Waifu yandere(Collection) - Capítulo 191
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- Capítulo 191 - 191 Orphia Zenless zone zero
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191: Orphia Zenless zone zero 191: Orphia Zenless zone zero Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.
Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
—.
Avesta: Canto del Mundo Perdido.
Mitra alzó su voz en el vacío,su luz tembló ante la sombra de Naraka.Sola, comprendió su límite,y en su desesperación, creó a los dioses.
Del trono brotó la ley,una llama de equilibrio imposible:Avesta,el decreto de un universo dividido.
“Sean dos los caminos,” dijo.“El blanco que juzga,el negro que consume.Y jamás deberán tocarse.”.
Así nació la guerra,eterna, ciega, divina.Los Ashavan rezaban,los Dragvant respondían en sangre.
Siete reyes maldijeron los cielos,y uno solo, Kvarenah,devoró estrellas y almas,dejando al cosmos sin voz.
Entre las ruinas, dos almas se alzaron:Quinn, la autómata sin lágrimas,y Magsarion, el santo carmesí,el que amó la justicia más que a los dioses.
Juntos, marcharon sobre cadáveres de siglos,hasta que hallaron la verdad oculta:que el bien y el mal eran cadenas,y que el mundo giraba en vano.
Entonces, Magsarion habló:“Si el mal no puede morir,que mueran ambos.Que yo me vuelva el fin.”.
El cielo lloro su caida.
El cielo gritó.La tierra se abrió.Y de su locura nació el silencio.
De tanto devorar, dejó de ser hombre,y en su lugar surgió un gris eterno:Muzan, el despiadado,ni dios ni demonio, sino ambos.
Mitra, horrorizada, bajó su mirada,pero fue su última plegaria.El trono tembló cuando su cabeza cayó,y el mundo perdió su ley.
Del cuerpo de Muzan brotó el pecado,se infiltró en carne, alma y sangre.Y así, el Paraíso se volvió fango,la pureza, un mito olvidado.
Ya no hubo santos, ni monstruos,solo hombres grises, devorando su reflejo.El cielo se cerró sobre sí mismo,y comenzó la Era de la Depravación.
Un mundo sin fe,sin culpa,sin perdón.Solo la ceniza del amor divino.
–.
Caballero Heroe Yazata…………el caido magsarion.
___________^^^^^^^^.
Debería haber sido fácil.
Solo una misión de reconocimiento.
Un escaneo rápido de la cavidad, unas marcas térmicas, un par de hollows errantes que eliminar, y luego volver a Nueva Eridu con el informe.Nada fuera de lo común.
Pero no.
Orphie jadeaba mientras corría, cada zancada acompañada del sonido metálico de sus pasos sobre el suelo fracturado.
El aire en aquella caverna artificial era denso, saturado de polvo, olor a hierro y ozono quemado.
Se escondió detrás de un bloque de escombro, presionando su espalda contra la pared, tratando de controlar la respiración que se le escapaba entrecortada.
Sus dedos temblaban mientras aferraban su único recurso: un cuchillo militar con la hoja mellada.Había perdido el fusil.
Había perdido contacto con Magus.
Podía escuchar, a lo lejos, los disparos de Seed, la artillera, el eco de su androide montura rugiendo entre los túneles.
Más arriba, Trigger gritaba órdenes desde algún tejado, su voz cargada de estática.
—¡Orphie!
¡Cúbrete!
¡Cúbrete, maldita sea!
—la voz de Trigger se distorsionó entre los chasquidos del comunicador.
—¡Seed, no te adelantes!
¡No te…!
El sonido se cortó con un rugido.
Algo grande.
Algo antiguo.
Orphie se encogió, tapándose el rostro con una mano, sintiendo las vibraciones de una explosión que sacudió la cavidad.
La presión la empujó hacia atrás, el polvo la cegó.
Tosió, escupiendo sangre y hollín.
—Capitana…
—susurró.
Giró la cabeza, esperando ver el resplandor rojo del núcleo de Magus o escuchar su voz firme ordenándole mantener la calma.Pero lo único que encontró fue una extremidad metálica arrancada, aún chispeando.
El cableado interno goteaba aceite caliente sobre la piedra.
—Ca…
Capitana…
—repitió, arrastrando la voz, más débil.
—Responda…
Magus, responda, por favor…
El comunicador devolvió solo ruido blanco.Una línea muerta.
Y entonces lo escuchó.
Un rugido gutural, tan bajo que se sintió antes de oírse.
Un temblor recorrió la piedra, seguido de un chillido que parecía rasgar el aire.
Orphie levantó la cabeza, y lo vio.
El Grand Hollow.
No, algo peor.
Peor a un Drang Hollow.
Altísimo, su cuerpo relucía con un brillo metálico púrpura, sin rostro visible.
En su lugar, una abertura luminosa vibraba con pulsos eléctricos.
Tenía alas, pero no plumíferas, sino tentaculares, hechas de una materia que cambiaba de forma constantemente, como humo sólido.
Sostenía a Seed del cuello con una mano, elevándola como a una muñeca rota.
La joven artillera pataleaba, sus piernas descalsas intentando liberar el agarre, pero el miasma corrosivo del Hollow la estaba infectando.
La piel de su cuello se ennegrecía.
—¡S-Seed!
—Orphie se incorporó, su voz quebrada.Su respiración se aceleró de nuevo.
No debía pasar.No debía perderlas.No otra vez.
—¡Capitana!
—gritó hacia la oscuridad, aún esperando oír aquella voz metálica y severa que siempre aparecía en el caos.Pero el silencio fue su única respuesta.
El Hollow giró lentamente su cabeza amorfa hacia ella.La miró —o al menos eso sintió Orphie—, y el aire se llenó de un zumbido agudo, un lenguaje incomprensible que perforaba la mente.
“[Ustedes… son ruido.]”.
El……cielo…..debe….dormir.
Orphie retrocedió un paso, el cuchillo temblando en su mano.Las lágrimas corrían por su rostro sin que ella se diera cuenta.
—No… no me importa lo que seas —murmuró—.
No te llevarás a mi escuadrón….
Avanzó.Sus piernas ardían, su visión se nublaba, pero cada paso era puro instinto.La sangre le corría por las rodillas, el corazón golpeaba en su pecho.
—¡OBOL… no se… rinde!
El Hollow rugió y arrojó a Seed contra una pared, como si arrojara un desecho.
La chica rodó y quedó inmóvil.
Orphie gritó, corriendo hacia él, levantando su cuchillo.
Pero cuando el monstruo movió su lanza, el suelo mismo se dobló bajo su peso.
Un destello.Un impacto seco.Dolor.
Orphie apenas alcanzó a ver cómo su cola biotecnológica, aquella donde residía Magus, era arrancada de su espalda con un tirón brutal.El grito que soltó no era humano.
Era la voz de alguien cuya identidad entera acababa de ser arrancada.
Cayó de rodillas, con la vista empañada por la sangre y el fuego.
—Ca… pita… na….
El Hollow levantó la lanza, dispuesto a atravesarla.
Y entonces, una ráfaga azul iluminó el túnel.Una figura descendió, envuelta en energía espiritual, una espada reluciente en su mano.
El discípulo del Templo Yunkui.Su rostro sereno, pero su mirada determinada.
—Retrocede —dijo con voz tranquila, dirigiéndose al Hollow.—Maldita esocria-La espada fue tomada con mayor fuerza-Se que Belle se enojara conmigo, pero voy a matarte bastardo.
El Hollow chilló, la lanza chocó con la espada, un estallido de energía llenó la cavidad.
Orphie solo alcanzó a ver un destello blanco.Y luego, oscuridad.
El eco de una voz, lejana, casi maternal, resonó en su mente:.
“Orphie… vive.”.
Y cuando abrió los ojos otra vez, todo había terminado.
Solo quedaban ruinas, sangre y silencio cuando el rugido de un hombre vs una bestia de la calamidad sono.
“Veamos Quien Llega Más Rápido al Infierno” .
.
.
Cuando las fuerzas de Seguridad Pública y los monjes del templo Yunkui los poco que aun quedaban llegaron al lugar, el olor a ozono y sangre los golpeó como una pared invisible.
Las luces de los drones de inspección barrían la zona, revelando el rastro de una carnicería.
Solo quedaban ruinas y cuerpos.
El Escuadrón Obol yacía en medio del desastre, mutilado, destrozado, apenas reconocible como unidad militar.
El Grand Hollow seguía en pie, inmóvil, empalado por la Espada Qingming, su cuerpo metálico púrpura brillando débilmente mientras el miasma se desvanecía.
Su brazo derecho estaba arrancado, fundido en el suelo.
A unos metros, contra una pared fracturada, se hallaba el aprendiz del templo, sin brazos, atravesado por la lanza del Hollow.
Su rostro aún reflejaba serenidad… y una sonrisa leve, como si aceptara su final despues de haber ganado.
Entonces, una voz femenina, cargada de pánico, rompió el silencio.
—¡Tn!
—gritó Belle, corriendo entre los escombros.
Su cabello azul estaba cubierto de polvo y lágrimas.
—¡Tn, respóndeme!
¡Por favor!.Wise no quiso hacerlo, la maestra nos espera aun.TN!.
Un oficial de Seguridad la sujetó con fuerza.
—¡Señorita, aléjese del perímetro!
—¡No!
¡Él… él estaba con ellos!
¡Déjenme verlo!
El oficial la apartó, con la voz endurecida.—El reconocimiento médico se encargará.
¡Sáquenla de aquí!
—¡Tn!
—Belle gritó una vez más, hasta que su voz se quebró.
La arrastraron lejos, su mirada clavada en el cuerpo del aprendiz, como si aún esperara que respirara.No podia estar pasando.
Mientras tanto, los paramédicos trabajaban sin descanso.
Uno de ellos, arrodillado junto a Seed, murmuró por debajo de la mascarilla—Presión baja… las piernas están completamente dañadas… Dios…Que le hicieron.
Su compañero levantó la mirada.—¿Podrá caminar?
El paramédico negó con la cabeza.—Si sobrevive a la cirugía, ya será un milagro.
A unos metros, en el tejado derrumbado, encontraron a Trigger, de rodillas, con el rostro cubierto de sangre.
Gritaba y golpeaba el suelo con los puños.Parecia tener un leve ataque de panico.
—¡¿Dónde estás, Capitana?!
¡Capitana!
¡No la dejen sola!
Un oficial lo sujetó por los hombros, mientras otro encendía una linterna.
El rostro de Trigger era una ruina: los ojos habían sido arrancados.
Su voz se quebraba entre jadeos y rabia ciega.
—No… no los vi venir… —susurró—.
Ella… dijo que cubriera el flanco… y luego….
El soldado que lo atendía bajó la mirada.—Tranquilo, muchacha.
Ya pasó.
Más atrás, un grupo de paramédicos trabajaba sobre una camilla donde yacía Orphie.Su cuerpo estaba cubierto de heridas cauterizadas, el traje rasgado, los cuernos astillados.El hueco en su espalda, donde antes residía Magus, sangraba un líquido oscuro y espeso.
—¡Aún respira!
—gritó un paramédico.
—Prepárense para traslado inmediato, ¡necesitamos estabilizarla ya!
Una chispa de alivio atravesó la mirada cansada del hombre que la atendía.—Vamos, niña… aguanta… —murmuró, presionando su pecho para mantener el pulso.—No nos dejes tú también….
El equipo médico cargó a los heridos hacia los vehículos.
Luces rojas y azules reflejaban las paredes ennegrecidas de la cavidad.El Escuadrón Obol había sido aniquilado.
.
.
.
Horas después, en la base de Seguridad Pública de Nueva Eridu, la sala de informes estaba envuelta en silencio.
Los ejecutivos y oficiales observaban los reportes holográficos.
Uno de ellos, un hombre de cabello gris y uniforme impecable, habló con tono seco—Esto es inadmisible.
¿Cómo fue posible que un Grand Hollow apareciera en una sección tan… controlada?
No hay registro de corrupción profunda en esa zona.
Una mujer con gafas ajustó el informe.—Los monjes del templo Yunkui confirmaron una anomalía espiritual, pero desapareció cuando el aprendiz murió.
Parece que usó la Qingming para sellar al Hollow.
Pero su templo base ya habia sufrido un ataque horas antes, con ese y el actual ya serian 4 Grand hollows detectados.
Eso era perturbador, nunca en toda su historia habian visto mas de un Grand hollow.
—¿Y los supervivientes?
—Trigger… ceguera total su antigua condicion le permitia manejar su entorno sin sus ojos, pero con lo que le hizo el Grand hollow,apenas podria orientarse.
Seed… parálisis parcial, daños irreversibles en las piernas.
Y la réplica… —hizo una pausa, bajando la mirada— Orphie Magnusson, sobrevivió.
Sin Magus.
El silencio se hizo denso.
Un oficial exhaló, apoyando las manos sobre la mesa.
—Entonces no queda la Capitán Magus, y el clon está dañado.
Inservible.
—Propongo su desecho inmediato.
Los clones de combate sin conexión a sus Constructos son un riesgo.
Asintieron algunos.Solo se escuchó el tecleo de datos y el zumbido de los ventiladores.
Hasta que la puerta se abrió.
El sonido de unos pasos firmes resonó en la sala.Un hombre alto, de cabello rubio pálido y traje medio formal con una abrigo moderno rojo, entró con una calma casi glacial.
Sus gafas reflejaban la luz blanca del proyector, ocultando sus ojos.
—Vash Heydrich —murmuró uno de los ejecutivos—.
Qué sorpresa.
Vash caminó hasta la mesa sin pedir permiso.Dejó su maletín sobre la superficie metálica.
—Uffff que dia…He oído sobre la situación del Escuadrón Obol —dijo con voz suave, casi amistosa—.
Me gustaría… ofrecerme para encargarme del proyecto Orphie.
Los ejecutivos se miraron entre sí, confundidos.
—¿Encargarse?
—repitió uno, con sorna—.
Es un clon dañado, señor Heydrich.
No tiene propósito.
Heydrich……..Aveces preferiria su otro apellido Stampede,pero era un sabor amargo.
—Justamente —respondió Vash, ajustando sus gafas—.
Y eso la convierte en un excelente punto de partida para rehabilitación experimental.
Ocean Industries dispone de un programa de reintegración.
Podría servirnos… y quizá, servirle a ella.
—¿Caridad, entonces?
—ironizó otro ejecutivo.Vash sonrió levemente.
—Digamos… curiosidad.No soy tan cruel.
El silencio volvió.
Finalmente, uno de ellos murmuró—Tómela.
No nos sirve.
Conocian el dolor de cabeza que el hombre podia ser si se lo proponia.No estaban en condiciones de denegarle nada con tantos incidentes que estaban ocurriendo.El proyecto Cazador Oni ya era un gran problema.
—Pero firme los papeles —añadió otro—.
Y pague el mantenimiento.
—Por supuesto —dijo Vash, sacando un cheque digital y firmándolo con un gesto.Koyanskaya tendria su cuello por hacer eso,pero era un ligero favor.
Mientras lo hacía, una sombra de melancolía cruzó su rostro.
Por un instante, algo en su expresión —la leve tensión en los labios, el suspiro contenido— traicionó la serenidad del empresario.
—A veces —dijo mientras cerraba el maletín—, lo que otros desechan… es lo único que aún vale la pena salvar.
Y sin mirar atrás, salió de la sala.
Maldita burocracia.
Vash salió de la sala de reuniones con el rostro cansado, oculto tras una máscara de serenidad que apenas se sostenía.
En cuanto la puerta automática se cerró tras él, la sonrisa amable que siempre mostraba ante los ejecutivos desapareció, dejando entrever un gesto vacío, pesado.
Se frotó el rostro con su brazo derecho —el falso, metálico, de tonos azul acero— y el zumbido mecánico acompañó su suspiro.
—Qué día más largo… —murmuró con cansancio, mientras se peinaba el cabello hacia atrás con la mano artificial, notando aún el olor a pólvora que había impregnado la sala de operaciones.
Marcó un número en su comunicador y esperó.
La voz que respondió era inconfundible: seductora, afilada, casi perezosa.
—Vash, cariño, ¿ya terminaste de jugar al héroe?
—preguntó Koyanskaya con tono dulce y venenoso.
Él dejó escapar una risa corta.
—Si le llamas “jugar al héroe” a salvar a una niña clon, entonces sí, terminé.
—Mhm… —el sonido de un bostezo elegante se coló en la línea—.
Supongo que otra boca que alimentar.
¿Qué harás con ella esta vez?
¿Adoptarla como mascota o como hija sustituta?
—Koyanskaya —replicó con voz más grave—.
Recuerda acostar a Tn temprano, ¿sí?
Y dile que no podré ir a su fiesta.
—Oh, qué tragedia.
Seguro se pondrá a llorar —respondió ella con un sarcasmo evidente—.
¿Y qué piensas hacer para compensarlo?
—Contrataré a las maids de Victoria Housekeeping —contestó Vash, masajeándose el cuello—.
Que bailen para él en bikini, si hace falta.
Si no mla recordaba se llamaban,Corin,Ellen y Alexandrina.Bien perfecto para no parecer un pesimo tutor.
El silencio al otro lado fue breve, pero pesado.
Luego, un suave susurro, cargado de picardía—Sabes que puedo chantajearte con eso.
—Lo sé —respondió Vash con resignación, y cortó la llamada antes de que ella pudiera seguir jugando.
Durante un segundo, se quedó allí, mirando el comunicador apagado.
El reflejo de su propio rostro en la pantalla le devolvió una mirada apagada, ojerosa, con un dejo de tristeza.A veces olvidaba que su pareja era una mujer tan brillante como cruel, con tendencias masoquistas hacia el castigo, tanto propio como ajeno.
Pero no era su culpa: había intentado construir algo parecido a una familia funcional en medio de todo este problema, y eso significaba aceptar a sus monstruos con sus virtudes.
“¿Por qué no tuve hijos con ella?”, pensó con cierta amargura.
La respuesta llegó sola.Porque sería una locura.
Una unión entre los genes hadou de Vash y la herencia espiritual de una Servant como Koyanskaya solo engendraría catástrofe.Lo último que necesitaba era traer otro error al mundo.
Mientras caminaba hacia el ascensor, la voz metálica del sistema anunció—Área médica de cuidados intensivos, piso dieciséis.
Las puertas se abrieron con un susurro neumático.
Vash entró y se apoyó en la pared, cerrando los ojos durante el trayecto.
Cuando las puertas volvieron a abrirse, el olor a desinfectante y ozono quemado le golpeó de inmediato.
Tras el cristal, vio a varios médicos rodeando una camilla.
Monitores, luces, y un cuerpo pequeño cubierto de gasas blancas: Orphie.Su respiración era débil.
Su rostro, apenas visible entre vendas.
Una niña que había sobrevivido a un infierno que no debería existir.
—Qué desastre… —murmuró Vash, observando los cables, los tubos, los parches de regeneración cutánea—.
Todo por un informe falso.
Un médico se acercó, reconociéndolo de inmediato.
—Señor Heydrich, el sujeto clónico sigue estable, aunque el trauma mental será difícil de revertir.
Las heridas físicas sanarán, pero… perdió casi el ochenta por ciento de la cola.
Vash asintió, sin apartar la vista del cristal.
—¿Cuánto tiempo necesita de reposo?
—Tres semanas, quizás un mes.
Pero le advierto… si su mente colapsa, no hay implante o terapia que la salve.
……..Carajo.
El hombre en traje apoyó la frente en el vidrio.
Por un segundo, su expresión se endureció, y murmuró para sí mismo—No te dejaré perderte también… Magus ya pagó suficiente.
Luego sacó su comunicador de nuevo y marcó otro número.
Esta vez, su tono fue más frío, casi de negocios.
—Aquí Vash Heydrich.
Necesito un cuidador con experiencia en rehabilitación y trauma, preferiblemente alguien del programa Hestia.
Sí, que esté dispuesto a trabajar con temas militares.…No, no es negociable.
La niña se queda conmigo.
Cortó la llamada, y sin apartar la vista de Orphie, susurró en voz baja, con una sonrisa triste—Bienvenida a casa, pequeña.
Aunque aún no lo sepas, vas a vivir.
Y si el mundo intenta quitarte eso otra vez… tendrá que pasar sobre mí.
Y derribar un ex cielo no es un merito posible.
.
.
.
Un día entero fue lo que Vash esperó, sentado cerca de la sala de cuidados intensivos, en una de esas sillas incómodas que parecían diseñadas para hacerte sentir horrible.
Su pierna emitía un leve zumbido cada cierto tiempo al estarla moviendo, y su taza de café —ya fría— se había vuelto parte del paisaje.
Los médicos entraban y salían, y el reloj sobre la pared marcaba el ritmo del cansancio.
Finalmente, la puerta se abrió con un leve sonido neumático.
Un joven de cabello claro, algo despeinado y con una expresión serena pero nerviosa, entró cargando una carpeta y una pequeña tableta.
Vestía un uniforme de colores vividos claro con el emblema rojo del Programa Hestia en el brazo izquierdo.
—Disculpe… ¿Señor Vash Heydrich?
—preguntó el muchacho con una voz tranquila, casi educada.
Vash levantó la vista, examinándolo unos segundos antes de levantarse.
—Sí, ese soy yo.
Tú debes ser el cuidador del programa.
El joven sonrió con cierta timidez, extendiendo la mano.
—Tn, del programa Hestia.
Recién asignado a este caso.
Es un honor conocerlo, señor Heydrich.
Vash estrechó su mano con firmeza, aunque su brazo metálico hizo un leve ruido hidráulico.
—No hace falta formalidades, chico.
Solo haz bien tu trabajo y no tendremos problemas.
—Luego le entregó un archivador grueso, con una etiqueta que decía “Proyecto Orphie — Designación C-04”.
Tn lo recibió, abriéndolo con cuidado.
Su rostro pasó de la curiosidad al desconcierto.—¿Esto… son datos militares?
—preguntó, hojeando páginas llenas de informes, diagnósticos genéticos y notas psicológicas.
—Así es.
—Vash se cruzó de brazos—.
Todo lo que fue, todo lo que es… y todo lo que tratarás de reparar.
—Sus palabras tenían un peso que no era fácil ignorar.
El chico bajó la mirada, asintiendo.
—Entiendo.
Supongo que… debo ser discreto.
—Más que eso —añadió Vash—.
Ella es un clon experimental.
Su condición mental es inestable, pero todavía hay esperanza.
El programa Hestia se creó precisamente para eso: para que personas con problemas aprendan a vivir, o al menos… a fingirlo.
Un loco sociable y tranquilo era mejor que un loco solitario y peligroso.
Peor porque Orphie sabia tacticas de guerrilla.Y de usarlas estando sin supervicion….
No querian que lo que pasaba con los ex cazadores de oni ocurriera de nuevo.
Tn lo miró en silencio un momento, procesando cada palabra.—Lo haré lo mejor que pueda.
—Luego sonrió débilmente, tratando de aligerar el ambiente—.
Aunque parece que mi primer trabajo ya viene con modo difícil activado.
Vash soltó una risa baja, sincera por un segundo.
—Bienvenido a Nueva Eridu, chico.
Aquí nada es fácil.
—Le dio una palmada en el hombro metálico y agregó—: Los equipos médicos la trasladarán mañana a una residencia en la zona boscosa de los distritos altos.
Una casa grande, segura, lejos del ruido.
Ahí podrás cuidarla sin interferencias.
—Entendido, señor Heydrich.
—Tn inclinó la cabeza.
Vash se giró hacia la salida, pero antes de irse, habló sin mirarlo.—Ten cuidado con ella.
No es una paciente común.
Ha visto cosas que la mayoría no podría soportar.
Si te dice algo que te asuste… escúchala, no la contradigas.Y luego llama al equipo medico.
Tn arqueó una ceja.
—¿Eso es una advertencia o un consejo?.Yo…no creo que se comporte de manera negativa o si.
Vash se detuvo unos segundos frente a la puerta, con la mirada fija en el pasillo iluminado.
—Ambos.Seria mejor prevenir —Luego se marchó sin añadir nada más.
El joven suspiró y se dejó caer en la silla que Vash había ocupado todo el día.
Se frotó la cara con las manos, dejando escapar una risa nerviosa.
—Primer trabajo y ya me asignan a una ex soldado clon traumatizada… genial.
—Miró el dossier abierto y añadió en voz baja—.
Bueno, Tn, querías estabilidad.
Aquí la tienes.
Su mirada se alzó hacia el cristal donde Orphie dormía entre tubos y monitores.
Su respiración era frágil, casi imperceptible.
—…Te cuidaré, ¿sí?
—murmuró, apoyando los codos sobre las rodillas—.
Aunque no tenga idea de cómo hacerlo todavía.
Fuera del cuarto, el reloj seguía marcando su compás, lento y constante, mientras la ciudad de Nueva Eridu seguía brillando en la distancia, ajena a la pequeña promesa que acababa de hacerse un cuidador inexperto a una niña rota.
_____^__________________________.
(ufffff miren nada mas, este Tn seria en la linea de tiempo un poco intermedio,justo cuando vash ya había adoptado al que tiene y cuando yixuan pasa su desmadre,pensaran joder y ese spoiler pero tranquilos….saben el final mas no todo el panorama del contexto.como paso como llego ahi 7w7 esperenlo cuando el lore de yixuan se actualice ………….y cuando a los tards les de un dolor testicular.
,y bueno….espero al menos les entretenga esta cosa y descuiden tratare de actualizar el de evelyn y Morgan……necesito mas ganas,cafe,neuronas,apoyo y listo 7w7).
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