What If, Naruto con byakugan - Capítulo 107
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- Capítulo 107 - 107 Capítulo 106 El vacio bajo el abismo
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107: Capítulo 106: El vacio bajo el abismo 107: Capítulo 106: El vacio bajo el abismo El descenso hacia la fosa abisal de Kirigakure no fue un simple desplazamiento físico; fue una inmersión en la prehistoria del mundo.
A medida que Naruto Uzumaki se hundía, dejando atrás la superficie agitada por las tormentas y la política de los hombres, la luz se convirtió en un recuerdo lejano.
A mil metros, el azul era profundo y regio.
A tres mil metros, la oscuridad era absoluta, una tinta espesa que devoraba cualquier intento de visión convencional.
A cinco mil metros de profundidad, la presión del agua deja de ser un concepto hidrodinámico para convertirse en una fuerza geológica brutal.
Cada centímetro cuadrado de piel recibe el impacto equivalente a una columna de acero sólido.
Cualquier ser humano, incluso un ninja de élite, habría sido reducido a una masa de carne y hueso triturado en cuestión de segundos.
Pero Naruto no era un hombre común, y su muerte no vendría de fuera.
Lo que lo estaba matando era la presión interna.
El Sistema Tricapa, esa arquitectura de sellos de hielo, filtros de vacío gravitatorio y barreras de chakra diseñadas por la necesidad de supervivencia, vibraba con una frecuencia asesina bajo su piel.
Era un reactor nuclear a punto de fundirse.
En su interior, Isobu rugía, excitado por el retorno a las profundidades abisales que consideraba su hogar ancestral.
Kurama, por otro lado, emanaba un calor furioso, un odio incandescente por la humillación de estar contenido y sumergido.
Estas dos fuerzas chocaban contra los muros del Tenseigan, generando una fricción espiritual que hacía que los dientes de Naruto chirriaran.
Naruto alcanzó el lecho marino.
Sus pies tocaron un suelo de sedimentos grises, polvo de huesos de leviatanes muertos hace eras.
El silencio debería haber sido total, pero en sus oídos resonaba el latido de su propio corazón como un tambor de guerra.
—Aquí —susurró Isobu en su mente—.
Aquí nadie escuchará si el mundo se rompe.
Naruto se sentó en posición de loto, intentando estabilizar su respiración en medio de la negrura.
Pero la paz le fue negada.
A través de su Byakugan anómalo, potenciado por la oscuridad, Naruto detectó una anomalía.
No era vida biológica.
No tenía calor, no tenía alma, no tenía intención.
Era un vacío en el agua, una mancha de “nada” que se acercaba.
Una silueta emergió de la oscuridad.
Flotaba a diez metros de él, suspendida con una ingravidez antinatural.
Era una figura humanoide, de una blancura cadavérica y química, como si hubiera sido cultivada en un tubo de ensayo sin luz solar.
No tenía rostro: donde debían estar los ojos, la nariz y la boca, solo había una piel lisa y sintética estirada sobre un cráneo huesudo.
Sin embargo, su cuerpo era un mapa de atrocidades quirúrgicas.
A lo largo de sus brazos, en sus hombros, en su pecho y espalda, brillaban quince ojos.
Quince Sharingans rojos, girando en patrones desincronizados, observándolo desde todos los ángulos posibles.
—¿Qué…
es eso?
—pensó Naruto, sintiendo un escalofrío que no tenía nada que ver con la temperatura del agua.
En el instante en que la criatura detuvo su avance, una onda invisible emanó de ella.
No fue un ataque físico.
Fue un silencio energético.
De golpe, el calor residual de la lava de Mei Terumī que Naruto guardaba en su sistema se apagó.
La chispa del Raiton que solía recubrir su espada desapareció.
Naruto intentó convocar el chakra de los Bijuus para romper la presión, pero se encontró con un muro de estática.
—¡Cachorro, retrocede!
—el rugido de Kurama fue de genuina alarma—.
¡Esa cosa no es un ninja!
¡Es un sumidero de chakra!
Ha activado un campo de anulación de naturalezas complejas.
¡Ha bloqueado el acceso al Yōton, al Futsuton, elementos naturales y a la manipulación pura de Bijuu!
Naruto intentó moldear chakra, pero solo sintió las bases fundamentales.
—¿Qué me queda?
—El sistema tricapa te tiene limitado al 30% para que no explotes —explicó Kurama rápido—.
Y esa cosa ha bloqueado el resto.
Solo puedes usar las herramientas que componen los barrotes de tu jaula: el Fūton (Viento) para el movimiento y el Hyōton (Hielo) para la estructura.
¡Estás peleando con las manos atadas y vendadas!
Era el Proyecto Cero: la contingencia final de Danzō Shimura.
Un arma sin mente, diseñada con células de Hashirama y ojos Uchiha, creada con un solo propósito: cazar y anular a un Dios.
El Proyecto Cero no dudó.
