Waifu yandere(Collection) - Capítulo 210
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- Capítulo 210 - 210 Ruby rose part 8 Rwby
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210: Ruby rose part 8 Rwby 210: Ruby rose part 8 Rwby Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.
Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
____________________________________________________________________ Parecieron haber pasado horas.Howard salió junto a Tn, colocando el abrigo oscuro sobre los hombros del joven fauno lobo, ocultando las manchas secas de sangre y el temblor de sus brazos.
Howard había dejado a un lado su saco, quedándose solo con la camisa abotonada, el chaleco ajustado y su bufanda verde; aun así, mantenía su porte impecable, como si nada de lo ocurrido hubiera sido capaz de alterarlo.
Ambos se dirigieron hacia la salida de la academia, donde el vehículo negro de Howard aguardaba con las luces encendidas.—Vamos, lobo —dijo Howard con una voz calmada—.
Necesitas descansar.
Luego resolveremos todo este… festival de idioteces.
Tn apenas respondió.
Subió al auto lentamente, y antes de cerrar la puerta, sus ojos vacíos apuntaron hacia Beacon.Aun sin vista real, su aura percibía rastros, colores, emociones impregnadas en las paredes.Y entre todos, distinguió uno: plateado.Ruby.
Su pecho se apretó un poco.
Miró hacia su lado… y ahí estaba el otro color.La luz verde enfermiza que siempre emanaba de Howard.Escalofriante.
Inestable.
Cambiante.Pero jamás había usado esa luz para lastimarlo.
Howard nunca lo había golpeado.Nunca lo había insultado.Nunca lo había mentido.
El vehículo comenzó a moverse.
Howard soltó un suspiro largo, cansado.—Tu pelea con Glynda, Jaune y Cardin… —murmuró— ya está en las redes.
Tn sintió cómo sus orejas de lobo caían, pesadas.Howard siguió—Y, por supuesto, lo que todos vieron no fue un rescate de una chica secuestrada.
No, no… —rodó los ojos—.
Solo vieron a una profesora cazadora golpeando a un estudiante contra paredes que valen más que su salario anual.
Muy conveniente.
Muy apropiado.
Muy… Discriminador.
Tn bajó la mirada, tragando saliva.
—Pero no te preocupes —Howard añadió con indiferencia estudiada—.
Descansarás un par de días.
Luego volverás a la academia.
Beacon no puede expulsarte sin… perder mucho más de lo que ganarían.
Tn, con un hilo de voz, preguntó—¿Ruby… puede ir de visita?
Howard lo miró de reojo.La pregunta era tímida.
Vulnerable.Demasiado honesta.
Howard resopló, sacando su pergamino.—Tienes suerte de que me agarres de buen humor.
—¿Ozpin?
—dijo con un tono burlón—.
Soy yo.
Mueve tu lamentable culo y envía a la joven Rose.
Sí, ahora.
No, no estoy preguntando.
Te estoy diciendo.Oh y de paso los archivos de esos pobres pendejos en el hospital jejeje quiero ver como quedaron.
Tn parpadeó.Un calor pequeño se formó en su pecho.Howard… lo estaba ayudando.Le permitía ver a Ruby.Le permitía tener a su amiga.
Howard colgó y guardó el pergamino.—Listo —dijo con una sonrisa ladeada—.
Te la enviarán cuando lleguemos.
Por que sonaba tan mal.
Nah olvidalo.
El chico solo quiere darse el gusto de un conocido.
Tn bajó las orejas, esta vez no por tristeza… sino por alivio.
El vehículo siguió avanzando por la carretera nocturna, dejando atrás las luces de Beacon.
.
.
Llegaron finalmente a una gran casa situada en las afueras, silenciosa, amplia… demasiado grande para solo dos personas.
Tn bajó del vehículo con cuidado, aún envuelto en el abrigo que Howard le había puesto encima.
El frío de la noche no lo afectaba, pero el gesto lo hacía sentir protegido.
Howard se acomodó la bufanda mientras le explicaba—Ten cuidado al moverte por el lugar —advirtió, usando un tono firme, casi paternal—.
Todavía no adapté la casa para tu discapacidad.
Hay escalones, muebles… cosas que pueden joderte el pie si no te fijas.
Tn, tímido, tocó el borde del abrigo y murmur—Aunque… aunque sea ciego… mi semblanza me ayuda.
Es… como sentir todo… sin verlo.No tienes porque preocuparte tanto.
Howard lo miró de reojo.
La cola del joven fauno se movía apenas, un gesto pequeño pero cargado de emoción contenida.
—Sí, lo sé, cachorro.
Aun así… prefiero que no te me caigas por las escaleras el primer día —bufó, subiéndose las mangas—.
Sería irónico hasta para mí.
Al entrar a la casa, Howard dejó la bufanda en el respaldo del sofá y se quitó el chaleco se subio las mangas de la camisa listo para ver alguna novela.
Caminó hacia la sala, tomó el control y encendió la televisión.
El silencio se rompió con un titular explosivo:.
“PROFESORA DE BEACON ATACA A ESTUDIANTE FAUNO CIEGO.”.
—Carajo… —fue lo único que Howard alcanzó a decir, apretando los ojos mientras soltaba un largo suspiro.
La presentadora continuó con voz tensa—El incidente ha levantado fuertes críticas.
Líderes de Menagerie declararon que tomarán represalias diplomáticas contra Vale por este acto de discriminación.
Por otro lado, el grupo colmillo Blanco liberó múltiples videos condenando a Beacon y llamando a la acción….
Howard se dejó caer en el sillón, hundiéndose en los cojines como si llevara encima el peso de toda la jodida academia.
—Perfecto… maravilloso… justo lo que necesitábamos —gruñó, masajeándose el puente de la nariz—.
Media guerra política por culpa de una pelea escolar.
Para esto no me pagan lo suficiente.O espera yo soy el que hace los jodidos cheques.
Mientras tanto, arriba…Tn, guiado por su semblanza, ya había comenzado a subir las escaleras.
Cada peldaño vibraba ligeramente bajo sus pies, permitiéndole “sentirlo” como un mapa tenue en su mente.
La casa era enorme, pero su aura y percepción telequinética trazaban rutas, distancias, obstáculos.
Llegó al segundo piso con pasos suaves.
Pasó la mano por la pared hasta entrar en una de las habitaciones.
Apenas entró, supo que era la correcta: el aura de las cosas, la disposición, el silencio… todo encajaba.
Caminó hasta la cama y se sentó con lentitud.
El silencio lo envolvió.
Se aferró a su abrigo, respirando hondo.
En su mente aparecía un solo color, una sola luz entre todas las demás, suave y cálida:.
El aura de Ruby.
Tn bajó las orejas y murmuró apenas audible:.
—Ruby… ¿vendrá… verdad?
Apretó los dedos sobre la colcha, esperando.
Su cola lobo se enroscó alrededor de él, en un gesto inconsciente de búsqueda de seguridad.
Y así, en esa habitación silenciosa, Tn esperó.
Esperó a que Ruby llegara.
A la única persona cuyo color no le asustaba.
Esperaria….como un buen perro.
.
.
Ozpin estaba sentado en su oficina, con la cabeza entre las manos.
Durante un segundo —solo uno— consideró muy seriamente morirse para evitar todos los dolores de cabeza acumulados en un solo día.
Pero luego recordó su maldición.
Reencarnar.
Otra vida.
Más problemas.
Soltó un suspiro derrotado.
—…No.
Mejor vivo.
No quiero volver a ser bebé —gruñó, poniéndose de pie.
Con paso cansado, se dirigió a la sala donde aún mantenían a Yang y Ruby para vigilarlas después del desastre con Glynda.
Al llegar, Qrow se cruzó de brazos bloqueando el paso, expresión dura.
—Ozpin.
¿Qué vas a hacer?
—Necesito hablar con la joven Ruby —respondió el director sin rodeos.
Qrow frunció el ceño.
—No la vas a sacar de aquí sin explicarme qué planeas.
Ozpin inhaló hondo, como quien está cansado de educar niños.
—Howard pidió la presencia de Ruby Rose en su casa —anunció—.
Para que pase tiempo con Tn y… disminuir la tensión emocional del chico.
Qrow dio un paso adelante, casi indignado:.
—¿¡Estás loco!?
¿Pretendes mandar a mi sobrina a la guarida de ese—?
—Qrow —interrumpió Glynda, voz cortante—.
Obedece al director.
Qrow apretó los dientes, mirando a ambos con furia contenida.
Ozpin continuó—Además… para mantener a todos más tranquilos, planeo reubicar a todo el equipo RWBY en la misma casa.
Ruby estará acompañada en todo momento.
Y dudo muchísimo que Howard prohíba la entrada a las demás si Ruby va con ellas.
Qrow murmuró algo poco educado, pero no siguió oponiéndose.
Ozpin entró finalmente a la sala.
Ruby estaba dormida apoyada en el hombro de Yang, con la capa hecha bolita sobre sí.
Yang, que apenas descansaba, abrió un ojo al notar la presencia del director.
Ozpin hace un pequeño ruido, carraspeando.
Ruby se despertó sobresaltada:.
—¿E… eh?
¿Q-qué pasó?
Yang… desperté o me morí….
—Sigues viva, Rubes —respondió Yang, incorporándose—.
¿Qué ocurre, director?
Ozpin, con ese tono tan calmado que indicaba mala noticia, anunció—El equipo RWBY será reubicado temporalmente en una gran casa a las afueras de Vale.
Permanecerán ahí mientras resolvemos el problema político causado por el incidente con Glynda.
Ruby parpadeó.
Yang se tensó.
—¿Reubicadas… dónde exactamente?
Ozpin miró directamente a Ruby.
—Tn pidió verla.
Ruby abrió los ojos un poco más.
Yang frunció el ceño.
..
Habitacion equipo RWBY.
Weiss entró al pasillo arrastrando una maleta, claramente molesta.
—Tch reubicadas, reubicadas, ¡por qué siempre tenemos que pagar por las locuras de los demás!
—refunfuñó, con los brazos cruzados—.
Solo espero que el lugar al que vamos no sea una maldita posilga en medio de los árboles.
Blake caminaba detrás de ella, con expresión seria.
—Weiss, deja de quejarte.
—Miró a Ozpin y luego a Yang—.
Tuvimos una pelea enorme en la academia.
Todo se volvió un caos.
Me preocupa… dónde vamos a dormir exactamente.
Weiss resopló, mirando a Blake como si esperara una razón para seguir protestando.
Yang, aún procesando, señaló a Ozpin—¿Y… ese lugar?
¿Es seguro?
Ozpin asintió.
—Howard los recibirá.
Y por ahora… es la única medida que evitará que la presión política aumente.
Ruby, algo nerviosa pero determinada, tomó aire.
—Si… si Tn quiere verme… entonces iré.
Yang la miró con una mezcla de preocupación y resignación.
—Pues… ahí vamos todas, supongo.
.
.
Glynda esperaba con los brazos cruzados junto al transporte oficial de la academia.
Su semblante era rígido, tenso… y claramente aburrido de escuchar a Weiss.
—¡Esto es absurdo!
¡Completamente ridículo!
—exclamaba Weiss por décima vez mientras subía al vehículo—.
Reubicarnos, aislarnos, y encima por culpa de— ¡¡ay, no lo diré!!
—Ya lo dijiste cinco veces, Weiss —comentó Yang, subiéndose detrás de ella.
Blake se sentó en silencio, pero su mirada era afilada, casi acusatoria, cuando se posó en Glynda.La profesora lo notó.Lo ignoró.O lo intentó.
Blake pensaba, con un suspiro contenido: Golpeó a un fauno.
Y yo también soy fauno… debería estar furiosa.
Pero… no sé qué sentir.
Ruby entró de última, con las manos apretadas sobre su capa.
Nerviosa.
Culpable.
¿Cómo estará Tn?
¿Lo habrán castigado?
¿Le habrán gritado?
Todo pasó por mi culpa… fui capturada tan fácil… tan estúpidamente….
Glynda cerró la puerta del transporte con un golpe seco.
—Abróchense los cinturones —ordenó sin emoción.
..
El vehículo avanzó por el camino de Beacon, dejando atrás los edificios y entrando a una carretera flanqueada por árboles.
