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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 200

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  4. Capítulo 200 - 200 Ellen Joe part 8 Zenless zone zero
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200: Ellen Joe part 8 Zenless zone zero 200: Ellen Joe part 8 Zenless zone zero Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

Ufffff me trae recuerdos, cuando recién empecé con yandere fue en el anterior halloween y mira a donde hemos llegado.Y bueno……espero seguir aquí un rato mas.

_________________________________________________________________________________________ Ellen terminó el último plato del estofado, dejando apenas el caldo vacío y un leve brillo de satisfacción en su mirada.

El cocinero los observaba entre divertido y sorprendido, mientras Tn ya se ponía de pie para pagar por todo.

Ellen intentó detenerlo, bajando la mirada con un leve rubor.

—Oye… yo puedo pagar lo mío —murmuró en voz baja, casi avergonzada.

—Nah —respondió Tn con una sonrisa relajada—.

Fue mi idea traerlos, así que corre por mi cuenta.

Además… —miró a Benny, que ya se relamía satisfecho sobre la mesa— creo que el pequeño comió más caro que los dos juntos.

Benny soltó un leve maullido, moviendo la cola con aire triunfal mientras Tn lo tomaba en brazos y lo colocaba sobre su hombro.

Ellen rodó los ojos, pero no pudo evitar sonreír un poco.

Había pasado tanto tiempo desde la última vez que alguien la hacía sentir así… tranquila.

Diablos como queria comerse un dulce y quitarse el aroma en sus sentidos.

—¿Quieres ir a descansar?

—preguntó Tn, notando que el cielo ya se teñía de un violeta profundo.

Las luces de neón comenzaban a reflejarse en los charcos del suelo, y la ciudad vibraba con su ritmo nocturno.

Ellen asintió lentamente, aunque su tono fue más tímido de lo normal.—Sí… supongo que podríamos dar por terminada la cita.

Tn se rió suave, caminando junto a ella.—¿Así que cita, eh?

Bueno para ser mi primera vez creo que lo hice bien.Tu que opinas benny.

“Meeeeeeuuuuuuuuu”.

Ellen se sobresaltó un poco, mirándolo de reojo, notando la sonrisa pícara en su rostro.—No pongas palabras en mi boca —bufó, ocultando el rubor con un leve movimiento de cabeza—.

Solo lo dije porque suena más corto que “salida casual”.

—Claro, claro —respondió Tn fingiendo estar convencido, y eso la hizo bufar de nuevo.

Caminaron por las calles de Nueva Eridu.

El ruido de la zona central se fue apagando conforme se adentraban en los distritos bajos.

Los letreros brillantes eran reemplazados por neones parpadeantes y las calles, antes limpias y llenas de gente, se volvían más angostas y húmedas.

En los callejones, sombras se movían entre luces rojas y violetas: bares llenos, tabernas de mala muerte, burdeles con música distorsionada.

El aire olía a metal, sudor y perfume.

Las ventanas de un prostibulo sonaban gritos entre mas declaraciones.

Benny maulló inquieto, su mirada felina recorriendo los alrededores.

Tn levantó la vista, observando cada detalle.—Así que… ¿aquí vives?

—preguntó con una mezcla de sorpresa y preocupación de que su maid tubiera que recorrer estas calles todos los dias.

Ellen se giró apenas, su rostro iluminado por una lámpara rota.—Sí.

No es precisamente un palacio, pero… es tranquilo.

Nadie se mete conmigo.

—Su tono fue directo, pero no carente de orgullo,renta barata y sabia luchar para defederse.

—Eso lo creo —dijo Tn sonriendo, mirando su silueta caminar frente a él.

Llegaron a un edificio viejo de concreto gris, con grafitis en las paredes y ventanas cubiertas con cortinas improvisadas.

El cartel de la entrada parpadeaba con un nombre ilegible.

Ellen se detuvo frente a la puerta metálica, girándose hacia él.

—Gracias por acompañarme —dijo en voz baja, cruzando los brazos, sin mirarlo directamente—.

