Waifu yandere(Collection) - Capítulo 229
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Capítulo 229: Herta part 3 HSR
Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores. Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
Uffffffff ya casi cien y algo capitulos en este fic mmmm debería volver a rwby tales …..tal vez para otra ocasión.
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Las horas fueron deslizándose con lentitud dentro del vagón privado. Herta hacía preguntas de vez en cuando, algunas incisivas, otras absurdamente específicas. Tn respondía sin demasiado ánimo, con la voz baja y precisa, como si cada palabra estuviera medida.
—¿Entonces realmente reconstruiste un corazón completo sin núcleo sintético? —preguntó ella, inclinándose sobre la mesa, el brillo de la curiosidad sincera en los ojos.
—No lo reconstruí —corrigió Tn—. Lo reemplacé por algo que cumple la misma función sin necesidad de fallar.
—Qué romántico —rió Herta—. Quitarle al cuerpo la posibilidad de traicionarse a sí mismo.
Tn no respondió. Solo bebió un sorbo de agua y volvió a revisar unos datos en su dispositivo.
Ella lo observó en silencio.Un genio excéntrico, pensó Herta sobre sí misma.Un médico brillante, pensó sobre él.Dos mundos distintos, rozándose apenas por accidente.
Pasado un rato, Herta rompió el silencio con una ligereza ensayada.
—Los vagones de comida deberían estar abiertos a esta hora. ¿Te gustaría acompañarme a cenar?
Tn alzó la mirada, sorprendido apenas un segundo. Suspiró con cansancio, como si evaluara si valía la pena discutirlo. Finalmente, se levantó del sofá y caminó hasta el perchero, tomando su abrigo.
—Sería descortés rechazar una invitación directa —dijo mientras se lo ponía.
La sonrisa de Herta se ensanchó.
—Me alegra que tengas modales, doctor.
Se levantó con elegancia y, sin pedir permiso, se aferró a su brazo como si fuera lo más natural del mundo. Apoyó ligeramente la cabeza contra su hombro, mirándolo desde debajo del ala de su sombrero.
—Parecemos una pareja interesante, ¿no crees? —murmuró con diversión.
—Parecemos dos personas que caminan en la misma dirección —bufó Tn—. No exageres.
Herta rió suavemente mientras avanzaban por el pasillo del tren.
.
.
.
Herta despertó en su habitación.
El techo blanco de su estación la recibió junto con el silencio artificial perfectamente controlado. Parpadeó una vez… dos.
—Hah… —exhaló—. Fue un buen sueño.
Se incorporó despacio, apoyando una mano sobre la cama. Así había conocido a Tn. Recordaba cada detalle con precisión casi obsesiva. Después de que el Expreso Estelar llegó a su estación, él descendió sin mirar atrás, directo hacia su mundo de origen.
Ella también tuvo que regresar al suyo.
Pero eso no significó que el contacto se rompiera.
—En ocasiones —murmuró para sí mientras se levantaba— enviaba marionetas.
Caminó descalza por la habitación, su cuerpo adulto —alrededor de veinticinco años— moviéndose con naturalidad. Había decidido quedarse con esa forma. Más práctica. Más… adecuada.
Cada visita había sido un experimento.
—Más pecho… —recordó—. No reacción.—Más delgada… nada.—Más atlética… indiferente.—¿Six-pack? —chasqueó la lengua—. Absolutamente nada.—¿Un poco de barriga? —sonrió—. Tampoco.
Años.
Años probando, ajustando, perfeccionando.
Estatura, forma y por suerte no parecia interesado en la forma loli.
Y siempre el mismo resultado.
—Demasiado enfocado en su trabajo —dijo con un dejo de fastidio—. Ni siquiera una pareja.
Eso… le daba cierto alivio.
Su expresión se endureció un instante.
—Odiaría que alguna sucia indigna se interesara en él.
Se detuvo frente a un enorme ventanal desde el que se veía su dominio: decenas de marionetas repartidas por la estación. Algunas pequeñas, casi chibi. Otras altas, maduras, con cuerpos variados. Todas perfectas. Todas vacías.
—Siempre hablaba con grandilocuencia —continuó—. Siempre probando qué faceta podría atraerlo.
Esta última marioneta… había sido distinta.
—Incómoda —admitió con un suspiro—. Demasiado directa. Tal vez fui impaciente.
Se quitó la ropa de dormir y se colocó solo una bata ligera sobre su cuerpo desnudo. Caminó por el pasillo mientras varias marionetas la seguían en silencio, obedientes, esperando órdenes que no llegarían.
—Al final… solo son eso —dijo al verlas—. Marionetas.
Llegó al comedor y se sentó, cruzando una pierna sobre la otra.
—Traigan algo de comer —ordenó sin alzar la voz.
Varias figuras se movieron de inmediato.
Herta apoyó el mentón en su mano, la mirada perdida.
—Tn… —susurró—. Sería mejor si me prestaras atención.
No lo decía como una súplica.
Lo decía como una conclusión lógica.
Una marioneta de baja estatura, casi como una niña, se acercó en silencio llevando una bandeja cuidadosamente equilibrada. Herta original tomó los cubiertos sin mirarla siquiera y comenzó a comer.
