Waifu yandere(Collection) - Capítulo 188
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Capítulo 188: Graifya dxd
Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores. Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
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“Porque duele tanto recordar”.
Ruby… no creo que te guste en absoluto,mi renuncia, mi caída,mi entrega de mi humanidad para salvar a todos.
Pero no es justo…que sólo el se convirtiera en monstruo.Aun así, lo haría todo otra vez,si tuviera que elegir.
Perderlas me cambió,hace años que lo sé,soy fuerte gracias a su amor,aunque extrañarlas me rompa.
Si Dios supiera cuánto las amo,jamás las habría llevado,jamás habría dejado este hueco que ni el tiempo ni el alma han llenado.
Espero que te encuentres bien…y si puedes, dile cuánto las extraño.
El tiempo fue cruel,quise ser egoísta,quise ser libre,pero cambiaría esa libertad por ustedes.Devoraría mis alas para no volar más sin su calor.
Y si no es mucho pedir,solo quisiera volver a verlo:Sus sonrisa,esa chispa que me hacía sentir vivo.
Porque duele tanto recordar,porque duele…seguir amando en silencio,cuando el amor ya no puede regresar.
Nombre:Tn.
Titulo: Barón.
Magia:Ewigkeit primera emanacion.
Sangre:Semi pura.
Rama demoniaca:Dictador sangriento *desconocida* . No se sabe a cual rama de las 72 pertenece. actualmente 34.
Asociación: Faccion neutral demoniaca.
________________________________.
En el inframundo, las noches no eran oscuras: ardían con el fulgor de los fuegos azules que ascendían de los lagos de azufre y las torres de ónix. En una de esas fortalezas, la mansión de Leviathan, se celebraba un banquete digno de los antiguos tiempos. La aristocracia demoníaca -los restos altivos de las setenta y dos casas nobles- desfilaban entre copas de vino y risas que escondían pactos y amenazas.
La opulencia pura en su mayor demostración.
Katerea Leviathan, anfitriona del evento, caminaba entre ellos como una diosa que sabía que todos la estaban observando. Su vestido morado parecía tejido por las sedas mas finas del inframundo; el escote generoso, las aberturas laterales y el brillo metálico de sus pendientes hipnotizaban tanto como su poder. El cabello castaño recogido en un moño dejaba al descubierto su cuello bronceado y perfecto, y tras sus gafas, sus ojos morados destilaban una mezcla de aburrimiento y cálculo.
“Los nobles se creen eternos, no se porque Shalba no se encarga de esto”, murmuró, mientras su mirada se deslizaba por el salón, “pero no hay eternidad sin quienes la sostengan.”.
Y entonces lo vio: Tn, de pie frente al buffet, con una copa en la mano y un plato que rebosaba más de lo que la etiqueta permitía.El desgraciado aprovechaba el momento para degustar de lo mejor del inframundo.
Un joven de porte discreto, cabello peculiar con mechones rebeldes, expresión apacible y una torpeza encantadora que desentonaba con el ambiente gélido de los nobles. Era un barón menor, de sangre impura según los cánones demoníacos, pero con un linaje tan enigmático que incluso los ancianos preferían no mencionar su ascendencia.
Katerea sonrió para sí. Aquellos que eran despreciados por los linajes puros solían ser los más interesantes.
Cruzó el salón sin hacer ruido, sus tacones resonando apenas sobre el mármol negro. Nadie se atrevió a detenerla.O siquiera verla, demasiado ocupados en su propio mundo de la aristocracia.
Tn seguía concentrado en llenar su plato cuando sintió una mano tibia posarse en su espalda baja… luego deslizarse descaradamente hacia abajo.
-¡Hyaaa-M-mi lady Katerea! -exclamó con un respingo, casi dejando caer el plato.
Ella soltó una risita, el sonido suave y venenoso de una mujer que disfrutaba de su poder.-Qué fácil es asustarte, barón. Pensé que los hombres con reputación de reputacion noble eran más difíciles de sorprender.
Tn se giró, intentando mantener la compostura.-No debería hacer eso… aquí. Todos están mirando.
Katerea ladeó la cabeza, divertida.-Oh, tranquilo. Nadie ve lo que yo no quiero que vean. Además, ¿de qué sirve un banquete si no puedo divertirme un poco?
Él suspiró, bajando la voz.-No es eso. No quiero traerle mala reputación… ya sabe lo que piensan de mí.Y no es como si antes me hayan visto con buenos ojos.
La mujer arqueó una ceja, quitándole el bocadillo del plato con una elegancia casi insultante.-¿Reputación? -repitió, llevándoselo a los labios-. ¿Te refieres a ese absurdo de “sangre impura”? Me parece un desperdicio que la sociedad te desprecie por eso.
Ella tenia pensamientos sobre el linaje puro, peor sabia reconocer talentos midiendo su poder magico.
-Prufff no quiero poder, ni respeto -respondió Tn, sin atreverse a mirarla directamente-. Solo quiero volver a mis tierras, vivir en paz. Ser un noble vago…. ¿Es mucho pedir?
Tener una vida longeva era…..aburrido en muchos sentidos. Que podia hacer, ir al mundo humano, se mantendria entretenido un par de decadas.Quien diga que la inmortalidad es un regalo deberian castrarlo.
Otro consejo seria buscar oponentes fuertes con los cuales luchar. Pesima idea, no era un cobarde pero no planeaba morir enfrentando un dragon, suficiente tuvo contra el cielo cuando el Angel del silencio barrio el piso con muchos demonios.
Serafiel era aterrador.
Asi que no, no iria en busca de conflictos en el corto plazo.
Katerea bajó lentamente las gafas, dejando que sus ojos morados lo atraparan.-Eres un tonto encantador -susurró-. Los demonios como tú no nacen para la paz querido~.
El silencio entre ambos se volvió denso. Los murmullos del banquete parecieron desvanecerse.Katerea inclinó un poco la cabeza, su voz descendiendo a un murmullo casi íntimo-Ven conmigo. Arriba tengo habitaciones privadas. Podemos… hablar, sin tanto ruido.
Tn tragó saliva, sintiendo el rubor subirle hasta las orejas.-Mi lady… no creo que sea la ocasión para eso.
Tenia ganas……si.
Tendria probelmas…..si.
Valia la pena ser objetivo de aristocratas de mayor rango…..depende.
Ella sonrió, ladeando los labios con una malicia apenas contenida.-No lo decides tú, barón. -Se inclinó lo suficiente para que su aliento rozara su oído-. No me interesa la ocasión. Me interesas tú.
Los ojos de Katerea brillaban con ese tono que mezclaba deseo, curiosidad y una pizca de peligro.Tn, consciente de que todos los demonios presentes sabían leer intenciones con solo ver un gesto, intentó ocultar su nerviosismo con una sonrisa torpe.
-Entonces supongo… que hablaré con usted. Solo hablar.
-Por ahora -susurró ella, dándose la vuelta y haciendo que el perfume de azucenas oscuras que usaba lo siguiera como una orden no dicha-.
Katerea caminó hacia las escaleras, y aunque no miró atrás, sabía que Tn la seguiría.
Después de todo, nadie negaba una invitación de la Leviathan sin perder algo más que el honor.
(advertencia futura suculencia).
Tn siguió a Katerea por los pasillos iluminados con fuego azul. El silencio era casi reverente, roto solo por el eco de sus pasos y el suave tintinear de los pendientes de la Leviathan. La habitación privada estaba en la torre más alta, con ventanales que dejaban ver el horizonte carmesí del inframundo. Apenas cruzaron la puerta, Katerea cerró con un gesto de su mano, y las runas del umbral se encendieron, sellando toda posible mirada ajena.
Antes de que Tn pudiera hablar, Katerea lo tomó por el pecho y lo empujó suavemente contra la pared. Sus ojos brillaban como gemas bruñidas.
-Ya no puedo más… -susurró ella con voz temblorosa-. Fingir que no siento nada… que no hay nada entre nosotros… es doloroso, Tn.
Lo besó. Fue un beso fuerte, ansioso, pero contenido; uno de esos que nacen más de la soledad que del deseo. Sus labios rozaron su cuello, y por un instante todo el peso del mundo demoníaco desapareció.
Tn la miró, algo aturdido, y alcanzó a responder en un murmullo-Sigues siendo muy atrevida, Katerea.
Sus manos bajaron asta el suave trasero de la morena.
Ella sonrió apenas, su frente apoyada en el pecho de él.-Tal vez. Pero me siento sola cuando te vas -dijo con una sinceridad impropia de una Maou-. Odio esos momentos en que desapareces con tus aliados, sin decir adónde.
-Sabes que debo trabajar -respondió él, posando una mano en su hombro-. Ganarse la vida como noble menor no es sencillo. Rizevim ha vuelto la administración del infierno un caos, y sin un título fuerte… apenas sobrevivo.
Ser el mejor chambeador para sus tierras, mantener el lugar era jodidamente caro.Rizevim no paraba de aumentar los impuestos y necesidades. No era un fenix para pagar con lagrimas curativas, ni un Bael famoso por poseer el Poder de la Destrucción, una habilidad hereditaria que permite desintegrar a los enemigos.
Katerea suspiró, sin levantar la vista.-¿Y qué clase de “trabajo” te obliga a marcharte tanto?
-Nada heroico -dijo Tn, con una sonrisa cansada-. Mercenario, explorador… exterminio ocasional. Misiones de reconocimiento. No luchamos contra grandes enemigos, solo limpiamos el terreno.
Contrataron a un enano maton para buscar tierras para demonios.Shalba beelzebub tenía algunos planes sobre bases ocultas para tropas demoniacas y Creuserey Asmodeus organizaba toda accion.
Ella levantó la cabeza, buscando sus ojos.-Y ese “Five Hargreeves” del que hablas tanto, ¿quién es realmente?
Tn esbozó una media sonrisa.-Un tipo raro. Bajo, parece un adolescente, pero habla como si tuviera cien años. Siempre con una taza de café en la mano, amargado las veinticuatro horas del día. Pero es eficaz. No sé cómo sobrevive tanto con tan mal humor.Aunque no se que tipo de raza es.Creuserey apenas nos hablo sobre el contratista.
Katerea soltó una risa suave, casi infantil, un sonido que pocas veces se le escuchaba.-Me alegra que aún tengas humor, barón~. -Luego, su voz bajó de nuevo, quebrándose-. Pero no quiero perderte en esas misiones tontas. No soportaría volver a estos salones vacíos… sin saber si volverás.
Tn la miró con algo de ternura y una pizca de culpa.-Volveré. Siempre lo hago, Katerea.
Ella lo abrazó entonces, en silencio. No fue un gesto de pasión, sino de refugio. Durante unos segundos, el eco de las risas del banquete abajo pareció tan lejano como otra vida.
Katerea respiró hondo, cerrando los ojos.-Prométeme que, cuando esta guerra absurda termine, no me dejarás sola entre los ruines que llaman nobleza.
Tn no respondió de inmediato. Solo apoyó una mano en su cabello y murmuró, casi como un voto-Mientras quede un infierno que recorrer, siempre sabrás dónde encontrarme.
La Maou sonrió débilmente, aferrándose a esas palabras como si fueran una promesa sagrada. Afuera, los fuegos del inframundo titilaban, y en la distancia se oyeron las primeras señales de la guerra que pronto los dividiría.
-Listo para nuestro momento~.
-Sí.- Tn asintió con entusiasmo mientras se acercaba a ella. Katerea lo siguió mientras ambos se acercaban. Katerea era mucho más alta que él, así que se inclinó un poco antes de que sus bocas se conectaran.
A Katerea no le sorprendió la intensidad con la que Tn se besaba con ella. Pero lo que la confundía era la sensación que sentía. Era como si su cuerpo se sintiera más caliente y vulnerable a su tacto cuando Tn extendió la mano y la agarró por las nalgas, lo que hizo que la morena se sobresaltara ante su fuerza mientras empezaban a besarse en la sala.
Katerea tuvo que admitirlo. Para ser un poco despistado, Tn besaba de maravilla, pues su lengua dominaba la de ella con facilidad y devoraba su boca con facilidad. Katerea no pudo evitarlo y rodeó su cuello con los brazos para atraerlo más profundamente al beso, que él aceptó con gusto mientras Tn jugaba con su trasero como un niño al que le regalaron un juguete nuevo.
La baba empezó a escurrirse de sus bocas mientras Katerea se frotaba contra él, sintiendo la erección de Tn, dura como una roca, a través de las varias capas de tela que los separaban. Finalmente, ambos tuvieron que romper el beso para respirar, mientras el descendiente del Leviatán miraba a Tn intentando respirar. El baron sonrió, aferrándose a su trasero sin intención de soltarlo.
-Mis deberes volverán pronto. ¿Podemos hacerlo unas horas?-, preguntó Tn, haciendo que Katerea asintiera débilmente mientras un círculo mágico aparecía debajo de ellos y sellaba todo sonido de su dormitorio principal en su castillo personal. Tn no tuvo tiempo de mirar a su alrededor cuando Katerea volvió a besarse mientras ambos continuaban besándose en el amplio dormitorio. La princesa demonio empujó lentamente a Tn sobre su cama, haciendo que el hombre gimiera al ver que sus labios habían desaparecido. Katerea sonrió seductoramente mientras chasqueaba los dedos, haciendo que su ropa desapareciera, salvo el conjunto de lencería morado oscuro y las medias a juego que llevaba debajo de su traje.
Tn estuvo a punto de sonreir mostrando sus colmillos, pero contuvo el aliento, pues quería mantenerse despierto el mayor tiempo posible. Katerea lo miró con ojos hambrientos mientras le hacía un gesto para que se tumbara en medio de la cama, lo cual hizo con gusto. Katerea chasqueó los dedos de nuevo, haciendo que la ropa de Tn desapareciera, salvo sus bóxers. Esto demostraba que Tn no era el hombre más musculoso con el que se había encontrado, pero su cuerpo era bastante equilibrado.No era una montaña de músculos exagerado, era mas atlético.
Bueno lo más prometedor era el bulto gigante en sus boxers que amenazaba con arrancarle los pantalones cortos debido al gran tamaño del hombre.
-Vaya… ¿Ya estás tan excitado? -preguntó mientras se arrastraba por la cama como una serpiente deslizándose hacia su presa. Katerea se aseguró de que su trasero fuera visible incluso desde el ángulo en el que estaba acostado. Su trasero se movía de un lado a otro mientras se acercaba con una mirada hambrienta.
Tn no hizo nada más que observar cómo Katarea se metía entre sus piernas y se acercaba a su entrepierna, que se crispaba dentro de sus bóxers. La princesa demonio sonrió mientras se inclinaba hacia adelante y presionaba la nariz contra su entrepierna, intentando absorber el aroma, tan fuerte que podía olerlo incluso con sus bóxers puestos.
-Qué aroma tan fuerte… ¿Estás listo, Tn~?-, preguntó Katerea con un tono ansioso mientras acariciaba su erección con la nariz, intentando absorber más de su aroma que poco a poco llenaba su mente y la hacía desear más.
-Sí…-, asintió Tn mientras Katarea abría la boca y lamía su polla furiosa desde fuera de sus bóxers antes de llegar a la cinturilla y bajarla lentamente con los dientes. La bajó lo suficiente como para que la polla Super demonioiana de Tn se soltara y le diera una bofetada en la cara, sobresaltándola, quien casi pierde sus gafas al quitarlas antes de tirarlas a un lado.
Finalmente logró quitarle los calzoncillos por completo, dejándolo completamente desnudo en la cama que compartió con su esposo muchas veces a lo largo de su vida. Sin embargo, Katera hacía tiempo que se había olvidado de su esposo, pues tenía asuntos más importantes entre manos, como la furiosa polla del baron, que necesitaba ser domada o, de lo contrario, sería ella la dominada.
No es que ella estuviera en contra de la idea de ser capturada por un Super demonio.
Cerniéndose sobre la entrepierna de Tn, donde se estremecía de deseo, Katerea sonrió, inclinándose y le dio un beso húmedo y húmedo antes de abrir la boca, dejando caer un buen chorro de saliva sobre la punta antes de sujetar su miembro con la mano, que no pudo rodearlo por completo, pero aun así la usó para cubrir su pene venoso con su saliva con una masturbación húmeda.
Tn apretó los dientes mientras Katerea lo acariciaba con su delicada mano mientras su otra mano alcanzaba sus joyas y agarraba el saco gigante y lo frotaba cariñosamente haciendo que los ojos de Tn se pusieran en blanco mientras Katerea hacía maravillas con su polla y sus bolas.
-Aghghg… Qué bueno…-, gimió Tn mientras Katerea se inclinaba hacia delante y le daba otro beso antes de abrir la boca para recibir la punta de su pene. Se sorprendió de lo mucho que tuvo que abrir los labios para que entrara toda la punta. No pudo evitar sentirse excitada por tener una vara tan grande dentro de sus otros agujeros.
-Joder…- gimió Tn mientras la boca de Katerea se hundía lentamente más profundo, tomando centímetro a centímetro mientras su lengua bailaba alrededor de su vara empapando la polla de Tn con saliva mientras la mujer mayor había tomado la mitad de toda su longitud en su boca.
-¡Gwua~!- Katerea dejó escapar un sonido de náuseas, pero no apartó la cara mientras se tomaba un momento para recomponerse. Sin embargo, Tn había perdido la paciencia y quería que llegara más profundo. La agarró por su recogido moño y la llevó hasta la base de su pene con una sola embestida, lo que la sorprendió. Katerea intentó resistirse, pero su boca y garganta estaban llenas hasta el borde con solo el pene de Tn, lo que la hizo comenzar a atragantarse. Tn no quería soltarla mientras su nariz se hundía en su vello púbico, haciéndola inhalar el almizcle de su pene, que le quemó los sentidos con el aroma dominante. Las piernas de Katerea temblaron al aparecer una mancha húmeda en sus bragas al correrse tras el trato brusco de Tn.
-¡Joder! ¡Qué caliente se siente tu garganta!-, gritó Tn mientras tiraba un poco de la cabeza de Katerea hacia atrás antes de volver a empujarla hacia abajo, haciéndola volver a hacerle una garganta profunda antes de repetirlo un par de veces, haciendo que sus bolas golpearan su barbilla mientras su nariz entraba y salía de su arbusto.
¡Me está destrozando la garganta! Katerea solo podía pensar con desesperación, poniendo los ojos en blanco al correrse de nuevo tras chuparle la polla. Finalmente, Tn se cansó de su boca y apartó la cara de su pene, permitiéndole respirar mientras intentaba desesperadamente respirar, al borde del desmayo.
-No he terminado, My lady. ¡Acaba conmigo con tus pechos!- pidio Tn mientras Katerea sentía la magia del contrato actuando, lo que la hizo levantar un poco la parte superior del cuerpo para que sus enormes melones estuvieran ahora al mismo nivel antes de quitarse el sostén y envolver su polla con sus enormes pechos, haciéndole soltar una risita perversa mientras sus suaves pechos masajeaban su vara.
Tomándose las tetas con las manos, empezó a masturbarlo con sus pechos bronceados mientras chupaba el resto de la polla de Tn con la boca. Tn se puso las manos detrás de la cabeza mientras dejaba que Katerea hiciera lo suyo, mientras ella seguía haciéndole sexo oral y masturbación de tetas al mismo tiempo.
-Sí… Valió la pena esperar…-, se dijo Tn mientras miraba al techo y sus testículos se contraían, a punto de correrse. -¡Me corro, Katerea!-, anunció Tn, mientras Katerea asentía y redoblaba sus esfuerzos. El ataque combinado de su boca y sus pechos fue demasiado para Tn, quien dejó escapar un último gemido al ver su pene explotar en la boca de Katerea, quien se sorprendió al sentir el semen de Tn saliendo de su pene como un géiser, lo que la hizo soltar la boca de su pene, que disparó un par de chorros de semen sobre su cara y sus pechos, tiñéndolos de un blanco puro.
-Ja… ja… ja… Eso fue increíble…-, dijo Tn entre jadeos mientras Katerea lamía los enormes trozos de semen de su boca y cara, un sabor exquisito que nunca antes había probado. Era mucho más delicioso que el semen de su marido, sin mencionar lo adictivo que era para ella el sabor y el aroma de su pene.
«Ninguna mujer demonio estaria a salvo de este Super demonio…y es solo para mi», pensó Katerea mientras volvía la vista hacia la entrepierna de Tn. Esperaba que se hubiera ablandado. Pero fue realmente impactante ver que seguía duro como un diamante y se estremecía de deseo.
-Estoy listo para la segunda ronda, Katerea chan-, anunció Tn mientras Katerea levantaba la vista para encontrarse con la sonrisa de Tn, quien la observaba mientras se recuperaba de su euforia sexual y estaba listo para continuar.
-Ya veo… Tienes la resistencia de un Super demonio. Eso ya es buena señal.PEro solo pediste unas cuantas horas no es asi- Murmuró Katerea mientras se incorporaba y levantaba su cuerpo para que su zona inferior quedara justo encima del miembro de Tn, lista para ser devorada por sus entrañas. -¿Listo para satisfacerme como amante, Tn?-.
Tn no respondió verbalmente. Pero respondió agarrando su perfecta cintura y presionándola contra su pene, haciéndole penetrar su estrecho coño y abriéndolo como si nada. Katerea apenas podía comprender lo que acababa de suceder mientras su majestuoso coño era penetrado por la polla de un Super demonio que llegó hasta su útero con la primera embestida.
-¡AARGHH~!- gritó Katerea mientras se corría por toda la entrepierna de Tn mientras su coño era arruinado por este Super demonio.
-¡Joder, sí! ¡Esto se siente tan BIEN!-, rugió Tn mientras comenzaba a rebotar el cuerpo de Katerea sobre su pene, haciendo que el descendiente del Rey Demonio viera estrellas mientras su cuerpo era usado como una mera mujerzuela.
¡Si ahhhh! ¡Si ahhhh! ¡Si ahhhh! ¡Sigue follándome, Tn! -gritó Katerea aferrándose al pecho de Tn mientras su cuerpo rebotaba sobre su polla, que penetraba en su lugar más profundo, donde su marido nunca había llegado.
Su moño se desprendió, haciendo que su larga melena castaña oscura le cayera sobre la espalda, pero no le importó. Quería más de la enorme polla de Super demonio de Tn. Se estaba volviendo adicta a ella y ya no le importaba en absoluto la cortesia del hogar. Solo quería que este semental la follara y ser su juguete para el resto de su vida.
¡Eres mío! ¡Me perteneces y solo a mí! -gritó Katere posesivamente mientras ella seguía rebotando en su polla. Katerea ya no pudo controlar su cuerpo y eyaculó sobre la entrepierna de Tn mientras su lengua salía de su boca en una sonrisa perfecta y sensual.
-¡S-sí~! Te pertenezco…..- murmuró Tn con éxtasis junto a Katerea mientras sus manos cedían al caer sobre el torso de Tn con su rostro siendo golpeado por sus pechos gigantes.
Tn agarró sus pechos manchados de semen y jugó con ellos mientras la princesa Leviatán dejaba escapar un gemido mientras su cuerpo estaba siendo abusado por El baron.
-¿Lista?ahhh ahhhh para correrte eh-, gritó Tn mientras penetraba el coño de Katerea sin remordimientos. La descendiente del rey demonio solo pudo aferrarse al cuerpo de Tn en un intento desesperado, pero en el fondo sabía que estaba acabada. No había forma de que volviera a ser una verdadera princesa demonio después de esto.
Se enfrentó a la ira del Super demonio de la dominación y sufrió una derrota espantosa. Ahora debe pagar el precio.
-¡Me corro~!- Ambas gritaron mientras Tn llenaba su útero con tanto semen que el estómago de Katerea empezó a deformarse al instante. La princesa demonio solo pudo gritar en la cama mientras su coño chorreaba más jugos junto con el semen de Tn que se escapaba de su abusado agujero, mientras la polla de Tn seguía descargando tanto semen en su virginidad que ya no podía soportarlo más.
Cuando ambas partes finalmente dejaron de correrse, jadeaban con dificultad, agotadas por la intensa follada.
-Ufff~ eso si que fue intenso.
-Ahhh a-aun no terminamos.
La maou jadeo sonriendo mientras el sudor caia por su piel morena.Sonrió cuando su magia de agua se activo y círculos mágicos materializaron a varias copias de la demonio leviatán.
-…….Katerea que dijimos sobre tu fascinación por el sexo grupal.
La demonio solo sonrio cuando las copias se abalanzaron sobre el baron.
Minutos depsues.
-Sí, así es como se hace ~ Mueve esa cosa aghghg no aprietes tanto ~- Tn vitoreó mientras estaba sentado en una silla mientras una copia diabólica muy desnuda, le daba ligeros besos mientras que frente a él estaba Katerea (copia) en cuclillas vistiendo casi nada más que unas medias sexys y unos tacones mientras movía su redondo y jugoso trasero de piel bronceada justo en frente de su compañero que lo miraba con una sonrisa gigante en su rostro.
-¿Te gusta esto, querido Tn?-, preguntó Katerea mientras le daba una buena palmada en el trasero, lo que lo hizo menear para él. Tn sonrió mientras un clon de la demonio apartaba su mirada hacia ella para besarla. Katerea tenia un gusto en crear clones para follar en grupo con ellos, eran un buen metodo de lidiar con el libido de Tn cuando ella se cansara.
Se metio los dedos en su vagina observando a Tn darle por el trasero a su clon, gimio mordiendo su labio, no tenia de que avergonzarse, ella era un demonio, no eran los seres mas morales en los que pensar.
-Ahhhh ahhhh ahhh S-su- suficiente Tn~ deja de jugar con ella y ven por mi~-.Saco sus videos mojados mientras los lamia de todo fluido que hayan tenido,mientras Tn tenia sus ojos cerrados mientras follaba el trasero de la clon que gemia hasta que se detuvo y suspiró.Apretó los dientes saliendo del clon y gimiendo ante la falta de presion de su polla.
-Por supuesto, mi lady…- murmuró Tn con una sonrisa burlona mientras seguía ese trasero tembloroso. Un brillo cariñoso pero hambriento llenó los ojos de Tn al observar su trasero perfectamente formado sacudirse ante él. Extendiendo las manos, colocó las palmas sobre sus caderas y curvó lentamente los dedos hacia abajo, hundiéndolos en su piel bronceada, manteniéndola quieta para él mientras su miembro se deslizaba por la curva de su trasero, haciendo que la descendiente del Leviatán sintiera el calor que comenzaba a subirle al rostro.
Presionando las caderas hacia adelante hasta sentir la suave y rosada carne de su punta contra sus labios inferiores, Tn avanzó lentamente, saboreando la sensación de los labios de Katerea extendiéndose alrededor de su punta, dándole la bienvenida mientras la punta se hundía en su húmedo abismo. La sensación era tal que Tn dio un rápido movimiento de cadera que envió los primeros centímetros a través del himen de su compañera, rompiéndolo en el proceso y provocando que Katerea soltara un gemido que era una mezcla de dolor y placer indescriptibles, todo en uno.
Al darse cuenta rápidamente de lo que había hecho, Tn detuvo cualquier movimiento, permitiendo que las paredes internas de Katerea se apretaran alrededor de su miembro invasor, dejando que la rubia se mordiera el labio al sentir sus paredes apretándose y tirando de los pocos centímetros que había introducido. Después de unos momentos, Katerea comenzó a mover sus caderas ya empujar hacia el baron, dándole la señal para que comenzara a empujar lentamente de nuevo, dejando que la Demonio sintiera cómo cada centímetro subsiguiente que se forzaba la separaba aún más que el anterior.
Apenas había penetrado hasta la mitad de su erecta polla cuando su encantadora compañera se giró para mirarlo con el cabello cayéndole a los lados de la cara y una leve mirada en su rostro sonrojado. -¡Empieza a embestir… ya!-, gruñó con autoridad mientras se hundía aún más en el miembro de Tn, provocando otro gemido agudo en la mujer.
Dándole un gruñido propio, el baron le concedió su deseo y comenzó lentamente a iniciar un movimiento de embestida en su sexo apretado, obligándola a separar sus apretadas paredes cada vez que se abría paso más dentro de ella para deslizarse hacia atrás para poder sumergirse de nuevo para la siguiente embestida y todo con el sonido de la mujer gimiendo mientras miraba al suelo con los ojos cerrados, el rostro contorsionado de placer mientras continuaba aceptando gentilmente cada embestida que Tn golpeaba dentro de ella. desde atrás.
-¡Más… más… Más rápido! ¡Más rápido!-, gimió Katerea con vehemencia al sentir a Tn entrar y salir de ella. Ahora que la euforia inicial la había atravesado tras finalmente tener su tiempo con Tn, deseaba más. Estar completamente satisfecha, pero solo Tn lo conseguiría, y la forma en que se contraía a su alrededor con tanta fuerza lo decía todo. Y fue una petición que Tn accedió rápidamente, pues el impulso que había creado impulsó la punta esponjosa de su miembro hacia adelante hasta que golpeó su cérvix, golpeándolo al final de cada embestida, provocando que ambos gimieran al unísono.
Incapaz de mantenerse bajo control por más tiempo, las manos de Tn subieron por sus caderas ya lo largo de sus costados, haciéndola temblar justo antes de que las manos de Tn se encontraran en sus pechos, ahuecando tanto de sus abundantes pechos como pudo antes de apretarlos firmemente, lo que la hizo gemir justo antes de que un jadeo tembloroso saliera de su boca cuando sintió que su barrera cervical se doblaba hacia adentro por última vez antes de que Tn irrumpiera en su útero, haciéndola Grita su nombre mientras su carne chocaba entre sí, su trasero golpeando contra su abdomen.
-Tan apretado…- Tn gimió en voz baja sintiendo sus paredes internas apretándose alrededor de su eje aún más fuerte mientras invadía las profundidades de su cámara más íntima, las paredes sedosas y cálidas se sentían casi divinas envueltas alrededor de su rigidez mientras golpeaba su apretada hendidura produjo una nueva ronda de palpitaciones y espasmos para plagar el eje de Tn.
Una y otra vez, el sonido sordo de la piel brillante golpeando contra la piel aplaudió y resonó en el espacio que los rodeaba con la melodía de gruñidos, gemidos y gemidos mientras los pechos de Katerea se sacudían en las manos apretadas de Tn hasta que incluso sus gemidos no podían explicar el placer que estaba sintiendo porque inmediatamente su cabeza se echó hacia atrás y gritó de alegría cuando un orgasmo la devastó, provocando el de Tn.
Enderezándose sin siquiera preocuparse por separar el miembro de Tn de su cuerpo, Katerea se recostó en el pecho de la rubia mientras giraba la cabeza sobre su hombro y atraía a Tn hacia abajo para besarlo de nuevo, girando lentamente las caderas, lo que provocó que Tn gimiera en el punto de encuentro entre sus labios. Un beso que se prolongó unos instantes hasta que él lo rompió y sonriendo contra los labios de su amante. -Te amo, Tn-kun-, susurró contra su boca, con la mirada fija en los ojos de Tn.
-Yo también te amo, Katerea…-, murmuró en respuesta, provocando una radiante sonrisa en la mujer antes de dar un paso adelante, provocando que la rubia se soltara, dejándolo gemir ante la repentina falta de calor en su miembro ligeramente contraído. Tn abrió la boca para protestar y se dio cuenta de que no podía articular palabra antes de que lo empujaran de espaldas, dejándolo mirando a Katerea, que estaba de pie sobre su cintura, manoseando firmemente sus pechos.
-Bien, ahora sé un caballero encantador y déjame disfrutar…-, le ordenó justo cuando su lengua se deslizaba por su labio inferior, dándole un brillo tenue mientras soltaba sus pechos y se movía lentamente para sentarse hasta sentir la punta del miembro de Tn rozando su sexo una vez más. Aunque, a diferencia de su primera vez juntos, no dudó en dejarse caer y empalarse de nuevo en su útero, haciéndola gemir, echar la cabeza hacia atrás y emitir un ronroneo de placer que sonaba muy parecido a un -Mmm, sí…-.
Volviendo a la realidad, la bronceada Diablo volvió a mirar a Tn y sonriendo mientras colocaba sus manos sobre sus fuertes pectorales mientras sus paredes internas se abrazaban fuertemente a la forma de Tn mientras giraba lentamente y empujaba sus caderas hacia abajo en la entrepierna de Tn dejando que su eje se moviera y moliera lentamente contra sus paredes internas ya temblorosas provocando un gemido y un quejido al unísono de Katerea y Tn respectivamente.
Arrastrando lentamente sus dedos a lo largo de su piel desnuda hacia arriba, Katerea puso ambas manos sobre su cabeza y agarró su cabello mientras su parte inferior del cuerpo empujaba hacia atrás, su torso arqueándose hacia adelante pegando sus pechos hacia adelante mientras lentamente comenzaba a rebotar sobre el regazo de Tn, levantándose hasta que fue solo la punta lo que podía sentir dentro de ella antes de caer, cada gota completa estaba marcada por el golpe sordo de su trasero golpeando la entrepierna de Tn.
Jadeando con vehemencia, los dedos de Katerea se deslizaron entre sus mechones castaños mientras rebotaba y se corcoveaba con más fuerza al montar a su amante rubia. Cada choque hacía que sus grandes pechos rebotaran y chocaran entre sí cada vez que se golpeaban con la suficiente fuerza. Sentir el miembro de Tn golpeando la parte posterior de su útero, separándola cada vez que se dejaba caer, le hacía encorvar los dedos de los pies mientras sus gemidos se hacían cada vez más fuertes.
Tn, para su crédito, no era de ninguna manera un pasivo estacionario, comenzando poniendo sus manos en sus costados y guiando sutilmente la forma en que ella rebotaba hacia arriba y hacia abajo hasta que comenzó a ir tan rápido que su ayuda solo interfería, pero ahora la obligó a bajar para que sus manos estuvieran a ambos lados de su cabeza mientras se inclinaba y envolvía sus labios alrededor de su pezón chupándolo con hambre mientras Katerea continuaba rebotando y montando la longitud de Tn con los sonidos. húmedos de su unión.
Durante los siguientes minutos, el único sonido entre ambos fue el de Tn tirando y succionando audiblemente el pezón de Katerea, mientras la mujer gemía su nombre suavemente mientras sostenía su cabeza contra su pecho con una mano. Subía y bajaba las caderas con ocasionales giros que hacían que sus paredes tiraran y exprimieran el miembro de Tn, ansiando la liberación que sin duda desencadenaría la suya.
