Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Warlock Way (idioma original español) - Capítulo 12

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Warlock Way (idioma original español)
  4. Capítulo 12 - 12 Capítulo 12
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

12: Capítulo 12 Salida 12: Capítulo 12 Salida En aquel oscuro carruaje solo quedaba el anciano que observaba las pocas proyecciones restantes.

Estaba intrigado por cuáles de ellas sobrevivirían, ya que, con lo que había visto y sentido con su hechizo, la mayoría de los que quedaban tenía un buen poder mental, aunque uno de ellos se destacaba notablemente entre todos.

“Es bastante raro que alguien de su edad tenga tal poder mental.

Si a esta edad ya muestra este nivel, puedo imaginar hasta dónde podría llegar ese muchacho.

Será un candidato adecuado para el plan Gehena, pero aún es demasiado joven para eso.

Espero que su aptitud mágica sea adecuada,” dijo el anciano, interesado en la figura de Eric que se movía a través del puente como una lámpara dorada.

El anciano dio un breve vistazo a las otras proyecciones, donde vio una marea de Ouroti atravesando los pasillos del laberinto, como si una marea de hormigas devorara todo a su paso.

“Afortunadamente para algunos niños, estos solo vienen de los pasillos que los alejan de la salida, salvo los Ouroti que custodian el puente.

Así, llegar al final les será más fácil y esto terminará más rápido.

Debería agradecerles a esos niños tontos por no hacerme perder mi tiempo,” murmuró el anciano con voz calmada, mientras observaba cómo aquella marea descendía por los pasadizos y las proyecciones desaparecían poco a poco, haciendo que el carruaje se volviera más oscuro.

En el interior del laberinto, dos figuras con túnicas, una negra y otra roja, avanzaban por los pasajes oscuros.

A pesar de estar rodeadas de criaturas pálidas, no se inmutaron y siguieron su camino sin darles importancia.

Las criaturas pálidas, quizás por miedo u otra razón, no se atrevieron a acercarse a ellos.

Entonces, les abrieron camino y los dejaron pasar libremente.

“Hace algunos años que no entraba en este lugar, pero no importa cuántas veces lo haga, sigue sin gustarme ni un poco,” dijo Lanira, mostrando una expresión de desagrado en su hermoso rostro.

“Te entiendo, no me trae buenos recuerdos este lugar.

Pero, a pesar de todo, no podemos hacer nada.

Es un lugar necesario y no tenemos el poder ni la autoridad para interferir en él; somos recursos reemplazables,” dijo Adam con voz distorsionada, finalizando con un clic agudo.

“Apurémonos, no quiero estar más tiempo del necesario aquí,” dijo Lanira, infeliz por lo que había recordado.

“Opino lo mismo.

Debemos estar listos para detenerlos antes de que maten a todos.

En cuanto al castigo, supongo que será lo mismo que la última vez,” dijo Adam con chasqueos continuos.

“Sí, eso haremos,” dijo Lanira con un tono frío.

Ambos avanzaron por el confuso laberinto, una especie de rompecabezas gigante que parecía tener vida propia.

A medida que avanzaban, las paredes se reorganizaban como si un arquitecto invisible estuviera redecorando el espacio.

Era como si el laberinto se adaptara a su ritmo, abriéndose paso a través de un camino recto hacia la brecha, evitando cualquier obstáculo.

Lo más intrigante era que no tuvieron que girar en ningún momento; simplemente avanzaron en línea recta, como si la ruta estuviera predestinada.

El camino estaba despejado, salvo por la presencia de cientos de criaturas pálidas que parecían surgir de la nada, observándolos sin expresión.

Al cabo de un rato, llegaron a la entrada del puente y se limitaron a observar la escena que tenían ante ellos, donde los niños eran sujetados por aquellas criaturas y devorados poco a poco.

Algunos estaban gritando, mientras que otros solo podían emitir leves quejidos de dolor.

A medida que pasaron los minutos, los gritos de dolor fueron disminuyendo, algunos incluso cesaron, ya que fueron completamente devorados por los Ouroti.

Entre los que quedaban, había once niños, entre ellos Blair y Aiden, pero estaban en un estado espantoso.

A Blair le faltaban el brazo derecho y una parte de la cara, dejando al descubierto su cráneo en algunas partes, y tenía una cola clavada en la parte izquierda del abdomen.

A Aiden tampoco le iba bien, ya que le faltaba toda la parte inferior del cuerpo y su hombro estaba empalado.

En comparación con los otros niños, estaban ligeramente mejor debido a que fueron casi los últimos que los Ouroti agarraron.

“Si las cosas siguen así, todos morirán.

Elijamos a los que están en mejores condiciones para sobrevivir; los otros que mueran.

Además, creo que Lord Aldric estará satisfecho con este castigo,” comentó Adam con voz estridente.

“Opino lo mismo.

Les espera un futuro glorioso u oscuro,” dijo Lanira con voz fría.

Así, ambos avanzaron por el puente y se acercaron a los niños, eligiendo a los que no tenían heridas mortales para liberar una nube de luz verde sobre cada uno, de modo que los Ouroti se alejaran y los dejaran en paz.

Estos, por su parte, siguieron devorando a los desafortunados y, cuando terminaron, regresaron al fondo del lago, aunque la mayoría volvió por donde vino, hacia el laberinto.

En la fría piedra del puente solo quedaron 3 niñas y 2 niños, entre ellos Aiden y Blair.

Todos estaban gravemente heridos y con partes faltantes.

Afortunadamente, la nube verde impedía que saliera más sangre por sus heridas y cerraba lentamente las más graves para que no murieran.

Los que aún estaban conscientes y no se desmayaron por el dolor solo pudieron escuchar una voz áspera antes de que la oscuridad los envolviera: “Ustedes son los afortunados de haber resistido hasta el final, pero al no haber completado la prueba, ahora su vida pertenece a la Torre de la Noche Eterna para siempre,” dijo Adam con clics continuos y fuertes.

En las afueras del laberinto había un extraño arco circular hecho de piedra negra y dorada, grabado con varios glifos y patrones extraños.

Cerca había un carruaje grande con detalles destacados.

En la puerta del carruaje había un anciano con túnica negra y una prótesis en su ojo izquierdo, observando aquel arco.

De repente, partículas azules se acercaron al arco.

Las inscripciones, antes oscuras, se tornaron de una intensa luz azul.

Su interior se llenó de partículas azules formando una especie de muro azul.

Cuando sucedió esto, un niño de corta edad, con piel blanca y cabello negro, surgió de dicho lugar.

“Así que al fin saliste.

Entra, llevo esperándote un buen rato,” comentó Aldric con voz calmada a Eric.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo