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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 221

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  4. Capítulo 221 - 221 Kal'tsit parte 2 Arknights
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221: Kal’tsit parte 2 Arknights 221: Kal’tsit parte 2 Arknights Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

—.

Mi primer impulso fue matarla.Arrancarla de la existencia antes de que el otro lado de mí despertara,antes de que la paradoja en mis venas gritara por vida y destrucción.

Era imposible que ella estuviera ahí, de pie frente a mí.Mi mente —bendita y maldita, mejorada para contemplar la omnisciencia del infinito—no podía comprender cómo su presencia no se desarmaba en fractales,cómo no se deshacía ante mi percepción.

No venía del Trono.No era un engaño de Kouha.No era una ilusión creada por alguno de mis bastardos perdidos.Entonces…¿qué hacía ella allí?¿Cómo había atravesado el muro entre lo que existe y lo que debería estar muerto?

Mi cabeza dejó de pensar en cuanto su voz me alcanzó.Simple, suave, ajena al caos que soy.Y por un instante, un maldito instante,fue… reconfortante.

Como si todo lo imposible,todo lo prohibido,se hubiese detenido solo para que yo respirara.

—Shav.

Recuerden prestar atención a los poemas o eastereggs que deje 8w8 contienen parte del lore o trama de otros yandere.

____________________________<<<<<<_.

Sin saberlo, Kal’tsit se quedó dormida en su silla.

Era extraño… dormir, para ella, siempre había sido un lujo prácticamente inexistente.

Su cuerpo había aprendido a sostenerse con mínimos descansos; pero el cansancio mental, el peso de sus pensamientos, terminó por vencerla.

Mientras tanto, Tn estaba varios niveles abajo, en uno de los interminables pasillos técnicos llenos de tuberías, cables expuestos y paneles metálicos vibrando levemente con el movimiento de la nave.

Para él, esos pasillos eran casi un segundo hogar.

Como simple reparador, tenía que hacerse cargo de las tareas rutinarias, ajustes, luces dañadas… todo lo que mantuviera al coloso en funcionamiento.

—Otra vez la maldita vibración… —murmuró, golpeando suavemente una tubería suelta con la palma para evaluarla—.

Si sigo a este ritmo, terminaré sabiendo más del casco que de mí mismo.

Observó a su alrededor.Rhodes Island era más grande de lo que la mayoría podía imaginar.

Un gigantesco landship desplazándose constantemente por toda Terra.

Estudiar la Oripatía, buscar soluciones, evadir amenazas… esa era la razón por la que siempre estaban en movimiento.Pero ese movimiento constante creaba problemas: piezas sueltas, luces parpadeantes, paneles que se desajustaban, vibraciones que recorrían cada habitación.

Rhode Island es un enorme landship (barco terrestre) de Arknights que mide unos 600 metros de largo y tiene un desplazamiento de 130,000 toneladas métricas.

En comparación, es aproximadamente el doble de largo que un portaaviones clase Nimitz y mucho más grande que la mayoría de los barcos de guerra construidos.

A pesar de su inmenso tamaño, se considera que es relativamente pequeño en comparación con otras “ciudades móviles”.

Tn alzó la vista hacia la oscuridad del techo, donde los tubos serpenteaban como raíces metálicas.

—No puedo creer que esto mida seiscientos metros… —susurró, sacando su destornillador—.

Más grande que cualquier barco de guerra… y yo aquí, cambiando focos.

Escuchó pasos detrás de él.

Era personal del nivel logístico, dos operadores conversando mientras pasaban.

—Oye, ¿ese chico no es el que trajo Kal’tsit?

—preguntó uno en voz baja.—Sí, creo que sí.

Siempre está en los pasillos técnicos, ¿no?—Pues… mejor no le estorbemos.

Ya sabes cómo es la doctora si alguien se mete con él.

Los dos siguieron su camino sin detenerse.Tn simplemente frunció los labios, incómodo.

No había querido escuchar eso… pero tampoco podía desmentirlo.

—¿De verdad soy tan… protegido?

—se preguntó en voz baja.

Volvió a su tarea.

Atornilló la base de una lámpara, la probó, y esta parpadeó tres veces antes de encender con normalidad.

Mientras continuaba avanzando por el pasillo, algo más cruzó por su mente.

Algo que había tratado de ignorar desde hacía tiempo.

—¿Por qué… soy el único sin orejas, cola o algún rasgo especial?

—murmuró, acariciándose la nuca—.

Aquí casi todos tienen algo… Yo no.

Recordó la voz calmada de Kal’tsit en uno de sus exámenes semanales.

«Eres un Homo sapiens.

Un humano.

Nada fuera de lo común.».

Sabia que mentia……

Ella lo había dicho con naturalidad, como si no fuera importante.Pero Tn había alcanzado a escuchar el murmullo que siguió después, cuando pensó que él ya no prestaba atención.

«…sorprendente… pero manejable.».

Aquello siempre le había quedado resonando.

—¿Qué quiso decir con “manejable”?

—se preguntó.

Sacudió la cabeza, intentando no darle vueltas.

—Bah… seguro fue otro de sus términos médicos raros —murmuró, forzando una sonrisa mientras abría otro panel de luces—.

Solo concentrarme.

Arreglar esto y volver antes de que me regañe otra vez.

El panel chisporroteó y Tn se sobresaltó.

—¡Oye!

Tranquilo, monstruo gigante… —le dijo al landship, como si este pudiera escucharlo—.

Ya te arreglo, ya te arreglo….

A pesar de todo, el trabajo le daba paz.

Lo mantenía ocupado.

Lo mantenía lejos de los lugares donde ocurrían las verdaderas batallas.

Lo mantenía lejos de los peligros.

Exactamente como Kal’tsit quería.

.

.

El Doctor de Rhodes Island caminaba por los corredores centrales, sus pasos silenciosos amortiguados por el pesado abrigo que siempre llevaba consigo.

Bajo la capucha, su cabello corto gris oscuro apenas se veía, y los ojos blancos, casi luminosos, se escondían en sombras.

La mayoría del personal desviaba la mirada cuando pasaba.

No porque les intimidara… sino porque la presencia del Doctor siempre cargaba un peso extraño, una calma fría que nadie comprendía del todo.

No solía salir de su oficina o de las salas tácticas, pero ese día estaba revisando las instalaciones personalmente.RIIC, talleres de fabricación, salas de entrenamiento, laboratorios… todo debía mantenerse en orden.diversas áreas, como las del Complejo de Infraestructura de la Isla de Rodas (RIIC), que incluyen instalaciones de fabricación, entrenamiento, y de investigación.

También tiene una sección de defensa que se encarga de la seguridad, un departamento de recursos humanos y una cocina.

Otras áreas incluyen un invernadero (Jardín de Convalecencia) que funciona también como centro de tratamiento psiquiátrico y un hangar para vehículos terrestres y aeronaves más pequeñas.

Mientras avanzaba por el pasillo que conectaba con el ala médica, notó algo que le llamó la atención.

A unos metros, inclinado sobre un panel abierto, estaba Tn.El chico de Kal’tsit.El único humano puro que habían visto en años.Y la única razón por la que no había terminado diseccionado en un laboratorio fue porque Kal’tsit se interpuso.

El Doctor se detuvo, observándolo con atención.Tn parecía concentrado, limpiando un fusible y hablando solo……Ezquisofrenico al igual que su tutora adoptiba.

Quien lo diria.

—…si este cable vuelve a quemarse, juro que pediré un aumento —rezongó Tn en voz baja.

El Doctor soltó una exhalación suave, algo parecido a una risa casi muda.

Tn levantó la cabeza, sorprendido.

—¿D-Doctor?

—parpadeó, enderezándose torpemente—.

No lo escuché llegar.

—Nadie lo hace —respondió la voz del Doctor, tranquila, casi etérea.

Tn se limpió las manos con un paño y bajó la mirada.

—¿Necesita algo?

Prometo que no estoy causando problemas… Kal’tsit dice que debo mantenerme ocupado.

El Doctor inclinó la cabeza, observándolo con más detenimiento de la cuenta.

—Eso… lo he notado.

—Sus ojos blancos se estrecharon apenas, calculadores—.

Siempre estás aquí abajo.

Lejos del peligro.

Lejos del resto.

Tn rió nerviosamente.

—Bueno… supongo que es mejor que meterme en batallas para las cuales no sirvo.