Levantándose una última vez, tiró del cabello rubio de Tn, forzando un gemido a temblar a través de su pezón mientras se aferraba a su cincha una última vez antes de que todo su cuerpo se paralizara al sentir sus paredes apretando el eje de Tn, ordeñándolo con todas sus fuerzas antes de sentir la oleada de su propio orgasmo debilitante empapando y cubriendo el eje de Tn. Dejando caer la cabeza y al hombre debajo de ella descansar en el suelo mientras una gota de sudor rodaba por su cabeza, la mujer tetona yacía sobre su pecho, todavía sobre su hombría con una expresión contenta pero cansada en su rostro después de un segundo orgasmo.
Hundiendo la barbilla en su pectoral para poder mirarlo a la cara, la mujer sonriente y lo besó una vez más. «Te amo…», susurró, aún bajo la euforia de dos orgasmos.
Era delirante.
(fin de suculencia).
Las horas se disolvieron entre la calidez de su cercanía y el silencio que sólo los amantes verdaderos comparten. No hubo palabras, sólo miradas, caricias y besos que hablaban más de lo que cualquiera podría decir. Cuando por fin salieron del dormitorio, Katerea se apoyaba levemente en el brazo de Tn, su respiración aún templada, su sonrisa serena y peligrosa. Su vestido, aunque perfectamente ajustado, conservaba el leve desorden de un momento que ninguno de los dos se arrepentía.
Tn, por su parte, lucía tranquilo, aunque en sus ojos se reflejaba un cansancio extraño, más emocional que físico. Al descender los pasillos de mármol oscuro, el murmullo de los sirvientes y el eco distante del banquete los envolvieron.
Katerea se detuvo antes de que cruzaran las grandes puertas del salón. Se giró hacia él, con esa elegancia innata de una Leviathan, y sus dedos rozaron apenas la tela del uniforme oscuro de Tn.
-Nos veremos pronto, querido caballero barón -murmuró ella, su voz baja, casi un ronroneo contenido.
Tn sonrió, bajando la cabeza apenas en gesto de respeto y complicidad.-Así será, my lady. -respondió, su tono mezclando humor y afecto.
El intercambio duró sólo unos segundos, pero ambos sabían que había peso en esas palabras. Tn dio media vuelta y se marchó sin mirar atrás, porque si lo hacía, quizás no podría irse…..la tentacion era terrible.
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Afuera, el cielo del Inframundo se desplegaba como un lienzo imposible. Tonos púrpuras y rojizos se mezclaban en un horizonte sin luna ni sol, sólo con ese resplandor tenue que parecía venir de todas partes y de ninguna. Era un lugar hermoso, pero muerto, y Tn lo sabía bien.
Cerró los ojos un instante. Respiró el aire espeso, cargado de energía mágica, y cuando los abrió, un círculo de sellos luminosos se formó bajo sus pies. La runa central giró, y su cuerpo se desvaneció con un destello azul.
Reapareció en una zona montañosa, desierta, donde las piedras negras emergían del suelo como espinas. A unos metros, sentado sobre una roca, estaba Five, con su habitual gesto apático. El chico sostenía una taza de café y su rifle descansaba sobre las rodillas.
-Tardaste -murmuró sin levantar la vista.
Tn soltó un suspiro. -Tenía… asuntos pendientes.
Five arqueó una ceja, dejando la taza flotando gracias a una magia de suspensión. -¿Asuntos con una Leviathan, quizá?
Tn lo miró de reojo, sin responder. Five soltó una risita breve. -No tienes que confirmarlo. Tu cara lo dice todo.Solo asegurate que eso no joda la mision.
El demonio barón cruzó los brazos. -¿Qué misión tenemos ahora?
Five se enderezó y desplegó un pergamino de energía. -Shalba quiere que limpiemos una isla al este. Un enclave lleno de yokais. Dice que son traidores, aliados de la facción sintoísta.Aunque los contratos con la raza nekomata hayan finalizado su participacion.
-Este, espera yokais¿Japón? -preguntó Tn, frunciendo el ceño. -Eso suena a problema. Si eliminamos yokais en territorio sintoísta, las tensiones con su panteón podrían escalar.Y que se supone que quiere lord Shalba en tierra Japonesa.
Five encogió los hombros, mientras ajustaba el silenciador en su rifle. -No es nuestro problema. Somos mercenarios, no diplomáticos. Nos pagan por eliminar, no por pensar.-Sorbo- Que buen cafe.
Tn lo observó con cierto desdén. -Y por eso casi te matan en la misión de Irlanda.
-Detalles -respondió Five, apuntando el arma hacia un punto lejano sólo por costumbre. -Además, no lucharemos contra dioses esta vez. Shalba dijo que los habitantes de esa isla son menores. No hay nada que temer.
No fue su culpa que un loco con una lanza se les arrojara encima cuando recuperaban un grial escondido.
-Menores, dices… -Tn entrecerró los ojos-. Los yokais no pelean solos. Si uno cae, otros responderán.Y ni hablar de la kitsune en Kyoto.
Five sonrió, esa sonrisa ladeada y cínica. -Entonces que respondan. No es la primera vez que limpiamos un nido entero.
Tn guardó silencio un momento. Observó el horizonte, luego el cielo púrpura, y finalmente al chico frente a él.-A veces me pregunto cuánto durará todo esto, Five.
-Hasta que alguien más decida dejar de pagarnos -replicó el joven sin emoción, levantándose con el rifle en el hombro. -Ahora muévete. Cuanto antes terminemos, antes puedes volver con tu vida y yo a mi solitario camino depresivo.
Tn soltó una breve risa cansada y caminó junto a él. -Eres un bastardo, ¿sabes?
-Y tú un empedernido sin remedio. No sé cuál es peor.Trabajas en tus tierras, te cobran impuesto, trabajas conmigo y aun asi pierdes el 78% de las ganancias en Rizevim.
El viento sopló, arrastrando el eco de sus voces. Dos sombras se alejaban entre las montañas del Inframundo, rumbo a otra matanza disfrazada de contrato.
Y en algún rincón del castillo Leviathan, Katerea aún sonreía con los labios que él había besado, jurándose que esta vez… no lo dejaría ir tan fácilmente.
