Waifu yandere(Collection) - Capítulo 187
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Capítulo 187: Quetzalcoatl (especial part) fgo
Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores. Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
Vaya hipocresía que a uno le borren fics solo por alguna estupidez y a los tatds que literalmente ponen v10lacion y abuso y siguen en pie como si nada en fin la hipocresía.
Me tumbaron un fic de Five y la reina malvada….uno que tube del emperador de la humanidad y no hace poco uno de SHIKI……
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
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“El Trono del Olvido”.
Dios de nada, rey de nada,dictador sangriento del silencio eterno.Solo… sin poder ser egoísta,pues ni el ego me pertenece ya.
No fui egoísta, lo juro,sabía lo que haría al mundo,sabía que al tomar el quinto cieloharía temblar a los justos y a los crueles por igual.
Y mírame ahora…bañado en sangre,reinando sobre la nada,mi nombre distorsionado,mi apellido arrancado del tiempo.
Qué cruel fue el tiempo conmigo,qué farsa su justicia,qué dulce y terrible su castigo.
¿Dónde erré?, me pregunto,¿fue mi rebeldía reptante una condena escrita,un eco que nunca debía alzarse?
Supongo que sí…que esperar y dormires lo único que el trono me dará.Dormir sobre ruinas,como un dios olvidado,que una vez quiso amar al mundo…y terminó devorándolo.
Ok ok ok como dije el yandere no tiene un final como tal 7w7 me gustaría implementar rutas, como ruta mala,jodida,doble jodida,neutral,especial de navidad o halloween, y cosas asi. Aunque diga ok termino siempre existe el “Que paso”. Y bueno quetz había quedado en chaldea con su tn gracias a merlin………y si cambiáramos algo de eso 7w7. Que tal algo mas dramático o esencia.
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El libro se abrió en la Gran Biblioteca.
Unas manos gentiles, cubiertas de guantes blancos, recorrieron las páginas amarillentas con un respeto casi religioso.
El título brilló entre el polvo: “Las Divinidades de la Serpiente Blanca”.
En la página 333, una nota firmada por H.P. Lovecraft advertía:.
“No todos los dioses desean ser amados. Algunos solo buscan recordarte que su ternura es más aterradora que su furia.”.
Las letras comenzaron a moverse, serpenteando, y el lector fue absorbido por el texto. La tinta se diluyó como sangre en el agua y la escena cambió.
…
Babilonia, Frente de Guerra de Chaldea El calor era insoportable. Las arenas vibraban con el rugido lejano de Tiamat, mientras los cielos temblaban como si un sol agonizante tratara de devorarse a sí mismo.
El escuadrón de Chaldea estaba reunido: Ritsuka, Mash, Ishtar, Jaguar Warrior y varias Servants más aguardaban frente al templo sagrado.
Quetzalcóatl descendió de entre las columnas.Sus paso apenas alegre bajando desde lo mas alto y cada paso hacía temblar la tierra.La sonrisa que llevaba era hermosa… y completamente inhumana.
Ritsuka tragó saliva antes de hablar.
—¡Quetzalcóatl! —gritó, tratando de mantener la calma—. Necesitamos tu ayuda. Si no nos unimos, Tiamat destruirá este mundo. ¡Por favor, escucha!
La diosa lo observó unos segundos.Su sonrisa se torció. Un vapor púrpura escapó de su garganta como si dentro de ella ardiera una tormenta.
—¿Unirme a ti…? —murmuró, con voz dulce al principio, aunque cada sílaba rezumaba burla un ascento claramente latino—. ¿Y por qué habría de hacerlo, mocoso humano? Tú no entiendes lo que significa ser un dios…Nosotros creamos y destruimos. No es mi problema si una diosa quiere destruir todo esto.
Mash dio un paso adelante.—¡Señora Quetzalcóatl! ¡Senpai Ritsuka no quiere ofenderte! ¡Solo tratamos de proteger Babilonia junto a la humanidad…!
El sonido de un chasquido de nudillos resonó como un trueno. Quetzalcóatl bajó la cabeza, sonriendo con todos los dientes. Sus ojos esmeralda se estrecharon, reptilianos, brillando con una furia contenida.
—Cansada… —susurró.