Y por la cena.

Fue… agradable.

Tn ladeó la cabeza, algo confundido por la forma en que sus palabras se mezclaban entre frialdad y ternura.—¿Estás segura de que no debería quedarme un rato?

Es tarde y este barrio no parece muy… hospitalario.

Ellen iba a decir que no, pero un leve bostezo la traicionó.

Su cuerpo, aunque fuerte, ya pedía descanso.

Aun así, trató de mantenerse firme.—No hace falta… puedo arreglármelas sola.

—Sí, claro, hasta que te quedes dormida en la puerta —respondió Tn con una media sonrisa, desde que la conocia Ellen tenia esa costumbre de tomar leves descanzos.

Ellen lo miró con un destello en los ojos, entre irritación y afecto, y finalmente exhaló resignada.—Está bien… —dijo al fin—.

Pero solo porque sería irresponsable dejar que mi jefe se pierda en un lugar así.

Tn se rió suavemente, siguiendo su paso mientras subían las escaleras desgastadas.—Así que ahora me proteges tú.

Qué cambio tan curioso.

—No te acostumbres —respondió Ellen, aunque su tono era más suave que antes.

Mientras caminaban por el pasillo del edificio, el aroma de Tn volvía a invadir los sentidos de Ellen.

Su nariz captaba cada nota: el leve toque de jabón, el olor del ramen aún fresco, y ese aroma cálido y natural que la volvía loca sin entender por qué.

Su corazón latía más rápido, y mientras abría la puerta de su departamento, apenas podía concentrarse.

—Pasa… —murmuró, evitando mirarlo directamente.

Tn entró con cuidado, cargando a Benny, quien miraba todo con curiosidad.

Ellen cerró la puerta detrás de ellos, y por un segundo el silencio del lugar —apenas roto por el ruido lejano de la ciudad— la envolvió.

Su cerebro parecía girar en círculos, y sin saber por qué, lo que más quería era quedarse ahí… escuchando su respiración.

Tn miró el lugar y no pudo evitar pensar —joder… así es como vive Ellen—.El pequeño apartamento tenía el aire áspero de alguien que nunca esperó tener visitas.

Una cocina improvisada, con una mesa armada a base de tablones de madera mal encajados y tornillos desiguales.

Los muebles parecían ensamblados con piezas de autos viejos o recogidos de la basura; incluso había un sillón tapizado con una manta de distinto color, como si fuera un parche más de la decoracion,posters de artistas y bandas musicales junto a retratos tomados con una pesima camara.

En una esquina, una televisión de pantalla redonda chisporroteaba débilmente, de esas que apenas se veían en museos o tiendas de antigüedades.

Tn no recordaba haber visto una en funcionamiento —la suya en casa era una de las nuevas pantallas planas de plasma Ocean Industries, con inteligencia de voz y 4D táctil—.

Pero allí, con el zumbido del fluorescente y el olor a metal y jabón barato, todo se sentía… más real.

Si bien todo parecia raro, de cierta forma le agradaba.

Ellen cerró la puerta tras de sí, guiándolo con naturalidad por su espacio.—No es mucho, pero funciona —murmuró sin mirarlo directamente, mientras apartaba con la pierna una caja vacía—.

No tengo tiempo ni dinero para tonterías decorativas.

Tn sonrió apenas, intentando suavizar la tensión.—No te preocupes.

Es… acogedor —mintió, o al menos intentó sonar sincero.

Ella arqueó una ceja, dejando escapar una leve risa seca.—Eso no suena muy convincente, jefe.

—Lo intento —dijo Tn encogiéndose de hombros, mirando cómo Benny exploraba el lugar con la cola levantada.

El gato se subió sobre una caja y maulló con cierto desdén, mirando a Ellen con esos ojos brillantes que parecían juzgarlo todo.

Ellen entrecerró los suyos, creyendo escuchar algo.

“Meeewwwww”.

—¿Dijo “vives en un basurero”?

