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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 6

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  4. Capítulo 6 - 6 Yang Xiao Long rwby part 1
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6: Yang Xiao Long (rwby) part 1 6: Yang Xiao Long (rwby) part 1 Era un día cualquiera en la Academia Beacon, la escuela de cazadores y cazadoras que se encontraba en el corazón de Remnant.

Entre las clases y entrenamientos, todos los estudiantes se preparaban para lo que les deparaba el futuro.

Sin embargo, aquel día algo diferente sucedió.

Tn Saverem (7w7) era un estudiante nuevo, carismático y siempre dispuesto a ayudar a los demás.

Su sonrisa encantadora y su amabilidad le habían ganado la simpatía de todos en la academia.

Ayudaba a los demás con tareas difíciles, se ofrecía a entrenar con quienes lo necesitaban y nunca pedía nada a cambio.

Su naturaleza altruista lo hacía popular entre los estudiantes, pero hoy, su bondad iba a cambiar algo en la vida de una joven en particular.

Yang Xiao Long, conocida por su actitud extrovertida, estaba acostumbrada a recibir atención por su fuerza y belleza.

Sin embargo, aquel día fue diferente.

Un grupo de estudiantes más grandes, con intenciones nada amistosas, comenzaron a acosarla mientras pasaba por el pasillo.

No eran simplemente bromas inocentes.

Intentaron intimidarla, insistiendo en que debería salir con ellos, comentando de manera grosera sobre su apariencia y actitud.

Yang, aunque generalmente segura de sí misma, no pudo evitar sentirse incómoda.

Aquella situación no era la primera, pero sí era la más incómoda que había vivido últimamente.

Fue en ese momento cuando Tn, que pasaba cerca, vio la escena.

No pudo quedarse quieto y se acercó rápidamente.

Con una calma sorprendente, se interpuso entre Yang y los estudiantes agresivos, su mirada fija y seria.

“¿Qué creen que están haciendo?”, dijo con una voz baja pero peligrosa.

Los chicos, sorprendidos por la intervención, no pudieron responder inmediatamente.

Tn no les dio oportunidad de replicar y dejo fluir su aura que les causaba una sensación de peligro.

Aunque al principio resistieron, al ver la determinación en sus ojos, se dieron por vencidos y se retiraron, murmurando algo sobre la suerte de Yang.

“¿Estás bien?”, preguntó Tn, mirando a Yang con atención.

Yang, aún un poco atónita, asintió, pero antes de que pudiera decir algo, Tn simplemente sonrió y le dio un pequeño gesto de despedida.

“No es nada, no te preocupes.

Cuídate.” Y antes de que Yang pudiera siquiera agradecerle adecuadamente, el chico ya se había ido.

Esa simple acción, tan desinteresada, dejó una marca en Yang.

No entendía por qué, pero de alguna manera sentía una conexión.

Nadie la había defendido de esa manera antes, sin pedir nada a cambio.

Los otros chicos siempre querían algo: atención, una cita, o incluso algo más.

Pero Tn solo había actuado por el bien de ella.

Algo dentro de Yang empezó a cambiar.

Una sensación extraña la invadió, algo que nunca había sentido antes por alguien.

Con cada día que pasaba, Yang no podía dejar de pensar en aquel chico.

Recordaba su rostro serio, pero también su bondad.

A veces, cuando lo veía desde lejos, sentía que su corazón latía más rápido.

Se preguntaba si había algo más detrás de ese gesto, algo que ella pudiera no haber notado.

Y, por supuesto, la pregunta seguía resonando en su mente: ¿por qué había hecho todo eso por ella?

Era solo una chica más en la academia.

Un día, no pudo más.

Lo buscó, lo encontró en los pasillos y se acercó con un aire más decidido que nunca.

Tn estaba caminando tranquilamente, como si nada hubiese cambiado, pero Yang no pudo resistir más.

Sin pensarlo, se acercó a él.

“Hola”, dijo, intentando sonar casual.

Tn la miró con su sonrisa amigable.

“¿Cómo estás?

¿Todo bien?” “Sí…

Solo quería agradecerte otra vez por lo que hiciste el otro día”, respondió Yang, el tono de su voz un poco más suave de lo habitual.

“No mucha gente habría hecho lo mismo por mí.” Tn frunció el ceño por un segundo, casi como si se estuviera preguntando por qué ella lo mencionaba nuevamente, pero luego sonrió como siempre.

“No fue nada, de verdad.

Si alguien más estuviera en mi lugar, habría hecho lo mismo.” Pero Yang no podía dejarlo ir.

Algo dentro de ella comenzaba a crecer, una sensación incontrolable.

