What If, Naruto con byakugan - Capítulo 126
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- Capítulo 126 - 126 Capítulo 125 La muralla de carne
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126: Capítulo 125: La muralla de carne 126: Capítulo 125: La muralla de carne La barrera carmesí se había roto.
La Bijuudama del Diez Colas, una esfera de muerte concentrada, volaba hacia la Alianza Shinobi.
No había tiempo para huir.
No había tiempo para rezar.
La muerte no estaba tocando la puerta; la había derribado.
En medio del pánico, una mente se mantuvo fría.
Shikamaru Nara, conectado a la mente de cada ninja sobreviviente a través de Ino, tomó una decisión basada en la pura aritmética de la desesperación.
—¡Escuchen!
—la voz de Shikamaru resonó con autoridad—.
¡No podemos detener eso con calidad!
¡Lo detendremos con cantidad!
—¡Estás loco!
—gritó un ninja de la Roca—.
¡Es una Bijuudama del Juubi!
¡Nada puede pararla!
—¡Cállate y obedece!
—rugió Shikamaru—.
¡Todos los usuarios de Doton (Elemento Tierra), a la primera línea!
¡No intenten hacer un muro perfecto!
¡Solo levanten tierra!
¡Cualquier cosa!
¡Una piedra, un muro, una montaña!
—¡Equipo de Kiri!
—intervino Ino, coordinando—.
¡Usuarios de Suiton (Elemento Agua), detrás de ellos!
¡Creen cemento si es necesario!
Fue un movimiento desesperado.
Miles de ninjas de Iwagakure, Konoha y Suna golpearon el suelo al unísono.
—¡Doton: Renkeijutsu – Banri Doryūheki!
(Jutsu de Colaboración: Gran Muralla de Tierra de Diez Mil Millas) El suelo se levantó.
No fue un muro elegante.
Fue una cordillera tosca y masiva que se alzó capa tras capa, una tras otra, interponiendo miles de toneladas de roca entre la Alianza y la esfera de energía.
—¡Kurotsuchi!
—gritó Shikamaru—.
¡Ahora!
Kurotsuchi, la nieta del Tsuchikage, lideró a la élite para reforzar la estructura con cal viva.
La Bijuudama impactó contra la primera capa.
¡BOOOM!
La primera muralla se vaporizó.
La segunda colapsó.
La tercera se agrietó.
La esfera del Juubi atravesaba las defensas de tierra como una bala atravesando papel mojado.
Pero con cada muro que rompía, perdía un fragmento de velocidad.
—¡Aún viene!
—gritó Kitsuchi—.
¡No es suficiente!
—¡No paren!
—ordenó Shikamaru, aunque veía la muerte acercarse—.
¡Ganen cada milímetro!
Detrás de las murallas que colapsaban, Naruto Uzumaki abrió los ojos.
Ya no eran azules, ni rojos, ni completamente plateados.
Eran un caleidoscopio de poder.
Tenía el chakra completo de Kurama.
Tenía el Tenseigan (aunque al 75% por la falta de isobu).
Y tenía su entrenamiento de Raiton.
—No tengo al Sanbi para estabilizarme —murmuró Naruto—.
Así que no buscaré estabilidad.
Buscaré velocidad y potencia bruta.
Naruto juntó las manos.
—Sistema de Fusión: Activar.
Armadura Interna de Rayo: Naruto sobrecargó su sistema nervioso con Raiton, no para cubrirse, sino para acelerar sus sinapsis a la velocidad de la luz.
Modo Chakra de Kurama (Yin): El manto dorado oscuro lo cubrió, pero se sentía más denso, más pesado que el Yang.
Manto del Tenseigan (Parcial): El aura cian se mezcló con el dorado, creando un color verde eléctrico pálido, rodeado de esferas de la verdad inestables que vibraban con un zumbido agudo.
Naruto desapareció.
No hubo sonido de pasos.
Simplemente dejó de estar allí.
La Bijuudama rompió la última muralla de tierra.
Los ninjas de la Alianza gritaron, viendo la esfera a metros de sus caras.
Entonces, un destello verde eléctrico se interpuso.
Naruto apareció frente a la Bijuudama, flotando en el aire.
No intentó detenerla con fuerza física.
Extendió ambas manos.
—¡Tenseigan: Repulsión de Tormenta!
Naruto combinó la gravedad del Tenseigan con la fuerza explosiva del chakra de Kurama.
Sus manos tocaron la energía de la bestia.
La piel de Naruto comenzó a quemarse, pero su regeneración (acelerada por el Raiton) la curaba al instante.
—¡HAAAAAA!
—rugió Naruto.
Con un esfuerzo que hizo temblar el continente, Naruto no detuvo la esfera; la desvió.
Empujó el ataque hacia arriba, cambiando su trayectoria en un ángulo de 90 grados.
La Bijuudama rozó las cabezas de la Alianza y salió disparada hacia la estratosfera, donde explotó segundos después, iluminando la noche como un segundo sol y disipando las nubes en todo el hemisferio.
Naruto cayó al suelo, jadeando, con humo saliendo de su cuerpo.
Su nueva forma híbrida parpadeaba, pero se mantenía.
Había salvado a todos.
—¿Eso fue…
Naruto?
—preguntó Sasuke, mirando el rastro de energía residual con su Rinnegan (que empezaba a despertar por la cercanía del chakra de Hagoromo disperso, aunque aún no completo).
Mientras la Alianza celebraba el milagro, en el norte, una leyenda caía.
Hashirama Senju estaba de rodillas, con el cuerpo de madera perforado por varias estacas negras de chakra receptivo.
Su Modo Sabio se había disipado.
Frente a él, Madara Uchiha estaba de pie, con el rostro de Hashirama ahora visible en su pecho izquierdo, resultado de haber absorbido el Senjutsu de su rival.
—Has perdido, Hashirama —dijo Madara con calma.
Hashirama intentó moverse, pero las barras negras inmovilizaban sus puntos de chakra y, al ser un Edo Tensei, su regeneración estaba siendo anulada por el poder del Rinnegan de Madara.
—Madara…
el sueño que persigues…
es una locura —toseó Hashirama—.
El mundo no necesita un salvador que los esclavice.
Madara agarró a Hashirama por el cuello y comenzó a drenar el resto de su chakra senjutsu.
—El mundo es un jardín mal cuidado, viejo amigo.
Y yo soy el jardinero que va a podar las malas hierbas.
Gracias por el aporte de energía.
Madara soltó el cuerpo inmovilizado del Primer Hokage, dejándolo tirado como una herramienta usada.
El Uchiha miró hacia el sur, donde la explosión de la Bijuudama acababa de ocurrir y donde sentía el nuevo y extraño chakra de Naruto.
—Parece que el plato fuerte está listo —dijo Madara, sintiendo el poder del Juubi y el de Naruto—.
Obito es un inútil.
Es hora de que yo tome las riendas de la bestia.
Madara comenzó a caminar hacia el Juubi, dejando atrás al Dios de los Shinobi derrotado.
La verdadera pesadilla final estaba por comenzar.
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