Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Waifu yandere(Collection) - Capítulo 253

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Waifu yandere(Collection)
  4. Capítulo 253 - Capítulo 253: Belle part 5 Zenless zone zero
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 253: Belle part 5 Zenless zone zero

Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio

Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores. Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos..

Thaifong.

Yixuan.

Yen Shunguang.

Fufu.

Sheng.

Cada uno portaba

un potencial digno de leyenda,

llamas distintas,

Pilares que podían sostener al mundo.

Pero entre todos ellos,

fuiste tú

quien brilló con mayor claridad.

El tercer candidato a Gran Maestro.

El que pudo ser decimocuarto Preceptor

de la secta Yunkui.

El único capaz de portar

la Espada Sagrada de Savh,

Kurai Sora no Sakebi.

Aquel que incluso

pudo ostentar el título:

Void Hunter.

Un guerrero noble.

Un pilar.

Un nombre destinado a ser recordado.

Y sin embargo…

mira en qué te convertiste.

No fue la derrota,

ni el miedo,

ni siquiera la corrupción del poder

lo que te arrastró al abismo.

Fue el amor.

Un amor enfermizo,

una devoción que consumió la disciplina,

que silenció el grito del acero,

que dejó atrás al hombre

que el mundo necesitaba.

El guerrero que pudiste ser

murió sin ser derrotado,

no por un enemigo,

sino por aquello

que juraste proteger.

Y esa

es la tragedia más cruel de todas.

____________

ADVERTENCIA ESTE CAPÍTULO TIENE UN CHINGO DE SUCULENCIA ENTRE LOS PADRES ADOPTIVOS DE TN OK.

Como sabrán es costumbre hacer suculencia y deje señales para que se salten esa parte si quiere porque aquí en yandere lo que nos sobra es la esencia y la suculencia .

_______________________________________________________________________________________________

Belle soñaba.

Estaba de nuevo en el Templo Yunkui, en la península Waifei. El aire era limpio, casi irreal, y las campanas colgadas en los aleros sonaban con suavidad, como si el mundo nunca hubiese sido herido. El templo principal se alzaba intacto, majestuoso, tal como lo recordaba antes de que todo se viniera abajo.

—…Estoy en casa… —murmuró en sueños.

Ese lugar había sido su hogar desde la caída de la vieja capital.

Recordó a su maestra Carole Arna, investigadora de la Academia Helios, la mujer que fue su madre adoptiva y guía. La creadora del Sistema de Buceo Profundo Hollow y del Bangboo Eous. Recordó su voz firme, su mirada cansada pero cálida.

—“Pase lo que pase, ustedes deben sobrevivir” —escuchó su eco, lejano.

Cuando todo cayó, cuando la Academia se derrumbó y el mundo se volvió hostil, ella y su hermano Wise fueron acogidos por la secta Yunkui.

Allí, la Gran Maestra Yixuan se encargó de ellos.

Belle avanzó por los pasillos del sueño, viendo versiones pasadas de sí misma. Más pequeña. Más frágil.

Y entonces lo vio.

—Tn… —susurró.

Un niño delgado, con la ropa gastada y la mirada desafiante, apoyado contra un pilar del templo. Un huérfano de la calle que la maestra Yixuan había recogido casi por capricho. Problemático. Maleducado. Con la lengua afilada y el corazón lleno de cicatrices.

—“¿Qué miras?” —le dijo él en el recuerdo—. ¿Nunca viste a alguien que no quiere estar aquí?

Ella recordó haber fruncido el ceño… y luego reído.

—“No eres tan malo como aparentas.”

Tn fue su primer amigo.

El único en todo el templo que nunca creyó que ella fuera una molestia.

Despreocupado. Egoísta a ratos. Con tendencia a robar de la cocina. Pero profundamente leal… y ferozmente cariñoso con quienes amaba. Con sus amigos. Con su maestra.

Belle frunció el ceño incluso dentro del sueño.

Tn siempre había sentido una conexión romántica con Yixuan.

Ella lo odiaba.

Lo odiaba en silencio.

Lo odiaba tanto que hacía de todo para pasar su tiempo con el.

—“¿Por qué la miras así…?” —le reclamó una vez, con voz temblorosa.

—“Porque me salvó.Es mi chifu.”

—“Yo también estoy aquí.”

—“…Lo sé.”

Ese recuerdo dolió más que cualquier herida.

Cuando llegó la oportunidad de escapar, Belle no dudó.

Tomó la mano de Tn y corrió.

—“¿Estás segura?” —le preguntó él, jadeando.

—“Sí. Siempre y cuando sea Contigo.”

Huyeron a una de las seis grandes cavidades, viviendo en los bordes exteriores, escondiéndose tanto del Templo Yunkui como de la Seguridad Pública. Vivieron como fugitivos. Dormían en ruinas. Comían lo que podían robar o intercambiar. Reían cuando podían.

Tn enfermaba por el éter.

Ella lo curaba.

—“Otra vez fiebre…” —susurraba Belle, apoyando la mano en su frente.

—“Tch Eres demasiado buena conmigo.”

—“Cállate y quedate quieto.”

Ella siempre estaba ahí para él.

Siempre.

Pero el sueño se oscureció.

Belle lloró incluso dormida.

—No… —susurró—. Yo no fui lo suficientemente fuerte…

Las imágenes se rompieron. El éter cubriéndolo todo. El regreso forzado. El combate. La espada maldita. El adiós.

—“Vive, Belle.”

Su pecho se contrajo.

—Te perdí… —dijo, con la voz quebrada—. No pude protegerte…

Cuando finalmente pudo regresar con su hermano, el golpe fue doble.

A ambos se les prohibió todo contacto con el Templo Yunkui.

Puertas cerradas. Nombres borrados. Silencio oficial.

—“No vuelvan.”

—“Ese pasado ya no les pertenece.”

-“Tienen suerte que les dejaramos vivir luego de lo que causaron.”

La maestra solo estaba en silencio,el cabello cubria sus ojos, Belle pudo verlo, Ju fufu estaba conteniendo la mano de Yixuan para impedir que les hiciera algo.

El templo se alejó en el sueño, difuminándose como humo.

Belle extendió la mano.

—¡Tn…!

No hubo respuesta.

Solo oscuridad.

Y, en el fondo de su mente, una sensación inquietante…

Un nombre que no se iba.

Tn.

Belle se estremeció mientras dormía, con lágrimas escapando por las comisuras de sus ojos.

—…No me dejes otra vez… —murmuró.

El recuerdo siguió.

Su hermano estaba ahí. Wise, con el ceño fruncido, claramente molesto con ella… pero sin irse. Nunca se fue.

—No tienes que cargar con todo sola —le dijo en aquel entonces, con voz cansada—. Aunque seas una idiota.

Estaba molesto pero el lado positivo, con Tn muerto su hermana dejaria de ser una migajera.

—Gracias por el apoyo emocional —respondió Belle, intentando bromear.

No rió.

Aun así, se quedó a su lado.

Como pudieron, consiguieron un local maltrecho. Las paredes tenían grietas, el techo crujía cuando llovía y el polvo nunca terminaba de irse. Eran tan malditamente pobres que apenas lograron comprar un bangboo viejo, uno pequeño y torpe, pero funcional, que les ayudaría con el nuevo negocio.

—Es feo… —murmuró Belle, observándolo.

—Es barato —corrigió Wise—. Y no nos explotará. Probablemente.

Wise quería aprovechar sus habilidades como proxy y hacker: planear rutas, vender información en la red negra, moverse entre sombras de las cavidades. Para ocultar las apariencias, comenzaron a vender cassettes de películas viejas, música de casi todo tipo, incluso algunos instrumentos usados.

Belle tuvo la idea de enseñar música.

—Si la gente aprende… quizá se quede —dijo con esperanza.

—O quizá no paguen —respondió Wise sin rodeos.

El negocio iba mal.

Vivían apenas con lo que tenían.

Las facturas de luz eran un infierno debido a la IA avanzada que usaban para explorar cavidades de éter. Cada mes era una lucha.

—No vamos a llegar al próximo —murmuró Wise una noche, mirando los números.

—Llegaremos —respondió Belle, aunque ni ella misma lo creía.

Entonces lo pensó.

El negocio de rentarse como novia.

—Es… solo actuar —se justificó—. Son citas falsas. Sonrisas. Conversaciones. Nada más.

En su cabeza sonaba bien.

En la práctica, fue horrible.

La mayoría la encontraba joven, poco atractiva, poco llamativa. y vaya que odio cuando dijeron que era plana como una tabla.

La otra mitad… en el mejor de los casos, eran pervertidos.

Belle recordó el asco.

—No me toques —decía con una sonrisa forzada.

—Relájate, muñeca —respondían algunos.

Cada cita era una carga. Cada sonrisa pesaba.

Hasta que lo vio de nuevo.

El sueño se iluminó.

Ahí estaba.

Un chico que también se llamaba Tn.

—…Tn… —susurró Belle en el sueño.

Era parecido al suyo. No igual, pero lo suficiente para doler.

Su antiguo Tn medía casi dos metros, tenía el cuerpo trabajado por la supervivencia, cicatrices por todos lados. Este Tn era distinto… pero no estaba nada mal.

—No puede ser… —murmuró ella.

Para suprimir el dolor, pensó una locura:

Tal vez reencarnó.

Pero no tenía sentido.

Ella tenía veinticuatro años.

Su antiguo Tn apenas le llevaba uno.

Este Tn tenía exactamente su misma edad.

—Entonces… no es reencarnación… —susurró—. ¿Destino…?

El destino podia ser caprichoso y raro, Pero hey no iba a fijarse si su antiguo amante estaba vivo entonces era bueno para ella.

Dejó de pensar.

En el sueño, simplemente se alegró.

Puedo tenerlo de nuevo.

BEEEEEEPPPPPPP>

Las alarmas sonaron.

Belle despertó de golpe.

—…Ah… —jadeó.

Tenía las mejillas mojadas. El pecho le dolía. El corazón latía demasiado rápido.

Se llevó la mano al rostro, respirando hondo.

—No… —murmuró—. No te perderé otra vez.

Sus ojos, aún vidriosos, se endurecieron lentamente.

—No lo permitiré.

Giró la cabeza hacia la ventana. La luz de Nueva Eridu entraba débilmente.

—Y además… —añadió en voz baja, casi con una sonrisa—. Este Tn tiene mucho dinero.

Ser hijo adoptivo de una de las empresas meyores tenía sus ventajas.

Belle cerró los ojos un segundo.

No era algo todavía.

Pero algo peligroso…

acababa de despertar.

Se levantó con un bufido cansado. Se arregló un poco frente al espejo roto del pasillo y, cuando se quitó la ropa para ir al baño, no pudo evitar maldecir en voz baja.

—Maldita sea… —susurró—. Se nota la diferencia cuando vivia en el templo…

Abrió la ducha y el chorro cayó sin piedad. El agua estaba helada.

—¡KYAAAAAAAA-AAAAAAH! —chilló Belle, cubriéndose instintivamente con las manos mientras daba un salto hacia atrás—. ¡¿Pero qué mierda?!

El frío le mordió la piel como agujas. Apretó los dientes, respiró hondo y se obligó a soportarlo unos segundos , sus pechos se sintieron frios y sus pesones ardian, se tallo con fuerza y rapides antes de salir corriendo, temblando y furiosa.

—Algún día voy a romper estas tuberías… —gruñó mientras se secaba a medias y se vestía rápido.

.

.

En el pequeño hangar, Wise estaba hundido en el sofá, rodeado por el resplandor azulado de los monitores. Varias ventanas flotaban frente a él: rutas, códigos, advertencias y contratos de la red oscura. La ausencia de Zhuyuan se sentía como un vacío incómodo; sin la información de Seguridad Pública, todo parecía más inestable de lo normal.

Wise suspiró, pasándose una mano por el rostro.

—Cortó todo contacto… —murmuró—. Genial.

Siguió revisando hasta que una notificación nueva apareció. Sus ojos se afinaron.

—Ruta segura… recuperación de un estuche antiguo… —leyó en voz baja—. Contenido desconocido.

Sus dedos se movieron con decisión.

—Pago suficiente. Riesgo aceptable.

Desde las escaleras, Belle bajaba ya vestida. El cabello aún húmedo le caía sobre los hombros cuando se acercó a él y miró por encima de su hombro.

—¿Trabajo? —preguntó, con tono distraído.

—Sí —respondió Wise sin apartar la vista—. Uno rápido… en teoría.

Belle se alejó sin decir nada y empezó a buscar en un anaquel. Solo encontró cosas viejas y casi vacías. Su estómago gruñó de forma traicionera.

—Tsk… —murmuró—. Tengo hambre.

Se apoyó en el estante y habló casi para sí misma—Podríamos ir otra vez al restaurante… el de antes. Con Tn.

Wise frunció un poco el ceño. Apenas, pero fue suficiente.

—¿Tn…? —repitió.

Su mente trabajó rápido.

¿Otro Tn…..el nombre debia ser comun?

¿O ese desgraciado había vuelto de la tumba solo para complicarle la vida otra vez?

Belle lo notó de inmediato.

El ambiente cambió.

Los ojos de la chica se apagaron, perdiendo ese brillo ligero que solía tener. Caminó despacio hacia él, cada paso medido. Se colocó detrás del sofá y rodeó suavemente el cuello de su hermano con un brazo, apoyando apenas el mentón cerca de su oído.

Su voz fue fría. Demasiado calmada.

—¿Tienes… algún problema con Tn, Wise?

El cuerpo de Wise se puso rígido.

—No —gruñó—. No tengo ningún problema.

Sabía que mentirle era peligroso. Sabía que irritarla era peor.

Belle apretó un poco más el brazo, no para ahorcarlo, sino para recordarle que podía hacerlo si quería.

—No me gusta cuando pones esa cara —susurró—. Me hace pensar que ocultas cosas.

Wise apretó los dientes.

—Dije que no pasa nada —repitió—. Solo… me suena el nombre.

Silencio.

Luego, Belle lo soltó y dio un paso atrás. Su expresión volvió a ser neutra, casi dulce.

—Bien —dijo—. Entonces no habrá problema si viene.

Wise levantó la vista lentamente.

—¿Viene… aquí?

—Sí —respondió ella con naturalidad—. Dijo que podía pasar luego. Para seguir practicando música.

Se giró y caminó hacia la cocina improvisada.

—Y después de eso —añadió por encima del hombro—, seguimos debiendo una cena decente.

Wise la observó en silencio, con el ceño fruncido y una sensación incómoda creciendo en el pecho.

Genial…

Definitivamente volvió.

.

.

.

Tn despertó en su habitación cuando la luz artificial del amanecer de Nueva Eridu se filtró por los ventanales del penthouse. Se incorporó despacio, pasó una mano por su rostro y soltó un suspiro casi imperceptible. El silencio allí arriba siempre era demasiado limpio, demasiado caro.

Se acercó a la ventana. La ciudad se extendía debajo de él: neones, capas de tráfico aéreo, anuncios flotantes y el rumor constante de una metrópolis que nunca dormía. En su teléfono, una notificación ya estaba marcada desde la noche anterior.

Random Play – práctica de música con Belle.

—… —Tn no sonrió, pero algo en su mirada se suavizó.

