbido del refrigerador médico y el tictac del reloj.
—“Qué raro… no ha venido a molestarme hoy” —murmuró con una mezcla de alivio y ligera preocupación.
Apoyó una mano en su frente, masajeando el puente de la nariz.—“Aunque conociéndola, probablemente se esté metiendo en algún lío… o peleandose otra vez por diversión.”.
El pensamiento le hizo suspirar con fastidio, pero también con un dejo de impotencia.
—“Esa idiota…” —susurró, dejando la taza vacía sobre la mesa.
Sabía perfectamente que Jane se hería más de lo que debía.
Que a veces las heridas no eran sólo resultado de misiones.
Lo había notado en la dirección de los cortes, en la precisión casi quirúrgica de algunos.
Pero… ¿qué podía hacer?
Nada.
Todo lo que podía era curarla, y pretender que no lo sabía.
—“Si no fuera por mí…” —murmuró, mirando hacia la camilla vacía— “ya se habría desangrado hace tiempo.”.
La frase quedó flotando en el aire, tan fría como el acero de las tijeras quirúrgicas sobre la bandeja.
El reloj siguió marcando el tiempo.Y Tn, en silencio, esperó.
Porque sabía que, tarde o temprano, Jane volvería.
Siempre lo hacia.
.
.
.
Jane se deslizaba por el apartamento lujoso como quien entra en el epicentro de una fiesta a la que nunca fue invitada: pasos medidos, sonrisa medida, mirada afilada.
El tipo que la recibió —un hombre con traje caro y manos manchadas de tinta de contratos turbios— la miró con el hambre de quien cree tener el control.
Ella le devolvió una sonrisa que prometía más de lo que ofrecía.
—No deberías andar sola a estas horas —dijo el hombre, sirviéndole una copa con mano temblorosa—.
¿No tienes alguien que te cuide?
Jane apoyó la cadera en el respaldo del sofá y recogió la copa con dedos largos, dejando que el vino se instalara en su boca antes de responder.
—Oh, cariño —contestó, con voz baja y velada de falsa inocencia—.
Tengo a quien necesito.
Pero me aburro fácilmente.
Cuéntame algo interesante.
El hombre rió y, poco a poco, empezó a hablar más de la cuenta mientras las manos habiles de Jane hacian lo suyo.
Palabras sueltas al principio: rutas, nombres de muelles, horarios.
Jane hizo que revirtiera sus defensas con risas, caricias fingidas en el cuerpo y preguntas dulces.
Cuando él mencionó “Nadir Docks” y una caja marcada con símbolos que no había visto antes, ella supo que había tocado un punto sensible.
—¿G-Hollow Tex?
—preguntó con interés fingido, dejando caer la copa y acercándose como quien quiere escuchar un secreto.Sus dedos desabrocharon le ebilla de su pantalon.
El hombre se inclinó, confiado.
—Ahh~, sí.
Nuevo cargamento.
Directo de las cavernas.
Un tipo de… potenciador.
Algo que te pone como bestia.
Lo llaman G-Hollow Tex.
Caro, muy caro si sabes con quién venderlo.
Jane asintió, como si la novedad le sorprendiera.
En su libreta mental anotó lo esencial: origen en cavidades hollow, empaque camuflado como fertilizante, salida por Nadir Docks en el tercer convoy de esta semana.
Todo lo demás —horarios exactos, nombres de contacto— lo fueron soltando él y sus acompañantes a medida que Jane jugaba sus cartas,Sus caricias tubieron que ser algo percistentes hasta dejárlos dormidos en su propia seguridad sobria.
Asco,indigna,negatividad.
“GLuuuuckkkk gluckkkkkk slurrrpppp”.
Sorbio con avides mientras manos la sostenian por su cabeza y el hombre gritaba mas informacion sin cuidado, para el solo le contaba cosas sin sentido a una prostituta.
-Aggghghgh me c-corrooo.
“Gluuuuckkkkk gluckckck slurrrpppp”.
Mientras él se quedaba dormido en su sillón, Jane se levantó con movimientos cuidadosos.
Se acercó al espejo, tiró de la peluca rubia que ya no le sentaba y la dejó caer al suelo en un pequeño rastro.
Su labial estaba corrido, la sombra de la noche pegada a los bordes de sus labios.
Sintió la suciedad de esa actuación pegada a la piel como si fueran hollín.
—Asqueroso —murmuró para sí, en voz baja pero cargada, enjaguo su boca escupiendo todo—.Blurrggg cofff coffff Así funcionan.
Prometen la luna y venden veneno.
“Hagan esto…hagan aquello, se les entreno para eo hombre o mujer no hay medida en la tecnica,”.
Cuantos agentes barones se acostaron con proxenetas por informacion.Nadie dijo que el trabajo de espionage seria agaradable, las peliculas romantizan que un espia solo roba la informacion y salva el dia.
Vaya mentira de mierda.
Los dobles agentes siempre hicieron el trabajo mas sucio.
Seducción: Algunas espías utilizaron su atractivo para ganarse la confianza de objetivos de alto nivel y obtener información secreta.
Infiltración: Otras se infiltraron en círculos sociales o profesionales para recabar datos.
Un ejemplo es Sofia Keler, que usó su estatus de figura de la sociedad berlinesa para infiltrarse en el Tercer Reich.
Otras tácticas: Algunas agentes actuaron como periodistas o desempeñaron otros papeles para aproximarse a sus objetivos, como menciona un video de EITB.
Quitó el rabillo final del maquillaje con la manga, frotando el borde del labio hasta que la sensación pegajosa cedió.
La verdad era que se sentía sucia; no por lo que había hecho exactamente —esa era su herramienta— sino por la doblez moral que le exigían todas las noches: ser bella para que le dijeran la verdad, desaparecer sin pedir perdón.
Guardó la información en su pequeño dispositivo encriptado.
No podía permitirse errores: si los Phaethon o las mafias detectaban que alguien les había arrancado el mapa de sus operaciones, las consecuencias serían peores que una bofetada.
Ya había visto lo que pasaba cuando la gente se equivocaba: desapariciones, cuerpos que no se encontraban, promesas rotas.
Un escalofrío le recorrió la espalda cuando recordó las palabras del tipo sobre las esporas de cavidad: estimulaban la mente, elevaban la fuerza, pero eran veneno a largo plazo.
El G-Hollow Tex no era sólo una droga.
Era un experimento de mercado que convertiría a la ciudad en un campo de cadáveres con músculos.
—No podemos dejar que esto se propague —murmuró, hablándose como si necesitara oírlo en voz alta—.
Tengo que llevar esto a Seguridad Pública.
Por un instante, pensó en el calor del ramen de la noche anterior, en la calma inexpresiva de Tn curándole la pierna.
Un refugio diminuto que no pedía explicaciones.
La idea de pasar por la clínica, de dejar que la curaran aunque no fuera más que un raspón montado, sonó agradable.
Casi tentadora.
Sus dedos rozaron la cicatriz reciente en el muslo al ajustarse la chaqueta.
La cola se enredó alrededor de su pierna por costumbre, un gesto que la anclaba a lo animal y al mismo tiempo la recordaba humana.
La voz en su cabeza pesó con un hilo de culpa y necesidad.
—Podría ir a verlo… sólo un rato.
Dormir un rato y quizás robarme una galleta —musitó, con una sonrisa que no alcanzó los ojos.
Pero también sabía que lo que ofrecía Tn no podría comprarse con un acto de herida fingida o con una noche en su cama.
Él cuidaba.
Él curaba.
No era un premio, sino un respiro.
Y aun así, la tentación de buscar consuelo allí, aunque fuera a costa de infligirse otra pequeña herida, la acariciaba como una sombra cálida.
Jane se inclinó sobre la ventana y miró la ciudad que respiraba y bullía abajo.
El paquete de datos en su bolso pesaba tanto como una amenaza.
Tenía que moverse rápido.
Y aún así, en el fondo, el pensamiento persistente volvía: pasar por la clínica de Tn de paso, descansar la cabeza en su hombro aunque fuese por un rato.
Su cola se movió otra vez, lenta, deliberada.
