Waifu yandere(Collection) - Capítulo 226
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- Capítulo 226 - 226 Tanya von degurechaff part 3
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226: Tanya von degurechaff part 3 226: Tanya von degurechaff part 3 Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.
Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
__________________________________________________________________________________ Tanya aprovechó su pequeño tamaño para deslizarse por una estrecha escotilla del búnker.
Apenas cayó dentro, su rifle escupió fuego.
—¡Fuera de mi camino, basuras comunistas!
—gritó mientras disparaba a quemarropa contra un soldado enemigo que apenas había girado la cabeza.
Corrió por los pasillos estrechos, las botas resonando como martillazos.
Esquivó un disparo, se agachó, rodó y lanzó dos granadas que rebotaron contra las paredes metálicas antes de explotar.
Partes del techo y cuerpos salieron volando.
Mientras tanto, el resto del Escuadrón 203 descendía, disparando desde el aire para cubrir la salida del búnker.
Las balas enemigas trazaban líneas brillantes entre los árboles, y en medio de todo, Tn respiraba entrecortado.
Estaba tumbado entre dos raíces, su fusil apoyado, el ojo clavado en la mira.
Pero sus manos… temblaban.
Demasiado… demasiados cadáveres… demasiado rápido….
El primer disparo cayó bien.
El segundo, también.Pero el tercero… falló.Y el cuarto rozó apenas el casco del enemigo.
Tn apretó los dientes, sintiendo el corazón reventarle dentro del pecho.
—Vamos… vamos… solo respira —susurró para sí, pero era inútil.
Desde dentro del búnker, Tanya, cubierta de polvo y con una sonrisa aterradora, salió volando cuando una explosión interna derrumbó media pared.
Aterrizó como si nada, su uniforme hecho trizas pero firme.
—¡Escuadrón!
¡Mantened la presión!
—ordenó.
Luego miró hacia la posición de Tn.
Ella esperaba ver precisión.
Lo que encontró fue un joven derrumbándose mentalmente, respiración irregular, mirada ida y los dedos temblando sobre el gatillo.
Tanya gruñó, irritada, pero se contuvo.Demasiado pronto para romperse… aunque no todos pueden ser yo.
Podria parecer una infante pero su cabeza ya tenia una mente madura.
Se acercó flotando a toda velocidad y cayó justo frente a él, haciendo que Tn se sobresaltara.
—¡Soldado!
—bramó Tanya.
Tn abrió los ojos como platos.
—¡S-señorita Mayor!
Yo… yo….
¡Paf!La bofetada retumbó más que los disparos cercanos.
—Escúchame bien, idiota —Tanya lo tomó por el cuello del uniforme y lo levantó apenas unos centímetros—.
¡Eres un francotirador del Imperio!
¡No un niño lloriqueando por el primer cadáver que ve!
Tn tragó saliva, las manos aún temblando.
—P-pero… es que… yo—.
—¡Te ordené matar!
—rugió Tanya, su rostro a centímetros del de él—.
¡O haces tu trabajo o me veré obligada a hacer el mío sin ti!
¿Quieres que vaya yo misma a eliminar a los desertores?
¿Quieres que deje de confiar en ti?
Los ojos de Tn se humedecieron un segundo.Tanya frunció el ceño.
—Escúchame—su voz bajó, pero no perdió la dureza—.
Si fallas aquí… no solo mueres tú.
Muero yo.
Mueren tus compañeros.
¿Eso quieres?
Tn negó rápidamente con la cabeza.
—N-no, señorita Mayor…—Entonces respira.—Sí…—Carga el arma.—Sí, señorita Mayor.—Y dispara como si tu maldita vida dependiera de ello.Por que lo es.—¡Sí, señorita Mayor!
Ella lo soltó y Tn cayó de rodillas, pero esta vez levantó el rifle con determinación.
Inspiró profundo, dejó que su mente se vaciara… y cuando un soldado enemigo trató de escapar entre los árboles, Tn disparó.
Bang.Un tiro limpio.
Perfecto.
