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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 215

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215: Belle part 4 zzz 215: Belle part 4 zzz Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

_____________________________________________________________________________ Belle y Tn estaban caminando por la acera, buscando dónde cenar.

Belle tenía en mente una taquería barata, algún local modesto donde el olor a carne asada llenara la calle; o quizá un puesto de ramen sencillo.

Nada lujoso.

Nada que la dejara endeudada solo por existir.Pero todo ese plan se fue al carajo en cuanto Tn levantó el brazo y pidio un Uber.

Belle parpadeó confundida.—¿Uh…?

¿Qué haces?

Yo pensé que íbamos a caminar nada más….

Tn abrió la puerta y la invitó a subir.—Vamos a cenar al centro de la capital.

—¿Q-qué?

—Belle casi se atragantó con su propia saliva—.

¡Pero esas zonas son carísimas!

Tn ya estaba en su teléfono, deslizando y tocando la pantalla con calma absoluta.—Hice una reservación.

Rápida.

Restaurante gourmet, mesa para dos.

Belle lo miró como si acabara de escuchar que habían reservado en la Luna.—¡N-no tienes que hacer eso!

No… no es necesario un lugar tan caro… de verdad….

El Uber arrancó suave.

Luces, edificios, autos pasando rápido.Tn giró la cabeza hacia ella, su mirada tranquila.—No hay problema.

Además… sé que a Koyanskaya le va a molestar que me gaste dinero en algo que no aprobó.

Sonrió un poco.

Un gesto leve, casi travieso.—Le dará dolor de cabeza.

Belle abrió grande los ojos.

La idea de gastar a propósito solo para molestar a alguien más la desconcertó… pero también le hizo gracia.Pero antes de que pudiera decir algo, una duda la golpeó.—Oye… ¿“zorra” es insulto en tu contexto?

Porque tu mamá adoptiva… bueno… tiene orejas de zorro y cola… ¿no es raro?

Tn parpadeó.—No lo sé.

Creo que sí es insulto… pero también… es literal.

No estoy seguro.

—Se encogió de hombros—.

Igual se enoja.

Belle dejó escapar una risita suave—la primera desde que salieron de la tienda.Luego, de pronto, tomó la mano de Tn entre las suyas sin darse cuenta.

Sus dedos se entrelazaron un poco mientras señalaba emocionada por la ventana.

—¡Mira!

¡Ese es el edificio Solaris!

Tiene como ochenta pisos.

Y allá… ¡ahí está el teatro Lumière!

Hacen conciertos sinfónicos… y ese restaurante de ahí arriba… ¡es giratorio!

Su voz estaba llena de energía, como una niña en su primer viaje a la ciudad grande.

—Wow… —dijo Tn, mirándola más que a los edificios.

Belle siguió señalando todo lo que veía, su entusiasmo contagioso.—¡Ahí está el museo de holografía!

¡Y el centro comercial Orpheon!

Ahí venden dulces importados—.

De pronto se detuvo, ruborizada al notar que seguía sosteniendo su mano.—Ah… yo… perdón… yo….

Tn apretó un poco su mano, devolviéndosela sin palabras.—Está bien.

Belle volvió a mirar por la ventana para ocultar su sonrisa.—…Entonces… ¿qué tan gourmet es el lugar?

¿Tiene nombres raros como “espuma de no-sé-qué” o “reducción de quién-sabe-qué”?

Tn pensó un momento.—Creo que sí.

Belle se llevó las manos al rostro.—Me voy a morir de vergüenza.

El Uber avanzaba directo al corazón iluminado de la capital.Y, sin quererlo, Belle sentía que esa noche sería… distinta.

.

.

Llegaron sin mucho problema al restaurante.Belle se quedó tiesa apenas bajó del Uber: autos deportivos estacionados, gente con trajes de diseñador, vestidos de gala, joyas que valían más que toda su tienda completa.Tn se bajó como si nada.

—Vamos —le dijo con calma.

Belle tragó saliva, bajándose la falda de la sudadera que llevaba como si eso pudiera hacerla ver más formal.Entraron.

Y entonces el mesero los vio.

El hombre frunció el ceño apenas un instante, creyendo que eran dos colados, o peor: gente de clase baja perdida.

Belle sintió la mirada como un láser.—Ay no… ya nos van a correr… —susurró por lo bajo.

Pero Tn dio un paso al frente, sacando su teléfono.

—Reservación a nombre de Tn Heydrich —dijo con voz firme.

El mesero se congeló.Sus ojos se abrieron de golpe, el color se le fue de la cara y luego volvió con exceso.—S-señor Heydrich.

¡Mis disculpas!

Sí, su mesa está lista.

Por favor, síganme.

Belle lo miró desde abajo, desconfiada.—¿Qué rayos le pasó?

¿Le dio un calambre moral o qué?

Tn solo murmuró—Creo que… reconoció el apellido.Y mas le vale que este lugar cobor el doble por la reservacion rapida.

El mesero, ahora casi temblando de cortesía, los condujo por el restaurante.Belle se sintió completamente fuera de lugar.Tanto mármol pulido que podía verse la cara reflejada, música suave en vivo, lámparas colgantes de oro real.

Silbó.—Wow… elegancia la de Francia….

Tn la miró de reojo.—¿Francia?No era de esa pelicula vieja de “Rendirse como un frances”.Hace tiempo que no la miro.

—Sip, pero la frase queda cool.No hace muhco la incluimos en el catalogo de la tienda —respondió Belle encogiéndose de hombros.

Pasaron junto a mesas donde parejas murmuraban en idiomas finos, donde ejecutivos discutían negocios sobre platos diminutos pero caros.Belle pegó un poco más su brazo al de Tn.—Oye… Tn….

—¿Sí?

—Prométeme que si alguien nos pide el menú en “latín antiguo con reducción de ego al vacío”, tú vas a traducir.

Tn ladeó la cabeza.—No sé latín antiguo.

—¡¡Pues aprende ahora mismo!!

—susurró desesperada.

El mesero finalmente se detuvo en una mesa junto a un ventanal enorme desde donde se veía toda la ciudad iluminada.Retiró la silla para Belle con exagerada elegancia.

—Por favor, señorita.

Belle casi no sabía si sentarse o salir corriendo.—Eh… gracias… digo… merci… o como sea —balbuceó mientras se sentaba.

El mesero entregó los menús.—Nuestro chef estará encantado de atender cualquier petición especial.

Regresaré en unos minutos.

Cuando se alejó, Belle suspiró como si le hubieran quitado un yunque del pecho.

—Tn… ¿qué demonios…?

¿Qué tipo de apellido es “Heydrich” para que ese tipo casi se haga popó encima?

Tn se encogió de hombros.—Creo que tiene que ver con Ocean Industries y Koyanskaya.

Ella es… influyente.Ademas mi tutor tiene el mismo apellido pero prefiere otro.

Belle se dejó caer un poquito sobre la mesa.—Genial… soy una plebeya entrando a un palacio… espero no romper nada.

Tn la miró con una suavidad inesperada.—No pasa nada.

Está bien que estés aquí.

Belle lo miró fijamente.Su cara se suavizó.—…Gracias.

En serio.

Luego abrió el menú… y su expresión cambió al terror absoluto.—Oye… ¿qué es “espuma de trufa en lecho de nube marina” y por qué cuesta lo que cuesta mi alquiler?

Tn lo revisó.—No sé… suena… a mmmm.Ni siquiera yo se que es.

Belle suspiró.—Ok… si sobrevivo esta cena… mañana te enseño a tocar Through the Fire and Flames sin que me sueltes un acorde desafinado.

Tn asintió.—Trato hecho.

.

.

El mesero regresó a la cocina con paso rápido, todavía intrigado por la escena.¿Por qué diablos el heredero de Ocean Industries viene con una simple joven así…?No era clasista —o eso se decía a sí mismo— pero la diferencia social era tan obvia que hasta dolía.¿Será una escort?

(Una escort es una persona que ofrece compañía a cambio de una tarifa, pudiendo incluir acompañamiento a eventos sociales, conversación o interacción física.

Una prosti ).

Miró su ropa sencilla.No… no parece.

¿Entonces qué rayos hace aquí?

Quien sabe tal vez solo sean gusto exoticos del joven.

Entró a la cocina.

—¡Chef!

—anunció con voz alta—.

Tenemos un cliente distintivo esta noche.

El señor Heydrich está en la casa.

El chef, un hombre robusto con bigote perfectamente recortado, suspiró como si le hubieran dado una misión divina.

—Bien.

Preparen los mejores aperitivos del menú.

Muevan esas latas, carajos.

