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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 227

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227: Neferpitou part 2 HxH 227: Neferpitou part 2 HxH Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

_____________________________________________________________________________________ El paso de Tn era lento, pero constante.Avanzaba por senderos rotos y claros húmedos, acompañado por un pequeño grupo de hormigas quimera de primera generación, aquellas que habían servido directamente a la Reina y que no reconocían otro centro que no fuera su memoria.No marchaban por conquista, sino por necesidad.

—Bueno *sniff* mis sentidos se agudizan, puedo percibir a mi congenie alejándose —murmuró Tn al detenerse frente a una llanura estéril—.

*Snifff*Mmmm no tengo la fuerza, pero en esencia mis sentidos se agudizan… no nos sostendría.

Colt, caminando a su lado, asintió.—Entonces seguiremos.

Mientras usted avance, nosotros lo haremos también, mi Rey.

Tn apretó los dedos.—No me llamen así… todavía.

Un rey provee para su colonia; mientras no pueda hacerlo aún, no me llamen rey.

Nadie respondió.

Para ellos, ya lo era.

.

.

.

Muy lejos de allí, bajo cielos ennegrecidos por el humo y el miedo, Meruem caminaba con absoluta calma.En su mano sostenía una esfera de carne humana aún tibia.

La mordió… y frunció el ceño.

—Desagradable —dijo sin emoción—.

La carne común no vale nada.

Neferpitou, sentada sobre una balaustrada rota, balanceaba las piernas.—Nya~ ya se lo dije, mi Rey.

Los humanos normales no tienen gracia.

Los especiales… —sus ojos brillaron— esos sí saben distinto.

Más densos.

Más vivos.El aura Nen que ellos portan son muy raras Nya~.La habilidad de manipular el aura, la energía vital que todo ser vivo posee, permitiendo usar poderes sobrenaturales Nya~ como mejorar fuerza física Nya~, crear objetos, controlar seres u objetos, y más Nya~, a través de un entrenamiento de cuatro técnicas básicas Nya~ (Ten, Ren, Zetsu, Hatsu) y categorizando a los usuarios en seis tipos según sus afinidades Nya~.

Youpi gruñó, cruzando los brazos.—Podríamos movernos hacia una zona con más concentración de humanos.

Ciudades.

Shaiapouf sonrió con delicadeza.—Permítame adelantarme, Su Majestad.

Limpiaré el camino.

Un Rey no debería caminar entre el polvo y la sangre innecesaria.

Meruem no respondió de inmediato.

Observaba el horizonte, donde una estructura blanca se alzaba como un desafío.

—No.

—Sus ojos se afilaron—.

Iremos juntos.

Quiero verlo todo.

Pitou soltó un suave ronroneo.—Nya~ qué emocionante.

.

.

El Palacio Real de la República de Gorteau Oriental cayó en cuestión de minutos.

Las murallas, orgullosas y pulidas, se partieron como papel bajo el aura del Rey.Los soldados dispararon.

Gritaron.

Murieron.

Meruem avanzó sin detenerse.

Cada paso suyo era una sentencia.Los humanos que poseían Nen —los especiales, como él los había nombrado— fueron los primeros en caer.Los devoró sin prisa.

Y por primera vez… sintió algo.

—…Así que este es el sabor del poder —murmuró, cerrando los ojos—.

Patético… pero estimulante.

Meruem experimentaba una euforia de poder y crecimiento exponencial, sintetizando el aura ajena para aumentar su propia fuerza y obtener sus habilidades, lo que le daba una sensación de invencibilidad y lo hacía casi ilimitado.

Lastima que dicha euforia se fue perdiendo al momento que el nen era consumido.

Pitou observaba fascinada, las pupilas dilatadas.—Nya~ su aura está creciendo, mi Rey.

Es hermoso….

Youpi aplastó a un grupo de soldados contra una pared.—No ofrecen resistencia digna.

—Porque no la tienen —respondió Shaiapouf con desdén—.

Muchos humanos gobiernan por herencia, no por fuerza.

Son sombras sentadas en tronos vacíos.Un sistema tan imperfecto.