Tanya sonrió, satisfecha, ajustándose el uniforme.
—Así se hace —susurró con una voz casi maternal… casi.— Buen chico.
Mantén ese ritmo y vivirás un día más.
El escuadrón continuó eliminando a los rezagados mientras el búnker ardía, y aunque todavía temblaba, Tn siguió disparando, obediente.
Porque ese era su deber… y porque el miedo a fallarle a Tanya era peor que cualquier bomba enemiga.
.
.
.
La misión terminó sin grandes bajas.
El humo aún flotaba en la distancia cuando el Escuadrón 203 regresó a la base.
Visha caminaba rápido, sosteniendo las carpetas del informe final mientras trataba de alcanzar a Tanya.
—Mayor, el conteo está listo —informó entregándole los documentos—.
Bajos mínimos, cero pérdidas… nuestros reclutas están progresando bien.
Tanya tomó el informe y lo hojeó, sus ojos azules como el mar brillando con satisfacción mal contenida.
—Excelente… —exhaló—.
Si siguen así… no volveré a oler el barro del frente en muchísimo tiempo.
Al fin tendré un escuadrón competente.
Caminaron juntas hacia los hangares recién asignados.
El escuadrón ya tenía espacio propio, un lujo raro.
Algunos reclutas limpiaban armas, otros revisaban el equipo, pero todos parecían en estado decente.
—¿Y los soldados?
—preguntó Tanya, sin levantar la vista del informe.
—Están bien.
Cansados, pero sin signos de trauma grave.
Algunos tienen problemas de sueño… pero es normal.
—Visha sonrió ligeramente—.
Incluso Tn está estable… para ser un recluta nuevo.
Tanya cerró los ojos un segundo, pensativa.
—Hnn… bien.
Entonces… supongo que tengo que volver al papeleo.
—¿Desea que prepare los documentos para la próxima evaluación de misión?
Tanya se detuvo.
Permaneció quieta unos segundos, frunciendo el ceño.
—No.
Tengo algo que hacer.
Se giró en seco y comenzó a caminar sola.
—Mayor, ¿a dónde—?
—A donde me dé la gana —respondió sin verla.
Visha suspiró y negó con la cabeza, pero sonrió con cariño resignado.
Conocía muy bien a su comandante.
Tanya cruzó la base hasta llegar al campo de tiro exterior.
A esa hora, solo un soldado seguía practicando.Tn.
El chico estaba de rodillas, recargando, apuntando, disparando.
Repetía el ciclo con una disciplina obsesiva, pero lenta.
Cada tiro parecía venir después de un debate interno.
Tanya observó un minuto entero, silenciosa.
Luego se quitó la gorra militar, exhaló el vapor frío de su aliento y avanzó.
……Te arepientes.
—Soldado —dijo.
Tn se sobresaltó, casi dejando caer la munición.
Se incorporó inmediatamente.
—¡Señorita Mayor!
Yo… estaba practicando.
No quería—.
—Te pregunté algo más sencillo —lo interrumpió Tanya, cruzando los brazos—.
¿Te arrepientes de unirte al ejército?
Tn parpadeó.
Tragó saliva, miró a su rifle y luego a ella.
—N-no, Mayor.
Solo… no es como lo imaginaba.
—¿Qué imaginabas?
—preguntó Tanya, arqueando una ceja.
—Gloria.
Disciplina.
Ser útil.
Proteger al Imperio .Tal vez recibir medallas y jubilarme.—murmuró—.
No pensé que… que sería tan rápido.
Tan… visceral.
Tanya bufó.
—Bienvenido al mundo real.
Nadie tiene tiempo para sensibilidades.
Tn bajó la mirada, pero no respondió.
—¿Y usted, Mayor?
—preguntó tras un segundo de duda—.
¿Por qué se unió?
Quiero decir… es tan joven.
Y tan… talentosa.
Tanya cerró los ojos un instante.Y luego habló con un tono firme, calculado…….Pero tan ajeno.
—Soy huérfana.
Nací con habilidades mágicas sobresalientes.
Y descubrí muy pronto que la forma más segura de vivir en este mundo… es volviéndote indispensable para el Imperio.
Tn pensó en eso.
Tanya, una niña prodigio que cargaba el peso de un adulto.
Alguien que comandaba, mataba y planeaba como si no tuviera un solo resquicio infantil.
—Mayor… —murmuró él—.
¿Y… conserva algo de… no sé… infancia?
¿O… la perdió?
Tanya abrió los ojos lentamente.
Una mirada fría… pero no vacía.
—La infancia es un lujo que no puedo permitirme —respondió—.
Y tú tampoco deberías.
Infancia…….que cosa mas innecesaria.
Tn bajó la mirada, procesando.Tanya suspiró y se enderezó.
—Mientras puedas cumplir tus misiones, todo estará bien.
Ese es nuestro pacto con el Imperio.
Ese es el pacto con la supervivencia.
Tn respiró hondo.
—Lo cumpliré, Mayor —dijo, más seguro esta vez.
Tanya lo miró sin expresión… pero algo en su mirada era casi, apenas, una chispa de aprobación.
—Bien.
Sigue practicando.
Te necesitaré en óptimas condiciones.
Se giró y comenzó a alejarse.
Antes de irse del todo, murmuró sin ver atrás:.
—Y… buen trabajo hoy, soldado.
Tn se quedó congelado.¿La Mayor… felicitándolo?
Apretó su rifle, sintiendo un extraño calor en el pecho.
.
.
Tanya cerró los ojos un momento mientras caminaba por el pasillo.
Bien.
Tenía la confianza de Tn.
Y más importante aún:entre todos los reclutas, él tenía el verdadero talento para matar.Los demás… eran funcionales, sí, pero seguían siendo poco más que carne de cañón con disciplina suficiente para no morirse el primer día.
Justo cuando estaba terminando de repasar mentalmente su nuevo “activo”, escuchó la risa suave, odiosa, burlona del Ser X colarse dentro de su conciencia.
—Ooooohhhh~ Veo que te has encariñado, criatura —susurró la voz, dulce e irritante a la vez—.
¿Por qué no me rezas un poquito?
Podría obrar un milagro, ayudarte aún más….
Tanya frunció el ceño, endureciendo el paso.
—Dios no existe —escupió mentalmente—.
Y aunque existieras, pedazo de cretino… lo último que haría sería rezarte después de ponerme ¡EN ESTE MALDITO CUERPO DE MOCOSO!
—¿Aún con eso?
—respondió Ser X, divertido—.
Deberías estar agradecida.
La juventud es una bendición.
El potencial… también.
—La pubertad es una mierda, no un milagro —bufó Tanya.
—Oh, hablando de eso… —canturreó el Ser X.
Tanya ya había llegado al edificio donde se encontraba su habitación.
Giró la perilla, entró y cerró la puerta con un golpe seco.
Se dejó caer sobre la cama, exhausta, lista para dormir unas horas antes de que Visha la despertara para más reportes.
Estaba por cerrar los ojos cuando—.
Dolor.Una punzada aguda en el pecho.
No lo suficiente para incapacitarla… pero sí para asustarla.
—¿Qué diablos…?
—se incorporó bruscamente, apretándose el pecho pequeño, sintiendo cómo la piel se tensaba, como si algo interno se estuviera ajustando, despertando.
El Ser X suspiró teatralmente.
—Veo que ya empezó.
Felicidades, Tanya.
Estás creciendo.
Pubertad, hormonas, desarrollo… Ya casi llegas.
Tanya abrió los ojos de par en par.
—…¿Qué?
—Tal vez debí avisarte, pero… oh, bueno, es más “natural” que lo descubras sola.
—¡¡Carajo!!
—gritó Tanya, cayendo de rodillas en la alfombra de su habitación—.
¿Ahora también tengo que lidiar con esto?
¡¿No era suficiente con el combate, el papeleo y un ejército de idiotas?!
—No seas dramática —rió el Ser X—.
Solo tu cuerpo está madurando.
