Waifu yandere(Collection) - Capítulo 241
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Capítulo 241: Yi Xuan part 6 Zenless zone zero
Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio
Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores. Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
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Tn volvió a su cuarto con pasos silenciosos.
Belle seguía dormida, roncando suavemente, abrazando una almohada como si fuera un tesoro.
Aquella escena le arrancó una pequeña sonrisa.
Hablar con su Shifu había sido… agradable.
Más de lo que admitiría.
Miró su mano.
—…Carajo —murmuró entre dientes.
En su palma descansaba la prueba de su propia estupidez:
un par de bragas negras.
Las observó un segundo y negó con la cabeza, divertido.
—Definitivamente me va a matar…
Había perfeccionado su habilidad Trickstar demasiado bien.
Robarlas como broma había sido impulsivo, sí…
pero también muy “él”.
—Pero si se enoja conmigo… al menos no estará pensando en el futuro del templo —susurró.
Tn prefería mil veces a Yixuan molesta con él, golpeándolo más fuerte durante el entrenamiento,
que verla con esa expresión cansada, cargando sola con el peso del Templo Yunkui.
La apreciaba demasiado para verla triste.
Se apoyó contra la pared, dejó la prenda a un lado y cerró los ojos.
—Vale la pena… —murmuró antes de quedarse dormido.
.
.
Una respiración muy cerca de su rostro lo despertó.
Tn frunció el ceño, abrió apenas un ojo…
y no necesitó ver más para saber quién era.
—…¿Por qué estás en el suelo? —preguntó Belle con voz aburrida, demasiado cerca.
—Buenos días para ti también —respondió él, sin moverse.
Belle lo observaba inclinada sobre él, con las manos en las rodillas.
Luego su mirada bajó.
—¿Y eso? —señaló lentamente.
Tn siguió la dirección de su dedo.
Las bragas.
—Ah —dijo con total tranquilidad—. Hablé con la Shifu anoche.
Belle se llevó ambas manos al rostro.
—¡Tn! ¡¿Otra vez?! —exclamó—. ¡Tienes una obsesión enfermiza con hacerla enojar!
—Es parte de mi encanto.
—¡Eso no es encanto, idiota, si sigues asi te relevarán de tu cargo de heredero! ¿¡Y qué harás si los demás estudiantes se enteran?!
Belle tomó la prenda, la sacudió un poco y negó con la cabeza, riendo.
—Te va a golpear más duro hoy.
—Lo sé —respondió él, casi orgulloso—. Estoy preparado.
Ella suspiró, todavía sonriendo… pero entonces se detuvo.
—Ah… cierto.
—¿Qué? —preguntó Tn, incorporándose.
—Hoy llegan los estudiantes del tercer curso —dijo Belle—. Los más avanzados del templo.
Tn parpadeó.
—¿Hoy?
—¿En serio no lo recuerdas? —lo miró con incredulidad—. Es la reunión trimestral. Van a estar todos los candidatos importantes.
—…Genial.
—Genial dice —repitió ella—. Con ese humor tuyo y después de robarle cosas a la Shifu…
—Hey, todavía no se ha dado cuenta.
Belle lo miró en silencio.
—…¿Verdad?
Tn evitó su mirada.
—Probablemente.
Ella suspiró profundamente.
—Tn… prométeme que hoy no harás ninguna tontería.
—No prometo nada.
—¡Tn!
—Pero intentaré no comportarme.
Belle negó con la cabeza, aunque sonrió al final.
—A veces no sé si eres un genio o un idiota.
—Ambas cosas —respondió él levantándose—. Vamos, antes de que llegue alguien más.
—¿Y eso? —preguntó ella señalando el chaleco que no llevaba puesto.
—Se lo presté a la Shifu.
Belle se quedó quieta un segundo.
—…Ah.
No dijo nada más, pero algo en su expresión cambió apenas.
—Vamos —repitió Tn—. No quiero llegar tarde otra vez.
—Sí… —respondió ella, siguiéndolo—. Mejor no.
Mientras salían del cuarto, Belle miró una última vez la prenda negra en su mano, pensativa.
—De verdad… estás jugando con fuego —murmuró.
—Siempre lo hago —respondió Tn con una sonrisa ladeada.
Y sin saberlo, ambos caminaban directo hacia una reunión que cambiaría muchas cosas dentro del Templo Yunkui.
.
.
En la habitación principal, la actual Gran Maestra del Templo,
la Decimotercera Protectora, Yixuan, sintió algo fuera de lugar.
Una brisa fría recorrió la estancia.
Frunció ligeramente el ceño y giró la cabeza.
—…¿Hm?
Se acercó a la mesa baja junto a la ventana. Allí estaba el chaleco que Tn le había prestado la noche anterior, doblado con torpeza, como si hubiese sido dejado a toda prisa.
Y entonces lo notó.
Su mirada descendió apenas un poco más.
—……
El silencio se volvió pesado. Estiro un poco la tela de sus mini pantalones.
Miro.
Yixuan cerró los ojos lentamente.
Su ojo derecho dio un leve tic.
No era rabia completa.
Era una mezcla peligrosa.
Molestia… un poco.
Vergüenza… bastante.
Y algo más que no quería nombrar.
—Ese… pequeño…bribon —murmuró entre dientes.
Tomó aire, largo y profundo, obligándose a calmarse.
Conocía demasiado bien las travesuras de Tn.
Casi siempre ocurrían cuando él notaba sus cambios de humor, cuando su rostro se endurecía por la preocupación.
Y aunque jamás lo admitiría en voz alta…
el chico había desarrollado una habilidad inquietante para leerla.
—Siempre lo haces cuando me notas distraída… —susurró.
Ese pensamiento le calentó el pecho de una forma inesperada.
La hizo sentirse… vista.
Especial.
Pero no podía permitirse quedarse ahí.
Dejó la prenda a un lado, se enderezó y su expresión volvió a ser la de la Gran Maestra del Templo Yunkui.
—Hoy no es un día para juegos.
Se giró hacia el centro de la habitación, donde antiguos pergaminos y tablillas ceremoniales reposaban alineados.
La reunión de los estudiantes del mejor curso y los ancianos estaba por comenzar.
Y con ella… algo mucho más importante.
—Las pruebas… —murmuró.
Pronto comenzarían los exámenes para elegir a alguien compatible con la espada maldita Qingming.
Yixuan dirigió su mirada hacia el extremo del templo, como si pudiera ver a través de las paredes, hasta la cámara sellada donde reposaba la reliquia.
—Aunque el Gran Maestro porte la espada… —dijo en voz baja—, siempre se necesita a otro.
Uno de los maestros interiores.
Alguien capaz de dirigir, pensar, sentir… mientras el portador de la espada comienza a perder todo eso.
Sus dedos se cerraron lentamente.
La Qingming no mataba de inmediato.
Era peor.
Con cada uso, con cada activación de su poder como Cazador del Vacío,
consumía los cinco sentidos…
y luego los recuerdos.
—Dirigir una secta sin memoria ni emociones… —susurró—. Es imposible.
Por eso, desde generaciones atrás, el templo había adoptado ese sistema cruel pero necesario:
un líder simbólico con la espada,
y un maestro interior que cargara con el verdadero peso.
—Y esta vez… —murmuró.
Pensó en los candidatos.
Ye Shunguang, firme, disciplinada, amable,inocente.
Ju Fufu, ardiente, decidida, con un corazón que aún no conocía el miedo, y bastante competitiva.
Y…
—Tn…
El nombre escapó de sus labios antes de que pudiera detenerlo.
—Creciste demasiado rápido… —susurró con una sonrisa cansada.
No solo en cuerpo.
También en fuerza, en intuición… en presencia.
Demasiado pronto para alguien que había sufrido tanto.
Yixuan cerró los ojos un momento.
—Espero que hoy… no hagas nada imprudente.
Luego abrió los ojos, firmes otra vez.
—Porque este día marcará el futuro del Templo Yunkui.
Y sin saberlo, también marcaría el inicio de una cadena de eventos que pondría en movimiento la espada Qingming…
y el destino de todos ellos.
.
.
No hay un número fijo de miembros para un templo Yunkui en Nueva Eridu.
El Yunkui es flexible por naturaleza; la afiliación puede ser informal, casi espiritual más que institucional. Puede tratarse de unos pocos monjes, monjas, estudiantes y maestros residentes… o de miles de asistentes en templos locales, con cientos de miles de practicantes en toda Nueva Eridu que veneran o practican aspectos del taoísmo.
Al menos, así era en Waifei Peninsula.
Todo aquello era meditado en silencio por Ye Shunguang mientras ascendía las amplias escaleras del Gran Templo Principal, seguida por otros estudiantes de tercer curso.
—El Yunkui a ido en crecimiento gracias a los cambios que Shifu hizo… —pensó—. Es como un río en crecimiento.
Ye Shunguang era una mujer delgada y atractiva, una thiren, con el cabello largo castaño adornado con accesorios rojos que tintineaban suavemente al caminar. Sus ojos rojos observaban con calma, su gran cola marrón se balanceaba con elegancia y sus orejas puntiagudas se mantenían erguidas. Vestía un traje blanco revelador, tradicional pero adaptado a su físico, sin perder dignidad.
Mientras subía los escalones, su mirada se desvió.
—¿Hm?
Ahí estaba.
La otra candidata.
—Ju Fufu… —murmuró.
La pequeña tigresa corría escaleras arriba, jadeando apenas, con un plato de ramen en las manos. Sorbía los fideos con rapidez, como si el tiempo fuera su enemigo, sin dejar de avanzar.
—¡No-no-no, *slurrrp* llego tarde! —murmuraba Ju Fufu con la boca llena—. ¡Shifu me va a matar…*slurrrppp*!
Un fideo colgaba peligrosamente de su boca.
Ye Shunguang dejó escapar una leve risa y negó con la cabeza.
—Sigue siendo igual… —pensó—. Impulsiva, ruidosa… pero fuerte.
Muy fuerte.
.
.
En otra parte del templo, Wise caminaba con el ceño fruncido.
—¿Dónde se metió…? —murmuró.
Giró por un pasillo lateral y entonces la vio.
Belle caminaba despreocupada junto a Tn, riendo por algo que él había dicho. Ella hablaba con las manos, animada, demasiado cerca de él para el gusto de Wise.
Wise suspiró, claramente frustrado.
—Tch…
Apretó los labios.
—Otra vez… —pensó—. Siempre con él.
Aceleró el paso para alcanzarlos.
.
.
Mientras tanto, Tn y Belle caminaban tranquilos.
—Entonces después vamos a la cafetería, ¿sí? —dijo Belle con una sonrisa—. Dijeron que hoy hay bollos al vapor.
—Mientras haya comida… —respondió Tn con tono plano—. Me da igual.
—¡Eso no cuenta como entusiasmo!
—No me alimentan por entusiasmarme.
Belle rió.
Pero antes de que pudieran avanzar más, un grupo de estudiantes de primer curso les cerró el paso.
Cinco en total.
Uno de ellos, un chico calvo, dio un paso al frente con los brazos cruzados.
—Vaya… —bufó—. Así que tú eres el famoso candidato.
Belle se tensó y se escondió instintivamente detrás de Tn, sujetando su ropa.
—Tn… —susurró—. No me gusta cómo miran…
Tn bajó la mirada hacia ella.
—Shhh tranquila.
Luego alzó los ojos hacia el chico calvo.
—¿Quieres algo? A donde tan despeinado.
El estudiante soltó una risa despectiva.
—Solo me pregunto cómo alguien tan… informal… —dijo, recorriendo a Tn de arriba abajo— puede siquiera ser considerado heredero.
Otro estudiante añadió.
—Ni siquiera lleva el uniforme completo.
—Ni modales.
—Ni disciplina.
El calvo sonrió con arrogancia.
—El Templo Yunkui no es un refugio para vagabundos.
El ambiente se volvió tenso.
Tn inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Terminaste?
—¿Qué?
—Si ya acabaste de hablar —continuó Tn—, nos dirigimos a comer.
El calvo frunció el ceño.
—¿Te crees superior?
—No —respondió Tn con calma—. Solo tengo hambre.
Belle asomó la cabeza desde atrás.
—¡Y ustedes están bloqueando el camino! —añadió inflando las mejillas—. ¡Eso es grosero!
—Cállate, mocosa.
Antes de que Tn reaccionara, una voz familiar se escuchó detrás.
—¿Hay algún problema?
Wise había llegado.
Su mirada se posó primero en el grupo… luego en Tn.
—Este tipo —dijo el calvo— no debería estar aquí.
Wise ajustó su postura, serio.
—El Gran Templo no es lugar para provocaciones innecesarias —dijo con frialdad—. Retírense.
El grupo dudó.
Tn miró a Wise de reojo.
—No necesitaba ayuda.
—No lo hice por ti —respondió Wise sin mirarlo—. Lo hice por Belle.
Belle sonrió incómoda.
—Eeeh… gracias, hermano…
El calvo chasqueó la lengua.
—Tch. No vale la pena.
Se dio media vuelta, llevándose al grupo consigo.
El pasillo volvió a la calma.
Belle soltó el aire que contenía.
—Uff…
Tn estiró el cuello.
—Ahora sí… —dijo—. Vamos a comer.
Wise los observó en silencio.
Especialmente a Tn.
—Este lugar va a volverse problemático contigo aquí… —pensó.
Y en algún punto del templo, sin que ellos lo supieran,
Yixuan ya sentía que las corrientes comenzaban a agitarse.
.
.
Tn y Belle continuaron caminando por los pasillos del templo.
Belle notó de inmediato cómo los brazos de Tn estaban tensos, metidos con fuerza en los bolsillos de su chaqueta. No era algo visible para cualquiera, pero ella lo conocía lo suficiente.
—Está enojado… —pensó.
Tn rara vez se molestaba cuando lo despreciaban o intentaban hacerlo sentir inferior. Había crecido con eso; sabía lidiar con miradas, palabras y juicios.
Lo que realmente le molestaba… era que tocaran a Belle.
Habían tenido suerte de que Wise interviniera.
De lo contrario, alguien habría perdido dientes.
Belle desaceleró el paso y, con cuidado, tomó el brazo de Tn. Sus dedos se aferraron con suavidad, intentando anclarlo.
—Oye… —murmuró—. Ya pasó.
Tn no respondió de inmediato. Respiró hondo por la nariz.
—No debieron hablarte así —dijo finalmente, con voz baja—. No tenían ningun derecho.
Belle esbozó una sonrisa cansada.
—Estoy acostumbrada —respondió—. No soy precisamente… popular aquí.
Tn giró apenas la cabeza para mirarla.
—No deberías estarlo.
Ella se encogió de hombros.
—Supongo que ser curiosa, ruidosa y querer cambiar las cosas no es muy bien visto en un lugar donde todos prefieren el silencio eterno.
Belle suspiró.
Ella era partidaria del avance y la actualización de la secta Yunkui. Creía que el templo debía adaptarse, no quedarse anclado en tradiciones que ya no encajaban con Nueva Eridu.
Era una idea que incluso Yixuan compartía… pero como siempre, los grandes ancianos y los estudiantes más apegados a lo antiguo se oponían con firmeza.
—“El camino verdadero no cambia” —citaban—. “El mundo es el que debe adaptarse”.
Y Belle… sufría ese rechazo.
No solo por ser habladora, curiosa o demasiado sociable, sino por atreverse a pensar diferente.
—A veces —murmuró— me pregunto si este lugar es realmente para mí.
Tn apretó ligeramente el brazo que ella sujetaba.
—Lo es —dijo sin dudar—. Más que para muchos otros. Y si no lo fuera simplemente nos iriamos a otro lugar, el mundo es muy grande.
Belle lo miró sorprendida.
—¿De verdad crees eso?
—Sí.
Ella sonrió, genuina esta vez.
Caminaron unos segundos en silencio, hasta que el estómago de Tn gruñó con fuerza.
—… —Belle alzó una ceja.
—Mejor comamos algo antes de la reunión —murmuró él—. Pensar con hambre es inútil.
Belle rió levemente.
—¿Reunión? —dijo—. Tn… yo soy de segundo curso. No me dejarán entrar.
Tn bufó.
—¿Desde cuándo importa eso?
Belle parpadeó.
—¿Eh?
—Donde yo vaya, tú vas —afirmó con naturalidad—. Si alguien tiene un problema, que venga a decírmelo a la cara.
—Tn… —susurró Belle, con las mejillas ligeramente rojas—. No puedes decir eso tan fácil…
—Puedo y lo hago.
Ella apretó más su brazo.
—Eres un bruto.
—Lo sé.
—Y un problema andante.
—También.
Belle rio bajito, apoyando la frente un segundo contra su hombro.
—Gracias…
—¿Por qué?
—Por no dejarme sola —respondió.