Weiss seguía hablando.
—¿Un bosque?
¡Un bosque!
¡Por el amor de—!
Seguro terminaremos durmiendo en una cabaña sin calefacción, llena de moho y con—.
Yang la interrumpió con un bufido.
—Copo de nieve, calma tus tetitas.
Mira por la ventana.
—¡¡Yang Xiao Long!!
—Weiss casi gritó— ¡Deja de decir esas barbaridades!
—Solo mira —repitió Yang, señalando hacia afuera.
Weiss resopló, giró la cabeza para ignorarla… y entonces lo vio.
Se quedó congelada.
—…¿Qué…?
—Oh —murmuró Blake, sorprendida.
—¿Qué rayos…?
—susurró Ruby.
A pocos metros, entre los árboles, emergía una mansión gigantesca, impecable, con jardines bien cuidados, muros blancos, ventanas amplias y un estilo elegante que perfectamente podría pertenecer a una familia adinerada de Atlas.
No.
A una familia obscenamente rica de Atlas.
Weiss por poco cae sentada.
—Esa… esa… ¿esa es la casa?
—tartamudeó, señalando con el dedo tembloroso— ¡¿Vamos a dormir ahí?!
Yang soltó un silbido largo.
—Daaaaamn… Ruby tiene un amigo con dinero.
Ruby se sonrojó.
—¡N-no es así!
¡Él es… solo… Tn…!
Glynda, con su vista fija al frente, murmuró—Es la casa del benefactor de Tn.
Y considerando que Ruby permanecerá aquí, el director prefirió trasladarlas a todas.
Seguridad y logística.
Blake pegó sus orejas al vidrio, impresionada.
—Si su benefactor vive así… entonces debe ser una persona… amable, ¿no?
La mujer rubia sintio un escalofrio enfermizo.
Glynda apretó el volante con una fuerza incómoda.
—…Digamos que es una persona… influyente.
Le aterro lo que vio en esos ojos.
Yang arqueó una ceja.—Eso sonó como “poderosa” pero con miedo.
Glynda respiró hondo sin responder.
.
.
Howard permanecía sentado en el sofá de la sala, observando las noticias mientras el vaso de whisky descansaba en su mano.
La luz del televisor bañaba su rostro con un tono azul grisáceo.
Sus ojos, sin embargo, no estaban en la pantalla.
Sintió algo.
Un cambio en el aire.
Una presencia entrando en el rango de su percepción.
—…Vaya —murmuró, dejando el vaso sobre una mesa costosa.
Se levantó.
Al hacerlo, varios mayordomos y sirvientas —todos con elegantes mascarillas de ópera que ocultaban completamente sus rostros— se alinearon detrás de él en silencio, como sombras entrenadas para obedecer sin cuestionar.
Howard abrió la puerta principal y salió.
El viento nocturno olía a hojas húmedas.Y frente a la mansión, avanzaba un vehículo que Howard consideró… deprimente.
—Ozpin debería invertir más en transporte —resopló con desdén.
El vehículo se detuvo.
La puerta se abrió.
Howard esperaba ver solo a Ruby Rose.
Pero en su lugar bajaron cuatro chicas con maletas.
Se quedó quieto, parpadeando lentamente.
—¿Y esto…?
Antes de que pudiera formular la queja, Glynda apareció apresurada, interponiéndose como si intentara evitar una confucion.
—Señor Howard —saludó con rigidez militar—.
Por órdenes del director Ozpin, el equipo RWBY completo será reubicado aquí.
Es una medida de precaución… y de protección para la señorita Ruby Rose.
Howard la miró.Luego miró a las chicas.Luego volvió a mirar a Glynda con incredulidad.
—¿En serio me dejan a cuatro adolescentes?
¿A mí?
—arqueó una ceja—.
Pensé que Ozpin me toleraba… no que quisiera vengarse.
Glynda ignoró el comentario y se mantuvo firme.
Howard dirigió su atención a las recién llegadas.
La chica de cabello blanco… sí, sin duda era una Schnee.
Se notaba en el porte, en la postura, en los ojos que evaluaban el mundo como si fuera un catálogo de precios.
La rubia… su forma de pararse, el tono del cabello, la chispa en los ojos.
Debía ser familia de Ruby.
La chica de cabello negro y lazo… Howard la analizó con un detalle peligroso.La cara era inconfundible.
—Belladonna… —susurró—.
Aunque… qué desperdicio.
No heredó lo mejor de Kali.
Blake sintió un escalofrío.
Yang tragó saliva.
Weiss se ofendió por razones aún desconocidas para ella.
Ruby solo ladeó la cabeza confundida.
Glynda vio esa mirada en Howard y su ojo tembló en irritación.
—Le recuerdo —dijo entre dientes— que ahora estará a cargo de la protección de estas estudiantes mientras permanezcan en su propiedad.
Howard suspiró exageradamente.
—Magnífico.
Casi como dirigir una guardería… pero con más hormonas de pubertos.
Chasqueó los dedos.
Los sirvientes enmascarados avanzaron inmediatamente, tomando las maletas sin hacer ruido.
Howard decidió saludar… aunque su presencia ya era suficiente para intimidar.
—Bienvenidas, supongo —dijo con tono seco, alzando ligeramente el vaso de whisky que aún llevaba en la mano.
(Impresiones del equipo rwby)Ruby lo miró con timidez.
—Eh… hola… señor Howard… —dijo, sintiéndose como si hubiera conocido una versión más elegante y sobria de su tío Qrow.
Yang lo evaluó de arriba abajo, una sonrisa juguetona apareciendo en su boca.
—Wow… —murmuró—.
Este tipo es como… peligroso y sexy al mismo tiempo.
Weiss, indignada, murmuró en voz baja—Pff… le falta clase para verse tan arrogante.
Blake lo observó con decepción silenciosa.
Ni orejas… ni cola… y su presencia no tiene aroma de fauno… Qué lástima.
Aunque en su mente que Howard fuera un humano y ayudara asi a un fauno le trajo consuelo, pero si hubiera sido un fauno ella tendria mejores lazos para dialogar con el hombre.
Howard los miró a todos con la apatía del adulto que no pidió hijos, pero ahora los tiene frente a su casa.
—Bien.
Ya están aquí.
Les asignaré habitaciones separadas, con cerraduras, porque no pienso lidiar con dramas hormonales.
Ruby sabe dónde está Tn… o lo descubrirá.
Se volteó y comenzó a caminar hacia la mansión, asumiendo que todos lo seguirían sin preguntar.
Glynda respiró con un alivio tenso.
—Por favor, comporten—.
—No prometo nada —dijo Yang pasando a su lado.
—Lo intentaré… —murmuró Ruby, apretando su capa.
—Prometo mantenerme lejos de la decoración si es fea —añadió Weiss.
—No hablaré con él más de lo necesario —susurró Blake.
Glynda solo cerró los ojos, derrotada.
Howard, desde la entrada, añadio—Cierren la puerta cuando entren.
No queremos que grimms entren.
Genial chistes malos como los de Yang.
El equipo RWBY cruzó la puerta principal y, de inmediato, el aire cambió.
La mansión de Howard era… diferente.
No era exactamente moderna, pero tampoco antigua.
Parecía un cruce extraño entre lujo clásico americano —de un siglo que ni existía en Remnant— y tecnología discreta, casi oculta.
Lámparas de cristal, madera oscura, alfombras gruesas, y toques metálicos que daban un brillo elegante a cada rincón.
Yang silbó, impresionada.
—Woah… ¿Howard vive aquí?
Pensé que era un empresario rico, no un rico rico.
Weiss alzó la nariz.
—El estilo es… aceptable.
Algo anticuado, pero aceptable.
Howard pasó a su lado sin mirarla.
—Diseñador de interiores —respondió con indiferencia—.
No pregunten el estilo… ni yo lo entiendo.
Unos sirvientes con mascarillas de ópera caminaron en silencio por los pasillos.
Aquella presencia inquietaba a Blake.Se acercó a uno con cautela.
—Disculpe… ¿son… faunos o humanos?
El sirviente se detuvo.
Se inclinó cortésmente.
—Somos lo que el señor Howard necesita que seamos, señorita Belladonna.
Blake sintió un escalofrío.
Howard, desde lejos, murmuró—Si empiezan a filosofar con mis empleados, te los devuelvo.
Apenas entró a la sala principal, Weiss dio una vuelta sobre sí misma para examinar el espacio como si evaluara una propiedad suya.
—Bien —dijo, levantando un dedo—.
Quiero un baño listo inmediatamente, carne marinada cortada a mano, bañada en vino blanco, almendras frescas, y sábanas de seda natural en mi habitación.
Preferiblemente de tonalidad azul hielo.
Los mayordomos se quedaron quietos, casi paralizados, y voltearon a ver a Howard.
Howard bebió un trago de whisky.
—Hagan lo que dice.
Puede costar menos que otra demanda pública —gruñó.
Los sirvientes salieron apresurados.
Weiss sonrió satisfecha.
—Ves, Ruby.
Si vas a quedarte en una mansión, debes aprender a pedir.
Ruby asintió tímidamente, sin intención de imitarla.
Ruby se acercó a Howard, apretando su capa con ambas manos.
—S-señor Howard… ¿p-podría ver la habitación de Tn?
Howard la observó con su expresión neutral habitual, luego chasqueó los dedos.
Una sirvienta con máscara blanca se acercó con una reverencia.
—Guía a la señorita Ruby.
Ruby inclinó la cabeza.
—G-gracias….
La sirvienta la condujo hacia la escalera principal.
Yang se dejó caer en el enorme sofá de cuero, y un gemido de satisfacción escapó de su boca.
—OH.
MI.
DIOS.¿De qué está hecho esto?
¿Ángeles?
¿Sueños?
¿Pelos de unicornio?
Howard, sin levantar la mirada de su pergamino—Cuero caro.
Hazte a un lado que mi novela va a empezar.
Yang se tapó la boca.—…Me sentaré con cuidado.
Para su infortunio….la novela no fue transmitida.
Al diablo iria por unos tragos.
Howard se recargó contra la barra de la cocina —una enorme isla de mármol—, revisando mensajes en su pergamino.
Su expresión era la de un hombre agotado por el mundo.
—A ver… amenazas de Menagerie… quejas del Consejo… reportes de prensa… —pasó una notificación— …y Ozpin pidiendo disculpas otra vez.
Clásico.
Blake se acercó a él.
—Voy a… inspeccionar la casa.
Por seguridad.
Howard no levantó la vista.
—Sí, ajá.
No abras puertas con cerraduras dobles.
O morirás de un susto.
O literal.
Depende del cuarto.
Blake se quedó congelada.
—…¿Cómo?
Howard la miró por primera vez.
—Es broma.…Creo.
Blake tragó saliva y decidió inspeccionar solo los pasillos visibles.
.
La sirvienta guio a Ruby a la habitación de Tn.Se detuvo frente a la puerta, dio dos golpecitos suaves y esperó la confirmación.
—¿Señor…?
—preguntó con respeto.
Desde dentro, la voz de Tn respondió con ese tono cansado pero alerta que solo él tenía:.
—…Pasen.
La sirvienta abrió la puerta y se apartó, dedicándole a Ruby una sonrisa tranquilizadora.
—Puede entrar, señorita Rose.
Ruby respiró hondo y avanzó.
Apenas cruzó el umbral, Tn levantó la cabeza… y en cuanto percibió su aroma, la reconoció.
En un movimiento casi instintivo se lanzó hacia ella, abrazándola con fuerza, como si confirmara que seguía viva.
Ruby quedó atrapada entre sus brazos, envuelta por el calor de su cuerpo.
El tamaño de Tn la cubría por completo, pero ella no se quejó; al contrario, sus manos temblaron ligeramente mientras devolvía el abrazo.
—Tn… —murmuró contra su pecho— Estás bien… ¿verdad?
Todo… está bien ahora….
La voz le falló por un instante.
No quería llorar, no frente a él.
Pero sentirlo aferrado a ella con esa desesperación silenciosa la desarmaba.
El corazón le latía tan fuerte que Ruby creyó que él podía escucharlo.
Tn apoyó la frente sobre su cabello.
—Estás a salvo… —susurró, como si lo necesitara repetir para creerlo— Eso es lo único que importa.
Ruby parpadeó fuerte, reteniendo las lágrimas.
Nunca pensó que alguien se preocuparía así por ella… y mucho menos que sería capaz de pelear con su propia profesora solo para protegerla.
—No tenías que hacer eso… —dijo Ruby en voz baja.
—Por ti lo hago siempre —respondió Tn sin dudar.
Ruby se quedó inmóvil.
Algo en esas palabras le quemó el pecho.
..
Mientras tanto, en otra parte de la mansión, Weiss disfrutaba descaradamente de su baño… como si hubiera regresado a una vida que no vivía desde hace demasiado tiempo.
Las sirvientas aplicaban mascarillas frías sobre su rostro, otras cortaban con precisión sus uñas, una más peinaba su cabello.
Weiss suspiró con un placer casi culpable.
—Dioses… extrañaba esto… —dijo mientras recostaba la cabeza— No sabía cuánto lo necesitaba.
Una de las sirvientas rió suavemente.
—Se nota, señorita Schnee.
—Shhh, déjenme fingir que no estoy perdiendo toda mi dignidad ahora mismo —bromeó Weiss.
Las sirvientas rieron otra vez mientras continuaban su minucioso trabajo.
..
Blake, por su parte, recorría los pasillos.La mansión era enorme y cada habitación parecía tener personalidad propia.
Abrió una primera puerta: normal, elegante… tranquila.
La segunda: estanterías llenas de libros al punto de no dejar espacio para una cama.
Olía a papel viejo y tinta.
La tercera: licor por todos lados.
Varios barriles.
Botellas de coleccionista.Blake alzó una ceja.
—Howard definitivamente bebe… —murmuró.
La cuarta: armas, demasiadas armas.
Algunas antiguas, otras demasiado modernas.Blake cerró esa más rápido.
—…Howard bebe y colecciona armas….cuanta opulencia.
La quinta: taxidermia.
Animales perfectamente conservados observándola fijamente.
Blake dio un paso atrás sin romper contacto visual.
—No.
Gracias.
—y cerró la puerta con la misma expresión neutral que usaría para ver un Grimm bailando tap.
..
Yang, por su lado, se quedó con Howard.
Al principio había esperado un “anciano aburrido”, alguien rígido, silencioso… pero lo que encontró fue un hombre con expresión cansada, una manta en las piernas y un té en la mano.
—Entonces… ¿esto haces cuando no estás organizando rescates épicos o golpeando a todos con tu dinero?
—preguntó Yang, sentándose en el sillón junto a él.
Howard suspiró pesadamente.
—Intento no morirme antes de tiempo, señorita Xiao Long.
Es una ocupación de tiempo completo.
Yang soltó una risa.
—Viejo, pero no tanto, ¿eh?
Howard giró la cabeza y la miró con una ceja alzada.
—Hija, no soy tan viejo como para ser tu sugar daddy.
Yang le dio un codazo suave.
—Vamos… podría funcionarte.
Tienes dinero, poder… un castillo gigante… solo te falta una motocicleta.
—Me faltan aviones, no motocicletas,tengo vario en la cochera trasera —refunfuñó Howard—.
Deja de hablar como si me hubieras encontrado en un catálogo.
Yang se rió tan fuerte que el té de Howard tembló en la taza.
—Tranquilo, tranquilo.
Solo estoy bromeando.
—Eso espero.
—Howard suspiró— Los dioses me libre de que llamen a mi abogado por tu culpa.
Ambos terminaron viendo una novela juntos, con Yang comentando cada escena y Howard intentando entender por qué los jóvenes hablaban tan rápido.
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(Bien….ahora se bienen trama de viviendo una vida de ricos mientras el lobo y la caperucita pasan su tiempo y bueno trato de mantener la personalidad de las rwby en esto y bueno…..otro capitulo terminado si me da tiempo podre reescribir el de mavuika por que si lectores….ese pedido tenia fetiche de patas….y yo no tengo eso….ademas no me gusto como quedo escrito asi que hare algo mejor y recuerden que este canal se dedicaba a la suculencia no al lore.).
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