Los bangboo de cocina empezaron a correr con charolas, oliendo a mantequilla de trufa, azafrán y carnes envejecidas.Era un festival de lujo: Wagyu, langosta viva, caviar perfectamente calibrado, risotto brillante como oro.

Mientras tanto, en la mesa….

Belle abrió el menú en otra hoja.Y casi le dio un paro.

—¿Qué… es… esto?

—susurró, moviendo el dedo sobre un nombre largo en francés que ni sabía pronunciar.

Tn revisó su menú, tranquilo.—Son… comidas.

Belle lo fulminó con la mirada.—Sí, Sherlock, pero… ¡¿qué comida cuesta esto?!

—señaló un plato de carpaccio de Wagyu que valía lo mismo que reparar toda la tienda en temporada mala.

-!Dijeron precio del mercado!.En que clase de mercado compran aqui!.

Tn simplemente dijo—Elige lo que quieras.

—¡Eso es lo que me da miedo!

—se agarró la cabeza—.

¿Y si pido algo que viene con polvo de oro real o con lágrimas de unicornio yo que rayos se.?-se masajeo las sienes-Esto debia ser una cena simple Mmmmm.

Sin entender del todo, Tn pidió lo que reconocía—Filete, langosta… ah, y vino diluido.

Como jugo de uva.

Belle lo miró extrañada.—¿Por qué diluido?

—Koyanskaya se enoja si bebo alcohol.

Dice que soy menor para eso.

Belle se tapó la boca para no reír.—¿La zorra millonaria te regaña por beber?

—Sí.

Bastante.

Entonces llegó el mesero, libreta en mano.

—¿La señorita ya decidió?

Belle tragó saliva.Apuntó al azar, convencida de estar pidiendo un postre barato.

—Uhm… este.

Y este… y… este otro.

Eh… suenan bonitos.

El mesero anotó sin reacción, pero por dentro abrió los ojos como platos.La niña acaba de pedir tres platillos categoría oro.

Tres.Cada uno superaba los tres mil créditos.Pero su cara permaneció perfecta mientras se retiraba.

Tn la miró curioso.—Belle… creo que pediste bastante.

—¿Sí?

—sonrió nerviosa—.

¿Cuánto es “bastante”?

—…No sé exactamente, pero el menú estaba… caro.Je perfecto.

—¿Car—?

¡Tn!

¡No me digas eso ahora!

—se hundió en la silla—.

¡Voy a morir y reencarnar como deuda!

Tn intentó calmarla.—No te preocupes.

Yo pago.

—¡No es el punto!

—susurró, muriéndose de vergüenza—.

¡Voy a parecer una estafadora!

¡Una aprovechada!

Tn pensó en Koyanskaya y sonrió de manera traviesa.—Ella se enoja si gasto mucho.

Belle lo miró horrorizada.—¿Y te gusta hacerla enojar?

—A veces.

Belle cerró los ojos.—Ok… está bien.

Pero si la zorra millonaria me caza, tú me proteges.

Tn inclinó la cabeza.—¿Protegerte es parte del servicio de renta de pareja?

—¡¡NOOO!!

—le pegó en el brazo, roja como tomate—.

¡Eso es sentido figurado, bruto!

Entonces llegaron los primeros aperitivos:Caviar dorado, carpaccio de Wagyu en plato de mármol, espuma de trufa negra brillando como un hechizo.

Belle tragó saliva.

—Dios mío… Tn… si me como esto… voy a morir feliz.

Belle tenía frente a ella un arsenal de cubiertos de oro blanco:Tres tenedores, tres cuchillos, dos cucharas, uno más pequeño para postres y otra cosa rara que parecía una herramienta quirúrgica.

Belle tragó saliva.—¿Qué… es todo esto…?

¿Por qué hay un tenedor para cada dedo de la mano?

Tn tampoco tenía idea.Él miró los cubiertos con la misma expresión con la que miraría una bomba sin manual.—…No sé.

Tal vez uno es para soplar la comida.

Belle lo miró horrorizada.—Eso no existe.

—Tampoco los cubiertos de doce piezas, pero aquí estamos —respondió Tn.

Finalmente Belle decidió resolver el dilema como siempre hacía en su vida diaria:Tomó lo primero que encontró.

Un tenedor grande y un cuchillo pequeño.

Tn abrió la boca para decir algo, pero antes de poder corregirla el primer bocado entró en su boca.

