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What If, Naruto con byakugan - Capítulo 128

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  4. Capítulo 128 - 128 Capítulo 127 El ojo que parpadea
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128: Capítulo 127: El ojo que parpadea 128: Capítulo 127: El ojo que parpadea La atmósfera crepitaba.

El aire ya no era aire, sino una sopa densa de presión espiritual que aplastaba a los ninjas comunes contra el suelo.

En el cielo, Sasuke Uchiha levitaba.

Gracias a que Hagoromo le había entregado la herencia completa de Indra, su ojo izquierdo era un Rinnegan Supremo y su cuerpo emanaba el chakra de los Seis Caminos.

En la tierra, Madara Uchiha (Jinchūriki del Juubi) sonreía, fascinado, sosteniendo su bastón Shakujō.

Y en medio de ambos, Naruto Uzumaki estaba de pie sobre una roca, envuelto en su manto híbrido (Raiton + Kurama Yin + Tenseigan parcial).

Su aura no era estable; parpadeaba violentamente, cambiando de color entre cian y dorado, como una bombilla a punto de fundirse.

Sasuke miró a Naruto desde las alturas con arrogancia.

—Quédate atrás, Naruto.

Tus trucos elementales ya no sirven aquí.

Yo tengo el poder del Sabio.

Tú apenas puedes mantenerte en pie.

Naruto apretó el mango de su Espada del Abismo.

Sus ojos Tenseigan giraban, tratando de enfocar.

—Cállate, Sasuke…

—jadeó Naruto—.

Puedo verlos.

Puedo ver lo que te rodea.

A través de la visión del Tenseigan, Naruto veía lo que nadie más podía (excepto el Rinnegan de Sasuke): cuatro sombras superpuestas sobre Madara.

El Limbo.

Pero la imagen era borrosa, llena de estática.

Sin el chakra estabilizador de Isobu, el Tenseigan sobrecalentaba los nervios ópticos de Naruto.

—Lo ves, pero no puedes reaccionar —dijo Madara, lanzando una Gudōdama negra a velocidad luz contra Naruto.

Naruto no esquivó.

Soltó la espada y levantó su mano desnuda, imbuida en Senjutsu de los Seis Caminos (Gracias al manto del tenseigan).

¡PAM!

Naruto golpeó la esfera negra, desviándola hacia una montaña que desapareció al instante.

—¡Puedo tocarlas!

—gritó Naruto, aunque su mano humeaba y el manto de chakra en su brazo se disipó por un segundo—.

¡Tengo el Senjutsu!

¡Pero mi cuerpo no aguanta el ritmo!

La inestabilidad era su jaula.

Tenía la llave (poder tocar y ver), pero no tenía la fuerza para girarla.

Sasuke, ignorando la advertencia implícita en el estado de Naruto, se lanzó al ataque.

—¡Madara!

Sasuke usó su Amenotejikara, teletransportándose detrás de Madara con un Chidori Negro en la mano.

Iba a decapitarlo.

Pero Naruto, desde el suelo, vio lo que Sasuke ignoró en su arrogancia.

Una de las sombras del Limbo se movió para interceptar.

—¡Sasuke, a tu derecha!

¡Hay una sombra!

—gritó Naruto, su voz rompiéndose por el esfuerzo.

Sasuke frunció el ceño.

¿Sombra?

Su inexperiencia con el Rinnegan le costó caro.

La sombra invisible de Madara golpeó a Sasuke en las costillas antes de que su Chidori conectara.

¡CRACK!

El sonido de huesos rompiéndose resonó.

Sasuke salió disparado hacia el suelo, estrellándose cerca de Naruto.

—Te lo dije…

idiota —dijo Naruto, cayendo de rodillas, agotado solo por mantener el Tenseigan activo—.

Están ahí…

protegiéndolo.

Madara descendió lentamente.

—Uno tiene el ojo, pero no la precaución.

El otro tiene la visión, pero no el cuerpo.

Son una decepción.

Madara levantó su bastón.

Cuatro sombras de Limbo cargaron contra los dos agotados.

Fue entonces cuando un borrón verde rompió la línea del horizonte, moviéndose tan rápido que dispersó las sombras del Limbo por pura presión de aire.

Maito Gai aterrizó frente a sus alumnos, levantando una nube de polvo.

—No pongáis esas caras largas —dijo Gai, dándoles la espalda—.

La primavera de la juventud aún no se ha marchitado.

Es hora de que la Bestia Roja se convierta en…

la Bestia Carmesí.

Gai clavó el pulgar en su corazón.

El chakra verde se volvió rojo sangre.

Su piel se oscureció, sus venas estallaron.

¡Hachimon Tonkō: Shimon!

(Ocho Puertas Internas: Puerta de la Muerte…

¡ABIERTA!) El espacio alrededor de Gai comenzó a distorsionarse por el calor.

Madara retrocedió, genuinamente sorprendido.

—¡Ese chakra rojo…!

—¡SEKIZŌ!

(Elefante del Ocaso) —rugió Gai.

Gai golpeó el aire.

Fueron cinco golpes consecutivos de cañón de aire.

