What If, Naruto con byakugan - Capítulo 100
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- Capítulo 100 - 100 Capítulo 100 La serpiente fuerza la grieta
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100: Capítulo 100: La serpiente fuerza la grieta 100: Capítulo 100: La serpiente fuerza la grieta El Puente del Cielo y la Tierra dejó de ser una estructura arquitectónica para convertirse en el epicentro de un colapso elemental.
La presión que emanaba de Naruto era tan densa que el oxígeno parecía desaparecer del ambiente, reemplazado por un aroma a ozono quemado y azufre.
—Eres demasiado ruidoso para ser un ninja, Naruto-kun…
pero demasiado fascinante para ser un humano —siseó Orochimaru, lanzando una marea de serpientes desde sus mangas.
Naruto no realizó sellos.
Con un movimiento de su chokutō de acero negro, el aire se fracturó en una onda de choque invisible.
Usando el Hiraishin, desapareció y reapareció frente al Sannin, tomándolo del cuello con una mano imbuida en la gravedad del Tenseigan.
La fuerza del impacto fue tal que ambos salieron disparados como meteoritos hacia el bosque profundo, cruzando kilómetros en segundos.
Nadie se interpuso.
Yamato clavó sus pies en la tierra, protegiendo a las chicas del vendaval generado por el desplazamiento de Naruto.
Sabía que intervenir en ese nivel de violencia era un suicidio; Naruto y Orochimaru estaban operando en una escala que hacía que los rangos Jōnin parecieran irrelevantes.
En el claro del bosque, Orochimaru emergió de su propio cadáver tras ser aplastado contra la roca, riendo con una locura científica.
—¡Muéstrame el error en tu diseño, Naruto!
¡Tu cuerpo es una prisión de naturalezas incompatibles!
Naruto se puso en pie, y en ese instante, el complejo equilibrio que mantenía su poder se quebró.
Su sistema tricapa entró en una reacción en cadena: El Raiton Corroído: Los rayos que antes Naruto controlaba con precisión, y que el Hyōton (Hielo) lograba frenar y estabilizar, fueron alcanzados por el calor ascendente del Yōton (Lava).
El magma de Mei Terumī comenzó a “derretir” la electricidad, transformando los rayos azules en filamentos de plasma naranja y errático que devoraban todo a su paso.
La Marea de los Bijuus: El chakra del Kyūbi (Kurama) aportó su fuego inagotable, mientras que el chakra de Isobu (el Sanbi) intentaba desesperadamente enfriar el sistema con su presión abisal.
El resultado no fue equilibrio, sino una turbulencia térmica que generaba un vapor ácido y letal.
El Ojo del Vacío: En el centro de todo, el Tenseigan actuaba como el ancla final, evitando que el cuerpo de Naruto se desintegrara por la fricción de los elementos, pero consumiendo su energía vital a una velocidad alarmante.
—¡Yōton: Futsuton no Shinsoku (Elemento Vapor: Velocidad de la Deidad Hirviente)!
—bramó Naruto.
El aire se volvió letal instantáneamente.
No era una explosión; era una zona de muerte gaseosa.
El vapor emitido por la combinación de Isobu, Kurama y el magma de Mei era tan caliente que desintegraba la materia a nivel molecular.
Los árboles se convirtieron en ceniza blanca antes de ser tocados por las llamas.
Mientras el bosque era devorado por el vapor, en el puente, la situación era crítica.
Kabuto aprovechó que el “monstruo” se había llevado al Sannin para atacar.
—Parece que su preciado Naruto finalmente ha decidido quemar el mundo —dijo Kabuto, lanzándose con bisturís de chakra.
Sakura interceptó el golpe, destrozando la piedra bajo sus pies con un rugido de rabia, obligando a Kabuto a retroceder.
Ino, con los dedos clavados en sus sienes, gritaba de dolor físico.
A través de su red sensorial, el chakra de Naruto ya no era una frecuencia; era un grito ensordecedor de lava y vacío que amenazaba con incinerar su propia mente.
En ese momento, Sai ejecutó su papel.
Con una frialdad mecánica, observó el incendio forestal y a sus compañeras en apuros.
Sin decir palabra, desplegó su pergamino de tinta y, aprovechando la distracción, se lanzó hacia la espesura, siguiendo el rastro de la destrucción no para ayudar, sino para cumplir la agenda de la Raíz.
En el claro, Orochimaru vio cómo sus serpientes se deshacían en el aire hirviente.
Su piel empezaba a desprenderse por el vapor ácido.
—He visto suficiente…
—siseó, fascinado—.
Estás rompiéndote, Naruto-kun.
Tu sistema tricapa es una bomba de tiempo.
Sasuke estará encantado de saber que su rival ya no es un hombre, sino una erupción con fecha de caducidad.
Orochimaru y Kabuto se hundieron en la tierra, retirándose hacia su guarida con los datos que buscaban.
Cuando el vapor se disipó, Yamato, Ino y Sakura llegaron al epicentro.
El paisaje era lunar: un círculo de kilómetros de roca volcánica gris y árboles inexistentes.
En el centro, Naruto yacía inconsciente.
Su cuerpo emanaba un vapor tenue y su piel estaba marcada por líneas rojas que palpitaban.
Su espada negra, clavada a su lado, vibraba con el residuo de un Raiton que ya no sabía a electricidad, sino a fuego líquido.
Ino cayó de rodillas a su lado, rompiendo en llanto al notar que el chakra de Naruto estaba tan alterado que ni siquiera podía reconocer la frecuencia del chico que amaba.
La serpiente había forzado la grieta, y lo que Naruto había dejado salir ese día lo alejaba irremediablemente de la humanidad.
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