Y Belle… gimió.

Literalmente gimió.

—¡¡AaaAAhh—!!

Varias cabezas voltearon.

Tn parpadeó.

Belle, completamente ajena a la vergüenza, dejó el cubierto en la mesa y presionó el dorso de la mano contra su boca.

—¡¡¿QUÉ ES ESTO?!!

¿¡Por qué la carne sabe como si un ángel me hubiera dado un beso en la lengua?!

Tn sonrió un poco, casi divertido.—Creo que es Wagyu.

—No… no, no, esto no es Wagyu.

Esto es magia Mmmmmm~ —dijo Belle mientras seguía cortando trozos enormes—.

¡Dios… y esta cosa de pasta…!

¿Qué es esto?

¿Mantequilla de verdad?

Penso que los prodcutos no procesados se hbaian perdido luego de la caida de la capital.

Tn probó su propio plato.

La langosta estaba tan suave que casi se derretía.Por un momento, olvidó por completo la idea de usar la cena para fastidiar a Koyanskaya.Belle estaba tan feliz que cualquier otro motivo desapareció de su cabeza.

Belle se atragantó un poco por comer demasiado rápido y tosió.Tn rápidamente le acercó el vaso.

—Toma, bebe.

Belle dio un sorbo y casi se le salen los ojos.—¡¡¿QUÉ—?!

¡¡Tn!!

¿Esto es vino?

—No tiene alcohol —explicó él—.

Es dulce.

Como jugo de uva.

Belle bebió más.—Dios… ahora entiendo por qué la gente con dinero se muere por venir aquí.

¡Yo también moriría!

Tn la observó mientras ella seguía probando todo con una alegría brutal y completamente genuina.Verla así le generó un calor extraño en el pecho.Incómodo… pero agradable.

Su mente regresó a la primera vez que había entrado a la tienda de Belle:La vio apagando el anuncio de “rentamos parejas”, toda cansada de atraer clientes raros.Y ahora estaba ahí, en un restaurante caro, riendo, comiendo, disfrutando….

Como si fueran una pareja real.

Belle tomó otro bocado y cerró los ojos como si entrara en trance.—Ok… Tn… no sé qué soy en tu vida… amiga, profesora de guitarra, guía espiritual… pero si me sigues trayendo aquí, me caso contigo.

Tn parpadeó.—¿Casarse?

Belle se atragantó otra vez.—…Olvídalo.

Tú solo sigue pagando la comida.

Eso ya es compromiso suficiente.

Las horas pasaron y, cuando terminaron de cenar, Belle soltó un pequeño eructo por haber comido tanto; el sonrojo llenó su rostro y mencionó un pequeño perdón.

—Descuida, no hace falta ser tan formal.

—Je, gracias….o-oye, ¿crees que podría pedir esto para llevar?

Es que mmm, quiero darle algo a Wise.

Jugueteó con la punta de sus dedos mientras preguntaba de manera tímida; Tn solo miró esos ojos azules tan cautivadores.

—Seguro, no veo el problema.

—¿De verdad?

Gracias.

—Sonrió casi brillando de emoción mientras el mesero llegaba con una caja ornamentada y acomodaba todo a la perfección.

Tn pago y una ligera sonrisa casi malvada se extendie por su rostro al mirar el cobro de la factura.

Sabiendo eso, una notificación de factura le llegó al teléfono de Koyanskaya mientras esta estaba en el departamento mirando una novela.

El sonido del dispositivo la distrajo y abrió el mensaje; sus ojos se abrieron al ver la cantidad gastada.

Ese pequeño cabrón se había ido a un restaurante gourmet y, si bien una vena de rabia apareció en su delicada facción, notó que el cobro era de dos personas.

Esto podía significar dos cosas: o el pequeño cabrón consiguió un amigo o se consiguió una novia; sea cual fuera la correcta, eso al menos le trajo algo de emoción.

—Bueno….no puedo molestarme demasiado si al fin consiguió algo en que pasar su rato.

A Vash le gustará escuchar eso.

Y hablando del amante ausente, su cola esponjosa se movió incontrolablemente, imaginando todo el tiempo que tendría para follar con Vash ahora que TN estaría ocupado con lo que fuera que estuviera haciendo.

La excitación le recorrió las piernas, pero aun así haría que el pequeño cabrón asistiera a las reuniones de la empresa..

.

belle caminaba a su lado con la bolsa de comida para llevar, jugando con la cinta que la cerraba mientras trataba de no mirar demasiado el reflejo de ambos en las vitrinas del centro.

El aire nocturno traía olor a pan dulce y concreto mojado; apenas hablaban, pero no era un silencio incómodo… era uno suave, tibio, casi como si hubieran salido a cenar así desde hacía años.

Sin embargo, su sonrisa se desvaneció cuando sus propios labios pronunciaron lo que no debía.

—Es similar a el…Extraño a el…Fue bajito.

Un murmullo.

Pero Tn lo escuchó.

Él ladeó un poco la cabeza, curioso, sin saber que acababa de tocar una herida que belle normalmente evitaba incluso pensar.

—¿Alguien especial?

—preguntó—.

¿Tuviste… a alguien?

belle se detuvo.

No bruscamente, pero sí lo suficiente como para que Tn caminara dos pasos más antes de darse cuenta.Ella bajó la mirada, apretó la bolsa de comida con los dedos y respiró hondo por la nariz, como si aquello la apretara por dentro.

Sabía que no debía hablar de él.

Wise siempre se tensaba cuando ese nombre salía.

Y ella… bueno, ella no era diferente.

Pero Tn la miraba con esos ojos sinceros, tan tranquilos, tan ajenos a sus ruinas, que respondió.

—Sí… —dijo, alzando apenas la voz—.

Tuve a alguien.

Un amor… platonico.Tragó saliva.—Vivió conmigo un tiempo, en el templo Yunkui.

Tn abrió un poco los ojos.

—El templo que fue destruido por un Grand Hollow… hace como año y medio.

—Ese mismo —respondió belle con un hilo de voz.

Caminaron de nuevo, pero ahora Tn redujo el paso para no ir delante de ella.

Belle continuó—Él era… raro.

—sonrió con tristeza—.

Siempre robaba comida de la cocina.

Los monjes lo odiaban… pero también lo respetaban.

Tenía esa forma de hablar como si fuera un pandillero callejero, pero… siempre cuidaba de mí.

Siempre.

Sus ojos se humedecieron.—Me dejaba estar a su lado, incluso cuando todos los demás decían que era mala suerte.

O un estorbo.

O que no servía para nada.

Tn la escuchaba sin interrumpir, sintiendo esa pequeña punzada en el pecho que ocurre cuando alguien te regala un pedazo de su herida.

belle siguió, ya sin poder detenerse—Él… era importante para mí.

Como wise, como mi maestra yixuan.

Y entonces… —sus labios temblaron—.

Pasó lo del Grand Hollow.

Y todo… todo se acabó.

Respiró con dificultad, pero sonrió otra vez, como si pudiera parchar su propio corazón.—Así que ahora estoy con wise, trabajando en la tienda.

Y… bueno.

Tratando de seguir adelante.

Guardó silencio, apretando la bolsa de comida contra su pecho.

Tn la observó unos segundos, sin juicio, sin incomodidad.

Solo con esa calma extraña que tenía, esa especie de neutralidad cálida.

—Debió haber sido alguien importante —dijo suavemente.

belle asintió, mirando a la calle iluminada.

—Lo fue.

Mucho.

Pero ya no está.

Y no… —su voz se quebró apenas—.

No quiero pensar en eso cuando estoy pasándola bien contigo.

Tn sintió algo cálido en el pecho.

Algo nuevo.Algo peligroso.

Con discreción, acercó su mano, sin tocarla, pero lo suficiente para que belle sintiera que no estaba sola.

—Gracias por decírmelo —murmuró.

Ella lo miró.

Sus ojos ya no estaban rotos; estaban suaves.

Agradecidos.Y por primera vez desde que salió de la tienda, sonrió de verdad.

—Gracias por escuchar.

Siguieron caminando juntos bajo las luces de la capital, más cercanos que antes…y con un silencio distinto.Un silencio que no dolía.Un silencio que unía.

Siguieron con su velada, mientras en la mente de Belle ese peligroso deseo despertaba de nuevo.

Caminaba junto a Tn, cerca, demasiado cerca para su propio bien.

Tn.

El mismo nombre…El mismo timbre…El mismo eco que la perseguía desde hacía años.

Belle tragó saliva, sintiendo cómo un escalofrío ascendía por su espalda.

—Tn… —murmuró sin darse cuenta, como hablándole al fantasma que aún se aferraba a su pecho.

Tn volteó con un arqueo confuso de ceja.

—¿Dijiste algo?

—Ah, no, n-nada —respondió rápido, sonriendo para ocultarlo—.

Sólo pensaba en… en que caminaste mucho hoy, jaja.

La memoria era cruel.

Más cruel de lo que cualquier ser humano debería soportar.Más memorias llegaron a su cabeza: manos grandes sostenidas sobre las suyas, un torso cálido detrás de ella mientras le enseñaba a ajustar la tensión de las cuerdas, la risa suave cuando ella se equivocaba.Pero decidió apartarlas con fuerza.

No era él.Este Tn… este Tn Heydrich era parecido, sí, pero no era su Tn.

Aunque…El porte estaba ahí.No tan alto, no tan marcado.

El otro tenía músculos definidos, firmes, de alguien que entrenaba todos los días.Pero Tn Heydrich caminaba igual.

Tenía esa misma calma.

Esa misma manera de mirar que hacía temblar el corazón.

Belle respiró hondo, tratando de estabilizarse, mientras pedía otro Uber para regresar a Random Play.

.

.

Cuando llegaron, Tn se giró hacia ella.

—Fue una buena noche —dijo con esa sonrisa ligera que nunca se sabía si era tímida o burlona—.

Gracias por dejarte invitar.

Belle soltó una risita nerviosa.

—Por favor, yo debería agradecerte a ti.

Ese lugar… ¡oh, dios!

Fue increíble.

Hace años que no probaba algo así.

La brisa nocturna agitó un poco su cabello.

Belle dio un pequeño paso hacia él, apenas un par de centímetros, pero suficiente para que Tn lo notara.

Ella se inclinó y depositó un tierno beso en su mejilla.

—Nos vemos mañana, ¿sí?

—le guiñó el ojo con un descaro que parecía inocente, pero no lo era—.

Te esperaré para tus lecciones de música, Tn~.

Tn bufó una risa suave, girándose un poco para ocultar cómo se le encendía la punta de la oreja.

—Seh aqui estare… gracias —respondió, divertido.

—Ya veremos ~ —canturreó ella, caminando hacia la puerta del edificio.

Belle entró, y casi de inmediato su voz resonó en el local—¡Wise!

¡Tengo tu comida listaaaaa!

Desde la sala, Wise apareció arrastrando ligeramente los pies, con su expresión habitual de hermano cansado.

—¿Qué traes ahí?

—señaló la bolsa ornamentada—.

¿A dónde te llevó esta vez?

Belle infló los cachetes.

—¡A un restaurante gourmet!

¡Y comí cosas que no sabía ni pronunciar… pero estaban deliciosas!

Wise negó con la cabeza, cruzándose de brazos.

—No estoy de acuerdo con que te deje gastar tanto.

—Pero yo no pagué —respondió Belle con sonrisa traviesa.

—Eso es lo que me preocupa… —murmuró Wise—.

Bueno, como quieras.

Yo me voy a dormir.

—Yo también —respondió Belle, apresurada, cortando cualquier intento de sermón.

.

.

Subió las escaleras rápido, llegó a su habitación, entró y cerró con seguro.

El silencio cayó pesadamente.

Belle se sentó en su cama un poco vieja, sintiendo el colchón hundirse bajo su peso.Respiró hondo.Muy hondo.

Su mirada fue hacia el borde inferior de la cama.

Metió la mano debajo y sacó lo que siempre tenía escondido allí.

El sansetsukon.

El arma de su Tn.

Lo tomó con cuidado, casi como si acariciara un recuerdo vivo.

La madera y el metal parecían respirar entre sus dedos.

—…Lo siento —susurró, apretándolo contra su pecho—.

Lo sé, lo sé… no es él… pero… ¿qué hago cuando siento que vuelve a doler?

Sus ojos comenzaron a humedecerse, pero no lloró.

No más.

Ese llanto se le extinguió hace mucho.

Acarició el arma como quien sostiene algo precioso y roto.

—Dime que no estoy loca —susurró—.

Dime que está bien sentir esto, solo un poquito….

Las memorias se apretujaron, como llamando a gritos desde el fondo de su corazón.

Y mientras Belle continuaba aferrada al sansetsukon, algo oscuro, cálido y demasiado familiar comenzaba a despertar dentro de ella.

Los recuerdos asaltaron su mente.Belle respiró hondo, pero el aire se le atoró en la garganta como si estuviera tragando espinas.

—No… no otra vez… —murmuró, sujetándose la cabeza con ambas manos.

Recordó cómo ella y Tn siempre se divertían, incluso cuando el mundo alrededor se caía a pedazos.

Recordó su sonrisa tranquila, el modo en que la escuchaba aunque siempre estuviese cansado, aunque su maestra fuese el centro de sus verdaderos sentimientos.

Ella sabía que él amaba a su maestra.

Lo sabía.Sabía que ese corazón no era suyo, que apenas había guardado un pequeño rincón para ella… pero ese rincón fue suficiente.

Suficiente para hacerla feliz, suficiente para destruirla después.

—Eres idiota, Belle… —se susurró, apretando los dientes—.

Sabías que no era para ti… y aun así….

Las imágenes la golpearon sin piedad.Ella y Tn huyendo del templo, escondiéndose casi un año entero en cavernas húmedas, en ciudades consumidas por hollows.

Tn enfermándose una y otra vez por el miasma del éter hollow, con fiebre, temblando, jadeando… y ella sanándolo cada noche como podía, agotándose, desesperada por verlo respirar un día más.

—“Estoy bien… solo… solo un poco de mareo…” —recordó la voz de él, ronca, mientras ella apoyaba su frente contra la de Tn para estabilizarlo.

—Mentiroso… —dijo Belle ahora, respirando entrecortado—.

Apenas podías mantenerte en pie….

Pero él siempre la protegía.

Siempre ponía el cuerpo por ella.Siempre sonreía, incluso cuando estaba quebrándose por dentro.

Recordó el momento en que regresaron al templo Yunkui.

Recordó el miedo.

Recordó el temblor de sus piernas cuando la maestra de Tn apareció buscándolos, y lo decepcionado que él se veía al ver en qué se había convertido el templo tras su ausencia.

Y entonces llegaron.

Los dos Grand Hollows.

Belle apretó aún más el sansetsukon contra su pecho.

Sus nudillos se pusieron blancos.

—No… por favor… no quiero volver a ver eso… —susurró temblando.

Pero los recuerdos la arrastraron igual.

Tn gritándole que corriera.Ella paralizada.El sonido espeso del miasma.La carne desgarrándose.El templo ardiendo.La maestra Shifu jadeando entre lágrimas, tomada por sorpresa.

—“¡Belle, corre!

¡Te alcanzaré después!”—“¡No, Tn!

¡No te atrevas a—!”—“Sobrevive.

Te lo pido.”.

Y entonces la imagen más cruel:.

Tn tomando la espada maldita de la secta Yunkui, aun sabiendo que lo mataría.La sonrisa triste que le dedicó.El gesto de despedida.Y el último golpe que dio contra el Hollow antes de que su cuerpo colapsara como una muñeca rota.

Belle dejó caer el sansetsukon sobre sus piernas y rompió a llorar sin detenerse.

—Tú… dijiste… que me alcanzarías… —sollozó—.

Dijiste… dijiste que volverías conmigo….

Las lágrimas rodaban sin cesar.

El Departamento de Seguridad Pública nunca le permitió ir a recoger el cuerpo luego de la pelea.

El templo Yunkui, devastado, apenas accedió a darle un entierro digno.Apenas una tumba, apenas un nombre escrito, apenas un espacio para llorar.

—Ni siquiera pude despedirme… —susurró, con la voz hecha pedazos.

Desde entonces ella y Wise tuvieron que sobrevivir como pudieron.Buscar trabajos, buscar contactos, buscar métodos.Terminaron con la tienda, vendiendo información robada, música, películas…Endeudados hasta el cuello, pero vivos.

—Tn… —murmuró Belle, acariciando el arma con las manos temblorosas—.

Yo… yo no quería olvidarte… pero duele tanto….

Sus hombros se convulsionaron.Nadie respondió.Solo la habitación vieja, silenciosa, tragándose su llanto.

Y, muy por dentro, como un susurro venenoso que despertaba:.

…ese chico nuevo… ese Tn Heydrich… se siente tan parecido… tan familiar….

Belle apretó los dientes y volvió a llorar.

—No… él no es mi Tn… no es él… —se repitió, aunque su corazón no le creyera.

Era delirante….

Pero ese era su delirio.

El mismo delirio que le permitió enamorarse de el.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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