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What If, Naruto con byakugan - Capítulo 132

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  4. Capítulo 132 - 132 Capítulo 131 La indiferencia de la Dios
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132: Capítulo 131: La indiferencia de la Dios 132: Capítulo 131: La indiferencia de la Dios La aparición de Kaguya Ōtsutsuki no trajo una explosión de chakra, sino un silencio absoluto.

Era una presencia que no pertenecía al ecosistema ninja.

No emanaba intención asesina, solo una posesividad fría y absoluta, como un dueño mirando su propiedad desordenada.

Los cuatro Hokages reanimados, que habían estado observando impotentes, reaccionaron ante la desaparición de Madara y la aparición de esta nueva amenaza.

—¡No sé quién es ella, pero su chakra es maligno!

—gritó Hashirama Senju.

—¡Atacaremos juntos!

—ordenó Tobirama.

Los cuatro Hokages se lanzaron al unísono.

Minato se teletransportó detrás de Kaguya con un Rasengan gigante.

Tobirama atacó desde el flanco con un chorro de agua a alta presión cortante.

Hiruzen lanzó shurikens imbuidos en fuego y tierra.

Hashirama invocó un Dragón de Madera para atraparla.

Kaguya ni siquiera parpadeó.

No giró la cabeza.

No levantó un dedo.

Simplemente…

los ignoró.

Cuando los ataques estaban a milímetros de tocar su túnica blanca, una onda de choque invisible emanó de su cuerpo.

No fue un ataque; fue su simple aura expandiéndose.

Los cuerpos de Edo Tensei de los Hokages fueron repelidos violentamente, como insectos golpeando un parabrisas a alta velocidad.

—Son cadáveres…

—la voz de Kaguya resonó en las mentes de todos, no hablada, sino transmitida—.

No tienen chakra vivo.

No son nada.

Kaguya pasó flotando a través de Hashirama como si él fuera humo.

Su desinterés era más insultante que cualquier insulto de Madara.

Para ella, los “Dioses Shinobi” eran polvo irrelevante.

Kaguya centró su atención en los únicos dos seres que importaban:  Naruto y Sasuke.

—Este lugar…

—dijo Kaguya—.

Mi jardín está dañado.

No pelearemos aquí.

Su tercer ojo, el Rinne Sharingan, brilló.

¡YOOOM!

La realidad se reescribió en un parpadeo.

El cielo nocturno, la luna, el campo de batalla rocoso y los árboles…

todo desapareció.

Naruto y Sasuke sintieron que el suelo bajo sus pies se desvanecía.

El aire se volvió sofocante, con olor a azufre y ceniza.

La temperatura subió a miles de grados.

Estaban cayendo.

Y debajo de ellos, no había tierra.

Había un océano de lava burbujeante.

—¡Es una dimensión de volcán!

—gritó Sasuke.

Sasuke reaccionó al instante.

Invocó a su halcón de chakra, pero el calor era tan intenso que el animal espiritual se disipó antes de materializarse.

—¡Maldición!

— Sasuke activó las alas de su Susano’o para detener su caída, quedando suspendido sobre el magma.

Pero Naruto no tenía alas.

Y estaba cayendo en picada directo hacia la lava.

—¡Naruto!

—gritó Sasuke, extendiendo la mano, aunque estaban demasiado lejos.

Naruto cayó.

Su cuerpo rompió la superficie del magma fundido y se hundió.

Kaguya flotó sobre el lago de fuego, mirando hacia abajo con indiferencia.

—Hamura…

ha sido purgado.

El silencio reinó unos segundos, solo roto por el estallido de burbujas de roca líquida.

Pero entonces, la lava comenzó a remolinarse.

Un vórtice se formó en el centro del lago.

Y del magma emergió una figura, de pie, caminando sobre la lava como si fuera agua tibia.

Naruto Uzumaki estaba intacto.

Su ropa estaba chamuscada, pero su piel ni siquiera estaba roja.

El chakra que lo rodeaba había cambiado de color a un rojo carmesí brillante, mezclado con el aura del Tenseigan.

Dentro de su paisaje mental, el Yonbi (Son Gokū) reía a carcajadas.

—¡Jajaja!

¡Esta bruja te tiró a mi casa, Naruto!

¡Olvidó que tienes el Yōton (Elemento Lava) y que yo soy el Rey de los Volcanes!

Naruto se limpió una gota de lava de la mejilla.

—Gracias, Son.

Gracias, Mei.

Naruto levantó la vista hacia Kaguya.

—¿Eso es todo?

—gritó Naruto—.

¡Yo me bañaba en aguas termales más calientes que esto en Kirigakure!

Kaguya inclinó la cabeza, su expresión impasible mostrando una leve grieta de sorpresa.

—Así que dominas la naturaleza de este mundo…

Interesante.

Zetsu Negro, escondido en la manga de Kaguya, susurró:  —Madre.

Ese chico…

el falso Hamura…

es peligroso.

Tiene el chakra de las nueve bestias y técnicas extrañas.

Y el otro es Indra, con el ojo de Hagoromo.

Si pelean juntos y logran tocarte con el Yin y el Yang, podrían sellarte.

Kaguya asintió imperceptiblemente.

—Debo separarlos.

Kaguya extendió su mano hacia Sasuke.

—Tú eres el más molesto.

Antes de que Sasuke pudiera reaccionar o lanzar una flecha de Indra, una grieta negra en el espacio (Yomotsu Hirasaka) se abrió justo detrás de él.

Una mano pálida salió de la grieta, agarró a Sasuke por el cuello del Susano’o y lo arrastró hacia la oscuridad.

—¡Sasuke!

—Naruto saltó desde la lava, impulsándose con una explosión de chakra.

Intentó lanzar un brazo de chakra para agarrar a su compañero.

Pero la grieta se cerró.

Sasuke había desaparecido.

En una dimensión paralela, Sasuke cayó rodando sobre dunas de arena infinita bajo un sol abrasador.

Estaba solo, en un desierto sin fin, lejos de la batalla.

De vuelta en la dimensión de lava, Naruto quedó flotando frente a la diosa.

Estaba solo.

Sin el estratega Uchiha.

Sin el poder del Rinnegan de apoyo.

Kaguya flotó hasta quedar a su altura.

Sus ojos blancos lo analizaban como a un espécimen de laboratorio.

—Ahora estamos solos —dijo Kaguya.

Su voz resonaba en los huesos de Naruto—.

Tú…

posees el chakra de mis nietos, las Bestias con Cola.

Y tienes esos ojos…

los ojos robados de la Luna.

Naruto invocó sus nueve Gudōdama y sus dos bastones negros.

Su postura era firme, pero por dentro, sabía que la situación era crítica.

—Devuélveme a Sasuke —exigió Naruto.

—No —respondió Kaguya con sencillez—.

Él morirá en la arena.

Y tú morirás aquí.

Voy a recuperar todo el chakra.

Todo me pertenece.

Kaguya levantó las manos.

Del océano de lava debajo de ellos, gigantescos puños de magma se alzaron, controlados por su voluntad divina, listos para aplastar al último obstáculo.

Naruto apretó los dientes, sus ojos Tenseigan brillando con intensidad.

—Si quieres mi chakra, ven a buscarlo…

Abuela.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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