La ciudad la llamaba con sirenas, y el deber con la boca seca.
Pero en la línea de fuego entre la misión y la necesidad, Jane sintió por un instante que la decisión no sería sólo por tácticas: sería por algo que no sabía si podía nombrar.
—Un rato —se dijo al final.
—Sólo un rato y luego… seguridad pública.
Guardó la peluca en su bolso y cerró la puerta del apartamento con cuidado, dejando atrás el perfume barato de la mafia y la promesa de una lucha que no quería perder.
.
.
.
Jane caminaba por las calles a paso rápido, el sonido de sus botas resonando sobre el concreto húmedo.
Necesitaba llegar con Tn.
Necesitaba verlo, sentir su voz calma, oler ese aroma leve de desinfectante y café que le recordaba que no todo en Nueva Eridu era podredumbre.
Su respiración era irregular, no de cansancio, sino de ansiedad.
Cada paso era una huida de sí misma: de la máscara, de los susurros, de los nombres que la seguían desde la infancia.
“Rata, animal, plaga…”.
Las palabras le golpeaban la mente como las gotas heladas de una tormenta que nunca se detenía.Pero aun así, continuó caminando.
Tenía que hacerlo.
No por deber, sino por algo mucho más pequeño y más humano: la esperanza de descansar.
Cuando llegó al consultorio, el letrero apenas visible parpadeaba en azul, medio fundido.
Empujó la puerta con suavidad, y el olor a alcohol medicinal y papel limpio la envolvió.
Ahí estaba él, de pie, revisando botiquines y frascos, ordenando cada cosa con precisión casi mecánica.
Tn no levantó la vista al escuchar la puerta abrirse; ya sabía quién era.
Antes de que pudiera hablar, Jane se deslizó tras él, silenciosa como una sombra, y lo abrazó por la espalda.
Su rostro se hundió en el hueco del cuello de Tn, y su respiración cálida rozó su piel.
—¿Me extrañaste~…?
—susurró con voz suave, apenas contenida entre una broma y una necesidad real.
Tn exhaló lentamente.
Casi exasperado, casi acostumbrado.
Sus ojos se cerraron un instante, dejando que el peso de Jane se asentara en sus hombros.
A pesar de su habitual frialdad, una sonrisa pequeña se formó en sus labios, una de esas que no se notan si no se observan bien.
—Jane… —murmuró con tono cansado—.
Suéltame, por favor.
Tengo que terminar de ordenar esto.
—Nooo~ —respondió ella, arrastrando la palabra con un tono juguetón, pegándose un poco más—.
Estuviste mucho tiempo sin mí, seguro te sentiste solito.
—Más bien tuve un día tranquilo —replicó él con ironía, aunque sin dureza.
Jane rio entre dientes, un sonido ligero, casi infantil.
Después de unos segundos, y sabiendo que no podría resistir mucho más la mirada silenciosa de Tn, lo soltó de mala gana.
—Está bien, pero me debes una cena por soltarme —dijo, con esa media sonrisa traviesa mientras sus labios dieron lebes besos en su cuello.
Tn negó con la cabeza, ajustando su bata blanca mientras señalaba con el pulgar hacia la nevera.—En el refrigerador hay comida.
Y no me debes dejar sin nada como la última vez, ¿entendido?
—No prometo nada~ —canturreó Jane mientras se dirigía al pequeño refrigerador.Su cola se movía de un lado a otro, como un metrónomo que marcaba su estado de ánimo.
Abrió la puerta del refrigerador y comenzó a revisar su contenido sin vergüenza alguna.
Sacó un envase de fideos, una botella de té frío y algo de pan.
Tn la observó de reojo, resignado, mientras se sentaba en el sillón de la sala.—Algún día me vas a dejar sin provisiones para todo el escuadrón, ¿sabes?
—Oh, vamos, sólo tomo lo necesario para sobrevivir —contestó Jane, dándole un mordisco al pan y hablando con la boca medio llena—.
Además, tú siempre compras cosas ricas.
Seguro lo haces para tentarme.
—Claro —ironizó él—, porque mi plan maestro es atraer a una ladrona de neveras.
Jane se rio, dejando el plato sobre la mesa de centro y acercándose un poco más.—Tn, me voy a quedar un rato, ¿sí?
—dijo con voz más baja, ya sin el tono burlón.
—Después regreso a Seguridad Pública… tengo que entregar algo importante.
Pero sólo quiero… quedarme un poquito aquí.
Tn la miró.
No necesitaba escuchar más.
Sabía reconocer el cansancio que no era físico, el que nacía de las misiones, de la doble vida, de las máscaras.Asintió con un leve gesto.
—Está bien.
Pero no toques los expedientes de la mesa, Jane.
Y… si vas a dormirte, usa la camilla limpia.
Porque no tu cama mejor.
Jane sonrió, esa sonrisa pequeña que guardaba sólo para él, y se dejó caer en el sofá, con la comida entre las manos.—Gracias, doc —murmuró.
Su cola se enroscó en su pierna como si con eso asegurara que, por unas horas al menos, el mundo no la arrancaría de ese pequeño refugio.
El reloj marcó las 20:12.
Afuera, Nueva Eridu seguía rugiendo.
Pero dentro de esa clínica, por un breve instante, sólo existía la calma de dos almas acostumbradas al ruido del caos… buscando silencio en el otro.
.
.
.
Tn dormía con una serenidad casi antinatural, su respiración acompasada era el único sonido que llenaba la pequeña clínica.
La luz tenue de la lámpara sobre el escritorio trazaba sombras suaves sobre su rostro, y Jane lo observaba en silencio, como si cada segundo que pasara junto a él fuera un regalo que el mundo no merecía darle.
Su pecho dolía, un peso familiar, como si el simple acto de mirarlo la hiciera más consciente de lo que era: una herramienta, una sombra disfrazada de mujer.
—Tn… —susurró apenas, con la voz quebrada—.
¿Por qué siempre eres tan tranquilo?
¿Tan… lejos de todo esto?
No obtuvo respuesta, claro.
Él seguía dormido, con la cabeza ligeramente ladeada hacia un lado.
Jane se acercó despacio, conteniendo la respiración.
Sus labios se curvaron en una sonrisa melancólica, una mezcla de ternura y desesperación contenida.
Quiso besarlo.
Dioses, quería hacerlo incluso hacer mas que solo besarlo.
Sentir al menos una vez lo que era ser humana.
Pero no se atrevió.
No después de lo que había hecho esa noche.
No con las manos manchadas, no con el alma cubierta de suciedad y vergüenza.
Así que simplemente levantó su mano, observó la yema de sus dedos, y los rozó suavemente contra sus propios labios.
Luego, esos mismos dedos tocaron los labios dormidos de Tn, con un temblor casi imperceptible.
—Un beso prestado… —susurró con una sonrisa amarga—.
Es lo único que puedo darte.
Se incorporó, bajando la mirada mientras una lágrima resbalaba por su mejilla.
Salió en silencio, asegurándose de cerrar bien la puerta tras de sí.
En cuanto estuvo fuera, el aire nocturno la golpeó como una bofetada.
Saltó hacia el tejado más cercano, avanzando con agilidad entre sombras y luces de neón.
Tenía que llegar al edificio de Seguridad Pública antes del amanecer.
.
.
La oficina del superior olía a tabaco y a papeles viejos.
Jane, con su informe bajo el brazo, se presentó con la postura rígida de un soldado.El hombre detrás del escritorio levantó la vista, sus ojos cansados escondidos tras un cristal ahumado.
—Ah… Jane Doe —murmuró mientras apagaba el cigarrillo—.
El informe de la operación “Hollow Tex”, ¿verdad?
—Sí, señor —respondió ella, extendiendo la carpeta con las manos firmes—.
Confirmo el tráfico de esporas extraídas de cavidades.
Están mezclándolas con estimulantes químicos.
Los cargamentos se distribuyen en el distrito 8 y en los bajos del puerto de Eridu.
El superior hojeó los documentos, asintiendo lentamente.
—Buen trabajo, agente.
Este reporte va a golpear fuerte a las mafias.
Si seguimos este ritmo, la unidad de infiltración va a recuperar algo de reputación.
—Solo cumplo mi deber, señor —dijo Jane, bajando la mirada.
—Quizá más que eso —el hombre sonrió apenas—.
Si sigues así, podría recomendarte para un puesto administrativo.
Sin misiones de campo.
Jane parpadeó, sorprendida.—¿Habla en serio?
—Sí.
Ya has hecho más de lo que se te pedía.
Sería justo que dejaras de arriesgarte tanto —dijo el superior, acomodándose en su asiento—.
Y, si no me equivoco, alguien en el área médica te agradecería seguir viva, ¿no?Eh escuchado de sus visitas al departamento de campo cubierto.
Jane enrojeció un poco, girando el rostro con nerviosismo.—N-no sé de qué habla, señor.
El hombre sonrió con cansancio.—Claro que no.
Deberia rependerla, pero no era un hombre tan cruel como lo fue su anterior superior, ya no eran tiempos de guerra, solo contra las mafias.
Pero antes de que pudiera continuar, la puerta se abrió de golpe.
Una secretaria, pálida y temblorosa, irrumpió casi gritando—¡Señor!
Tenemos una brecha de seguridad.
¡Un infiltrado entregó información a un proxy!
—¿Qué?
—gruñó el superior, levantándose de inmediato.
—Creemos que un oficial interno fue el responsable.
El sistema está rastreando las comunicaciones, pero…
parece que toda la red de infiltración fue comprometida.
El rostro del hombre se endureció.
Golpeó el escritorio con tal fuerza que este se partió por la mitad, haciendo saltar papeles por todas partes.
—¡Maldita sea!
Puta de todas las madres—bramó—.
¡Convoca a todos los jefes de división!
Quiero una junta en diez minutos.
¡Y que nadie salga del edificio hasta nuevo aviso!
—S-sí, señor —respondió la secretaria, corriendo hacia el pasillo.
Jane permaneció quieta, firme, pero con el corazón latiendo con fuerza.
Sabía lo que significaba aquello: si se iniciaba una investigación interna, todos los agentes dobles serían evaluados, y cualquier error, cualquier desliz, podría marcarla como traidora.
El superior respiró hondo y se pasó una mano por la cara.
—Jane… puedes retirarte por ahora.
Ya hiciste bastante esta noche.
Ella asintió, girándose hacia la puerta con una expresión tensa.—Entendido, señor.
Mientras salía, escuchó al hombre murmurar entre dientes—Si resulta que uno de los nuestros los vendió… no quedará nadie limpio.*biipp* Si soy yo, ya lo se, ya lo se.
Estas en tu cafe pero necesitamos……*Suspiro*…Limpieza.
Jane cerró la puerta lentamente, y en su pecho, un mal presentimiento empezó a formarse como una espina.
Pero por ahora… lo único que quería era regresar con Tn.
Al único lugar donde, por unos minutos, no se sentía tan rota.
Solo necesita ascender.
Nada podia salir mal.
(ok ahora diran oye no es ntr que jane haga snu snu por informacion y dire nope porque como dije esto es mera chamba de espia o acaso pensaban que todo era como 0007 …….bien dije que esto seria como dies irae y no es feliz.
Y no jane no es en teoria pura y el que diga pvta, bro en serio que es esa mania de los fans de genshin por querer que todo sea virgen como ellos >:v jane recolecta informacion por cualquier medio porque asi funcione el trabajo espia e incluso en la historia se demostro la amante de Albert Einstein, Margarita Konenkova, es considerada una espía soviética, aunque el propio Einstein no tenía conocimiento de su misión secreta.
La historia se hizo pública en 1998, cuando se subastaron cartas de amor entre Einstein y Konenkova que revelaron su relación y las sospechas de su doble papel, según lo confirman varias fuentes, incluyendo a The New York Times y EL PAÍS.
Misión de espionaje: Konenkova fue enviada a Estados Unidos para obtener información sobre el Proyecto Manhattan, que estaba desarrollando la primera bomba atómica, de acuerdo con las teorías y los informes.
Y como se logro pues sexo mi estimado.Asi que ya aprendieron mas historia).
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com