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La mansión de la familia Lucifuge, oculta entre las montañas heladas del Inframundo, era un santuario de silencio y poder antiguo. Los muros de piedra negra y los ventanales cubiertos de hielo reflejaban el brillo del campo de entrenamiento donde una joven demonio estaba entregando cada fragmento de su energía.
Grayfia Lucifuge, heredera de una de las líneas más antiguas y fieles al Maou Lucifer, respiraba con dificultad. Su cuerpo se hallaba cubierto por un leve sudor que contrastaba con el aire gélido que la rodeaba. Su cabello plateado, largo hasta la espalda, se movía con cada exhalación, y sus ojos rojos ardían con determinación.
Con ambas manos extendidas, canalizaba su poder demoníaco. Círculos mágicos aparecían bajo sus pies, girando como engranajes celestes. De la tierra helada surgieron pilares de hielo, afilados y perfectos, elevándose como lanzas ante su voluntad.-Concentre… enfoque… -murmuró entre dientes, mientras su magia aumentaba.
Los pilares comenzaron a girar a su alrededor, transformándose lentamente en espadas, lanzas, y martillos de hielo puro. La presión era enorme; incluso el suelo comenzó a resquebrajarse por la fuerza que emanaba de ella.
El aire estalló con un sonido seco, y una onda de escarcha se expandió, cubriendo todo el campo de entrenamiento con una capa blanca. Grayfia cayó de rodillas, jadeando, mientras un hilo de vapor salía de sus labios.
-Suficiente por hoy, señorita Grayfia -dijo una voz suave. Una sirvienta se acercó con una toalla y un vaso de agua helada.
Grayfia la tomó con un leve asentimiento. Se secó el rostro, sus dedos aún temblando por el exceso de magia.
-Gracias… no puedo detenerme todavía. Si voy a representar al nombre Lucifuge, debo ser más que digna… debo ser perfecta.
La sirvienta bajó la cabeza en silencio, sin atreverse a contradecirla. En ese momento, una puerta lateral se abrió, y una figura más pequeña entró.
-¡Hermana! -La voz era alegre, casi infantil.Euclid Lucifuge corrió hacia ella, con sus ojos azul oscuro brillando de admiración. -Te vi desde el balcón, ¡fue increíble! Pensé que ibas a congelar toda la mansión.
Grayfia esbozó una sonrisa leve. -Estuve cerca -respondió, alzando una ceja-. Pero no te emociones tanto, Euclid. Todo esto es parte del entrenamiento.
El chico rió y se cruzó de brazos. -Aun así, eres muy fuerte, Grayfia. Nadie de los jóvenes demonios del círculo noble podría compararse contigo.
Ella alzó la barbilla con un aire orgulloso. -Por supuesto. Soy una demonio de clase alta. El talento no es una opción, es una obligación.
-Hmph, como siempre tan seria -respondió su hermano, encogiéndose de hombros.
Las puertas se abrieron nuevamente, esta vez con un sonido más profundo y solemne. Un hombre alto, de rostro severo y porte imponente, entró al campo. Su presencia hizo que el aire se enfriara aún más. Era Lord Lucifuge, cabeza del clan.
Grayfia y Euclid se inclinaron con respeto.-Padre.
El hombre asintió con una sonrisa leve. -Buen trabajo, Grayfia. Me alegra ver que no desperdicias tu potencial. Tu control sobre el hielo ha mejorado, incluso tus sellos son más estables.
Grayfia alzó la mirada, algo sonrojada por el elogio. -Agradezco sus palabras, padre.
El anciano asintió y sacó de su abrigo un sobre sellado con un emblema antiguo. -He venido también a entregarte esto.
Grayfia lo tomó con ambas manos, observando el símbolo grabado en cera: un círculo de runas demoníacas con el emblema de la nobleza.-¿Qué es esto?
-Una invitación -respondió Lord Lucifuge-. Una reunión formal entre jóvenes demonios de linaje noble. Se celebrará en los salones de la Casa Bael dentro de dos días. Varios barones y duques estarán presentes.
Euclid ladeó la cabeza con curiosidad. -¿Barones? ¿No son un rango más bajo que nosotros?
El padre lo miró con cierta paciencia. -Sí, en la jerarquía son inferiores, pero no los subestimes. Muchos barones poseen conocimientos antiguos, contactos valiosos y experiencia que supera a la de algunos duques jóvenes. Aprender de ellos podría beneficiarte, Euclid. Y para ti, Grayfia, será una oportunidad de medir tu talento ante los demás clanes.
Grayfia bajó la vista hacia la carta, pensativa. -Comprendo. Asistiré.
Su padre asintió, satisfecho. -Me alegra oír eso. Recuerda: los Lucifuge sirven directamente al Maou Lucifer. Nuestra lealtad es nuestra fuerza. No olvides a quién pertenece tu linaje.
-Nunca lo haría -dijo ella, con voz firme.
Cuando su padre se marchó, Euclid se acercó y la miró con una sonrisa pícara.-¿Te imaginas a esos barones intentando impresionarte? Seguro más de uno se enamora de ti.
Grayfia lo miró de reojo, seria. -Hmph no digas incoherencias hermano. Y de ser asi entonces más les vale tener un buen dominio de su magia, o los congelaré en el intento.
Euclid rió. -Esa es mi hermana.
Y mientras las risas de ambos se perdían entre los muros de hielo, el sello del sobre se iluminó brevemente, como si en su interior el destino ya se estuviera moviendo…
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(ufffffffff 8k de pura escritura 7w7 y diran oye porque tn esta con katerea simple, decidi comenzar por el principio de todo,la revolucion demoniaca,porque en los yanderes de grayfia siempre es o sirviente conoce a chico humano sirviente de rias y lo secuestra y se acaba……quiero drama de tele novela turca donde pueda jugar con estas emociones y darle esencia,que mejor ue tener aun maou y una reina pieza en el trablero, y diran oye porque tn si es un noble esta chambeando de mercenario y facil lo explicare mas adelante pero por el momento la causa son los impuestos de rizevim).
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