Llegaron a la sala principal.

Allí, temblando entre guardias inútiles, estaba el gobernante: Masador Diego.Un hombre gordo, sudoroso, con ojos de terror.

Meruem lo observó largamente.—¿Tú gobiernas este lugar?

Masador intentó hablar.

No pudo.

Shaiapouf dio un paso al frente.—Su Majestad, este humano no posee mérito alguno.

No fuerza.

No visión.

Juzgando su falta de “Nen” tambien es debil.

Meruem asintió… y su cola atravesó el pecho del hombre sin esfuerzo.El cuerpo cayó al suelo como un saco vacío.

El Rey avanzó hasta quedar frente a los humanos reunidos en la sala.Hombres, mujeres, nobles, sirvientes.

Todos arrodillados, llorando, suplicando.

Meruem los miró… y rió.

—Humanos tontos.¿Alguna vez perdonaron a las vacas cuando mugían?¿A los cerdos cuando chillaban antes del cuchillo?

Silencio absoluto.

—Exacto.

—Su sonrisa se ensanchó—.

Ustedes no merecen tal cortesía.

El grito fue breve.La masacre, total.

.

.

.

.

Lejos de allí, bajo un cielo distinto, Tn se detuvo al sentir una vibración en el aire.No era Nen… era algo más profundo.

Un eco.

—Él… —susurró—.

Ya comenzó.

Colt bajó la cabeza.—¿El otro Rey…?

Tn cerró los ojos.—Sí.

Y el mundo sangrará por ello.

Una hormiga se acercó con temor.—Mi… señor… ¿y nosotros?

Tn abrió los ojos, firmes pero cansados.—Nosotros no seguiremos ese camino.Encontraremos tierra.Y allí… viviremos.

El paso de Tn se volvió más firme a medida que avanzaban.Cada metro recorrido lejos del antiguo nido parecía devolverle algo que le había sido negado al nacer.

Sus sentidos despertaban.

El murmullo del viento entre las hojas era ahora un mapa.El aleteo de los insectos formaba patrones claros en su mente.Podía distinguir el latido de los animales ocultos bajo tierra, el roce de las patas sobre la corteza, incluso el temblor lejano de ríos invisibles.

—…Puedo oírlos —murmuró, sorprendido—.

A todos.

Colt lo observó con atención.—Sus sentidos están afinándose, mi señor.

La Reina poseía esa percepción… aunque nunca tan enfocada.

Tn cerró los ojos un instante.—Mi hermano tomó la fuerza… la violencia… —dijo con calma—.

Yo recibí lo que quedó.

Pero esto… —abrió los ojos— esto es suficiente.

Sabía la verdad.En fuerza bruta jamás alcanzaría a Meruem.En crueldad, ni siquiera quería intentarlo.Pero en percepción… en comprensión del entorno… Tn sentía que podía ver el mundo de una forma que su hermano jamás haría.

No como presa.Sino como hogar.

—Seguiremos hacia el este —ordenó.

Las hormigas asintieron sin cuestionar.

Por primera vez desde la muerte de la Reina, alguien sabía hacia dónde ir.

.

.

.

Mientras tanto, en la espesura de NGL, tres figuras humanas avanzaban con cautela.

—Esto no me gusta… —murmuró Killua, con los nervios tensos—.

Está demasiado silencioso.

Gon miraba a su alrededor, inquieto.—Sí… esperaba algo más… parecido a lo que nos encontramos antes.

Kite se detuvo de golpe.

Su expresión era severa.—Manténganse alerta.

Si la Reina sigue con vida, deberíamos sentir su presencia… y la del Rey.

Siguieron avanzando hasta que la vegetación se abrió, revelando el antiguo hormiguero.La colonia estaba… casi vacía.

—¿Dónde están todos?

—preguntó Gon.

Hormigas quimera salieron de las sombras, desorganizadas, sin formación.Kite actuó rápido.—¡No bajen la guardia!

El combate fue breve.Las hormigas que encontraron eran débiles, erráticas.

No había liderazgo.

No había propósito.

