Waifu yandere(Collection) - Capítulo 83
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83: Atalanta (fgo) 83: Atalanta (fgo) Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.
Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
La habitación estaba en penumbra, apenas iluminada por el tenue resplandor de la luna que se filtraba entre las cortinas.
El aire olía a incienso antiguo, mezclado con el perfume de aceite esencial de lavanda que Rin insistía en usar para dormir.
La cama, más grande de lo necesario, estaba desordenada, con las sábanas a medio correr y un leve calor aún flotando entre los cuerpos entrelazados.
Tn yacía boca arriba, con un brazo bajo la nuca y el otro ligeramente extendido hacia el cuerpo que descansaba a su lado.
Rin, medio cubierta por una sábana, se acurrucaba contra su pecho, jugando con un mechón suelto de su propio cabello mientras sus dedos dibujaban círculos lentos y sin rumbo sobre la piel de él.
—Tn…
—murmuró con voz melosa, casi como una niña pidiendo un dulce antes de dormir—.
¿Te has enterado?
Se acerca otra Guerra del Santo Grial.
Tn no respondió al instante.
Sus ojos, entrecerrados, miraban el techo como si esperaran que este le diera una excusa para no entrar en esa conversación.
Ya reconocía ese tono.
Conocía demasiado bien a Rin como para no anticipar lo que vendría después.
—¿A esta hora, Rin?
—resopló, sin moverse demasiado—.
¿En serio vas a empezar con eso después de…
lo que pasó hace unos minutos?
Ella rió suavemente, y su dedo hizo un espiral más amplio en su pecho desnudo.
—No es mi culpa si eres más eficiente físicamente que mentalmente.
Vamos, no puedes negar que sería emocionante.
Tú y yo…
como un equipo.
Maestros de la guerra del Grial.
—Eso suena como una muy mala idea —replicó él, cerrando los ojos con fuerza—.
¿Y tu idea para participar es?
Rin giró su rostro y apoyó la barbilla sobre su pecho, sus ojos color esmeralda brillando con un destello travieso.
El tono juguetón en su voz no ayudaba a calmar la tensión que él ya empezaba a sentir en la frente.
—Solo necesito una reliquia decente.
Y tú podrías ayudarme con eso.
Tn sintió su ojo derecho temblar.
—¿Cuánto costaría esa “reliquia decente”?
—Nada que no puedas pagar.
—respondió con descaro, como si hablase de una caja de chocolates—.
Por favor, Tn…
Te debo muchas, ¿no?
Pero también te he dado muchas cosas a cambio, ¿cierto?
Un gemido escapo de sus labios al sentir su miembro aun palpitante dentro de ella.
Él exhaló con resignación, dejando caer el brazo libre sobre su rostro.
—He estado pagando tus joyas desde el segundo año de secundaria, Rin.
Tus gastos mágicos me han dejado sin cuenta de ahorro más veces de las que quiero admitir.
Me prometiste que lo último que te compré sería “la última vez”.
Ella sonrió con una expresión que mezclaba inocencia fingida y satisfacción absoluta.
Se arrastró un poco más encima de él, hasta quedar casi hacer que su polla saliera de ella, con sus piernas cruzadas sobre las de él.
—Ahhh Y lo fue…
esa vez.
Pero esto es diferente.
Esta mmm vez es por el Grial.
Por mi padre.
Por la familia Tohsaka.
Y, bueno, por ti también.
Tn no dijo nada.
Su silencio fue acompañado por un leve suspiro, el tipo de suspiro que sólo alguien que ha aprendido a convivir con una Tohsaka puede emitir sin sufrir una embolia.
—Lo pensaré en la mañana, Rin —murmuró finalmente, girando ligeramente el cuerpo para dejar de sentir su peso completamente.
Rin hizo un puchero audible, pero no insistió.
Solo se acomodó nuevamente a su lado sacando su miembro de su doloria entrada empapada, rodeando su torso con un brazo mientras escondía el rostro en su cuello.
—Eres un tacaño…
—susurró con un tono medio burlón, medio somnoliento—.
Pero me gustas igual.
Tn solo murmuró algo ininteligible y dejó que el sueño lo venciera, ignorando por ahora las señales evidentes de que esa paz no duraría mucho.