—preguntó con un tono amenazante.

“mewww meeeewwww miiiwwww mew mew”.

Tn contuvo la risa, fingiendo toser.—Eh… puede que sí.

Benny es un crítico de interiores bastante exigente.Aunque creo que solo estamos imaginando cosas.-miro al gato que seguia maullando mientras miraba el lugar y Tn tuvo que reprimir el querer decirle que se callara.

Ellen bufó y lo ignoró, caminando hacia la cocina.—¿Quieres algo?

Tengo… —abrió el refrigerador oxidado y miró dentro— cerveza de raíz sin alcohol, o… agua de la llave……

Tn levantó una mano negando.—Estoy bien, gracias.

No quiero causarte mas problemas.

—Como quieras.

—Ellen se estiró un poco y suspiró—.

Me voy a dar una ducha.

Ponte cómodo, pero no rompas nada.

—Prometo comportarme.

—Tn se dejó caer en una de las sillas, que crujió peligrosamente bajo su peso—.

Aunque no garantizo sobrevivir si esta silla se rinde.

—Si se rompe, le pongo otra tabla.

—Ellen sonrió de lado antes de caminar hacia el baño.

Mientras pasaba junto a él, su cola —esa mezcla perfecta de suavidad y fuerza— rozó el brazo de Tn por accidente.

Él se quedó inmóvil por un instante, sintiendo la piel erizarse.

La calidez del contacto fue fugaz, pero lo suficiente para dejarle una pequeña descarga de nervios en el pecho.

Ellen, sin mirar atrás, simplemente dijo—No mires la puerta del baño.

—!Kha!…Ni se me ocurriría —respondió Tn rápidamente, llevándose una mano a la nuca, riéndose bajo.

El sonido del agua fría comenzó a escucharse.

Ellen, tras cerrar la puerta, se apoyó unos segundos contra el muro, dejando escapar un suspiro largo.

Sentía cómo el calor en su rostro se disipaba con cada gota que caía.

Su piel se estremecía por el contraste del agua helada, pero eso la ayudaba a calmar su mente, a silenciar el instinto que rugía cada vez que olía a Tn.

Tranquila… solo es una ducha.

Solo es tu jefe… no un piences en nada raro.

“Dios todo poderoso que estas arriba…

¿Q-qué rayos es esto?…”.

Preguntó a nadie en específico.

Simplemente necesitaba expresar sus pensamientos para encontrar algo de calma.

Ella apretó los dientes, llevando una de sus manos hasta su zona más privada.

Tocando tentativamente su feminidad, viendo cómo sus dedos se empapaban con sus propios jugos.

“Tch E-esto es…

Demasiado peligroso…”.

Jadeó, intentando regular su respiración.

“Un segundo más, y en verdad lo habría hecho…”.

Las voces en su cabeza gritando.La voz del documental dandole informacion.

El cortejo en tiburones puede incluir que el macho muerda a la hembra para sujetarla.

El apareamiento ocurre mediante fertilización interna, donde el macho utiliza sus pterigopodios para inyectar esperma en la cloaca de la hembra.

Durante la temporada de apareamiento, algunas especies, como el tiburón gris, comen menos porque su principal enfoque es la reproducción.El cuerpo de los tiburones prioriza la energía necesaria para el apareamiento en lugar de la caza y la alimentación.

Ella jamás esperó sentirse de esa manera.

Podía sentir su excitación quemando en su vientre y pecho.

Haciendo su corazón latir rápidamente, mientras su mente daba vueltas sobre lo mismo.

La sensación del simple olor y aroma era embriagador.

Sería mentira decir que ella jamás había experimentado el placer del sexo.

Aunque solo fuera el placer que se había dado a sí misma en la soledad de una habitación oscura.O ese ligero romance de preparatoria que tuvo hace varios semestres.

Cabe decir que fue….decepcionante su anterior cortejante disgustaba de su rasgo de Thiren Shark.

Sin embargo, jamás había sentido algo parecido.

No era solo placer.

Fué una corriente de absoluto éxtasis que recorrió todo su cuerpo, hasta llegar a su cabeza.

Casi aturdiendola en el proceso.

Ella había asumido que podría soportar sus instintos, por eso consumio tanta carne y comida como pudo.

Ya que, al principio, si bien se sentía bien, no era algo destacable.

Era apenas un agradable cosquilleo en su zona íntima.

Pero cuando dejó de reprimir su habilidad…los instintos.

Apenas podía expresarlo en palabras.

El agua fría ayudó a calmar su mente, aunque no deshizo por completo la persistente comezón en su feminidad.

Sus instintos más básicos la estaban instando a masturbarse.

Pero ella se impuso.

Su entrenamiento y tiempo de experiencia le ayudaron a ignorar sus impulsos más primitivos.

Negándose a caer ante ellos.

Aunque eso no significa que haya sido fácil.

El pequeño río de líquido transparente y pegajoso que seguía fluyendo por sus piernas, mezclados con el agua fría lo dejó bastante claro.

Su cola se ajitaba,la sujeto para limpiarla.Pero la amldita cosa se ajitaba hasta que se golpeo a si misma con ella.

“Grrrrrr!

Quedate quieta maldita sea!.

Abrazo la protuberancia pero esta parecia moverse demasiado en contra de su pensamiento.

Miró su mano izquierda, la que usaba para casi todo, y la metió por debajo de sus piernas, la humedad y el agua fria haciendo poco ante su delirio.

La mano descansaba sobre su pelvis, donde un mechón de vello áspero rozaba sus dedos.

Nunca le había parecido útil depilarse; no tenía a nadie para quien hacerlo.

Y definitibamente no volveria con el ex.

No sabía por dónde empezar, así que cerró los ojos e intentó imaginar algo, distraerse.

Lo único que se le ocurrió fue el aroma de Tn y peor aun podia olerlo desde la sala de su apartemento,aun estando debajo de la regadera el aroma era insoportable.

Le parecía mal, no quería hacerlo con la imagen de Tn en mente.

Sentía que la observaban, lo cual era lo último que Ellen necesitaba.

Respiró hondo, con la voz temblorosa, y se concentró en los colores que veía tras sus ojos., el ruido de la regadera,suu cola parecio relajarse.

Su mano descendió lentamente, rozando su clítoris con el índice.

Se estremeció un poco al contacto.

No se sentía mal, simplemente era extraño….

Su dedo volvió a subir hasta el capullo y lo movió suavemente de un lado a otro.

Eso se sintió bien, la verdad… muy bien….

Sus extremidades se sacudían levemente de vez en cuando, y a veces perdía el ritmo de sus dedos.

Lo recuperaba presionando el brote, para asegurarse de que no se le hubiera dormido ni nada parecido.

Pero entonces la sensación creció.

La regadera desapareció bajo ella, sintió todo el cuerpo aturdido y su consciencia se concentró en su dedo índice mientras este acariciaba y rodeaba el sensible capullo.

Era extraño.

Ellen no gemía como los peliculas que había visto.

De hecho, estaba bastante callada; el único sonido a su alrededor era la regadera, los maullidos de benny, podia solo escuchar sus leves respiraciones,un ojo carmesi se abrio y parecia inyectado en sangre por la pura lujuria.

“No.”.

Mantuvo los ojos cerrados y se concentró.

Sentía que escalaba una montaña empinada y, a veces, resbalaba, interrumpiendo su avance.

No le importaba, tenía que terminar.

Ahora estaba demasiado metida en un lío.

Mover.mover.mover.mover.

Ellen no sabía qué esperar; nunca había sentido nada parecido.

Sabía lo que era un orgasmo y cómo se producía, pero ¿qué se sentía realmente?

¿Era intenso?

¿Gimiría o algo así?.Sus dedos no paraban de moverse.

Pero mientras seguía frotándose el clítoris, sintió que necesitaba saberlo.

Se frotó con más fuerza y ​​rapidez.

Eso también se sintió bien… casi mejor que antes….

De repente, sintió algo extraño.

Tenía la sensación de que algo iba a salir.

Pero estaba demasiado ida como para preocuparse.

Frunció el ceño y entreabrió la boca al intensificarse la sensación.

Veía estrellas, se le erizaban los dedos de los pies y de repente sintió una sensación de dicha.

La última vez que había sentido algo así fue cuando….

¡Akkgk!

Un grito mudo salio de su cuello cuando el sonido del agua ahogo todo.Nunca había sentido nada parecido a tal nivel de pureza mental.

Le gustó.

Muchísimo.El aroma podia visualizarlo,tomarlo.

Se humedeció los labios y recobró el sentido, frotándose con ese mismo dedo los pliegues ahora húmedos, resultado de lo que había hecho.

Retiró la mano y, sin pensarlo, se llevó el dedo a la boca.

Un sabor le inundó la lengua.

Un sabor inconfundiblemente… suyo.

Ellen se dio la vuelta y apretó las piernas, respirando con dificultad para calmarse.

Dudaba que hubiera sido un orgasmo de verdad, pero ¡carajo!, qué bien se había sentido….

Cuando se le pasó la sensación, se sintió sucia… como si hubiera traicionado a su cuerpo de alguna manera al hacer eso.

Fue maravilloso, pero sentía que la juzgaba una fuerza externa.

Quizás era aquella maldita cinta de documentales….

No paraba de escuchar solo esas partes.

Se incorpora y apaga la regadera se mira en el espejo.

Solo ahora empieza a sentirse poco atractiva.

Como si solo la gente atractiva tuviera permitido sentirse así.

Sabe que es natural, pero ese hecho estaba sepultado bajo un torbellino de pensamientos.

—————————————–.

Diez minutos después, Ellen salió con el cabello húmedo, vestida con su pijama de disfraz de tiburón: una prenda azul con capucha y aletas en la espalda.

Benny, que estaba husmeando sobre la mesa, se quedó quieto al verla y soltó un maullido que sonó casi como una carcajada.

—Ni una palabra, bola de pelo —gruñó Ellen, señalándolo con el dedo.

Tn volteó… y se quedó congelado.

La imagen era tan inesperada como adorable: Ellen, con expresión seria, pero envuelta en una pijama que parecía sacada de una caricatura.

—¿Eso es… un tiburón?

—preguntó Tn, intentando contener la risa.”Maldita sea quiero uno igual”.

El pensamiento del legendario visionario de la antigua Eridu cruzo su mente.

Una persona tan mitica que su propio nombre se aprendia en academias.

El gran Missatiburon.

—Es cómodo —respondió ella con una mezcla de orgullo y resignación—.

Y calienta.

No todos vivimos en departamentos con calefacción inteligente.

—No lo dudo —dijo Tn, sonriendo abiertamente ahora—.

Pero admito que no esperaba ver a la “fiera de la limpieza” convertida en un… peluche marino.

—Sigue hablando y te muerdo —replicó Ellen, aunque sus mejillas se encendieron.

Benny maulló otra vez, saltando al regazo de Tn, que no pudo evitar seguir riendo bajo.

Ellen se cruzó de brazos, pero en su mirada había una chispa diferente… una mezcla entre vergüenza, cansancio y algo que ella misma no quería admitir: tranquilidad.

Ellen se sentó en el viejo sillón que crujió bajo su peso, el teléfono agrietado entre las manos mientras revisaba distraídamente sus notificaciones.

Ignorando lo que hizo en la ducha.

El aire en el apartamento era tranquilo, solo se oía el zumbido leve de la televisión y el ronroneo de Benny sobre la mesa.

Tn tosió suavemente, un sonido leve pero que rompió el silencio.

Ellen levantó la vista justo cuando él, con una mano temblorosa, sacaba algo del bolsillo interno de su abrigo.

