Waifu yandere(Collection) - Capítulo 204
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- Capítulo 204 - 204 Akiza izinski yu gi oh
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204: Akiza izinski yu gi oh.
204: Akiza izinski yu gi oh.
Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.
Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
Muchos pensaran que mis tn no tienen mmmm mucha trama o personalidad pero como adivinaron hice esto a propósito, me gusta darle desarrollo a las waifus, donde vieron yanderes tengan personalidad o desarrollo, siempre es igual nunca le dan personalidad a las wiafus y las dejan en pvtas ninfomanas adictas o como secundarias asi que por eso me enfoco en las waifus les doy pasado,historia y mucho protagonismo.
Así que esa es la razón de que me enfoque en las waifus,ya sea en suculencia o lore yandere.
Darle mas protagonismo y hacer una mujer de verdad no como el señorito Disney.
____________________________________________________________________________________ Subestime a la waifu…no soy experto en yugioh ni de joda por eso haré malabares con esto y bueno 👍.
^^_____________//////________.
Akiza caminaba con la cabeza gacha por los pasillos de la Academia de Duelos.
Su semblante estaba apagado, los pasos lentos, y sus ojos no reflejaban más que una mezcla de cansancio y desdén.
La presión en la academia era sofocante.
Los rumores sobre sus poderes, sobre cómo podía hacer que sus monstruos cobraran vida y causar heridas reales, habían convertido a la joven en un espectro solitario entre estudiantes que preferían huir antes que cruzar su mirada.
Nadie quería enfrentarla.
Nadie quería sentir el filo real del Dragón de la Rosa Negra.
Hasta ese día.
Por accidente, mientras giraba por uno de los corredores del ala oeste, Akiza chocó contra alguien.
El golpe la hizo tambalearse hacia atrás, y un par de cartas cayeron de su mano.
—Ah… lo siento —murmuró ella, recogiendo las cartas sin levantar la vista.
—No pasa nada.
—La voz del chico fue tranquila, sin rastro de miedo ni ironía—.
Eres Akiza Izinski, ¿verdad?
La de la clase avanzada.
Ella alzó la mirada.
Frente a ella estaba un joven de cabello oscuro, uniforme ligeramente desalineado, con un aire relajado que contrastaba con el respeto nervioso que la mayoría fingía al hablarle.
—…Sí —respondió Akiza con frialdad—.
¿Y tú eres?
—Tn.
Solo Tn.
—Sonrió, extendiendo una mano amistosa que ella no tomó—.
Escuché mucho sobre ti.
Quería pedirte un duelo.
Akiza arqueó una ceja.—¿Un duelo?
¿Conmigo?
—Claro.
—Su sonrisa no se borró—.
Dicen que nadie puede ganarte, así que pensé que sería divertido intentarlo.
Por un momento, ella creyó que se trataba de otro arrogante que buscaba fama, otro que huiría en cuanto viera al Dragón de la Rosa Negra.
Pero había algo en su tono… algo sereno, como si no le importara perder, como si solo buscara entenderla.
Suspiró.—Haz lo que quieras.
Pero no digas que no te advertí.
Ambos se dirigieron a una de las salas de duelo vacías.
El sonido de las puertas cerrándose resonó como el inicio de un juicio.
Los discos de duelo se activaron con un chasquido eléctrico y las proyecciones holográficas comenzaron a formarse en el aire.
Tn ajustó su visor y sonrió.—Espero que no te contengas, Akiza-san.
—Nunca lo hago.
—Su voz se volvió más firme, más fría.
Ambos gritaron al unísono:—¡DUEL!
(OK lijera aclaracion….no soy un jodido experto o conocedor de los duelos de cartas ….asi que solo ire por el yandere porque joder no pienzo hacer calculos para un fic ni en joda).
El duelo comenzó.
Akiza abrió con Caballero de la Rosa del Atardecer, su carta favorita para establecer el ritmo.
—Invoco al Caballero de la Rosa del Atardecer —declaró—.
Y gracias a su efecto, puedo invocar especialmente a Lord Veneno en modo de ataque.
Las raíces se retorcieron en el suelo del campo, manifestándose en una criatura vegetal que exhalaba un vapor púrpura.
El aire vibró con energía psíquica; incluso la proyección parecía demasiado real.
Tn observó sin inmutarse.—Eres rápida —comentó con calma—.
Pero los que se precipitan tienden a dejar huecos.
Colocó una carta en el campo, y el resplandor azul de su carta de trampa parpadeó.—Coloco dos cartas boca abajo y convoco al Junk Defender en modo de defensa.
Un autómata metálico emergió, arrodillado con un escudo resplandeciente.
Su presencia irradiaba estabilidad, como si el suelo mismo se afirmara bajo él.
(como dije no soy experto asi que hare malabares con esta cosa asi que si me equivoco…para empezar bien dije no ser experto y apenas y vi el anime).
Akiza lo notó.—Una carta defensiva… no te servirá de mucho cuando ataque.
—Eso está por verse.
Ella frunció el ceño.—Ataco con Lord Veneno.
El monstruo arremetió con sus zarcillos, pero el escudo del Junk Defender brilló, dispersando el ataque.
—Efecto activado —dijo Tn con una sonrisa leve—.
Cada vez que me atacas, mi Junk Defender aumenta su defensa.
Akiza apretó los dientes.—¿Así que usas monstruos de defensa…?
—Exactamente.
—Sus ojos brillaron con inteligencia tranquila—.
Mi estilo no es destruir.
Es resistir.Perderas todos tus puntos de ataque antes de que necesite moverme.
Era un peleador de desgaste.
Ella bajó lentamente su mano.—Eres el primero que no trata de superarme con fuerza….
—Porque no se puede detener una tormenta golpeándola.
—Su tono se volvió más suave—.
Solo hay que mantenerse firme hasta que pase.
Por un instante, el silencio llenó la sala.
Las luces del campo de duelo parpadeaban, reflejándose en los ojos de Akiza.
Ella no sentía miedo en su oponente.Solo calma.
Y esa calma… era más aterradora que cualquier grito de pánico.
El duelo avanzaba con un ritmo vertiginoso.
Las cartas chocaban, los monstruos rugían, y la tensión era casi tangible.
Akiza respiraba con fuerza, el sudor deslizándose por su frente.
Internamente, algo rugía dentro de ella… esa otra voz, su segunda personalidad, la que ansiaba ver dolor, destrucción, sometimiento.
—Déjame salir… —susurró esa voz en su mente, fría y dulce a la vez—.
Déjame aplastarlo, déjame mostrarle lo que realmente somos….
Akiza cerró los ojos un segundo, respirando hondo.—Cállate —murmuró entre dientes, apenas audible—.
No lo necesito… puedo ganar sin ti.
El campo volvió a iluminarse con el destello del Dragón de la Rosa Negra, cuyas alas se extendieron imponentes.
La presión psíquica llenó el ambiente, haciendo vibrar las paredes.
Pero Tn seguía igual: tranquilo, de pie, observando con los brazos cruzados y una sonrisa leve.
—Así que esta es tu famosa energía —comentó con voz relajada—.
Admito que impresiona, pero… no me alcanza.
Akiza apretó los dientes.—¿Qué… dijiste?
Tn levantó una carta y la colocó sin prisa.—Dije que no me alcanza.
Verás… soy un duelista de desgaste.
—Su sonrisa se amplió apenas un poco, con un toque de picardía—.
Tú puedes quemarte como una llama furiosa, pero al final… se te acabará el aire antes de que yo tenga que moverme.
Akiza tembló de rabia, sintiendo cómo algo dentro de ella quería romperse.—¿Crees que puedes… resistirlo todo?
—Su tono se volvió más agudo, más cargado—.
¿Que puedes quedarte ahí, inmóvil, mientras yo lo destruyo todo?
—No lo creo —respondió él con una calma casi insultante—.
Lo sé.
Por un momento, ella se quedó quieta.
Su corazón palpitó con fuerza.¿Era posible?
¿De verdad aquel chico podía resistir todo lo que tenía?Esa idea la estremeció.
Y, para su sorpresa… la emocionó.
Era exictante.
Una sonrisa leve, apenas perceptible, se formó en sus labios.—Entonces… te lo demostraré.
El campo se sacudió.
Rosa Espléndida apareció, girando sobre sus pétalos, lanzando ondas de energía que redujeron el poder del Junk Warrior Extreme.
Tn solo asintió, bajando la mirada un instante.—Bien jugado.
Pero mi trampa sigue activa —levantó una carta boca abajo—: Barricada de Luz.
Los monstruos en defensa no pueden ser destruidos este turno.
El ataque de Akiza rebotó en una muralla de luz.