—Buen tiempo de respuesta —murmuró—. Temperatura adecuada. Presentación correcta.
La pequeña marioneta inclinó la cabeza, inmóvil.
—Puedes retirarte.
La figura obedeció de inmediato. Herta terminó el último bocado, limpió sus labios con una servilleta y se levantó sin prisa.
—Bien… —dijo para sí—. Hora de trabajar.
Sus pasos resonaron en los pasillos metálicos hasta llegar a la sala de pruebas. El lugar estaba iluminado por paneles blancos, con círculos de invocación tecnológica, mesas de datos y vitrinas transparentes.
Al centro de la sala… estaba él.
Una marioneta a escala real de Tn.
Herta se detuvo frente a ella, cruzándose de brazos. Sus ojos recorrieron la figura con atención quirúrgica.
—Estructura ósea correcta.—Postura neutra.—Expresión facial calibrada al setenta por ciento de neutralidad emocional.
Se inclinó un poco más.
—Hm… casi todo está perfecto.
Chasqueó la lengua.
—Excepto por un pequeño detalle.
Activó una proyección y comenzaron a aparecer esquemas anatómicos incompletos.
—Aún no tengo las medidas de tus partes nobles —dijo con total naturalidad—. Pero no pueden juzgarme por eso.
Se enderezó, señalando el modelo con el dedo.
—Solo quiero conocer completamente la anatomía del hombre que amo. ¿Acaso eso es malo?
Hizo una pausa, como si alguien pudiera responderle.
—Por supuesto que no —concluyó—. No para una genio como yo.
Caminó alrededor de la marioneta de Tn, observando cada ángulo.
—Además, no es perversión —añadió—. Es investigación aplicada.
Se dirigió a una consola y comenzó a teclear comandos con rapidez.
—El experimento será simple.
Las pantallas se encendieron mostrando simulaciones.
—Usaré mis marionetas… —dijo— y esta marioneta de Tn para observar interacciones: citas, conversaciones, cenas simuladas.Sesiones en el dormitorio.
Aparecieron registros vacíos, listos para llenarse.
—Tomaré nota de todo —continuó—. Gestos que tolera. Silencios que no incomodan. Respuestas que provocan… algo.Y bueno veamos que nivel de placer se puede provocar.
Giró la silla y se sentó frente a los controles.
—Cuando me sienta lista… —sonrió— yo misma probaré con la marioneta de Tn.
Sus dedos se detuvieron un instante.
—Y al final… iré con el Tn real.
La pantalla mostró una línea de proceso completándose.
—Lógico.—Eficiente.—Irrefutable.
Se levantó y aplaudió una sola vez.
—Muy bien, comencemos.
Varias marionetas entraron en la sala: distintas versiones de Herta. Algunas más formales, otras más relajadas, otras con expresiones dulces o distantes.
—Ustedes serán las variables —les dijo—. Nada de improvisar.
La marioneta de Tn abrió los ojos artificiales y adoptó una postura neutra.
—Programa social activado —dijo con una voz perfectamente modulada—. Buenas tardes.
Herta sonrió, apoyando el mentón en su mano.
—Buenas tardes, Tn.
Lo observó con atención extrema.
—Veamos… —murmuró—. ¿Cómo reaccionas cuando alguien intenta acercarse de verdad?
Las luces de la sala se atenuaron ligeramente.
El experimento había comenzado.
.
.
Pudieron haber pasado horas… quizá días.
El tiempo dejó de tener sentido en la sala de pruebas. Las simulaciones se encadenaban una tras otra, y Herta apenas parpadeaba mientras observaba.
—Ruta doméstica, variante estable —anunció una consola.
La escena mostraba una vida compartida: mañanas silenciosas, trabajo repartido, conversaciones breves pero funcionales. Las pequeñas marionetas —con rasgos suaves y claramente artificiales— corrían por el fondo, actuando como hijas en escenas cotidianas: estudiar, preguntar cosas absurdas, reír sin motivo.
Herta tomó notas rápidas.
—Interacción parental: adecuada —murmuró—. Él mantiene distancia emocional… pero no ausencia. Interesante.
Cambió la simulación.
—Ruta cooperación médica.
Ahora Tn y ella trabajaban juntos. Diagnósticos cruzados, discusiones técnicas, silencios cargados de concentración.
—Aquí —dijo señalando la pantalla—. Aquí es donde más se relaja.
Una marioneta asistente preguntó:.
—¿Desea aumentar la cercanía emocional?
—No todavía —respondió Herta—. Forzar eso rompería el patrón.
Otra simulación comenzó.
—Ruta romance dulce.
Miradas largas. Conversaciones tranquilas. Gestos pequeños. Nada exagerado.
Herta inclinó la cabeza.
—Hm… esto le resulta tolerable. No huye. Tampoco se entrega del todo.
Clic.
—Ruta romance distante.
La temperatura emocional bajó. Menos palabras. Más espacio personal.
—Demasiado fría —dictaminó—. Esto lo empuja a refugiarse en el trabajo.
Otra más.
—Pleito de pareja.
