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Warlock Way (idioma original español) - Capítulo 10

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10: Capítulo 10 Carnicería 10: Capítulo 10 Carnicería Eric, al ver toda esta estructura frente a él, por intuición y lógica, creía que ese lugar era la salida, pero sus sentidos también le gritaban que aquel lugar era una trampa.

“He pasado tanto tiempo en este laberinto y, afortunadamente, solo encontré una criatura.

No creo que sea tan fácil salir por aquí”, pensó Eric, dudando mientras miraba todo el paisaje en busca de criaturas o alguna trampa, ya que era demasiado tranquilo.

y fácil para ser verdad.

Indeciso sobre qué hacer para corroborar, intentó arrancar algunas rocas brillantes de las paredes y reunirlas en un sitio antes de llegar al puente.

Al reunir una gran cantidad de estas, se preparó para tirar varias piedras a distintos lugares del lago negro, específicamente al líquido negro que rodeaba el puente, ya que deberia que cruzar sobre él y no deseaba ningún imprevisto.

Arrojó algunas piedras al agua negra y no pudo visualizar nada, ya que la tenue luz dorada no era suficiente para atravesar el lago, que al parecer tenía bastante profundidad.

Decidido, empujó toda la pila que estaba al costado del puente al agua.

Las piedras doradas cayeron al líquido, pero debido a su gran cantidad, Eric esta vez pudo vislumbrar lo que había abajo, y esto lo aterrorizó.

Aquella criatura pálida que había matado antes ahora está aquí pero hay siete de estas en el líquido negro, que fue iluminado por las piedras doradas.

Estaban nadando en el líquido negro, algunas incluso peleando y mordiendo entre sí, pero esto fue interrumpido cuando, al notar la luz dorada, las criaturas huyeron de allí y se adentraron más en el lago, donde la luz no llegaba.

“Mierda, si aquí hay siete de esas cosas y solo alcancé a ver una pequeña parte del lago, ¿cuántas de esas criaturas habrá aquí?” Se cuestionó Eric con una mirada preocupada.

“Al parecer no va a ser tan fácil como pensaba.

Ahora debo probar cómo reaccionarán cuando noten que un objeto está tocando el puente”, pensó Eric.

Ahora arrojó algunas piedras a lo lejos, cerca de las escaleras del puente, para que, si alguna criatura salía, no lo matara.

El lago guardó un silencio perturbador mientras las rocas golpeaban el puente.

Ninguna criatura emergió del líquido negro.

Eric no sabía si a las criaturas no les importaban las rocas, o si no notaban lo que atravesaba el puente.

O si no era suficiente para hacer que salieran.

Además, lo que calmó a Eric fue que, al parecer, no había trampas en el puente, ya que permaneció imperturbable.

Eric estaba en un dilema sobre qué hacer para llegar al otro lado del puente.

“Hay dos posibilidades.

La primera es que cruce el puente y las criaturas no me noten, como con las rocas.

Sería el caso ideal, pero es jugar con la suerte.

Nada me asegura que esas cosas se mantendrán ahí abajo quietas.

El segundo caso es que cruce y las criaturas salgan y me devoren vivo.” “Ah, no tiene caso dudar; no es como si las cosas cambiaran solamente por esperar.

Debo hacer algo”, pensó Eric.

Pensando en una solución, Eric decidió: “Sé que aquellas criaturas no les gusta la luz de las rocas.

Así que debería cargar muchas en mi cuerpo.

Cuando salgan, no me atacarán y se mantendrán alejadas de mí.

Pero espero que esto funcione, ya que, a pesar del pequeño tamaño de las piedras, no se puede ignorar su peso.

Cargar varias de estas sobre mi cuerpo retrasará mi avance, y eso, sin contar la subida hasta esa abertura será un camino difícil, pero debo hacerlo sí quiero sobrevivir, o por lo menos intentarlo”, dijo Eric con un tono seguro.

Así que Eric se preparó para cruzar ese lago.

Primero desdobló su chaleco, en el cual estaban los dos viales con extraños líquidos, y los puso en sus bolsillos.

Luego, con la daga que tenía, abrió una abertura en la parte superior de su chaleco que le permitía ingresar las pequeñas piedras.

Arrancó varias piedras doradas y las metió en el chaleco.

Revisó después de ingresar varios de estos para saber si podría moverse con él puesto.

Cuando el chaleco se llenó bastante, encontró que le costaba correr un poco, así que paró de agregar más piedras.

Con sumo cuidado, le hizo varios agujeros al chaleco para que la luz saliera de su interior.

Hizo muchos de ellos hasta que parecía un colador.

Obviamente, tuvo cuidado de que resistiera y no se rompiera por el peso.

Eric se puso el chaleco y pudo decir que era bastante llamativo porque emitía una fuerte luz dorada.

Intentó correr y ciertamente era incómodo, ya que el peso le hacía cansarse más rápido.

Además, el chaleco, al moverse, a veces impactaba con su cuerpo, lastimándolo, pero no era algo fuerte, solo leve.

Agarró la piedra dorada más grande que pudo encontrar en su brazo izquierdo y uso la daga negra curva en el otro brazo.

Eric, al estar completamente preparado, se paró frente al puente y reunió el coraje para avanzar hacia lo que sería su libertad o su muerte.

Justo cuando Eric hacía esto, oyó muchos pasos desde el pasillo circular dorado.

Era como si una avalancha estuviera bajando hacia donde él estaba.

Preocupado, Eric ya no se dio el lujo de esperar a ver qué venía por detrás.

Si esto llegaba, el pasillo era tan estrecho que no podría escapar y acabarían con él.

Así que, con pasos firmes, Eric avanzó lentamente por el puente.

Al ver que ya casi estaba en la mitad y que los pasos detrás de él se hacían más fuertes, decidió correr a las escaleras y subir por ellas lo más rápido que pudiera.

Afortunadamente, ninguna de las criaturas emergió del fondo del lago, y Eric llegó al pie de las escaleras.

No eran tan largas.

Solo lo necesario para alcanzar una brecha en la pared negra, de la que emanaba una tenue luz azul.

Así, Eric subió por estas sin encontrar nada que se lo impidiera.

Pronto llegó a la cima, frente a la brecha.

Pero antes de que diera el último paso para entrar en aquella brecha, escuchó un fuerte grito por el pasillo, seguido de una serie de pasos fuertes.

Al girar la cabeza, Eric vio que eran varios niños que, afortunadamente, habían logrado sobrevivir, surgiendo desde dicho pasillo.

Pero estos lucían heridos, algunos al borde de la muerte.

Entre ellos estaban Aiden y Blair, quienes tenían algunas heridas; en cuanto a esta última, estaba con ojos llorosos, pero con una furia en su interior.

Estos, al parecer, huían de algo porque, justo cuando el último niño giró en el pasillo, fue empalado en el pecho por una cola con una punta afilada.

Al ver esto, Eric ya sabía de qué criatura huían.

Sus sospechas se confirmaron cuando decenas de criaturas pálidas surgieron del fondo del pasillo.

Estos, sin piedad, devoraron al niño y avanzaron hacia sus siguientes víctimas.

Los niños huían.

Al ver a Eric en la cima de las escaleras y la luz azul en la pared, no lo pensaron dos veces.

Juzgaron que era la salida.

Corrieron desesperados hasta allí, perseguidos por las criaturas.

Quizás por el miedo o por ver la esperanza frente a sus ojos, no pensaron en nada de aquella extraña caverna y se limitaron simplemente a correr.

Era un caos.

Algunos se empujaron en los pasillos y se agarraban.

Otros sacrificaron a un niño al lado para que las criaturas no los mataran.

Cuando el primer niño pisó el puente y avanzó despreocupado sobre él, y el resto lo siguió, el caos y la muerte surgieron del lago.

Ni siquiera lograron llegar a la mitad del puente cuando el lago se agitó, y los continuos chapoteos reverberaron en la cueva.

La visión de criaturas pálidas lanzándose desde el agua en dirección a sus presas iluminó la vista de Eric.

Al presenciar todo lo que ocurrió ante él, Eric, con una mirada solemne, solo pudo decir: “Es el infierno”.

Nunca en su vida imaginó ver una escena así: unas pocas decenas de niños huyendo y cientos de horribles criaturas pálidas surgiendo del pasillo y saltando del agua, intentando atrapar a la víctima más cercana para devorarla.

Pronto, los sonidos de agonía y dolor llenaron la caverna, además de la incontable cantidad de sangre que manchó todo el puente y el lago negro.

Al estar perturbado por toda la escena frente a él, Eric murmuró: “Es una locura.

Esta es la confirmación de que, en este mundo, la vida no vale nada y tener poder es la única salvación”.

Luego, se dio la vuelta y entró en la brecha de la pared para desaparecer.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Kroniid66 Cierto, me gastaría saber que les parece la historia, cualquier comentario o recomendación para este autor es bienvenida ademas no tardare en presentarles el mundo en que nos encontramos, ojala que este listo el mapa cuando llegue el momento pero tarde o temprano lo tendrán.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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