Killua frunció el ceño.—Esto no tiene sentido… si el Rey hubiera nacido aquí… el lugar debería estar repleto.

—Exacto… —murmuró Kite—.

Por eso sigamos avanzando.

Descendieron más profundo en el nido hasta llegar a una cámara amplia y húmeda.El aire era pesado.El olor… insoportable.

Gon se llevó una mano a la nariz.—Ugh… ¿qué es eso…?

En el centro de la cámara yacía un cuerpo colosal.Una hormiga quimera gigantesca, inmóvil, con el saco embrionario completamente desgarrado.

Killua abrió los ojos de par en par.—No… puede ser….

Gon dio un paso al frente.—¿Qué… qué es eso, Kite?

Kite no respondió de inmediato.Sus ojos recorrían cada detalle con creciente horror.El vientre abierto.Las marcas de nacimiento.La ausencia total de aura vital.

—Si… si mis conocimientos no fallan… —dijo al fin, con voz grave——Esto… es la Reina Hormiga Quimera.

El silencio cayó como una losa.

—¿Entonces…?

—Gon tragó saliva——¿El Rey…?

Kite apretó los dientes.—Ya nació.

Killua miró alrededor, tenso.—Pero no sentimos nada.

Ningún aura monstruosa… nada.Incluso las quimeras sin nen irradiaban un aura distinguible.

—Eso es lo que me preocupa —respondió Kite—.Un Rey recién nacido debería ser imposible de ignorar.

Gon frunció el ceño.—¿Y si… se fue?

Kite cerró los ojos un segundo.—O nació mucho antes de que llegáramos…—O está tan lejos que ya no podemos percibirlo.

Killua apretó los puños.—O hay algo más… algo que no entendemos.

Kite miró el cuerpo de la Reina una última vez.—Sea como sea… llegamos tarde.Y ahora… estamos cazando a algo que ya empezó a moverse.

Kite no perdió tiempo.Apenas asimiló la magnitud de lo que habían encontrado, dio media vuelta y señaló el túnel de salida.

—Nos vamos.

Ahora.

Gon parpadeó, aún con la imagen de la Reina grabada en la mente.—¿Y el Rey…?

¿No deberíamos…?

—No —interrumpió Kite con firmeza—.

No con la información que tenemos.Si el Rey ya nació y no podemos sentirlo, significa que estamos en desventaja total.

Killua asintió, serio.—Esto ya no es algo que podamos manejar solos.

Avanzaron a toda prisa por los túneles, saliendo finalmente a la superficie.El aire fresco contrastó brutalmente con la podredumbre del nido.

Kite sacó un dispositivo de comunicación y comenzó a teclear con rapidez.—Mensaje urgente a la Asociación de Cazadores.Reina muerta.Rey nacido.Paradero desconocido.Solicitamos refuerzos inmediatos y autorización para operación a gran escala.

Gon apretó los puños.—Llegamos tarde….

Kite lo miró de reojo.—No.—Llegamos justo a tiempo para evitar algo peor.

Killua alzó la vista hacia el horizonte, inquieto.—Si ese Rey empieza a moverse… el mundo entero lo va a sentir.

Muy lejos de allí, el mundo ya estaba sintiéndolo.

.

.

.

El Palacio Real de la República de Gorteau Oriental estaba en silencio absoluto.Donde antes había guardias humanos, ministros y sirvientes, ahora solo quedaban hormigas quimera… y miedo.

En el trono, Meruem descansaba con una postura relajada, una pierna apoyada sobre el brazo del asiento.Su aura llenaba la sala como una presión invisible.

A su lado, los Guardias Reales permanecían atentos.

Frente a él, temblando, se encontraba el único humano vivo del palacio:un hombre mayor, de traje impecable, rostro pálido y sudoroso.

—H-hice lo que pude… —dijo con voz quebrada—.Incluso cuando el rey Diego vivía… yo era quien movía los hilos.

Discursos, propaganda, miedo… las masas son fáciles de guiar si se sabe qué decirles.

Shaiapouf sonrió con deleite.—Qué criatura tan útil… incluso siendo tan frágil.

Neferpitou ladeó la cabeza.—Nya~.

Su influencia podría acelerar la expansión del reino de Su Majestad.

Meruem observó al hombre con interés, no con hambre.—Entonces… tú no gobernabas por fuerza —dijo—.Sino por ideas.

El primer ministro tragó saliva.—S-sí, Majestad.

—Bien —respondió Meruem con indiferencia—.—Continúa haciendo exactamente lo mismo.Pero ahora… para mí.

El hombre cayó de rodillas.—¡S-sí!

¡Por supuesto!

¡Serviré al gran Rey!

—Vete —ordenó Meruem.

El humano no necesitó oírlo dos veces.

Salió casi arrastrándose.

Cuando la puerta se cerró, Meruem suspiró, aburrido.

—Los humanos… —murmuró—.—Su debilidad física es evidente.Su lógica, predecible.Su resistencia… inexistente.

Pitou lo miró con curiosidad.—¿Su Majestad está insatisfecho?

—Sí —respondió sin dudar—.—La fuerza ya no me entretiene.Derrotarlos con poder bruto carece de sentido.

Se incorporó ligeramente en el trono, los ojos brillándole con interés nuevo.

—Quiero desafíos.No de músculos… sino de mente.

Youpi frunció el ceño.—¿Desafíos… intelectuales?

Meruem sonrió.—Exacto.Traigan a todos los expertos humanos que existan.Maestros de artes.Estrategas.Jugadores.Sabios.Todo aquel que presuma dominar reglas, sistemas o conocimientos.

Shaiapouf juntó las manos, emocionado.—¡Oh, Majestad!

¡Demostrar su superioridad incluso en los dominios del intelecto humano será glorioso!

—Aprenderé sus juegos —continuó Meruem—.Sus libros.Sus normas.

Y luego… los derrotaré usando sus propias reglas.

Pitou soltó un suave ronroneo.—Nya… Su Majestad busca algo que lo haga sentir… vivo.

Meruem miró al techo del palacio, pensativo.

—Como Rey perfecto… debo conquistar todo.Cuerpo.

Mente.

Voluntad.

En algún lugar del mundo, un Rey caminaba buscando un hogar.En otro, uno se sentaba en un trono buscando un reto.

Y entre ambos…los humanos apenas comenzaban a entenderque el juego había cambiado.

..

.

.

Durante los días posteriores, el palacio de Gorteau Oriental se transformó en algo más que un centro de poder:se volvió un tablero de juegos… y un matadero silencioso.

Uno a uno, los campeones humanos fueron llevados ante Meruem.

Maestros de ajedrez.Genios del shōgi.Campeones de go.Estrategas militares.Artistas marciales que presumían disciplina mental absoluta.

Meruem se sentaba frente a ellos con expresión neutra, hojeando libros, reglas y tratados con una velocidad inhumana.

—¿Estas son todas las normas?

—preguntaba con desinterés.

—S-sí… —respondía el humano, sudando—.

Pero necesito descansar, he estado enfer—.

El juego comenzaba.

Y terminaba.

Siempre terminaba igual.

Algunos perdían en minutos.Otros resistían horas, incluso días.Pero todos, sin excepción, eran derrotados.

Cuando uno se llevaba la mano al pecho, jadeando, suplicando una pausa—.

—¡N-no es justo!

¡Estoy al borde de un ataque de pánico!

Meruem inclinaba apenas la cabeza.

—Excusas humanas.

Shaiapouf sonreía suavemente.—Reclúyanlo.

Su Majestad aún no ha terminado de aprender.

Si el humano volvía a perder….

—Entonces ya no tienes utilidad —decía Meruem con calma.

Y su vida se extinguía ahí mismo.

La velocidad a la que el Rey absorbía conocimiento era aterradora.No solo aprendía reglas:comprendía intenciones, patrones, emociones.

—Los humanos no juegan para ganar —concluyó una noche—.Juegan para no perder.

Pitou lo observaba con fascinación.—Nya… incluso cuando piensan que son racionales, tiemblan.

—Por eso —respondió Meruem— jamás podrán vencerme.

.

.

.

.

Muy lejos de ese palacio ensangrentado por intelecto y muerte,otro Rey caminaba bajo el sol.

Tn y su pequeño grupo de hormigas quimera llegaron finalmente a una costa.

El mar se extendía ante ellos, infinito, respirando con olas lentas.El aire salado llenó los pulmones de Tn… y algo dentro de él vibró.

—Aquí… —murmuró—.

El mundo no termina.

Solo se extiende.

Llevaban días moviéndose sin descanso.Habían cazado animales, bebido de ríos, dormido poco.Aun así, Tn sentía sus sentidos cada vez más despiertos.

Colt se acercó, mirando el horizonte con desconfianza.—Majestad… ¿qué haremos ahora?

Tn observó el mar.—Cruzarlo.

Hubo un silencio incómodo.

—¿Cru… cruzarlo?

—repitió Colt—.—¿Sin alas?

¿Sin guía?

Podríamos perdernos en el océano.

Tn no apartó la vista.—No.Usaremos algo humano.Digo si ellos puedne moverse por el mundo que nos impide hacer lo mismo.

Una hormiga quimera, de aspecto más esbelto, dio un paso adelante… y se quedó rígida.

—B… barco —dijo de pronto.

Se llevó una mano a la cabeza, confundida.—No sé por qué… pero sé esa palabra.

Colt frunció el ceño.—¿Barco…?

Tn la miró con atención.

Por un instante, una imagen cruzó su mente:manos humanas, madera, velas, sal, un recuerdo que no era suyo.

Tn comprendió.

—No eres la única —dijo con suavidad—.—Muchos de ustedes recuerdan fragmentos de otra vida… ¿verdad?

Las hormigas se removieron incómodas.Nadie respondió, pero nadie lo negó.

—Almas humanas… —murmuró Colt— reencarnadas….

—No importa lo que fueron —continuó Tn—.—Ahora son hormigas quimera.Y mientras me sigan… tendrán un lugar.

La hormiga asintió lentamente.

—Los barcos… pueden robarse —añadió—.O tomarse.

Tn cerró los ojos un segundo, imaginando una masa de tierra más allá del mar.

—Un transporte humano nos llevará lejos del alcance del Primer Rey.Una tierra prometida… donde nuestra especie pueda vivir sin exterminio.

Abrió los ojos.

—Allí construiremos un hogar.No un imperio…sino un refugio.

Colt se arrodilló de inmediato.

—Mi lealtad es suya, Majestad.

Una a una, las hormigas quimera hicieron lo mismo.

El mar rugió suavemente, como si escuchara.

Avanzaron hasta una aldea costera, pequeña, silenciosa, con casas de madera castigadas por el viento marino.Tn ordenó detenerse antes de entrar; no quería alarmar innecesariamente a los humanos.

Se ocultaron entre rocas, vegetación y estructuras abandonadas del muelle.Desde ahí, lo vieron.

—Ahí… —murmuró Tn—.

Ese barco.

Una embarcación de carga mediana, anclada no muy lejos, balanceándose con el vaivén del mar.Suficiente para cruzar aguas abiertas.

—Yo iré primero —dijo Tn—.

No quiero—.

No terminó la frase.

Un humo espeso comenzó a extenderse por la costa.

No era humo común.Se movía con intención, como una marea lenta que rodeaba a las hormigas quimera sin tocarlas del todo.

Colt tragó saliva.—Majestad… eso no es niebla….

Entonces, una voz grave, calmada, resonó desde dentro del humo.

—Vaya, vaya… —dijo—.—Al parecer Kite no estaba equivocado con su informe después de todo.

El humo se abrió como un telón.

De él emergió un hombre alto y corpulento, de hombros anchos y postura relajada, como si estuviera paseando por una playa cualquiera.Su cabello plateado caía hasta los hombros.Un rostro ancho, barbilla cuadrada, nariz prominente.Llevaba unas gafas de sol tipo pince-nez y una pipa de la que seguía saliendo humo denso y controlado.

Las hormigas quimera reaccionaron al instante.

—¡Protejan al Rey!

—rugió una de ellas.

Varias se tensaron, garras listas, cuerpos inclinados hacia adelante.El aura hostil comenzó a filtrarse.

Tn dio un paso al frente.

—No —dijo con firmeza—.—Esperen.

El hombre sonrió apenas, sacando la pipa de su boca.—Buena disciplina —comentó—.Eso no es común en ustedes, por lo que eh estado escuchando.

Dio una leve inclinación de cabeza.

—Morel Mackernasey.Cazador Marino de una estrella.Equipo de respuesta de la Asociación de Cazadores contra las Hormigas Quimera.

Colt sintió un escalofrío.

—Un… cazador….

—El presidente y otro miembro del equipo tardarán un poco en llegar —continuó Morel con tranquilida—Así que pensé en adelantarme y echar un vistazo.

Sus ojos, ocultos tras las gafas, se posaron directamente en Tn.

—Y mírate tú…No esperaba encontrar esto.

Tn sostuvo su mirada sin retroceder.

—Soy Tn —dijo—Segundo Rey de las Hormigas Quimera.

El humo pareció detenerse un instante.

Morel no reaccionó de inmediato.Pero algo en su postura cambió.

—¿Rey…?

—repitió en voz baja.

Bajo las gafas, sus ojos se afinaron como cuchillas.

No puede ser, pensó.Si este es un Rey….

El aura de Tn era débil.Demasiado débil.

No opresiva.No monstruosa.Nada que ver con lo que Kite había descrito como “una calamidad viviente”.

—Qué curioso… —murmuró Morel, llevándose la pipa a la boca—.—Un Rey con un aura así de contenida….

O el tipo tenia un contorl perfecto de su aura o solamente era sis de debil, pero por todo lo que sbaian un rey quimera seria una especie perfecta.

Las hormigas quimera gruñeron, ofendidas.

—¡No insultes a nuestro Rey!

—espetó una.

Morel levantó una mano.

—Tranquilos, tranquilos.No he venido a pelear… al menos no todavía.

El humo comenzó a rodear suavemente al grupo, formando una especie de perímetro, sin tocar a Tn.

—Hagamos esto de forma diplomática —dijo—.Yo retiro el humo.Y tú prometes seguirme para hablar.

Tn ladeó la cabeza.

—¿Hablar… sobre qué?

—Sobre qué demonios piensa hacer un Rey quimera que se esconde en una aldea costera —respondió Morel—Y sobre por qué no estás masacrando humanos ahora mismo.

Silencio.

El mar rompió contra las rocas.

Tn observó a Morel con atención.No percibía odio inmediato.Sí cautela.Y una voluntad firme.

—No busco guerra con los humanos —dijo finalmente—.Busco un lugar donde mi especie pueda vivir.

Morel arqueó una ceja.

—Eso… es nuevo.

Tn respiró hondo.

—Si hablar es el camino para evitar sangre innecesaria…Lo seguiré.

Asintió lentamente.

—Acepto.

El humo se disipó poco a poco, desvaneciéndose en el aire salado.

Morel sonrió, esta vez con algo de genuino interés.

—Bien, Rey Tn…Entonces caminemos.

Detrás de ellos, oculto entre las olas y el horizonte,el mundo parecía contener la respiración.

Porque por primera vez desde el nacimiento del Rey de las Hormigas Quimera…un diálogo era posible.

Morel los contó uno por uno mientras caminaban.

Diecinueve…veinte.

Incluyendo al que se hacía llamar Rey.

Un grupo pequeño, pensó.Demasiado pequeño para una invasión.

A simple vista, cada hormiga quimera era claramente superior a un humano común, musculatura densa, reflejos rápidos, cuerpos diseñados para matar.Pero su aura…ninguna se acercaba siquiera al nivel de un cazador experimentado, ni hablar de uno de alto rango.

Eso lo inquietaba más que si fueran monstruos desatados.

Los condujo hasta una gran posada costera, aislada, que había requisado como punto de reunión para la operación.