Fue a ducharse sin pensarlo más. El agua caliente cayó sobre su cuerpo, despejándole la mente, aunque no del todo. Cuando terminó, se vistió con ropa sencilla para alguien que vivía en un penthouse y bajó al comedor.

El aroma a comida lo recibió primero.

Koyanskaya estaba sentada a la mesa, comiendo con evidente buen humor. Su largo cabello rosado caía libremente por su espalda, y sus orejas de zorro se movían levemente, delatando su estado de ánimo. A su lado, para sorpresa de Tn, estaba Vash.

—Buenos días —dijo Vash levantando la mano—. Tuve tiempo de salir de la oficina hoy.

Tn abrió un poco los ojos, pero su rostro volvió a la neutralidad habitual.

—…Buenos días.

Se sentó frente a ellos y miró su plato sin mucho interés.

—¿No tenías que ir a Ocean Industries? —preguntó, directo.

Vash rió con cierta incomodidad y se ajustó las gafas redondas.

—Normalmente sí, pero… —se encogió de hombros— hoy decidí tomarme un respiro. Pensé pasarlo con ustedes.

Koyanskaya prácticamente brilló. Sus orejas se alzaron y su cola se movió de un lado a otro con entusiasmo.

—¡Eso significa que podemos pasear! —dijo animada—. O ir de compras… o tomar algo juntos. Tal vez hacer bebes~.

Vash tosió un poco, desviando la mirada.

—Koyan…

Tn puso los ojos en blanco.

—Paso.

Ella le lanzó una mirada divertida, pero luego su expresión cambió apenas.

—Hablando de eso —dijo, cruzando las piernas—, has estado desapareciendo mucho últimamente, Tn. Y sigues negándote a ir a las juntas directivas.

Tn desvió la mirada hacia la ventana.

—No me gusta ese lugar.

—Eso no es una excusa —intervino Vash con un suspiro—. ¿Por qué eres tan… desobediente?

Y mira quien lo dice.

—Porque no quiero estar ahí —respondió Tn sin levantar la voz—. Además, Koyanskaya me volvió a castigar la tarjeta.

—¡Oye! —gruñó ella, enseñando un poco los dientes—. Recibí notificaciones. Gastaste cientos de Dennys en un restaurante gourmet. Para dos personas.

Las orejas de zorro se inclinaron hacia adelante.

—¿Con quién estabas?

Tn la miró por fin.

—Eso no es tu asunto.

—Claro que lo es —replicó ella—. Soy tu madre.

La silla de Tn rechinó contra el suelo cuando se levantó de golpe.

—No lo eres.

El golpe seco de una mano contra la mesa resonó en todo el comedor.

La presión cayó como un peso invisible. El aire se volvió denso, aplastante. Tn se quedó quieto, los labios apretados. Koyanskaya sintió cómo su cola se erizaba por completo.

Vash habló, con voz firme.

—Tn.

El joven no respondió.

—Puede que no seas nuestro hijo de sangre —continuó Vash—. Ni mío, ni de Koyanskaya. Pero lo eres porque te adoptamos. Te criamos.

La presión no desapareció, pero se estabilizó.

—Te dimos todo —siguió—. Una vida increíble. Un edificio entero. Lujo. Seguridad. Fiestas. Todo lo que cualquiera podría desear.

Tn apretó los puños.

—Todo… menos una familia.

El silencio cayó pesado.

Vash dejó de hablar. Su mano se retiró lentamente de la mesa. Por un momento, pareció no saber qué decir. Koyanskaya bajó la mirada, las orejas caídas, algo raro en ella.

—… —Tn respiró hondo—. Me voy.

Tomó su chaqueta y caminó hacia la salida sin mirar atrás.

Antes de que la puerta se cerrara, Vash habló de nuevo, esta vez más bajo.

—Tn… no te pierdas.

La puerta se cerró.

Koyanskaya se quedó inmóvil unos segundos y luego chasqueó la lengua.

—Se parece demasiado a ti cuando eras joven —murmuró.

Vash no respondió. Miró la puerta cerrada, con una expresión cansada… y preocupada.

“Bueno el resultado de mis acciones.”

El Stampede Heydrich suspiró con pesadez. Se reclinó sobre la mesa, apoyando el peso de su cuerpo en ambos brazos, y dejó que el silencio del comedor lo envolviera. Sus pensamientos, como siempre, regresaron a Tn.

Tal vez… debí estar más presente.

La idea le resultaba amarga. No era, ni de lejos, lo que alguien llamaría un buen padre. Por todos los cielos, era un maldito hadou, miembro del escuadrón de Howard, algo peligrosamente cercano a un dios. Y aun así, por puro capricho, se comportaba como humano. Reía, comía, se sentaba a la mesa… fingía una normalidad que no le pertenecía.

Su mirada se posó en su mano izquierda.

La prótesis.

El metal artificial reflejaba la luz del comedor con frialdad. Un recordatorio constante de lo que había sido… y de lo que seguía siendo.

—Te estás culpando otra vez —dijo una voz suave.

Koyanskaya se había levantado. Caminó hasta él y, sin pedir permiso, se inclinó para dejar un beso ligero en su mejilla. Luego lo rodeó con los brazos, apoyando la cabeza en su hombro.

—Solo dale tiempo al chico —murmuró—. Tn es orgulloso, pero no es tonto. Se calmará.

Vash no respondió de inmediato.

Ella se separó apenas, con una sonrisa ladeada, más traviesa.

—Y si no… —sus ojos brillaron— siempre podemos darle hermanitos.

—No. —La respuesta fue inmediata.

Koyanskaya frunció el ceño.

—Tsk… ya sabía que dirías eso.

—Conoces el trato —dijo Vash, sin mirarla—. Nada de hijos legítimos.

Ella chasqueó la lengua, claramente molesta.

—Sí, sí… —gruñó—. Porque tú tienes un linaje absurdamente peligroso y yo soy una demi-servant clase Extranjera. Nuestros hijos serían monstruos en un mundo como este.

Se apartó y volvió a sentarse, cruzando los brazos.

—Aun así —añadió—, podríamos irnos. Arreglar las cavidades, desaparecer de Nueva Eridu, empezar en otro lugar. Ser felices.

Vash soltó una risa baja, sin humor.

—No lo entiendes.

La miró entonces, con una expresión cansada pero sincera.

—Esto —dijo, señalando el penthouse, la ciudad, incluso la discusión de hacía unos minutos—. Este momento… esta vida imperfecta.

Suspiró.

—Es lo más cerca que he estado de ser feliz.

Koyanskaya no dijo nada. Sus orejas bajaron un poco.

Vash se enderezó y tomó su abrigo.

—Tengo que irme. Debo revisar el proyecto de ayuda caritativa para ex agentes del escuadrón. Y lo de los tutores cuidadores…

No terminó la frase.

Un pie descalzo presionó su muslo, empujándolo de vuelta a la silla.

—Ah, no —dijo ella con una sonrisa peligrosa.

Vash parpadeó.

Koyanskaya ya estaba sentada sobre la mesa, frente a él. Sus ojos dorados brillaban con intensidad, y su cola se movía lentamente detrás de ella. Se pasó la lengua por los labios, despacio.

—No te vas a ir tan rápido.

Vash la miró unos segundos… y luego suspiró, derrotado.

—…Lo suponía.

Ella sonrió, satisfecha.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

(advertencia suculencia)

—Bueno, creo que podemos tomarnos nuestro tiempo. No es que vayas a hacerle daño a nadie, ¿verdad? —Su ​​pregunta provocó su peligrosa sonrisa burlona.

—No lo sé, Querido, te tengo en una situación muy vulnerable ahora mismo. —Se mueve rápidamente, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Vash y atrayéndolo tan cerca que podía sentir su aliento caliente—. Puede que haga algo que no te guste.- El Amante sonrió con sorna.

-¿Quién dijo que no me gustaría?- Su respuesta hizo que Koyanskaya soltara una risita de alegría mientras ambos se inclinaban más cerca y apretaban sus labios.

Los labios de Koyan eran deliciosos, suaves e irresistiblemente cálidos. El aroma de su perfume, una mezcla de lavanda y un toque cítrico, llenaba la nariz de Vash, despertándolo mientras la rodeaba con los brazos y se acercaba a ella lo más posible. Lentamente, cerraron los ojos mientras saboreaban el momento.

Lentamente, ambos se marchan hacia el gran sofa de la sala, su beso se vuelve mucho más íntimo cuando Koyanskaya invadió la boca de Vash, pero él aceptó felizmente la sensación extraña mientras hacía todo lo posible por corresponder a sus esfuerzos, sus lenguas se enredaron hasta que Vash finalmente se quedó sin aire, de mala gana se apartó de la mujer astuta y comenzó a recuperar el aliento.

Vash miró fijamente a la mujer que estaba debajo de él, notando una diferencia que no había notado antes: sus ojos habían pasado de un dorado oscuro a un amarillo más brillante; casi parecían brillar. Su atención se desvió de sus ojos cuando ella extendió la mano y comenzó a acariciarle la mejilla, aún con una sonrisa burlona mientras miraba a su amante.

-Tienes un gusto muy raro, Amante…-, dice con una risita. -Una mujer como yo te arruinará, ¿sabes?-. Él ríe a su vez.

-¿Y si quisiera que me arruinaras, no es que mi vida no haya sufrido?- Su sonrisa se ensancha exponencialmente ante su respuesta, se aparta de él y lo obliga a sentarse, y justo después se deja caer en su regazo.

-Entonces Servicios NFF te arruinará hasta la eternidad.- Ella frota su trasero contra la pelvis de Vash, sintiendo constantemente el crecimiento de exactamente lo que estaba buscando, no lo llamó aquí solo para hablar después de todo.

Cada movimiento de sus caderas provocaba un gemido delicioso que salía de los labios del Querido, excitando aún más a Koyanskaya. Sintió algo duro que la pinchaba y Koyanskaya disfrutó muchísimo de la sensación. Se apartó lo suficiente como para ver cómo Vash se armaba en sus pantalones.

Suavemente, movió el dedo contra la punta, sintiendo su calor y firmeza a través de la tela de sus pantalones negros. Su tacto lo endureció aún más, tanto que pudo atravesar la tela.

Pero ella no quería ver sólo el contorno.

Koyanskaya se levantó de su regazo y agarró el dobladillo de sus pantalones, bajándolos junto con su ropa interior con facilidad, a pesar de que Vash llevaba cinturón. Su sonrisa burlona no se desvaneció, pero se intensificó aún más al fijar la mirada en la polla de su amante otra vez. Envolvió su mano alrededor de su miembro y comenzó a acariciarlo lentamente de arriba abajo, saboreando la sensación de su hombría.

Vash gimió de placer al sentir las suaves manos de Koyan contra su piel. De vez en cuando, la tela de su manga también rozaba contra él, aumentando la sensación. Iba a una lentitud agonizante, asegurándose de que sintiera hasta el más mínimo movimiento de su mano, y se sentía muy complacida cada vez que sentía su pene palpitar de placer.

Ella volvió la cabeza hacia su rostro, presionando sus labios contra los suyos en cuanto sus ojos se encontraron. Empezó a acelerar las embestidas, haciéndole gemir en su boca mientras obligaba a su lengua a volver a entrar en la suya. Las sensaciones que Vash sentía lo dejaron en blanco; la combinación de la lengua de Koyan, sus manos, las sábanas bajo él, era pura felicidad.

Pero esa dicha fue arrebatada muy rápidamente cuando su compañera detuvo sus movimientos y se apartó de él, rió entre dientes ante su cara de decepción, puso su dedo sobre su labio para detener su protesta entrante.

—No te preocupes, querido mikon~, te sentirás aún mejor ahora mismo… —Mira su polla y baja la cabeza—. Ahora mismo. —Abre bien la boca y envuelve su punta con los labios, saboreándola antes de sumergir la cabeza y tomarlo en toda su longitud.

Vash gimió de placer cuando sintió las cámaras húmedas de la boca de Koyan envolver por completo su polla, el calor de una mujer chupando su polla es algo con lo que no estaba familiarizado, pero ahora que lo estaba experimentando no pudo evitar maldecir a su antiguo yo por no buscarlo antes, pero tendría que pensar en eso más tarde, cuando su astuta mujer comenzó a moverse.

Menos cautelosa con la velocidad, Koyan cerró los ojos y comenzó a mover la cabeza de arriba abajo, usando la lengua para lamer la parte inferior de su miembro, deleitándose con los gemidos de placer que Vash dejaba escapar. Su sabor era embriagador para ella; la mezcla de su sudor y quizás un toque de gel de ducha la hacía desear más y más mientras dejaba cada centímetro de su pene cubierto de saliva.

Mientras seguía chupando, Vash se sintió atraída por una parte de la cabeza de Koyanskaya. Entre respiraciones rápidas, el Querido le puso la mano en una oreja y la apretó ligeramente, provocándole un grito, amortiguado por la polla en su boca, que la obligó a detenerse. Rápidamente se separó de él y lo miró a los ojos, con las mejillas sonrojadas y un pequeño puchero en el rostro.

—¡V-vaaaash! Tengo los oídos sensibles, no debería hacer eso cuando estoy tan absorto en… estas actividades. ¿Entendido? —Vash se sonrojó al encontrar su rostro muy lindo.

—Je, está bien. —Él asintió para reafirmar su petición y una vez que ella se calmó lo suficiente, su boca volvió a trabajar mientras se sumergía de nuevo, tomando toda su longitud hasta su garganta.

La breve pausa entre sesiones frenó un poco la explosión de Vash, pero Koyanskaya se aseguró de duplicar sus esfuerzos para compensarlo, y en unos segundos ya estaba al borde, y su compañera podía notarlo, y quería probarlo todo.

Llegó hasta la punta y empezó a lamerle toda la cabeza, asegurándose de llegar también a su entrada. -¡Koyan! ¡Estoy-!- Todo aquello fue demasiado para Vash y, con un último gemido de placer, le puso la mano sobre la cabeza, asegurándose de no tocarle las orejas, y la empujó hasta su pelvis. En cuanto su nariz rozó su vello púbico, descargó su semen en su garganta.

Una enorme descarga de semen se derramó por el gaznate de la ex Bestia, y ella se aseguró de tragar cada gota, sin desperdiciar su preciado maná. Su orgasmo se prolongó durante lo que pareció una eternidad, liberando una cantidad ingente de semen que haría a cualquier hombre común agachar la cabeza avergonzado. Incluso como sirvienta, a Koyanskaya le costaba tragarlo todo.

Pero finalmente ella luchó y llegó al final, mientras su flujo de semen comenzó a disminuir y una vez que cesó por completo, finalmente pudo levantar la cabeza, asegurándose de limpiar cualquier maná restante que pudiera haber estado en su eje cuando finalmente llegó a la cabeza, obteniendo el último trozo de semen de su uretra antes de dejarlo ir con un estallido.

Lentamente abrió los ojos y le sonrió con suficiencia a Vash, con la mano aún firmemente sobre su miembro. Lentamente, comenzó a acariciarlo de nuevo.

-Eso estuvo delicioso Amante.- Dice ella lamiéndose los labios para quitarse el semen extra.

Vash miró a su sirvienta; su rostro estaba rojo y sus ojos ligeramente vidriosos mientras lo observaba. Siempre la había encontrado sexy, pero ahora lo era más que nunca. Rápidamente la agarró de los brazos y la empujó hacia abajo, sus manos se dirigieron hacia sus pechos en cuanto su espalda tocó la tela.

Los pechos de Koyan eran grandes, y Vash no pudo evitar mirarlos un par de veces, pero las ex Bestia lo atrapaban y se burlaban de él por ello. Pero ahora él estaba desatando todo lo que quería sobre ella; usó ambas manos para agarrar sus montículos y los apretó con todas sus fuerzas, liberando todos los deseos reprimidos que contenía.

-Ooh, Amante…-, gimió Koyan de placer. -Me encanta tu lado dominante-, susurró mientras se bajaba la parte superior del vestido indio, obligando a Vash a apartar las manos y dejando al descubierto sus pechos desnudos en todo su esplendor.

-¿Sin sostén?- Vash rió entre dientes y volvió a colocar sus manos en sus posiciones anteriores, esta vez usando su pulgar para rodear su pezón mientras manoseaba los pechos de su compañera, exhalando placer cada vez que su pulgar cruzaba la punta de su pezón.

—Estaba… —dejó escapar un gemido gutural—…anticipando algo así. Así que me preparé en consecuencia.

—Qué lasciva —dice, pellizcándole los pezones y sacándole un grito de euforia—. Tendré que castigar a esta zorrita traviesa.

-Conejito.- Corrigió ella.

Una vez que se hartó de manosear, apartó la cara del valle del pecho y acercó los labios al pezón de Koyan, tomándolo en la boca y succionándolo como un bebé. Su lengua rodeó su areola, igual que ella antes, sin dejar ningún rincón sin tocar con su saliva. Y ella lo apreció tanto como él, quizás incluso más.

Sus gemidos solo lo incitaban a más, obligándolo a cambiar de pecho, cubriendo el desatendido con tanto amor como el otro. Pero, para asegurarse de que el otro no se sintiera solo, le pellizcó el otro pezón entre los dedos, lo que hacía que su compañera, debajo de él, se retorciera de placer mientras lo acercaba aún más, si es que eso era posible.

Cuanto más lamía, más sentía Koyan que se mojaba allí abajo, tanto que se estaba volviendo insoportable, y Vash no era ciego a esto, su mano libre fue entre sus piernas, frotando su dedo índice contra él para sentir qué tan mojada la estaba poniendo, y se sorprendió bastante cuando sintió que la mitad inferior de su vestido estaba absolutamente empapada .

Otro aullido de placer salió de la sensual mujer cuando él empezó a frotar su coño a través de la tela de su vestido. El doble ataque en todas sus zonas sensibles fue demasiado para ella. Vash metió el dedo en medio de la mayor mancha de humedad y eso hizo que todo se derrumbara.

Incluso con lo superficial que estaba su dedo, podía sentir sus paredes vaginales apretándose alrededor de su dígito, se separó de su pecho y miró a su compañera, sonrió con orgullo cuando vio que su cabeza se había echado hacia atrás en euforia y sus ojos se habían puesto en blanco.

Al mirar hacia abajo, el temblor de sus piernas lo enorgulleció aún más. Quería continuar, pero su compañera aún se recuperaba del intenso orgasmo que le había provocado. Así que decidió al menos prepararse para la siguiente ronda: agarró la parte inferior del vestido y lo bajó. Koyanskaya la ayudó, levantándole las piernas y quitándose lo último de los pies.

-¿Y sin bragas?- Vash miró su sexo expuesto, notando la humedad mucho más claramente. Al ver que Koyan se había recuperado más o menos, frotó su entrada de arriba a abajo, maravillándose del calor que emanaba y disfrutando de los suaves gemidos de su dueña.

-Claro…-, dice entre gemidos. -¡Solo por AHHHHH~! Tú…-. Sin querer hacerla esperar más, Vash introduce su dedo en ella, forzando a Koyan a emitir un gemido gutural. Al instante, su dedo se constreñió con una opresión cálida y húmeda de la que no se cansaba, tanto que en pocos segundos ya había introducido dos dedos más.

Koyanskaya chilló de éxtasis al sentir los dígitos entrar en ella, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas por el puro placer que su amante le estaba dando, lo hizo mirarla a los ojos y presionó sus labios contra los de él, Vash correspondió casi de inmediato, esta vez forzó su lengua dentro de su boca y ella felizmente lo recibió.

El Amante comenzó a mover los dedos de un lado a otro, disfrutando de la cálida sensación de Koyanskaya envolviéndolos, literalmente. Cada vez que su dedo medio penetraba a fondo, tocaba un punto sensible en la sensual mujer, haciéndola gemir en su boca.

Iba lento, tan molesto. Koyanskaya se estaba impacientando; sabía que le había hecho lo mismo hacía un rato, pero no debería verse obligada a soportar el mismo trato porque, bueno… ¡es Koyanskaya! Se apartó del beso con Vash y movió la mano para detener sus movimientos dentro de ella.

—Vash, te quiero dentro de mí. —Se estremece de placer al sentir que se aparta de su triple ataque con los dedos—. Ahora.P-por favor. —Se abre de piernas y le dedica una sonrisa insinuante.

-Estás impaciente, ¿no?- Él la provoca y alinea su polla con su entrada.

-Sabes que lo estoy ahhhh~…- Sus gemidos interrumpieron su frase mientras él empujaba su miembro dentro de ella. Una cálida sensación los envolvió a ambos mientras Vash comenzaba a penetrarlo más profundamente, hasta que estuvo completamente dentro.

-Koyan, te sientes tan bien…-, susurra Vash al sentir las cálidas y húmedas paredes de Koyanskaya contraerse a su alrededor. Quería quedarse así para siempre, envuelto en la dicha con su sirviente favorita, pero otra parte de él quería moverse, continuar este viaje con ella.

Lentamente, comenzó a empujar hacia atrás, pero parecía que Koyan no quería dejarlo ir ya que enfrentó mucha resistencia al retroceder, y también Koyan envolvió sus brazos alrededor de él nuevamente y empujó su rostro dentro de sus pechos, pero a pesar de eso pudo llegar hasta la punta, pero luego empujó todo el camino hacia adentro, haciendo que su compañera aullara de placer mientras continuaba el proceso sin piedad.

Una y otra vez embistió a la sensual mujer, y cada vez que la forzaba, sentía cómo se apretaba de nuevo a su alrededor, como si aún fuera virgen. Podía oír cómo se aceleraba su corazón al mantener su cabeza entre sus pechos. Claro que Vash quería sentir más placer, pero cuantos más ruidos oía de Koyan, más deseaba que se sintiera aún mejor.

Él movió su cabeza hacia arriba, y de mala gana Koyanskaya apartó sus manos para que él pudiera levantarse y tan pronto como pudo ver su rostro, estrelló sus labios contra los de ella nuevamente, sus manos se lanzaron a sus pechos mientras iba por un asalto de tripa nuevamente, su pasión fue reflejada con mucho entusiasmo, con su compañera envolviendo su lengua luchando con la suya, pero fue derrotada muy rápidamente cada vez que Vash pellizcaba o manoseaba sus pechos.

Sus embestidas solo aumentaron en velocidad y cantidad, los sonidos de la carne golpeando y los gemidos de placer se armonizaban para crear un ritmo que haría sonrojar incluso a la persona más degenerada al escucharlo.

Vash sentía que se acercaba al límite; no duraría mucho más, sobre todo con lo fuerte que Koyanskaya lo agarraba. Su compañera también lo notaba: su pene palpitaba mucho más que antes y estaba más que lista para recibir su semen. Se separaron para que Vash pudiera recuperar el aliento.

-Koyan…-, dice con necesidad entre jadeos. -Estoy cerca…-

—Ahhhhh ahhhhh ahhhh Lo sé… ahhhhh ahhhh dentro —susurra—. Córrete dentro de mí… dame ese precioso maná tuyo.