—Uh… —murmuró Tn, intentando sonreír mientras colocaba una pequeña caja sobre la mesa improvisada de madera—.

Tenía algo que quería darte.

Ellen ladeó la cabeza, su expresión era difícil de leer.—¿Qué estás haciendo?

—preguntó con un tono plano, casi desconfiado.

Tn tragó saliva, rascándose la nuca.—Es un regalo —dijo finalmente—.

Por, ya sabes… ser mi maid.

Por ayudarme con la casa, y… —sus ojos se desviaron un poco, buscando palabras—, por ser lo más cercano a una amiga que tengo.

Ellen se quedó inmóvil.

La palabra amiga resonó en su mente como una nota aguda en una habitación cerrada.Tn abrió la caja lentamente, revelando el teléfono nuevo: el mismo modelo que ella había estado mirando en la tienda, brillante, perfecto, con una pantalla sin grietas ni desgaste.

—Tn… —susurró, con una mezcla de incredulidad y alarma— ¿Qué es esto?

—Te vi mirando uno igual hoy —dijo él con una sonrisa torpe—.

Pensé que lo necesitabas.

El tuyo está bastante… —intentó buscar una palabra amable, pero no la encontró—, bueno, sobrevivió más de lo que debería.

No era el maldito nokia de su tio Five pero diablos que necesitaba uno nuevo.

Ellen bajó la mirada al aparato, sus dedos temblaban.—No… no puedo aceptar esto.

—Claro que puedes —dijo Tn con una suavidad que la descolocó—.

No es gran cosa.

Solo… quiero agradecerte.

—¿Agradecerme?

—repitió Ellen, su voz se quebró un poco—.

Primero me das trabajo, luego pagas mi comida, ahora esto… —sus ojos temblaron, el aire parecía volverse pesado—.

¿Qué estás planeando?

Tn parpadeó, confundido.—¿Planear?

No… no planeo nada, Ellen.

Solo quise ser amable.

Un tonto despreocupado y medio social.ALgunos podria aprobecharse de eso.

Ella se llevó una mano al pecho, su respiración se volvió irregular.—Nadie… nadie da tanto sin pedir algo a cambio —murmuró con un tono casi dolido—.

No en este maldito lugar.

Tn la observó, sin saber si debía acercarse o mantenerse en silencio.—No tienes que devolverme nada —dijo despacio, con sinceridad en los ojos—.

No espero nada.

Solo quiero verte bien, eso es todo.

Ellen alzó la vista, y por primera vez en mucho tiempo, su expresión era completamente vulnerable.Sus pupilas temblaban, el brillo húmedo amenazaba con asomarse en los bordes de sus ojos.

—¿Por qué tú?

—preguntó en voz baja—.

¿Por qué justo tú tenías que ser así…?

Tn no respondió.

Solo sonrió, un poco triste, y empujó el teléfono hacia ella.—Porque a veces, Ellen… ser amable con alguien no necesita un motivo.

Su familai era altruista,Ellen fue lo primero que tuvo en la vida aparte de Ben.

Ellen se quedó quieta, mirando el regalo como si fuera algo que no merecía tocar.

Su garganta ardía, sus manos temblaban, y por primera vez en meses, una lágrima cayó sobre la mesa, formando un pequeño círculo en la madera vieja.

Benny, con un maullido suave, se subió al regazo de Tn, rompiendo el silencio.

Ellen se limpió el rostro con la manga, fingiendo toser.

—Idiota… —murmuró entre dientes—.

Nadie hace eso.

Nadie.

—Supongo que soy una excepción —dijo Tn, encogiéndose de hombros.

Ellen respiró hondo, y con voz casi inaudible, agregó—Si algún día me rompo, será por culpa de cosas como esta.

Tn no dijo nada.

Solo se inclinó ligeramente hacia adelante, apoyando los codos sobre las rodillas, y susurró—Entonces prometo intentar no romperte.Je descuida no seria tan desalmado.

El silencio volvió a la habitación, pero esta vez no era incómodo.

Ellen, aún con la vista baja, tomó el nuevo teléfono con cuidado, como si temiera que desapareciera si lo apretaba demasiado.Sus labios se movieron apenas, casi en un murmullo—Gracias, Tn….

Tn sonrió y bostezó un poco, dejando que el silencio cómodo del apartamento se extendiera.

Luego, con una voz algo ronca, comentó—Deberíamos dormir, ¿no crees?

Ya es tarde.

Ellen levantó la cabeza de golpe, sus ojos brillando con confusión y sorpresa.—¿D-dormir?

—repitió, con un tono entre incrédulo y nervioso—.

Espera…

¿dormir los dos?

Tn ladeó la cabeza, un poco perdido.—¿Eh?

Sí…

—respondió con naturalidad, mientras se estiraba—.

Dormir con una amiga no sería raro, ¿o sí?

Ellen lo miró, con la boca entreabierta, sin saber si lo decía en serio o si simplemente no comprendía las implicaciones.—Tn…

¿en serio?

—preguntó en voz baja—.

¿Tú…

tú entiendes lo que significa eso?

El chico se quedó pensativo, rascándose la nuca mientras desviaba la mirada.—Bueno…

—murmuró, recordando algo—.

La tía Varsha solía dormirse encima de mí todo el tiempo, y no pasaba nada.

Así que…

supongo que no es un problema.

Ellen se llevó las manos al rostro, tratando de contener una mezcla de risa y frustración.—Oh por favor…

—susurró entre los dedos—.

¿Cómo puede alguien ser tan…

puro?

—¿Puro?

—repitió Tn sin entender—.

¿Eso es malo?

—No…

—respondió ella, soltando un suspiro resignado—.

Es solo…

extraño.

Tn ladeó la cabeza, aún sin captar el tono con el que se lo decía.—¿Por qué?

—preguntó con genuina curiosidad.

—Nada…

olvídalo —dijo Ellen, cruzando los brazos y girando la mirada hacia un lado—.

Solo me sorprendes a veces, Tn.

El chico parpadeó un par de veces antes de murmurar—¿Por qué?

¿Porque nunca tuve novia o algo así?

Ellen alzó la vista, sorprendida de que lo dijera tan directo.—Bueno…

—dijo ella con cautela—.

¿Tuviste?

Tn pensó unos segundos, luego negó lentamente con la cabeza.—No.

Nunca.

………..-_-.

—¿Y…

tu primer beso?

—preguntó ella, quizás esperando una historia divertida o algo que le diera un poco de contexto.

Tn respondió con total serenidad—Mi mamá.

Ellen lo miró en silencio.

Luego, lentamente, apoyó ambas manos en su rostro, frotándose los ojos con desesperación.—Dios mío…

—murmuró—.

Eres un maldito niño en todo esto.

—¿Por qué?

—preguntó Tn, confundido pero sin ofenderse.

—Nada, nada…

—repitió ella, ocultando una leve sonrisa entre sus dedos—.

Solo…

olvídalo.

En ese momento, Benny, el gato, saltó a la cama y se acomodó entre ambos, maullando con suavidad.

Ellen miró al animal, agradeciendo el corte repentino en la conversación.

Tn se recostó un poco, dejando escapar un suspiro tranquilo.

Sus ojos se desviaron hacia Ellen, y con voz baja, murmuró con una sonrisa sincera—Te ves kawaii con ese traje, Ellen.

Ellen se sonrojó levemente, intentando mantener la compostura.—¿K-kawaii?

—repitió, apartando la mirada—.

No digas cosas así tan de repente…

—¿Por qué?

—preguntó Tn, confundido de nuevo.

—Porque…

—dijo ella, sin saber cómo explicarlo—.

Porque sí.

Es raro.

El chico simplemente asintió, encogiéndose de hombros mientras se acomodaba.

—Bueno…

si tú lo dices.

Buenas noches, Ellen.

Ella lo observó unos segundos más, viendo cómo cerraba los ojos con total tranquilidad, como si nada fuera fuera de lugar.

Un suspiro se escapó de sus labios, suave, casi resignado.—Buenas noches, Tn…

—murmuró, girando la cabeza hacia el techo—.

Eres…

imposible de entender.

Y en medio del silencio, solo el ronroneo de Benny acompañó los pensamientos confusos y las emociones entrelazadas que flotaban en la habitación.

La cama era pequeña, y a Ellen no le quedó más remedio que recostarse un poco más cerca de Tn.

Sentía el calor de su cuerpo a pocos centímetros del suyo, y sin pensarlo demasiado, su cola de tiburón se movió suavemente, envolviéndolos a ambos como una manta improvisada.

Benny, satisfecho con su sitio entre los dos, empezó a ronronear, acurrucándose contra el pecho de Tn.

El aroma de él —una mezcla de jabón, metal y un leve toque de madera vieja— llenaba el aire, y el cerebro de Ellen comenzó a sobrecargarse.

Sus instintos, tan agudos y difíciles de contener, vibraban bajo su piel.

Pero…

el regalo, la amabilidad y la dulzura genuina de Tn, opacaban todo deseo salvaje.“Es solo bondad”, se repetía mentalmente.

“Solo eso…”.

Ambos se durmieron plácidamente, pero la mente de Ellen no descansaba.Los documentales de tiburones que había escuchado horas antes resonaban en su cabeza,caza,apareamineto,cria, mezclándose con visiones de su pasado: el rugido del Grand Hollow, la destrucción de la ciudad, los gritos de su madre, la sensación del agua helada y la sangre…Se estremeció en sueños.

La criatura rugio al cielo mientras la vision de adoracion a una estuta se grababa.

—Mamá…

—susurró, dormida—.

No…

no corras…

Su respiración se aceleró, hasta que un recuerdo distinto emergió: la voz severa de Lycaon, el mayordomo jefe de Victoria Housekeeping.

—“Ellen, las manos deben mantenerse firmes, los modales son la imagen del cliente.

Sonríe aunque no quieras.

La elegancia es tu escudo.Y por favor no duermas en horas de servicio”.

—Sí…

señor Lycaon…

—murmuró en sueños, girando sobre la almohada.

Recordó su entrenamiento, los días largos limpiando habitaciones, las otras maids riendo a escondidas, la sensación de no encajar.

Luego, su despido.

Su salida de la mansión.

La soledad.

El pequeño apartamento que ahora compartía con Tn.

—Solo…

necesitaba un lugar…

—balbuceó entre sueños—.

No era mi culpa…

no quería pelear…

Normlamente todas las maid vivian en la mansion de Victoria.Pero problemas con otras maids ocacionaron que Ellen tuviera que buscar otro sitio donde vivir.

Entonces sintió algo cálido.

La mano de Tn, que, aún dormido, se había movido inconscientemente, tocando la suya.

Ellen abrió los ojos lentamente.

La habitación estaba casi a oscuras, solo iluminada por la luz tenue que entraba por la ventana.

Giró la cabeza y vio el rostro tranquilo de Tn, dormido profundamente, respirando con suavidad.Durante unos segundos, lo observó en silencio.

—De verdad…

eres raro —susurró en voz muy baja, sin poder evitar una sonrisa pequeña y cansada—.

Pero…

eres amable.

Muy amable…

Benny levantó la cabeza, maullando apenas, como si confirmara sus palabras.

Ellen rió en un murmullo.—Sí, ya lo sé, Benny…

—murmuró, acariciándole la cabeza—.

Lo sé.

Su cola se acomodó de nuevo, protegiendo a los tres bajo su sombra azulada.—Buenas noches…

—dijo suavemente, cerrando los ojos—.

Supongo que…

puedo acostumbrarme a esto.

El sonido del ronroneo del gato se mezcló con el ritmo lento de la respiración de Tn.Por primera vez en mucho tiempo, Ellen durmió sin miedo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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