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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 208

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  4. Capítulo 208 - 208 Blue diamond part 4 Steven universe
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208: Blue diamond part 4 Steven universe 208: Blue diamond part 4 Steven universe Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

—.

Una reina nacida de sombras.Un rey forjado en la depravación.Dos almas rotas que jamás debieron encontrarse,y aun así, chocan como mundos destinados a arder.

Ella ansía la muerte,él solo desea descansar.Una lanza que corta el cielo,una espada que devora estrellas,y el universo se estremece cuando se tocan.

¿Scáthach o Skadi?¿Magsarion o Muzan?Dualidades vivas,rostros distintos en el mismo abismo.

Ella vio el vacío en sus ojos—un vacío tan profundo que invitaba a saltar.Él vio en ella un deseo feroz, primitivo,capaz de incendiar hasta un dios gris.

Quizá nunca necesitaron redención.Quizá lo único que les faltaba era un amor tan oscuro, tan mutuo,que pudiera sostener dos eternidades rotas.

Un amor tóxico.Un amor peligroso.Un banquete de mil batallas,de heridas que se besan y cicatrices que se reclaman,antes de caer juntos, finalmente,como amantes condenados…y victoriosos en su propia ruina.

______________________________________________________ ___________________________<_<_<<____.

Horas parecieron pasar, y Perla Azul tenía un cronómetro proyectado desde su gema mientras vigilaba al humano.

Según los cálculos exactos —los que solo una Perla podía hacer con precisión milimétrica— habían pasado seis horas, veintisiete minutos y nueve segundos desde que Tn comenzó su actividad.

Y ahora, ante sus ojos, el humano había construido un refugio rudimentario.

Era extraño.

Perla lo observaba sin comprender del todo.

—Un humano construyendo un refugio en un hábitat sin depredadores… —murmuró para sí, anotando con un gesto en una ventana holográfica—.

Debe ser un comportamiento instintivo… restos de su pasado primitivo.

Ella siguió mirando.

Tn se había quitado la prenda superior y Perla inclinó ligeramente la cabeza, analizando la estructura física masculina.El abdomen marcado, los músculos definidos en brazos y pecho… algo curioso para ella.Las gemas masculinizadas eran raras, contadas excepciones nacidas para funciones específicas.

Nunca había observado de cerca una musculatura orgánica.

Si tuviera que compararlo, pensó mientras entrecerraba los ojos, sería como un híbrido entre un rubí atlético, un cuarzo especializado y un bismuto bien mantenido.

Aunque claro, la mención interna de los cuarzo la tensó:“Todos desactivados… por la rebelión de Rosa…”.

Sacudió la cabeza para espantar ese pensamiento.

Volvió a enfocarse en Tn.

Él trabajaba sin prestarle atención, totalmente centrado en reforzar el techo improvisado.

Ya había logrado una estructura firme.

Luego, tras un rato, Tn se incorporó y miró alrededor del bosque artificial.

Estimaba mentalmente el tamaño.

No tenía herramientas exactas, pero usaba trucos de referencia antiguos: el pulgar extendido, el ancho de su mano, la distancia entre árboles.No era perfecto, pero suficiente para obtener una aproximación:.

Unas 150.4 kilómetros cuadrados.Enorme… demasiado para estar encerrado.

Perla dio un paso hacia él.

—“Humano… Tn.” —lo llamó con voz suave.

Tn se giró, limpiándose el sudor de la frente.—“¿Qué pasa ahora?” —preguntó cansado.

Perla observó su pequeño refugio, luego su torso descubierto, luego sus manos llenas de tierra.—“He estado analizando tu comportamiento.

No hay depredadores, no hay clima hostil, no existe riesgo de colapso estructural… y aun así construyes un refugio.”.

Tn suspiró.—Es para sentirme seguro.

Es… lo que hacemos.Y me sentiria mas comodo con eso.

Perla parpadeó.—“Los humanos necesitan sentirse… contenidos.”Ella escribió algo más en su proyección—.

“Interesante.”.

Tn se encogió de hombros.—No es ciencia.

Es costumbre.

Instinto.

O simplemente… por que si.

Perla lo miró fijamente, como si intentara descifrar algo en él.

Sus ojos, aunque cubiertos parcialmente por el flequillo, brillaban con un curioso interés científico.—“Tu apariencia cambió cuando retiraste la prenda superior.

El físico de tu especie es… más estructurado de lo que esperaba.

Pensé que serían suaves y blandos como las larvas que algunos planetas producen.”.

Tn la miró con expresión muerta.—“…Gracias, supongo.”.

Perla inclinó la cabeza.—“Ese tono indica molestia, ¿verdad?

Lo registré como un posible signo de… irritación.”.

Él se dejó caer sentado sobre un tronco.—Solo estoy cansado.

Y atrapado.

Y vigilado.No es hambiente para un hombre.

Perla bajó la tableta holográfica.—“Es mi orden observarte.

Pero… puedo mantener distancia si lo deseas.

Aunque no puedo dejarte solo por largos periodos.”.

Tn la miró.No vio maldad en ella.

Solo… lógica.

Obediencia.Un ser programado para servir.Maldita sea la instruccion de soldado.

—“Haz lo que quieras… Perla.”.

Lindo nombre si le preguntaran.

Ella sostuvo la mirada un instante más, y por primera vez, no anotó nada.Solo se quedó ahí, en silencio, como si ese simple gesto hubiera alterado algo en su código interno.

Tn se preguntó si habría fauna para cazar.

Si iba a sobrevivir ahí, como buen soldado de trinchera sabía que primero necesitaba un arma y fuego.

Recolectó pequeñas piedras y las apiló formando un círculo; luego juntó ramas caídas y comenzó a afilarlas frotándolas contra una piedra más grande.

Perla lo observaba desde una distancia prudente.Sus ojos seguían cada movimiento, cada raspadura, cada golpe.—“Está… modificando materia orgánica con precisión rudimentaria…” —susurró para sí, anotando mentalmente.

Un rato después, Tn ya tenía una lanza simple.

Nada especial, pero funcional.Se acercó al río artificial y notó que una especie de pez cristalino nadaba cerca de la superficie.

Sus cabezas parecían cubiertas por una capa sólida, como ámbar semitransparente.Interesante, pero nada que una lanza no pudiera atravesar.

Tn tomó aire, apuntó y lanzó un golpe preciso.La lanza rompió el agua con un chasquido y emergió con un pez atrapado.

Perla abrió ligeramente los labios, sorprendida.—“Ha… eliminado una criatura acuática.

Sin armas de gema.

Sin luz dura.

Con… un palo afilado.”Su voz sonaba genuinamente fascinada.

Tn sacó el pez, lo llevó a una roca plana y comenzó a retirarle las escamas con otra piedra.

Perla dio un paso más cerca.—“Eso que haces… ¿por qué lo retiras?”.

Tn la miró un segundo.—“Porque no se come.

Es como… la piel dura.”.

—“¿Y esa materia orgánica interna que estás extrayendo?”.

—“Tripas.

No sirven.

Enferman.Ademas su sabor es horrible”.

Perla volvió a anotar verbalmente—“Los humanos tienen protocolos estrictos antes de ingerir alimento.

Fascinante…”.

Tn encendió el fuego con dos piedras, generando chispas que hicieron prender las ramas.Para él era rutina.Para Perla, era un espectáculo.

Ella parpadeó lentamente.—“No puedo comprender cómo algo tan… básico, tan primitivo, puede producir luz y calor sin la intervención de una gema.”.

Tn giró el pez en el fuego.—“Bueno, para nosotros no es básico.

Es agh diablos no soy un scout para definir eso.”.

—“El fuego para nosotras es un subproducto irrelevante cuando una gema de tipo calor está presente…”.

Perla inclinó la cabeza hacia la llama—.

“Pero tú lo fabricas desde cero.

Sin energía interna, sin tecnología.

Sólo fricción.”.

Tn sopló ligeramente la llama para avivarla.—“Así se hace o bueno asi aprendi.”.

Cuando el pez estuvo listo, lo acercó y comenzó a comer lentamente.

Perla lo miraba casi sin parpadear.—“¿Ingerir criaturas marinas es… placentero?”.

Tn se atragantó un poco por el comentario.—“¿Plac—?

No.

Es… comida.”.

—“Mi base de datos indica que los humanos en la guardería de Rosa consumían únicamente frutos.”.

—“Eso no es suficiente para cualquiera.

Hay que equilibrar.”.

Ella abrió una nueva proyección holográfica.—“Equilibrar.

Anotado.”.