La discusión fue breve. Controlada. Sin gritos.
—Curioso… —Herta sonrió—. Incluso aquí mantiene la ética. No ataca. No humilla.
Tomó más notas.
Las simulaciones siguieron: cenas, viajes, rutinas, silencios compartidos. Momentos íntimos sugeridos solo como transiciones, nunca mostrados, tratados como datos emocionales y no como actos.
Finalmente, la consola mostró:.
—Ruta Harem: simulación completada.
Las pantallas se apagaron una a una.
Herta quedó sentada en su silla, con un fajo de notas en la mano. Su respiración estaba un poco acelerada. Sus mejillas, levemente sonrojadas.
—Esto es… —susurró— sorprendentemente eficiente.
Releyó una página.
—Alta tolerancia a la presencia constante.—Baja respuesta a la seducción directa.—Preferencia por vínculos construidos con tiempo.
Cerró el cuaderno con un golpe suave.
—Y la ruta familiar… —añadió en voz baja.
Su mirada se perdió, imaginando.
—Marionetas con rasgos compartidos… —pensó—. No por necesidad. Por posibilidad.
Se levantó despacio, caminando entre las plataformas apagadas.
—No es obsesión —se dijo—. Es planificación.
Se detuvo frente a la marioneta de Tn, ahora inactiva.
—Tú no eres suficiente —murmuró—. Pero ayudas.
Una sonrisa pequeña, peligrosa, apareció en su rostro.
—Tn real… —susurró—. Cuando llegue el momento, no improvisaré.
Guardó las notas con cuidado.
……Bueno mirar la simulacion orgia no era tan mala idea.
(Advertencia suculencia ).
Varias Herta con numeros sobre ellas se acercaron a la marioneta de Tn.
-Subir emociones y modalidad de Tn-presiono un boton para que las interacciones de Tn subieran varios niveles.
Enderezándose, Herta #36664666 resopló y una sonrisa se dibujó en sus labios. -Modulo Sexo confirmado-.
El monitor empezó a cambiar la capacidad emocional de la marioneta Tn .
Su sonrisa rápidamente cambió a un ceño fruncido instalo muchas mejoras para esta clase de cosas.Tenía la ligera fantasía de algo asi podría pasar, además si una de sus marionetas lograra seducir a Tn era mejor que estuviera preparada.
La muñeca se quedó mirando un buen rato… antes de resoplar y relajar las notas. —Claro que tenia razón, supongo. Sin embargo, para responder a esta pregunta, la mayoría de mis muñecas no son capaces de tales actos; son suaves ahí abajo, sin -partes- humanoides, como lo expre con tanta crudeza. Sin embargo, las que están en version beta han sido modificadas para permitirlo, y actualmente requieren un sujeto de prueba para demostrar que las modificaciones funcionan como se espera.
—Mmm. Buen punto, sin duda. —Herta sonrió con aire de suficiencia, cruzando los brazos—. Entonces, comencemos el experimento. Bájenle los pantalones.
Aunque la orden fue repentina dada la situación, no se quejó; la vergüenza quedó relegada a un segundo plano mientras se desabrochaba el cinturón y jugueteaba con la cremallera, una tarea ligeramente más intimidante cuando una docena de Hertas observaban. Sin embargo, inevitablemente, la tela cayó y Herta #36664666 observó sus bóxers a rayas con un brillo de aprobación en los ojos, extendiendo sus dedos articulados y agarrando la cinturilla.
La Herta original miraba todo desde su punto de control.
Antes de que, con un tirón descarado, la bajara, exponiendo su miembro, que se endurecía lentamente. Herta 36664666 emitió un sonido de aprobación y, sin decir palabra, Herta 8666 y Herta 2866690 se colocaron a su izquierda y derecha, respectivamente; las tres se arrodillaron. Su cercanía se volvió aún más inquietante por sus expresiones curiosas: Herta 8666 ladeó la cabeza mientras que Herta 2866690 la bajó para mirarlo con un murmullo pensativo.
Solo Herta #36664666 funcionaba con normalidad; sus dedos, articulados como los de una muñeca, envolvían la base de su pene y lo acariciaban hasta la punta. Aunque su cuerpo era el de una muñeca, no estaba tan frío como se esperaba; firme pero extrañamente cálido mientras trabajaba el eje, girando la muñeca y bombeando hasta la punta; sus atenciones le arrancaban fácilmente un gemido apretado. El agarre de la muñeca era firme pero no desagradable, mientras que sus movimientos eran rápidos pero cuidadosos para no atascar su pene en las articulaciones; sus hábiles movimientos lo ponían fácilmente duro.
—Mmm. No me costó mucho —comentó Herta #36664666 con un bufido—. ¿De verdad se excitan tanto mis muñecas?
La original tomo nota, subio los niveles de emoción en Tn (marioneta), sabia bien que Tn posiblemente reaccionaría con un simple Mhpt, pero quería algo mas…… .todo por la investigación.
