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Warlock Way (idioma original español) - Capítulo 8

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8: Capítulo 8 Laberinto 8: Capítulo 8 Laberinto Sin darle a los niños el tiempo para terminar de procesar todo lo que acaba de decir, una figura con máscara y túnica negra gritó “Muévanse”.

Al oír dicha voz, los caballeros con sus grandes escudos redondos hechos de un metal negro, además de su larga espada dentada, iniciaron a cerrar el cerco lentamente para así empujar a los niños hacia el laberinto; aquellos que se rehusaran a entrar solamente les estaría esperando la muerte.

Los niños, al ver lo que estaba sucediendo, retrocedieron lentamente, casi todos rehusándose a entrar ya que no sabían qué peligro les esperaba; eso fue hasta que un fuerte grito, lleno de agonía y dolor, terminó con sus dudas, ya que una niña estaba muy cerca de la formación de caballeros y estos le clavaron una espada en el estómago.

La niña cayó al piso y, en un intento desesperado por salvar su vida, se arrastró hacia el laberinto.

Lamentablemente, al estar muy lejos de él, los soldados no le dieron tiempo de acercarse ya que nada los detendría de avanzar hasta la entrada del laberinto.

Así los caballeros pasaron sobre ella, aplastándola viva; lo único que se escuchó fueron sonidos de llanto y dolor, hasta que segundos después cesaron.

Esto fue la gota que colmó el vaso, ya que al presenciar todo eso, los niños estaban temblando y horrorizados por lo que les pasaría; empezaron a correr desesperados, empujándose unos a otros para entrar en el laberinto.

Eric, al presenciar todo esto, trató de apartarse un poco del caos que ocurría, visualizando cada entrada del laberinto por la cual los niños estaban entrando; las preocupaciones que tenía para no adentrarse en el laberinto antes fueron correctas, ya que no tardó en escuchar los gritos asustados y de horror por algunos pasajes.

Esperó un poco.

Luego, se decidió por el pasaje por el que entraron unos niños.

Al parecer, no había ocurrido nada allí.

Corriendo rápidamente hacia el pasaje ubicado casi en el centro del laberinto, intento que sus ojos se adaptaran lo más rápido posible a este entorno oscuro y con cautela siguió avanzando, “¿Qué tan grande será este laberinto y qué cosas son las que provocaron que los niños gritaran?” se preguntó Eric, preocupado por estas incógnitas.

Tristemente para Eric, nadie le respondió, así que solamente continuó avanzando por los pasillos estrechos y por momentos grandes de este lugar; el único sonido, aparte de su respiración y corazón palpitante, era el sonido de ese extraño líquido que al parecer caía del techo.

Hasta ahora él no sabía qué era ese líquido, pero esperaba que no fuera algo malo.

Caminó lentamente por el laberinto tratando de hacer el menor ruido posible para que lo que habita aquí no lo encontrara.

Eric sinceramente no recordaba por dónde había venido; cada pared y pasadizo cavernoso eran prácticamente iguales, haciendo que solamente vagara sin rumbo.

Bueno, eso fue hasta que al girar, Eric visualizó una especie de agujero con algo brillante en él.

Al estar tan cerca, Eric se movió con cuidado; no sabía si aquello era algo bueno o malo, así que se agachó para agarrar una piedra del suelo para así arrojarla hacia dicho lugar.

Al impactar la piedra y esperar un minuto, afortunadamente no ocurrió nada, aliviándolo un poco, así que decidió acercarse; cuando Eric estuvo lo suficientemente cerca, vio una especie de botella que contenía un extraño líquido dorado en su interior.

Eric lo agarró y lo revisó, esperando encontrar algo en la botella que le diera una pista de lo que era esa cosa, pero desafortunadamente no encontró nada, aunque por la calidad de la botella y el color de ese líquido, estaba seguro de que definitivamente era algo valioso.

El problema es, ¿para qué sirve?

“Bueno, si es necesario y estoy al borde de la muerte debido a la falta de agua, esto es mejor que nada; al final no se pierde nada por intentar”, así que decidió cargarlo quitándose su chaleco y envolviéndolo para evitar que esa luz atraiga a las criaturas o la codicia de otros.

“Este lugar es enorme, creo que llevo casi una hora dando vueltas y avanzando por aquí; estoy empezando a dudar de si en algún momento encontraré el camino para salir de aquí,” murmuró Eric con un rastro de preocupación en su rostro.

“Afortunadamente no me he encontrado nada por aquí, pero lo que se me hace muy extraño es que no escucho a nadie por aquí.

Desde el momento en que puse un pie en el laberinto, los gritos cesaron.” Esto último dejó preocupado a Eric; había visto cómo se teletransportó a través de un remolino y tres lunas en el cielo, un hechizo que reorganizara las paredes del laberinto o algo que afectara los sentidos aquí no lo sorprendería.

Cuando ese último pensamiento cruzó la mente de Eric, se sorprendió y rápidamente decidió recoger una piedra afilada e intentar escribir su nombre en el muro para distinguir por dónde había pasado.

Al terminar la marca, Eric tiró la piedra y siguió avanzando; después de varios minutos, notó que rastros de lo que parecía ser ese líquido negro estaban frente a él, así que quiso retroceder, pero también apareció de donde venía.

Alarmado, Eric no sabía qué hacer; recogió una piedra y, aunque fuera inútil, intentaría defenderse y pelear hasta el final, ya que estaba acorralado.

El nivel del líquido negro fue aumentando poco a poco; Eric solamente podía esperar y suplicar a algún ser que aquel líquido no le hiciera algo malo a su cuerpo.

Cuando tocó su piel, Eric se sorprendió ya que simplemente se sentía un poco frío.

“Mm, parece agua.

Solo su color inspira desconfianza,” murmuró Eric.

Cuando el nivel del líquido cubrió su cintura, de repente Eric sintió que algo lo agarraba de la pierna derecha; asustado, Eric, con la piedra en su mano, golpeó con todas las fuerzas que pudo reunir a lo que fuera que lo agarraba.

El ser liberó su pierna y un espeso líquido azul cubrió la capa superior del líquido negro que lo rodeaba; Eric, al ver esto, retrocedió un poco y, con la piedra en mano, vio cómo el rastro de líquido azul se acercaba hacia él.

Del líquido negro emergieron protuberancias y crestas blancas que se asemejaban a espinas, las cuales lucían duras y afiladas como cuchillas recién afiladas.

También surgió una forma alargada y segmentada, similar a una cola, con una punta afilada como una lanza en su extremo.

Luego, como si fueran empujadas desde dentro, emergió una cabeza sin rostro y alargada.

Esta cabeza, de piel pálida y enfermiza, estaba marcada por venas negras que se retorcían como serpientes.

En la parte superior de la cabeza, una herida provocada por el impacto de una roca despedía un líquido azul que parecía su sangre.

La abertura de la boca era grotesca, llena de dientes puntiagudos y desiguales que se movían de manera inquietante, como si estuvieran en constante agitación.

La boca se abrió ampliamente, revelando mandíbulas internas que se cerraban con un chasquido amenazador.

De su garganta brotó un rugido agudo y estridente: “AHHHRRRRRR!”, que resonó en la caverna con un eco aterrador.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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