Madara intentó bloquear con sus Gudōdama, pero la fuerza bruta de Gai era tal que rompió la defensa absoluta y hundió a Madara en el suelo a kilómetros de profundidad.

—¡Jajaja!

—Madara salió del cráter, con la mitad del cuerpo destrozado pero regenerándose—.

¡Esto es!

¡He peleado contra Hashirama, pero en Taijutsu nadie te supera!

¡Te declaro el más fuerte!

Gai, jadeando y con sus huesos empezando a fracturarse por el retroceso, preparó su ataque final.

El chakra rojo tomó la forma de un dragón.

—¡YAGAI!

(Guy Nocturno) El espacio-tiempo se dobló.

Gai impactó contra Madara.

La patada fue tan devastadora que borró el lado izquierdo del torso de Madara, junto con su brazo y parte de su cabeza.

Gai cayó al suelo, su cuerpo convirtiéndose en ceniza negra, su vida extinguiéndose.

Madara cayó también, mutilado.

Pero el Juubi era eterno.

La carne blanca comenzó a burbujear y regenerarse.

—¡Casi…!

—jadeó Madara, poniéndose de pie tambaleante—.

¡Casi me matas, bastardo!

Madara, furioso y emocionado, lanzó una Gudōdama hacia el cuerpo inerte de Gai.

—¡Como premio, te daré el descanso eterno antes de que te hagas cenizas!

Sasuke aún estaba aturdido.

Naruto vio la esfera negra volar hacia su sensei.

—¡NO!

Ignorando el dolor de sus canales de chakra, Naruto forzó el manto inestable al máximo.

Desapareció en un destello y reapareció frente a Gai.

Naruto pateó la Gudōdama con su pierna envuelta en chakra Raiton y Senjutsu.

¡BOOM!

La esfera fue desviada.

Naruto cayó sobre una rodilla, escupiendo sangre.

Su manto se apagó.

Había salvado a Gai, pero había quedado vacío.

Madara regeneró su cuerpo por completo.

—Qué persistentes.

Ahora, mueran todos.

Pero antes de que pudiera atacar, el espacio detrás de él se arremolinó.

Obito Uchiha apareció del Kamui.

Madara sonrió.

—Llegas tarde, Obito.

¿Vienes a ver el final?

Obito, con Zetsu Negro adherido a su mitad derecha pero luchando por control, levantó su mano izquierda humana.

—Vengo a tomar…

lo que me pertenece.

Obito atravesó el pecho de Madara con su mano intangible.

Luego, se solidificó dentro de su núcleo de chakra.

—¡Gah!

—Madara vomitó sangre—.

¡¿Qué haces?!

—¡Gedō: Robo de Bestia!

—gritó Obito.

Sus manos espirituales se aferraron al chakra de las bestias dentro de Madara.

No podía robar al Juubi entero, pero podía robar fragmentos.

Arrancó una porción masiva del Ichibi (que Madara tenía) y del Hachibi (que había robado antes).

Y, crucialmente, arrancó fragmentos de las otras 7 bestias.

Madara lanzó una onda de choque, expulsando a Obito.

—¡Rata traidora!

—rugió Madara, sintiendo que su poder disminuía ligeramente (aunque seguía siendo divino).

Obito cayó al suelo cerca de Naruto.

—Naruto…

—toseó Obito.

Naruto lo miró, espada en mano, desconfiado.

—¿Qué quieres?

—Ese Uchiha, Sasuke…

tiene el Ojo del Sabio, pero no tiene el cuerpo.

Tú…

tú tienes el cuerpo, pero te falta el equilibrio —dijo Obito, jadeando—.

Robé el chakra de las bestias que tenía Madara.

Tienes al Kyūbi Yin.

Tienes fragmentos de los demás.

Te falta esto.

Obito puso su mano sobre el estómago de Naruto.

Un flujo de chakra multicolor entró en él.

Shukaku, Matatabi, Isobu (su querido compañero regresó), Son Goku, Kokuo, Saiken, Chomei, Gyuki.

El rompecabezas se completó.

Naruto sintió cómo el Isobu volvía a su paisaje mental, enfriando instantáneamente su red sobrecalentada.

El chakra de las nueve bestias se fusionó con el Senjutsu.

Naruto se puso de pie.

Ya no había parpadeo.

Ya no había dolor.

Su piel no brillaba.

Su apariencia era normal, pero sus ojos Tenseigan brillaban con una luz sólida y divina.

Nueve Gudōdama aparecieron en su espalda, flotando en perfecta formación.

Y en su mano, el chakra se condensó formando dos bastones negros..

Luego, Naruto levitó.

Miró a Madara.

Miró al Limbo (ahora lo veía en perfecta alta definición).

—Ahora sí —dijo Naruto con voz tranquila—.

Ahora estamos en igualdad de condiciones.

Sasuke se levantó, sintiendo el cambio.

—Hmpf.

Te tomaste tu tiempo.

Madara flotó hacia el cielo, rompiendo la barrera del sonido.

—¡VENGAN!

—gritó el Dios Tuerto—.

¡MUESTRENME EL PODER DE LA NUEVA ERA!

El cielo se rompió.

La batalla final comenzaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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