Nada que una fiel hija de Dios no pueda manejar.
—¡No soy tu hija!
¡Ni te reconozco como dios!
¡Y deja de observar MI CUERPO, degenerado de meirda!
—Es parte de mi omnisciencia —respondió la voz, con fingida inocencia.
Tanya apretó los dientes.
—Me largo a dormir.
Y tú… ¡fuera de mi cabeza!
—Como quieras —musitó el Ser X—.
Pero volveré cuando más me necesites.
Siempre lo haces.
La voz desapareció.El silencio regresó.
Tanya cayó boca arriba sobre la cama, mirando el techo con expresión torva.
—Pubertad… geniaaal —murmuró con sarcasmo, enterrando el rostro en la almohada—.
Como si no faltaran problemas.
Se acomodó, intentando ignorar el ligero dolor.
Mañana tendría que dirigir a su escuadrón, planear la siguiente misión, y asegurarse de que nadie sospechara que su comandante estaba viviendo la peor pesadilla imaginable:.
ser una adolescente en plena guerra.
Cerró los ojos, ya resignada.
—Si Visha dice una sola palabra de esto… —gruñó antes de quedarse dormida—.
La mando a cavar trincheras sola hasta que llegue la nieve.
.
.
Tanya salió de su habitación terminando de ajustar el cuello del uniforme, aún con el eco del bostezo atrapado en su garganta.
Dormir al menos un par de horas había aliviado la pesadez de los músculos… pero no la incomodidad silenciosa que le hormigueaba en el pecho y en la mente.
Pubertad femenina, pensó con una mueca neutral.Genial.
Justo lo que necesitaba.
Cambios hormonales, crecimiento, fluctuaciones fisiológicas… Todo un desastre logístico en medio de una guerra.
La pubertad en mujeres incluye crecimiento de senos, vello púbico y axilar, flujo vaginal, estirón de crecimiento.
Lo único bueno sería crecer un poco.
Intentó consolarse con cálculos rápidos.Según los registros médicos de este mundo, el desarrollo podía empezar entre los 12 y 14 años.
Ella estaba en ese rango… aunque la magia podía alterar todo.
Los magos crecían más rápido, se desarrollaban más rápido.¿Voy a tener que lidiar con… eso… antes de terminar el año?
Tsk.
Perfecto.
Otra bendición de ese maldito Ser X.
Suspiró, mirando de reojo a Visha, que ya esperaba con un fajo de archivos perfectamente ordenados entre los brazos.
Visha era el ejemplo perfecto de “joven adulta formada”.
Quizás… quizás era la única persona en ese maldito batallón a la que le podía preguntar algo sin morir de vergüenza.
No lo haría todavía, claro.Pero la idea quedó flotando.
Visha dio un paso adelante, sonrisa tranquila como siempre.
—Mayor, el escuadrón está listo.
Todos los pelotones están reunidos para recibir órdenes.
—Extendió los archivos—.
Misiones de reconocimiento en dos sectores.
Después regresaremos y tendremos una temporada de descanso.
Tanya asintió, tomando los documentos, hoje ándolos rápido mientras caminaba.
—Perfecto.
Si el descanso es asegurado, entonces será mejor que completen estas misiones sin errores.
—Frunció el ceño—.
¿Ya comprobó que los nuevos reclutas no vuelvan a perder el equipo como la última vez?
—Sí, Mayor —respondió Visha con un leve rubor, recordando el desastre anterior—.
Esta vez revisé yo misma cada mochila.
Tanya murmuró algo entre dientes.
—Excelente.
Lo último que necesito es que alguien muera por incompetencia y me retrase mis planes de sobrevivir lo suficiente para NO volver al frente.
Mientras caminaban hacia la salida del cuartel, Visha la observó por un segundo.
Tanya estaba… rara.
Más pensativa que de costumbre.
—Mayor… ¿se encuentra bien?
—preguntó suavemente.
Tanya casi tropieza.
—Estoy perfectamente —respondió demasiado rápido—.
Solo estoy… planificando.
Logística.
Pub— ¡NO!
—estrategias de mando.
Cosas militares.
Cosas adultas.
No importa.
Visha parpadeó.
—¿Hormo…?
—¡Nada!
—Tanya levantó una mano abruptamente—.
Visha, no haga preguntas innecesarias.
No hoy.
Visha asintió, obediente, aunque genuinamente confundida.
Tanya carraspeó, tratando de recuperar la compostura, mientras empujaba la puerta del edificio y sentía el aire frío de la mañana golpearle la cara.
—Bien.
Asegúrese de que el escuadrón esté formado.
Y dígale a Tn que deje de entrenar hasta que terminemos el briefing.… —lo pensó, con un mínimo respeto molesto— …Será útil.
Bastante más que los demás.
Pero igual necesita disciplina.
Visha hizo una pequeña reverencia.
—Entendido, Mayor.
Iré inmediatamente.
Tanya dio un suspiro profundo.Pubertad o no, Ser X o no, soldados incompetentes o no….
Tenía un batallón que dirigir.Un maldito imperio militar que sobrevivir.Y absolutamente ninguna intención de dejar que un “proceso biológico natural” arruinara su vida por segunda vez.
—Si esto empeora… maldito Ser X… juro que te arrancare el cuello a mordiscos… —masculló mientras avanzaba hacia la formación.
Y así comenzó su día.
.
.
.
Meses pasaron, y la guerra se sentía eterna… pero no inamovible.
Tanya, con una mezcla de disciplina, genialidad táctica y pura terquedad, había logrado consolidar a su escuadrón en algo funcional.
Más que funcional: eficiente.
Incluso su pequeño “problema de pubertad” se había mantenido relativamente bajo control.
Molestias, dolores, algún cambio físico menor… pero nada que afectara su operatividad.
Gracias al infierno —o a la mala suerte de Ser X— por eso.
Ser X aparecía de vez en cuando, como un pop-up divino indeseado, pero terminaba desapareciendo cuando Tanya simplemente lo ignoraba con profesional maestría.
Siendo X parecía frustrarse más cada vez que ella no mordía el anzuelo.
Mientras tanto, las misiones se habían vuelto más simples, casi rutinarias.Lo suficientemente seguras como para que el presupuesto del escuadrón pudiera usarse en mejoras.Y Tanya, muy consciente de su arma más prometedora, invirtió una cantidad casi ofensiva de recursos en perfeccionar el rifle de Tn.
Lo habían convertido en algo que bordeaba lo absurdo.Un rifle francotirador con riel mágico, equipado con una gema de maná comprimido que, al hacer contacto, generaba un proyectil capaz de perforar blindajes pesados.
Tanya lo describió con un tono seco y profesional.
—Con este rifle, un disparo bien colocado puede derribar un tanque.
Si fallas, no es el arma.
—Lo miró fijamente—.
Es tu culpa.
Tn asintió con determinación, sujetando el arma como si cargara un tesoro.
—Mayor… esto es increíble.
Haré que cada bala cuente.
Tanya levantó una ceja.
—Más te vale.
No he invertido media docena de informes falsificados, siete solicitudes de presupuesto y dos mentiras estratégicas a los altos mandos para que desperdicies munición.
Tn tragó saliva.
—N-no desperdiciaré nada, Mayor.
—Bien.
Porque si lo haces, tú mismo cavarás tu tumba, tu ataúd y tu lápida.
—Hizo una pausa—.
Y yo supervisaré el proceso.
Aun así, su mirada tenía ese brillo extraño.
Ese que sus soldados entendían como “estoy orgullosa, pero jamás lo admitiré en voz alta”.
Mientras tanto, Visha seguía con los exámenes médicos y psicológicos de rutina.No porque fuera experta, sino porque no había nadie más.
El Imperio estaba tan sobrecargado que médicos de verdad eran un lujo.
En una pequeña carpa improvisada, Visha revisaba una carpeta mientras Tn esperaba sentado, recogiendo los pies como un niño que temía una inyección.
—Bueno, Tn… —dijo Visha con esa voz amable suya—.
