Waifu yandere(Collection) - Capítulo 209
- Inicio
- Todas las novelas
- Waifu yandere(Collection)
- Capítulo 209 - Capítulo 209: Mualani genshin impact
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 209: Mualani genshin impact
Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores. Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
Ok como la anterior mualani fue……digamos que eran mis inicios para hacer yandere y el que pidió la waifu dijo quiero mis pies y yo pues ok….luego me doy cuenta espera un minuto no soy tan fetichista así que bueno haré una mejor.
Estoy algo cansado………ultimadamente siento que pierdo el ritmo o si quiera les agrada lo que hago. Además las yanderes ya no son tan apreciadas debido a la mala fama que ganaron durante buen tiempo.
_____________________________________.
Despertarse por la mañana con el sonido de las aves era encantador. El cabello de Mualani estaba algo despeinado y su visión borrosa mientras parpadeaba para acostumbrarse a la luz. Bostezó suavemente en su cama… y entonces escuchó el leve ronquido de quien dormía junto a ella.
El cabello obsidiana de Tn asomaba por debajo de las sábanas, revuelto, casi brillando por la luz tenue del amanecer. Mualani sonrió. Desde que podía recordar, Tn siempre había estado junto a ella en todas sus aventuras: sus viajes por Natlan, las competencias de surf… incluso en algunas batallas donde jamás le dijo cuánto miedo sintió de perderlo.
Sin pensar demasiado, se inclinó y le dio un beso rápido en la frente.
Tn movió una ceja, como si su cuerpo registrara el gesto antes que su mente.
-…Hmpf -murmuró, apenas consciente.
Mualani dejó escapar una pequeña risita y se levantó de la cama. Caminó hacia la ventana, abrió las cortinas de golpe y dejó que el sol llenara la habitación.
La reacción fue inmediata.
Tn gimió, girándose para esconder la cara entre las sábanas.-…cerrado… está muy brillante… -murmuró, con su tono bajo y cansado-. Mualani…
Ella no pudo evitar soltar una carcajada suave.-Ay, Tn, pareces un quetzal recién salido del cascarón. Ven, no seas así.Vamos despierta.
Se acercó a la cama y se recostó sobre él, aplastándolo apenas con su peso. Pasó un brazo por su cintura y apoyó su barbilla en su espalda.
-¿Sigues cansado? -susurró, arrastrando las palabras con cariño posesivo.
-No abrimos la tienda tan temprano… -respondió él entre quejas, aún sin mostrar la cara.
Mualani sonrió como si esa fuera la excusa más tierna e inútil del mundo.-Pues te vas a levantar pronto, Tn. -Le dio un leve mordisco en el hombro, apenas suficiente para hacerlo reaccionar-. Porque si no lo haces… te vas a perder el desayuno que preparé.
Mentiraaaaaa.
Hubo un silencio.Luego su voz, resignada-…¿Qué hiciste esta vez?… Espera apenas te despertaste mentirosa.
Ella se hinchó de orgullo.-¡Pancakes de puffer y frutas! Y café… del bueno. Al menos eso planeo hacerte.
Tn sacó una mano de entre las sábanas, la apoyó en su rostro y suspiró.-Mualani… no puedes gastar así cada vez que quieres convencerme de levantarme.
-Claro que puedo -respondió ella, sin un ápice de vergüenza-. Eres mi Tn. A mi Tn se le trata bien por las mañanas.
Él se quedó quieto. Sabía que discutir era inútil, especialmente cuando su tono se volvía tan dulce que escondía algo… aferrado. Algo que nació aquel día en el mar abierto, cuando casi se ahoga y Tn la sacó a la superficie con sus propios brazos.
Mualani se acercó más a su oído.-Anda… levántate. Si tardas más, te voy a cargar yo misma. Y tú pesas mucho, ¿sabes?
Tn gruñó, rindiéndose finalmente.-…Está bien. Ya voy…
-¡Eso! -celebró ella, dándole otro beso en la mejilla-. Sabía que podía contar contigo.
-Me dare una ducha primero… No quiero empezar el día empapado en sudor.
-¡Por supuesto! ….*detenerse* e.. ejeje ¡Yupi!-, exclama Mualani con alegría al darse cuenta que no solo desperto a Tn.
No era raro tener una erreccion al despertar sobre todo cuando ella se le habia hechado encima y restregado sus muslos en el.
No tarda en montarlo a horcajadas sobre sus caderas, empujándolo hacia atrás. Tampoco tarda mucho en agarrar su pene, casi dolorosamente duro, y rozar su vagina con él. Él sisea, agarrándola de los muslos, levantando las caderas para que ella le acaricie la erección.
-¡Vamos, no tenemos tiempo que perder!-, gruñe.
A lo que ella responde deslizando la cabeza de él más allá de su entrada, para luego dejarse caer sobre él de golpe, permitiéndole penetrarla. Suspira, con las manos sobre su pecho, las uñas clavándose en la piel desnuda.
-Oh sí, no te preocupes, no te haré esperar -gimio Mualani, comenzando a mover las caderas de arriba abajo y gimiendo cada vez que le da una sonora palmada.
Él la sujeta por las caderas para animarla, pero la verdad es que Mualani no necesita mucho para empezar. Lo único que molesta constantemente a Tn es lo ruidosa que siempre parece ser, pero, por Hadou, no haría nada para impedir que suspirara y gimiera de placer cada vez que se movía, con sus pequeños pechos firmes y redondos rebotando con cada movimiento. Se entrega a un ritmo apresurado, masturbándose con frenesí sobre su pene, rápida y fácilmente, buscando su propio orgasmo en lugar del de él, y lo alcanza rápidamente, como lo demuestra el creciente volumen de sus exclamaciones.
“¡ ahhhh ahhhhh ahhhh Sí, joder-ja, joder, Tn, eres tan bueno, ahhhhhh mío!”, chilla.
No se la estaría tirando si sus halagos no lo incitaran. Responde de la misma manera, elevando las caderas para encontrarse con su trasero y manteniendo el movimiento mientras a ella le cuesta más sostenerlo. Pronto se da cuenta de que busca tanto su propio placer como el de ella.
No les lleva mucho más tiempo alcanzar el clímax a ambos. Justo cuando ella empieza a gemir con esos pequeños gemidos entrecortados que él ha aprendido a reconocer como señal de que está a punto de llegar al orgasmo, él también siente que se acerca al suyo. El calor y la presión siguen aumentando, sus embestidas se vuelven más difíciles de mantener, pero la cercanía del clímax lo mantiene concentrado en lo que está haciendo. Cuando eyacula, casi sorprende lo fácil que lo tumba, enviando su semen profundamente dentro de la acogedora vagina de Mualani.
Mualani llega casi al mismo tiempo, exhalando “¡Joder!”, mientras ella también llega al orgasmo, su coño contrayéndose alrededor de su pene mientras él se vacía dentro.
Ella lo exprime hasta la última gota, hasta que quedan jadeando, sin aliento y sudorosos sobre el colchón y las sabanas que tendrian que limpiar luego. Dentro de la habitacion hay humedad y huele a sexo, pero Mualani parece completamente despreocupada mientras se levanta y se limpia el semen que le gotea de la vagina.
Mualani se estira y suspira con satisfacción, de pie completamente desnuda frente a la puerta de la ducha.
“¡Ahh~ que buen comienzo para un día aún mejor!”, exclama. “¡Vamos a asearnos y a desayunar!”.
-…….Mua te aprecio y todo pero sabes perfectamente a que hora abrimos los dias de no festival -comenta Tn con sarcasmo-. Sigo sin saber quién, como logras hacer lo que quieres.
-Prufff deja de quejarte y ven o acaso no quieres pasar otro maravilloso encuentro antes de ir al surf -bromea Mualani guiñando un ojo.
Tn no puede reprimir una mueca de casancio, lo que provoca una risita en Mualani. Ella entra en la ducha y, en lugar de recibir una reprimenda, Tn termina de desvestirse para unirse a ella.
Mientras enjabona y comienza a lavarlo, se hace evidente que su encuentro matutino no la ha satisfecho del todo. Sus dedos y manos se demoran en su piel, sus ojos fijos en los de él; él sabe lo que eso significa.
-¿En serio? ¿Sigues cachonda ? -pregunta.
El rostro de Mualani se ensombrece. -Oh, lo siento, pero es que… eres tan divertido, ¿sabes? Eres tan guapo, y solo quiero…- Su mano se extiende sobre su estómago, deslizándose hasta donde empieza su cabello. -… ¿sabes?-.
-Pues hazlo si quieres, no hay necesidad de darle tantas vueltas -responde Tn con un suspiro.
Sin duda llegarán tarde.
Mualani recibe su concesión con una sonrisa radiante y se arrodilla; bastan unas pocas caricias para que recupere la erección. Aparentemente encantada, Mualani abre la boca de par en par, acariciando su miembro mientras le practica una felación. Su lengua lo envuelve y lo introduce hasta el fondo de su garganta, sujetando firmemente el glande con la mano. Con la otra mano le acaricia los testículos mientras mueve la cabeza con dedicación. Claramente, ella había estado esperando esto desde que sugirió ducharse juntos para… «ahorrar tiempo», dijo, y él ahora sabe que fue una descarada mentira. Aun así, no se va a quejar de que haya una chica en su vida que busque excusas para dejarlo seco, ¿verdad? No es que no esté de acuerdo.
Por el contrario, su mano se hunde en su cabello y agarra un puñado, atrayéndola hacia sí. Ella lo acepta, apartando las manos de él solo para acariciar una de sus nalgas con una y sumergir los dedos en su propio calor húmedo con la otra. Él sabe lo que ella desea y se lo da: la sujeta por la cabeza con ambas manos y la penetra oralmente. Ella emite un sonido gutural, pero su excepcional capacidad para contener la respiración y su casi inexistente reflejo nauseoso le permiten continuar una y otra vez, mientras el calor se acumula en su interior. Incluso con el agua corriendo, ve lágrimas asomando en el rabillo de sus ojos, pero no se detiene, como ella le ha indicado.
Él solo se detiene cuando ella lo hace, jadeando desesperadamente en busca de aire, con la saliva escurriéndole por la barbilla. Ella se toma un momento para recuperarse, limpiándose la saliva de la barbilla y apartándose el flequillo de los ojos. Luego, se levanta de un salto, se da la vuelta y separa las nalgas mientras se apoya en la pared de la ducha.
“¿Fóllame?”, pregunta.
Deseo,libertinaje.
Como si la idea de negarse se le pasara por la cabeza. A pesar del poco tiempo transcurrido desde su última vez, se muere de ganas de seguir, con el pene casi dolorido por la excitación, deseando enterrarse en el calor de Mualani. Entra fácilmente, su miembro se desliza entre sus labios húmedos sin esfuerzo alguno. Ella le agarra la cadera y se lanza sobre él, comenzando a moverse antes de que él pueda reaccionar.
Ella rebota sobre su miembro, apoyándose en la pared de la ducha para mantener el equilibrio. Como siempre, le facilita el trabajo al mínimo; él diría que es solo por las ganas que tiene de llegar al orgasmo, pero sabe que no lo conseguirá en esa posición. Quizá lo que busca es sentirlo desmoronarse; quizá desea algo aún peor. Aun así, la complace, mientras se mantenga el acuerdo de no enamorarse.
No es que Tn necesite que ella se enamore de él; esto es fácil, esto es divertido. El hecho de que no haya ataduras es parte de la diversión, y el único inconveniente que se le ocurre es que todos a su alrededor ya deben sospechar que hay algo entre ellos. El único otro posible inconveniente es una futura novia celosa, pero ahora mismo no hay nadie en la vida de Tn que pueda ocupar ese lugar.
Y duda que alguien mas pueda.
Hasta ahora, Mualani parece estar cumpliendo su parte del trato. Su piel suave y fragante se siente delicada bajo sus dedos, haciéndolo buscarla casi sin darse cuenta. Sus manos se adaptan a su forma, aferrándose a sus caderas para intensificar el movimiento mientras el placer lo recorre. La presión se acumula en la parte superior de sus muslos, tan dulce, y él la busca, sus embestidas pronto se vuelven abruptas y alcanzan un ritmo frenético. Mualani gime, apoyándose contra la pared de la ducha para seguir rebotando sobre su miembro, pero pronto solo puede recibir lo que él le impone.
-¡Mierda! -gime Tn al sentir que se acerca al límite.
Le cuesta seguir el ritmo, el clímax está tan cerca que casi lo puede tocar; cuando por fin lo alcanza, la intensidad es abrumadora, se extiende como un destello en su mente, dejándola en blanco. Se corre con fuerza y rapidez dentro de ella, y luego suelta sus caderas para recostarse contra la pared de la ducha. Su ritmo cardíaco tarda en bajar; se queda jadeando, completamente exhausto.
Mualani se da la vuelta para mirarlo y ríe entre dientes, luego se inclina hacia adelante para encontrarse con él y le da un beso en la mejilla.
-Buen chico -susurra ella cerca de su oído, provocando que un escalofrío le recorra la columna vertebral al instante.
Tn no sabe si le gusta el efecto que eso tiene en él. Lo que sí sabe es que más le vale inventarse una buena excusa para justificar el retraso.
Lo que pasa con Mualani es que Tn nunca sabe qué excusa rebuscada se le ocurrirá para tener sexo. Es el único inconveniente que le encuentra a este acuerdo: que ella lo distrae, o que tiene el potencial de distraerlo, sobre todo cuando está trabajando en una misión real.
Una parte de él se preguntaba cómo se las arreglaría ella sin alguien que la satisficiera; si estaría cachonda todo el tiempo y pasaría una cantidad excesiva de tiempo masturbándose para calmar el deseo. Y aunque la idea de que Mualani estuviera constantemente caliente y excitada le resultaba bastante atractiva, Mualani dijo que no es que tenga que tener sexo; es que tener a Tn cerca hace que sea demasiado fácil resistirse.
Tn lo duda de alguna manera, pero por ahora decide creerlo. Un Mualani feliz es un Mualani generoso… Y hacer demasiadas preguntas podría arruinar el ambiente.
Así pues, Tn se calla la boca y le come el culo a Mualani como si su vida dependiera de ello.
Obviamente tiene práctica, porque no le cuesta mucho aflojarla. Ya tiene dos dedos dentro, la hidromancia de su Visión lubricando sus dedos, cuando determina que tiene suficiente para introducir su miembro palpitante. Ella gime contra él, sus uñas arañando sus brazos mientras él empuja su estrecha entrada para penetrarla. Le toma algunas embestidas recibirlo por completo, pero gime cuando lo logra, inclinando sus caderas para darle mejor acceso. Él comienza a embestirla, doblándola por la mitad sobre la roca donde estaba sentada. Va a tener muchos moretones por esto y él se lo advirtió, pero a ella no pareció importarle.
Desde luego, ahora no le importa.
“¡Oh, sí ahhh ahhhh ahhhh , joder ! -ja- Tn, ¡golpéame fuerte, por favor!”, gime mientras lo arrastra en el movimiento.
Sus labios lo devoran, robándole el aliento mientras él busca el mejor ángulo para penetrarla. Pronto lo encuentra, y ella lo recibe con júbilo; sus caderas comienzan a moverse a un ritmo constante, mientras Mualani gime y se queja con cada embestida. Su trasero está tan, tan apretado, apretando su pene mientras él entra y sale. No tarda en sentir cómo la excitación se acumula en sus entrañas y comienza a crecer.
Lo peor de todo es que él sabe que ella no solo lo hace porque quiere llegar al orgasmo. También desea el placer de hacerlo perder el control, el crescendo desordenado cuando él está a punto de llegar al clímax, el calor que le recorre la piel, el ritmo entrecortado de su respiración y la sensación de su semen llenándola por completo. Y quizás a Tn le guste lo desesperada que se pone, implacable, exigente.
Por eso se toman un descanso en medio de su libertinaje para follar en los pisos inferiores de la casa. Porque, aunque podría negarse, no puede negar que es un descanso bienvenido. Cuando Mualani le pidió que la penetrara analmente, al principio pensó que bromeaba, pero en realidad ella nunca se lo había sugerido porque temía que él lo considerara raro; pero Mualani tiene una visión hidromagnética, así que no tendría problemas para prepararse adecuadamente en ese caso, de eso no hay duda.
Como esta es su tercera sesión del día, no es tan fácil como esperaba, pero al sentir cómo el placer crece lentamente, hasta alcanzar un punto álgido, mientras sus labios permanecen unidos a los de ella, sus lenguas entrelazadas, las piernas de ella aferradas a sus brazos, no puede decir que se arrepienta. El sudor ya le resbala por la frente, formando una capa entre sus cuerpos y empapando su camisa, pero no le importa. Lo único que ocupa su mente es el trasero firme de Mualani y los pequeños gemidos entrecortados que ella deja escapar, casi como hipo, mientras sus caderas golpean contra sus nalgas a un ritmo cada vez más sostenido.
“Lléneme, ja, por favor, eres… ja, joder… eres tan bueno , Tn, por favor , lléneme”, susurra contra sus labios.
Está demasiado concentrado en la tarea que tiene entre manos -o, mejor dicho, demasiado absorto en ella- como para dar una respuesta adecuada. La tensión le sube por el estómago, una presión firme y deliciosa que lo impulsa a mantener el ritmo frenético hasta que se libera. Su trasero se aprieta contra su pene, su calor es abrumador, sus suspiros y gemidos de placer le marean. La marea sube y sube, dificultando que pueda articular pensamientos más allá de: «Joder, qué bien lo hace».
Siente la tentación, tan cerca que casi puede tocarla; a medida que el ritmo se vuelve más difícil de mantener, Mualani lo atrae hacia sí, rogándole que continúe penetrándola con todas sus fuerzas. Y así lo hace. Milagrosamente, continúa hasta que el placer creciente se convierte en una oleada completa que lo invade por completo en un instante. Tiene hipo de sorpresa cuando el orgasmo lo alcanza, abrumándolo, anulando cualquier pensamiento o proceso que no sea eyacular profundamente dentro del ano de Mualani. Su pene palpita, sus caderas se mueven contra ella con un movimiento brusco y desordenado mientras se entrega por completo.
Cuando finalmente se agota, se detiene, jadeando y mareado, suspendido sobre ella.
Ella se ríe. -¡Ay, por los Arcontes, nunca me habías follado tan duro por el culo!-, dice. -Puede que me duela un poco después de esto, jeje-.
-Bueno, ja, tú lo pediste, Mualani. Literalmente lo hiciste -responde.
Se levanta y deja que su pene se deslice fuera de su ano. Su semen gotea en espesos pegotes del orificio que queda abierto por un instante.
Satisfecha y lista se sube sus pantalones cortos y entra ala cocina.
Tn ahora esperaba en el comedor a que Mualani llegara con el desayuno. La mesa aún estaba algo desordenada por las prisas de la mañana, pero el aroma delicioso que venía de la cocina lo mantenía despierto. No tardó mucho: Mualani apareció con una bandeja cargada de café, jugo, huevos y pan, toda orgullosa de su obra.
-¡Desayuno listo~! -canturreó mientras dejaba los platos sobre la mesa.
Ambos comieron en silencio al principio. El tipo de silencio cómodo… aunque Tn notó cómo ella lo miraba demasiado. Demasiado tiempo, demasiada intensidad, demasiado “solo tú existes”.
Él suspiró.Diablos… sí que es insaciable de afecto.
Mualani apoyó la mejilla en una mano, sus ojos fijos en él.-Oye… -lo pinchó con un dedo en el brazo-. ¿Por qué suspiras tanto? ¿No te gusta mi comida? ¿O te estoy mirando demasiado? Quieres una mamada.
Tn levantó la vista.-Lo segundo. Lo tercero. Y probablemente lo cuarto, si quieres.
-¡Entonces puedo hacer el cuarto!
-Lo imaginé.
Ella infló las mejillas como si fuera un pez globo.-Pues voy a seguir mirando. Eres lindo cuando te molestan mis ojos.
Tn negó con la cabeza, pero una pequeña sonrisa se escapó sin querer.Para calmarla -y tal vez para despegar un poco la intensidad de su mirada- le prometió-Después del trabajo nos divertimos. Y… tal vez podemos explorar el arrecife. Dijiste que querías buscar conchas marinas, ¿no?
Los ojos de Mualani brillaron como si hubiera escuchado la palabra mágica.-¿¿En serio??
-Sí.
-¡¡Yupiiiiii!!
Terminó su desayuno a una velocidad absurda, casi peligrosa, empujó el plato a un lado… y tomó a Tn del cuello de su camisa.
-¡A la tienda! ¡Vamos, vamos, vamooos!
-Mualani… puedo caminar.
-¡No ahora! ¡Ahora estás secuestrado!
Tn solo se dejó arrastrar, resignado. Había aprendido que resistirse la hacía más insistente y posiblemente cachonda.
El trayecto fue relativamente tranquilo… para los estándares de Mualani. Su comportamiento era divertido, excitado, feliz… un entusiasmo desbordante que solo tenía sentido cuando estaba con Tn.
Cuando estuvieron lo bastante cerca de la tienda, ella finalmente lo soltó.-Ya, ok. Ahora sí puedes caminar solo, mi amor.
-Gracias por el permiso -ironizó él.
Pasaron por un pequeño parque que daba entrada a la playa. Allí, como siempre, se encontraba la peculiar estatua: un hombre de complexión delgada pero atlética, traje formal, cabello largo atado en una coleta fina, y unos ojos tallados que parecían… perversos, o deseosos. La placa tenía por nombre Segundo Cielo Muzan.
Tn y Mualani tocaron al mismo tiempo el collar de la estatua, la única parte que siempre brillaba, pulida por las manos de cientos de visitantes.
-Para la buena suerte -dijo Mualani, chocando su dedo con el de él.
-Sí, sí. Buena suerte -repitió Tn.
La estatua siempre había provocado rumores. Algunos decían que representaba un antiguo Arconte Pyro. Otros, una deidad del placer o la maldad. Otros, simplemente un tipo atractivo con aura rara.
Para ellos… era solo una estatua cool.
Mualani rió mientras la señalaba.-Te dije que se parece a ti, ¿verdad?
Tn frunció el ceño.-Mualani… ese tipo tiene ojos de acosador.
-¡Exacto!
-…
-¡Es broma, es broma! Bueno… tal vez no tanto. Tienes tus momentos.
Tn se llevó una mano a la cara.-Voy a fingir que no escuché eso.
Ella tomó su brazo, enredándolo con el suyo, y apoyó su cabeza en su hombro mientras seguían caminando hacia Leisurely Puffer.
-Igual… aunque esa estatua fuera un dios del mal o un arconte antiguo… -susurró Mualani, bajando el tono- yo solo quiero mi propia suerte. La que tengo contigo.
Tn la miró de reojo.-Eso suena adorable. Y muy peligroso al mismo tiempo.
-Perfecto entonces -dijo ella, sonriendo como si hubiese ganado.
Entraron a Leisurely Puffer y abrieron la tienda. La campanilla sobre la puerta sonó con un tintineo ligero, anunciando el inicio de otro día de trabajo.
Leisurely Puffer:Una tienda de deportes acuáticos ubicada en las People of the Springs en Natlan.Decorada con colores turquesa, amarillos brillantes y conchas marinas, siempre olía a sal y madera húmeda. Sobre los estantes había desde trajes de baño artesanales hasta tablas de surf hechas a medida -las favoritas de los visitantes.
Mualani, como siempre, dejó escapar un suspiro lleno de orgullo al ver todo en su sitio.Ella no solo vendía; guiaba. Sabía de mareas, zonas seguras, playas limpias, aguas termales escondidas y hasta corrientes peligrosas. Era una guía experta con reputación impecable.
Mientras tanto, Tn ya estaba acomodando varias tablas recién pulidas, alineándolas por tamaño y color.
-Voy a preparar las nuevas -dijo él, tomando también unas decoraciones hechas de minerales marinos, pequeñas piezas brillantes que planeaba añadir como detalle en la vitrina.
-Perfecto, mi trabajador estrella -canturreó Mualani desde el mostrador.
Tn pasó junto a ella, cargando las decoraciones y caminando con calma hacia el área de exhibición…
Plak.
Una nalgada sonora le golpeó el lado izquierdo, tan inesperada que casi suelta los adornos.
Tn se detuvo en seco.Giró la cabeza lentamente hacia Mualani, que estaba mordiendo su labio inferior, divertida, descarada… diabólica.
-¿Te gustó? -preguntó ella con una sonrisa perversa, moviendo las cejas.
-¡¿Qué… qué demonios…?! -Tn se sonrojó de la sorpresa, no de la timidez-. ¡¿Quién es la acosadora ahora, ah?!
Ella apoyó ambos codos en el mostrador y respondió con voz dulce-Tú, si te dejas.
-¡No me estoy dejando! ¡Me agarraste desprevenido!
-Ajá… claro, claro -dijo ella, como si lo estuviera acusando de mentiroso-. Seguro.
Tn suspiró, llevando una mano al puente de la nariz.-Mualani… estamos en horario de trabajo.
-¿Y? Nadie ha entrado todavía. La tienda está vacía. Estoy aburrida.
-Pues encuentra algo productivo que hacer.
-Ya lo encontré -dijo ella sin dudar-. Molestarte.
Tn apretó los labios.-…No es productivo.
-Para mí sí -respondió con una sonrisa demasiado inocente para esconder su intención.
Mientras él colocaba con cuidado los minerales marinos en la vitrina, Mualani lo seguía con la mirada, claramente planeando su siguiente ataque.
-Si me tocas otra vez, voy a ponerte a barrer afuera -advirtió él sin mirarla.
-Ohhh, qué miedo -respondió ella, con dramatismo exagerado-. Tn poniéndose estricto… qué sexy.
Él soltó una carcajada seca.-No sé cómo no me han despedido por tu culpa.
-Porque soy adorable, irresistible y soy la dueña -dijo ella, guiñándole un ojo.
Tn se quedó quieto un segundo.-…Eso último es lo que más miedo me da.
Mualani se acercó detrás de él, pasando un dedo por su hombro de manera lenta.-No te preocupes. Aunque seas gruñón, seguiré cuidándote… mucho.
Demasiado, pensó él, aunque no lo dijo en voz alta.
Justo entonces, la campanilla de la puerta sonó-¡Buen día! ¿Está abierta la tienda?
Mualani saltó hacia el mostrador y cambió al instante a “modo amable con clientes”.-¡Sí, bienvenidos a Leisurely Puffer! ¿Buscan equipo, guía o una tabla personalizada?
Tn se enderezó, volviendo a su expresión neutra… mientras Mualani le murmuraba sin que los clientes la oyeran-Después sigo contigo, mi amor.
Tn cerró los ojos un segundo.Esto va a ser un largo día.
Mualani atendió a los clientes uno por uno, explicando con entusiasmo los mejores puntos para marearse -como ella lo llamaba en broma- y las playas más limpias de la zona. Sus manos se movían con gracia mientras señalaba mapas, hacía recomendaciones y hablaba sobre corrientes seguras y zonas peligrosas.
-Si quieren aguas calmas, vayan por aquí. Si buscan acción… esta zona tiene olas fuertes -decía con una sonrisa brillante.
Tn iba y venía trayendo el equipo solicitado: tablas ligeras, snorkels, trajes de baño de neopreno, incluso unos flotadores. Todo con la precisión tranquila y eficiente que a Mualani le encantaba presumir.
-¿Viste? -le susurró ella a un cliente-. Él es mi mejor ayudante. Súper rápido, súper atento… súper mío.
Tn casi se atragantó con la tabla que llevaba.
-Dije súper amable, ¿verdad? -corrigió Mualani en voz alta, dándose aires de inocencia mientras Tn la fulminaba con la mirada.
El tiempo pasó. Y como era un día no festivo, los clientes no eran tan numerosos. Entre cada visita, Mualani no dejaba de tirar de la manga de Tn, de pellizcarle el brazo o de mirarlo con ojos suplicantes.
-Tn… Tn… Tn… -repetía como un mantra.
-¿Qué…? -respondía él, cansado.
-Vamos por conchas marinas.
-Estamos trabajando.
-Pero ya casi no entra gente.
-Mualani…
-Por favor, por favooor, por favoooo-.
-Bien -cedió él finalmente, exasperado-. Pero cerramos bien la tienda primero.
-¡Siiiií!
Antes de salir, Mualani aprovechó para atacarlo con una mini sesión de besos rápidos: mejilla, frente, mandíbula, cuello, otra vez la mejilla. Un asalto total.
Tn intentó esquivar, pero…
-¡Gané! -declaró ella triunfante, levantando los brazos como si hubiese vencido en una competencia profesional.
-No sabía que estábamos compitiendo -gruñó él.-Claro que estábamos. Siempre estamos. Y siempre gano.
Tn suspiró.-¿Ahora sí nos vamos?
-¡A los arrecifes! ¡Conchas marinas, allá vamos!
Ella tomó su mano sin pedir permiso, entrelazando los dedos, y lo jaló fuera de Leisurely Puffer. El sol ya estaba más bajo y las sombras se alargaban en la arena mientras caminaban hacia la zona rocosa donde el agua cristalina se quebraba en tonos turquesa y verde.
-Apuesto a que hoy encontramos una grande -dijo Mualani moviéndose de un lado a otro como si no pudiera contener la emoción.
-Apuesto a que hoy te caes -respondió Tn.
-¿Cómo te atreves?
-Por estadística. Te emocionas, corres y te tropiezas.
-¡Pues si me caigo me recoges!
-Ya lo hago siempre…
-Y lo seguirás haciendo -dijo ella con una sonrisa tan dulce que daba miedo.
Tn caminaba tranquilo, manos en los bolsillos, mientras la marea lamía la orilla. Mualani se adelantó, brincando entre rocas pequeñas.
-¡Tn, apúrateeee!
-Voy, voy… no te vayas a ahogar por emoción otra vez.
-¡Oye! ¡Fue una vez! ¡Y me salvaste, así que deja de usar eso contra mí!
-Solo digo la verdad -murió Tn con calma, aunque una sonrisa se le escapó.
-¡Pues ahora ven! ¡Quiero buscar conchas contigo, no sola!
-Ya voy…
Ella extendió la mano hacia él, brillante como el reflejo del sol en el agua.Tn la tomó sin dudar.
-Vamos -dijo él.
-¡Vamos! -respondió ella, feliz.
Ambos se internaron por los arrecifes, sin saber que incluso un paseo simple podía volverse una aventura… Pero al diablo.
Ella lo vio, entrando al agua junto a ella, su cabello humedeserce.
“Solo sera rapido ademas ya pasaron 6 horas”.
Mualani abrazo a Tn por la espalda, el ya sabia lo que ella deseaba.Se dio la vuelta y la beso,durante el beso el sujetador de la chcia bronceada fue apartado.
Mualani gimió al oído de Tn cuando este enfoco su atencion en otra cosa, sintiendo cómo sus manos se enroscaba en su pierna mientras ela seguía frotando su vulva contra el. Dejó escapar dulces gemidos al oído de Tn, restregándose contra su pierna con desesperación. El dejó que su mano recorriera sus caderas, obligándola a bajar más sobre su muslo, lo que le proporcionó al guía la fricción que tanto necesitaba.
“¡Joder!”, gritó Mualani, tratando de mantener la voz lo más baja posible.
-¿Puedes hablar un poco más bajo? -susurró Tn, con el aliento rozándole la oreja-. Alguien te va a oír.
-N-No puedo evitarlo -gimió Mualani, con los muslos temblando de placer en su clítoris hinchado, mientras se restregaba con más fuerza contra el miembro de Tn, guiándolo. Sus jadeos silenciosos llenaban el aire y el agua ondulaba con sus movimientos, pero a ninguno de los dos les importaba si alguien afuera podía oírlos.
Tn dejó que sus manos exploraran su cuerpo, recorriendo su vientre, su pecho que subía y bajaba con mayor rapidez por el placer que sentía, y sus pequeños pechos, acariciándolos y jugueteando con ellos mientras la guía se perdía en sus suaves embestidas. Tn, con curiosidad, le pellizcó el pezón, retorciéndolo apenas, lo que provocó que la guía soltara un gemido entre dientes.
Pero Mualani pensó que no era suficiente. Necesitaba más desesperadamente. Detuvo sus caderas, guiando la mano de Tn hacia su vulva, empapada al tacto, con una dulce sonrisa radiante en el rostro, como si supiera lo que hacía. Tn sintió que sus mejillas se calentaban con el movimiento repentino, acomodando a Mualani para que se sentara sobre sus muslos y acariciando su vulva, dejando escapar suaves gemidos cada vez que el rozaba su clítoris palpitante.
Mualani mueve las caderas sobre su mano, intentando introducir los dedos, pero sin éxito. Tn sabe que la guía necesita su estimulo, pero decide ser un poco cruel con ella. Sus manos se deslizan desde su entrada hasta su clítoris palpitante, que ansiaba fricción. La guía deja escapar gemidos tras gemidos ante sus provocaciones, clavando las uñas en los hombros de Tn mientras arquea las caderas sobre su polla.
-Tn -gritó Mualani por su nombre, con voz temblorosa y llena de desesperación-. Mételo.
-¿Qué se supone que digas? -la provocó Tn con una mirada fulminante. Mualani no pudo evitar sentirse ligeramente excitada por lo que estaba haciendo, pero sobre todo avergonzada.
-Por favor -susurraba, con el rostro acalorado y sonrojado.
-Buena chica -dijo Tn con voz radiante, esbozando una leve sonrisa. Mualani sintió un vuelco en el estómago al oírlo, pero esa sensación se desvaneció al instante cuando sintió su polla entrar a la vez en su vagina, su dedo tambien la estimulo meintras la follaba, penetrándola con cuidado para no lastimarla.
Mualani gimió al sentir la polla de Tn entrando en su vagina, acariciando sus paredes una vez que estuvo lo suficientemente adentro. Tn dejó que la guía se acostumbrara a la sensación, jadeando por el placer que la embargaba. Tn continuó embistiendo sus paredes con una delicadeza provocativa, incitando aún más a Mualani, quien movía sus caderas suavemente sobre el.
Tn movió sus caderas hacia afuera y luego hacia adentro, repitiendo ese ritmo lentamente, de forma provocativa pero sin lastimarla. Mualani dejó escapar los mismos gemidos entre dientes apretados, con las manos apoyadas en sus hombros, formando pequeñas medias lunas a su paso.
Mualani seguía dejando escapar dulces gemidos de sus labios entreabiertos, sin importarle ya si alguien la oía. Tn continuaba moviendose dentro de ella con un ritmo constante y uniforme, dejando que sus gemidos resonaran en sus oídos. Mualani movía las caderas contra la polla de Tn con desesperación, rozando apenas un punto sensible, pero sin llegar a tocarlo todavía.
Tn sintió un hambre distinta a la que estaba acostumbrado, al ver a la guía perderse en el placer xomo solia hacerlo. Aceleró el ritmo dentro de ella, moviendo y retorciendo sus embestidas con suavidad, como si buscara algo en su interior. Los gemidos de Mualani se hicieron más fuertes, escapando de sus labios con libertad, mientras su cuerpo se tensaba por un instante.
Tn roza con la punta de su polla el punto sensible de la guía, presionándolo sin piedad alguna, dándole el alivio que tanto había anhelado. Un pulgar recorre el clítoris descuidado de Mualani, acariciándolo y frotándolo, aumentando así su placer, mientras su atención se centra en un punto entre sus piernas. Su cabeza se echa hacia atrás, sus ojos vidriosos, a punto de desbordarse de lágrimas.
Tn aprovechó la oportunidad para besar y succionar su cuello, rozando su piel con sus dientes ligeramente afilados, dejando marcas a su paso. Su boca descendió hasta sus pequeños pechos, dejando marcas en su piel, mientras succionaba y lamía sus pezones erectos. Mualani se sentía en la gloria, su vagina emitiendo sonidos húmedos y lascivos mientras Tn continuaba introduciendo y sacando su polla dentro y fuera de ella.
Mualani empezó a sentir esa sensación familiar en el estómago, y unos gemidos agudos escaparon de ella mientras sentía que el orgasmo se acercaba. Tn supo que estaba cerca por cómo se retorcía y gemía, y por cómo pronunciaba su nombre con la boca entreabierta. Reducida a la mínima expresión, solo era un amasijo de estupefacción, incapaz de murmurar su nombre y balbuceos ininteligibles.
Ese calor seguía a punto de estallar, el placer se intensificaba por momentos, la succión de Tn solo lo incitaba más al borde, y casi podía saborear su liberación, cabalgando en su polla favorita impulsada por la pura desesperación de alcanzar el clímax. Tn no pudo evitar sonreír contra su clavícula; tan solo sentirla intentar llegar al orgasmo.
-Estás cerca, ¿verdad? -meditó Tn, acercándose para susurrarle al oído, con su aliento cálido rozándole levemente la cabeza-. Vamos, ven por mí. Tú puedes…
Como si fuera una orden, Mualani finalmente se dejó llevar, un fuerte gemido escapó de sus labios mientras su cuerpo se tensaba, sin importarle si alguien podía oírla. El placer abrumador se apoderó de todo su ser, su vulva palpitando alrededor de la polla invasora, intentando alcanzar el orgasmo con todas sus fuerzas.
Mualani sintió un ligero mareo por la intensidad de su orgasmo y el calor de las aguas de arrecifes interiores; sus fuertes gemidos pronto se convirtieron en respiraciones entrecortadas a medida que el intenso placer se desvanecía, dando paso a una sobreestimulación. Tn supo que había terminado su orgasmo, así que retiró su polla, y un último gemido escapó de ella.
Les da igual si alguien oyó a Mualani gritar desesperadamente pidiendo ayuda a Tn, mientras la guía apoyaba la cabeza en el cuello de Tn, abrazándola para que descansara hasta que llegara la hora de partir. Si alguien los oyó, es su problema.
Buscarian esas conchas luego.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com