El campo tembló, pero el defensor metálico seguía de pie, intacto.
Ella exhaló, frustrada, pero también fascinada.Su poder psíquico no lo afectaba.No había miedo en él, ni siquiera presión mental.
Era como si su energía simplemente se desvaneciera al tocarlo.
—¿Cómo… haces eso?
—preguntó entre jadeos, con un brillo curioso en los ojos.
Tn se encogió de hombros, sin perder la sonrisa.—Digamos que mi mente ya está llena.
—Se señaló la cabeza con el dedo, riendo suavemente—.
Saturada de estupideces, como dirían mis maestros.
Tal vez por eso nada logra entrar.
Akiza lo miró incrédula, y luego soltó una risa breve, seca, pero auténtica.—Eres… extraño….demasiaod estupido para ser verdad.
—Lo dicen mucho.
El duelo continuó.
Minutos se sintieron como horas.
Cada carta, cada invocación, era un choque de fuerzas opuestas: su naturaleza destructiva contra su voluntad inquebrantable.
El fuego contra la piedra.
La flor contra el acero.
Akiza sentía cómo su poder psíquico se arremolinaba, su otra personalidad rugiendo dentro de ella como una bestia encadenada.
—¡Déjame salir!
—le gritó desde lo más profundo de su mente—.
¡Puedo romperlo!
¡Puedo destrozar su mente!
¡Déjame!
Ella se llevó una mano a la cabeza, resistiendo el impulso de liberar ese torrente oscuro.—No… no lo haré.
No contra él.
Tn la observó en silencio.—Tu mirada cambió —dijo suavemente—.Holi holi sigues enfocada en el duelo… si quieres podemos parar o puedes continuar ¿verdad?
Akiza no respondió.
Solo bajó la vista.El brillo de su duel disk titilaba con intensidad, pero su respiración se estabilizó poco a poco.
—…No sabes cuánto quiero seguir.
Tn asintió lentamente.—Entonces, déjame ser tu muro un rato más.
Golpea todo lo que necesites.
Yo aguantaré.
Por primera vez en mucho tiempo, Akiza no supo qué decir.Ni qué sentir.
Solo supo que, frente a ese chico que no se quebraba, su corazón… comenzó a latir con algo más que furia.
El duelo se prolongó hasta el punto en que ambos campos quedaron vacíos, sus energías agotadas, y el reloj marcó el final del encuentro.
Un empate.El silencio en la sala de duelo era casi reverencial, roto solo por las respiraciones entrecortadas de los dos duelistas.
Akiza exhaló con cansancio, sus hombros temblando apenas.
Las luces del campo se desvanecieron lentamente.Tn, por su parte, se llevó la mano a la cabeza, dándose unos leves golpecitos como si intentara despejarla.
—Uf… —rió suavemente, con esa serenidad que nunca lo abandonaba—.
Fue un increíble duelo.Alzó la vista, observándola directamente—.
Me gustaría repetirlo alguna vez.
Akiza parpadeó, sorprendida.—¿En serio…?
—murmuró, como si no creyera haber escuchado bien—.
La mayoría no quiere volver a verme después de un duelo.
—Bueno —respondió él, sonriendo—, supongo que no soy “la mayoría”.
Ella lo miró con cierta incredulidad, pero antes de que pudiera replicar, Tn inclinó la cabeza, algo pensativo.—Aunque… hubo un momento… —dijo en voz baja—.
Por un instante me asustaste.
Cuando te comportaste un poco… raro.
Akiza se tensó de inmediato.El corazón le dio un vuelco, y su respiración se detuvo por un segundo.—¿Raro?
—Sí… tus ojos.
Cambiaron por un instante.
—Ah… eso.
—Forzó una sonrisa, intentando sonar natural—.
No fue nada.
Deberías ignorarlo.
Tn la observó con curiosidad, pero no insistió.—Está bien, si tú lo dices.
Sin embargo, la calma duró poco.
En el reflejo del visor de Tn, por apenas un parpadeo, algo se movió.
Akiza inclinó la cabeza, pero su expresión había cambiado: sus labios se curvaron en una sonrisa lenta, casi peligrosa, y su voz se volvió más profunda, más segura, cargada de una dulzura inquietante.
—¿Sabes, Tn?
—dijo mientras se acercaba unos pasos—.
No todos podrían enfrentarme así y salir de una pieza.Su mirada era intensa, felina, casi hipnótica—.
Tal vez debería… agradecerte personalmente.
Tn retrocedió apenas, confundido, aunque su tono se mantuvo ligero.—¿Agradecerme?
Bueno, con un “gracias” basta.
No hace falta… eh, dramatismo.
Ella soltó una risita baja.—Oh, pero sería aburrido solo decirlo, ¿no crees?
Su voz destilaba algo diferente.
Era Akiza… pero no del todo.
La segunda personalidad se asomaba a través de su sonrisa y de su mirada ardiente, moviéndose con una elegancia calculada.
Tn entrecerró los ojos, ladeando la cabeza.—Tú no eres exactamente la misma Akiza de hace un minuto, ¿verdad?
O la chica era rara o tenia serios problemas de bipolaridad.
Ella se inclinó hacia él, con una sonrisa tan hermosa como peligrosa.—Quizá no.
Pero soy la parte que realmente disfruta verte luchar.
Es entretenido hacer duelos interesantes.Un empate hump no recuerdo la ultima vez que tuve uno.
El aire entre ambos se volvió denso, eléctrico.Por un instante, Tn sintió una presión psíquica rozar los bordes de su mente… pero se disolvió tan rápido como llegó.
Akiza parpadeó.
Su expresión cambió de inmediato; retrocedió con un leve temblor en los labios.—¿Qué… qué dije?
—murmuró, confundida.
Tn la observó con una mezcla de preocupación.Como fue que ella cambio tan rapido.—N-nada que no puedas arreglar con un descanso —respondió con suavidad, como si quisiera aliviar su vergüenza—.
Aunque… debo admitir que por un momento creí que ibas a hacerme algo.
Ella se sonrojó de inmediato.—¡N-no digas eso!
Solo… fue un lapsus.
Olvídalo.
Él sonrió, tranquilo, como si nada extraño hubiera ocurrido.—Hecho.
Olvidado.
—Guardó sus cartas en el estuche y se estiró un poco—.
¿Qué dices si vamos a comer algo?
Me dio hambre después de tanto duelo.
Akiza lo miró incrédula.—¿A comer?
¿Conmigo?
—Claro.
—Se encogió de hombros—.
Dudo que el hambre haga excepciones por reputación.
Ella bajó la mirada, pensativa.—¿No te importa lo que dirán?
Mi reputación… lo que la gente piensa de mí.
Tn cruzó los brazos y la miró con esa calma que tanto la desconcertaba.—La reputación de un duelista importa poco o nada.
—Su tono fue firme, pero sereno—.
Lo que importa es cómo juegas… y lo que haces cuando el duelo termina.
No se comporto como una mala perdedora y el juego amistoso era lo suyo.
Eso es….nuevo.
Akiza sonrió de verdad.No la sonrisa fría de una duelista ni la expresión forzada de alguien acostumbrado a fingir indiferencia.
Era una sonrisa suave, tímida, pero sincera.
—Supongo que… no eres como los demás.
—Eso intento.
—Tn le tendió una mano—.
Vamos.
Te invito.
Ella dudó por un instante… y luego la tomó.Ambos caminaron hacia la salida de la sala, mientras el eco de sus pasos resonaba en los pasillos vacíos.
En lo más profundo de su mente, la otra Akiza observaba en silencio, sonriendo con una mueca peligrosa.—No lo niegues… te intriga.Y aunque Akiza intentó ignorarla, su corazón lo confirmó en silencio.
.
.
En la cafetería, el ambiente era más relajado que el de la arena de duelos, pero para Akiza, seguía sintiéndose como un campo de batalla.
La mayoría de los estudiantes mantenían cierta distancia, lanzando miradas curiosas o murmurando en voz baja.Tn, sin embargo, parecía ajeno a todo eso.
Había conseguido una mesa cerca de la ventana, y mientras comía con calma, le hablaba a Akiza como si fuera una compañera cualquiera.
—Admito que no esperaba que comieras tan tranquilo —comentó ella, intentando sonar ligera.
Tn sonrió con esa calma característica.—Y yo no esperaba que aceptaras venir.
Así que supongo que ambos estamos rompiendo pronósticos.
Akiza bajó la vista, esbozando una sonrisa leve.
Pero mientras hablaban, algo dentro de ella comenzó a cambiar.
Una presión leve en su pecho, una sensación conocida.
Su otra voz se deslizaba entre pensamientos, suave como un susurro en el oído.
“Está relajado… demasiado confiado… déjame jugar un poco con él.”.
