Waifu yandere(Collection) - Capítulo 195
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- Capítulo 195 - 195 Luminous valentine
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195: Luminous valentine 195: Luminous valentine Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.
Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
…………y bueno ya casi llegamos a los 200 caps…….necesito mas neuronas,que les de torsión testicular a los tards, y de paso dormir un rato.
Ok está waifu esta rara……es como cainabel una vampiro primogénita de rimuru y bueno no es que yo sea tan fan de su obra aunque se los mosntruos que son, hacer un tn para esta loca sin que lo mate mmmmmm tuve que implementar cosas y modificar.
Min-ah estaba afuera.El frío se colaba entre su abrigo negro, mordiendo su piel con la misma rudeza con la que el hambre le apretaba el estómago.Pero su misión era importante.
No podía rendirse.
Vestida de pies a cabeza con ropa oscura que ocultaba sus rasgos delicados, se apartó un poco la gorra para mirar el cielo gris y luego a su telefono.—¿Dónde estará Five?
—murmuró con una mezcla de impaciencia y anhelo.
Recordó al chico que había cautivado su corazón sin permiso.—Estúpido y sensual idiota —susurró, aunque por costumbre lo llamaba “señor”, tal vez por respeto… o tal vez por cómo la hacía sentir.
Era peligroso.
Era atento.
Y eso la confundía más que el frío o la soledad.
Suspiró, escondiendo una sonrisa bajo el cubre bocas.—De seguro la misión saldrá bien —dijo, como si con esas palabras pudiera convencerse asi misma.
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Gobernar un reino era un dolor de cabeza.Ahora, imaginar gobernar uno de vampiros y humanos era un tormento perpetuo.
Dos razas que, por naturaleza, no podían coexistir, mantenían una paz frágil sostenida únicamente por la fe…
una fe que ella misma había inventado.
La “Doctrina de la luminosidad”, un dogma artificial, tejido con mentiras piadosas y símbolos de unidad que jamás existieron.
Era el único muro entre la civilización y el colapso.
Pero últimamente, ese muro temblaba.
Los clanes vampíricos reclamaban mayor influencia en el consejo.
Los humanos, cansados de vivir bajo las sombras, gritaban por independencia.
Ella los miraba desde su trono de mármol negro, cada día más cansada.
La gobernante —Luminous Valentine, Reina del Umbral— apoyó su cabeza sobre un brazo del sofá mientras el murmullo de la corte se desvanecía con la tarde.
—¿Cómo llegamos a esto…?
—susurró con voz arrastrada, casi burlona—.
Ni siquiera sé si lo que sostengo sirve…..necesito unas vacaciones y dejar que Roy se encargue de todo.
Sus ojos heterocromáticos, uno azul y otro rojo, se entrecerraron.
El reflejo de las velas parpadeó sobre sus colmillos apenas expuestos, un destello de predadora aburrida.
Fue entonces cuando una presencia irrumpió en su conciencia.Una marea mágica, densa, primitiva, casi tangible.
El aire se detuvo.El suelo vibró con un rumor bajo, como un latido antiguo.
—…Eso no es un gigante —murmuró.No, los Verdaderos Gigantes, hijos de la tierra profunda, tenían una energía pesada, terrosa, predecible.
Esto era diferente.
Era afilado, puro, contenía algo… divino.
Sus labios se curvaron lentamente.
—Qué interesante.
No es uno de los grandes demonios… entonces, ¿qué eres tú?
Se levantó con elegancia.
Su vestido se meció como un río de obsidiana.Con un leve chasquido de dedos, los sirvientes y guardias se inclinaron automáticamente, pero antes de que pudieran preguntar, ella ya no estaba.
El aire estalló en una implosión de magia blanca y escarlata.Luminous desapareció del palacio, dejando atrás solo el eco de su risa.
.
.
A las afueras del Reino Night Garden, bajo un cielo encapotado, caminaba un joven.Su figura era delgada, su paso lento pero firme.Llevaba una máscara de la peste, ennegrecida por el tiempo.
La gente lo evitaba; los animales lo olían y huían.
Aunque no era un médico, su profesión era clara:Mataba lo que no debía existir entre los hombres.
No por odio, sino por orden.
Simplemente un dia se levanto y se propuso una tarea, muchos dirian que su meta de vida era absruda,pero hey si funcionaba bien podria vivir de lo que hacia.