Rin cerró los ojos lentamente, con una pequeña sonrisa en los labios.
No estaba dormida todavía, pero su mente ya trabajaba en cálculos, en círculos mágicos, en reliquias que podría conseguir si él aceptaba…
y, quizás, en un futuro donde todo ese poder pudiera usarse no solo para su padre, sino para mantener al único idiota que aún la soportaba cerca de ella.
Muy cerca.
.
.
.
(el amanecer llego) advertencia suculenciaaaaaaaaaaaaaa  Con suavidad, tomó tu polla.
Sus manos estaban cálidas y tu corazón empezó a latir con fuerza.
Antes de que tn se diera cuenta, alcanzo su máximo esplendor.
Rin gimió.
“E-eso es…
increíble”.
Otro sonido y expresión débil.
De nuevo, esto era algo regular en su relacion, ella hacia ciertas cosas y Tn pagaria sus facturas.
Era simplemente un convenio entre ambos.
La punta rozó sus labios.
Suave, penso, mientras lo absorbía.
Taiga debió de haberle enseñado bien, porque absorbió la mitad de tu longitud sin problema.
Su mamada fue impecable.
Su lengua, activa, tocó cada parte de tu glande.
Mantenía la mirada fija en el rostro apenas dormido de tn mientras interpretaba cada pequeña reacción y se adaptaba.
Exhalando bruscamente las manos de tn terminaron a los lados de su cabeza.
Conteniendo un gemido.
“slurpppp… sorber… slurrppppp”.
Eso pareció animarla.
Respiró hondo y procedió a chupar la polla como si quisiera derretirla.
Pasando los dedos por su pelo.
Era bonito y largo, y olía a su aroma, pero no queria despertarse en absoluto.
La respiración temblaba, ronca y necesitada.
Decidiendo darle un segundo para que recuperaras el aliento.
Al menos eso penso Tn cuando la boca de Rin se separó de su polla.
Vaya, es…
más que minuciosa, claro que lo era…siempre supo los lugares que le gustaban mientras Rin acariciaba los testículos y apretaba suavemente esperando una carga.
Primero lamiéndolos, pero luego mordisqueando cada sensible orbe.
Absorbiendo todo lo que podía, pintándolos con su saliva.
Rin se limpió la baba restante con la manga y volvió a tu pene, que estaba rojo y a punto de reventar.
Largas gotas de líquido preseminal caían al suelo sin control.
Lo lamió a toda velocidad, pero se detuvo al ver lo delicioso que estaba.
Esta era una de las muchas razones por las que eras la favorita para las transferencias de maná.
Tu semen sabía asombrosamente bueno.
No era metálico ni salado.
Más bien, era dulce con un toque ácido.
Muchas veces ella lo comparaba con arándanos.
“Ya casi estoy ahí”.
En cuanto pronunciaron esas palabras, te abrazó hasta el fondo.
No pudiendo ocultar la sorpresa y dejando escapar un profundo gemido.
Sin embargo, su reflejo nauseoso se activó y Rin se vio obligada a retroceder hasta la mitad del camino.
Volviendo a ponerle la mano en la cabeza,dormir dejo de ser una opcion al sentir su garganta.
A pesar del contratiempo, su lengua obraba su magia, casi como si fuera instintiva.
Empezando a perder el control, tus dedos clavándose en su cuero cabelludo.
Rin, sin duda, lo notó.
Tus testículos se tensaron al alcanzar la euforia.
Ella controló su respiración, te rodeó la cintura con los brazos y volvió a penetrarte justo cuando te corriste.
Tu carga debió ser mucho mayor de lo que Rin esperaba, porque después de correrte directamente dentro de ella durante unos segundos, tosió y se echó hacia atrás.
La polla de Tn saltó como una manguera rociando la cara con semen.
“O-oye, espera–”.
Las palabras de Rin fueron interrumpidas por un fuerte chorro de semen que le salpicó la boca.
No fue a propósito.
“E-espera”, murmuró, a pesar de que su lengua lo lamía.
“¡He dicho que esperes carajo!”.
No hubo espera.