Sin previo aviso, sus brazos se transformaron.
La carne blanca se estiró y endureció, convirtiéndose en lanzas de biomasa que cortaron el agua a velocidad supersónica.
Naruto desenvainó su chokutō negra, pero el peso del agua frenaba su movimiento.
—¡Usa el viento, idiota!
—gritó Isobu.
Naruto canalizó Fūton a través de la hoja, no para cortar, sino para crear una capa de cavitación (burbujas de vacío) que eliminara la resistencia del agua.
Su espada se movió, interceptando el golpe.
¡CLANG!
El impacto hundió a Naruto en el lecho marino, levantando una nube de lodo.
La fuerza física del Proyecto Cero era monstruosa, potenciada por la densidad muscular artificial.
—Si me quedo en el 30%, moriré aquí —comprendió Naruto.
Cerró los ojos un instante.
Visualizó la primera compuerta de su sistema interno.
La empujó.
CRACK.
El sonido de algo rompiéndose dentro de su alma resonó en el abismo.
—¡31%!
El aura cian del Tenseigan estalló alrededor de Naruto, empujando el agua hacia atrás y creando una esfera de aire respirable y presión controlada.
Naruto se lanzó hacia adelante.
Usó el Hyōton.
Congeló el agua frente a sus pies para crear plataformas sólidas, impulsándose con estallidos de aire comprimido.
Apareció frente al Proyecto Cero en un parpadeo.
La criatura reaccionó.
De su pecho brotaron ramas de Mokuton (Elemento Madera), blancas y pálidas como huesos, intentando empalar a Naruto.
—¡Hielo Negro!
—gritó Naruto mentalmente.
Tocó las ramas de madera.
El frío absoluto de su chakra, potenciado por la profundidad, cristalizó la madera al instante, volviéndola frágil.
Naruto giró su cuerpo y, con un tajo descendente de su espada, partió al Proyecto Cero por la mitad, desde el hombro izquierdo hasta la cadera derecha.
Las dos mitades del monstruo se separaron, flotando a la deriva, derramando un líquido negro que no era sangre.
Naruto respiró agitado.
—Lo tengo.
Es resistente, pero no inmortal.
Entonces, ocurrió lo imposible.
Naruto observó, con el Byakugan activado, cómo uno de los Sharingans en el antebrazo derecho de la criatura comenzaba a vibrar.
El ojo, de un rojo intenso, se cerró de golpe.
El párpado se selló y, bajo la piel, el chakra del ojo se extinguió, volviéndose gris y muerto.
La realidad parpadeó.
Fue como si alguien hubiera cortado un trozo de película y lo hubiera pegado mal.
Las dos mitades del Proyecto Cero desaparecieron.
No se regeneraron; simplemente dejaron de estar cortadas.
La criatura reapareció detrás de Naruto, completamente intacta, en una posición de ataque perfecta.
—¿Qué…?
—Naruto no tuvo tiempo de terminar el pensamiento.
El Proyecto Cero conectó un golpe cargado de Doton (Elemento Tierra) en la espalda de Naruto.
El impacto rompió su burbuja de aire y lo lanzó a través de una formación de roca volcánica, destrozando su armadura táctica.
Naruto tosió sangre en el agua, el sabor metálico llenando su boca.
—¡Kurama!
¡Lo maté!
¡Vi cómo se partía!
—Es el Izanagi —la voz del Zorro era grave, antigua—.
Una técnica prohibida del Clan Uchiha.
Permite al usuario borrar la frontera entre la realidad y la ilusión.
Puede convertir cualquier daño, incluso la muerte, en un sueño, y volver ileso.
Pero el precio es la luz de un ojo.
Naruto miró al monstruo.
Contó los ojos restantes abiertos.
Catorce.
—¿Tiene catorce vidas más?
—preguntó Naruto, sintiendo una desesperación fría.
—Danzō lo construyó para durar —dijo Isobu—.
Es una batería de vidas.
Tienes que matarlo quince veces, Naruto.
Y cada vez que vuelva, habrá aprendido de tu ataque anterior.
La batalla se convirtió en una carnicería repetitiva.
Vida 2: Naruto usó una prisión de hielo, encerrando al Proyecto Cero en un cubo sólido y luego implosionándolo con presión de viento.
Un ojo en el hombro izquierdo se cerró.
El monstruo reapareció liberado, lanzando dragones de agua.
Vida 3: Naruto decapitó a la criatura con un disco de viento afilado.
Un ojo en el pecho se cerró.
La criatura reapareció agachada, esquivando el corte que ya había sucedido en la línea temporal anterior.
Vida 5: El Proyecto Cero empezó a combinar elementos.
Usó madera para atrapar a Naruto y electricidad para freír el agua.
Naruto tuvo que aumentar su liberación al 35%, sufriendo quemaduras internas por el calor de su propio chakra.
Vida 9: La criatura dejó de atacar físicamente y comenzó a usar Genjutsu a través de los Sharingans restantes.