El chico que parecía tan simple, tan amable, tan…

perfecto para ella.

“¿Por qué lo hiciste?

No pedí tu ayuda.

Nadie me lo pidió, pero tú lo hiciste.” Tn la miró, sin entender del todo la dirección que estaba tomando la conversación.

“Simplemente, me parecía lo correcto.” “¿Lo correcto…?” repitió Yang, sintiendo cómo su pecho se llenaba de una necesidad.

“¿Estás seguro de que no hay algo más que quieras decir?

Porque yo…

siento que…

hay algo especial en ti.” Tn intentó dar un paso atrás, desconcertado por la intensidad que había en los ojos de Yang.

“Yo…

no entiendo a qué te refieres, Yang.” Pero la joven no podía apartar la mirada de él.

Algo dentro de ella comenzaba a volverse posesivo, como si su mente le susurrara que él le pertenecía.

“No te preocupes, Tn.

No quiero que me respondas ahora…

pero…

vas a ser mío.

Te lo prometo.” Una pequeña sonrisa cruzó el rostro de Yang, mientras su mirada se oscurecía ligeramente.

Algo en ella había cambiado por completo.

Ahora no solo sentía gratitud por Tn, sino una necesidad profunda de tenerlo para ella.

Y con cada paso que daba, sentía que se acercaba más y más a su meta.

Tn no lo sabía aún, pero había tocado un rincón del alma de Yang que nunca antes había sido despertado: un amor tan intenso, tan posesivo, que no podría ser ignorado.

Y con el tiempo, él aprendería qué tan lejos podría llegar la pasión de Yang por él.

Los días pasaban rápidamente en la Academia Beacon, pero para Yang, cada momento que pasaba lejos de Tn se sentía interminable.

Comenzó a buscar cualquier excusa para acercarse a él, como si su presencia fuera lo único que realmente importara.

Si un compañero necesitaba ayuda, era Yang quien se ofrecía a acompañarlo, pero solo porque sabía que, al final del día, Tn también estaría involucrado en alguna tarea o clase.

En las lecciones, Yang se sentaba más cerca de él, mirando atentamente sus movimientos, observando cómo interactuaba con otros.

No podía evitarlo; cada vez que él sonreía o hablaba, su corazón latía más rápido.

Incluso durante las clases, cuando la profesora explicaba algo sobre la teoría de los semblantes o estrategias de combate, Yang se distraía, sintiendo que sus pensamientos se deslizaban hacia él.

Lo peor era cuando se encontraba mirando su cuaderno.

En las páginas, su nombre y el de Tn aparecían una y otra vez, escritos una y otra vez con corazones alrededor, como una declaración sin palabras de lo que sentía.

En sus horas de estudio, las hojas se llenaban de los mismos símbolos y nombres una y otra vez, un ciclo interminable que solo la mantenía más obsesionada.

Algunas veces se perdía en esos dibujos, olvidando por completo lo que sucedía a su alrededor.

En una de las clases, cuando el profesor le llamó la atención por su falta de concentración, Yang apenas notó que lo había regañado.

“Yang Xiao Long”, dijo con tono severo.

“Necesitas dejar de distraerte.

Esta no es la forma de tomar tus estudios en serio.” La rubia apenas asintió, sin prestarle atención.

La voz del profesor se desvaneció mientras su mente seguía enfocada en las letras, en los nombres…

en *él*.

El latido de su corazón se aceleraba cada vez que pensaba en cómo lograr estar más cerca de Tn.

Mientras tanto, Tn parecía ajeno a todo lo que sucedía.

Continuaba su día con la misma actitud tranquila y amigable, sin notar el comportamiento cada vez más errático de Yang.

Para él, simplemente estaba ayudando a una compañera y disfrutando de su tiempo en Beacon, sin que nada le pareciera extraño.

Sin embargo, un cambio comenzaba a gestarse, y no era algo que él podría evitar.

En uno de los pasillos de la academia, Tn vio a Jaune Arc, un estudiante que también formaba parte del equipo de cazadores, pero con el que Tn no compartía muchos intereses.

Jaune, aunque era torpe en su mayoría, siempre había sido un tema de desconfianza para Tn.

Había rumores de que Jaune había hecho trampa para ingresar a Beacon, utilizando conexiones que no debían haberse permitido.

Para Tn, esto no era algo que quisiera fomentar.

Despreciaba la idea de alguien que no había ganado su lugar con esfuerzo, como él mismo había hecho.

A pesar de sus sentimientos hacia Jaune, Tn no podía evitar notar que el chico parecía diferente últimamente.

No era tan extrovertido como solía ser.

Y lo que más desconcertó a Tn fue la forma en que Jaune miraba a Yang, como si algo estuviera ocurriendo entre ellos.

Esa idea hizo que una pequeña chispa de desconfianza naciera dentro de él, aunque no dijo nada.

No podía poner su atención en eso; había cosas más importantes en las que pensar.

Lo que no sabía Tn era que, mientras él pensaba en Jaune y sus preocupaciones, Yang estaba trazando su siguiente movimiento.

La joven rubia había comenzado a notar pequeñas señales que indicaban que Tn podía no estar completamente indiferente hacia ella.

Sin embargo, para Yang, eso no era suficiente.

Ella necesitaba más.

Quería que Tn la mirara de la misma manera en que ella lo veía a él: como algo que no podría dejar ir.

Esa misma tarde, Yang encontró la oportunidad perfecta para acercarse.

Sabía que Tn tenía una misión de práctica junto con su equipo, y aunque ella no estaba asignada a la misma tarea, decidió unirse a la actividad sin decirle a nadie.

No era algo que estuviera permitido, pero lo haría de todas formas.

Si Tn necesitaba ayuda, ella estaría allí, cerca de él, como siempre lo había estado.

Nada ni nadie podría separarlos.

Tn no estaba seguro de por qué Yang había decidido unirse a la misión, pero le pareció inútil preguntar.

A fin de cuentas, no quería causar un conflicto, y sabía que ella podría manejar cualquier desafío, al igual que él.

Sin embargo, no pudo evitar notar que su comportamiento parecía más…

ansioso.

A medida que avanzaban en su misión, Yang siempre encontraba una excusa para quedarse cerca de él, para hablar más con él, para compartir esos pequeños momentos que solo fortalecían su creciente obsesión.

Mientras tanto, en lo profundo de su mente, Yang no dejaba de pensar en lo que podría hacer para asegurarse de que Tn la viera como algo más que una amiga.

Y, por supuesto, no iba a permitir que nadie, ni siquiera Jaune, interfiriera en lo que ella sentía.

Los días pasaban, y mientras todos los demás parecían llevar una vida normal, Yang veía cómo la brecha entre ella y Tn se iba cerrando, poco a poco.

La sensación de control se apoderaba de ella, como si estuviera tejiendo una red invisible a su alrededor, asegurándose de que nada podría separarla de su objetivo.

Su mente no podía dejar de pensar en lo siguiente: *Tn me pertenece.

Nadie más podrá tenerlo.* Después de días de convivencia, sonrisas furtivas y pequeños gestos, Yang sintió que era el momento perfecto para dar un paso más en su obsesión por Tn.

Ya había encontrado la forma de acercarse más a él, pero aún faltaba algo: la oportunidad de estar a solas con él, sin la distracción de los demás compañeros.

Así que, después de una breve reflexión, decidió hacerle una propuesta.

“¿Te gustaría entrenar conmigo mañana?”, le preguntó un día, de forma casual, pero con una mirada que mostraba claramente sus intenciones.

Tn, siempre dispuesto a ayudar a los demás, no dudó en aceptar.

“Claro, me encantaría.

Es una excelente oportunidad para mejorar juntos.” Yang sonrió ampliamente, sintiendo como su corazón latía más rápido ante la idea de estar a solas con él.

Sabía exactamente cómo hacer que ese entrenamiento fuera más…

interesante.

El día del entrenamiento, Yang se preparó meticulosamente.

Se puso una ropa de ejercicio bastante ajustada y llamativa: una camiseta sin mangas que acentuaba su figura y unos pantalones cortos que dejaban ver sus piernas tonificadas.

Sabía que esa ropa no solo mostraría sus habilidades físicas, sino que también captaría la atención de Tn.

Estaba dispuesta a asegurarse de que su presencia fuera imposible de ignorar.

Cuando Tn la vio, algo en él cambió.

Su rostro se sonrojó ligeramente al notar lo ajustado de la ropa de Yang, y aunque trató de ocultarlo, no pudo evitar sentirse algo nervioso.

“Wow, eh…

estás lista para entrenar”, dijo, tratando de mantener la calma, pero su voz traicionó su incomodidad.

Yang observó la reacción de Tn con una sonrisa triunfante.

Sabía que había logrado lo que quería.

“¿Te sientes bien, Tn?

Parece que te sonrojaste un poco”, dijo con tono juguetón, disfrutando de la forma en que él parecía desconcertado.

“Ah…

no, es solo que…” Tn no sabía qué decir.

Yang siempre tenía la capacidad de hacerlo sentir algo extraño, una mezcla de incomodidad y…

algo más.

No pudo evitar mirarla, aunque intentó centrarse en lo que estaba haciendo.

“¿Sabes?

Si necesitas ayuda con tus estiramientos, no dudes en pedírmelo”, dijo Yang, acercándose con una sonrisa traviesa.

“Soy muy buena en eso.” Tn, sin pensarlo demasiado, asintió.

“Bueno…

no estaría mal una pequeña ayuda con los estiramientos.” Yang, con esa mirada que mostraba su determinación, se acercó aún más.

“Perfecto, entonces empecemos.” Se puso en una posición para ayudarlo, y en un movimiento calculado, se presionó contra su espalda presionando sus pechos en el , acercándose lo suficiente para que él pudiera sentir su calor y la suavidad de su cuerpo.

Mientras lo ayudaba a estirarse, su cercanía hizo que Tn se pusiera aún más nervioso.

El aire se tensó entre ellos.

Tn intentaba concentrarse en su respiración, pero las manos de Yang, delicadas pero firmes, lo guiaban en el movimiento, sus cuerpos tocándose.

Yang, por otro lado, disfrutaba cada momento, observando cómo Tn se ponía más incómodo mientras ella se mantenía serena, con una sonrisa tranquila en su rostro.

“¿Te sientes mejor ahora?”, le preguntó, con un tono suave pero cargado de significado.

Tn, con la mente algo nublada por la cercanía, apenas podía responder.

“S-sí…

creo que sí.” Después de un rato, el entrenamiento llegó a su fin.

Tn, algo agotado, se estiró y comenzó a recoger sus cosas, sin darse cuenta de que Yang había aprovechado la oportunidad para robar algo muy valioso para ella: su camiseta.

Mientras él estaba distraído guardando sus guantes, Yang, sin que él lo notara, tomó su camiseta y la guardó cuidadosamente en su mochila.

Cuando Tn se dio cuenta de que ya no tenía su camiseta, miró a su alrededor, algo confundido.

“¿Eh?

¿Dónde está mi…?” Yang, con una sonrisa satisfecha, observaba en silencio desde una distancia.

Sabía exactamente lo que había hecho.

Una vez que Tn se fue, ella se llevó la camiseta a su habitación, cerrando la puerta detrás de ella.

Abrió la mochila con cuidado, sacando la prenda que había robado, y la abrazó contra su pecho con un suspiro profundo.

“Mmm… Tn”, murmuró para sí misma, con una sonrisa melancólica.

Cerró los ojos mientras se sumergía en el aroma de la camiseta, disfrutando de la sensación de tener algo que pertenecía a él.

“Eres mío.

Solo mío.

Y nada ni nadie lo cambiará.” Con la camiseta presionada contra su pecho, Yang se tumbó en su cama, acariciándola con los dedos como si fuera un tesoro.

Su mente no hacía más que repetir el nombre de Tn, imaginando cómo sería el futuro, cómo todo se alinearía para que finalmente estuvieran juntos, sin interferencias, sin nadie que pudiera separarlos.

“Pronto, Tn…

pronto lo entenderás”, susurró suavemente mientras cerraba los ojos, sonriendo de forma posesiva.

“No podrás escapar.” La noche había caído sobre la habitación de Yang, y el ambiente estaba tranquilo, pero dentro de ella, la emoción seguía a flor de piel.

Con la camiseta de Tn abrazada contra su pecho, Yang no podía dejar de sonreír, sintiendo que poco a poco todo se estaba alineando para que su deseo se hiciera realidad.

Su respiración se volvió más profunda mientras cerraba los ojos, sumida en pensamientos sobre el futuro, sobre cómo Tn finalmente entendería lo que ella sentía.

Sin embargo, ese momento de calma se rompió cuando Blake apareció desde el baño, con su mirada serena y su paso silencioso, como siempre.

Al ver a Yang en su cama, con una sonrisa que no podía esconder del todo, Blake levantó una ceja y preguntó con tono inquisitivo: “¿Qué estás haciendo?” Yang, algo nerviosa por la situación, rápidamente escondió la camiseta de Tn bajo las mantas, tratando de disimular.

“Oh, nada…

Estaba solo descansando después del entrenamiento”, dijo, forzando una sonrisa mientras se estiraba como si fuera lo más natural del mundo.

Pero en su interior, sabía que algo no estaba bien.

Blake siempre tenía una forma de ver a través de ella.

Blake la miró fijamente, pero en lugar de decir algo, simplemente suspiró y se fue a su rincón para leer su libro sin dar demasiada importancia a la extraña actitud de Yang.

“Está bien.

Solo asegúrate de no quedarte despierta toda la noche”, dijo mientras se acomodaba en su cama.

Yang, aliviada de que Blake no le hubiera dado más importancia, respiró profundamente, pero no tuvo tiempo para relajarse completamente, porque en ese momento, Ruby irrumpió en la habitación con su velocidad.

“¡Yang!

¡Yang!

¡Adivina qué!

¡Tn me dio galletas!” exclamó Ruby con una sonrisa brillante, lanzándose hacia la cama de Yang y cayendo sobre ella con entusiasmo.

Yang, sintiendo el peso de Ruby sobre ella, estuvo a punto de apartarla bruscamente, pero entonces escuchó la palabra “Tn” y, sin pensarlo dos veces, se quedó quieta.

La ira y los celos empezaron a hervir dentro de ella.

*Tn le dio galletas*… a Ruby.

“¿Qué?

¿Tn te dio galletas?” preguntó Yang, intentando mantener su voz tranquila, aunque su mirada ya estaba cargada de una tensión inconfundible.

“¿Por qué a ti?” Ruby, ajena al cambio de actitud en Yang, asintió felizmente.

“¡Sí!

Estábamos entrenando y, de repente, me dio un par de galletas que había hecho él mismo.

¡Están buenísimas!” La simple mención de Tn dándole galletas a Ruby hizo que Yang apretara los dientes.

¿Por qué a Ruby?

Ella, que había estado tan cerca de él… ¿cómo podía ella recibir algo de Tn sin siquiera pedírselo?

Yang, tomando aire para calmarse, intentó no mostrar su malestar, pero la pregunta salió casi sin control: “¿Y…

me darías una de esas galletas?” La pregunta sonó más fría de lo que había querido, pero el sentimiento de celos ya la estaba dominando.

Ruby la miró, sorprendida.

“No, Yang.

¡Son mías!

¡Las tengo todas para mí!” Ruby, sin darse cuenta de la reacción de Yang, se levantó con una risa alegre y, mientras masticaba una galleta, se dirigió hacia la puerta de la habitación.

Pero Yang no podía dejarlo pasar.

No podía permitir que Ruby disfrutara de algo que ella sentía que le pertenecía.A medida que Ruby se alejaba, Yang se levantó rápidamente de la cama y la siguió, determinada.

“¡Espera!

¡Esas galletas deberían ser mías!” gritó mientras la alcanzaba.

Ruby, al ver a Yang tan decidida, sonrió sin darse cuenta de la tensión en el aire.

“¡No, Yang!

¡Son mías!

¡Y Tn me las dio, no te olvides!” dijo mientras corría por la habitación, con Yang siguiéndola, moviéndose con rapidez para impedir que su hermana se llevara las galletas.

El ritmo de la persecución aumentó, con Yang cada vez más cerca, su respiración agitada.

En su mente solo había una idea: no dejar que Ruby tuviera algo que ella sintiera que solo Tn le debía dar.

La habitación parecía pequeña cuando Yang comenzó a perder el control.

Cada vez que Ruby esquivaba, la frustración de Yang crecía.

La niña que había sido su compañera, su hermana, ahora parecía una competidora, y eso no lo iba a permitir.

Si Tn le dio galletas a Ruby, no podría dejar que fuera solo una casualidad.

*Ruby no podía ser la elegida.* Finalmente, con un rápido movimiento, Yang la alcanzó.

Se lanzó sobre Ruby, tirándola suavemente a la cama, pero con una expresión en el rostro que no dejaba lugar a dudas: no estaba dispuesta a perder.

“¡Dame esas galletas, Ruby!” exigió con una voz más grave sus ojos tornándose carmesí.

Ruby, sorprendida por la repentina reacción de Yang, solo pudo reír nerviosamente.

“¡Está bien, Yang!

¡Calma!

¡Son solo mis galletas!” Yang la miró fijamente, respirando con rapidez, pero al final, soltó un suspiro y dejó que Ruby se levantara.

No podía ser tan obvia, no todavía.

Sin embargo, dentro de ella, una semilla de celos y posesión seguía creciendo con fuerza.

Tn tenía que ser suyo.

Nadie más.

Cuando Ruby finalmente se fue, dejando la habitación a solas con Yang, la joven cerró la puerta tras ella y respiró hondo.

Ahora sabía que no podía permitir que nada ni nadie se interpusiera entre ella y Tn.

Ruby, Blake, cualquiera..

ellos solo eran obstáculos temporales.

Al final, Tn sería solo de Yang.

(Voten si quieren la segunda parte 7w7, poco a poco se hara yandere)

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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