Tus signos vitales están dentro de lo normal.
Tu maná parece estable y… emocionalmente… um… —pasó páginas— …no veo señales de trauma severo.
Tn ladeó la cabeza.
—Teniente, con todo respeto… su letra dice “posible estrés leve y tendencias antisociales”.
¿Eso es normal?
Visha rió nerviosa.
—E-estamos en una guerra.
Todos tienen un poco de eso.
Tn miró el rifle mejorado a su lado.
—La Mayor dice que soy muy bueno matando.
—Y lo eres —admitió Visha—.
Pero… está bien.
No es solo eso.
También escucho a los chicos del escuadrón.
Confían en ti.
Te siguen.
Y la Mayor… bueno….
—¿Qué con la Mayor?
Visha sonrió, cerrando la carpeta.
—No lo dirá, pero te aprecia mucho.
Más de lo que deja ver.
A su manera.
Tn miró hacia afuera, hacia Tanya dando instrucciones a otros reclutas con su clásico tono frío y amenazante.
—Sí… creo que lo sé.
El viento movió la tienda, y Visha suspiró.
—Bueno, cuando termines aquí, la Mayor quiere que pruebes el nuevo estabilizador del rifle en el campo de tiro.
Dice que si explota… —se rió con cierta resignación— …será una buena enseñanza.
Tn palideció.
—¿Explota…?
—Solo si lo usas mal —aseguró Visha—.
Aunque… es una mejora experimental… así que… bueno… te deseo suerte.
Tn respiró hondo.
—Gracias… creo.
Al salir, se encontró con Tanya revisando papeles y observando el horizonte con esa mirada analítica que nunca descansaba.
—Tn —lo llamó sin siquiera levantar la vista—.
El Imperio necesita resultados.
Y yo necesito soldados confiables.
Tú eres ambos.
No olvides eso.
Tn sonrió ligeramente.
—No lo haré, Mayor.
Tanya finalmente lo miró, con esa mirada helada que escondía algo cálido en el fondo.
—Bien.
Ahora ve a trabajar antes de que me arrepienta de haber dicho algo parecido a un elogio.
.
.
.
La escena de prueba del rifle era, como siempre, un riesgo calculado… o al menos así lo describían los ingenieros.En la práctica, significaba que algo iba a explotar, la pregunta era qué.
Tanya no podía enojarse demasiado.
El rifle era un prototipo experimental cuya existencia misma violaba unas cuatro regulaciones del Imperio.
Los investigadores trabajaban hasta desmayarse para mejorar las armas mágicas, y ella lo sabía.
Para su desgracia, eso la obligaba a estar físicamente cerca de Tn cada vez que probaban un nuevo componente.
No porque le agradara ser su sombra… sino porque si algo fallaba, tenía que asegurarse de que no se muriera antes de cumplir su función militar.
Pero con el pasar de los días, su cercanía se volvió demasiado evidente.No para todos… pero sí para Visha.
Y eso era peligrosísimo.
Porque Visha tenía imaginación.
Una muy insana y perturbadora imaginación.
—Campo de tiro, 06:00 horas—Tanya observaba a Tn configurar el nuevo estabilizador del rifle.
Era una pieza metálica con grabados rúnicos que parecían parpadear con energía comprimida.
—Revisa la presión mágica —ordenó Tanya—.
Si sube más de lo calculado, nos volará a los dos.
Tn asintió con concentración.
—Presión estable… runas azules… creo que está bien, Mayor.
Tanya entrecerró los ojos.
—Tu “creo” es tan útil como la puntería de un recluta borracho.
Confirma.
Tn tragó saliva, revisó el medidor otra vez.
—Presión estable al 32%.
Segura para disparo.
—Eso ya suena mejor.
Ahora apunta.
Y si el arma intenta matarte, suéltala.
No seas héroe, no me gustan los héroes.
Son caros de reemplazar.
Tn acomodó la culata en su hombro.
Respiró hondo.
—Objetivo adquirido… disparo en tres… dos….
El estabilizador chisporroteó.
Tanya levantó una ceja.
—Uno….
El arma chilló como un gato electrocutado.
—Dispara, ¡imbécil!
—gritó Tanya.
Tn jaló el gatillo.
El proyectil salió como un rayo blanco, chocó contra el blanco metálico a 800 metros……y lo desintegró junto con dos blancos detrás de él, un árbol y una roca.
BOOOOOOM.
Una onda de choque levantó polvo y hojas.
Tanya pestañeó una vez.
Dos.Luego habló muy despacio.
—Tn… ¿modificaste el condensador sin permiso?
Tn casi se desmaya del susto.
—¡N-no, Mayor!
¡Seguí exactamente las instrucciones!
Tanya tocó el rifle, aún vibrante.
—Hmpf.
Al menos no moriste.
Ni nosotros explotamos.
Consideraré esto… un éxito parcial.
—¿Parcial…?
—Sí.
Porque si disparas así en medio de misiones de infiltración, vas a delatar nuestra posición a diez kilómetros.
—Cruzó los brazos—.
Pero la potencia es… aceptable.
Tn sonrió, tímido.
—¿Eso significa que hice un buen trabajo?
Tanya apartó la mirada con un gruñido.
—Significa que no hiciste un desastre.
Eso ya es pedir mucho en este ejército.
—Mientras tanto… detrás de unas cajas—.
Visha observaba todo con ojos brillantes y una sonrisa demasiado amplia.
“Dios mío… se ven tan bien juntos”, pensó emocionada, apretando su cuaderno.
Había comenzado con timidez, solo unas líneas para liberar estrés.
Pero cuando notó que Tanya pasaba más tiempo cerca de Tn, algo explotó dentro de ella… aunque no como el rifle.
Un impulso creativo.
Y un poco indecente.
—Título… título… hmm… —susurró Visha mientras escribía con velocidad—.
“Perversiones en Trincheras”.
Oh, sí.
¡Sí!
Ese es perfecto.
En su libreta, escribió:.
La comandante valiente y fría tomó al joven cadete por la camisa, su mirada helada clavándose en la suya.
“¿Sabes lo que ocurre si fallas?”, preguntó ella bajando su mano hacia su entrepierna.
“¿Señora… me castigará?”, respondió él, temblando…sintiendo su aliento caliente mientras el guante de cuero presionaba con fuerza.
“Bien~ me legra que sepas tu lugar”.Murmuro la comandante, antes de bajar y ponerse de rodillas,desabrocho su pantalón y aun con su guante de cuero,masturbo al cadete para ponerlo erecto.”Oooh~ feliz de verme, *beso* Mmmm~ *slurrppp* k-ee- buesshhnooo~ *slurrrp*”.
Visha se cubrió la boca, ruborizada.
—Uff… esto se vende solo.
La gente ama estas cosas.
Y se vendió.Como pan caliente.
Copias circulaban discretamente entre soldados de la base, todos fascinados por la novela semi-erótica, semi-heroica de una misteriosa autora bajo el alias “Pluma H.P.”.
Nadie sospechaba.
Y Visha, feliz, seguía escribiendo más capítulos.
—Mientras no lo descubra la Mayor… —murmuró con una sonrisa nerviosa— …seguiré viva.
.
.
.
—De vuelta con Tanya—Tanya seguía evaluando el arma mientras Tn intentaba disimular lo mucho que le temblaban las manos.
—Vamos —dijo Tanya finalmente—.
A practicar más.
No pienso que mi francotirador tenga miedo de su rifle.
Tn respiró hondo otra vez.
—Sí, Mayor.
Haré que funcione.
Tanya lo miró de reojo… demasiado cerca… demasiado tiempo….
Y luego apartó la vista como si nada.
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(en este punto tanya tendría de 9 a 11 pero con el paso de los meses y el hecho de ser huérfana digamos que su edad ira incrementando,el lado yandere aparecera en forma de manipulación, Visha hara una novela que planeo usar como guia para la propia historia, y sobre la suculencia uffff esa sera a futuro).
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com