Naruto, protegido por el Tenseigan, resistió, pero el esfuerzo mental de filtrar las ilusiones mientras peleaba a cinco mil metros de profundidad lo estaba agotando.
—Estás perdiendo velocidad —advirtió Kurama—.
El sistema tricapa está sobrecalentado.
Si sigues al 35%, tu corazón va a estallar antes de que gastes sus vidas.
Naruto estaba jadeando.
Su cuerpo estaba lleno de cortes que no sangraban debido a la presión del agua, pero que ardían.
El Proyecto Cero, ahora con solo seis ojos abiertos, flotaba frente a él, impasible, una máquina de matar que no conocía el cansancio.
—No puedo seguir así —pensó Naruto—.
Si sigo jugando bajo sus reglas, ganará por desgaste.
Necesito algo más grande.
Algo que no pueda “imaginar” para borrarlo.
—El Izanagi tiene un límite —dijo Isobu—.
Requiere que la mente del usuario procese su propia muerte para activarlo conscientemente.
Si el ataque es tan absoluto, tan devastador que borra su consciencia antes de que pueda activar el jutsu, o si saturas su realidad con tanto poder que no hay “espacio” para la ilusión…
morirá de verdad.
Naruto asintió en la oscuridad.
—Entonces dejemos de ser precisos.
Naruto soltó su espada.
Dejó que la chokutō negra flotara en el agua.
Cerró los puños.
—Voy a abrir la compuerta —anunció Naruto.
—¿Al 40%?
—preguntó Kurama.
—Al 50% —corrigió Naruto.
El agua alrededor de Naruto comenzó a comportarse de manera extraña.
No hervía por calor, ni se congelaba por frío.
Empezaba a vibrar.
Las moléculas de agua se separaban por pura repulsión gravitatoria.
El sistema tricapa gritó.
Naruto sintió cómo los sellos internos se estiraban hasta el punto de ruptura.
Sangre comenzó a brotar de sus ojos y nariz, disolviéndose en el mar.
—¡LIBERACIÓN!
Una columna de luz cian atravesó la oscuridad del océano.
Desde la superficie, kilómetros arriba, los barcos pesqueros vieron un resplandor fantasmal surgir de las profundidades, como si una estrella hubiera caído al mar.
En la fosa, la presión gravitatoria aumentó mil veces.
El Proyecto Cero, que se preparaba para atacar, se detuvo.
Su cuerpo artificial comenzó a crujir.
Los huesos de madera reforzada se astillaron bajo el peso del aura de Naruto.
El Proyecto Cero intentó usar sus Sharingans restantes para predecir el movimiento, pero no había movimiento que predecir.
Todo el entorno era el ataque.
Naruto levantó una mano.
Su piel estaba agrietada, revelando luz pura debajo.
—Hyōton: Muerte Térmica del Universo.
No fue un jutsu de hielo normal.
Naruto succionó toda la energía cinética del agua en un radio de un kilómetro.
La temperatura descendió instantáneamente al cero absoluto.
El océano se convirtió en cristal.
El Proyecto Cero quedó atrapado en el centro.
Sus ojos intentaron activarse.
Intentó usar el Izanagi.
Pero para usar el Izanagi, uno debe tener un pensamiento, un impulso nervioso.
A cero absoluto, los electrones se detienen.
Los impulsos nerviosos cesan.
El tiempo, para la criatura, se congeló.
Los últimos cinco ojos Sharingan estallaron, congelados desde dentro, incapaces de disparar la técnica que reescribe la realidad.
El cerebro artificial de la criatura murió antes de saber que estaba muerto.
Naruto cerró el puño.
El iceberg de un kilómetro, con el Proyecto Cero en su centro, implosionó bajo la presión gravitatoria del Tenseigan al 50%.
CRUUUUUUUNCH.
El sonido fue tan fuerte que generó un tsunami en la superficie.
En el fondo, no quedó nada.
Ni biomasa, ni ojos, ni madera.
Solo polvo de diamante flotando en el vacío.
Naruto flotaba en el centro de la devastación.
El agua líquida comenzaba a precipitarse para llenar el vacío dejado por la implosión, pero su aura la mantenía a raya.
Estaba solo.
Pero algo había cambiado.
El sistema tricapa estaba roto.
La mitad superior de la jaula había desaparecido.
Naruto sentía el poder de Kurama y de Isobu fluyendo sin restricciones, mezclándose con la gravedad del Tenseigan.
Pero no se sentía como una explosión caótica.
Se sentía…
correcto.
Su cuerpo, sin embargo, estaba pagando el precio.
Al 50% de liberación constante, su forma física estaba empezando a perder coherencia.
Sus manos parecían hechas de vapor y luz.
—Cachorro…
—la voz de Kurama era suave, casi reverente—.
Ya no puedes volver atrás.
Si intentas cerrar el sistema ahora, la presión residual te matará.
Tu cuerpo humano ya no sirve.
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