Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Waifu yandere(Collection) - Capítulo 59

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Waifu yandere(Collection)
  4. Capítulo 59 - 59 maki zenin part 2 Jjk
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

59: maki zenin part 2 (Jjk) 59: maki zenin part 2 (Jjk) T/N dormía profundamente cuando una punzada seca lo despertó: una patada firme en el costado.

Abrió los ojos con esfuerzo, parpadeando en la penumbra hasta que su mirada se clavó en la figura recortada de Maki frente a él, con el rostro impasible y los brazos cruzados.

—Arriba.

Son las cuatro —murmuró.

El reloj, en efecto, marcaba las 4:00 a.

m.

T/N soltó un suspiro apenas audible y se incorporó con lentitud, sintiendo cómo los músculos le protestaban.

El cuerpo le dolía —cada parte—, pero ya no sabía si era del entrenamiento, la falta de descanso o el simple hecho de existir bajo el régimen de Maki Zenin.

Ella ya se había quitado la camiseta y caminaba con paso firme hacia el baño.

Como de costumbre, T/N aguardó afuera, sentado en el pasillo, con la cabeza gacha mientras escuchaba el correr del agua fría.

Aquella ducha helada era parte del ritual, una forma de despejar la mente, endurecer el cuerpo y, tal vez, anestesiar el alma.

Cuando Maki salió, apenas cubierta por una toalla que dejaba marcas húmedas en el suelo, le hizo un gesto seco.

T/N se levantó, entró al baño y soportó el agua helada que le cortaba el aliento como agujas.

No se quejó.

No se permitió temblar.

A las 5:00 en punto, ya estaban en el campo de entrenamiento.

La rutina era brutal.

Maki no era misericordiosa; cada golpe, cada instrucción, cada crítica venía cargada de exigencia, como si intentara moldear a T/N a fuerza de presión y dolor.

Durante horas, T/N repitió formas, desvió ataques, canalizó la energía positiva mientras sentía cómo su cuerpo se debilitaba lentamente.

A las 9:00 a.

m., estaba cubierto de sudor, con el rostro hinchado y moretones visibles en brazos y costillas.

Se mantenía en pie por pura fuerza de voluntad.

—No estuvo tan mal hoy —murmuró Maki, dándole una palmada seca en la espalda.

Era lo más cercano a un elogio que jamás ofrecía.

Sin darle tiempo a descansar, lo sujetó por el brazo y lo arrastró de nuevo hacia los dormitorios, directa al baño.

No había espacio para treguas: una ducha rápida para limpiar el sudor y la sangre seca.

Maki, como siempre, controló el tiempo bajo el agua.

Diez minutos exactos.

Ni uno más.

Después, se dirigieron al comedor.

T/N se sentó en silencio mientras Maki inspeccionaba la bandeja de comida frente a él.

Sin decir palabra, separó parte de las raciones: menos arroz, sin pan, solo una porción justa de carne y verduras.

—Tienes que mantenerte en forma.

No estamos entrenando para que engordes como Panda —dijo con tono firme, sin rastro de burla.

T/N asintió sin mirarla.

Masticó lentamente.

La comida sabía a cartón húmedo, pero su cuerpo la necesitaba.

Del otro lado del comedor, algunos estudiantes los observaban con recelo.

Nadie decía nada.

Nadie quería ser el blanco de Maki Zenin.

Y T/N… simplemente seguía.

Porque no conocía otra forma de estar cerca de alguien que no fuera a través del dolor.

Porque a veces, en los silencios breves entre golpe y golpe, sentía que ella lo aceptaba.

Y eso, en su mundo, era suficiente.

En el jardín exterior del comedor, donde los rayos del sol apenas atravesaban las ramas de los cerezos, Megumi Fushiguro y Nobara Kugisaki estaban sentados en silencio.

Las sombras bajo sus ojos delataban noches sin dormir, el luto suspendido entre ambos como un velo invisible.

Yuji había muerto durante el Incidente de la Maldición de Grado Especial.Había cuerpo que recuperar, solo una explosión de energía, sangre, y luego…

silencio.

Un vacío que no podía llenarse.

Nobara mantenía los codos sobre las rodillas, la mirada perdida entre las piedras del sendero.

Su voz, cuando habló, sonó apagada.

—Esto apesta.

No debería haber muerto.

No así…

Megumi no respondió.

Apenas movió la cabeza, cargando la culpa y la impotencia como cadenas invisibles.

Dentro del comedor, Maki recogía la bandeja vacía de T/N cuando notó la expresión marchita de Megumi desde la ventana.