Tn (marioneta) se dignó no responder, lo que le valió una mirada de disgusto de Herta #36664666. Sin dudarlo, dos muñecas más, Herta #90 y #36664, se adelantaron. Apenas las vio cuando se agarraron los bajos de las faldas y se las levantaron, dejando claro que ninguna llevaba los típicos pantalones blancos que usaban todas las muñecas de Herta. En su ausencia, sus caderas y sus ingles articuladas estaban completamente al descubierto, sin un pelo sobre sus carnosos labios vaginales.
—Hm —murmuró Herta #36664666 mientras su pene se contraía—. Así que verte puede ayudarte a estimularte más. Interesante. ¿Quizás tenga un fetiche con las muñecas?Analizando la memoria recolectada se sabe que aprecia a las mujeres sencillas.
Tn (marioneta), de nuevo, no respondió; aunque Herta #36664666 parecía esperarla. Francamente, parecía más como si hablara consigo misma que con él, pero a él le parecía bien. En cambio, se empapó de la lasciva visión que tenía ante sí, con la garganta seca mientras observaba sus partes íntimas; su mente se lleno de la idea de penetrarla, de inmovilizar a Herta contra la cama y desatarse en ella como una fiera, sin pensar ni un instante en el acto en sí más allá de su propio placer.
-Mmm~ interesante, tal vez no sea el original, pero como me gustaría que lo fuera-Murmuró notando los gestos en el rostro el falso Tn (marioneta).
Tales pensamientos fueron ahuyentados por el cómodo agarre alrededor del miembro, preludio de la cálida exhalación que la acarició mientras Herta se inclinaba, y apenas un segundo después, le dio una larga lamida. La caricia inquisitiva preludió la que le siguió apenas un segundo después, cuando la muñeca recorrió con la lengua, calculadamente, la protuberancia del miembro, sin pasar más allá de la coronilla, pero sin abandonar la punta, asegurándose de que su lengua estuviera siempre en contacto con parte de su miembro.
La sensación celestial solo se volvió más lasciva cuando Herta # 8666 se inclinó desde la izquierda, sus labios sellando alrededor de su eje erecto mientras lo chupaba mientras Herta # 2866690 bajó y besó la parte inferior de su eje: las tres muñecas chuparon y besaron meticulosamente su polla, cada estímulo ligeramente diferente pero igualmente erótico, drenando el aire de sus pulmones, dejándolo incapaz de siquiera respirar.
—¿Hm, esto solo es suficiente para debilitar su voluntad? —comentó Herta #90 con el ceño fruncido, decepcionada—. No me digas que estás a punto de terminar.
—Claro que no. —Tn (marioneta) frunció el ceño levemente. Se sentía bien, pero no tanto .
Era increíble lo bien hecho que estaba el falso Tn (marioneta).Los gestos de orgullo fueron replicados con una precisión increíble.
Como si hubiera escuchado ese pensamiento, Herta #36664666 respondió besando la punta y luego dejándolo entrar en su boca. La cálida humedad de su boca era inmensamente placentera, casi provocando un gemido en su garganta mientras la muñeca succionaba la cabeza de su pene, su lengua haciendo rápidos bucles mientras sus labios se sellaban justo debajo de la cabeza. Las otras dos muñecas Herta tampoco se quedaron de brazos cruzados y también le sirvieron su hombría sin pudor; Herta #8666 le sostuvo la mirada con su mirada fija mientras chupaba el miembro, mientras que Herta #2866690 tomó uno de sus testículos en su boca, chupándolo y provocando escalofríos en su columna vertebral.
Exhalando profundamente, recorrió con las manos sus cuerpos; recorrió con los dedos el cabello de Herta #8666 y la atrajo aún más hacia su miembro, mientras que Herta #2866690 sintió que le acariciaban la nuca al atraerla también. Succionaron obedientemente, cada cálida exhalación le hacía cosquillas en la verga y lo privaba de razón, con la vista dividida entre las tres muñecas, por no hablar de las otras dos que estaban de pie al fondo, con las faldas aún levantadas, ofreciéndole algo que mirar si quería.
”Nn… a-ahh…” Tn (marioneta) soltó la cabeza de Herta #2866690 y agarró la de Herta #36664666, sus dedos enredándose en su cabello y tirándole el sombrero.
Justo antes de que la bajara. Aunque ella emitió un sonido de sorpresa, por lo demás no parecía importarle demasiado, con los ojos clavados en él mientras la obligaba a tomar algo más de la mitad de su pene entre los labios. El calor de su lengua se sentía contra la parte inferior de su miembro y él solo pudo gemir mientras maniobraba su cabeza como si su boca fuera un fleshlight, meneándola de un lado a otro mientras las otras dos muñecas Herta trabajaban arduamente; Herta #8666, en particular, pronto se quedó sin pene que chupar y se dirigió a su ingle, levantándole la camisa solo para poder besar y pasar la lengua por su piel.
Los besos, las mamadas, la vista… todo se combinó para dejar a Tn (marioneta) jadeando y gruñendo, con su miembro hinchado mientras Herta #36664666 lo sorbía; sus labios se deslizaban suavemente por su miembro mientras él movía la cabeza. Herta #2866690 solo lo intensificó al pasar la lengua por sus testículos e intentar meterlos a ambos en su boca a la vez. La sofocante humedad de su boca se unió a la de Herta #36664666 mientras prácticamente lo tragaba, con la punta rozando la parte posterior de su garganta.
”¡Hng, joder, ja…!” Tn (marioneta) la agarró del pelo con fuerza. ”Me voy a correr…”.
-Entonces hazlo-, dijo Herta #90 lentamente, impaciente.
—Córrete ya, se que lo deseas —añadió Herta #36664, levantándose la falda—. Todavía tenemos experimentos que hacer.
Aunque poco sexy, las implicaciones solo avivaron las llamas, con su polla palpitando dentro de la boca de Herta #36664666, cuando, con un jadeo agudo, Tn (marioneta) eyaculó, encorvándose sobre la muñeca mientras se corría en su garganta. Herta #36664666 se aferró a sus caderas de inmediato, sin una pizca de vergüenza en sus ojos morados mientras lo tragaba hasta el fondo y se tragaba todo su semen. Sus suaves tragos apenas se oían mientras recogía todas las -muestras- que podía, ayudada por las otras dos Hertas que le chupaban los huevos y le besaban la ingle.
Tn (marioneta) aflojó su agarre, pero Herta #36664666 no cedió, no hasta que succionó hasta la última gota de semen. Solo entonces la muñeca se retiró, con una expresión extraña en el rostro hasta que logró toser un par de veces, aclarándose un poco la garganta. Herta #2866690 se apartó de sus testículos y Herta #8666 también se recostó, ambas jadeando un poco, pero por lo demás tranquilas por la actividad física, dadas sus naturalezas.
—No está mal. —Herta #90 asintió, bajándose la falda, aunque Herta #36664 la mantuvo levantada con intención—. Ahora vayamos a la cama.
La orden no era solo para él, claramente, pues Herta #36664 se acercó y se dejó caer rígidamente en la cama, con la mirada fija en él todo el tiempo. Las tres Hertas que tenía delante le abrieron paso y, con un gruñido, Tn (marioneta) se dirigió a la cama, mirando brevemente a Herta #90 antes de que ella lo mirara con enojo, llamando su atención hacia el quinto miembro de su grupo. Él obedeció; tragó saliva mientras posaba la vista en la muñeca Herta que lo esperaba.
Sin dudarlo, Herta #36664 abrió las piernas para él, sin vergüenza ni pudor mientras la recorría con la mirada, en parte porque estaba desnuda bajo la falda y en parte por su naturaleza de muñeca. La articulación de sus rodillas y caderas seguía siendo extraña, especialmente cuando tenía un coño de verdad; ese añadido resultaba un tanto extraño en una figura de muñeca. Al mismo tiempo, la lujuria corría por sus venas y no podía fingir que no pensaba embestirla; saber que no podía dejarla embarazada lo incitaba aún más a volverse loco.
—¿Qué esperas? —preguntó Herta #36664 con exasperación—. ¿Necesito instruirte en algo tan simple como esto?Eres un médico.
“Mhp no debería ser tan arrogante oh si”-Herta (original) escribió aunque ya no parecía tan relajada,estaba sin la parte superior de su ropa dejando libre sus pechos mientras escribía viendo la escena.
”Eh, no, ¿sólo disfrutando de la vista…?”.
¿De verdad? ¿Quizás puedas hacerlo mientras continúas con el experimento ?
Sabiamente, Tn (marioneta) no discutió más, solo un murmullo de asentimiento que se le escapó al hombre mientras se colocaba entre sus piernas; su pene estaba duro como una piedra ante la vista. Se acomodó en la cama, se tumbó encima de la muñeca que lo esperaba y se colocó en posición, con la izquierda manteniéndolo erguido mientras la derecha lo guiaba hacia su raja; la punta se deslizaba por su carne bastante suave, sin rastro de mechanicum más allá de las articulaciones cercanas.
Su punta se deslizó entre sus labios, presionándola, y Tn (marioneta) gimió abiertamente al hundirse en el apretado y húmedo coño de Herta #36664. Su túnel era estrecho y se apretó posesivamente a su alrededor de inmediato, su rostro se retorció de placer manifiesto mientras él se hundía en ella, centímetro a centímetro de su hombría encajando en su estrecho agujero hasta que casi la mitad estuvo dentro. El calor acogedor que se apretaba y estremecía alrededor de su hombría fue suficiente para quemarle la mente por un instante, necesitando un respiro para procesar la placentera sensación.
Justo antes de llegar a la punta, se condujo nuevamente hacia el interior.
”Nn…” Herta #36664 frunció los labios, aunque solo sirvió para ocultar su gemido.
”Mm… a ti también te gusta, ¿eh?” Tn (marioneta) se atrevió a bromear.
Herta #36664 se burló. ”¡Oh,ahhhhh siiiii~ mas rapido!”.
-Con mucho gusto-, gruñó él.
Y con una embestida, obligada. La muñeca frunció los labios y entrecerró los ojos, luciendo increíblemente linda mientras él mecía las caderas hacia adelante y se enfundaba en su apretado coño. Cada embestida la hacía reaccionar sutilmente: su cuerpo se tensaba, su coño se apretaba, sus hombros se encogían, su rostro se retorcía. Él habría pensado que no sentiría ninguna emoción durante todo el acto, pero verla sentirlo fue placentero.
Una que simplemente animó sus caderas a moverse más; cada embestida lo bombeaba entre sus pliegues y dentro de su centro caliente y aferrado. La humedad se aferraba a su polla con un brillo reluciente, y cuanto más la penetraba, más ávido se ponía; sus embestidas perdieron su lentitud inicial al hundir su pene en su apretado coño, liberando fácilmente jadeos y gruñidos de Herta #36664, su linda nariz respingona apretándose mientras movía la cabeza a un lado y al otro, respirando agitadamente entre ruidos.
Lo animó a inclinarse y besar la muñeca. Herta #36664 chilló, sobresaltada, pero después de un par de segundos pareció relajarse; un gruñido silencioso se le escapó incluso cuando sus pequeños labios se rozaron con los suyos, correspondiendo el beso. Con la diferencia de altura, fue un reto, pero lo consiguió; ralentizó sus embestidas y arqueó la espalda lo suficiente para que el beso durara antes de acelerar inmediatamente al terminar, embistiendo contra el estrecho agujero de Herta.
—¡Ah ! —gritó el muñeco, golpeándose las caderas con las rodillas—. ¡Nn, e-eso es! ¡Sigue así!
Tn (marioneta) sonrió con fuerza. —¿De verdad te estás metiendo en esto, eh…?
”T-Tch, es sólo para… probar las… propiedades físicas… de la simulacion…!”.
No le importaba lo cierta que fuera su afirmación. Solo le importaba sacudir las caderas y penetrar hasta el fondo el coño de Herta #36664, mientras la muñeca gritaba de placer mientras la llenaba hasta el borde. Su apretado coño de muñeca lo apretaba y lo estrujaba, y un grito más agudo se le escapó cuando él logró tocar su punto más profundo, haciéndola echar la cabeza hacia atrás y aferrarse a la colcha con ambas manos, aferrándose desesperadamente.
Comparada con cómo estaba cuando se la chupaba, cómo pasó de fría y serena a un mar de jadeos, era inconmensurablemente ardiente. Un calor que lo hacía embestirla aún más, sus partes íntimas chocando audiblemente; la ligera firmeza de su cuerpo no le impedía embestirla contra las sábanas, su túnel resbaladizo temblando alrededor de su pene palpitante, su unión tan pegajosa como sucia, la presión subiendo por su miembro…
Hasta que con un gruñido agudo y gutural, Tn (marioneta) se enterró hasta las bolas en ella y llenó de semen a Herta #36664.
La euforia lo invadió, seguida de un alivio inminente, mientras vaciaba sus testículos dentro de la muñeca, su estrecho coño estrangulando su miembro y extrayendo cantidades incalculables de semen. Periféricamente, era consciente de que ella también había llegado al clímax, su pequeña figura convulsionándose bajo la suya y sus manos aferrándose a su espalda, sus dedos clavándose mientras llegaban al orgasmo juntos; el placer sacudía sus cuerpos al concluir su «experimento».
Tn (marioneta) jadeante balanceó sus caderas mientras descendía firmemente de la nube nueve; su punta pronto saltó de Herta # 36664 y causó que gotas de semen se derramaran de ella, provocando un gemido aturdido de la propia muñeca, con los ojos desenfocados y la cabeza inclinada en un ángulo extraño, como si la hubiera follado tontamente.
Se distrajo de la vista cuando un dedo le rozó el costado, atrayendo su mirada hacia Herta #90… que estaba completamente desnuda, dejando al descubierto su cuerpo de muñeca. Ella se sonrojó ante su mirada errante, pero no se molestó en cubrirse, incluso cuando su mirada se detuvo en su pecho; y sí, realmente tenía pecho, no solo un trozo plano de tela. Aunque sus pechos eran más bien pequeños, no eran planos como él esperaba; suaves colinas con capullos rosados que parecían decididamente tentadores.
La muñeca idéntica lo miró con enojo y lo empujó un poco hacia atrás, lo suficiente para poder subirse a la cama… y colocarse encima de Herta #36664. La vista de su trasero desnudo se volvió aún más atractiva cuando se recostó contra su compañera, sin que ninguna se quejara y ambas, en cambio, lo miraron expectantes.
”Adelante entonces”, comentó Herta #36664, aparentemente sin importarle el hecho de que la mejilla de Herta #90 estaba contra la suya.
Tn (marioneta) murmuró un asentimiento, con la polla dura como una piedra ante la vista, lo que lo incitaba a subirse encima de Herta #90, restregándose brevemente contra su trasero antes de bajar, presionando la punta, y un profundo gemido escapó de su garganta al enfundarse en su estrecho coño. Si bien no estaba tan mojada ni tan llena de leche como la Herta anterior, no era menos sensible, claramente; su gemido era un gemido quejumbroso mientras hundía la cara en el cuello de Herta #36664666.
-Veo que el sistema nervioso sintético funciona-, señaló Herta #36664 con un ligero esfuerzo y estremeciéndose.
Tn (marioneta) gruñó en señal de aceptación, aunque sin entusiasmo, mientras mecía las caderas, comenzando a penetrar la estrechez de Herta #90. La forma en que su húmedo túnel se tensaba y se apretaba alrededor de su miembro era celestial, y gruñidos forzados se escapaban fácilmente de él mientras continuaba penetrándola. La posición boca abajo hacía la experiencia aún más novedosa, pues su miembro se hundía en ella en el ángulo justo para hacer que Herta #90 gimiera y se apretara a su alrededor.
Con lo mojada que estaba, solo le tomó unas cuantas embestidas antes de que él la penetrara hasta el fondo; su ingle chocaba contra su hermoso trasero con cada embestida. Herta gruñó y gimió en respuesta, pasiva pero vocalmente, mientras él la llenaba, su peso impactándola por detrás con creciente vigor hasta que la embistió con fuerza, incitando a la muñeca a levantar el trasero y a apoyarse de nuevo sobre su palpitante miembro.
”¡Hng…!”, respondió Tn (marioneta), acercándose a ella, con la barbilla golpeando la nuca de ella debido a la diferencia de altura. ”Tan apretada…”.
”Si no tienes nada útil que decir, entonces, n-nn, ¡no…!” gruñó Herta #90.
Tn (marioneta) no lo hizo; en cambio, miró a Herta n.° 36664. Atrapada bajo su compatriota, ella le devolvió la mirada con sus ojos morados, y en un instante él se inclinó y le robó un beso. Ella pareció sorprendida, pero no le importó corresponder, aunque él notó que respiraba agitadamente incluso después de tanto descanso. Y cuando alcanzó un punto dulce dentro de Herta n.° 90, Herta n.° 36664 se tensó ligeramente; la reacción fue más discreta, pero cierta al fin y al cabo.
-¿Están conectados tus sentidos?- preguntó Tn (marioneta) sin aliento.
—Hasta cierto punto —respondió Herta #36664, rozando los labios con los suyos—. No es un problema dividir mi consciencia entre las muñecas, aunque admito que lidiar con múltiples estímulos lo hace… más complicado.
La Herta original se había caído de la silla mientras un fuerte orgasmo la habia golpeado, olvidó que su conciencia cambiaba de forma aleatoria.
La sutil invitación fue captada una vez por Tn (marioneta), y más aún cuando dos nuevas Hertas desnudas, Herta #66665 y Herta #666, subieron a la cama. Ningún pensamiento racional cruzó la mente del Pionero, solo una lujuria primitiva que lo impulsó a estirar la mano y acercarlas por los brazos, ayudándolas a sentarse en la cama a ambos lados. Sus manos, a la vez, recorrieron sus tensos vientres y se sumergieron en sus articulaciones abdominales, siguiendo ciegamente el camino hasta sus ingles y luego entre sus piernas.
Y sin dudarlo, metió los dedos, provocando gemidos gemelos en las dos muñecas, ya húmedas por dentro mientras se apretaban contra sus dedos. Una sensación difícil de captar, pues no dejaba de mover las caderas y embestir a Herta #90 con su polla, cuyos gemidos eran amortiguados por los de Herta #36664; su expresión se crispaba y se retorcía de placer incluso mientras mantenía obstinadamente el contacto visual, con un placer evidente.
”La prueba para esta muñeca está c-completa…”, proclamó Herta #36664, jadeando. ”¡T-Termina, rápido!”.
Tn (marioneta) obedeció con gusto y aceleró el paso, penetrando a Herta n.° 90 con toda la fuerza que se atrevió, mientras el embriagador golpeteo de la carne resonaba junto con los gritos ahogados de la muñeca. Gritos que no eran tan ahogados cuando se trataba de las n.° 66665 y n.° 666; sus gemidos quejumbrosos llenaban libremente la habitación mientras sus dedos exploraban sus profundidades. Su coordinación era deficiente, pero poco importante cuando se follaba a tres Hertas a la vez.
”Ah ah ah ah… ¡aquí viene!”.
Apenas pronunció la última sílaba antes de que llegara al punto de no retorno, presa de la euforia, y con un jadeo ahogado, se embistió contra su coño de muñeca y descargó sus testículos en su interior. Sus caderas se sacudieron y empujaron su trasero contra su ingle mientras se corría con él. Su chillido fue ahogado, pero las convulsiones de las otras dos muñecas delataban el placer compartido: sus cuerpos se quedaron rígidos e inertes brevemente, solo para volver una fracción de segundo después, y su conexión con su amo se fragmentó repetidamente.
Y haciéndole darse cuenta, en su momento de clímax, de que había hecho que Herta llegara al clímax a través de sus muñecas.
Un pensamiento lo impulsó a apretarse aún más contra Herta #90, bombeando hasta la última gota de semen que podía dar y frotándose contra ella incluso cuando se quedó sin semen; gimiendo mientras intentaba embarazar a la muñeca. Un pensamiento pecaminoso, pero que lo poseyó en ese momento de euforia, con la mente llena de lujuria mientras agotaba sus últimas fuerzas.
Entonces, y solo entonces, se retiró, y dejó escapar un suspiro sin aliento mientras retiraba los dedos de Herta #65 y #666; sus ojos revoloteaban entre sus partes húmedas, casi tentado a seguir tocándolas.
Una decisión se detuvo por el momento cuando Herta # 8666 tiró de su espalda, persuadiéndolo a darse la vuelta y sentarse en la cama.
Justo antes de subirse a su regazo, desnuda y presumida. -La sesion orgia aun no a sido desactivada-.
Como si respondiera al desafío, su pene palpitó contra su sexo, haciendo que Herta #8666 se estremeciera. -Hn… quizás seas el mejor maniqui de lo que esperaba. Quizás se necesite recopilar todo esto cuando terminemos-.
”¿Hacerlo doble?”.
-No lo presiones.-.
Cualquier respuesta se marchitó cuando la muñeca se acomodó sobre su hombría, su estrechez envolvió su eje, y el día continuó.
Orgasmo tras orgasmo probando la docena de muñecas en la habitación hasta que Herta estuvo satisfecha con el progreso….
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Horas después.
Herta estaba tirada en el suelo con sus apuntes manchados de sus fluidos mientras temblaba jadeando por toda la estimulación que vivió.
La marioneta Tn tenía la pelvis destrozada y no estaba en condiciones de funcionar.
(fin de suculencia).
Horas después (mas), Herta prácticamente se arrastró hasta la ducha.
El agua fría cayó sobre su cuerpo como un castigo autoimpuesto. No por culpa… sino por exceso. El vapor se disipó lentamente mientras ella apoyaba una mano contra la pared metálica sus piernas debiles y su vagina palpitando.
—Demasiado —murmuró entre dientes—. Definitivamente demasiado.
Cerró los ojos, dejando que el frío le despejara la mente. Su respiración se estabilizó poco a poco.
—Esto no es un fallo emocional —se dijo—. Es sobreestimulación cognitiva. Nada más.
Le salio un poco mal toda esa estimulacion.
Cuando salió, envuelta apenas en una toalla, su expresión ya era distinta: más serena, más calculadora.
Al regresar a la sala de pruebas, el panorama no era alentador.
La marioneta de Tn yacía desarmada, algunas piezas humeando levemente. Brazos separados. El torso apagado. El rostro inexpresivo, demasiado perfecto para estar roto y miembro robado…..
Iba a encontrarlo.
Herta suspiró.
—Genial… —dijo con ironía—. Quemé el núcleo de respuesta empática. Eso me pasa por exigir demasiado realismo.
Levantó la mano.
—Unidad de mantenimiento —ordenó—. Limpieza completa. Reparación estructural. Borren residuos de simulación avanzada.
Las marionetas técnicas se movieron de inmediato.
Herta caminó hacia la mesa donde estaban sus apuntes. Varias hojas estaban arrugadas, manchadas, otras con anotaciones superpuestas y caóticas. Tomó el montón y lo hojeó despacio.
—Veamos… —murmuró.
Pasó una página.
—“Reacciona mejor a invitaciones indirectas.”.
Otra.
—“Evita espacios donde sea el centro de atención.”.
Una más.
—“Acepta compañía si se presenta como cortesía, no como deseo.”.
Herta chasqueó la lengua, pero sonrió.
—Bueno… —admitió—. No todo fue un desperdicio.
Se dejó caer en una silla, cruzando las piernas.
—Entonces… ¿cómo te invito, doctor? —preguntó al aire.
Alzó un dedo.
—¿Una gala? —negó con la cabeza—. Demasiado ruido. Demasiados egos. Me toleraría… a lo sumo.
Otro dedo.
—¿Café? —musitó—. Simple. Seguro. Demasiado… cotidiano.Si tengo suerte podría invitarlo a fornicar.
Se levantó y comenzó a caminar.
—¿Cena? —pensó—. Riesgo medio. Conversación prolongada. Posible retirada temprana.
Se detuvo frente a un ventanal que mostraba el cosmos.
—¿Un viaje? —susurró.
La Gran Extensión se desplegaba ante ella, infinita, silenciosa.
—Exploración médica —continuó razonando—. Investigación conjunta. Excusa legítima. Tiempo compartido sin presión.
Su pecho latió con fuerza, inesperadamente.
Herta apoyó una mano sobre él, frunciendo el ceño.
—Tch… —murmuró—. Qué molesto.
Inspiró hondo.
—Esto no es emoción —se corrigió—. Es… anticipación.
Cerró los ojos un instante.
Imágenes de las simulaciones intentaron colarse en su mente. Las apartó con firmeza.
—No —dijo en voz baja—. Eso no sirve.
Abrió los ojos, decidida.
—Las simulaciones nunca serán reales —admitió—. No importa cuán perfectas sean.
Su voz bajó, casi un susurro.
—Pero tú sí lo eres, Tn.
Se irguió, recuperando su postura orgullosa.
—Y si quiero algo real —añadió—, entonces tendré que hacerlo realidad yo misma.
Una sonrisa lenta, calculadora, apareció en su rostro.
—Con cuidado —concluyó—. Y paso a paso.
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