El ewigkeit del corazon de Vash comenzaba a fluir. Azul mezclando con la sangre y volviendo esteril cualquier nacimiento.

Esa señal fue más que suficiente para que ambos llegaran al límite, sus embestidas aumentaron en fuerza y ​​sintió que sus paredes se apretaban a su alrededor más que nunca, era demasiado para el Querido y con una última embestida fuerte se empujó hasta la base y explotó dentro de su mujer.

Los ojos de Koyanskaya se pusieron en blanco de placer cuando sintió el cálido semen inundar su útero, si no fuera una sirvienta definitivamente habría quedado embarazada con el gran volumen de semen invadiendo su interior, su flujo parecía interminable y ella simplemente no podía tener suficiente de él, Vash sintió que sus brazos se apretaban a su alrededor mientras saboreaba el placer que su Querido le estaba dando.

–Aghghgh ahhhhh N-encesito maaaaaas transferencia de maná, Amante~-

-¿Quieres continuar?-El detuvo el movimiento de su cuerpo. Sentía las manos de Kazanskaya recorrido su espalda, una tan herida que parecía un mosaico de guerra.

-No te hagas el tímido conmigo, sabes perfectamente lo que esto significa. Quiero mas transferencia de maná y no acepto un no por respuesta~.Me tuviste sin sexo durante semanas. Una sola carga no sera suficiente para compensarme.

Ella lo agarró, tirándolo y empujándolo hacia ella. Estaba ahora sobre su regazo antes de que él pudiera protestar, rodeándolo con los brazos. Lentamente, levantó las manos, sujetándolo por la cabeza mientras lo miraba fijamente a los ojos. -Siéntate y relájate, Amante, tu conejito innovador se encargará de ello~-.

Ella lo atrajo hacia otro beso, prácticamente metiéndole la lengua en la boca. Él abrió los ojos de par en par por la sorpresa, pero terminó derritiéndose, aferrándose a sus costados con las manos. Ella gimió en su boca, frotándose contra su regazo. La diosa de cabello rosa lo dominaba por completo. Apenas lo dejaba respirar, sus pulmones rogaban por oxígeno mientras ella seguía besándolo.

Koyanskaya se apartó un segundo, permitiéndole respirar hondo antes de volver a besarlo. Le costaba seguir su ritmo; la mujer le chupaba y tiraba de los labios, mientras su lengua luchaba con la suya por el dominio, una batalla que él claramente estaba perdiendo. Su erección presionaba dentro de su pelvis, ya palpitando por lo mucho que se frotaba contra su regazo.

La mujer terminó el beso, mirándolo a los ojos mientras apretaba su frente contra la suya, jadeando levemente. -¿Cómo estuvo eso, V-a-s-h? ¿Te dejé sin aliento?-

-Ahuh.- Fue todo lo que Vash pudo decir.

-Bien~ Eso no es lo único que te robaré esta mañana~-, respondió ella, con esa sonrisa traviesa en su rostro.

-Espero que tengas mucho mas maná almacenado en tus bolas, Amante, porque voy a drenarlas de todo~-

Ella jadeó levemente al bajar sobre su erección de nuevo, y el hadou gimió levemente al sentir su apretada humedad rodeándolo. En cuestión de segundos, la penetró por completo, y antes de que él pudiera reaccionar, ya estaba rebotando sobre su pene.

Koyanskaya le puso una mano en el pecho mientras ella aumentaba la velocidad, moviendo las caderas con cada embestida. Él apretó los dientes, jadeando un poco al responder a sus embestidas con las suyas. Contempló sus genitales unidos, fascinado al ver su propia erección separando sus labios sonrojados. Koyanskaya se estremeció un poco, con la lengua fuera de la boca, gimiendo con fuerza con cada azote.

-Jaja… hgn… ja~ ¡Qué rico está su polla!~- , pensó, apretando los ojos con fuerza. Sintió que Vash se movía un poco, deteniéndose un instante al incorporarse. Se sentó a horcajadas sobre su cintura, aferrándose a su gordo trasero mientras la ayudaba a rebotar. Ella lo rodeó con los brazos y él la abrazó con fuerza, besándola en los labios, con sus lenguas forcejeando.

-Mmm… ¡Joder, está tan apretada! ¡Y sus labios también saben de maravilla!-, pensó. La pareja aminoró el paso, jadeando un poco mientras se perdían en el beso. Él sentía palpitar dentro de su coño; estaba a punto de estallar.

Con la fuerza del mismísimo Heracles, logró contenerse. Koyanskaya se separó de él, mirándolo fijamente a los ojos un instante, sonriéndole. -¿Quieres tomarme por detrás?-

-Sí-, dijo con entusiasmo. Ella se levantó de su cintura, deteniéndose para chuparle la polla un par de veces, limpiándose los fluidos. Se arrodilló frente a él, meneando un poco el trasero, con una mirada incitante en el rostro.

-Adelante, Querido~ Mi coño es todo tuyo~-, respondió ella con un guiño. Él actuó casi en piloto automático mientras se alineaba, agarrándola por la cintura y comenzando a embestirla. Echó la cabeza hacia atrás, clavándole las uñas en la carne mientras la follaba por detrás.

Los gemidos de Koyanskaya llenaron la habitación rápidamente. Sus manos palparon cada centímetro de su suave piel, dándole un fuerte azote en el trasero que la hizo gritar de placer. Lo repitió una y otra vez hasta que sus mejillas se tiñeron de rojo con las huellas de sus manos. Después de un rato, la giró, manteniéndola abierta de piernas mientras la penetraba con todas sus fuerzas.

Estaba hipnotizado por ella; la diosa de cabello rosa lucía absolutamente hermosa. Sus mejillas sonrojadas y sus pechos temblorosos eran absolutamente impresionantes. Se inclinó para agarrar una, dándole la oportunidad de rodear su cintura con las piernas, atrapándolo en su cálida humedad. Apretó los dientes, con el corazón latiendo a mil por hora mientras le martillaba el coño.

Vash sintió que empezaba a resbalarse lentamente, apretando los dientes con fuerza. -¡Aghghg! ¡Koyanskaya, estoy a punto de correrme!-

-Dámelo, todo otra vez~ Lléname hasta el borde~-

Aguantó otro medio minuto antes de correrse, gimiendo con fuerza mientras vaciaba sus testículos en sus profundidades. Koyanskaya gritó al correrse también, temblando mientras él la llenaba de su semen. Podía sentir su maná recorriendo su cuerpo; sus ojos brillaban intensamente al incorporarse.

-Necesito más~-

Ella lo abrazó con fuerza mientras caían al suelo. Su pene aún estaba duro cuando ella empezó a rebotar sobre él, impulsada por el deseo. Vash solo podía observar, con la respiración entrecortada, su pene aún sensible por el orgasmo anterior.

—¡Hgn… Amante! Tienes un maná tan delicioso que solo necesito un poco más. Disfrútame —dijo, permitiéndole finalmente respirar después de un momento—. ¿Estás bien, Vash? No vas a morir, ¿O si~?

—Solo, dame un segundo —dijo. Lamentablemente, olvidó con quién estaba tratando, porque en cuanto recuperó el aliento, Koyanskaya volvió a la carga. —¡Aaahh…! ¡Todavía estoy sensible, Koyanskaya!

—¡Me da igual, necesito más! —gritó, empujando las caderas con todas sus fuerzas. Podía sentir su polla palpitar de nuevo, esa mirada desesperada en su rostro mientras le clavaba las uñas en el pecho—. ¡Ya casi estoy, Querido, solo un poco más!

Él respondió con entusiasmo a sus embestidas, casi en su punto máximo de nuevo. La abrazó con fuerza al alcanzar finalmente el clímax por tercera vez, gimiendo con fuerza, con todo su cuerpo temblando. Koyanskaya le mordió el hombro, ahogando sus gritos al alcanzar el orgasmo una vez más.

—¡Kghh oblivion! —murmuró, jadeando. Intentó mirar a la mujer que tenía encima, pero era evidente que se había desmayado. Todavía no podía creer lo que había pasado—. Oye, Koyanskaya, tienes que levantarte.

-Mmmm ashhhh… lo shieeeento, Amante, pero quiero quedarme aquí mismo~-

-¿Qué pasa si Tn viene a buscarnos?-

-¿A quién le importa?-

-¿Podemos al menos tomar una ducha?- preguntó, haciéndola refunfuñar mientras se sentaba y lo miraba fijamente.

-No quiero.

Ella apretó un poco mas su vagina para exprimir otra carga de semen.

Pero nada dura para siempre, y su flujo finalmente disminuyó y se apagó. Koyanskaya se sentía muy llena con la cantidad de semen que él le puso dentro. Lentamente, Vash sacó su pene de su cálido y apretado coño. Su semen brotó de ella en cuanto nada lo contuvo.

Tras recuperar el aliento, Vash se desplomó hacia adelante, aterrizando de bruces sobre el pecho de Koyanskaya. Una cálida sonrisa se dibujó en su rostro al sentir su rostro sobre el suyo. Empezó a acariciarle el cabello con la mano que no rodeaba su cuello. La cálida piel de Koyan y la forma en que le acariciaba el cabello estaban siendo demasiado para el exhausto Amante; había gastado la mayor parte de su energía en darle maná a su demi-sirviente, así que, con una última mirada a su compañero, cerró los ojos y se dejó llevar por el agotamiento.

Koyanskaya sonrió al ver a su hombre dormirse en sus brazos. Sintió una extraña sensación en el pecho en ese momento, similar a la que experimenta al cerrar un negocio muy lucrativo, pero algo… un poco más sentimental. Cerró los ojos también.

—Buenas noches, querido —le susurra con ternura—. Te amo. -A pesar de todo el maná que él le dio, se quedó profundamente dormida, abrazándolo.

Era raro dormir por la mañana, pero nadie iba a decirle eso a una ex bestia.

(Fin de suculencia)

.

.

.

.

.

.

.

.

Bueno, nadie iba a entrar al penthouse por un buen rato; aquel era un momento reservado solo para dos amantes.

.

Muy lejos de ahí, Tn caminaba por las calles de Nueva Eridu con los audífonos puestos, el sonido amortiguando el murmullo constante de la ciudad mientras se dirigía al distrito donde estaba Random Play.

No le tomó mucho tiempo avanzar entre las avenidas iluminadas por neones. Mientras caminaba, pensaba.

Belle…

Había sido agradable. Demasiado, incluso. La última vez que salieron a comer la había disfrutado más de lo que esperaba. Sonrió levemente al recordarlo, pero el gesto se apagó al pensar en la discusión de esa mañana.

—…No debí decirlo así —murmuró para sí.

No quería ser tan grosero con Vash. El hombre —o lo que fuera— siempre se veía joven, demasiado joven para alguien cuya edad era un misterio. Aun así, Tn sabía que había hecho lo mejor que podía. Nunca le faltó nada: techo, dinero, seguridad.

Eso es cierto.

Koyanskaya, en cambio, era otra historia.

—Difícil… es quedarse corto —susurró.

La mujer se burlaba de casi todo y de todos. Dura con la educación, seductora por naturaleza, con un espíritu claramente malicioso. Tn soltó una pequeña risa nasal.

—Bueno… —pensó—, si de verdad es una thiren zorro, supongo que así son.

Siguió su camino, esquivando a algunos transeúntes y observando a los bangboos que realizaban sus labores: cargando cajas, limpiando calles, proyectando anuncios. La ciudad seguía viva, indiferente a sus pensamientos.

Cuando Random Play ya estaba a la vista, sacó su teléfono y envió un mensaje rápido.

Tn: Llego en unos minutos.

La respuesta no tardó ni cinco segundos.

Belle: LISTA 😤🎶

Apúrate

7w7

Luego llegaron más mensajes. Emojis. Demasiados emojis. Y, para rematar, un par de selfies: Belle sonriendo, otra haciendo una mueca juguetona, una más con el instrumento al fondo.

Tn negó despacio, riendo entre dientes.

—Esta chica… —murmuró, guardando el móvil.

Revisó el bolsillo interior de su chaqueta y abrió la app de su tarjeta. El saldo seguía intacto. Más de lo que esperaba.

—Huh… —arqueó una ceja—. Supongo que Vash habló con Koyanskaya.

O tal vez la mujer simplemente se había cansado de castigarlo. Con ella, nunca se sabía.

Tn volvió a colocarse bien los audífonos, respiró hondo y dio los últimos pasos hacia Random Play, sin saber que, mientras él avanzaba con calma, dos historias muy distintas comenzaban a converger una vez más.

.

.

Belle había enviado la última selfie a Tn y se rió en voz baja.

—Mentira… sí lo estoy esperando —murmuró, negando con la cabeza.

Estaba en la sección principal de Random Play, donde las estanterías repletas de películas formaban pasillos estrechos y algo desordenados. En el mostrador, el pequeño bangboo hacía ruidos mecánicos mientras intentaba organizar unos pedazos de cinta; a veces se trababa, otras giraba sobre sí mismo sin sentido. Usualmente lo usaban para ayudar en la tienda… o para enviarlo a misiones simples dentro de las cavidades.

—Oye, despacio —le dijo Belle con una sonrisa—. Nadie te está persiguiendo.

Comenzó a pasearse entre las estanterías, pasando el dedo por los lomos de las cajas. Según lo que recordaba, pronto tendrían que aceptar un encargo para conseguir más películas, y eso significaba que podría elegir algunas nuevas. La idea le levantó un poco el ánimo.

De pronto se detuvo.

—¿Eh…?

Dos títulos llamaron su atención.

“El color que cayó del cielo.”

“Vive Memor Mortis.”

Frunció ligeramente el ceño.

—No me suenan de nada… —susurró, inclinando la cabeza.

Giró una de las cajas, leyendo la contraportada con curiosidad, pero no terminó de entender de qué iban. Un escalofrío leve le recorrió la espalda, aunque no supo por qué. Tras unos segundos, dejó ambas películas en su lugar y siguió caminando.

Sin darse cuenta, acabó entrando en la sección de cine para adultos.

Belle parpadeó… y un leve sonrojo cruzó su rostro.

—Ah… —tosió suavemente—. Bueno, no me miren así.

Cruzó los brazos, como si alguien pudiera verla.

—Además… algunas tenían arte. Mucho más de lo que uno pensaría.

Una sonrisa pequeña y nostálgica apareció en su rostro al recordar viejos tiempos: gestos copiados, frases susurradas a modo de broma, escenas recreadas solo para reírse cuando estaba prófuga con Tn.

Se lamio los labios, definitivamente disfruto del sexo que tuvo con el, disfruto a lo maximo ser la primera antes que esa zorra de shifu.

No había durado más de un año… o quizá sí. El tiempo se había vuelto confuso en aquel entonces.

—Fue divertido~… —murmuró, bajando la mirada.

Un ruido seco la sacó de sus pensamientos.

—¡Eh!

El pequeño bangboo había intentado moverse solo y terminó chocando contra la puerta, emitiendo unos chillidos agudos mientras patinaba torpemente en el suelo.

—Awww, Cosita, ¿estás bien? —dijo Belle de inmediato.

Se agachó y lo levantó con cuidado, abrazándolo contra su pecho. El bangboo seguía emitiendo ruiditos nerviosos.

—Shh, shh… tranquilo —le acarició la cabeza metálica—. Está bien, está bien.

El bangboo se calmó poco a poco.

Belle lo dejó de nuevo en el suelo, asegurándose de que estuviera estable, y luego miró hacia la entrada de la tienda. Sus labios se curvaron en una sonrisa expectante.

—Debería estar por llegar… —susurró.

Y esta vez, sí lo estaba esperando.

.

.

Tn entró a Random Play y lo primero que vio fue a Belle, de pie cerca de la entrada, sonriendo como si lo hubiera estado esperando desde hace horas.

—Llegaste —dijo ella, levantando un poco la mano—. ¿Listo para la práctica?

Tn asintió con la cabeza, pero no avanzó de inmediato.

—Sí… pero antes quería hablarte de algo.

Belle parpadeó, ladeando la cabeza.

—¿Hablar? ¿De música?

—No exactamente.

Tn se aclaró la garganta, buscando las palabras adecuadas. No era bueno explicando cosas largas, y menos cuando sabía que lo que iba a decir sonaba… raro.

—He estado pensando —empezó—. Sobre la empresa. Ocean Industries.

Belle frunció ligeramente el ceño.

—¿Ocean…? —hizo una pausa—. Espera, ¿eso no era lo de seguridad cibernética, ayuda comunitaria y cosas raras de corporaciones gigantes?

—Sí —respondió él—. Y un poco de muchas cosas más.

Belle cruzó los brazos, intrigada.

—Ajá… ¿y qué tiene que ver eso conmigo?

Tn desvió la mirada un segundo.

—Koyanskaya ha estado insistiendo en que haga algo “útil” con mi vida —murmuró, usando los dedos para acomodar su chaqueta—. Y pensé que… tal vez podría crear un departamento nuevo dentro de la empresa.

—¿Un departamento? —repitió Belle—. ¿De qué?

—De música. O algo relacionado.

Belle se quedó en silencio.

—…¿Eh?

Tn levantó una mano rápidamente, como intentando detener la avalancha de preguntas que veía venir.

—Escucha. Ocean Industries tiene recursos de sobra. Plataformas, contratos, protección legal… Si se crea un departamento cultural o musical, podría contratarte oficialmente.

Belle abrió un poco los ojos.

—¿Contratarme?

—Sí. Así no solo ganarías más dinero —continuó—, sino que por conexión directa con la empresa… no tendrías tantos problemas. Ni con encargos raros, ni con seguridad pública.

Mientras hablaba, Tn miró de reojo al techo. Una viga vieja crujió ligeramente.

—Además… —añadió— esa cosa parece que se va a caer cualquier día.

Belle suspiró, pasándose una mano por el cabello.

—Suena… demasiado bien —admitió—. Demasiado, incluso.

Se quedó pensando unos segundos, caminando lentamente hacia el mostrador. Su corazón latía un poco más rápido de lo normal. La idea era tentadora. Muy tentadora.

—No es que no me guste —dijo al fin—. De hecho, suena increíble. Pero… Ocean Industries es una corporación enorme, Tn. Meterme ahí podría traer problemas. Para ti y para mí.

Tn la miró.

—Lo sé.

Belle levantó la vista hacia él.

—¿Y qué clase de departamento sería exactamente? —preguntó—. Porque si hablamos de música… sí, tengo experiencia, pero no soy una idol famosa ni nada por el estilo.

—No tiene que ser eso —respondió Tn—. Podría ser producción musical, restauración de audio antiguo, bandas independientes, formación… lo que tú sepas hacer.

Belle sonrió débilmente.

—Suena como una excusa muy elaborada para no dejar de verme.

Tn no lo negó.

—Tal vez lo sea.

El silencio se instaló entre ambos, pero no era incómodo. Belle bajó la mirada, pensativa.

—Mi corazón dice que sí —murmuró—. Mi cabeza dice que tenga cuidado.

Levantó los ojos y lo miró directamente.

—¿Tú qué quieres de verdad, Tn?

Él dudó apenas un segundo.

—Seguir viéndote —respondió con honestidad—. Y si tengo que trabajar en la empresa… quiero una forma de que tú estés ahí también.

Belle respiró hondo.

—Eres un tonto. —dijo, medio en broma, medio en serio.

Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

—Déjame pensarlo —añadió—. Pero… no digas que no lo estoy considerando.

El pequeño bangboo emitió un pitido alegre desde el mostrador.

—Supongo que eso cuenta como un “tal vez” —dijo Tn.

—Cuenta como un “no me presiones” —respondió Belle, riendo—. Ahora ven. Si vamos a hablar de música corporativa, al menos practiquemos primero.

Y por primera vez desde que entró, Tn sintió que quizá… estaba encontrando una forma de unir dos mundos que nunca pensó compatibles.

.

Ambos se sentaron frente a frente, con las guitarras aún apoyadas cerca. Belle estiró un poco los brazos, como preparándose mentalmente, y lo miró con curiosidad.

—Entonces —dijo, inclinando la cabeza—, ¿seguimos con rock o quieres probar algo diferente?

Tn se quedó pensando unos segundos.

—Rock está bien… pero —añadió— tú sabes tocar piano, ¿no?

Belle parpadeó.

—Sí, claro, pero aquí no hay uno.

—Eso no es problema.

Antes de que ella pudiera responder, Tn ya había sacado su teléfono. Sus dedos se movieron con rapidez por la pantalla mientras buscaba modelos, marcas, comparativas. Belle lo observaba en silencio, cada vez más confundida.

—Te compraré un piano —dijo con total naturalidad—. Lo mandamos a mi penthouse. Hay espacio de sobra.

Belle abrió la boca.

—Tn, espera, yo—

—Está bien —la interrumpió con suavidad.

Se rascó un poco detrás de la cabeza, gesto raro en él, casi incómodo.

—De verdad… no es por el servicio de pareja ni nada de eso. Te aprecio. —Hizo una breve pausa—. Te considero mi amiga.

Belle lo miró fijamente. Sus ojos brillaron, y un leve rubor apareció en sus mejillas. Por un instante fugaz, la imagen de su antiguo Tn se superpuso con la del chico frente a ella. El mismo nombre. Una calidez parecida.

Sin pensarlo, se inclinó hacia él y le dio un beso rápido en la mejilla, tan cerca del labio que fue imposible no notarlo.

—Eres muy amable —dijo, riendo bajito.

Tn se quedó congelado un segundo. Luego se sonrojó y tosió levemente, apartando la mirada.

—Y-yo… no esperaba eso.

Belle se recostó un poco en su asiento, divertida.

—¿Te puse nervioso?

—Un poco —admitió—. Y eso es raro.

—¿Ah, sí?

—Vash me llevaba a fiestas llenas de modelos —murmuró—. Thirens, humanas, de todo tipo. Nunca me pasó esto.

Belle ladeó la cabeza, observándolo con atención. Algo parecido a celos cruzo por su cabeza, pero el hecho de que ella lo pudiera poner asi. Soluciono esa molestia

—Entonces supongo que soy especial.

Tn no respondió de inmediato. Solo asintió.

—Supongo que sí.

El pequeño bangboo emitió un pitido suave, como si aprobara la escena.

—Bueno —dijo Belle, levantándose—, cuando llegue ese piano, te voy a hacer practicar en serio. Nada de escaparte.

—Lo aceptaré —respondió Tn—. Aunque sea difícil.

Ella sonrió.

—Tranquilo. Te enseñaré con paciencia.

Y mientras retomaban la práctica, ambos sabían que algo estaba cambiando lentamente entre ellos. No era solo música. Tampoco solo compañía. Era una cercanía nueva, frágil… y peligrosa en la forma más dulce posible.

Es casi delirante.

________________________________________________________

……..reportandome al deber…..a belle le quedan algunos capitulos y digamos que le puse mucha esencia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo