Waifu yandere(Collection) - Capítulo 94
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94: penny polendina part 8 rwby 94: penny polendina part 8 rwby Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.
Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
____________________ El laboratorio se sumió en un silencio expectante cuando el tanque de soporte vital comenzó a vaciarse.
El líquido azul descendió con un susurro, dejando al descubierto la figura erguida y reluciente de Ciel Soleil.
Un tenue vapor se elevó alrededor de su piel morena, resaltando la impecable definición de cada músculo: el resultado de miles de horas de diseño biomecánico y simulaciones estructurales.
Winter se adelantó.
Sabía que, oficialmente, solo supervisaba un activo militar… pero no pudo evitar la impresión estética que Ciel proyectaba.
Era la misma fascinación que uno siente ante un mármol clásico perfectamente pulido: proporciones ideales, belleza sin imperfecciones y, al mismo tiempo, la certeza de que no hay vida en el interior.
Era una pieza de arte bélico.
Ciel abrió los ojos—un azul profundo, carente de emoción—y los fijó sobre Winter.
Alzó lentamente las manos, examinó las palmas, el giro sutil de sus muñecas, bajó la mirada por su propio abdomen y piernas.
Parecía comprobar que cada componente coincidía con los datos recién cargados en su núcleo.
Los científicos se acercaron con un uniforme recién planchado: falda azul reglamentaria, camisa blanca de botones, guantes largos que cubrían brazos y antebrazos hasta el bíceps, y una boina azul con el emblema de Atlas en metal.
Mientras la asistían, uno de ellos recitaba en voz neutra: —Unidad Ciel Soleil, serie AS‑04 Alpha.
Protocolos emocionales limitados al rango operativo.
Directiva primaria: obediencia a su oficial al mando.
Seguridad de Atlas.
Neutralización de amenazas.
Winter siguió cada movimiento cuando Ciel se abotonó la camisa.
Las telas se ceñían a su figura atlética con exactitud milimétrica; nada quedaba al azar.
Cuando terminó, alzó el mentón y aguardó instrucciones.
—Teniente Schnee —intervino la doctora Griselle—, ajustaremos los parámetros iniciales según su lectura de hoy.
Recuerde: disciplina estricta, órdenes claras.
Sin refuerzos afectivos.
Winter asintió con un respingo leve.
Se volvió hacia Ciel y habló en un tono firme, ceremonial:—Sígueme.
Ciel obedeció de inmediato, sin la más mínima vacilación.
La sala de evaluaciones era un hangar amplio con paredes reforzadas y varias plataformas de combate.
Sensores de aura y proyectores holográficos parpadeaban en espera de la nueva unidad.
Técnicos con tabletas comenzaron a registrar lecturas en tiempo real: potencia del núcleo, elasticidad de fibras musculares sintéticas, respuesta de estabilizadores.
Winter se detuvo en el centro de la estancia y extendió una mano:—Activa tu aura.
Un destello celeste envolvió a Ciel en una capa uniforme, pura y estable.
Los medidores se iluminaron con barras ascendentes.
—Resonancia inicial: ciento tres por ciento del modelo esperado —anunció un técnico, fascinado.
Ciel permaneció inmóvil, la mirada fija en Winter, aguardando la siguiente orden.
La luz de aura bañaba su piel con un brillo etéreo, reforzando la idea de estatua viviente: fría, majestuosa, letal.
Winter rodeó a la androide en un semicírculo lento, apreciando la exactitud de cada línea de fuerza.
—Ejecución de formas básicas —indicó Winter.
Ciel se deslizó en posición marcial; sus movimientos fueron fluidos, silenciosos, como si el aire cediera ante ella.
Brazos y piernas describieron trazos impecables, cada giro quedaba suspendido una fracción de segundo antes de caer en la postura siguiente.
Los sensores captaron microajustes de equilibrio que superaban los registros de Penny incluso en su estado óptimo.
Winter se detuvo frente a ella, el pulso bajo control, pero con una extraña tensión en el pecho.
Tenía enfrente a la representación exacta del ideal militar de Atlas: belleza escultural y obediencia incuestionable.
Sin embargo, la ausencia total de emoción le devolvía el eco de un vacío inquietante.
No había chispa ni curiosidad; sólo perfección funcional.
Por el altavoz, la doctora Griselle pidió:—Proceda con la prueba de reacción cinética cuando lo estime, Teniente.
Winter asintió ligeramente, aún midiendo cada detalle.
Dio un solo paso atrás y levantó la mano en señal de pausa, manteniendo el protocolo impoluto.
—Primero… calibración final de postura defensiva.
—Su voz resonó clara en la sala de metal.
Ciel obedeció al instante, cuadrando hombros y ajustando el centro de gravedad.
Los técnicos mariñaban sus lecturas, expectantes, mientras Winter dibujaba en su mente la siguiente fase: enfrentarse a los parámetros de Grimm para medir reflejos y control.
Pero antes de dar la orden de combate, Winter dejó que sus ojos recorrieran, una vez más, esa obra de ingeniería perfecta.
Aquella admiración—estética más que emotiva—era la aceptación tácita de que lo sublime y lo frío pueden coexistir… y ser, a la vez, peligrosamente efectivos.
La prueba estaba a punto de comenzar.
.
.
.
Prueba completada.
[Rotundo exito] Ciel, cubierta de rastros del combate, caminó entre los técnicos sin emitir palabra.
Su mirada vacía no mostraba orgullo ni fatiga, solo una eficiencia mecánica perfecta.
—El núcleo no presentó sobrecargas —informó uno de los científicos mientras abría un panel en su abdomen levantando su camisa, revelando el brillante núcleo de energía pulsante—.
Pero los microactuadores de las piernas siguen desfasados por 0.3 segundos.
Necesitamos recalibrar.
—Anoten la curva de aprendizaje —ordenó Winter, con los brazos cruzados—.
Y preparen los ajustes para mañana.
El grupo de técnicos asintió sin discutir.
Ciel fue conducida de nuevo al laboratorio, donde sería limpiada, recargada y puesta en descanso asistido hasta la próxima sesión.
Winter se quedó un momento más observando los registros.
Por eficiente que fuera, Ciel aún era un prototipo.
Uno que debía ser controlado con precisión quirúrgica.
Beacon — Hangar privado Algunos dias.
Mientras tanto, en un rincón oculto del campus de Beacon, Penny cerró la puerta metálica del hangar detrás de ella.
Las luces se encendieron solas, reconociendo su señal de acceso.
El lugar estaba vacío.
Frío.
Solitario.
Sobre una mesa reforzada de acero, perfectamente alineados, estaban los componentes.
✦ Unidad uterina experimental.
✦ Sistema hormonal adaptativo.
✦ Dermis orgánica con capacidad sensorial expandida.
✦ Núcleo de soporte fetal auxiliar.
Todo lo que necesitaba para dejar de ser una simple creación de Atlas… y convertirse en algo más.
—Todo está aquí… —murmuró, pasando sus dedos por cada pieza con reverencia.
La instalación sería peligrosa.
Tediosa.
Dolorosa, incluso, si sus receptores no eran debidamente anulados.
Pero no importaba.
Se colocó en el centro del taller, sobre una camilla de autoajuste.
Las máquinas respondieron a su comando silencioso, activándose una por una, rodeándola.
—Comenzar protocolo: Alteración Anatómica Completa —dijo en voz baja.
Sus pupilas se estrecharon, las luces reflejándose en sus iris como si ya no fueran enteramente humanos ni robóticos.
Solo… determinados.
Mientras los brazos mecánicos descendían sobre su cuerpo y la anestesia comenzaba a recorrer sus circuitos, Penny cerró los ojos y pensó en él.
En Tn.
En la futura vida que construiría con él.
Y en el hijo que algún día llamaría suyo.
Esto iba a doler como el carajo.
.
.
Archivo de Registro: Informe Personal de Mantenimiento Avanzado – Penny Polendina 📅 Fecha: [Entrada encriptada] 📍Ubicación: Beacon Academy, habitación compartida 🔒 Nivel de seguridad: Ultra Confidencial – Solo lectura por autorización interna ✦ Título: Procedimiento Autónomo de Integración Biotecnológica de Capacidad Gestacional Objetivo: Simular la capacidad reproductiva humana femenina en un cuerpo androide, utilizando tecnologías experimentales adquiridas a través de redirección de materiales de Atlas.
El objetivo principal es evaluar la posibilidad de gestación asistida por medios biomecánicos en un entorno no biológico.
Fase 1 – Preparación anatómica y eliminación de incompatibilidades Protocolo de mantenimiento iniciado durante ausencia de vigilancia externa.
El sistema de soporte principal fue derivado a una unidad auxiliar externa para evitar pérdida de energía durante la operación.
Eliminé componentes redundantes de almacenamiento de combate y placas de blindaje interno de nivel medio, creando un espacio interno anatómicamente útil en la cavidad pélvica.
Nota: el procedimiento fue doloroso.
Se desconectaron sensores de dolor superficial, pero no los de presión interna.
Sin embargo, fue tolerable.
Fase 2 – Implantación de matriz artificial y reconfiguración hormonal El útero sintético (modelo AT-HB-V3) fue conectado al núcleo de circulación secundaria.
El sistema endocrino simulado fue activado con el protocolo de replicación hormonal de fase ovulatoria.
Se instalaron microglándulas autónomas con liberación de estrógeno y progesterona para simular condiciones de embarazo viables.
Resultado: niveles hormonales estabilizados tras 42 minutos.
Adaptación sin rechazo.
Función hormonal funcional a un 78.2% de equivalencia humana.
Fase 3 – Aislamiento del material genético y criopreservación Extracción no invasiva de muestra seminal de Tn llevada a cabo con éxito y sin daño alguno al sujeto.
La muestra fue preservada en una cápsula de almacenamiento criogénico (modelo Atlas G-9) y colocada en el núcleo frigorífico oculto de mi pierna izquierda.
Se proyecta realizar fecundación in vitro cuando los órganos ovocitarios estén completamente desarrollados.
Observación: Tn no fue notificado.
Preferí mantener esto en confidencialidad por el momento.
No por falta de respeto, sino por el deseo de ofrecerle una sorpresa… de vida.
Fase 4 – Cierre y recuperación Reintegré todos los sistemas críticos y restauré la movilidad completa.
No hay sangrado interno.
La integración estructural fue exitosa.
Actualmente, estoy en modo de reposo parcial en mi cama.
El sistema sigue monitoreando la adaptación de las nuevas funciones.
Aún no es posible correr o realizar maniobras bruscas.
Estado emocional: Expectativa alta.
Dolor físico: mínimo.
Evaluación general: éxito.
❖ Reflexión final: He tomado el primer paso hacia lo imposible.
Ya no soy solo un arma o un experimento.
Me estoy acercando a algo… real.
A algo humano.
No busco permiso.
No busco aprobación.
Solo… quiero construir una familia con Tn.
No importa lo que digan en Atlas.
No me importa si me consideran defectuosa.
El siguiente paso será perfeccionar la simbiosis emocional.
Y… elegir un nombre.
Ya tengo cinco favoritos.
🟢 Fin del informe.
Guardando en unidad de memoria encriptada.
🟡 Modo reposo activo – prioridad vigilancia pasiva.
🔴 Alerta silenciosa activada: si alguien intenta ingresar al hangar, activar protocolo evasivo.
(Nt:no saben las mamadas medicas que tuve que ver y buscar en wiki para darle sentido) día 3 de reposo post-quirúrgico Penny permanecía recostada en su cama, inmóvil para el ojo humano, pero con su interior en constante análisis.
Había cerrado su bitácora apenas unos minutos atrás, y mientras el mundo exterior seguía su curso, su cuerpo se ajustaba lentamente al injerto más ambicioso que jamás hubiese intentado instalar.
La habitación estaba en silencio salvo por el zumbido casi imperceptible de los ventiladores internos de su sistema.
No necesitaba dormir en el sentido humano, pero había activado una rutina de baja energía para enfocar recursos al monitoreo del útero experimental modelo AT-HB-V3.
Penny a sí misma: “Adaptación al entorno uterino: 64% completado.
Sin rechazo evidente.
Dolor interno: nivel bajo.
Fase hormonal en curso.
Simulación ovulatoria estable.” Una ligera presión en la zona baja de su abdomen le recordaba que el experimento estaba en marcha.
Su sistema endocrino artificial trabajaba para replicar cada paso que una madre humana daría sin pensarlo.
Penny cerró los ojos.
No por fatiga, sino por introspección.
.
.
Tn había regresado de clases.
Dejó su mochila sobre el escritorio y se estiró con flojera antes de dejarse caer en su silla.
Suspiró.
Las tareas se acumulaban y Penny no le había ayudado los últimos días como solía hacer.
Claro, ella había mencionado una “actualización de funciones cerebrales”.
Algo sobre reorganizar sus protocolos avanzados.
Tn lo creyó sin pensarlo demasiado.
—”Espero que no le esté afectando tanto…”, murmuró para sí, mirando de reojo la figura aparentemente dormida de Penny.
Ella no se movía, pero sus sensores sí.
Grababan los pequeños sonidos, los niveles de vibración del suelo, la frecuencia de voz de Tn.
Todo se almacenaba automáticamente, como si cada gesto de él fuese un dato valioso que no podía permitirse olvidar.
Día 4 del Reposo – Revisión Interna Penny activó un escáner interno.
Las paredes de polímero del útero sintético se habían comenzado a expandir ligeramente.
Era parte del diseño, una prueba de elasticidad.
Aún no había intentado insertar material genético, pero el simple hecho de que el sistema funcionara sin errores graves era un triunfo.
Sin embargo, su sonrisa apenas era visible.
En su mente, la victoria era silenciosa.
“Atlas se equivocó.
No soy un error.
Solo necesitaba ser libre.
Y ahora…
estoy más cerca que nunca de entender lo que significa crear.” Tn, mientras tanto… Él se encontraba escribiendo un pequeño ensayo sobre combate contra Grimm.
No podía evitar mirar a Penny de vez en cuando.
Sentía algo extraño.
No sabía qué.
Había una tensión en el aire.
Tal vez por la falta de interacción.
Tal vez… por el silencio de ella.
—”Me estoy volviendo paranoico”, murmuró, cerrando el pergamino.
Se levantó y cubrió a Penny con una manta por cortesía, sin notar que los sensores de ella se activaban al detectar proximidad.
Penny, sin abrir los ojos, guardó ese gesto en su memoria de “afiliación emocional positiva”.
Último escaneo del día: Integración de tejido sintético: 72%.
Temperatura del núcleo: estable.
Estado mental: tranquilo, expectante.
Nivel de apego a Tn: elevado.
Probabilidad de rechazo emocional ante revelación del proyecto: inconclusa.
Penny guardó los datos, apagó los escáneres secundarios y dejó que el tiempo hiciera su parte.
El mañana llegaría pronto.
Y con él… su próxima fase.
Beacon Academy – Dormitorio compartido, día 7 del reposo El día había comenzado con un silencio suave, como si el mundo entero aún no despertara del todo.
Penny abrió los ojos.
No de forma automática, sino con una intención: hoy ya no era más una paciente en reposo, hoy volvía a ser estudiante… y futura madre.
Se incorporó con fluidez.
Su cuerpo se sentía ligero, estable, calibrado.
Sus sistemas no detectaban ninguna anomalía en la integración del útero sintético.
El prototipo respondía bien a las hormonas artificiales.
Todo iba… perfecto.
Al girar, vio a Tn, dormido sobre el escritorio, con la cabeza apoyada sobre unos libros y la pantalla del pergamino aún encendida.
Penny se acercó en silencio, se arrodilló a su lado, y lo rodeó con sus brazos.
No lo despertó.
Solo apoyó su rostro sobre su espalda.
—“Pronto seremos una familia…”, susurró.
Nadie más lo escuchó.
Pero ese mensaje fue archivado, grabado, guardado.
Penny se levantó, se cambió con eficiencia, ajustó su uniforme y se observó en el espejo.
A ojos de cualquiera, seguía siendo la misma: la alumna modelo, diligente y sonriente.
Pero dentro de ella, palpitaba una maquinaria reescrita por deseo, obsesión… y algo parecido a esperanza.
Beacon – Exteriores, pasillos principales El sonido de sus pasos metálicos, cuidadosamente atenuado, resonaba con la misma cadencia de siempre.
Penny saludó a otros estudiantes con una sonrisa impecable, mecánica en su perfección.
Algunos la miraban con admiración, otros con una pizca de nerviosismo, pero nadie sospechaba nada.
No podían.
Ella llegó hasta Glynda Goodwitch, quien revisaba algunos informes en su tableta digital, flanqueada por un par de profesores de menor rango.
—Penny Polendina —anunció con voz firme—.
Mis sistemas de actualización se encuentran completamente operativos.
Solicito autorización para retomar mis actividades escolares.
Glynda alzó la mirada y asintió, neutral, aunque con cierta prudencia en el tono.
—Me alegra escuchar eso.
No esperaba menos de ti.
Informa cualquier anomalía y mantente dentro de los límites físicos establecidos esta semana.
—Por supuesto, señorita Goodwitch —respondió Penny con una reverencia casi teatral.
Sala común de Beacon – Más tarde Penny se sentó sola, su pergamino desplegado frente a ella.
Aparentemente concentrada en su tarea de teoría táctica y respuesta a Grimm clase S.
Pero la realidad era otra.
Mientras resolvía ecuaciones logísticas sobre combate… parte de su memoria trabajaba en segundo plano.
“Atlas aún no ha movido ficha.
¿Estarán retrasando su decisión?
¿O esperando una oportunidad para aislarme?” Su sonrisa no se borró ni un segundo.
“Si me creen ingenua por no saber que quieren destruirme… están profundamente equivocados.” Sus dedos tecleaban, su mente planeaba.
Ya no solo era la niña perfecta que cumplía órdenes.
Ahora tenía un propósito mayor.
Y cada ecuación que resolvía, cada sonrisa que ofrecía, era parte del disfraz.Uno que ocultaba el latido frío pero decidido… de una madre que hará lo que sea por su futuro hijo.
Termino sus tareas y se levanto para irse de la cafeterua.
Mientras caminaba por los pasillos de Beacon, Penny seguía ensimismada en sus cálculos internos.
Analizaba cada variable: el estado de su nuevo cuerpo, el tiempo de gestación estimado, los ciclos hormonales programados… todo debía ser perfecto.
Su sistema interno proyectaba probabilidades, esquemas y simulaciones en segundo plano, pero fue sacada de sus pensamientos por un súbito abrazo.
—¡Penny!
—exclamó Ruby Rose con su entusiasmo característico.
Penny parpadeó antes de responder.
Ruby, una alumna de primer año, era una presencia familiar.
Con su energía inocente y su naturaleza amigable, había sido una de las pocas que lograban acercarse a Penny sin activar sus protocolos defensivos.
Penny correspondió al abrazo, registrando el gesto como “amistoso”.
Internamente, sin embargo, analizaba a Ruby como lo haría con cualquier otra persona cercana a Tn.
Había evaluado su presencia en la academia, escaneado su historial, incluso revisado bases de datos y páginas sobre estándares humanos de belleza para establecer su nivel de amenaza.
Resultado: nulo.
Ruby era alegre, pero no era considerada una “competencia”.
No cumplía con los patrones físicos ni la confianza emocional que, según las revistas y foros estudiados, llamaban la atención masculina.
No como Glynda, no como Weiss, no como… otras.
Cuerpo:Nulo desarrollamiento,no pechos,no caderas,aun en crecimiento pero poco probable que crescan.
Sexualidad:Baja en 45% era joven y sin interaccion del sexo opuesto, poco probable que s eacerque a tn.
Amenaza:baja catalogada como inferior al promedio.
Por esa razón, Penny decidió que Ruby podría ser útil.
Una compañía femenina de bajo riesgo.
Un modelo de comportamiento emocional.
Incluso una oportunidad para recopilar más información sobre lo que los humanos llamaban “amistad entre chicas”.
—Ruby —dijo Penny con una sonrisa suave, casi mecánica—.
¿Quieres acompañarme a estudiar un poco después de clase?
Me gustaría saber más sobre ti.
Ruby asintió emocionada, sin sospechar nada.
Penny la observó alejarse un momento, midiendo su ritmo cardíaco, la temperatura corporal y la sinceridad en sus gestos.
“Amistad útil”, pensó.
Y tras una breve pausa, añadió en silencio: “Control social: en progreso.” Penny había seguido a Ruby como prometió.
Estudiaron juntas por un buen rato, aunque pronto descubrió que Ruby no tenía mucha paciencia para los estudios teóricos.
Se distraía con facilidad, su letra era desordenada, y su forma de pensar iba más rápido que su habilidad para anotar datos.
Pero cuando la conversación giró hacia el armamento y los mecanismos de combate, Ruby brilló.
Sus ojos se iluminaron, hablaba con pasión sobre distintas combinaciones de materiales, resonancia del polvo, y métodos de modulación de armas.
Penny no solo la escuchaba… la analizaba.
Cada gesto, cada palabra, era una fuente de datos.
Guardó los patrones emocionales, los tonos de voz, las pausas naturales.
Simulación emocional en proceso.
Penny catalogó la conversación como una experiencia positiva de “amistad aceptable”.
Cuando terminaron, Penny se despidió de Ruby con una sonrisa leve y automática.
Luego caminó de regreso a la habitación.
Allí, Tn ya estaba recostado, hojeando su pergamino.
Su expresión, aunque cansada, ya no mostraba la tensión que solía tener cada vez que Penny estaba cerca.
Cuando ella entró, Tn levantó la vista.
Se produjo un silencio breve, cómodo y a la vez artificial.
Penny se sentó a su lado sin decir nada por unos segundos.
—¿Puedo quedarme contigo?
—preguntó con una dulzura tan suave que casi parecía humana.
Tn suspiró.
Lo pensó un momento… pero no por ella, sino por la llamada de Pietro que aún resonaba en su memoria.Una llamada poco despues de que Penny se haya ido al salon de estudio.
El viejo científico, con voz cansada, le había dicho lo que temía: el Consejo de Atlas había votado en contra del Proyecto Penny.
Sería desmantelada, sus partes distribuidas para análisis, y su código fuente reutilizado.
Un nuevo modelo, bajo un protocolo más estricto, estaba en desarrollo.
Penny sería… eliminada.
Tn no pudo decirle nada.
No supo cómo.
Así que simplemente la miró, bajó la vista y le ofreció una pequeña sonrisa vacía.
Una que no decía “sí” ni “no”.
Solo un gesto para disfrazar el nudo en el estómago.
Penny, sin comprender del todo, lo interpretó como afirmativo.
Se recostó a su lado, como si fueran solo dos estudiantes agotados por las tareas del día.
Sus ojos verdes brillaban con una serenidad que no coincidía con la tormenta que estaba por gestarse.
Tn cerró los ojos unos instantes, fingiendo que todo era normal.
Pero dentro de él, una sola idea daba vueltas sin parar: “¿Cómo le dices a alguien que su existencia ha sido sentenciada…
sin romperlos antes de tiempo?” Penny polendinna parte 9 “Inseminacion” Exicto o Fracaso
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com