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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 192

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192: Medusa fgo 192: Medusa fgo Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

—.

“Quédate”.

Aun inválida, me niego a rendirme.Mis pies… alguna vez fueron alas,herramientas perfectas que danzaban con el viento.Hoy son solo memoria, y yo,atada a esta silla que no perdona.

No quiero tu lástima,ni tu comprensión fingida.Solo pido tu amor sincero,aun si viene con espinas.

Tal vez no sea perfecta,tal vez el mundo me mire con pena,pero tú…tú me miras como si aún pudiera correr.Como si fuera solo una chica,no un recuerdo roto.

Y si para quedarte debo soportar tus tormentas,entonces que llueva.Que duela.Pero quédate.Quédate, por favor.

—Seed.

____________________________.

Era hermoso, bello, divino.

Algo que no podía ser humano.

Eso era lo que un ser sin descripción, sin nombre claro entre los hombres, representaba.

Tn.

Estaba sentado sobre una columna de mármol desgastado por la sal y el tiempo, los restos de un templo que alguna vez rindió culto al viejo titán del mar, Ponto.

El aire era húmedo y tibio, el aroma a sal y flores silvestres se mezclaba con la brisa del océano.

Tn vestía una túnica griega sencilla, blanca, suelta, y los rayos del sol se reflejaban en su piel con un brillo leve, como si una divinidad perdida lo hubiera tocado en su nacimiento.

Desde su posición, observaba el prado que se extendía hasta la orilla, donde tres hermanas jugaban entre risas.

Tres hijas del mar y la noche, guardianas de una belleza imposible.Euryale, de voz melódica y sonrisa traviesa.Stheno, altiva, burlona, siempre con aire de superioridad.

Y la menor, Medusa, más callada, más humana en su mirada….

Las mayores tenían un aspecto juvenil, casi infantil; su piel y cabellos brillaban como joyas bajo el sol.

Medusa, en cambio, era una mujer en toda regla.

Su cuerpo era mas desarrollado, su cabello ondeaba como la seda, y sus ojos purpuras, vivos,alta y hermosa con cabello largo, liso y morado o rosa que le llega hasta el cuerpo.

Era extraño cómo el mundo las había moldeado así: las inmortales eran eternamente jóvenes, pero la mortal, la humana entre ellas, era la que más se asemejaba a una diosa.

Tn los observaba desde siempre.

Desde que tuvo uso de razón, solo había permanecido en pocos lugares, errante, sin memoria clara de su origen.No sabía quién lo creó ni por qué podía sentir el eco de los dioses cuando los escuchaba hablar, pero lo aceptaba con calma, como acepta que el mar golpee siempre la costa sin razón aparente.

—¡Ah, Medusa, deja de fingir modestia!—rió Stheno, empujando suavemente a su hermana menor.

—¿No ves que ese… mendigo te observa otra vez desde su lugar?

Quizás crea que eres alguna ninfa del prado.

Medusa, ruborizada, frunció el ceño y trató de esconder su rostro.—No hables así de él, Stheno-nee sama.

Tn no hace daño a nadie.

Euryale, recostada en la hierba, sonrió de manera maliciosa.—¿Tn?

¿Así se llama ese… algo mhp?

Qué nombre tan poco digno para alguien que no es ni humano ni dios.

¿Qué es, Medusa?

¿Un espíritu errante que te sigue por aburrimiento?Llevamos bastante tiempo aqui y el apenas se mueve.

Era bastante raro.Parecia Astomi , raza de personas que no tenían necesidad de comer ni beber nada en absoluto.Pero posee divinidad por muy leve que sea.

Tn, aún distante, apoyó su mentón sobre la mano, sin perder la serenidad.

Sus ojos claros, del color del cielo antes de una tormenta, se entrecerraron apenas.

—Podría decir lo mismo de vosotras —respondió con voz tranquila, no era raro el ego que un ser divino tenia, asi que para que molestarse—.

Pequeñas hijas del Océano, siempre riendo, siempre crueles por que pueden serlo.

Euryale parpadeó, sorprendida, y Stheno soltó una risa incrédula.—¡Oh!

El mendigo habla… y hasta intenta insultarnos.

—No fue un insulto.

—Tn bajó lentamente de la columna, caminando hacia ellas—.

Solo una observación.

En esta isla sin forma, todos buscamos algo que nos distraiga del silencio.

Ustedes al pareser es desquitarse con la hermana menor.

Medusa levantó la vista, un poco conmovida, un poco confundida.—¿Desquitarse?

N-no es eso…ellas solo se comportan asi para que yo sea una buena hermana.

Él se detuvo frente a ella, su sombra rozando la suya, y sonrió con una melancolía serena.—A mi me parece muy difenrente, llevan un buen tiempo en esots prados y ellas se han comportado como unas arpias.

El silencio se hizo.

Solo el mar respondió, golpeando con suavidad las rocas del acantilado.

Stheno desvió la mirada, incómoda; Euryale frunció los labios con una sonrisa falsa, y Medusa, sin saber qué decir, solo apartó un mechón de su cabello.Tn, sin añadir más, se volvió hacia las ruinas del templo y tomó asiento de nuevo, como si aquel breve cruce de palabras hubiera sido suficiente para llenar la tarde.

Euryale y Stheno no le tenían mucha estima a ese mendigo.

A veces, entre murmullos, decían que debía ser un Astomi, una de esas extrañas razas que no necesitaban comer ni beber.

Pero sabían —aunque no lo admitieran— que aquel hombre no era un simple mortal.

Había en él algo más… una esencia divina, aunque débil, como si un dios olvidado le hubiera prestado el aliento solo para que existiera en esa isla.

Para Medusa, sin embargo, eso nunca importó.De todas las criaturas que habitaban la Isla sin Forma, Tn era el único que no la miraba con glorificasion ni con deseo.

Simplemente estaba.

Divinidad el mimso tiene eso.

Bellesa, el ya la tiene.Las demas criaturas carecian de la habilidad de la palabra.Siendo pocos en toda la isla con el cual poder hablar.

Y en esa calma, en su silencio, encontró un tipo de compañía que ni sus hermanas podían darle.

Pasaban las tardes juntos.

A veces caminaban entre los bosques bajos, donde las hojas se mecían con el viento marino.Otras, se sentaban en las piedras planas junto al océano, mirando cómo el sol caía detrás del horizonte, tiñendo las olas de rojo y oro.Tn rara vez hablaba mas haya de lo que Medusa preguntara.

Pero cuando lo hacía, sus palabras eran suaves, casi meditativas, aveces reprochandole por dejarse hablar asi por sus hermanas.

—¿No te cansas de mirar el mar cada día?

—le preguntó Medusa una vez, dejando que la brisa jugara con su cabello.

—No.

El mar cambia y es de lo poco que hacer por aqui —respondió Tn, sin apartar la mirada del horizonte—.

No es que me sineta tan comodo con algunas ninfas o tus hermanas cerca.

Medusa sonrió, algo nerviosa, no le era raro sabiendo que clase de cosas decian sus hermanas de el.—E-eh bueno,no puedo culparte eso, se que ellas no son las personas mas comprensibas,las ninfas en la actúan como espíritus de la naturaleza, encarnando y protegiendo elementos como ríos, árboles y montañas.

-Miro un poco apartando mechones de su cabello del rostro-A menudo solo estan bailando y cantando, y pueden ayudar a deidades o a veces interactuar con los mortales ofreciéndoles sanación o seduciéndolos.

-Un leve sonrojo lleno sus mejillas-Su naturaleza es vital, personificando la juventud, la belleza y la fertilidad, y a veces poseen la capacidad de transformarse o de profetizar.

Tn inclinó la cabeza, pensativo.—Quizás lo vi…No es que no me agraden,pero avece son algo intensas.

—Eso puedo entenderlo —susurró ella— porque sigues aquí, sin irte.Podriar ir a otro lugar en toda Grecia.

Él la miró por primera vez en todo el tiempo que tenian conversando, y la seriedad de su rostro se suavizó.—No me iré mientras haya alguien que mire conmigo.

Ese silencio posterior fue tan sincero que incluso las gaviotas parecieron respetarlo.

Por supuesto, Euryale y Stheno no soportaban esa quietud.

—¡Otra vez con el mendigo!

—gritó Stheno desde lejos, riendo con aire burlón—.

Medusa, querida, ¿qué te hace pensar que un hombre que no merece la atencion de una diosa tan benevolentes como nosotras?

—Ni si quiera yo lo comprendo Nee-san, pero como buena diosa permitimos que el mendigo mire nuestras figuras divinas —añadió Euryale, con una sonrisa maliciosa—.

¿O será que espera que la menor de las Gorgonas le dé un motivo para hablar?.Acaso espera que la menor le abra las piernas.

Medusa se sonrojó y les lanzó una mirada molesta.—Dejad de decir tonterías.

Solo conversamos.Por favor Nee-sama.

Tn, solo sintio que una lugera sensacion de molestia le estuviera tocando, se limitó a murmurar—No importa, Medusa.

Las palabras sin raíz se las lleva el viento.

Déjalas pasar.No es como si de verdad pensara en las tonterias que dicen.

Pero Stheno oyó aquello y arqueó una ceja.—¿El mendigo habla de etica?

Qué irónico.

No hay nada más sin etica que tu, criatura.

No perteneces a ningún dios ni a ningún reino.Eres bastante raro, que clase de “cosa” eres.

—…….De verdad quieres saberlo.Hijas de las deidades marinas Forcis y Ceto, acaso sus padres saben lo que hacen en esta isla.

Euryale soltó una risa forzada, aunque por un instante su mirada dudó.

Había en él algo… incómodo.

Algo que no podían clasificar, conocia el nombre de sus progenitores, no era raro que lo supiera tal vez Medusa se lo dijo, pero que usara eso para amenazarlas.

Quien se creia este mendigo.

Medusa, en cambio, bajó la mirada, ocultando una sonrisa.—No escuches a mis hermanas.

Les gusta sentir que todo gira a su alrededor.

—No las juzgo.

Así son los seres inmortales —dijo Tn sabiendo algunos de los mitos y problemas que seres asi ya habian causado—.

Cuando el tiempo no te toca, necesitas inventar algo que cause alguna emocion ya sea negativa o positiva, solo para sentirte viva.

Medusa lo observó, sorprendida por la profundidad de sus palabras.—¿Y tú?

¿Qué te hace sentir vivo, Tn?

Él tardó unos segundos en responder.Luego, extendió una mano hacia el mar, dejando que la brisa moviera su túnica.

—Esto.

El instante antes de que el sol desaparezca.

Ese momento donde parece que el mundo se contiene… es simple,tal vez incluso mundano, peor apreciar como el carro de Helios se oculta en oriente es una sensacion extasiante.

Ella siguió su gesto, mirando el sol hundirse lentamente en el horizonte.Y por primera vez, comprendió que aquel “mendigo” era algo que ni los sus hermanas ni las ninfas podían comprender del todo.

Solo Tn, el habitante de la Isla sin Forma.Y así, sin que ninguno lo dijera, ambos comenzaron a compartir más que tardes: comenzaron a compartir el silencio.

.

.

.

Con el paso de los años, el mundo fuera de la Isla sin Forma comenzó a recordar su existencia.Primero fueron marineros perdidos, luego pescadores en busca de fortuna… y después, sacerdotes, escultores y nobles deseosos de hallar un fragmento del paraíso.

Más y más humanos mortales comenzaron a llegar, guiados por los mitos de las tres hermanas divinas que habitaban el fin del mar.

Traían ofrendas, cánticos y alabanzas en nombre de la sabiduría de Atenea, creyendo que las Gorgonas eran sus mensajeras.

Poco a poco, los hombres levantaron templos sobre la arena blanca, columnas talladas con símbolos de serpientes y flores de loto.

El aire, que antes estaba lleno de risas tranquilas y el murmullo del océano, ahora resonaba con rezos y sacrificios.

Euryale fue la primera en recibir adoración.Los hombres caían de rodillas ante su belleza inmortal, sus voces se quebraban al verla, y muchos murieron sonriendo, encantados por su poder natural.

Le construyeron un trono de marfil adornado con zafiros, y la cargaban por los senderos de la isla, jurándole eternidad con lágrimas en los ojos.

Stheno no tardó en seguirla.

Su orgullo se alimentó del fervor humano: templos, estatuas, himnos…Cada palabra de los hombres la hacía sentirse más cerca del Olimpo, más perfecta, más distante.

Pero para Medusa, todo fue diferente.Los hombres se inclinaban ante sus hermanas, y apenas le dedicaban una mirada curiosa o lujuriosa.

Ella no tenía el brillo de lo divino.

Era mortal.

Y en ese mundo de alabanzas y oro, lo mortal no se adoraba.

Aun así, a Medusa no le importaba.Su refugio seguía siendo el mismo: una piedra junto al mar, una brisa suave, y Tn, el ser que no pertenecía a ningún dios.

—Cada día llegan más y más hombres…—murmuró ella, mirando las antorchas encendidas en la colina, donde Euryale recibía ofrendas—.

Antes la isla era silenciosa.

Ahora parece… otra…….me incomoda.

Tn, sentado a su lado, observaba el reflejo de las luces sobre el agua.—Los humanos buscan siempre un lugar donde poner su fe.

Si no encuentran dioses, los crean.

Si los crean, los destruyen.

Es su forma de existir.No es tan complicado, su vida es corta a comparacion nuestra.

Medusa suspiró, abrazando sus rodillas.-Mis hermanas parecen disfrutarlo.

Euryale dice que los rezos alimentan su belleza, que puede sentir la devoción en su piel……Pero lo que hcae con sus segidores mas bellos.-temblar-Me perturba un poco.

—Lo disfrutan —respondió Tn—.

Pero no es belleza lo que buscan esos hombres.

Es posesión.

Desean tener lo que no comprenden.Los pocos que en realidad pueden compartir lecho con ella, lo gosan.

Ella lo miró con cierta tristeza.—¿Y tú?

¿Por qué no te acercas a ellos?

Te tratan con respeto, te dejan flores y ofrendas, algunos te llaman ninfa del mar.

Tn sonrió con suavidad bufando un poco.—Soy un error que solo vive aqui, Medusa.

No merezco templos ni ofrendas.

Los dioses me ignoran, y los hombres solo me toleran porque no entienden lo que soy.

Medusa negó suavemente con la cabeza.—No eres un error, Tn.

Eres… mejor de lo que puedo opinar sobre otros habitantes en la isla.

Nadie en esta isla puede quedarse sin problemas más de un momento, excepto tú.

Él la miró, con los ojos serenos como el amanecer.—La tranqulidad solo existe en quienes la buscan.

Tú la tienes,por algo nos llebamos bien,.

Ella sonrió, aunque un poco de melancolía nublaba su mirada.

A lo lejos, las risas de sus hermanas llenaban el aire, los himnos humanos se mezclaban con el sonido de los tambores.

Medusa volvió la vista al mar, dejando que el viento le moviera el cabello.

—A veces me pregunto si los dioses miran todo esto, —susurró—.

Si saben lo que hacen los hombres en su nombre.

—Lo saben—respondió Tn, casi como si hablara consigo mismo—.

“Pero son dioses no es como si no tuvieran cosas importantes que hacer.

Solo intervienen cuando algo les hiere el orgullo.

Medusa lo observó, sorprendida por la gravedad de su voz.—Ah si¿Y qué te hiere a ti, Tn?

Él guardó silencio unos segundos, hasta que su mirada se perdió entre las olas.

—La soledad………

La tristeza, especialmente cuando es intensa o prolongada, puede desencadenar problemas.La soledad es una causa de una de ellas.

El viento se detuvo.

Y aunque Medusa no respondió, una lágrima pequeña rodó por su mejilla, cayendo sobre la arena.

Pero nada es para siempre.

El fervor de los hombres se transformó en arrogancia.

Los templos crecieron como hongos sobre la tierra sagrada, cada piedra tallada en nombre de Atenea, cada columna erguida como un desafío al cielo.Las ofrendas ya no eran flores ni cantos, sino sangre.

Los sacrificios se volvieron crueles; hombres y mujeres eran ofrecidos por superstición, creyendo que así prolongarían el favor de los dioses.El aire de la isla, antes puro y salino, comenzó a oler a incienso y ceniza.

Y en medio de ese fervor enfermizo, surgió una nueva idea.

Los sacerdotes propusieron que se establecieran sacerdotisas para el gran templo de Atenea.Entre todas las mujeres, el nombre que resonó más fuerte fue el de Medusa, por su pureza y su belleza que desafiaba incluso a las inmortales.

Las risas de Stheno y Euryale no tardaron en llenar los salones de piedra.

—¡Qué ironía!

—rió Stheno, sentada en su trono de marfil, rodeada de seguidores—.

Nuestra pequeña Medusa, tan tímida y callada, servirá a la diosa de la sabiduría.

Supongo que su virtud por fin tiene un uso.

—Claro que sí, —añadió Euryale, con voz empalagosa—.

Después de todo, es pura.

Jamás se acostaría con ese mendigo que la sigue a todas partes.

Medusa bajó la mirada, sintiendo el calor del rubor subirle por las mejillas.

—No habléis así de Tn, —murmuró, apretando los puños—.

Él no me ha hecho nada, solo ha sido amable.

Euryale soltó una risita burlona.—Amable, dice.

Es un milagro que ese ser todavía camine entre humanos.

Ni siquiera sabe lo que es amar.

¿Qué podría ofrecerte alguien así?Medusa querida~ mereces algo mejor.

La hermana menor solo bajo la cabeza, nunca quiso discutir con sus hermanas mayores.

Tn no estaba presente.

Ya hacía días que se mantenía alejado de la nueva civilización que se levantaba en la isla.Había visto cómo el hombre, con su fe vacía, destruía la tierra que decía venerar.Y aunque sus pasos eran silenciosos, la corrupción del fervor humano pesaba en el aire.

Desde lejos, en el bosque que aún conservaba el aroma del mar, Tn observaba las luces del templo.El mármol blanco de Atenea brillaba bajo la luna, y entre las sombras, se distinguía una figura: Medusa, vestida con los ropajes de sacerdotisa, un velo dorado cubriendo su cabeza.

Una noche, ella lo buscó antes de tomar su puesto en el templo.

Lo halló junto al río, sentado entre lirios, con la mirada perdida.

—Ya casi no te veo, —dijo ella con suavidad.Tn giró lentamente el rostro hacia ella.

—El ruido de los hombres me cansa, —respondió—.

Edifican templos para dioses que no se toman el tiempo de escucharlos, y destruyen la tierra que los alimenta.

Prefiero el silencio que las ninfas muestran ahora.

Medusa bajó la mirada, jugando con el borde de su velo.—Me han pedido ser sacerdotisa.

Dicen que mi pureza agrada a Atenea… y que así puedo proteger el templo de los hombres.

Tn la observó unos segundos, y una brisa fría pasó entre ellos.—¿Y tú qué deseas?

Ella dudó, apretando las manos.—No lo sé.

Tal vez… servir a una diosa me dé propósito.

Pero… —su voz tembló apenas— no quiero alejarme de lo poco que me hacía sentir viva.

—Entonces no te alejes, —dijo Tn, con una calma melancólica—.

Los templos no atan el alma, Medusa.

Si alguna vez sientes que el silencio te llama, sabrás dónde hallarme.

Medusa sonrió débilmente, y por un instante, su mirada brilló como el reflejo del sol sobre el agua.—A veces pienso que tú eres más sabio de lo que me gustaria ver.

Pero nunca me lo dirás, ¿verdad?”.

—¿Sabiduría?—Tn sonrió, apenas—.

Solo soy un espectador del mundo, Medusa.

No hay sabiduría en observar cómo se repiten los mismos errores.

Ella asintió, y tras un último vistazo, regresó al templo.

Desde que el templo se levanto, ningún hombre podía entrar en los dominios de Atenea.Medusa, aislada en el mármol y el incienso, comenzó a perder el contacto con el único ser que la comprendía.

Pero cada mañana, junto a la entrada de su habitación, hallaba flores de lirio frescas, aún con el rocío del amanecer.

Las tomaba en silencio, las acercaba a su rostro, y sonreía.

Sabía que venían de él.

Y aunque las risas de sus hermanas y el eco de los rezos llenaban los días,.

Medusa sabía que su verdadera amistad, aquella que no necesitaba palabras, seguía viva en el perfume blanco de los lirios.

Que mas podria pasar en la isla sin forma.

______________________________________.

(bien………como ya sabran siempre voy por lo mitologico…..y saben que se viene, pero para los que piensen que carajos es este tn,simple, lo revelare mas adelante que avance la historia,algo lenta,pero simple, no hare que medusa sea loca en el capitulo 1 porque bueno su personalidad……es bastante sumisa y autodepresiva si se trata de sus hermanas.no es extrovertida, prefiere analizar a las personas y sus acciones, siendo muy protectora con personajes como Sakura y capaz de sacrificarse por su felicidad.

Ella actúa por lógica, y no por ira o instinto.asi que trabajar con ella no seria tan facil).

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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