El lugar estaba vacío, ventanas cubiertas, entradas vigiladas por humo discretamente colocado.

—Entren —dijo Morel—.—Aquí nadie los verá… por ahora.

Las hormigas dudaron, mirando a Tn.Él asintió.

Dentro, el ambiente olía a madera vieja y sal.Morel se sentó en una mesa amplia, cruzando los brazos.

—Bien —empezó—.—El presidente Netero y Knov vienen en camino.—Yo me adelanté para reunirme con Kite… y me encuentro con esto.

Exhaló humo lentamente.

—Así que explícamelo.—¿Por qué diablos un Rey quimera actúa como si estuviera pidiendo asilo político?

Tn se mantuvo de pie.

—Porque no quiero una guerra que mi especie no necesita —respondió con calma.

Morel ladeó la cabeza.

—Eso no responde mi pregunta.

—Sí lo hace —replicó Tn—.—Al nacer, nuestra madre dejó una orden grabada en nosotros.

Colt dio un paso adelante, voz temblorosa pero firme.

—Asegurar la supervivencia de la especie quimera… por cualquier medio.

Tn bajó la mirada un instante.

—Mi hermano eligió la dominación absoluta.—Yo… no tengo su fuerza.

Silencio.

—No puedo derribar naciones —continuó—.No puedo aplastar ejércitos.Pero puedo negociar.

Alzó la vista, mirando directo a Morel.

—Si actúo con buena voluntad… espero recibir un trato igual.

Morel lo observó largo rato, evaluándolo.

Tiene sentido, pensó.Un Rey débil buscaría sobrevivir así.

—¿Y el otro Rey?

—preguntó al fin—.—¿Qué tan malo es realmente?

Tn no dudó.

—Un monstruo.En fuerza, mente y crueldad.

Colt apretó los puños.

—Mató a sirvientas apenas abrió los ojos —añadió—.—Y habría matado a Su Majestad… si no hubiera tenido hambre.

Morel silbó bajo.

—Eso explica muchas cosas.

—Se fue de inmediato a su banquete —continuó Tn—.—Desde entonces, no ha dejado de crecer.

Morel dio otra calada a su pipa.

—¿Y la Guardia Real?

El ambiente se tensó.

—Tres —respondió Tn—.—Cada uno… más peligroso que cien hormigas quimera juntas.

—Uno de ellos —intervino Colt— estudió algo llamado Nen.

Morel se irguió.

—¿Nen?

Tn negó con la cabeza.

—No lo entendemos del todo.

Colt respiró hondo.

—Solo Neferpitou…Usó el cuerpo de un humano especial.Un cazador seria la palabra indicada.Neferpitou descubrió el Nen de forma innata, casi al nacer, siendo la primera de la Guardia Real, y lo desarrolló rápidamente al interactuar y analizar a cazadores humanos ese humano de flechas, manipulando su cerebro para entender la habilidad, incluso desarrollando una profunda empatía y un poder de Especialista muy avanzado en poco tiempo.

Morel cerró los ojos un segundo.

Kite….

—Eso ya es una línea roja —dijo con gravedad—.—Si aprendieron Nen, la situación empeora mucho.

Miró nuevamente a Tn.

—Escucha bien, Rey.Si estás diciendo la verdad…Entonces eres la anomalía más peligrosa que he visto.

Tn frunció el ceño.

—¿Peligrosa?

—Sí —respondió Morel—.Porque si tú existes…Significa que esta guerra no es inevitable.

El humo se arremolinó suavemente en la habitación.

—Y eso… cambia todo.

Morel se apartó unos pasos, encendió de nuevo su pipa y hizo un par de llamadas desde un viejo teléfono de la posada.El humo se arremolinaba mientras hablaba, serio por primera vez desde que había conocido a Tn.

—…sí, presidente.—Confirmado.

No es un error del informe.

Hubo una pausa.

—No, no estoy bromeando.—Hay dos Reyes.—Uno ya tomó el poder del país.

El silencio al otro lado de la línea se volvió pesado.

—Gorteau Oriental está bajo su control —continuó Morel—.—El dictador, Masador Diego… aparece vivo.—Pero con lo que sabemos, podría tratarse de una técnica Nen.