Se dirigió a él, con su habitual tono directo—Estás más deprimido que de costumbre, Fushiguro.

¿Qué demonios te pasa?

Desde el fondo, Panda se tensó.

Caminó rápidamente hacia ella, sus enormes patas intentando moverse con cautela, y le susurró con incomodidad—Uno de los de primer año… murió.

Yuji Itadori.

Maki se detuvo en seco.

La bandeja de metal se deslizó de sus dedos y golpeó el suelo con un sonido sordo.

Sus dientes se apretaron con fuerza.

Dio media vuelta con furia y le gritó a Panda—¡¿Y por qué carajos nadie me dijo antes, maldita sea?!

¡¿Qué creen que soy, una extraña?!

Era parte del maldito equipo, ¿no?!

Panda bajó la cabeza, murmurando algo sobre no querer molestarla mientras entrenaba a T/N.

Pero la furia de Maki no era por haber sido excluida, sino por la pérdida, por no poder haber mencionado algo sin tacto.

T/N, que acababa de levantarse con dificultad tras la comida, se acercó lentamente a Megumi y Nobara.

Aunque apenas podía mantener el equilibrio, se inclinó con respeto.

—Lamento mucho lo de Itadori… Sé que no lo conocía bien, pero se notaba que era alguien fuerte.

Y bueno… alguien que ustedes respetaban.

Nobara lo miró de reojo, la ira contenida aún quemándole el pecho.

Pero cuando notó las vendas en el torso de T/N, su mirada suavizó apenas.

Luego miró a Megumi.

—¿Y estos quiénes son?

¿De qué curso?

Megumi desvió la mirada, como si le pesara hablar.

—Ella es Maki Zenin.

Él es T/N.

Y el panda es… bueno, Panda.

Los tres son de tercer año.

Técnicamente, nuestros senpai.

—Ah… ¿en serio?

—Nobara frunció el ceño, visiblemente desconcertada—.

No lo parecen.

Especialmente ese… —dijo, señalando a T/N, que mantenía la cabeza baja.

Antes de que Megumi pudiera corregirla, el timbre de notificación resonó por todo el campus: una reunión general para los alumnos de ambas escuelas de hechicería.

Era oficial.

El evento de intercambio se llevaría a cabo, pese a la tragedia reciente.

Un silencio incómodo cayó sobre todos.

El evento de intercambio —una competencia entre la Escuela de Tokio y la de Kioto— no se cancelaba por muertes.

Nunca lo hacía.

Y ahora, se les pedía pelear, competir… con el eco de Yuji aún flotando en los pasillos.

Maki chasqueó la lengua.

—Justo ahora se les ocurre armar esa farsa de “amistad” y trabajo en equipo… ¿quién diablos organiza esto?

Panda intentó calmarla, pero Maki ya había tomado su lanza de entrenamiento y se marchaba con pasos furiosos hacia el edificio central.

T/N se quedó mirando su figura hasta que desapareció en la esquina.

Luego bajó la mirada.

Sabía que ese evento sería más que una competencia.

Sería una prueba.

Para todos.

Y él… no podía darse el lujo de fallar.

La brisa de la mañana acariciaba el patio de la escuela técnica de hechicería de Tokio.

El cielo estaba despejado, aunque la tensión por el evento de intercambio ya empezaba a sentirse en el aire… hasta que se rompió abruptamente por una voz fuerte y alegre: —¡BUENOS DÍAS, MIS NIÑOS BRILLANTES DE KIOTO!

¡¡SU TÍO GOJO LES TRAJO REGALOS!!

Utahime Iori, que venía caminando al frente del grupo de estudiantes de Kioto, se detuvo en seco.

Su ojo tembló de forma violenta al oír la voz.

—No… no puede ser… —murmuró.

—¿Qué demonios…?

—preguntó Mai Zenin, levantando una ceja.

Desde la entrada principal, Satoru Gojo apareció con su sonrisa ensanchada como si acabara de ganar la lotería, cargando una gran caja color rosa con moño incluido.

—¡Regalos para todos!

—gritó mientras saltaba con alegría.

Aoi Todo, en primera fila, frunció el ceño.

—¿Regalos?

¿Qué clase de idiotez es esta?

Gojo ignoró la pregunta y abrió la caja.

En su interior, una fila organizada de peluches personalizados se encontraba lista para ser repartida.

—¡Tomen, tomen!

¡Un panda con gafas para Kamo!

¡Un delfín con sombrero para Miwa!

¡Un dragón con traje de idol para Mai!

¡Y para Todo… un peluche de Takada-chan edición limitada!

—dijo, guiñándole un ojo.

Todo se quedó congelado.

El silencio fue absoluto… hasta que una lágrima le rodó por la mejilla.

—…Mi alma te respeta, Gojo-sensei… —¡Por supuesto que sí!

—Gojo levantó el pulgar.

Utahime se frotaba la sien, ya al borde de la crisis.

—Satoru… ¿me puedes explicar por qué conviertes un evento formal en un circo?

—¡Ay, Utahime!

No seas tan amargada.

¡La juventud necesita sonreír antes de que empiecen a golpearse hasta perder dientes!

El resto de los estudiantes de Kioto, aunque confundidos, empezaron a aceptar los peluches.

Incluso Noritoshi Kamo, usualmente serio, se quedó mirando el suyo con una mezcla de confusión y resignación.

Miwa abrazó el suyo con entusiasmo, mientras decía: —¡Está tan suave…!

Mai, por otro lado, se limitó a soltar un “ugh” mientras lo metía a su mochila sin cuidado.

Todo ese desmadre, sin embargo, era solo el preludio.

Porque Gojo todavía no abría la segunda caja.

—Y para mis preciosos estudiantes de Tokio… ¡la gran sorpresa final!

Los de Kioto miraban, y Utahime suspiraba con cansancio.

—…Que no sea otra estupidez… Gojo pateó la segunda caja con teatralidad, y la tapa voló.

De su interior, Yuji Itadori emergió con los brazos en alto.

—¡Sorpresa!

El silencio fue absoluto.

El silencio se volvió sepulcral tras el grito de “¡Sorpresa!” cuando Yuji Itadori emergió de la caja que Satoru Gojo cargaba como si fuera un simple truco de salón.

El rostro de Megumi se desfiguró por la sorpresa, Nobara palideció con el tenedor todavía en mano y Panda escupió la bebida que tenía en la boca.

Maki, por su parte, mantuvo una expresión neutra, aunque Tn, de pie a su lado, notó algo distinto.

Su brazo tembló levemente, pero no de dolor físico.

Las venas de su cuello se marcaban, como si su cuerpo contuviera una rabia densa y latente.

La mandíbula de Maki se apretaba tanto que parecía que sus dientes chirriarían.

Tn tragó saliva, sabiendo bien lo que eso significaba: Maki estaba al borde de una explosión.

—¿Qué…?

—murmuró Megumi, dando un paso hacia adelante.

Nobara no dijo nada.

En cambio, se acercó a Yuji y, sin perder tiempo, le dio una patada al pecho que lo tiró al suelo.

—¡¿Cómo demonios estás vivo, idiota?!

—gritó ella con lágrimas apenas contenidas en los ojos.

Gojo reía con inocencia desde el fondo, levantando las manos.

—¡Sorpresa feliz!

Tenía que mantenerlo en secreto, ¿o no tendría impacto dramático!

Maki chasqueó la lengua.

—Tn.

Vamos.

Él apenas alcanzó a asentir cuando Maki ya avanzaba, arrastrándolo por el brazo mientras Nobara y Megumi arrastraban a Yuji hacia un aula vacía.

Los de Kioto observaban con desconcierto; Aoi Todo cruzaba los brazos, curioso, mientras Mai Zenin solo se burlaba en voz baja.

✦ Aula cerrada – minutos después —Fue Sukuna, ¿cierto?

—preguntó Megumi con voz baja.

Yuji asintió.

—Sí… cuando morí, él me curó.

Dijo que tenía planes conmigo.

Luego Gojo me escondió y me entrenó.

No podía decirles.

Lo siento… Nobara lo golpeó de nuevo, esta vez con el puño cerrado.—¡Nos dejaste pensando que estabas muerto, idiota!

Tn estaba en la puerta, observando en silencio.

No conocía bien a Yuji, pero sentía algo extraño al verlos así.

Había sinceridad en los ojos de todos… aunque también dolor.

Y lo que más le inquietaba era la mirada de Maki.

Ella no hablaba.

Solo se quedó allí de brazos cruzados, con la mirada fija en Yuji.

No por sorpresa o felicidad… sino con esa expresión que Tn empezaba a reconocer como el límite entre la lealtad y la traición.

Al salir del aula, Maki se detuvo frente a Tn.

—No confíes en todos tan fácil —le dijo.

—¿Por Yuji?

—preguntó él.

Maki no respondió.

Solo empezó a caminar hacia la zona de entrenamiento.

—El evento de intercambio es en tres días —murmuró.

—Sí… —asintió Tn—.

¿Crees que Yuji participará?

—Si Gojo lo permite, seguro sí… pero eso no me importa.

Ella giró apenas el rostro.

—Tú vas a estar en ese evento.

Así que más vale que no pierdas Tn.

Tn se quedó en silencio.

Su brazo todavía dolía por el entrenamiento de esa mañana… pero esas palabras lo golpearon con más fuerza que cualquier golpe.

Ella no lo miraba… pero lo estaba ordenando vivir.

La tensión en el aire era palpable incluso antes de que Maki hablara.

Su mirada estaba fija en la figura que habia descendido del grupo de Kioto.

Sus labios se torcieron apenas en una mueca de disgusto.

Mai Zenin.

—Tch… así que también vino ella —masculló Maki entre dientes.

Antes de que Tn pudiera procesarlo, Maki lo tomó del brazo con brusquedad y lo arrastró tras una columna en el borde del edificio.

El movimiento fue rápido, casi instintivo, y terminó con Tn acorralado contra la pared, las manos de Maki firmemente plantadas a cada lado de su rostro.

—Escúchame bien, idiota —susurró con una voz tensa, apenas contenida—.

Mi hermana está aquí.

No te acerques a ella.

Ni la mires.

Ni respires cerca de ella.

Tn tragó saliva.

Maki se inclinó más.

Sus labios se curvaron peligrosamente cerca de su oído, y su aliento caliente contrastó con el sudor frío que corría por el cuello de Tn.

—Más te vale obedecer… —murmuró mientras sus dientes rozaban su cuello, sin llegar a morderlo, pero dejando una amenaza más efectiva que cualquier golpe.

Tn asintió de inmediato.

—N-no me le acercaré… lo prometo.

Maki mantuvo la posición un par de segundos más, su rostro inexpresivo, pero su energía espiritual parecía hervir en silencio.

Luego retrocedió lentamente y dio media vuelta sin decir una palabra más.

—Entrenaremos estos tres días.

Yo misma me aseguraré de que estés listo… y más te vale no quejarte —añadió sin mirar atrás.

Cuando desapareció de su vista, Tn se deslizó por la pared hasta quedar sentado, recuperando el aliento como si hubiera estado a punto de morir ahogado.

Su cuerpo entero temblaba, aunque no sabía si era miedo, respeto o una extraña mezcla de ambos.

✦ Mientras tanto, en la escuela de Kioto… En una sala privada, los estudiantes de la escuela de hechicería de Kioto se encontraban alineados frente al director Yoshinobu Gakuganji, cuya mirada anciana pero implacable los examinaba con dureza.

—La situación con el recipiente de Sukuna es inaceptable.

Ese chico, Yuji Itadori, debe ser eliminado —dijo con voz firme.

Un silencio incómodo se apoderó del lugar.

Aoi Todo fue el primero en responder, con un tono que no dejaba lugar a duda—No.

El director lo observó por encima de sus lentes, pero Todo ni parpadeó.

—Si ese tipo puede pelear, si puede soportar a Sukuna dentro de sí… entonces merece demostrar de qué está hecho en combate.

Matarlo así sería cobarde.

Miwa miró al suelo, sus labios temblaron antes de murmurar—Yo… no estoy segura.

Él… no parece una mala persona… Momo Nishimiya, sentada sobre su escoba, hizo un gesto vago con la mano.

—Mientras no interfiera conmigo, no me importa lo que hagan con él.

Mai Zenin, con los brazos cruzados, bufó.

—Qué sentimentalismo más estúpido… ¿pero eliminarlo?

Meh.

Si alguien más quiere ensuciarse las manos, adelante.

El único que dio un paso al frente, con una mirada gélida y resuelta, fue Noritoshi Kamo.

—Como futuros hechiceros, tenemos una responsabilidad con el equilibrio de este mundo.

El recipiente de Sukuna es una amenaza.

Si no lo eliminamos nosotros, puede ser demasiado tarde cuando alguien más lo intente.

El director asintió con aprobación.

—Entonces, Kamo, te dejo esa misión.

Durante el evento de intercambio, si surge la oportunidad… acaba con él.

Silenciosamente.

Sin rastro.

Kamo inclinó la cabeza.

—Así se hará.

Todo, cruzado de brazos, chasqueó la lengua con disgusto.

—Si te atreves a matarlo sin un combate justo, me encargaré de ti, Kamo.

Los ojos de ambos chocaron.

La división entre los estudiantes de Kioto se hizo tangible.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo