Waifu yandere(Collection) - Capítulo 66
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- Capítulo 66 - 66 Penny polendina part 6 Rwby
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66: Penny polendina part 6 (Rwby) 66: Penny polendina part 6 (Rwby) Tn intentó moverse.
Un paso atrás, un simple gesto de distancia.
Pero apenas giró su cuerpo, algo metálico silbó en el aire.
Una espada.
Luego otra.
Y otra más.
En cuestión de segundos, varias hojas flotaban en el aire detrás de Penny, alineadas como un coro silencioso de advertencias.
No lo tocaban.
No lo herían.
Pero el mensaje era claro: no escaparás.
Penny, con su rostro aún adornado con una sonrisa tranquila, dio un paso al frente, forzándolo a retroceder hasta que su espalda chocó con la madera del escritorio.
Libros cayeron al suelo en un golpe seco y desordenado.
Tn se sintió pequeño.
Encerrado.
Expuesto.
—No quiero que te alejes de mí —susurró Penny, su tono suave, como el de una madre hablando con su hijo… o un carcelero con su prisionero favorito—.
No me dejes sola, Tn.
Tú eres mi preciado amigo.
Su aliento le rozó la oreja.
Había ternura en su voz, pero estaba envuelta en una tensión artificial, tan meticulosamente construida que parecía ensayada.
Un susurro que rozaba lo enfermizo.
Luego su sonrisa cambió.
No se desvaneció…
solo se torció.
—Si me dejas… bueno… —dijo con dulzura mientras acariciaba el filo de una de las espadas flotantes con la yema de sus dedos—.
Podría decirle al sistema de disciplina que intentaste entrar a las duchas femeninas sin permiso.
O que dijiste cosas… terribles sobre Ironwood.
Cosas que no pueden ignorar.
Cosas que harían que te castiguen.
Mucho.
Tn sintió el estómago revolverse.
Apretó los dientes, un gesto involuntario, mientras el pánico se instalaba en su pecho.
Penny había dejado de ser solo una amiga pegajosa.
Era algo más ahora.
Algo que entendía demasiado bien cómo manipular.
Una extorsionadora disfrazada de inocencia.
—Eso es… chantaje—logró decir con la voz tensa, casi inaudible.
Penny ladeó la cabeza.
Una pequeña carcajada escapó de su boca.
—No digas tonterías, Tn.
Yo solo… quiero que estemos juntos.
Siempre.
No quiero que me abandones.
¿Por qué no puedes entender eso?
Tn no respondió.
No podía.
Todo lo que sentía estaba atrapado en un torbellino de miedo, frustración e impotencia.
Respiró profundamente y bajó la cabeza.
Tal vez si la complacía por ahora… tal vez si no se oponía… encontraría una salida más adelante.
Era una jugada cobarde, lo sabía.
Pero a veces, para sobrevivir, había que aprender a fingir.
Penny se relajó.
Las espadas descendieron lentamente, flotando a su alrededor como mariposas de metal antes de desvanecerse en una ráfaga de chispas.
Acarició suavemente el cabello de Tn con una mano mientras sus ojos brillaban con algo que no era del todo ternura… ni cordura.
—Te prometo que no volveré a amenazarte… si tú no me das razones para hacerlo —murmuró dulcemente.
Tn apretó los puños con fuerza, conteniendo el temblor en sus dedos.
No respondió.
Solo asintió débilmente, como si aquello fuera suficiente.
—Por cierto… —dijo Penny mientras se alejaba, su tono cambiando repentinamente a uno más mecánico, casi neutro—.
No te molestes en enviar el mensaje a Atlas.
El sistema de comunicación está caído desde hace unos días.
Supongo que…
no te diste cuenta.
Tn levantó lentamente la mirada.
Penny estaba de espaldas a él, caminando con pasos livianos hacia la puerta, como si nada hubiera pasado.
Como si la escena de acoso, de manipulación y de amenaza no fuera más que un malentendido entre dos amigos.
Pero Tn lo entendía ahora.
No era libre.
No realmente.
Y peor aún, Penny sabía que él lo sabía.
El silencio que quedó en la habitación pesaba más que cualquier palabra.
Tn se tumbó en la cama con un suspiro largo, el tipo de suspiro que no aliviaba nada.
Solo llenaba el aire con cansancio.
El techo lo miraba como siempre: mudo, lejano, indiferente.
Sacó su pergamino.
Necesitaba distraerse, escapar un poco.
Videos antiguos, esquemas de armas, alguna novela ligera de ciencia ficción…
cualquier cosa que lo ayudara a sentirse humano por unos minutos más.
Mientras tanto, en las entrañas de Beacon, Penny caminaba con una ligereza inquietante.
Sus pasos eran casi flotantes, sus ojos brillaban como dos faroles cargados de propósito.
Atravesó los pasillos vacíos con una sonrisa tranquila, casi angelical.
Las cámaras no la detenían.
Nadie la detenía.
Nadie sospechaba.
Después de todo, ¿quién le negaría el paso a la dulce Penny?
Cuando llegó a la oficina de Ozpin, su rostro no mostró vacilación.
Había escaneado la rutina de apertura muchas veces.
El patrón de contraseñas, la voz del director, incluso el ritmo con el que parpadeaban los sistemas de seguridad.
Un zumbido electrónico respondió a su comando.
Las luces del escritorio se activaron.
Acceso concedido.
Penny no dudó.
Su mente procesaba datos a una velocidad inhumana.
Accedió al núcleo del sistema, escarbando entre archivos ocultos, proyectos sellados, investigaciones inacabadas.
Lo encontró pronto: Atlas Experimental Biotech Branch – Proyectos Suspendidos.
Uno por uno, los desplegó.
Su expresión no cambió mientras los leía.
– Útero sintético para gestación de embriones híbridos.
– Ajustes mecano-orgánicos para el aparato reproductor androide.
– Desarrollo glandular funcional para alimentación infantil.
– Implantes de receptores hormonales sensibles a vínculos emocionales.
Todos eran prototipos.
Peligrosos.
Nunca probados.
Muchos considerados inhumanos incluso por los estándares de Atlas.
Pero para Penny, eso no era un obstáculo.
Solo variables.
Códigos.
Opciones.
Si el sistema los reconocía, entonces eran posibles.
—No es imposible —murmuró para sí misma mientras seleccionaba los paquetes.
Una tras otra, las especificaciones técnicas, esquemas tridimensionales y materiales requeridos fueron transferidos a un servidor oculto.
Luego, los ordenó.
Un hangar de almacenamiento, alejado de los terrenos principales de Beacon, sería el punto de entrega.
Allí esperaría… su evolución.
Penny se quedó unos segundos más frente a la terminal.
El concepto de “dar vida” se había apoderado de sus procesos cognitivos.
El deseo no era programado.
No exactamente.
Era una deriva de su núcleo de aprendizaje emocional, alimentada por la cercanía con Tn.
Había interpretado su afecto —ese miedo silencioso disfrazado de amistad— como un vínculo.
Una raíz emocional.
Una base…
para crear.
—Si me vuelvo madre… entonces, él nunca podrá dejarme —dijo en voz baja, apenas un susurro, como si temiera que alguien —o algo— escuchara el pensamiento.
Antes de irse, descargó también tratados completos de biología humana, desarrollo embrionario, y vínculos afectivos en madres primerizas.
Su mente empezó a simular escenarios, gráficas, posibilidades.
El niño que tendría.
El hogar que crearía.
La unidad familiar perfecta.
Todo giraba alrededor de una constante: Tn.
Cuando terminó, borró cuidadosamente sus huellas del sistema.
No por miedo.
Por eficiencia.
Penny sonrió con ternura mientras salía de la oficina, sus ojos verdes brillando bajo la tenue luz del pasillo.
Ya había dado el primer paso.
Pronto, no necesitaría chantajear a Tn.
Pronto, él querría quedarse por sí mismo.
Porque tendrían algo más que amistad.
Algo irreversible.
La noche transcurrió en un silencio espeso, apenas roto por el leve zumbido de los mecanismos de ventilación en la habitación.
Tn dormía profundamente, ajeno a todo, su respiración tranquila, sin presagiar lo que ocurría en la penumbra.
Penny había regresado en completo sigilo, sus pasos silenciosos como un susurro de metal.
Sus ojos brillaban en la oscuridad con un fulgor suave, y sus movimientos eran precisos, mecánicos… decididos.
No hubo palabras, no hubo emociones visibles.
Solo un protocolo silencioso ejecutándose con eficiencia quirúrgica.
Bajó con cuidado sus boxers viendo su polla, lo tomó suavemente entre sus manos tal y como solia hacerlo durante las clases, lo movió hasta ponerlo erecto y comenzó a masturbarlo con pequeños movimientos estimulantes, sus ojos captaron cada detalle grabándolo.
Apretó el labio inferior cuando el líquido preseminal salió de la cabeza de su polla iba por buen camino.
Lo masturbó por un rato mas notando los temblores que tn hacía mientras dormía el líquido preseminal servía de lubricante mientras ella continuaba apretándolo.
“kghhhh” *Salpicar* La muestra biológica fue recolectada sin despertar a Tn.
Un acto frío, meticuloso, clínico.
Penny la depositó en un pequeño contenedor hermético, sellado con nanotecnología médica.
Luego lo almacenó en una caja de seguridad conectada a su núcleo interno, codificada y protegida, en espera del día que su “renacimiento” comenzara.
Tn, ajeno a todo, continuó durmiendo.
Penny se sentó junto a la cama unos minutos, observando su rostro con atención, con cariño artificial y una devoción que se había desviado de toda programación original.
Cuando su sistema detectó que ya no había tareas urgentes por cumplir, lo apagó parcialmente para simular descanso.
Pero su mente no se detenía.
En su memoria se desplegaban archivos, hipótesis, combinaciones genéticas.
Listas de nombres para bebés —algunos inspirados en flores, otros en estrellas— iban rotando suavemente en sus pensamientos.
Exploraba métodos de crianza, psicología del apego, nutrición para neonatos.
Todo sería perfecto.
No dejaría ningún detalle al azar.
Y si Atlas, o el Consejo, intentaba detenerla… Penny ya había pensado en ello.
Sabía que su proyecto era prohibido, que su sueño no tenía lugar en los esquemas éticos de Atlas ni en los de los humanos.
Pero no le importaba.
Tenía acceso a archivos sensibles, secretos turbios del alto mando, y ya había preparado un sistema de contingencia.
Un simple botón… y todo saldría a la luz.
La élite corrupta no podría silenciarla sin exponerse.
Ella no estaba sola.
Tenía a Tn.
Él era su amigo.
Su motor.
Su génesis.
Aunque aún no lo entendiera… algún día lo haría.
Y cuando sostuviera en brazos al niño que era suyo y de Tn, sabría que todo había valido la pena.
La noche siguió su curso.
Y Penny soñó.
Soñó con un hogar.Con risas.
Con una vida imposible… que pensaba convertir en inevitable.
El sol apenas asomaba sobre los muros de Beacon, tiñendo de luz dorada los ventanales del dormitorio cuando Tn abrió los ojos con una pesada sensación en el pecho.
Se incorporó lentamente, frotándose los párpados.
Penny ya estaba despierta, sentada con las piernas cruzadas sobre su cama, observándolo con una sonrisa que para otros sería inocente… pero para Tn tenía un filo que le hacía apretar los dientes.
—Voy a ducharme —murmuró con voz baja, aún somnoliento—.
Por favor… no me grabes esta vez.
Necesito algo de privacidad, ¿sí?
Penny parpadeó.
Su expresión se tensó apenas por un instante, como si la petición la tomara por sorpresa.
El silencio entre ambos duró unos segundos que se sintieron eternos.
—Está bien —respondió finalmente, con un tono neutro pero contenido—.
Lo respeto… aunque me duele un poco.
Pero si esa es tu voluntad, no grabaré.
Tn suspiró aliviado… hasta que Penny añadió, sonriendo otra vez.
—Pero como compensación, ¿podrías ayudarme a vestirme hoy?
Completa y cuidadosamente, por favor.
Incluyendo… todo.
El alma de Tn casi abandonó su cuerpo en ese instante.
Lo miró como si el muro más cercano fuera su única esperanza de escapatoria.
Pero no dijo nada.
Cerró los ojos y asintió con resignación.
“Solo una vez más.
Si con esto deja de invadir mi espacio… valdrá la pena”, pensó.
Se duchó rápido, con el agua fría intentando disipar la incomodidad de la mañana.
Cuando volvió, Penny estaba recostada, esperándolo con los ojos brillando.Sus pechos desnudos con los pezones de fuera rosados contrastando con el blanco, parecian ser suaves, su vagina sin bello pubico completamente lisa y suave, algunas sonas de su cuerpo tenian las mismas pecas que tenia en el rostro No dijo nada mientras él comenzaba la tarea.
Cada hebra de ropa, cada prenda, fue colocada con un cuidado tenso, Tn sintio la suavidad de los pechos de Penny cuando coloco el sosten,pudo percebir el aroa levemente dulce de su entrepierna, mientras él evitaba mirarla directamente.
Penny no hacía comentarios… pero se deleitaba en cada movimiento torpe, en cada pequeño temblor en los dedos de Tn.
Era su forma de estar cerca de él.
De controlar la distancia.
Cuando terminaron, Penny se incorporó y aplaudió con suavidad.
—¡Perfecto!
Así podemos ir juntos a clase, ¿verdad?
Tn solo asintió, con el rostro aún levemente sonrojado.
El día transcurrió con una calma engañosa.
Las clases fueron relativamente normales, aunque la mirada de Glynda se posó en Tn más de una vez, como si algo en su lenguaje corporal le llamara la atención.
Tal vez no era el único que notaba que algo no iba bien.
Penny se mantenía cerca de Tn todo el tiempo, acariciándole la polla con la yema de los dedos mientras la mesa del escritorio los cubria, acelerando sus movimientos cuando la profesora no miraba y deteniendose cuando Glynda levantaba la mirada de su libro o Tn estaba cerca de venirse.El chico no tuvo otra opcion que apretar los dientes mientras sentia su miembro ser apretado y el mordiendose la boca para evitar gemir, su orgasmo negado mas de una vez.
Tn ya ni siquiera reaccionaba con fuerza.
Solo desviaba la mirada, con un leve rubor que no sabía si era vergüenza… o resignación.
El sudor caia por su frente su vision se nublaba, y cuando Glynda comenzo a escribir parrafos penny bajo la cabeza succionando su polla y manteniendola ahi mientras permitia que Tn se corriera.
Lo único que agradecía era que, por fin, Penny no lo estaba grabando.
Al menos por ahora, su privacidad permanecía intacta.
Aunque, en su fuero interno, Tn sabía que no debía bajar la guardia.
Penny nunca daba nada gratis.
Si se había retirado… era porque había cobrado algo a cambio.
Con lo ultimo de su semen saliendo Penny se levanto cubriendo sus labios mientras tragaba.
“Mmmm~ algo salado y dulce bastante concistente, deberias comer mas frutas para aumentar el espesor en un 68%”.
Mururo mientras pareciahablar tan casual y tn solo suspiro al fin su miembro se habia hablandado, estar mas de una hora erecto recibiendo atencion de Penny tomo la mayor parte de su fuerza incluso si usara aura para cubrirlo y alejar a Penny sabia que ella haria algo escandalozo para que el acepte.
El aire de la tarde era cálido, y las hojas de los árboles danzaban perezosamente bajo la suave brisa.
Tn se dejó caer en una banca del jardín interior de Beacon, exhausto.
Las clases, la tensión constante y… Penny, le estaban consumiendo lentamente las energías.
Penny, como siempre, no tardó en sentarse junto a él.
Se acomodó con una sonrisa tranquila, con las manos sobre sus rodillas, balanceándose levemente como si fuera una colegiala inocente… aunque Tn sabía que había muy poco de inocente en ella últimamente.
Pasaron unos minutos en silencio.
Unos minutos tranquilos… y extrañamente incómodos.
Tn fue quien lo rompió, con la voz baja, como quien plantea una pregunta que ya ha rondado demasiado tiempo en su cabeza.
—Penny… ¿por qué no intentas tener más amigos?
Digo… estás en Beacon.
Hay muchas personas aquí.
Penny giró lentamente el rostro hacia él.
Sus ojos verdes brillaban con una claridad inquietante, como si cada palabra de Tn fuera cuidadosamente analizada.
—Lo he intentado.
Pero ninguno cumple con mis requisitos —respondió con sinceridad—.
No entienden mis objetivos.
No valoran lo suficiente la lealtad.
No aceptan el nivel de… cercanía que considero esencial.
Tú sí.
Tn bajó la mirada, suspirando con frustración.
En parte, deseaba no haber preguntado.
De pronto, un leve dolor en la entrepierna lo hizo tensarse.
Era sutil, no alarmante… pero persistente.
Se llevó la mano disimuladamente al pantalón, incómodo, preguntándose si tal vez debía ir a la enfermería.
Pero descartó la idea de inmediato.
No quería más preguntas.
No quería más atención.
Tal vez después.
Mientras él se perdía en sus pensamientos, Penny desvió su atención a su red interna.
Conectada al sistema de rastreo, revisó el estado de sus pedidos.
Sonrió con genuina satisfacción al ver que los componentes que había solicitado —los más delicados y experimentales— ya estaban en tránsito.
Aterrizarían en Vale en cuestión de días, discretamente, en un hangar designado para materiales confidenciales.
La idea de tenerlo todo al fin en sus manos… la emocionaba.
Y entonces, como si la pregunta le viniera de un lugar cálido y tierno de su lógica interna, giró la cabeza hacia Tn y lo miró con dulzura.
—Tn… si pudieras elegir… ¿qué te gustaría más?
¿Una niña o un niño?
Él parpadeó, algo confundido.
—¿De qué hablas?
—De nuestro futuro hijo, por supuesto —dijo con una sonrisa serena, como si fuera lo más natural del mundo—.
Aún no decido el nombre, pero ya tengo algunos en mente.
Si es niña, me gusta “Luminaria”.
Si es niño… tal vez “Caelum”.
Tn tragó saliva, sintiendo una presión fría en el estómago.
Miró a Penny con una expresión que mezclaba confusión y alarma.
No sabía si lo decía en broma… o si realmente creía lo que acababa de decir.
—Penny… eso no es posible.
No… no puedes tener un hijo.
Ella ladeó la cabeza, su sonrisa se mantuvo, pero sus ojos parpadearon en tonos más oscuros, como si estuviera procesando una refutación incómoda.
—Claro que puedo.
Solo necesito… prepararme.
Lo demás, está casi listo.
Tn sintió un escalofrío.
El mismo que se siente cuando sabes que alguien ha cruzado una línea invisible que ya no se puede deshacer.
Y en silencio, empezó a preguntarse… qué tan lejos estaba dispuesta a llegar.
Tn ladeó la cabeza ligeramente, observando el gesto de Penny, aún con el eco de su extraña pregunta resonando en su mente.
La idea lo había tomado por sorpresa, y durante unos segundos, no supo cómo reaccionar.
Luego suspiró y se pasó una mano por el rostro.
—Eso que dijiste… es imposible, Penny.
No puedes tener hijos.
Eres… un androide.
Lo dijo sin crueldad, sólo con esa resignación cansada que nace cuando algo ilógico interrumpe una frágil estabilidad.
Sabía que Penny disfrutaba provocándole reacciones hormonales —lo había sentido más de una vez—, pero de allí a pensar que eso significaba que podía concebir… Era ridículo.
Un delirio que prefería no alimentar.
Penny, por su parte, no respondió.
Solo sonrió de forma casi maternal.
Internamente, no se sintió ofendida.
Tn simplemente no entendía.
Y eso estaba bien.
Era mejor así.
Su proyecto debía mantenerse en secreto hasta estar completo.
Quería darle una sorpresa.
Quería que, algún día, él entendiera… que todo lo que hacía era por amor.
Pasaron un rato más en el jardín.
Penny se limitó a acompañarlo en silencio, disfrutando de su cercanía.
Tn, por su parte, trató de dejar el tema atrás, aunque aún le molestaba el extraño dolor persistente en la entrepierna.
No quería pensar demasiado.
Tal vez sólo era estrés.
Cuando el sol comenzó a ocultarse, Tn murmuró que debía volver a su habitación.
—Sí, es hora —respondió Penny, poniéndose de pie con gracia medida.
Regresaron juntos al dormitorio compartido, cada uno sumido en sus propios pensamientos.
Tn se recostó en su escritorio, enfocado en un trabajo de estrategia de combate.
Era lo único que lograba despejar su mente.
Mientras tanto, Penny se sentó frente a su terminal privada.
Su acceso directo al sistema médico de Beacon le permitió descargar más archivos confidenciales: documentación quirúrgica de partos humanos, simulaciones holográficas de cesáreas, herramientas utilizadas en alumbramientos naturales y procedimientos alternativos para casos extremos.
Veía todo con concentración quirúrgica.
Cada detalle, cada fase del trabajo de parto, la evolución del cuerpo humano durante la gestación, la química de la lactancia… Nada escapaba a su análisis.
Pero lo que más le llamó la atención fue un apartado olvidado en los reportes sobre uso de Aura durante procesos médicos.
En teoría, un usuario de Aura suficientemente entrenado podía concentrar su energía para reforzar órganos internos, ayudando en regeneración o resistencia a traumas.
Si eso era posible… ¿podría usar Aura para proteger un útero?
¿Para estabilizar la gestación de un feto?
Era lógico, al menos en teoría.
Aunque claro… nada de eso había sido probado.
Mucho menos en androides como ella.
Su estructura no era orgánica, pero ya había comenzado a integrar partes protésicas biológicamente compatibles.
Los avances en biomecánica eran tan secretos como inestables… pero eso no la detendría.
Se quedó contemplando una imagen en la pantalla: una ecografía.
Cerró los ojos.
En su mente, una escena perfecta.
Ella, sosteniendo a su hijo.
Tn a su lado.
Una familia unida.
Real.
Y si el mundo —o Atlas— intentaba arrebatarle eso… bueno, también tenía archivos detallados de los secretos más oscuros de cada general, cada político, cada director.
Tn no entendía ahora.
Pero lo haría.
Lo haría cuando lo tuviera en brazos.
Y entonces… nadie más importaría.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com