Akiza intentó ignorarlo, pero la sensación se filtró, como si esa otra parte de ella tomara el control en pequeños movimientos.Su pierna se deslizó bajo la mesa, rozando apenas la de Tn.
Él se tensó de inmediato, mirando hacia abajo con un leve rubor.
—¿Eh… Akiza?
—preguntó con voz algo insegura.
Ella no respondió.
Su mirada seguía fija en su plato, pero una sonrisa apenas perceptible curvó sus labios.
Su pie volvió a moverse, lento, insistente,lo dirigo un poco a su entrepierna,la punta de sus dedos tocando, y Tn se inclinó hacia atrás, carraspeando.
—Ehm… ¿qué estás haciendo?
—preguntó con torpeza, intentando sonar natural.
Ella lo miró de reojo, con una expresión que no parecía del todo suya.—Nada.
Solo come y listo —dijo con voz baja, casi melódica.
Tn parpadeó, confundido.
Esa mirada… no era la misma de antes.
Había algo más oscuro, más directo en ella.Por un instante, el ambiente pareció cargarse de una tensión extraña.Y justo cuando Tn estaba a punto de decir algo más, Akiza parpadeó y se enderezó bruscamente.
—¿Qué… qué pasó?
—murmuró, desconcertada.
Él la observó, aún algo aturdido.—Tú dime —respondió con una sonrisa incómoda—.
Me estabas… bueno, digamos que parecías distraída.
—¿Distr…?
—Akiza notó la posición de sus piernas, el zapato bajo la mesa.
Su rostro se tiñó de un rojo súbito—.
¡Oh, no!
¡Yo… no era…!
—Tranquila, tranquila —rió Tn, levantando las manos—.
No pasa nada.
Probablemente fue un reflejo… nervioso.
Si aja sintio ese pie tocandolo pero no queria parecer el pervertido del salon en medio de la cafeteria.
Akiza ella no sabía si quería esconderse o reírse.Pero antes de poder recomponerse, unas voces cercanas interrumpieron el momento.
—¿Eh?
¿Akiza Izinski comiendo en la cafetería?
—susurró una estudiante desde otra mesa—.
Eso sí que es nuevo.
—¿Y con un chico?
—añadió otra, con tono burlón—.
Tal vez el rumor de que tiene poderes mentales era cierto….
-Oye no crees que este haciendo control mental para abusar de alumnos-.
*Golpe*.
-!Idiota esto no es un maldito doujin de porqueria!.
Los estudiantes parecieron discutir entre ellos.
Akiza bajó la cabeza, su apetito desapareciendo al instante.Tn notó el cambio y la miró con una expresión más seria.Iba a decir algo, quizá una frase para defenderla o distraerla, pero una mano pesada cayó sobre su hombro.
—¡Ahí estás, Tn!
—dijo un chico de cabello claro, probablemente uno de sus compañeros de clase—.
Vamos, los del dormitorio vamos al cine, ¿te unes?
—Sí, hombre, te toca invitar esta vez —añadió otro con una carcajada.
Tn sonrió y negó con la cabeza.—Invitar, no.
Ir, sí.
—Se levantó, ajustándose la chaqueta—.
Pero ya les digo: el que se duerma en la película paga las palomitas y bebidas.
Los chicos rieron mientras se lo llevaban casi arrastrado.Antes de salir, Tn se giró un instante hacia Akiza.—Nos vemos luego, ¿sí?
—dijo con una sonrisa genuina.
Ella levantó la vista, forzando una pequeña sonrisa.—Sí… claro.
Y así, lo vio irse.
Su figura desapareció entre el bullicio del comedor, acompañado de risas y camaradería.Akiza se quedó sola en la mesa, el plato casi intacto frente a ella.
Por un instante, el silencio volvió a pesar sobre sus hombros.Miró su reflejo en el vaso de agua y pensó, con un dejo de tristeza:—Tiene amigos… yo no.
Y entonces, una voz familiar resonó en su mente, casi como un aliento caliente sobre su cuello.“Eso se puede arreglar.”.
Akiza cerró los ojos, sintiendo cómo aquella sonrisa interna —la de su otra mitad— se dibujaba en lo más profundo de su mente.
“Tarde o temprano… será nuestro.
Solo hay que jugar bien las cartas.”.
Un escalofrío recorrió su espalda, pero esta vez… no supo si era miedo o deseo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com