Tn no contestó, pero caminó un poco más despacio para ajustarse a su paso.
Mientras tanto, en los niveles superiores del templo, las corrientes se reunían.
Candidatos, ancianos, decisiones antiguas… y un futuro que empezaba a tensarse.
.
.
Luego de un asalto rápido a la cafetería, Tn y Belle avanzaron por los pasillos principales hasta llegar al Gran Templo en forma de domo.
El lugar imponía.
Las paredes curvas se alzaban como un cuenco invertido, cubiertas de símbolos antiguos. En las alturas, los ancianos se sentaban formando un círculo perfecto, ocultos tras telas pesadas que caían como cortinas rituales. No se veían sus rostros, solo siluetas inmóviles.
Más abajo, los estudiantes ocupaban los asientos en penumbra, envueltos por la sombra que el domo proyectaba de forma deliberada. Velas encendidas rodeaban el centro, donde complejos patrones de la secta Yunkui estaban grabados en el suelo.
Si uno miraba con atención…
notaría algo que no debería estar ahí.
Entre los símbolos tradicionales, una esvástica dorada se entrelazaba con el diseño, disimulada, antigua, incómoda.
Debajo del círculo de ancianos se encontraba el lugar reservado para el Gran Maestro.
—Este sitio me da escalofríos… —murmuró Belle, pegándose un poco más a Tn.
—No mires demasiado al suelo —respondió él en voz baja—. O notaran que te comportas rara.
Cuando avanzaron, un guardia del templo dio un paso al frente y alzó una mano.
—Solo los estudiantes de tercer curso pueden entrar —dijo con voz firme—. La chica no—
No terminó la frase.
Un golpe seco, rápido, preciso.
El guardia cayó inconsciente antes de que el eco resonara en el domo.
—¡Tn! —susurró Belle, alarmada—. ¡¿Qué te pasa?!
—Relájate —respondió él con total calma—. Solo está dormido.
—¡Eso no fue “solo”!
—Respira —dijo, empujándola suavemente hacia dentro—. Nadie lo vio.
Belle frunció el ceño, pero terminó tomando asiento algo apartada, en la sombra, cruzándose de brazos.
—Eres un salvaje —murmuró.
—Y aun así sigues conmigo —respondió él sin mirarla.
Tn avanzó hasta colocarse junto a las otras dos candidatas.
Era la primera vez que las veía tan de cerca.
Ye Shunguang giró la cabeza hacia él. Sus ojos rojos brillaron suavemente, y una sonrisa tranquila apareció en su rostro.
—Así que tú eres Tn —dijo con voz suave—. He oído… bastantes cosas.
—Espero que no todas —respondió él, ladeando la cabeza.
Ella rió por lo bajo.
—Solo las interesantes.
A su otro lado, Ju Fufu estaba prácticamente vibrando de energía. La thiren tigresa lo miró de arriba abajo, sus orejas se movieron con curiosidad… y luego mostró los colmillos en una sonrisa desafiante.
—¿Tú eres el grandote del que hablan? —dijo—. Pensé que exageraban.
Tn respondió enseñando los suyos, sonriendo de lado.
—¿Quieres comprobarlo~?
Ju Fufu siseó, el sonido claramente felino, la cola agitándose detrás de ella.
—Cuando quieras.
Desde su asiento, Belle los observaba con el ceño fruncido.
—Genial… —murmuró—. Dos chicas fuertes más cerca de él…
En ese momento, una presencia pesada llenó el domo.
El murmullo se apagó.
Las velas titilaron.
Yixuan avanzó hasta su lugar, su paso firme resonando en el suelo grabado. Se detuvo, alzó la cabeza… y su voz se elevó clara, autoritaria.
—La reunión del Gran Templo Yunkui… —dijo— comienza ahora.
El silencio que siguió fue absoluto.
Yi Xuan alzó ambas manos con serenidad, y el murmullo del domo fue apagándose poco a poco.
—El templo Yunkui —comenzó— no solo ha resistido, ha crecido.
Un leve gesto suyo activó el bangboo, y sobre la pizarra holográfica comenzaron a aparecer cifras, mapas y proyecciones.
—En los últimos ciclos hemos recibido a más de un treinta por ciento de nuevos estudiantes. Muchos de ellos desplazados, heridos o marcados por las cavidades Hollow. No los rechazamos.
Los estudiantes intercambiaron miradas, algunos sonrieron con orgullo.
—Hemos brindado refugio, purificación y tratamiento —continuó—. Y cuando los Hollows atacaron sectores externos… fuimos nosotros quienes respondimos primero.
Un murmullo feliz recorrió las gradas. Aplausos contenidos. Incluso varios ancianos asintieron lentamente.
—Además —prosiguió Yi Xuan—, el gobierno y Seguridad Pública han reconocido nuestros resultados. Sus donaciones han permitido ampliar barreras, mejorar suministros y estabilizar zonas críticas.
Eso provocó una ovación más abierta. Jufufu prácticamente rebotaba en su asiento.
—¡Lo sabía, lo sabía! —susurró emocionada—. ¡Shifu es increíble!
Tn bufó por lo bajo, cruzándose de brazos.
—Al menos esta vez el gobierno sirve de algo —murmuró, aunque una leve sonrisa se dibujó en su rostro.
Yi Xuan no se detuvo.
—También hemos establecido lazos con los oni. Su conocimiento sobre métodos antiguos de purificación ha fortalecido nuestros talismanes, haciéndolos más efectivos contra la corrupción del Eter.
Eso sí arrancó aplausos claros. Incluso algunos estudiantes más tradicionales parecían satisfechos.
—¿Ves? —susurró Belle a Tn—. Todo va bien.