Otra pausa.

—Sí.—Entiendo.

Morel exhaló humo lentamente.

—No tardaré —respondió una voz anciana, firme y divertida al mismo tiempo—.—Knov y yo vamos en camino.—El exterminio sigue en pie.

Morel apretó la pipa entre los dientes.

—Presidente… hay algo más.

—Te escucho.

Morel miró de reojo a Tn y al grupo de hormigas quimera, quietas, expectantes.

—Este segundo Rey…—No muestra hostilidad.—Solo quiere sobrevivir con los suyos, lejos del conflicto.

Una risa baja resonó desde el otro lado.

—Hoho…—Un Rey pacifista.—Eso sí que es interesante.

—La pregunta es —continuó Morel—, ¿qué hacemos con ellos?

Netero guardó silencio unos segundos.

—Si dicen la verdad… —dijo al fin—.—Podríamos concederles un recinto.—Una zona controlada.

—Pero hay un problema —añadió—.—¿Cómo funciona su reproducción?

Morel frunció el ceño.

—Por lo que veo, todos parecen machos.—Y no tengo idea de cómo demonios se reproducen.

Colgó y regresó a la mesa, mirando directamente a Tn.

—Necesito que respondas a esto —dijo—.—Es importante.

Tn asintió.

—Responderé.

Morel cruzó los brazos.

—¿Cómo se reproducen las hormigas quimera…si la Reina está muerta?

Tn cerró los ojos por un momento.Cuando habló, su voz era serena, casi académica, como si repitiera un conocimiento grabado en su esencia.

—Nuestro origen se basa en un proceso llamado Fagogénesis.

Colt y las otras hormigas guardaron silencio.

—La Reina consume otras especies —continuó Tn—.—Y transfiere sus rasgos genéticos a su descendencia.

Morel arqueó una ceja.

—¿Como una mezcla biológica?

—Exacto —respondió Tn—.—De ese modo nacen soldados, líderes, guardias reales… y Reyes.

Caminó unos pasos lentamente.

—Cada generación puede variar, dependiendo de lo que la Reina haya consumido.

Morel asintió despacio.

—Eso explica muchas aberraciones que vimos.

Tn continuó—Si la Reina muere…La especie entra en riesgo de extinción.Pero existe una excepción.

Morel se tensó.

—Sigue.

—Un Rey quimera posee algo llamado semen real.—Con él, puede….

Colt dudó, pero habló.

—Crear una nueva Reina.

Morel abrió los ojos.

—¿Qué?

—O… —añadió Tn con cautela——Convertir a una hembra de otra especie en Reina.

El silencio cayó como una losa.

—Eso solo aplica a un Rey —dijo Tn—.No a soldados ni líderes a lo mucho pueden convertir humanos en quimeras, pero el proceso es casi una perddia debido a que el metodo no era el de la reina.

Morel se pasó la mano por el rostro.

—Así que…Mientras tú vivas….

—Mi especie puede sobrevivir —concluyó Tn—.—Sin necesidad de devorar humanos.

Morel lo miró fijamente.

—¿Y prometes no hacerlo?

Tn sostuvo su mirada.

—Lo prometo.Nuestra dieta puede limitarse a animales y bestias.

Morel inhaló profundamente.

—Esto… es enorme.

El teléfono volvió a sonar.Morel atendió.

—Presidente… —dijo—.—Tenemos una respuesta.

Al otro lado, Isaac Netero sonrió.

—Hoho…—Entonces este pequeño Rey podría ser…la llave para terminar esta guerra sin exterminar a todos.

Y por primera vez desde el nacimiento de las Hormigas Quimera,el futuro dejó de ser únicamente sangre y destrucción.

__________________________________________________________.

BIEN ya tengo casi todo y aclaro que este yandere no sera progresivo ya que bueno pitou es…..ella era rara asi que sip tn y su grupo podrian ir a un recinto especial de la asociación de cazadores mientras la guerra pasa y descuiden el yandere llegara pero quiero darle sentido).

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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