Tn la miró con cierto cansancio.—“Perla… ¿vas a seguir observándome mientras como?”.

Perla bajó lentamente la tableta holográfica.—“Es mi función.”Pausa.—“…Pero puedo… mirar hacia otro lado si te resulta incómodo.”.

Tn suspiró se estaba cansando incluso de eso—“Haz lo que quieras.”.

Perla lo observó un segundo más, luego giró su vista hacia el fuego, hipnotizada por el parpadeo de la luz.—“Los humanos realmente… transforman todo lo que tocan.”Miró sus propias manos azules—.—“Tal vez por eso mi Diamante… lo eligió.

Tn comió un rato en silencio antes de mirar a Perla Azul.El fuego aún chisporroteaba cuando él levantó un trozo del pescado asado.

—“¿Quieres?” —preguntó, más por educación que por lógica.

Perla parpadeó, confundida.—“Las gemas no ingerimos materia orgánica, ni ningún tipo de sustancia.

No tenemos… sistemas interiores que requieran combustible.”.

Tn bajó el trozo.—“Supongo que tiene sentido.

Son… máquinas vivientes o algo así.”.

Perla frunció el ceño.—“No somos máquinas.”.

Lo dijo con una firmeza inesperada, ofendida de manera sutil y elegante.—“Somos una especie funcional y autosuficiente.

Nuestros cuerpos son proyectores de luz endurecida.

No necesitamos lo que tú llamas alimento.”.

Tn levantó ambas manos en señal de paz.—“Ok, ok.

Lo siento.

Solo intento entender.”.

Ella asintió, aún algo molesta, aunque lo disimuló rápido.—“Entenderás con el tiempo.

Aunque… tu ignorancia sobre especies estelares es alta para un militar humano.”.

No fue dificil reconocer la postura de ese humano, Perla hbaia visto suficientes gemas soldado para reconocerlas.

Tn chasqueó la lengua y murmuró—“Bueno, no hay manual de supervivencia para cuando te secuestran extraterrestres gigantes…”.

El escuadron solo te daba tus raciones,municiones y listo chico vete a matar a hombre en tunicas y asaltar villas.

Perla lo escuchó, pero no comentó nada.Para una gema, el concepto de secuestro era… relativo.Estar bajo un Diamante no era captura, sino privilegio.

Tn terminó de comer, se limpió las manos y arrojó un poco de tierra húmeda sobre el fuego para apagarlo.Luego se puso de pie y entró en su refugio rudimentario.

Perla lo siguió automáticamente, como si estuviera programada para vigilarlo.—“¿Qué haces ahora?” —preguntó con su tono suave, flotante.

Tn se dejó caer dentro del pequeño refugio hecho de troncos y hojas.

—“Voy a dormir un poco.

Estoy cansado.”.

Perla inclinó la cabeza.—“Dormir… sí.

Las criaturas orgánicas requieren períodos de inactividad para reparar tejidos y conservar energía.”.

Hizo una anotación holográfica—.

“Toda esta información será enviada a mi Diamante.”.

Tn frunció el ceño.—“¿Le vas a decir… que duermo?”.

Tn soltó un suspiro largo.—“Claro.

Por supuesto que lo es.”.

Perla cerró la tableta un momento.

Y entonces, como si recordara algo importante, añadió con naturalidad:—“También enviaré los dibujos.”.

Tn levantó la mirada.—“…¿Qué dibujos?”.

Ella proyectó una carpeta holográfica con calma absoluta.Pequeños retratos de Tn mientras construía, mientras comía, mientras observaba el entorno…Y entre ellos, varios dibujos extremadamente detallados de Tn sin la prenda superior, marcando músculos y postura desde distintos ángulos.

Tn abrió los ojos, atónito.—“¿Por qué tienes tantos… de mí?

Así.”.

Perla respondió como si fuera lo más obvio del mundo—“Es un hábito.

Registrar formas.

Contornos.

Estructuras.”.

Pausa.

—“Además, a mi Diamante le agrada mi precisión.”.

Tn se frotó la frente.—“Pero… ¿por qué tantos del mismo… uh… tema?”.

Perla bajó ligeramente la mirada, su flequillo azul pálido cubriendo la mitad de su rostro.—“Las gemas de tipo Perla solemos desarrollar una… inclinación artística.

Perla Amarilla usa dispositivos fotográficos.

Yo dibujo.

Es un comportamiento aceptado.”.

Tn no sabía si debía sentirse halagado o inquieto.

Era jodidamente escalofriante como la chcia parecia tan……perfecta.

—“…¿Y se los vas a mostrar a Diamante Azul?”.

—“Por supuesto.”Lo dijo con total serenidad—.“Ella desea comprenderte.

Es mi función proveerle información… detallada.”.

Tn cerró los ojos un momento, resignado.—“Esta bien supongo.”.

Perla añadió suavemente—“Si te incomoda, puedo… reducir el nivel de detalle anatómico en los siguientes dibujos.”.

Tn abrió un ojo.—“…¿Eso significa que vas a seguir dibujándome?”.

—“Sí.

Es mi tarea.”Y lo dijo con una sonrisa leve, orgullosa.—“Eres… un sujeto de estudio interesante.”.

Tn no respondió.Solo se echó en su improvisada cama de hojas, preguntándose cómo diablos había acabado ahí.

Perla lo observó un momento más.Luego murmuró, casi como si fueran palabras destinadas solo a sí misma—“Los humanos… realmente son fascinantes.”.

Y abrió su tableta nuevamente, preparando un nuevo boceto mientras Tn intentaba dormir.

.

.

Diamante Azul caminaba a su reunión con Diamante Amarillo; sin su Perla presente, Azul estaba algo inquieta.

Las gemas que custodiaban la entrada la saludaron mientras ella entraba, y al llegar notó a Diamante Amarillo: alta, esbelta y de piel amarilla.

Vestía un traje de dos piezas con un body amarillo oscuro y verde oliva, un abrigo amarillo con enormes hombreras puntiagudas, guantes y botas de tacón alto.

Su gema, de forma romboidal, se ubicaba en el centro del pecho, y su cabello, similar al de Perla, estaba en dos jopos puntiagudos y más cuadrados.

Azul la saludó y Amarillo devolvió el gesto.

Azul tomó asiento y preguntó cuál era el motivo de que quisiera verla.

Diamante Amarillo entrecerró los ojos y mencionó que hacía Azul yendo desde la Tierra —esto tomó por sorpresa a Diamante Azul.

—¿La… Tierra?

—murmuró Azul, con la voz temblando apenas—.

No esperaba que lo mencionases ahora.

Amarillo dejó escapar un leve suspiro y clavó en Azul una mirada afilada.—Mis sensores detectaron actividad.

No es un asunto menor, Azul.

¿Por qué estás allí?

¿Qué buscas que justifique tu viaje?

Azul apretó las manos sobre su regazo y respiró hondo, obligándose a la calma.—No fui por nostalgia… —dijo—.

Fue para confirmar algo.

Para asegurar que ciertas variables no alteraran… nuestros planes.

Amarillo ladeó la cabeza con desdén.—Variables.

Suenas tenue cuando hablas de planes que afectan a planetas enteros.

¿Qué viste exactamente?

Azul dudó un instante, como buscando las palabras justas.—Encontré a un humano —confesó, la voz baja—.

No es cualquiera.

Tiene… instintos que no encajan en los registros habituales.

Sobrevivió, construyó, resistió.

Me pareció significativo.

Amarillo frunció aún más el ceño.—¿Encontraste… o te lo trajiste?

Porque si lo trajiste sin autorización, eso ya no es una simple anécdota.

—Lo traje por seguridad —replico Azul—.

La Tierra será objetivo.

Su… experimento podría poner en riesgo a todo el planeta.

No pude dejarlo allí.

Amarillo clavó las puntas de sus dedos en el brazo del asiento, sus facciones endureciéndose.—¿Proteger?

—la palabra sonó irónica—.

Azul, sabes lo que eso implica.

Los humanos son elementos prescindibles.

No pueden interferir con la terraformación y extracción.

Si mantienes a uno vivo por capricho, estás comprometiendo recursos y tiempo.

Azul levantó la mirada con firmeza que le costó mantener.—No es un capricho.

No lo permitiré.

Si hay algo en ese humano que pueda alterar nuestros cálculos, debo entenderlo.

Y si no lo hay… al menos no morirá sin razón.

Amarillo se inclinó hacia adelante, baja pero incisiva.—Entiende esto: tendrás tolerancia limitada.

Puedes mantener a tu humano por ahora —dijo con gravedad—, pero si representa una amenaza para la misión o para la seguridad del proyecto, yo misma tomaré medidas.

¿Entiendes las consecuencias?

La mandíbula de Azul se apretó.—Sí.

Lo entiendo.

Amarillo volvió a erguirse, su expresión fría como el metal.—Bien.

Trae de vuelta a tu Perla.

No me gustan las anomalías sin supervisión.

Azul asintió con un movimiento que mezcló respeto y algo parecido a desafío.

Se puso en pie para retirarse, pero antes de marchar susurró, apenas para sí:—Tn debe vivir.

Amarillo la observó alejarse, la tensión en el aire persistiendo como una nota discordante.

Cuando Azul desapareció por el pasillo, la sala recobró su compostura, aunque el eco de aquella promesa todavía vibraba en el silencio.

Al salir de la sala, Diamante Azul sintió sus manos tensarse.

El aura azul se expandió como un susurro emocional que se derramaba por los pasillos, y de inmediato varias gemas empezaron a llorar.

No era intencional; nunca lo era.

Simplemente, las emociones de Diamante Azul se desbordaban cuando su corazón se agitaba, y aunque su rostro permanecía casi sin expresión, su presencia decía todo lo que ella intentaba ocultar.

La charla había sido rápida y directa, y Diamante Amarillo únicamente quería asegurarse de que Azul no hiciera nada que afectara a su cluster.

Aun así, el filo en las palabras de Amarillo había dolido más de lo que Azul admitiría en voz alta.

Caminó unos cuantos pasos por el corredor cuando de repente un suave brillo en su gema anunció la llegada de un mensaje.

Era de su querida Perla.

Azul levantó una mano y proyectó la información en un gran holograma frente a ella.

Primero, la recopilación de lo que Tn había hecho durante el tiempo que lo dejó en su satélite:—Construyó un refugio… —murmuró Azul, con una mezcla de sorpresa y curiosidad.Observó imágenes holográficas de él cortando ramas, afilando piedras, encendiendo fuego, pescando con una lanza improvisada.—Tan… práctico —comentó, inclinando la cabeza—.

Tan resistente para un orgánico.

Luego vinieron los dibujos de Perla Azul.

Algunos eran bocetos rápidos y otros detallados, incluyendo varios del humano sin la prenda superior, en distintas poses mientras trabajaba.

Azul los observó en silencio.

—Mi Perla… —susurró con cariño y un toque de vergüenza ajena—.

Siempre tan dedicada.

Pero mientras avanzaban los dibujos y descripciones, algo más se filtraba en la voz de Azul: una calidez suave, casi maternal.

—Empiezo a comprender por qué Diamante Rosa se encariñó tanto con ellos —admitió, bajando su mirada—.

Son simples… pero perfectos para ser apreciados.

Frágiles, sí… pero llenos de algo… diferente.

Algo que no tenemos.

Una vocecita de comunicación interna preguntó tímidamente—¿Mi Diamante?

¿Desea que invoquemos a su escolta para acompañarla a la luna?

Azul negó con la cabeza, aún revisando un dibujo donde Tn descansaba bajo la sombra de un árbol.—No.

No quiero escolta ahora.

Deseo… ver por mí misma.

La gema en el panel vaciló.—¿Ver… qué, mi Diamante?

Azul cerró la proyección con un gesto lento y delicado.—Quiero ver si lo que siento… es correcto.

Su aura azul volvió a expandirse, más suave esta vez, empapada en una melancolía dulce pero firme.—Perla dice que él construyó un refugio porque se sintió inseguro… solo… lejos de su hogar —murmuró—.

Tal vez… debí haberle hablado con más claridad.

Su mano se cerró sobre su pecho, justo encima de su gema.—Los humanos no funcionan como las gemas.

Necesitan… cercanía.

Palabras.

Confianza.

Entonces, con un leve destello, inició su viaje de regreso hacia su luna personal.

—Tn… —susurró en un tono apenas audible, una mezcla de tristeza y esperanza—.

Espero que no me temas cuando llegue.

Se dirigió rápidamente hacia su satélite privado, pero aun en tránsito su mente seguía girando alrededor del mismo punto: la compañía femenina humana.

Era lo lógico, lo práctico, lo que parecería “correcto” si alguien más le preguntaba.

Pero cada vez que intentaba imaginar a una humana hembra caminando junto a Tn —hablándole, compartiendo espacio con él, tal vez incluso durmiendo cerca de su refugio— algo dentro de ella se tensaba.

Una punzada extraña, aguda, casi desconocida para una Diamante.

No era rabia.No era tristeza.Era algo… que no quería nombrar.

Si una humana hembra convive con él…La idea la golpeó con fuerza.Si se unen… tendrían un mini humano.

Un hijo.

Y ese hijo consumiría el tiempo, atención y energía de Tn.

Lo apartaría de ella.

Lo anclaría más a la presencia de otra orgánica que a la suya propia.

—No… —susurró Azul, apretando su pecho con ambas manos mientras la luz azul oscilaba alrededor—.

No quiero eso.

Su lógica era impecable:Si dos humanos —hembra y macho— daban origen a uno más pequeño, entonces traerle compañía solo lo alejaría de ella.

Significaría perderlo.

Y aunque las gemas no “sentían” como los humanos… algo parecido a un miedo suave le recorrió la gema.

Entonces, pensó algo que jamás hubiera admitido ante Amarillo o Blanco.Si no puedo llevarle una compañía humana… yo misma seré su compañía.

Redujo su tamaño, comprimiendo su forma física hasta quedar casi a la altura de Tn.

Solo unos centímetros menos, una diferencia casi simbólica… pero útil.

Menos imponente.

Más cercana.

Más “humana”.

—Así estará más cómodo conmigo —murmuró mientras la transformación terminaba.

Cuando llegó al hábitat, la puerta se abrió sola con un suave destello de luz.

Entró, sintiendo el aire cálido, la humedad del río cercano, y ese olor orgánico que empezaba a resultarle familiar.

El espacio era enorme, ideal para que Tn explorara sin sentirse atrapado, tal como ella lo había solicitado.

Azul avanzó sin apresurarse, escuchando el leve crujir del pasto bajo sus pies.

No tardó mucho en encontrar el pequeño refugio.

Allí, sentada justo afuera, estaba su Perla Azul.

Dibujando.

La perla levantó la vista de inmediato, sorprendida, y se puso de pie con rapidez.

—¡Mi Diamante!

—exclamó, inclinándose profundamente—.

No esperábamos… su regreso tan pronto.

Azul sonrió suavemente, una sonrisa melancólica pero honesta.

—Perla… —dijo, acercándose—.

He leído tus informes.

Y tus dibujos.

El rostro de la perla se volvió de un tono más pálido—si es que una gema podía palidecer—mientras escondía instintivamente la tableta holográfica detrás de su espalda.

—M-mi Diamante… son solo hábitos de observación artística… como siempre…espero y hayan sido de su agrado.

—Lo sé —respondió Azul, posando una mano —solo un poco más grande que la de un humano— sobre el hombro de la perla—.

Y los aprecio.

La perla bajó la mirada, nerviosa.

—¿Desea ver al humano?

Está… dentro del refugio.

Se ha quedado dormido luego de ingerir alimento orgánico.

Azul respiró hondo.

Lentamente.

Como si preparara su corazón.

—Sí… quiero verlo.

Hubo un silencio.

La perla observó el tamaño reducido de Azul.Era extraño.Muy extraño.

—Mi Diamante… —se atrevió a preguntar— ¿por qué ha adoptado… esa forma…?

Azul desvió la mirada apenas, como una gema avergonzada.

—Para no intimidarlo.

Para que… —dijo con voz suave, casi un susurro— se sienta acompañado.

La perla parpadeó, analizando la frase, y sin saber por qué sintió un escalofrío recorrer su gema.

—Entiendo.

¿Debo… retirarme?

Azul negó con un gesto sereno, pero firme.

—No, Perla.Solo observa.Quiero ver… cómo reacciona él… cuando despierte.

Su voz parecía cargar algo que Perla nunca había escuchado antes en una Diamante:una mezcla de expectativa… y posesividad contenida.

Al entrar al refugio, Diamante Azul se detuvo un instante.

Tn dormía.O al menos… parecía dormir.

Su cuerpo estaba relajado, respiración profunda y constante, un brazo sobre el pecho desnudo.

La luz azul que entraba por la abertura del refugio resaltaba cada definición de sus músculos, cada cicatriz vieja.

Tenía un aspecto tranquilo… pero Azul sabía, de alguna manera, que esa tranquilidad era una ilusión.

Aun así, verlo así la estremecía.

—Tan… pacífico —susurró, casi sin darse cuenta.

Apenas dio un paso más, inclinándose.

No quería usar su tamaño original; su forma reducida la hacía sentirse menos… distante.

Menos como un dios observando una criatura frágil.

Lentamente, extendió la mano con intención de tocar su mejilla, solo probar cómo era ese calor que tanto la intrigaba.

Pero antes de rozarlo—.

Los ojos de Tn se abrieron de golpe.

Reflejos militares.

Exactos.

Filosos.

Azul contuvo el aliento y retrocedió un paso inmediato, como si la hubieran descubierto haciendo algo indebido.

—Disculpa —dijo, y luego parpadeó, sorprendida consigo misma—.

No… no era mi intención despertarte.

¿Desde cuándo un Diamante se disculpa?La pregunta cruzó su mente.Pero la ignoró.

No importaba ahora.

Tn se incorporó, apoyando las manos en el suelo.

Se veía cansado, pero alerta.

Como si su cuerpo durmiera, pero su mente nunca terminara de bajar la guardia.

—…Fue bueno cerrar los ojos un rato —murmuró mientras se estiraba ligeramente—.

Supongo que ya regresaste.

Azul asintió, sentándose frente a él, a una distancia prudente… aunque no tan prudente como debería.

—Sí.

Quería… verte.

Tn ladeó la cabeza, desconfiado.

—¿Algún problema?

—No —respondió ella con un pequeño gesto de negación—.

Solo quería asegurarme de que estuvieras bien.

Mi Perla informó… que estabas activo, construyendo herramientas, alimentándote… adaptándote al entorno.

Tn soltó una risa suave, casi irónica.

—Adaptarme es lo único que sé hacer.

Si me tiras en un bosque, una trinchera o un planeta desconocido… termino haciendo lo mismo.

Azul bajó la mirada, fascinada por esa resiliencia.

—Los humanos… son sorprendentes.

Tn suspiró y se recostó un poco en uno de los troncos que formaban la pared del refugio.

—¿Viniste solo para supervisarme?

¿O hay algo más?

La pregunta la tomó desprevenida.

Azul apretó suavemente las manos sobre sus rodillas.

—Regresé porque pensé que… podrías sentirte solo.

Tn frunció el ceño.

—No quiero sonar grosero, pero… ¿no era ese el punto?

Mantenerme aquí aislado.

—No quiero que te sientas mal —respondió ella con sinceridad dolorosa—.

No quería arrancarte de tu hogar… pero no había alternativa.

No ahora.

Tn la miró con ojos cansados.

—Sigo sin entender qué amenaza es tan grande como para no poder volver.

Azul guardó silencio unos segundos, el azul suave de su aura temblando apenas.

—No puedo contártelo aún… pero no deseo que sufras las consecuencias de lo que ocurrirá en la Tierra.

Aquí estarás seguro.

Aquí… estarás conmigo.

La última frase casi no se oyó.

Pero Tn la escuchó.

El silencio cayó entre ambos, denso.

Tn respiró hondo.

—Entonces… ¿qué quieres que haga ahora?

Azul lo miró a los ojos.

Sus propios ojos brillaban con una emoción desconocida, profunda.

—Quiero… —su voz vaciló— que te acostumbres a mí.

A mi presencia.

A este lugar.Quiero que no tengas miedo… y que no desees huir cada vez que me acerco.

Tn la observó con un gesto entre cansado y confundido.

—Pero tampoco confías en mí —replicó Azul suavemente.

La precisión de su frase lo dejó en silencio.

Azul sonrió apenas, triste y dulce.

—Puedo esperar.

Los humanos necesitan tiempo para adaptarse.

Yo… tengo todo el tiempo del universo.

Se acercó apenas un poco más, sin tocarlo esta vez.

—¿Puedo… quedarme aquí contigo un momento?

Tn dudó, pero finalmente asintió.

—Está bien.

Solo… no me toques por sorpresa otra vez.

Azul bajó la mirada, avergonzada como una niña.

—Lo prometo.

Y se sentó a su lado, más cerca de lo que él esperaba, pero sin invadirlo.

Mirándolo como si observara una estrella rara y preciosa que, por primera vez, estaba lo suficientemente cerca para sentir su calor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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