El Doctor cruzó los brazos bajo la capa.

—No es que no sirvas.

Es que no te han enseñado.

Tn parpadeó.El Doctor nunca era tan directo.

Jamás.

—K-Kaltsit dice que sería peligroso para mí entrenar.

Que podría… morir.

—Todos aquí podrían morir —respondió el Doctor, con una calma casi aterradora—.

Pero no todos están prohibidos de aprender a defenderse.

Tn no supo qué responder a eso.Sintió un escalofrío, una mezcla entre incomodidad… y curiosidad.

El Doctor dio un par de pasos más cerca, aún manteniendo distancia.

—Te ves bien —comentó—.

Estás comiendo lo que ella te da, ¿cierto?

—Sí… tres comidas al día, según su plan….

—¿Y medicamentos?

—Pequeñas dosis… para mantenerme sano, dice.

Los ojos blancos del Doctor parpadearon una vez.

—¿Pequeñas?

¿O constantes?

Tn tragó saliva.

—C-constantes… supongo.

Hubo un silencio.Uno pesado.Uno que parecía arrastrar sombras.

Finalmente el Doctor habló:.

—Kal’tsit es… protectora.

Demasiado protectora, a veces.

Pero no lo hace por maldad.

—Lo sé —dijo Tn, con convicción sencilla—.

Ella me salvó.

Yo… confío en ella.

El Doctor lo miró como si observara una pieza delicada, frágil… y rota.

—Eso lo sé —susurró.

Tn volvió a su panel, intentando disipar la tensión.

—Bueno, debo terminar esto.

Si no, Kal’tsit se enojará.

Y créame… no quiero verla molesta.

—Nadie quiere verla molesta —musitó el Doctor—.

Pero tú, menos que nadie.

Tn levantó la cabeza.

—¿Por qué lo dice?

Pero el Doctor ya se estaba alejando, su capa negra arrastrándose por el suelo metálico.

—Porque ella no teme perder nada… excepto a ti.

Tn abrió la boca para preguntar algo más, pero el Doctor levantó una mano, cortando cualquier palabra.

—Sigue haciendo tu trabajo, Tn.

Y… —hizo una pausa, como si midiera cada palabra—.

Mantente cerca de ella.

Es más seguro así.

La figura del Doctor desapareció en la distancia.

Tn quedó solo, rodeado de los zumbidos del landship.Y por primera vez desde que llegó a Rhodes Island….

…sintió un escalofrío que no entendió.

.

.

El Doctor se alejó sin decir nada más.

No quería involucrarse demasiado en los asuntos personales de la doctora en jefe; bastante tenía con mantener la estabilidad de Rhodes Island.

Todos sabían la verdad tácita: la única razón por la cual no hicieron pedazos al chico para investigar cómo era posible su existencia fue porque Kal’tsit intervino.Ella lo encontró.Ella lo reclamó.Ella entregó los exámenes, los informes y las advertencias a los altos mandos.

Y por eso lo dejaron conservarlo.

.

.

Mientras tanto, Tn sintió cómo su comunicador vibraba con una pequeña alarma.Miró la pantalla.

—…Hora de la pastilla —murmuró para sí, apagando la alarma con el pulgar.

Tal como se le había instruido, se dirigió a otra ala del landship.

Las luces del corredor parpadeaban un poco —justo las que él mismo había reparado horas antes—.

Al llegar a su casillero, ingresó el código y sacó un frasco blanco con su nombre escrito en letra simple: T.N.

— HUMANO (VERIFICADO).

Tomó una pastilla sin cuestionar, tragándola en seco como de costumbre.

Luego se dirigió al comedor.

El bullicio era constante allí dentro: operadores entrando y saliendo, el tintinear de cubiertos, el aroma de sopas calientes y raciones de emergencia recalientadas.

Tn tomó una bandeja, la llenó con lo básico —arroz, carne procesada, verduras con un color un poco dudoso— y se sentó en una mesa al fondo.

Apenas había dado dos bocados cuando alguien se sentó a su lado.

—¿Puedo?

—preguntó una voz suave.

Tn levantó la mirada.

Amiya lo saludaba con una sonrisa amable, sus orejas de Cautus moviéndose apenas.

—Ah… sí —respondió él, moviendo un poco la bandeja para hacer espacio.

Amiya acomodó su plato y se sentó junto a él.

—Buenas tardes, Tn —dijo con un tono cálido—.

¿Cómo ha estado tu día?

—Normal.

Reparé luces.

Y… tubos —respondió, algo serio.

Amiya soltó una pequeña risa.

—Eso suena muy propio de ti.

Siempre tan diligente.

Tn parpadeó, confundido.

—¿Eso es bueno?

—Por supuesto que es bueno —respondió ella con firmeza—.

Rhodes Island necesita personas responsables.

Y tú… bueno, tú siempre haces lo que se te pide.

Eso es admirable.

Tn miró su plato sin saber cómo responder.

Después de un momento, murmuró—Gracias… supongo.

—No tienes que agradecer —Amiya apoyó los codos suavemente en la mesa—.

Solo quería acompañarte un rato.

Comieron juntos en una tranquilidad inusual para la cafetería.

.

.

Mientras tanto, en el ala médica, Kal’tsit despertaba lentamente, sus ojos abriéndose con pesadez.

Se había quedado dormida sin querer en su oficina, con informes aún abiertos en la pantalla.

—…Qué molesto —murmuró, llevándose una mano al rostro.

Se puso de pie, estirando la espalda con un gesto casi felino.

Tomó su abrigo, miró la pantalla llena de datos sobre Tn, Oripatía y anomalías humanas.

—Debería verificar si ya tomó la medicación —dijo en voz baja.

Su comunicador vibró.

Un mensaje automático.

[Tn — Medicación registrada.

Hora de comida.].

Kal’tsit exhaló un suspiro.

—Al menos eso lo hace bien.

Tomó su bastón, se acomodó el cabello y salió de la oficina sin prisa.

—Tn… a pesar de todo, estás adaptándote más rápido de lo que esperaba —susurró mientras caminaba—.

Espero que Rhodes Island te trate mejor de lo que el resto del mundo lo haría.

Y con ese pensamiento, se dirigió al comedor.

Un sentimiento de culpa subió por su pecho… pero Kal’tsit lo reprimió tan rápido como apareció.

Culpa por lo que le daba realmente a Tn.

El frasco blanco que él tomaba sin cuestionar contenía dos tipos de pastillas:las normales, analgésicos y vitaminas ligeras que mantenerían su cuerpo estable…algo suave para quitar una gripe……y las otras.

Las segundas eran las verdaderas: inhibidores, sedantes funcionales, fármacos que mantenían su cuerpo débil, sus reflejos lentos, su mente ligeramente nublada.

No lo dañaban… pero lo contenían.

Lo dejaban en un estado donde era imposible que su cuerpo —aquello que él ni siquiera entendía— pudiera despertar a una potencia peligrosa.

Lo mantenían dócil.Tranquilo.Manipulable.

Kal’tsit apretó los dientes y caminó más rápido por el pasillo metálico, pero el remordimiento volvió a morderla por dentro.

—…Es necesario —se dijo a sí misma—.

Tn no debe… no puede despertar.

El pensamiento de dejarlo totalmente libre le provocó un nudo en el estómago.Y entonces recordó.

Allá afuera, en la calle, Tn estaría muerto.En otras instalaciones, seguramente lo habrían abierto en canal, lo habrían diseccionado vivo, o peor: lo habrían usado como máquina de cría, intentando ver si podían replicar un espécimen imposible.

Un escalofrío le recorrió la columna.

—Jamás —susurró, deteniéndose en seco.

No dejaría que le hicieran eso.Porque ella lo encontró sola, tirado entre ruinas, envuelto en polvo y sangre seca.Ella lo llevó a Rhodes Island.Ella lo crió.Ella lo protegió.Ella mintió por él.

Kal’tsit se apoyó contra la pared, respirando profundo.El metal frío del pasillo fue un recordatorio de que estaba en territorio enemigo disfrazado de refugio.

Recordó el trato.

Apretó el puño.

Ella debía entregar TODOS los informes, todos los estudios, todas las pruebas de evolución de Tn a los altos mandos.

Era el primer humano vivo en siglos, un caso tan extinto como los cuentos de Terra antes de la Catástrofe.Y ahí estaba él… vivo, respirando, caminando, reparando cables como si fuera normal.

—Debí haberlo sabido… —murmuró.

Siguió caminando unos pasos, pero volvió a detenerse.Había manipulado varias de las pruebas: hormonas, fertilidad, genoma.

Les había hecho creer que Tn no podía reproducirse.

Que era un espécimen aislado, no replicable.

Un bloqueo temporal.Una mentira elegante.Un puñado de tiempo que compró para él.

—No permitiré… que lo conviertan en un recurso —dijo con voz áspera.

Un operador que pasaba cerca la escuchó, deteniéndose torpemente.

—¿Dijo algo, doctora Kal’tsit?

Ella lo miró con ojos fríos.

—Dije que siga con su trabajo.

¿O debo recordarle cuál es?

El operador palideció.

—N-No, disculpe… continuaré.

Kal’tsit esperó a que desapareciera antes de exhalar, cansada.

—Tn… tú no entiendes lo que eres para ellos —susurró, tocándose la sien—.

Ni lo que… significas para mí.

Su comunicador vibró con un mensaje entrante.

[Amiya: Kal’tsit, Tn está conmigo en el comedor.

Luce bien.

¿Te unes?].

Kal’tsit miró la pantalla durante varios segundos, el reflejo de su rostro cansado sobre el cristal.

Pensó en Tn.En cómo la miraba siempre con esa mezcla de respeto y confusión.En cómo confiaba en ella sin reservas.En cómo tomaba las pastillas sin sospechar.

Sintió otra punzada de culpa.Y la volvió a enterrar.

—Si voy ahora, Amiya notará algo… —murmuró.

No podía permitirse eso.

Respondió:.

[Kal’tsit: Vayan adelantando.

Llegaré cuando termine algo pendiente.].

Guardó el comunicador y retomó su andar lento.

—Solo un poco más de tiempo… solo eso necesito —susurró.

Pero incluso mientras avanzaba, sabía que el tiempo se agotaba.

Kal’tsit era una operadora temida y respetada en Rhodes Island.No por ser una curandera tradicional… sino por algo mucho más aterrador.

Mon3tr.

Su criatura.Su sombra.Su arma.

Un monstruo de combate cuerpo a cuerpo capaz de aplastar a casi cualquier enemigo, con estadísticas que rozaban lo absurdo incluso para estándares de élite.Kal’tsit podía no ser la más rápida en sanación, pero era, sin duda, una de las operadoras más fuertes que Rhodes Island tenía.

Y aun así….

¿Por qué no mataba a los altos mandos?

¿Por qué no arrancaba de raíz el problema que la amenazaba a ella y a Tn?

La respuesta era dolorosamente simple:.

Si lo hacía, nadie la seguiría.Sería tachada como criminal.La cazarían.

—…Y ellos no entenderían —murmuró, caminando por el pasillo iluminado—.

Pensarían que me volví loca.

Que me rebelé.

Que soy un peligro.

Los altos mandos, por más insoportables que fueran a veces, mantenían todo funcionando: líneas de producción, logística, investigación, defensa, distribución de Originium, negociaciones con Lungmen.Matarles destruiría Rhodes Island desde adentro.

Y Kal’tsit no podía permitirse eso.No por ella.Sino por él.

La mejor carta que tenía era mantener a Tn muy cerca, bajo su ala, bajo su supervisión médica, bajo su control.

Y, por supuesto….

Alejar a todas las mujeres.

Una chispa amarga recorrió sus ojos.

Amiya era la única excepción.A Amiya la aceptaba.A Amiya… la quería.

Pero cualquier otra chica que se acercaba demasiado a Tn…Operadoras jóvenes, habladoras, amistosas…Kal’tsit encontraba formas de asignarlas a otras alas, otras misiones, otros departamentos.

—No necesito distracciones alrededor de él —se dijo—.

Ni riesgos innecesarios.

¿Era protección?

¿O celos?

No quiso pensar demasiado en eso.Cerró los ojos un instante.

“Es por su seguridad.”“Si empiezan a interesarse en él, atraerán miradas.”“No puedo confiar en nadie más.”.

Se repetía esas frases como un mantra.

Pero le dolía cuán fácil eran de creer.

Kal’tsit se detuvo al doblar el último pasillo antes del comedor.El murmullo de voces, el olor de la comida caliente, el sonido de platos y bandejas…Todo anunciaba que llegaba al área más concurrida de Rhodes Island.

Un operador levantó la mirada al verla aproximarse.

—D-Doctora Kal’tsit… ¿Vendrá a comer?

—Depende —respondió con una neutralidad helada—.

¿Está muy lleno?

—Casi todo ocupado, pero… eh… creo que Amiya y Tn están en la mesa del fondo.

Kal’tsit sintió una corriente eléctrica recorrerle la espina dorsal.

—Ya veo.

El operador tragó saliva.

—¿Quiere que… le reserve un lugar?

Ella lo miró con esos ojos que parecían atravesar hueso y alma.

—No.

Retírate.

El operador casi corrió para alejarse.

Kal’tsit avanzó un paso y pudo ver la entrada del comedor.Allá dentro, entre voces y luces, estaba él.Tn, moviendo mechones de pelo mientras hablaba con Amiya.Amiya sonriendo con esa dulzura brillante que siempre lograba suavizar cualquier ambiente.

Kal’tsit se detuvo justo en el marco de la puerta.

Miró.

Observó.

Y una punzada extraña le apretó el pecho.

—…Tn —susurró apenas audible—.

No sabes… cuánto te necesito cerca.

Se enderezó la bata médica, recuperó su expresión habitual de control absoluto, y entró al comedor con pasos firmes.

Apenas cruzó la puerta, Amiya la vio y levantó la mano con alegría.

—¡Kal’tsit!

¡Doctora!

¡Venga a comer con nosotros!

Tn también giró la cabeza, su expresión ligeramente lenta debido a los sedantes… pero cálida.

—Doctora… hola —dijo, con una sonrisa dócil.

Kal’tsit sintió que la garganta se le apretaba.

Y aun así, respondió con su voz suave pero firme:.

—Si insisten.

Supongo que puedo… acompañarlos un momento.

Y caminó hacia ellos.

Como si ya fueran su pequeño mundo.

Su única familia.

Y su posesión más preciada.

.

.

.

Rhodes Island era un hormiguero de voces y pasos.Operadores de todo tipo caminaban entre mesas: Blaze con su energía explosiva, Hibiscus sonriendo mientras llevaba una bandeja para su hermana, Mecanista discutiendo con Closure sobre un dron defectuoso…Y en medio de todo eso, Kal’tsit, Amiya y Tn ocupaban una pequeña mesa en el fondo.

Amiya actuaba como siempre:una hija para Kal’tsit y una hermana juguetona para Tn.

—Entonces… —Kal’tsit tomó su bandeja y se sentó con suavidad— ¿cómo fue tu día, Tn?

Tn clavó el tenedor en su plato antes de responder.

—Pues… lo mismo de siempre.

Revisar los pasillos del ala de infraestructura, cambiar unas luces, ajustar presión en un par de tubos… Nada complicado.

Kal’tsit asintió, satisfecha.

—Bien.

—Dio un pequeño sorbo a su bebida— Rutina estable.

Eso es bueno para ti.

Amiya ladeó la cabeza con una sonrisa suave.

—Kal’tsit, dices eso como si Tn fuera un niño pequeño.

—Porque lo es —respondió Kal’tsit sin siquiera dudarlo.

—¡No soy un niño!

—Tn protestó con suavidad, aunque su voz sonaba más adorable que firme.

Kal’tsit lo miró de reojo, casi divertida, aunque mantuvo el rostro neutro.

—Claro que no —mintió con descaro—, eres un adulto.

Solo… prefiero que lleves un estilo de vida seguro.

Predecible.

Amiya rió un poco.

—La doctora dice eso, pero luego se mete ella sola en las misiones más peligrosas.

—Amiya —Kal’tsit la miró con severidad—, yo he vivido siglos.

Tú no.

Amiya se encogió un poco, pero siguió sonriendo.

—Justo de eso quería hablarles.

Tengo una misión hoy.

Nada muy intensa, lo prometo.

Tn dejó los cubiertos.

—¿De qué tipo?

¿Necesitas que vaya contigo?

Amiya agitó las manos rápidamente.

—¡No, no, no!

Es una misión ligera.

Patrullaje, rescate de civiles atrasados y asegurar un perímetro.

Seré apoyo a distancia.Nada tan… extremo como lo que manejamos en Chernobog.

Kal’tsit entrecerró los ojos.

—¿Quién está asignado como líder?

—Nearl —respondió Amiya con una sonrisa—.

Así que todo estará bien.

Kal’tsit presionó los dedos contra la mesa.Nearl era confiable.Leal.Fuerte.Y, sobre todo, no tenía interés en Tn.

—Asegúrate de reportar cada hora —dijo Kal’tsit—.

Y si ves actividad Sarkaz o niveles altos de Originium, cancelas la operación.

—¡Sí, doctora!

—Amiya respondió con un saludo alegre.

Tn la miró con algo de preocupación.

—Cuídate, ¿sí?

No me gusta cuando vuelves lesionada….

Amiya sonrió, dulce como un amanecer.

—Prometo volver sana.Y cuando regrese… ¿jugamos algo en la sala común?

¡Closure instaló un juego nuevo!

Tn dudó.

—Bueno… sí, podemos.

Kal’tsit sintió un ligero temblor de irritación bajo la piel.

Juego.Tiempo juntos.Risas.

Nada de eso era peligroso, pero la idea de Tn divirtiéndose sin ella… sin supervisión… sin control….

Le apretó el estómago con una punzada incómoda.

—Amiya —dijo con calma demasiado medida— recuerda que Tn tiene que descansar después de su turno.

No debes excederte.

Amiya parpadeó.

—¿E-excederme?

Solo vamos a jugar….

—Las luces del pasillo cinco aún fallan —interrumpió Kal’tsit, mirando a Tn—.

Necesito que lo revises antes de las 18:00.

Tn asintió sin sospechar nada.

—Sí, doctora.

Amiya bajó las orejas un poco, decepcionada.Kal’tsit fingió no verlo.

Terminó su comida mientras analizaba la dinámica frente a ella.Amiya seguía demasiado cerca de Tn.Demasiado cómoda.Demasiado… afectuosa.

Un riesgo.

Pequeño, pero riesgo al fin.

Kal’tsit suspiró, levantándose con su habitual compostura.

—Debo regresar al ala médica.

Tn, no olvides tus tareas.

Amiya… mantente a salvo.

Amiya la miró con un brillo cálido.

—Lo estaré.

Después de todo, usted me enseñó, Kal’tsit.

Por un instante, Kal’tsit sintió algo parecido a orgullo…y algo parecido a miedo.

—Y no olvides —añadió Amiya, con su inocencia natural—, cuando vuelva quiero que los tres cenemos juntos.

Como familia.

Kal’tsit se quedó paralizada medio segundo.

Familia.

Una palabra hermosa.Pero peligrosa.Porque ella sabía mejor que nadie que las familias… se rompen.Y las pérdidas transforman a la gente en monstruos.

—Sí —murmuró la doctora—.

Eso… sería agradable.

Pero mientras se alejaba, su mirada ya estaba calculando, proyectando, evaluando.

Si algo le pasaba a Amiya….

Si Amiya desaparecía….

Entonces ella y Tn serían la única familia restante.

Su respiración se volvió ligeramente más profunda.

Quizás… esa no era una mala posibilidad.

__________________________________________________________.

…….no se,me sentia mal desde el medio dia y apenas podia mirar la pantalla….pero escribi lo mejor que mi calma me permitia,dejare en claro que los yandere de arknights tiene bastante de paradise lost de shinza, basicamente un mundo distopico pero con almas que quieren cambiarlo y los tn son bueno,sensores de antiguos portadores de la ciudad sodoma,.

y diran autor que es un sensor,simple,En Shinza Bansho, un “sensor” (o Sensory, del japonés Shokkaku) es una manifestación física de un dios para interactuar con el universo, una forma que puede comprender y que tiene un propósito específico.

Estos avatares, o “avatares” son condensaciones de la divinidad en una forma que los humanos pueden entender e interactuar con el mundo.

Por eso algunos de los tn actuan de forma…peculiar, el unico cabron diferente es el tn saverem porque es sensor de un loquito.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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