—Por ahora —respondió él, con un tono que solo ella notó.
Yi Xuan respiró hondo… y entonces su expresión cambió apenas, lo justo para que Tn lo percibiera.
—Sin embargo —dijo—, he recibido nuevas propuestas. Ideas que podrían llevar al Yunkui al siguiente nivel.
El silencio cayó de golpe.
La pizarra holográfica cambió. Diagramas de sensores, torretas y campos de energía se desplegaron en el aire.
—Propongo implementar tecnología de detección temprana —explicó—. Sensores de Eter en los perímetros, torretas ritual-tecnológicas capaces de proyectar domos de contención antes de que una cavidad se expanda.
Tn silbó, genuinamente impresionado.
—Eso… —murmuró— eso está bastante bien pensado.
Belle asintió con entusiasmo.
—¡Podría salvar muchísima gente! —susurró—. Y reduciría riesgos para los estudiantes.
Pero la reacción no tardó.
Un anciano golpeó el suelo con su bastón.
—¡Blasfemia! —tronó—. El Yunkui no es una fábrica ni un bastión militar.
—¿Máquinas protegiendo lo que debería proteger el espíritu? —añadió otro—. Eso es admitir que nuestra fe es insuficiente.
Desde las sombras, un estudiante gritó:
—¡Eso no es cultivo verdadero!
—¡Nos volveremos dependientes del gobierno!
—¡El Eter no se somete a engranajes!
Belle se encogió un poco en su asiento.
—Sabía que reaccionarían así… —murmuró.
Tn apretó los puños dentro de los bolsillos.
—Tradición usada como excusa para ser idiotas—dijo en voz baja—. Clásico.
Yi Xuan escuchó todo sin interrumpir, hasta que levantó la voz con firmeza.
—¿Creen que los Hollows respetan nuestras tradiciones? —preguntó—. ¿Que esperan a que completemos un ritual perfecto antes de matar?
Silencio.
—No propongo abandonar el camino —continuó—. Propongo protegerlo.
Un anciano habló con frialdad:
—Lo que propones cambiará la esencia del templo.
Yi Xuan lo miró directamente.
—No —respondió—. Cambiará su futuro.
Tn inclinó la cabeza, observándola con atención. Por un instante, algo en su mirada se volvió más agudo.
—Interesante… —pensó—. No es solo modernización. Está dispuesta a enfrentarlos a todos.
Sonrio casi de forma cruel, si su Shifu estaba dispuesta a exterminar a los ancianos el seria el primero en ayudarle.
Belle, sin notarlo, se convirtió en el centro de varias miradas… algunas curiosas, otras reprobatorias.
Yi Xuan lo notó.
Y por primera vez desde que empezó la reunión, su voz se volvió un poco más dura.
—Esta discusión no ha terminado —dijo—. Pero recuerden esto: no permitiré que el miedo al cambio condene al Yunkui.
Las velas temblaron.
Y Tn lo supo en ese instante:
este no era solo un debate.
Era el punto donde las lealtades empezarían a romperse.
El murmullo que antes era de aprobación se quebró como una vasija vieja.
Uno de los ancianos, envuelto en telas grises con bordes dorados, golpeó suavemente el suelo con su bastón. El sonido seco se expandió por el domo y forzó el silencio.
—Gran Maestra Yi Xuan —dijo una voz envejecida, áspera—. El Yunkui ha sobrevivido siglos sin depender de artefactos profanos. La tecnología es inestable, corruptible… una puerta abierta a la decadencia.
Otro anciano asintió lentamente.
—Los talismanes se activan por fe, disciplina y tradición —añadió—. Reemplazarlos con sensores y torretas es despojar al templo de su espíritu.
Desde las gradas inferiores, algunos estudiantes más conservadores comenzaron a murmurar con fuerza.
Belle apretó los labios, incómoda. Sus manos se cerraron sobre su regazo. Tn, en cambio, ladeó la cabeza con una sonrisa apenas visible, como si observara un experimento interesante a punto de fallar… o de explotar.
Yi Xuan no perdió la compostura. Sus ojos recorrieron el círculo con calma quirúrgica.
—No estoy proponiendo reemplazar nuestras artes —respondió con voz firme—. Hablo de complementarlas. Los sensores no sienten fe, pero detectan fluctuaciones de Eter antes de que un discípulo promedio pueda reaccionar.
Un estudiante se puso de pie desde las sombras.
—¡Eso es admitir debilidad! —gritó—. ¡El Yunkui no necesita ayuda externa!
Yi Xuan lo miró directamente.
—¿Y los setenta y tres heridos del último colapso Hollow? —preguntó—. ¿También fue fortaleza?
El silencio volvió, más pesado.
Jufufu se inclinó hacia adelante, incapaz de contenerse.
—¡Shifu tiene razón! —dijo con brillo en los ojos—. ¡Si podemos salvar más gente, ¿por qué no hacerlo?!
La thiren tigresa soltó un bufido bajo, cruzándose de brazos.
—La fuerza no se pierde por usar mejores garras —murmuró—. Solo los débiles confunden orgullo con poder.
Eso provocó siseos. Algunos estudiantes se removieron incómodos.
Tn, hasta entonces callado, habló por fin. Su voz no fue alta, pero atravesó el domo como una hoja fina.
—Curioso —dijo—. Temen que la tecnología corrompa al templo…
Sus ojos se alzaron, recorriendo las velas, los patrones del suelo… deteniéndose un segundo de más en la esvástica dorada casi oculta.
—…pero parecen bastante cómodos ignorando símbolos que no pertenecen aquí.
Un anciano se tensó.
—Cuida tu lengua, forastero.
Tn sonrió, sin humor.
—Oh, la cuido. Precisamente por eso hablo.
Belle lo miró con sorpresa, tirando suavemente de su manga.
—Tn… —susurró— no empeores las cosas.
Él bajó un poco la voz.
—No me gusta que te miren como si fueras el problema —respondió sin apartar la vista del círculo—. Y no lo eres.
Yi Xuan observó la escena con atención. Sus ojos se detuvieron un instante en Belle… luego en Tn. Algo calculó. Algo decidió.
—Este debate demuestra exactamente mi punto —dijo alzando la voz—. El mundo exterior cambia. Los Hollows evolucionan. Si el Yunkui se queda inmóvil, morirá.
Uno de los ancianos habló con frialdad.
—¿Y qué dirá el gobierno cuando vea torretas en un templo?
—¿Qué dirán los estudiantes cuando vean que su Gran Maestra prefiere máquinas a discípulos?
Yi Xuan cerró los puños… solo un poco.
—Dirán que prefiero que vivan.
La tensión se volvió casi tangible. Las velas titilaron. Algunos estudiantes miraban a Yi Xuan con admiración. Otros, con desconfianza. Y unos pocos… con algo más oscuro.
Belle sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Tn, en cambio, inclinó la cabeza, evaluando.
Aquí, pensó,
es donde empieza a romperse el equilibrio.
Y sin que nadie lo notara del todo, Yi Xuan volvió a mirar a Belle.
No como a una simple estudiante.
Sino como a algo que no pensaba perder.
Era evidente.
Desde la primera réplica, desde el primer gesto rígido, los ancianos ya no estaban del lado de Yi Xuan. Sus siluetas ocultas tras las telas parecían más densas, más pesadas, como si el aire mismo se hubiera vuelto hostil.
Los estudiantes continuaban debatiendo en murmullos bajos, una marea inquieta que recorría el domo.
—Esto va mal… —susurró Belle, entrelazando los dedos con nerviosismo.
Jufufu, en cambio, ya había abierto la boca.
—¡Pero si las torretas suenan gen—
Shhhh.
Ye Shunguang reaccionó de inmediato, cubriéndole la boca con una mano.
—Shhh —le susurró con una sonrisa tensa—. Si hablas ahora, te van a usar de ejemplo.
Jufufu infló las mejillas, ofendida, pero asintió a regañadientes.
Entonces, una voz vieja y autoritaria se alzó desde lo alto.
—Discípulo de Yi Xuan.
—El tal… Tn. Preséntate ante la sala.
Un silencio incómodo cayó como un telón.
Tn bufó sin disimulo.
—Tsk…
Se puso de pie con calma, las manos aún en los bolsillos. Al hacerlo, todas las miradas se clavaron en él. Por primera vez, muchos estudiantes lo veían claramente: su postura relajada, su ropa informal, esa expresión que no conocía el miedo… ni el respeto impuesto.
Belle cerró los ojos un segundo.
—Por favor… que no pase nada… —murmuró, cruzando los dedos.
Tn dio unos pasos al frente y se detuvo en el centro.
—Tn —dijo simplemente—. Discípulo de Yi Xuan.
Un anciano habló de inmediato, su voz cargada de desdén.
—¿Eso es todo? ¿Sin títulos, sin linaje, sin reverencias?
—¿Quiere que invente alguno? —respondió Tn con una sonrisa ladeada.
Un murmullo indignado recorrió la sala.
—¡Mide tus palabras! —tronó otro anciano—. Tu falta de respeto es evidente. Tu manera de hablar… y de vestir.
—¿Acaso eres un exhibicionista? ¿Crees que este templo es un mercado callejero?
Algunos estudiantes rieron nerviosos. Otros bajaron la mirada.
Tn inclinó la cabeza apenas, como si reflexionara… y entonces sonrió un poco más.
—Me visto y actúo según lo que mi karma dicta —dijo con calma, mientras sus ojos se entrecerraban—.
—¿O acaso eso no es uno de los caminos del Yunkui?
El silencio se tensó.
—Seguir tu propio karma —continuó—.
—Como el loto que avanza contra la corriente del río.
—Como el cuerno del rinoceronte… avanzando solo, fiel a su ideal.
Yi Xuan sintió un orgullo punzante en el pecho.
Ese idiota… pensó. Pero es exactamente eso.
Sin embargo, los ancianos reaccionaron con furia.
—¡Herejía!
—¡Insolencia intolerable!
—¿Quién te crees para hablar del Camino del Iluminado?
Uno de ellos golpeó el suelo con violencia.
—¡Solo un Gautama verdadero! ¡O un clan consagrado a la senda pura puede proclamar tal comprensión del karma!
Tn ladeó la cabeza, mirándolos como si evaluara algo… y luego suspiró.
—¿En serio? —dijo—.Desde aquí solo veo a unos ancianos aferrados a su poder, aterrados de que el mundo siga avanzando sin ustedes. Muevan sus lamentables culos fuera y tomen aire y miren el panorama.
Y entonces…
Tn levantó la mano.
Y alzó el dedo medio.
—Con todo respeto —añadió—. Pueden meterse su falsa iluminación donde no llega la luz.
El silencio que siguió fue cruel, absoluto.
Belle abrió los ojos de par en par, llevándose ambas manos a la boca.
—T-Tn… —susurró, pálida.
Yi Xuan sintió cómo la sangre abandonaba su rostro. Su respiración se detuvo por un segundo eterno.
—Idiota… —pensó, entre el terror y el orgullo más puro—. Bendito idiota…
Estaba feliz de que el la apoyara……Pero no esperaba que hiciera tal falta de respeto.
Ye Shunguang se quedó inmóvil, la cola rígida.
Jufufu ni siquiera parpadeó.
Las dos candidatas restantes permanecieron quietas, como estatuas, conscientes de que acababan de cruzar un punto sin retorno.
Uno de los ancianos habló al fin, con una voz temblorosa de ira.
—Tú…
—Tú no caminas el sendero del Yunkui.
Tn lo miró fijamente.
—Nunca dije que caminara el suyo.
Las velas titilaron con violencia.
Y en ese instante, todos lo supieron:
la reunión ya no trataba del futuro del templo…
sino de quién tendría el valor de desafiarlo.
Un murmullo áspero se filtró desde las alturas, como veneno deslizando entre dientes viejos.
—Ya hemos recibido demasiadas quejas sobre él… —dijo uno de los ancianos, con voz baja pero cargada de intención. Mientras las otras figuras acentian.
Otro continuó, más alto, más severo:
—Un estudiante alto en indisciplina.
—Robo constante de comida de la cafetería.
—Falta de respeto reiterada hacia maestros y tutores.
—Intimidación a otros estudiantes.
—Y… —hizo una pausa calculada— supuestos actos degenerados con algunas monjas del templo.
Un murmullo escandalizado recorrió la sala.
Belle sintió un nudo en el estómago.
—¡Eso es mentira…! —susurró, pero su voz se perdió entre las sombras.
Tn ladeó la cabeza, claramente irritado.
—Lo de intimidar —dijo con frialdad— fue golpear a unos idiotas que molestaban a Belle. Y desde cuándo coquetear es degenerado, ¿eh?. Celosos por seguir virgenes a los 60.
—¡Mide tu lengua! —espetó un anciano.
—No —respondió Tn sin levantar la voz—. Ya la mido bastante bien~. Preguntelen a Belle~.
Lo dijo casi con voz cantarina mientras que la joven Proxy sentia que vapor escapaba de su cabeza.
El anciano que había iniciado el recuento prosiguió, ignorándolo deliberadamente.
—Hemos tolerado todo ese comportamiento únicamente por tu talento…Y por ser candidato directo de Yi Xuan.
La tela que cubría su figura se agitó.
—Pero después de este desplante…Estamos considerando seriamente expulsarte del templo.
Un silencio pesado cayó como una losa.
—¡No! —la voz de Yi Xuan se alzó de golpe, firme, cortante—.Solo yo, como Gran Maestra del Yunkui, tengo la autoridad para decidir eso.
Todos los ojos se dirigieron hacia ella.
—Yo decido quién se queda y quién se va.
Por un instante, pareció recuperar el control… hasta que uno de los ancianos rió con sequedad.
—¿De verdad, Gran Maestra?
—Porque desde nuestra perspectiva, usted no ha cumplido adecuadamente con sus deberes.
Yi Xuan apretó los labios.
—No ha formado un vínculo con la espada sagrada.
—No ha demostrado la resolución necesaria para portar el peso del templo.
—Y en lugar de sacrificarse, ha preferido aferrarse a sus apegos.
—¡Eso no es verdad! —exclamó Belle, poniéndose de pie, pero Ye Shunguang la sujetó del brazo, obligándola a sentarse.
—Silencio —ordenó otro anciano—.
—Ha vendido la dignidad del Yunkui al gobierno.
—Ha permitido que la tecnología manche la senda.
—Todo porque teme usar la espada.
Yi Xuan guardó silencio.
No porque no tuviera respuesta…
sino porque esas palabras sí dolían.
—Prefiere conservar sus emociones —prosiguieron—.
—Prefiere no perder su memoria.
—Prefiere no convertirse en lo que el templo necesita.
Tn bajó la cabeza.
Su rostro quedó oculto por las sombras.
—… —sus labios se movieron apenas.
—¿Qué dijiste? —preguntó uno de los ancianos.
—Callate.
Fue tan bajo que pocos lo oyeron.
—¿Cómo dices? —exigió otro—.
—¡Repite eso!
Tn alzó la mirada.
Sus ojos ardían.
—Cállate.
El domo entero pareció estremecerse.
Eso iba dirigido a los ancianos.
A todos.
—No voy a tolerar que le digan eso a mi shifu.
Dio un paso al frente.
CRACK.
El piso de piedra se resquebrajó bajo su pie, una grieta extendiéndose como una advertencia.
Belle se levantó de golpe.
—¡Tn, espera…!
—¿Saben qué es lo gracioso? —continuó él, con voz grave—.Hablan de coraje… de sacrificio… de portar una espada de mierda que borra memoria y emociones.
Levantó la barbilla, desafiante.
—Si tanto les duele el trasero porque ella no la usa…
Alzó la mano, señalando hacia lo alto.
—¿Por qué no la usan ustedes?
Un murmullo de shock recorrió a los estudiantes.
—¡Insensato!
—¡Blasfemia!
Tn sonrió, pero no había humor en su expresión.
—Vamos —dijo—Demuestren que tienen el coraje del que presumen.
El aire se volvió pesado, opresivo.
Yi Xuan sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
—Tn… —susurró—. No…
Pero ya era tarde.
La línea estaba cruzada.
Y ahora, frente a todos, el desafío había sido lanzado.
!Hah!…
Hahahahahahahahahahahahahahahahahahahahahahahaha.
Una risa suave rompió la tensión y fue escalando.
No era burlona.
No era cruel.
Era… interesada.
—Oh vaya, oooooh vaya. Hmph… —una voz grave resonó desde lo alto—. El chico tiene coraje.
Una de las telas que ocultaban a los ancianos fue retirada de golpe.
Allí estaba.
Un thiren bestia, un guepardo antropomórfico de pelaje gris ceniza, cuerpo cubierto de músculos definidos y cicatrices antiguas. Su rostro felino mostraba colmillos visibles aun con la boca cerrada. Vestía ropas ornamentadas, antiguas, con símbolos del Yunkui bordados en oro gastado.
—Thaifong… —murmuraron varios estudiantes con asombro.
Uno de los ancianos más respetados.
Uno de los pocos que aún había peleado en guerras reales.
Apenas aparentaba cuarenta años, pero su presencia era aplastante.
Thaifong saltó desde el podio.
BOOM.
Aterrizó justo frente a Tn, levantando polvo y fragmentos de piedra. El impacto sacudió el suelo como un pequeño sismo.
Tn era alto, al menos dos metros…
pero Thaifong lo superaba con facilidad, rozando los 2.60 metros.
(Tn:Estatura: 2.10 m. Peso: 70 kg. Características: Es alto y musculoso, pero a pesar de su tamaño, tiene un cuerpo ligero y ágil. Thaifong:2.60 m. Peso: 140 kg.)
El thiren lo miró desde arriba, ojos felinos brillando con curiosidad.
—Tienes agallas, chico —dijo con una sonrisa ladeada—. Decir eso delante de todos estos viejos… hm.
—Thaifong, retírate —ordenó un anciano—. Esto no es asunto tuyo.
Thaifong gruñó, mostrando los colmillos.
—Cállate —respondió sin siquiera mirarlo—.Este chico habla claro. Eso ya es más de lo que puedo decir de muchos aquí.
Volvió su mirada a Tn.
Sus ojos se afilaron.
—Dime… —dijo lentamente—.Si Yi Xuan te pidiera matar a todos los ancianos de esta sala…¿lo harías?
Un murmullo de horror explotó en el domo.
—¡Thaifong!
—¡¿Qué estás diciendo?!
—¡Eso es una locura!
Yi Xuan abrió los ojos con sorpresa.
—Thaifong, basta—.
Tn no apartó la mirada.
Su expresión no cambió.
—… —sus labios se movieron apenas—.Acertaste bastante bien.
El tipo era peligroso, todas las alarmas en la cabeza de Tn sonaron.
El silencio que siguió fue brutal.
Yi Xuan lo miró, el corazón golpeándole el pecho.
—Tn… —susurró, con mezcla de alarma y culpa.
Thaifong soltó una carcajada profunda.
—¡JA! —rió—.Eso no es locura. Eso es lealtad. Vaya hace tiempo que no miraba tal dedicacion. Aunque-Miro a la mujer y al chico- No sabria decir si es por puro apego hormonal o de verdad te importa.
El rostro de Tn no cambio, pero Thaifong apostaria que era un poco de ambas.
Dio un paso a un lado… y entonces sus ojos se desviaron.
Hacia el fondo.
Hacia el cabello azul.
Belle.
Ella sintió el peso de esa mirada como una garra invisible. Instintivamente dio medio paso atrás.
—Oh… —murmuró Thaifong—.Así que ella es Belle.
Estuvo prestando atencio en toda la maldita junto.
El aire cambió.
Tn lo sintió al instante.
Sus músculos se tensaron, su respiración se volvió más profunda. Su mano descendió lentamente… buscando su arma por puro reflejo.
—Ni un paso más —dijo, con voz baja y peligrosa. Lo que fuera que quisiera no podia ser nada bueno.
Thaifong empezó a caminar hacia Belle con calma, evaluándola como un depredador curioso.
—Relájate, chico. Solo quiero verla de cerca—
No terminó la frase.
TCHAK.
El brazo de Tn se cerró alrededor de la muñeca de Thaifong con una fuerza inhumana.
El impacto fue seco. El sonido de hueso tensándose resonó.
—No —dijo Tn, levantando lentamente la mirada—.A ella no la miras así.
Los estudiantes se pusieron de pie.
—¡Lo está sujetando!
—¡Está loco.Es una gran falta de respeto.!
—¡Thaifong es un anciano respetable.!
Thaifong bajó la vista hacia el brazo que lo retenía. Apenas estaba poniendo fuerza pero noto que el agarre del chico era bastante bueno.
Sus ojos se entrecerraron.
Luego… sonrió.
—Hah… —murmuró—.Interesante.
Un depredador estaba reconociendo a otro.
Giró ligeramente la muñeca, probando la presión.
—Me sujetas como si de verdad creyeras que puedes detenerme.
Tn apretó más.
El piso volvió a crujir bajo sus pies.
—No creo —respondió—.Sé que puedo.
Belle lo miraba con los ojos muy abiertos, el corazón acelerado.
—Tn… por favor… —susurró.
Yi Xuan dio un paso al frente, la voz firme aunque por dentro temblaba.
—Thaifong —ordenó—. Basta. Este no es el momento.
El thiren bestia soltó otra risa baja.
—Tranquila, Gran Maestra —dijo sin dejar de mirar a Tn—.No voy a tocar a tu gente.
Luego inclinó ligeramente la cabeza hacia Tn.
—Cuida bien de lo que amas, chico. Porque eso… —sus colmillos brillaron—es exactamente lo que hace fuerte… y peligroso… a un candidato.
El aire quedó en silencio.
La reunión ya no era solo política.
Y el instructor mas cruel del templo era el que iba a probarlos.
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uffffff como sabran las familia heydrich fue algo muy especial y el que se haya leido la guia de shav sabrá las peculiaridades que este cabron hace. y el que pregunte oye porque cambiaste el lore, y dire nananananan solo estoy usando las cartas, la secta yunkui tenia cosas interesantes que aun no se tocan en el juego asi que me adelante e implemente lo que me funciona, thaifong es una parodia de tailong 7w7, porque en toda buena trama necesito a un buen contrincante,ademas la shifu ya comprobó a que punto tn podria ir por ella. como yuta dispuesto a seguir a gojo.
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