Una voz dormida, una diosa que hablaba en sus sueños, le había dicho qué hacer.
Como persona algo creyente en la religion decidio escuchar la voz de esa diosa.
Al menos, eso creía haber entendido.
—“Purga el mundo”… ¿no?
—murmuró con ironía, mirando el horizonte.El sonido metálico de su bastón-hacha chocó con las piedras del camino.
Una ráfaga cortó el aire.Y entonces, ella apareció.
Luminous cayó desde las nubes como un fragmento de luna, su cuerpo envuelto en luz.
Cuando sus pies tocaron el suelo, la hierba se congeló, la presión mágica aplastó el aire.
El joven se detuvo.
La miró, sin inclinarse, sin temblar.
—…No eres humana…..
—Tampoco lo pretendo —respondió ella, sonriendo apenas—.
Y tú…
tampoco hueles a simple mortal.
—Depende de a quién le preguntes.
Luminous lo observó con detenimiento.
Había algo en él que le resultaba fascinante.
No temía, no huía.
Su energía era humana…
pero en su centro había algo anómalo, algo que desafiaba la ley natural.
—Dime tu nombre, cazador.
—Tn.
—Tn…
—repitió ella, saboreando las letras como si fueran vino—.
Qué curioso.
No suena muy normal.
El joven ajustó su máscara, sin mostrar interés.
Por primera vez en siglos, Luminous rió de verdad.
Una risa limpia, como cristal rompiéndose.
—Entonces, extranjero…que pretendes hacer… ¿por qué has venido a mi reino?
Tn la miró directo a los ojos.La respuesta fue simple.
—Porque mi diosa me dijo que mate.
Silencio.
Ni siquiera el viento se atrevió a soplar.
Y sin embargo, Luminous sonrió.No de miedo, ni de ira, sino de pura diversión.
—Ah…
—susurró—.
Así que ella te envió.Sus ojos brillaron con deseo y peligro mezclados—.
Bien.
Entonces, muéstrame si esa diosa tuya vale la pena.
El suelo tembló.
La reina extendió su mano, y el cielo se tiñó de rojo.
Así comenzó el primer encuentro entre la Reina Luminous Valseria y el campeón de una diosa desconocida:un duelo que estremecería el reino…y sembraría el principio de una obsesión.
Tn respiró hondo, el aire vibrando con energía mientras sus músculos se tensaban debajo de su ropa.
Agachó el cuerpo y el filo del hacha brilló bajo la luz lunar.
Un corte seco rasgó el aire —la hoja rozó un mechón del cabello plateado de Luminous.
Ella sonrió.No fue una sonrisa de sorpresa, sino una de puro deleite.
—Qué audaz… —susurró, mientras su voz se teñía de un tono encantadoramente cruel.
Su brazo derecho se cubrió en magia carmesí, y antes de que el sonido del metal desapareciera, lanzó un golpe.
El impacto resonó.
El puño de la reina chocó con el filo del arma, desatando una onda expansiva que arrancó la corteza de los árboles y levantó polvo por metros.
Tn retrocedió de inmediato, las botas arañando la tierra.
Sintió el drenaje de energía, un tirón invisible intentando succionar su fuerza vital.
Se apartó justo a tiempo.
Luminous rió, cubriendo su boca con elegancia, sus colmillos reluciendo como joyas.
—¿Qué pasa, campeón?
—preguntó con fingida dulzura—.
¿Acaso le temes a una dama?
Tn bajó su hacha, su respiración condensándose en el aire frío.
—Tú… no eres una dama —murmuró, su voz seca y cortante.
El brillo en los ojos de Luminous cambió; la burla se mezcló con curiosidad.
—Oh… qué lengua tan insolente.
—Su tono descendió a un susurro peligroso—.
Pero me gusta.
Ella levantó su mano, y la magia fluyó.
Encanto.El aire se volvió dulce, pesado, intoxicante.
El poder de Charm comenzó a envolverlo como una marea invisible, empujando a su mente a rendirse.
Pero Tn no cedió.
Apretó los dientes, gruñendo entre respiraciones.
Su cuerpo tembló, su pecho se tensó… y tosió, un hilo de sangre manchando su máscara.
—¿Ya tuviste suficiente?
—preguntó Luminous con aire de superioridad, dando un paso hacia él.
—…Me incomoda —jadeó Tn, con una mezcla de rabia y vergüenza en la voz.
La reina ladeó la cabeza.—¿Incomoda?
—repitió, divertida—.
Vaya respuesta para un mortal que apenas puede mantenerse en pie.
Ella volvió a intensificar su encanto, extendiendo su magia en círculos concéntricos, cada pulso impregnado de feromonas mágicas, susurros mentales y deseo inducido.El aire se deformó.
Los sentidos de Tn se vieron forzados, su visión se volvió difusa.
Pero entonces….
No la más ética, ni la más digna… pero sí efectiva.
Cerró los ojos, bajó el arma por un instante, y se obligó a imaginarla desnuda.
No con deseo,era demasiado racista para sentir eso por algo obviamente no humano.
Cada prenda, cada joya, cada detalle…
hasta que el poder del encanto perdió todo sentido.Aunque luchar con una medio ereccion era incomodo, el encanto ya no le nublaria la vista.
Luminous, de pronto, se detuvo en seco.La conexión mágica se rompió, y su expresión se torció en una mezcla de sorpresa y ofensa.
—¿Qué… qué demonios haces?
—preguntó, su tono quebrado por la confusión.
Tn abrió los ojos, sin inmutarse.
—No es de mi gusto —respondió, apoyando el hacha sobre su hombro—.
Pero funciona.Mmmm auqnue coba b seria lo mas cercano.
Por un momento, Luminous quedó muda.Y luego, rió.Una risa larga, brillante, deliciosa, entre incrédula y fascinada.
—Tú… —dijo, limpiándose una lágrima de risa—.
Eres imposible.Kukukuhahahaha-Sus ojos resplandecieron, esta vez con puro interés.
—Definitivamente no eres como los demás humanos.
Tn giró el mango del arma, flexionando las piernas.
—Pruffff aja lo que digas chupa sangre.
Y sin esperar réplica, se lanzó al ataque.El suelo se quebró bajo su paso, el aire cortado por ráfagas de magia azul y blanca.
Su hacha descendió como un cometa ardiente, y Luminous apenas alcanzó a cruzar los brazos para defenderse.
El impacto la empujó varios metros hacia atrás.Su vestido se rasgó en parte, el hombro descubierto, una delgada línea de sangre recorriendo su piel pálida.
Ella lo miró… y sonrió de nuevo.
—Sangrar por un hombre… qué sensación tan olvidada.
Su voz se volvió un susurro cargado de promesas.—Tn, campeón de una diosa que ni siquiera sé si existe… quiero ver hasta dónde puedes llegar.
El aire se partió en dos, y ambos desaparecieron en una danza de golpes, hechizos y risas que sacudieron el valle entero.
Los choques iban y venían de todas direcciones.Las ráfagas carmesí de Luminous cortaban el aire con precisión aterradora, cada una acompañada por destellos rojos que iluminaban el campo arrasado.
En algún punto, cansada de limitarse a la magia, desenvainó una espada —un estoque largo, delgado, brillante, hecho para golpes fatales.
La “Espada de Luminous Valentine” se refiere a Night Rose.
—Veamos si puedes seguir jugando, campeón humano—murmuró la vampiresa, girando la hoja entre sus dedos, el acero reflejando los relámpagos de su propio poder.
Tn no contestó.
Seguía imaginándola sin prendas, un ejercicio absurdo, pero efectivo; su mente mantenía el enfoque, el encanto desaparecía como humo.Golpe tras golpe, ambos se movían tan rápido que el terreno se convirtió en un cráter.
Los árboles se convertían en ceniza, las flores en polvo, y el aire en un rugido constante.
Luminous lanzó una estocada al cuello; Tn la bloqueó con el mango del hacha y giró el cuerpo, devolviendo el impulso con una barrida.
Ella retrocedió un paso, y por primera vez, su sonrisa titubeó.
—¿Sigues con esa mirada distraída?
—preguntó, mientras su cabello plateado flotaba con la electricidad mágica.
—…Estoy ocupado concentrándome —murmuró Tn, su voz amortiguada por la máscara.
El filo de su hacha cortó otra ráfaga de energía, que explotó en una lluvia de chispas.Ambos se separaron, respirando pesadamente.
Tn se apoyó en su arma, agachado, y colocó una mano sobre su costado, donde un corte le atravesaba la carne.
Con un leve destello azul, la herida comenzó a cerrarse.
Aprovechó para escupir por debajo de la máscara —una mancha de veneno púrpura cayó al suelo, humeando al contacto.
—…Tóxico.
—susurró con fastidio, y volvió a ponerse la máscara—.
Siempre olvido que estas malditas cosas hacen eso.-Pensar-No deberia la maldita luz de la luna joderla, digo la luz del sol es reflejada por la luna en teoria estos bastardos no podria salir de noche.
Como carajo justificaron eso.
Luminous levantó una ceja, divertida.—¿Maldita?
Qué palabra tan fea para dirigirse a una dama.
—Y te lo dije que no lo eras.
El silencio se rompió con un leve “tsk” y una sonrisa mordaz.—Me recuerdas a alguien… —dijo ella, agitando la espada—.
Aquel dragón insolente que destruyó mi castillo hace dos milenios.
Tn ladeó la cabeza, girando su hacha lentamente.—No tengo alas.
Y si las tuviera, no te habría destruido… Te hubiera pateado hasta el poso del infierno.Aunque si fuera un no humano seria racista con ellos.
Luminous soltó una carcajada cristalina.—Ohhh~ vaya que pensamiento tan interesante, pero sería aún peor que te comportes como esa lagartija.
Su tono cambió.
Las manos de la vampiresa se cubrieron de runas carmesí, y al chocar contra el suelo, una explosión de magia brotó a su alrededor.
El aire se volvió fuego líquido.
Tn saltó hacia atrás, y en el proceso comenzó a correr en círculos, cada paso levantando polvo y magia azulada.
El ritmo de sus pisadas se volvió un mantra: uno, dos, tres, impulso—uno, dos, tres—.
El aire rugió.
El giro de su cuerpo creó un pequeño tornado a su alrededor, una espiral de energía que crecía con cada segundo.
En su centro, su figura se volvió una sombra difusa.
Luminous alzó la vista, sus ojos brillando con fascinación.
—¿De verdad crees que ese truco de viento podrá—?
Su frase murió.
El vórtice se expandió repentinamente, arrasando con su magia carmesí.
Los hechizos que conjuró fueron desintegrados, los fragmentos de poder se disiparon como chispas de una fogata.
El viento la empujó hacia atrás, obligándola a cubrirse con el antebrazo.
Su vestido se agitaba violentamente, los mechones de su cabello azotaban su rostro.
—Tch…¿Qué eres tú?
—preguntó con un tono mezcla de enojo y curiosidad.
Desde el centro del torbellino, la voz de Tn resonó ronca, pero firme—Naide importante…simplemente matare lo que esa voz me dijo.
El suelo se quebró.
El aire gritó.El tornado se deshizo en un instante, y Tn apareció justo frente a ella, el hacha lista para caer.
Luminous apenas alcanzó a interceptar el golpe con su estoque.El impacto fue tan brutal que la empujó metros hacia atrás, clavando sus talones en la tierra, dejando una línea profunda en el suelo.
Ambos se quedaron quietos, jadeando, el eco de la colisión resonando en la distancia.
Luminous sonrió.Una sonrisa de desafío y deleite.
—No eres Veldora… —murmuró—.
Pero despiertas la misma emoción.Su lengua pasó por uno de sus colmillos, apenas un toque.—Quizás… incluso más.
Tn levantó el hacha sobre su hombro y respiró profundo.—Me alegra entretenerte, mosntruo.
Pero mi misión no era hacerte reír.
—Oh, lo sé.
—Sus ojos brillaron carmesí, intensos, encantadores, casi tiernos—.
Y por eso me gustas aún más.
El silencio que siguió fue pesado.El viento trajo el olor del hierro, de la tierra quemada… y del interés peligroso que había nacido entre ellos.
Tn se arrojó de nuevo con toda la fuerza que le quedaba.
El viento rugió detrás de su paso, su hacha brilló con un resplandor blanco azulado…Pero antes de que el golpe pudiera concretarse, Luminous desapareció.
Un destello carmesí.
—Demasiado lento, campeón —susurró su voz, helada y melódica.
Antes de que Tn pudiera girarse, sintió sus brazos rodearlo desde atrás.
Un abrazo frío, casi maternal… hasta que la magia fluyó.
Una corriente invisible le atravesó el cuerpo como agujas encendidas.
La habilidad Abrazo de la Muerte se activó; Luminous sonrió con deleite mientras su piel brillaba con runas rojas.
—A-ah… AAAHGGHHGHGHGHGHGHGHGHGHHG—Tn apenas alcanzó a soltar un sonido antes de gritar.Un grito crudo, sin orgullo ni contención.
El dolor no era físico —era su alma la que estaba siendo drenada, su esencia desangrándose gota a gota hacia ella.
Luminous apoyó su cabeza en el hombro del chico, riendo suavemente.—¿Y bien?
¿Dónde quedó toda esa valentía?
—murmuró, su voz cerca del oído de Tn—.
¿Dónde está el humano que decía odiar a los no humanos?
El cuerpo de Tn temblaba.
Su respiración se volvió errática.
Apretó los dientes, tratando de resistir, mientras su visión se teñía de negro y blanco.
—Tch… —gruñó entre jadeos—.
Cállate….
Sus ojos se movían frenéticamente, buscando una salida, una forma de liberarse, pero no podía mover los brazos.
La fuerza lo abandonaba segundo a segundo, su magia drenada, su cuerpo entumecido.
Luminous disfrutaba cada instante.Su expresión, entre cruel y seductora, se suavizó por un momento.
—Tranquilo, no dolerá tanto… al final te dormirás —dijo en un susurro cargado de falsa ternura.
El abrazo cambió.
Lo giró hacia ella, quedando frente a frente, sus cuerpos apenas separados por un hilo de de espacio.Sus ojos, uno rojo y otro azul, lo estudiaban como si fuera un espécimen interesante.
—Pobre criatura —susurró con una sonrisa arrogante—.
Deberías haber sabido que desafiar a una diosa tiene su precio.
La magia seguía fluyendo… hasta que algo duro golpeó su abdomen.
Luminous soltó un pequeño gemido y bajó la mirada.Su rostro, siempre sereno, se tornó de un tono rosado al comprender qué era lo que la había tocado.
—¿E-eh…?
—balbuceó, con una mueca entre sorpresa y vergüenza.-!C-como es tan garnde incluso entre tu ropa!.-.
—…no es lo que parece —jadeó Tn, apenas consciente—.
Maldita seas….
La distracción fue suficiente.
Con el último impulso que su cuerpo le permitió, Tn levantó su rodilla y giró el hacha con violencia, golpeando a la vampiresa en el costado.
El impacto la lanzó varios metros, rompiendo un árbol al caer.
Su vestido estaba desgarrado, su respiración agitada, su cabello desordenado.
Luminous se quedó de rodillas, su expresión una mezcla de furia y desconcierto.—¿Qué… demonios fue eso?
—murmuró, con un leve temblor en la voz.
Tn respiró con dificultad, apoyándose en el mango de su arma.
La sangre se filtraba por las grietas de su armadura, su cuerpo entero temblaba.Sonrió débilmente.
—Bueno… fallé —murmuró entre risas roncas—.
Pero al menos… no sin golpearla.
Sus piernas cedieron.El cielo parecía girar, y mientras caía de espaldas, su voz se quebró apenas en un susurro.
—Supongo… que algún monstruo tenía que derrotarme… tarde o temprano.Una pena… que mi diosa… pierda a su campeón.
Sus ojos se cerraron, la máscara ennegrecida reflejando la luna antes de tocar el suelo.
Luminous lo observó en silencio.
La noche entera pareció detenerse.El viento cesó.
Los árboles dejaron de moverse.
Se levantó lentamente, caminando hacia él.Se inclinó, y por primera vez no sonrió.
Su mano tocó la máscara del chico, con una suavidad que contrastaba con su anterior brutalidad.
—…Idiota —susurró, su voz apenas audible—.
No debiste hacerme sentir esto.
Se quedó allí, con la mirada fija en el cuerpo inconsciente, mientras el eco de su propio corazón la desconcertaba más que cualquier hechizo.
Luminous Valentine observó con detenimiento el rostro del muchacho que yacía inconsciente sobre sus piernas.
Su respiración era lenta, pero constante.La máscara resbaló suavemente de su rostro, revelando facciones jóvenes, casi delicadas, con una piel marcada por pequeñas cicatrices que parecían contar historias que ni el tiempo se atrevía a borrar.
La vampiresa ladeó la cabeza con una curiosa sonrisa.
—Qué criatura tan… curiosa —susurró, dejando que una de sus uñas afiladas trazara una línea invisible sobre la mejilla del joven—.
Podría matarte aquí mismo, ¿sabes?
Sería lo más sensato.
Su voz sonaba suave, melódica, pero cargada de aquella crueldad elegante que solo un ser antiguo podía dominar.—Sin embargo… hay algo en ti que me resulta interesante.
No eres un simple humano.
Menciono escuchar a una diosa…..acaso se trataba de una jugada para matarla.
El aire se tornó denso, vibrando con su poder.
Entonces, Luminous chasqueó los dedos.—Roy.
De la nada, una sombra dorada se materializó a su lado.
El hombre alto, de cabello rubio y porte regio, se arrodilló de inmediato ante ella, inclinando la cabeza.
—Mi señora, a su servicio.
—Su voz era grave, medida, como la de un caballero que comprendía bien su lugar ante una reina.
Luminous no apartó la vista del muchacho, jugando distraídamente con un mechón de su cabello.—Este humano…
—murmuró con un tono pensativo—.
No, no es solo un humano.
Tiene dentro de sí una energía extraña, antigua, casi familiar.
Si lo dejo libre, podría ser un problema.
Pero si lo domestico…
—sonrió con malicia, mostrando un destello de colmillos—.
Quizás sea una herramienta útil.
Roy levantó la vista, observando a Tn con frialdad.—¿Desea que lo mutile, mi señora?Sin una extremidad seria menos peligoso.
Luminous negó con un gesto perezoso de su mano, sin perder su sonrisa.—No.
Quiero que prepares una cámara especial.
Algo que pueda contener a este muchacho…
pero que no lo destruya.
Aún tiene valor para mí.
Roy arqueó una ceja.—¿Está segura, mi señora?
Ese poder que sintió… fue suficiente para preocupar incluso a usted.
Si llegara a despertar sin control—.
—Lo sé.
—Luminous interrumpió con voz firme—.
Pero por eso mismo quiero tenerlo cerca.
—Acarició el cabello de Tn con lentitud—.
Este chico tiene el potencial de destruir mi reino, Roy.
Pero también podría ser su guardián…
si lo amarro lo suficiente.
Con una potencia asi, ella ya no tendria necesidad de salir para luchar contra idiotas que ataquen.
El sirviente bajó la cabeza.—Entendido.
Haré los preparativos de inmediato.
Cuando Roy desapareció en una nube de oscuridad, Luminous bajó la mirada hacia el joven.Una tenue sonrisa cruzó sus labios mientras una chispa carmesí danzaba en sus ojos.—Mírate… tan salvaje, tan lleno de rabia y deseo —susurró—.
Eres como una bestia dormida.
Pero te haré mío, poco a poco.
No con cadenas…
sino con algo más dulce.
Con cuidado, colocó una mano sobre su pecho, dejando que un flujo suave de su magia se filtrara hacia su interior.
Sintió cómo su energía vital reaccionaba, inestable, como si algo dentro de él rugiera contra su toque.
—Tranquilo, pequeño~ —murmuró ella, casi maternal, mientras seguía drenando lentamente su energía para mantenerlo débil—.
Aun no es momento de despertar.
Durante unos segundos, lo observó en silencio.
La noche parecía haberse detenido a su alrededor.—Será interesante verte luchar entre lo que eres… y lo que puedo hacer de ti.
Con una última mirada, Luminous se levantó, sosteniendo el cuerpo inconsciente de Tn con sorprendente delicadeza.
—Bienvenido al Reino Night garden, mi pequeño monstruo.
—Su sonrisa se volvió más amplia, oscura, mientras desaparecía entre destellos de luz sangrienta—.
A partir de ahora… serás mío.
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(Ok……si alguien conoce a hatemonger de space marin ya sabra en que me base,1.este tn si es medio discriminador pero son mas ideas metidas en su cabeza por una diosa y esto lleva muuuucho pasando.2.
la supuesta diosa 7w7 jejeje pronto lo dire.3.Luminous es algo rara para lo que acostumbro ya que es una tsundere.una tsundere muuuuuuy inestable y apegada a lo yuri si tenemos encuenta sus tendencias).
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com