Agarrando la polla y empezando a masturbarse, liberando lo que quedaba, que para Rin era mucho.
La interrumpían constantemente los interminables hilos de blanco perla que le manchaban la cara.
Un par incluso le cayeron en el pelo.
“¡Puaj!”.
Ella se resignó a su destino y simplemente metió la lengua.
Apuntaste y disparaste semen con precisión.
Al fin y al cabo, este era tu trabajo.
Una vez que el orgasmo termino, Rin abrió los ojos irritadamente.
“¿Has terminado?” preguntó rotundamente.
Esta descarada……logrando pensar ya despierto “Sí.
Todo eso era maná valioso, por cierto, así que no olvides masticarlo y tragarlo,”.
Aunque la exasperación la embargaba, Rin obedeció.
Semen era espeso, viril y sabía increíble.
No era de extrañar que Rin se tomara su tiempo para masticarlo.
Recogió tu semen con un dedo y se lo metió en la boca…
Estaba bastante caliente.
Quizás por eso, a pesar del largo y duro clímax, estabas más duro que nunca.
—Dios Muzan.
—Rin miró la polla.
Como un gato, siguió limpiándose—.
¿Esa cosa nunca se baja?
“Sabes que tarda un poco.” “¿Y si compraras esa reliquia?” Su voz se volvió baja para que no la oyeras.
“Ahora que lo pienso, había una espada rota en un museo en subasta y otro coleccionista afirma tener la armadura de Aquiles”.
Sus susurros se volvieron ininteligibles para tn, pero escuchando lo que necesitabas oír.
“Pasemos al siguiente paso, ¿de acuerdo?”, dijo Rin habiendo terminado lo primero de su rutina.
La observaste mientras se quitaba las sabanas, dejando al descubierto su cuerpo semidesnudo.
¡Y qué cuerpo!
Estaba ligeramente tonificado, probablemente por la lucha libre y el entrenamiento.
Sus pechos no eran enormes, pero sí bastante grandes.
Mirando fijamente su figura y lo que había debajo.
Rin tragó saliva.
“¿Estás lista?”.
“S-sí”, respondió ella, con los brazos bajo los pechos y la mirada a la izquierda.
Sonriendo, una leve inclinación hacia delante y apoyandoce suavemente contra ella.
No solo tu cuerpo, sino también tus labios.
No perdieron el tiempo y se lanzaron a un beso francés apasionado.
Sus labios se encontraron con el mismo deseo que los suyos, con la lengua entrando y saliendo.
Una imagen perfecta de una pareja en la cama.
El pene rozó sus muslos.
Ella rodeó el cuello con sus brazos, profundizando el beso, acercándote más a ella.
Podíendo sentirla humedecerse a través de su piel.
Decidiendo jugar con ella.
Bajando los dedos y presionando su clítoris.
“¡Mmm…!”.
Amortiguando su reacción con la lengua.
Y siguiendo haciéndolo una y otra vez.
Provocando su coño, provocando su reacción con fuerza, pero sin dejarla gemir jamás.
Cuando se separaron para recuperar el aliento, Rin parecía como si le hubieran tenido un maraton de sexo.
“Ahhh ahhhh…”.
Quizás más tarde.
Por ahora, darle otro beso.
Abriendo los ojos ligeramente.
Rin estaba completamente enamorada de ti o era una emocion de solo por estar juntos tantos años.
Cerró los ojos mientras la euforia la invadía, con las mejillas rojas de vergüenza, el cuerpo estremeciéndose mientras las manos vagaban y la sacudían de placer.
En este momento, Rin Tohsaka te deseaba más que a nada.
Apartandoce, jadeando.
“¿Siguiente paso?”.
“S-siguiente paso”, asintió ella, y la saliva que los conectaba estalló.
Rin debió desearte con locura porque enseguida se dio la vuelta y te mostró el trasero.
La posición del perrito era algo que deseaba con desesperación.
Y ahora la tiene.
Sus piernas y caderas eran sus rasgos más fuertes.
Al inclinarte hacia adelante en la cama con las rodillas, reconociste ese hecho.
Rin se estremeció al sentir el aire fresco.
Pero en cuanto llegó el calor de la polla, miró por encima del hombro y sonrió.
“Será mejor que no te contengas.” Su confianza estaba volviendo.
Eso fue una sorpresa.
Sonreíste.
“Seguro.”.
Pero, contrario a lo que se dijo, no se tomo con calma.
Rin era cálida y terriblemente estrecha.
Sus paredes se atraían, invitándo a profundizar cada vez más.
Rin, cuya expresión parecía contraerse con cada segundo que pasaba, se había estado sosteniendo con las manos.
Y cuanto más profundo llegabas, menos te agarraba.
La respiración de Rin era forzada.
Estaba desesperada por parecer serena.
Te pareció adorable, la verdad.
La chica tenía su orgullo.
Moviste las caderas hacia adelante.
Un centímetro que rompió el autocontrol de la cabeza de Tohsaka como si nada.
Te apartaste, haciéndola temblar de anticipación, pero decidiste ir despacio otra vez.
Medio centímetro cada cinco segundos, más o menos.
Querías que lo suplicara.
“¡Tú…
tú pequeño…ngh…ahhhh!”.
Finalmente, la sensación de tu pene se volvió insoportable y se dejó caer sobre el colchón.
De repente, sus paredes se cerraron a tu alrededor.
La parte de tu miembro dentro de ella sintió como si estuviera recibiendo su recompensa.
Se humedeció y se tensó.
Más adelante, podías ver a Rin agarrando la almohada frente a ella y abrazándola contra su rostro.
—Vaya.
Ya viniste —.
—Cállate.
—Respiró hondo, apoyándose en la almohada—.
¡Tú… tonto!.Te reíste.
Las bromas fueron efectivas .
“Todavía no estoy del todo dentro, así que prepárate”.
“¿Q-qué?
Eso no es…
¿de qué estás hablando?
No puedes…
no puedes ahondar más.
No es…
posible”.
Y efectivamente, Tn estaba mas duro que la noche que lo hicieron y eso para Rin significaba pequeños contratiempos.
“No, definitivamente es posible”.
“N-no puede ser…” Rin estaba entrando en pánico, por alguna razón.
¿De verdad no creía que fueras capaz de más?
Oh.
Oh.
Así que esto fue todo.
Rin dejó escapar un pequeño gemido.
No podía defenderse porque era cierto.
“Aquí vamos”.
En cuanto entraste en territorio pocas veces tocado, normalmente Rin era la que guiaba el ritmo y desidia cuanto meter dentro de ella, Rin chilló.
Tampoco pudo acallar el sonido a tiempo, así que se oyó a Rin Tohsaka chillar de placer a todo volumen.
Era un chillido agudo y adorable, como el maullido de un gatito.
Como una virgen que nunca se había masturbado y estaba aprendiendo por primera vez.
Se la podía oír murmurar contra la almohada.
Cada centímetro parecía tensarla un poco más.
Exhalando cuando finalmente toco fondo.
Tn su pelvis presionaba contra su trasero, con los gruesos centímetros de tu pene envainados en su interior.
Sin embargo, no era solo tú descansando.
Era la punta que le empujaba el cérvix.
“Mmm esta sensación hace tiempo que no la sentia, ¿eh?”.
“Aghghgh C-callate”, respondió Rin sin darse cuenta.
La agarraste por los costados, sonriendo.
“Está bien.
“.
Empezando a embestirla.
Rápido y sin dudarlo, la penetraron.
El sonido de sus palmadas en el trasero resonó en el aire.
Los gemidos y quejidos de Rin lo acompañaban.
Era el paraíso.
Rin se corrió de nuevo, aferrándose a la polla.
Apretaste los dientes, penetrando hasta el fondo mientras ella gritaba de su intenso orgasmo.
Duró unos buenos segundos y jugos lascivos cayeron de su coño hinchado.
Retirandose y por un momento contemplando el trasero en forma de corazón.
Contempló la vista que lograba apreciar cuando ella le dejaba el cargo, pero tenía toda la razón al afirmar que ella tenía un trasero increíble.
Los ojos de Rin daban vueltas, con la boca abierta mientras la baba se le escapaba.
Cualquier rastro de su antigua dignidad había desaparecido, reemplazada por una puta bien follada.
La habitación se llenó de su jadeo entrecortado y ahogado.
Esperando a que se recompusiera.
Pasaron minutos enteros antes de que pudiera hablar.
Solo llevabas tres follándola.
“¿Te corriste?”, graznó Rin.
Echaste las caderas hacia atrás y…
“¡No!”.
La penetraste de golpe.
El jadeo que dejó a Rin casi la dejó sin aliento.
Esta vez, fuiste aún más rápido.
Con tus testículos golpeándola, creaste un ritmo constante y reverberante.
Otro orgasmo de Rin y otro momento difícil para tu polla.
Diecinueve años, y aun así, el coño de Rin Tohsaka parecía el de una virgen.
La sensación te invadió rápidamente y a los diez minutos estabas al borde del clímax.
“Ya casi estoy”, dijiste.
Rin ya había experimentado tres orgasmos intensos y no estaba en condiciones de hablar.
Solo podía mover la cabeza, que era todo lo que necesitabas.
Agarrando un puñado de las nalgas de Rin y Tn se lanzo con todo tu peso corporal.
Los testículos tiraban, vaciándose e inundando las entrañas de Rin.
Fue un clímax espectacular, pero también intenso.
Tn hizo una mueca al sentir que su cintura se doblaba bajo las largas y feroces sensaciones.
Estuviendo a punto de caer, pero reuniendo sus fuerzas y mantuviendo una postura erguida.
Una dirección perfecta y directa para que la corrieras.
Una vez que terminaste, se masturbo.
Durante tu eyaculación, Rin experimentó un orgasmo propio.
El efecto posterior fue como el de un sirviente rogándole desesperadamente a su amo que lo conservara.
Tu pene era el amo y su coño el sirviente.
Hilos de semen se te pegaron a la punta mientras la polla yacía sobre su culo.
Soltaste un suspiro victorioso.
“¡Uf!” Le dio una palmada en el trasero, ¿por qué no?
Te sentías bien contigo mismo.
Su trasero se alzaba y se estremecía con el carnoso golpe.
La curva de su espalda era increíblemente sexy, pero lo que más excitaba era el espeso y blanco semen que brotaba a borbotones.
Largos cordones que caían sin cesar.
Rin estaba hambriento y recién cubierto de nata.
“M-más…”.
¿Eh?
La chica ladeó la cabeza.
Un movimiento que le costó mucho.
“Necesito más…
Necesito más de tu semen.
Por favor…”.
La polla palpitaba con ansias.
Su trasero respondió y la aplastó entre sus nalgas.
O tal vez simplemente se perdió.
En fin.
No es mi problema.
Podía reaccionar como una persona de verdad, no como una puta desquiciada.
“¡Unhhh!
¡Eres mucho más grande ahhhh ahhhh!”.
“¡Te corres mucho más que antes!”.
“¡Mmm!
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡ ahhhh ahhhh llegar tan profundo!
¡ Aaah~!”.
La diferencia entre tu habilidad y tu tamaño era como la noche y el día, y Rin disfrutaba señalándolo, hasta el punto de depravado.
Eras tú quien la estaba follando ahora mismo.
Eras tú quien le daba lo que necesitaba.
La mañana se volvía más picante a cada hora.
Mientras se intercambiaban sudor y fluidos, Tn se pregunta si ese había sido el objetivo de Rin todo el tiempo.
Podía percibir que poseía excelentes circuitos mágicos, quizás lo suficientemente eficientes como para invocar algo tan ridículo como una Esfera de Realidad.
Entonces, ¿por qué necesitabas proporcionarle magia y la reliquia?
“¡O-oye, idiota ahhhh!
¿Por qué te detuviste?”.
Su pregunta te sacó de tus pensamientos.
Rin yacía con los brazos y piernas abiertos en la cama, con las pupilas nubladas y delirantes.
Negando con la cabeza un pensamiento cruzo en el”Lo siento”, antes de meterle la polla.Inyectando suficiente energía mágica para que le durara un mes.
Como era de esperar del genio de Tohsaka, logró desviar el maná sobrante a varias gemas de alta calidad justo a tiempo.
Si hubiera permanecido en su sistema demasiado tiempo, bueno…
las consecuencias no habrían sido agradables.
Podría haber perdido sus circuitos mágicos por completo.
La luz de la mañana iluminaba tu habitación de hotel.
Rin estaba en el borde de la cama, completamente follada y llena de leche.
No tenías mucho sueño.
El asunto estaba hecho y el contrato se cumplió al pie de la letra.
Aunque follar con Rin ya era una recompensa, ella tambien estaba de acuerdo.
Rin parecía avergonzada.
No la culparia, ya que habían pasado una mañana muy alborotada.
“¡Ejem!
Bueno, como acordamos, recibiste tu recompensa.” Parpadeando un poco Tn ya supo que queria.
Aunque se postraba como un mago digno, era imposible tomarla en serio cuando su manta se deslizaba hacia abajo y sus pechos quedaban al descubierto.
Las transferencias de maná de este nivel también tendían a mejorar los circuitos mágicos del receptor.
Rin afirmó que podía sentir su nuevo poder y te pagó un extra por ello.
En lugar de discutirlo, lo aceptaste con calma.
De todas formas, era calderilla.
“Y-y, antes de que te vayas a hacer el desayuno”, dijo, recogiendo un puñado de su manta.
De nuevo, era difícil no excitarse con las tetas al aire.
“Hagámoslo otra vez”.
Sonreíste.
“Por supuesto, Rin”.
“Y mi reliquia” ……………………..Tn tiene que revisar su billetera primero.
(fin de suculencia) El sol de la mañana se filtraba suavemente por las ventanas de la cocina, proyectando sombras doradas sobre el suelo de madera pulida.
El olor del café recién hecho y los huevos chisporroteando en la sartén llenaba el aire, contrastando con el leve perfume floral que aún parecía aferrarse a Rin, aunque ella claramente no se había bañado desde la noche anterior.
—Uf…
mis piernas…
—murmuró Rin, arrastrando los pies hasta la mesa mientras se frotaba los muslos con un gesto perezoso—.
¿No puedes hacer tus cosas con un poco más de moderación?
Me siento como si me hubieran lanzado contra una pared…..Y me siento llena~ —Y tú no ayudas cuando me das una felacion a las 6:Am —respondió Tn desde la cocina, dándole la espalda mientras volteaba los huevos con precisión.
Rin bufó, aunque sin perder esa sonrisa satisfecha que solo se ve en alguien que ha ganado en múltiples niveles.
Vestía únicamente un camisón largo que apenas cubría la ropa interior roja que asomaba cada vez que se sentaba o movía una pierna.
Estaba despeinada, aún con marcas en la piel, y sin embargo parecía completamente en su elemento.
—Bueno, ya que eres tan aplicado con el desayuno…
—dijo estirándose como un gato mientras se sentaba con cuidado en la silla, dejando escapar un quejido leve—.
Quiero una buena compensación por mi sufrimiento.
Tal vez…
una reliquia griega, por ejemplo.
Tn giró la cabeza lo justo para lanzarle una mirada de reojo.
—¿Otra vez con eso?
—No “otra vez” —corrigió Rin con la boca ya semiabierta para recibir un bocado de pan tostado—.
¡Esta vez es serio!
Encontré algo prometedor.
Tn sirvió dos platos, uno para ella y otro para él.
Lo colocó frente a Rin con un suspiro pesado.
—¿Encontraste algo decente o es otra de tus “gangas mágicas” que terminan explotando al primer hechizo de activación?
Rin ya tenía un trozo de huevo en la boca cuando respondió, hablando entre bocados.
—Escuché que se va a subastar un arma rota…
de origen griego.
Parece que está vinculada a una antigua cazadora mitológica.
No está completa, pero si sirve como canalización, podríamos invocar a alguien bastante fuerte.
Tn alzó una ceja mientras cortaba su pan.
—¿Qué clase de “arma rota”?
¿Y cuánto costará esta maravilla?
Rin hizo una pausa.
Tragó lentamente, bebió un sorbo de café.
Se aclaró la garganta con teatralidad.
—Un par de miles.
—…¿Yenes?
Silencio.
Tn dejó el cuchillo sobre el plato con calma, como si intentara no perder el control antes de tiempo.
—¿Yenes, Rin?
Ella ladeó la cabeza, evitando su mirada.
—…Dólares —murmuró con la voz más baja y culpable que había usado en meses.
Tn masajeó sus sienes mientras exhalaba lentamente por la nariz.
—Por supuesto que en dólares.
¿Cómo no iba a ser en dólares?
—¡Pero es una inversión!
—replicó Rin de inmediato, intentando recuperar el terreno perdido—.
Vamos, si funciona, podríamos conseguir a un Servant muy poderoso.
Y eso significaría ventaja.
Victoria.
Grial.
—Y facturas sin pagar —añadió Tn con tono seco—.
La última vez casi se cortó la electricidad porque te olvidaste de pagar la luz.
—¡Estaba ocupada ganando gemas contra esa perra rubia!
Eso es mucho más importante.
—Claro, cómo no.
Rin se inclinó hacia él y le dio un pequeño beso en la mejilla, su expresión ahora mucho más dulce.
—Anda, no te pongas gruñón tan temprano.
Prometo que esta vez valdrá la pena.
Y me encargaré de las facturas…o bueno de hacerte sentir bien~ Tn no respondió de inmediato.
Sólo la observó mientras se levantaba y caminaba hacia el pasillo, moviendo las caderas con esa naturalidad altiva que siempre lo desarmaba.
Justo antes de desaparecer por la puerta, Rin se giró ligeramente.
—Voy a ducharme.
No vayas todabia —dijo con una sonrisa pícara y cerró la puerta tras ella.
Tn se quedó solo en la cocina, mirando su plato.
Comenzó a comer lentamente, aunque su mente ya giraba en espiral.
—¿Pagaré también esa subasta?
¿Y la factura de agua, gas…
y las joyas que encarga como si fueran dulces?
—susurró en voz baja—.
Tohsaka…
algún día me arruinarás.
Pero maldita sea…
Miró en dirección al baño, sonrió con resignación y siguió comiendo.
—…No me arrepiento del todo.
La mañana pasó con una calma engañosa.
Tras lavar los platos y dejar la cocina más o menos decente —porque Rin tenía una política no escrita de no tocar jabón mientras existiera un ser humano dispuesto a hacerlo por ella—, Tn se estiró en el sofá, intentando recuperar un poco de paz mental antes de sumergirse en la locura que se avecinaba.
Pero claro, la paz en casa de una Tohsaka era un lujo que rara vez duraba más de diez minutos.
—¡Tn!
—La voz de Rin salió del pasillo como un latigazo—.
¡No seas idiota!
La subasta es en línea, no presencial.
¡Usa mi teléfono!
Está configurado.
Tn se sentó de golpe, confundido.
—¿Entonces me vestí con esta chaqueta formal para qué?
¿Para impresionar al sofá?
Rin apareció en la sala con una toalla enrollada en la cabeza, el cabello húmedo y una bata de baño ajustada que dejaba muy poco a la imaginación.
Apoyó una mano en su cadera y le lanzó una mirada que oscilaba entre “gracias por tu esfuerzo” y “deja de ser estúpido”.
—Tú luces bien en traje.
Pero ahora luce útil y entra a la aplicación.
Quiero ese artefacto griego hoy.
Tn tomó el teléfono que ella le extendía como si fuera una bomba lista para detonar.
Entró al enlace, revisó los datos de la subasta y frunció el ceño al ver cómo los números comenzaban a subir como si alguien jugara a torturarlo en cámara lenta.
—Dólares…
esto sigue subiendo, Rin.
—¿Y?
—¿Y *qué clase de locos pagan 75 mil por una hoja rota que parece un abrelatas oxidado?!
—gruñó mientras pujaba de mala gana.
—Locos que quieren ganar una Guerra del Grial, como nosotros.
—Rin se dejó caer sobre el sillón con la naturalidad de una reina dando órdenes a sus sirvientes—.
Además, tiene trazas de éter ancestral.
Lo revisé con mis cristales.
—Tus cristales que cuestan lo mismo que un auto usado.
—murmuró él mientras confirmaba la puja final.
Al ver los últimos dígitos desaparecer de su cuenta bancaria, Tn se llevó una mano al rostro.
Por un momento, la tentación fue real.
Sus ojos se desviaron ligeramente hacia el gabinete donde Rin guardaba sus gemas mágicas más preciadas.
Cargadas con el flujo de mana trasnferido duranto sus sesiones de afecto.
Quizás… solo unas pocas.
Ella tenía docenas.
No notaría la ausencia de tres o cuatro, ¿no?
—Ni se te ocurra.
—La voz de Rin sonó con una calma gélida.
No lo miraba directamente, pero su tono era más filoso que cualquier cuchillo de cocina.
Tn se giró lentamente.
—¿Qué?
—Tus ojos.
Esa mirada.
Estabas considerando tomar mis gemas, ¿verdad?
—se cruzó de brazos, dejando que la bata se abriera apenas un poco más—.
Te advierto… si me robas siquiera una sola esmeralda sin permiso, no volverás a probar bocado de mí en ningún sentido.
¿Entiendes?
No mas felaciones matutinas, no mas creampies en la ducha, ni siuqiera la mas minima caricia.
Tn se estremeció.
—…Claramente.
—Bien.
—Sonrió como si nada hubiese pasado y volvió a mirar su teléfono.
Confirmada la compra, el recibo electrónico brilló en la pantalla.
La reliquia sería enviada en unos días desde una colección privada en Grecia.
Mientras tanto, el trabajo debía continuar.
Pasaron las siguientes horas dibujando el círculo de invocación en el sótano.
Rin lo trazaba con tiza reforzada con polvo de rubí mientras recitaba encantamientos que sonaban más viejos que el idioma japonés.
Tn, con un libro en una mano y una vela en la otra, intentaba seguirle el ritmo.
—Líneas ley están estables…
—murmuró él.
—El flujo está perfecto —dijo Rin, atándose el cabello con una cinta mientras admiraba el sello completo—.
Está listo.
Solo faltará la reliquia para anclar al espíritu.
Cuando terminaron, se sentaron uno al lado del otro sobre un montón de cojines, contemplando el círculo recién terminado como si fuera una pintura.
Pero entonces llegó la pregunta inevitable.
—¿Y ahora qué?
—preguntó Tn—.
¿Esperamos?
¿Meditamos hasta que el envío llegue o cojemos como animales?
—Podríamos —dijo Rin, llevándose un dedo al mentón—.
Pero eso sería aburrido y me sigue doliendo el vientre.
Tal vez podríamos visitar a Shirou.
Tn parpadeó.
—¿Emiya?
—Sí, o a Taiga.
Un escalofrío le recorrió la columna vertebral.
Casi sintió el grito de “¡Tn-kun~!” rebotar en su cráneo como una maldición ancestral.
—Rin…
no me hagas eso.
¿Taiga?
¿En serio?
Ella se rió.
—Oh, vamos.
Es nuestra supervisora técnica…
de alguna forma.
Y Shirou siempre es útil con reparaciones.
—Si ella me atrapa otra vez para cenar curry e intentar hacerlo en su sala……no sobrevivira a su apetito.
Rin soltó una carcajada suave, divertida por la miseria ajena.
—Entonces será mejor que pienses en una alternativa, porque hasta que llegue la reliquia, tenemos tiempo.
Y sabes que yo odio el aburrimiento.
Tn apoyó la cabeza en la pared, mirando al techo del sótano con resignación.
—…Voy a terminar pagando también la cena de Taiga, ¿verdad?
Rin no respondió.
Solo sonrió de manera inocente y le lanzó una de sus gemas… vacía, claro.
_________________________________________ Aver….obviamente el capitulo dice atalanta y dirá oye porque esta con rin haciendo suculencia.
Y verán si ponde a atalanta y antes de que griten iñiñuñuñuñ ntr.
*sope* Shuushhshhsh han escuchado de triangulo amoroso.
Bien pues el plan es simple.
Tn y rin una relación medio de oye tn paga las facturas y rin le hace el delicioso 7w7.
Y atalanta bueno me las ingeniare para hacerla yandere jejwjejejw.
Déjenme cocinar 7w7
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