El aire se quebró. En un instante, Quetzalcóatl se movió con velocidad sobrehumana.Ishtar apenas tuvo tiempo de levantar la mano cuando la palma de la diosa se estrelló contra su rostro, lanzándola varios metros atrás.El impacto hizo temblar la arena. Antes de que la arquera pudiera reaccionar, la serpiente emplumada la atrapó por el cabello y la arrojó al suelo con una técnica impecable de lucha libre.
—¡Vamos, princesa del cielo! —rugió Quetzalcóatl, su voz vibrando con placer—. ¡Muéstrame ese orgullo divino tuyo!
Ishtar escupió polvo y trató de contraatacar, pero un rodillazo brutal la dejó sin aliento. La arena se teñía con destellos de energía dorada.
Mash corrió hacia adelante, gritando—¡Ishtar! ¡Detente, Quetzalcóatl, por favor! ¡No somos sus enemigos!
Pero Jaguar Warrior interceptó el paso de la joven, levantando su garra.
—M-mash, espera, ¡ella no es la misma! ¡Mira sus ojos! Kuku se esta comportando como antes.
La mujer con pijama de tigre sentia el sudor frio, la diosa frente a ellos no era la amable y boba rubia.Era la misma cruel que alguna vez estuvo en el epítome del panteón mesoamericano.
Demasiado tarde.
Quetzalcóatl giró sobre sí misma y barrió los pies de Mash, haciéndola caer.
Antes de que la joven pudiera usar su escudo, la sandalia divina de la diosa impactó con su pecho.Mash sintió el aire escapar de sus pulmones mientras su cuerpo se arqueaba en el suelo.
—Tantos héroes, tantos humanos… —murmuró Quetzalcóatl mientras se peinaba un mechón dorado con calma—.Y todos repiten lo mismo. “Por favor, ayúdanos”. “Por favor, lucha por nosotros”. “Por favor, cree en la humanidad”……Mis oidos zumban cansados *caraaack*.
Su voz se quebró por un instante, mezclando tristeza y enojo.La servant debajo trataba de sacar su pierna fallando.El unico ojo visible de la peli rosa parecía temblar mientras la presión destruia su armadura.
El silencio fue absoluto. Incluso el viento se detuvo.
Ishtar, ensangrentada, trató de incorporarse, mirando a Quetzalcóatl con una mezcla de furia y queriendo devolverle los golpes.
—No eres tú, ¿verdad? kkknugg—dijo con voz débil—. Eso que hablas… perra engreida….cofff espera a que ese dorado estupido venga y estaras rogando por unirte a nosotros.
La diosa arqueó la cabeza, y su sonrisa se volvió inquietante.—Delirante… —repitió, acariciando su propio rostro—. Tal vez.Tal vez esta es la forma en que los dioses lloran cuando ya no queda cielo que los escuche.-La presion en su pierna disminuyo un poco.
Ritsuka, tambaleante, levantó la voz.—¡Entonces déjanos escucharte nosotros! ¡Si estás sufriendo, no tienes que cargar con eso sola!
Por primera vez, Quetzalcóatl pareció dudar.Su respiración se volvió irregular, el vapor púrpura disipándose lentamente. Pero la sonrisa regresó, ahora más fría.
—Eres estupido, niño… pero tus palabras llegan tarde.
La Quetzalcóatl que podía amar a los humanos… murió junto a su Tn.
El nombre flotó en el aire como un eco prohibido.Ishtar frunció el ceño.—¿Tn…? ¿Quién es ese?
La diosa solo cerró los ojos, murmurando entre suspiros—El único humano que no me pidió nada… y al que aún no puedo olvidar.
El nombre resonó como un eco prohibido.
“Tn…”.
El aire en el campo de batalla se volvió más denso. Mash, aún intentando respirar tras el golpe, levantó lentamente la cabeza, mientras Ritsuka retrocedía unos pasos sin comprender del todo lo que acababa de escuchar.
En la base de Chaldea, Da Vinci tecleaba con furia sobre la consola. Su holograma brilló en medio del comunicador del Maestro.—Buscando registros… “Tn”… —murmuraba con rapidez— No hay coincidencias en la base de datos mesoamericana… ni en la mesopotámica… ni siquiera en registros cruzados de Fate Systems. ¡Nada!
Romani apareció segundos después, su voz sonaba alterada pero intentaba mantenerse calmado.—Ritsuka, ¿puedes escucharme? No hagas movimientos bruscos. Estoy estableciendo comunicación directa con Quetzalcóatl. Tal vez… solo tal vez… podamos calmarla.
El rostro de la diosa estaba ensombrecido. Su cabello rubio caía como una cortina de fuego sobre su rostro, ocultando la mirada de serpiente que ardía debajo.Los adornos de oro y jade parecian casi temblar.
Sus uñas pintadas de verde comenzaron a rasgar la piel de sus antebrazos con desesperación. El sonido era desagradable: carne siendo marcada por sí misma.
Romani habló con voz suave, a través del comunicador.—Quetzalcóatl… ¿quién es Tn? ¿Es alguien que perdiste? Quizás podamos ayudarte a encontrarlo….
La diosa se detuvo. Por un segundo, el mundo entero pareció contener el aliento.
Luego, una risa quebrada escapó de sus labios, cargada de una tristeza incontenible.
—Perder… —susurró— sí, lo perdí…Su voz tembló. Luego gritó con furia casi animal— ¡Y nada me lo devolverá!
Sus ojos, antes de un verde puro, se encendieron con un naranja rojizo, reptiliano, violento.
El aura dorada que la rodeaba se convirtió en un resplandor solar tan intenso que los servidores de Chaldea comenzaron a saturarse.
Mash gritó—¡Master, cuidado!-grtio desde el suelo.
Quetzalcóatl pateó a Mash lejos de ella con un solo movimiento. El golpe resonó como un trueno, arrojando a la joven decenas de metros. La diosa levantó su macuahuitl dorado y apuntó al cielo, su voz resonando como si el sol mismo hablara a través de su garganta.
—¡Miren, humanos! —bramó, señalando con la hoja sagrada el calendario solar maya que brillaba sobre las ruinas flotantes del templo—.Ese noble fantasma… ese símbolo eterno… me dio su fuerza cuando yo ya no tenía fe.LA fe humana que solia adorarlo, le remplaze con los sacrificios.Mi poder… mis alas… y mi voluntad provienen de la rueda del Sol que gira sin detenerse….
Ritsuka tembló.—¿Qué quiere decir con eso…?
Romani, con voz baja, respondió desde el comunicador—El calendario solar maya… es un instrumento de medición divina, una conexión entre el tiempo humano y el ciclo de los dioses. Si está haciendo referencia a un “noble fantasma” vinculado a eso, significa que su poder está sincronizado con una entidad o alma antigua… ¡Si la sombra cubre el disco solar, su energía podría alcanzar su punto máximo!
Quetzalcóatl bajó la mirada hacia el grupo.—Tienen hasta que la sombra toque el borde del Sol.Después de eso… —su sonrisa se torció en algo más parecido a una amenaza divina— no quedará nadie en pie.
Ritsuka abrió la boca para protestar, pero Romani le susurró rápidamente a través del comunicador—¡No digas nada, Ritsuka! No la provoques. Cualquier palabra equivocada puede activar una reacción de combate automática.
El Maestro asintió en silencio, apretando los puños, mirando el suelo.
Pero Ishtar, sangrando y con el orgullo destrozado, se levantó tambaleante. Su cabello negro ondeaba con el viento cargado de arena.
—¿Así que todo esto por un hombre? —gruñó, escupiendo al suelo—. ¿Por eso nos atacas, serpiente? ¿Porque tu polla favorita desapareció?
Ritsuka giró bruscamente.—¡Ishtar, no!
Pero era demasiado tarde.
La diosa del cielo caminó hacia Quetzalcóatl, arrastrando los pies, la furia brillando en sus ojos escarlata.
—¿Te comportas como una perra rabiosa porque tu polla favorita se perdió? —espetó con una sonrisa venenosa—.Si de amantes se trata, puedo traerte todos los hombres que quieras. Hay bastantes idiotas dispuestos a morir por una lunática como tu y en cuanto a cuerpo no estas nada mal.
La atmósfera se congeló.El rostro de Quetzalcóatl se volvió una máscara inhumana.
Sus dientes, tan perfectos como una joya solar, se transformaron en colmillos. Un rugido salió de su garganta, tan potente que los monolitos cercanos comenzaron a resquebrajarse.
—¡Cállate, Ishtar! —bramó Jaguar Warrior, empujándola hacia atrás—. ¡No entiendes lo que acabas de decir!-Su voz salio casi chillando-E-e-ey kuku te apuesto que no lo dijo en serio!.
Pero Quetzalcóatl ya estaba temblando, cada respiración suya desprendía ondas de energía.El cielo comenzó a teñirse de rojo.
El calendario solar giró lentamente sobre sí mismo, proyectando su sombra sobre la arena ardiente.
—Tú no entiendes nada… —murmuró Quetzalcóatl con una voz casi quebrada—.No era un amante…Era mi razón para seguir creyendo en los humanos.
Y cuando esas palabras cayeron como una sentencia, la luz del día comenzó a extinguirse.
El aire tembló cuando Ishtar levantó la mano. Su mirada era pura rabia, y el dolor de sus heridas se mezclaba con un orgullo que no aceptaba ser humillado.
—¡No pienses que voy a dejarte hablar así, Quetzalcóatl! —gritó, apuntando con los dedos hacia la diosa.
Un torrente de ráfagas de maná violeta salió disparado, llenando el aire con chispas y fuego celestial.
Pero Quetzalcóatl ni siquiera parpadeó.Su macuahuitl dorado se movió con una precisión imposible, desviando cada proyectil como si fueran simples chispas. Las descargas se dispersaron por el cielo, estallando a su alrededor en una danza de luz inútil.
—Patética… —murmuró la diosa serpiente.
En un instante, desapareció de la vista. El suelo se partió cuando su pie impactó directamente en el abdomen de Ishtar, lanzándola varios metros hacia atrás.
El grito de la diosa del cielo se ahogó cuando Quetzalcóatl la tomó del cabello con una sola mano.
—¡Suéltame, maldita loca! —rugió Ishtar, tratando de canalizar más energía.
Pero Quetzalcóatl giró sobre su propio eje, su fuerza solar iluminando cada fibra de su cuerpo, y azotó a Ishtar contra el suelo con violencia divina. Una, dos, tres veces. El polvo se levantaba en ondas, cada golpe hacía eco en los muros del templo como el rugido de un trueno ancestral.
—¡Así que eso crees, eh! —gritó Quetzalcóatl, su voz quebrándose entre ira y dolor—.¿Que él era un juguete? ¿Un amante reemplazable? ¿Un humano más?
Ishtar tosió sangre, apenas capaz de levantar la mirada.—¿Y qué más era? —dijo con sarcasmo, aún desafiante—. ¿Un mortal más que te miraba con ojos brillantes y luego desapareció? ¡No eres la primera diosa en llorar por un hombre! Superalo perra y unete a la fila.
El rostro de Quetzalcóatl se torció, sus ojos resplandecieron con fuego carmesí. El aura de su cuerpo se desbordó, una mezcla de energía solar y rabia contenida. Cada palabra de Ishtar parecía arrancarle pedazos del alma.
—No… —susurró Quetzalcóatl con una voz tan baja que Mash apenas la oyó—. No era como los demás…Él… me vio.
Mash, aún en el suelo, miraba con temor, pero también con algo de tristeza.—¿La vio…? —repitió en voz baja.A que se referia.
Quetzalcóatl aflojó el agarre por un momento.Sus ojos se nublaron con un brillo de nostalgia, y su voz cambió. Ya no era la de una diosa enfurecida, sino la de alguien recordando algo perdido.
—Era un simple guardia de Uruk… —susurró—.No tenía poder, ni magia, ni destino glorioso.Solo su voluntad… y esa mirada que no bajó cuando me enfrentó. Yo mostré mi fuerza, mi fuego, mi poder… y aun así, él no huyó. Dijo que no me admiraba por lo que yo era, sino por cómo era.Por la forma en que luchaba, por el calor que daba incluso cuando quemaba.
No era un berseker pidiendo una muerte gloriosa, no era un saber con sentido de honor, ni un lancer que buscaba hacer el bien como pudiera.
Solo era….curiosidad humana.
Romani, desde el comunicador, hablaba en voz baja, como si no quisiera interrumpir.—Ella… está recordando. Lo que la vincula al humano que mencionó… es más profundo de lo que pensamos,pero que tanto pudo convivir con el para llegar a eso.
Quetzalcóatl continuó, su respiración temblando.—Él me escuchó cuando nadie más lo hizo…Me preguntó si alguna vez había querido dejar de ser un dios.Y yo… —cerró los ojos— le mentí.
Un destello cruzó su memoria.
Tn, con el pecho herido, frente a ella. Su respiración pesada. Y esa sonrisa serena cuando ella, enfurecida, le exigió que se arrodillara.
“No necesito adorarte para respetarte”, le había dicho.
“Si los dioses caminan entre nosotros, es porque aún recuerdan lo que significa amar este mundo.”.
La inocente curiosidad humana.La curiosidad en sí misma es un impulso natural; su naturaleza buena o mala depende de cómo se manifieste. Es un motor para el aprendizaje y la exploración, pero puede ser perjudicial si lleva a comportamientos de riesgo, a la distracción excesiva o a la intromisión en la vida de los demás.
Las manos de Quetzalcóatl temblaron.—Él no quería ser héroe. Solo… estar a mi lado.Y cuando lo acepté, cuando por fin lo hice mío… desapareció. Ni cuerpo, ni alma, ni eco en el viento.Solo silencio.
Ishtar, jadeante, la observaba desde el suelo.Por primera vez, no habló. No por compasión, sino porque entendía o mas o menos algo en su cabeza entendia algo.
Ella también había amado y perdido.
Quetzalcóatl bajó la mirada, y la tristeza se transformó en algo oscuro.—Fui a buscarlo… y encontré a Chaldea. Y desde entonces, solo me piden que luche, que proteja, que crea en los humanos.Pero él… —sus ojos se llenaron de lágrimas que ardían como fuego líquido— era la única razón por la que lo hacía. Y me lo arrebataron.
El cielo se estremeció.
El calendario solar giró lentamente sobre sí mismo, marcando el avance de la sombra.El aire olía a ozono, a ceniza, a cataclismo.
Ritsuka apretó los dientes.—Quetzalcóatl… —murmuró—. ¿Y si te dijera que no todo lo perdido desaparece para siempre?
La diosa lo miró con una mezcla de confusión y esperanza quebrada.—¿Qué estás diciendo, niño?
Ritsuka levantó el comunicador y miró a Da Vinci, quien asintió con expresión preocupada.—Encontramos algo —dijo ella desde el holograma—. No es un registro humano. Es… una firma espiritual.Coincide con el patrón que tú misma generas cuando estás en modo solar.
El corazón de Quetzalcóatl dio un vuelco.—¿Qué estás insinuando…?
Ritsuka tragó saliva.—Que quizás… Tn no murió. Que tal vez… una parte de él sigue ahi.
El silencio que siguió fue absoluto.El viento dejó de soplar.
Y en los ojos de Quetzalcóatl, el fuego y la duda comenzaron a mezclarse peligrosamente.
La mirada de Quetz se volvió seria, el brillo cálido de sus ojos esmeralda se apagó hasta quedar como dos brasas apagadas.—…Repítanlo —dijo despacio, su voz profunda, casi un rugido contenido—. ¿Qué es exactamente lo que creen saber?
Ritsuka tragó saliva, dio un paso atrás, pero Da Vinci se adelantó.—Sabemos que mencionaste un nombre: Tn. Según nuestros registros, no existe ningún registro histórico, ni en Mesoamérica, ni en Mesopotamia, ni en ningún otro panteón —explicó con tono suave, tratando de mantener la calma—. Sin embargo, si ese nombre tiene un vínculo de mana contigo, podríamos rastrearlo.
El aire se tensó. Quetzalcóatl entrecerró los ojos.—¿Rastrearlo? —repitió con una sonrisa apenas curvada, aunque sus palabras rezumaban amenaza—. ¿Qué ganan ustedes con eso? ¿Acaso creen que una diosa necesita su ayuda para encontrar a alguien?
—No se trata de ayuda, sino de cooperación —replicó Da Vinci, aún con firmeza—. Tú misma estás atada a este conflicto contra Tiamat. Si ese Tn tiene alguna conexión con tu poder actual, podría—.
—¿Podría qué? —interrumpió la diosa, su voz resonando con un eco sobrenatural que hizo vibrar el suelo.
Da Vinci respiró hondo, miró a Ritsuka, luego de nuevo a ella.—Podría ser la clave para estabilizar tu espíritu materializado. Pero… hay algo que no cuadra, Quetzalcóatl. Si dices que lo perdiste… ¿cómo sabes que murió? ¿Cómo desapareció realmente?
El rostro de la diosa se tensó. Sus labios se apretaron hasta volverse una línea delgada.Da Vinci continuó, con tono más firme—Y otra cosa. Dijiste que apenas hace unos días que llegamos a tu templo. ¿Cuánto tiempo ha pasado realmente desde que lo viste por última vez?
Por un instante, el silencio se volvió insoportable. El sonido del viento entre los árboles se mezcló con un suspiro casi humano.Quetz bajó la mirada. Su expresión, antes altiva, se desmoronó.
—…No lo sé —susurró, apenas audible—. Pensé que era poco… pero ahora no estoy segura.
Acaso no fue hace solo unas horas……o fueron dias.
Mash observó en silencio, notando cómo las manos de la diosa temblaban.—Diosa Quetzalcóatl… —empezó, con cautela—. Si él fue importante para ti, podríamos—.
La diosa dio un paso hacia adelante. Su sombra los cubrió. Da Vinci creyó por un instante que había aceptado la propuesta: la tensión en el aire disminuyó, los rayos del sol se filtraron entre las hojas, y Mash incluso bajó su escudo.
Pero entonces, sin aviso alguno, el puño de Quetzalcóatl atravesó el aire.Un sonido seco, brutal.
Ritsuka no alcanzó a reaccionar.
El golpe lo impactó directamente en el rostro, y su cuerpo se estrelló contra el suelo con fuerza. La sangre salpicó sobre las losas del templo.
Mash gritó su nombre y se lanzó hacia él. Da Vinci retrocedió instintivamente, el corazón latiéndole con fuerza.
Quetz respiró con pesadez, el aura divina emanando como una llamarada que hizo temblar los pilares del templo.
—No vuelvan a decir su nombre —dijo, su tono bajo, casi ronco—. Nadie. Ni tú, ni ese humano, ni siquiera los dioses del Cielo.
Da Vinci levantó las manos, temblando.—¡E-Espera! ¡No intentábamos chantajearte! Solo queremos—.
—¿Chantajearme? —repitió Quetz, sonriendo de forma peligrosa—. Nadie chantajea al sol. Nadie pone condiciones a quien sostiene el amanecer sobre los mortales.
Sus ojos brillaron, y un rugido atravesó el aire.—¡Nadie me arrebatará lo poco que me queda de él!
Un silencio mortal siguió a sus palabras.El viento se detuvo. Solo se oía el jadeo de Ritsuka en el suelo y el crepitar del fuego divino que rodeaba a la diosa.
Da Vinci bajó la mirada, sabiendo que habían cruzado una línea que no podían desandar.
Mash, con lágrimas en los ojos, sostuvo a su maestro herido.—D-diosa Quetzalcóatl… si Tn fue la razón por la que creíste en los humanos… ¿qué harás cuando esa fe se extinga del todo?
Quetz no respondió.Solo se dio media vuelta, su silueta fundiéndose con el resplandor dorado del calendario solar.Su voz resonó antes de desaparecer:.
—Entonces, no quedará nada… ni sol,ni cielo.
Da Vinci gritó por el comunicador de Mash, la voz quebrada por el pánico—¡Mash! ¡Sácalo de ahí ahora! ¡Sus signos vitales se están desplomando, lo estamos perdiendo!
—¡Hi, entiendo! —respondió Mash con desesperación mientras trataba de levantar a Ritsuka, cuya respiración era apenas un hilo tembloroso—. ¡Senpai, aguante, por favor!
Quetzalcóatl, a unos metros, se llevó las manos a la cabeza. Su respiración era agitada, desigual, y de su cuerpo emanaba un vapor dorado mezclado con tonos púrpura.
—Tn… —murmuró, tambaleándose—. Se fue… ¿hace horas? ¿Días?… ¿Por qué no puedo recordarlo…?
—¡Mash, rápido! ¡Muévanse! —interrumpió Da Vinci desde el comunicador—. ¡No intenten razonar con ella, está en un colapso! ¡Su flujo de prana está completamente inestable!
Ishtar descendió de los cielos a toda velocidad, su arco volador brillando con una estela lazuli.—¡Suban al idiota ahora! —gritó, frenando bruscamente y extendiendo la mano—. ¡Vamos, no tenemos tiempo!
Mash empujó a Ritsuka sobre el arco, su escudo firmemente en la otra mano, mientras la estructura mágica temblaba.
—¡Dioses, su rostro…! —susurró Ishtar al ver el daño.
—. ¡Eso fue una sola bofetada! ¡Está completamente desfigurado…!
Tragó saliva y giró la vista hacia Quetzalcóatl, que murmuraba incoherencias en un idioma antiguo, palabras que ni siquiera Da Vinci podía traducir.
—“Nahui ollin… tonatiuh… yahualtica…” —decía la diosa entre jadeos, su voz reverberando con ecos del pasado—. “El sol no debe… apagarse…”.
Jaguar Warrior apareció frente, con su lanza en alto.—¡Yo los cubriré! ¡Corran! —rugió, interponiéndose entre ellos y la figura temblorosa de Quetzalcóatl.
—¡No puedes detenerla tú sola! —gritó Ana, materializando su hoz y lanzándose hacia adelante—. ¡Si se descontrola más, destruirá todo el lugar!
Pero la diosa ni siquiera reaccionó al ataque.Su mirada estaba desenfocada, perdida en algo que nadie más podía ver.
—¿Dónde… dónde está tu sonrisa, Tn?… —susurró, apoyando la mano en su pecho—. Dijiste… que los humanos merecen vivir… entonces… ¿por qué me dejaste sola…?
Ana intentó atacar de nuevo, pero Jaguar Warrior la sujetó del brazo.—¡Espera! ¡Mira su cuello!
La joven se detuvo, y su mirada se posó sobre la piel bronceada de Quetzalcóatl.
Entre los pliegues del brillo solar que emanaba, se extendían líneas oscuras, como venas negras que pulsaban lentamente.
Jaguar Warrior abrió los ojos de par en par.—¡Que esa cosa no es lo que tenia esa rider… es corrupción! ¡Esa energía… no es suya!
Da Vinci intervino desde el comunicador, su tono lleno de alarma—¡Eso no es posible! ¡Las líneas de corrupción no existen en espíritus tan elevados! ¡Debe haber una interferencia… o una infección de origen de Tiamat!
—¡Entonces deja las teorías y dime qué hacemos! —gritó Ishtar, forzando el arco a elevarse mientras Mash sujetaba a Ritsuka con fuerza.
—¡Retrocedan a Uruk! —ordenó Da Vinci—. ¡Solo allí podremos estabilizarlo! ¡Y por el amor de los dioses, no miren atrás!
Ana y Jaguar Warrior asintieron, retrocediendo lentamente mientras Quetzalcóatl, ajena a todo, ascendía por las escaleras de su templo.Su andar era errático, como si estuviera atrapada entre la vigilia y el sueño.
—Solo… necesito descansar… —murmuró, apoyando una mano en la piedra caliente del santuario—. Dormir… y cuando despierte… él volverá… Tn… volverá….
Su cuerpo se estremeció.
Las venas negras se extendieron por su cuello y hombros, y el brillo dorado que la rodeaba comenzó a parpadear, distorsionándose.
Jaguar Warrior bajó la vista, sus puños temblando.—…Esa no es la diosa que conocí —dijo con tristeza.
Ishtar apretó los dientes, su rostro lleno de rabia y miedo.—Maldita sea ese idota de Gilgamesh tendra que lidiar con eso, pero espera como fue que una diosa termino infectada por tiamat.
Que paso exactamente antes de que ellos llegaran.
El viento se elevó, y el cielo pareció sangrar en tonos anaranjados mientras la diosa solar desaparecía en lo alto del templo.
Su último murmullo antes de cerrar los ojos fue apenas un suspiro cargado de dolor:.
—…No me dejes otra vez, Tn….
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Mientras Quetzalcóatl dormía en lo alto de su templo, las sombras del pasado comenzaron a materializarse a su alrededor, difusas pero intensas. Sus recuerdos no eran solo recuerdos: se manifestaban, como si el tiempo mismo se doblara para recrear lo vivido.
Vio los días en los que personas secuestradas de Uruk vivían bajo su custodia en el templo. Susurros de miedo y esperanza llenaban los pasillos, mientras ella, en su posición divina, los observaba y guiaba. Su noble fantasma, el calendario solar, absorbía la fe y devoción de cada alma, otorgándole fuerza y propósito. Entre ellos, Tn era diferente. Su presencia no era solo una fuente de devoción: era un vínculo que le recordaba la fragilidad y la belleza de la humanidad.
—Tn… —susurró en el eco de su mente mientras la visión de él sonreía y jugaba entre las columnas doradas—. Nunca pensé que un humano podría… comprenderme así.
Pero en ese instante, una perturbación irrumpió en su visión. Desde las sombras, una forma serpenteante se deslizó por los corredores del templo: un Lahmu, hijo de Tiamat, creado para infectar y corromper. Su aguijón brillante se clavó en la espalda de Quetzalcóatl antes de que pudiera reaccionar.
—¡¡No…!! —gritó Tn mientras intentaba abalanzarse sobre la criatura, pero su fuerza humana era limitada. Cada intento de herir al Lahmu era desviado con un movimiento preciso, casi burlón, de la creación primigenia.
El Lahmu no buscaba matarlo, sino ejecutar un plan mayor. Tomó a Tn por los brazos, arrastrándolo hacia el borde del templo, hacia el mar negro que reflejaba las profundidades del caos de Tiamat.
—¡Suéltame! ¡Quetzalcóatl! —gritó Tn con desesperación—. ¡No permitiré que hagas esto!
—Es inútil, humano —dijo la voz fría y mecánica del Lahmu—. Todos pueden servir al propósito de la diosa madre. Solo ustedes renaceran para traer la nueva humanidad.
Quetzalcóatl, todavía débil por el pinchazo del aguijón, vio la escena desde su trono, tambaleándose mientras la infección de Tiamat comenzaba a extenderse por su sangre divina. El poder oscuro no era total aún, pero cada segundo que pasaba la debilitaba más y borraba la claridad de su mente.
—¡No… Tn! —susurró con voz quebrada, extendiendo la mano, incapaz de moverse con fuerza suficiente para alcanzarlo—. ¡Vuelve a mí! ¡No permitiré que te roben!
Pero incluso en su estado de debilidad, la divinidad que residía en ella era evidente. La luz del calendario solar sobre su pecho vibró intensamente, chocando contra la sombra del Lahmu, y por un instante, la criatura titubeó.
—¿Qué eres tú? —gruñó el Lahmu, retrocediendo un poco—. Tu esencia… está contaminada… por… fuego humano.
—¡Soy Quetzalcóatl! —murmuró con un hilo de voz, la mirada aún fija en Tn—. Xiuhcoatl: Flame, Burn the Gods Themselves .
Su noble fantasma liberando su poder divino.
Pero el Lahmu, obedeciendo las órdenes de Tiamat, no vaciló. Con un movimiento fluido, arrojó a Tn hacia el mar negro, donde el agua lo cubrió y comenzó su transformación: un renacimiento forzado, para que su carne humana se mezclara con la voluntad de Tiamat.
—¡Tn! —gritó la diosa, cayendo de rodillas, la infección quemando su piel y marchitando su energía—. ¡Regresa! ¡No me dejes sola en esto!
El dolor de perderlo de nuevo, ahora no solo físicamente sino en esencia, fue insoportable. La corrupción de Tiamat había tocado su divinidad, y mientras ella temblaba y sus ojos se nublaban de un naranja rojizo, supo que la batalla no era solo contra la diosa madre: era contra la sombra de su propia conexión con el mundo humano que tanto valoraba.
En su delirio, murmuró para sí misma—Si lo he perdido… si él se ha convertido en algo que no reconozco… entonces, juro que… consumiré todo hasta que todo renazca bajo mi visión….
Y mientras la diosa caía en un sueño forzado por la corrupción, el pasado y el presente se entrelazaban, dejando su mente en un estado de caos absoluto, donde recuerdos de amor, fe y traición se mezclaban con la amenaza latente de Tiamat, y el destino de Tn se perdía en las aguas negras del mar, transformándose lentamente en algo nuevo, algo que ni siquiera Quetzalcóatl podía controlar.
Quetzalcoatl ya habia perdido a su humano hace tiempo, su fuerza divina suprimio todo recuerdo junto a la corrupcion del mar negro.
Lo habia perdido hace tiempo, pero aun creia que Tn estaría por ahi.
Ruta mala completada:Perdida de su único amor.
Yandere:Sin alcanzar o demostrar su afecto.Acción interrumpida.
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(Sip….perdimos….bueno era solo para experimentar la ruta mala donde timat logro infectar a una diosa como paso con ushiwakamaru pero esta vez devido a la diferencia de poder entre un servant normal y uno divino es que el divino suprimió todo rastro de ese ataque,aunque se volvio un poco mas irritable y propenso al ataque. descuiden si abra una ruta suculenta….a futuro y una ruta mas rara como yo que se, quetzalcoatl en época moderna llendo a su trabajo donde estará tn o algo asi).
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