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What If, Naruto con byakugan - Capítulo 137

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  4. Capítulo 137 - 137 Capítulo 136 La espada dorada
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137: Capítulo 136: La espada dorada 137: Capítulo 136: La espada dorada El caos reinaba en la Dimensión de Hielo.

La Bestia Conejo, una montaña inestable de carne y chakra, agitaba sus extremidades deformes, alterando la realidad con cada movimiento.

Fuego, agua, viento y tierra brotaban de su piel como tumores elementales.

Naruto Uzumaki, flotando frente a la abominación, cerró los ojos un instante.

No fue por miedo.

Fue porque algo ajeno estaba invadiendo su mente.

Una luz blanca, pura y antigua, resonó con su Tenseigan.

Una silueta apareció en su subconsciente.

Un hombre pálido con cuernos, similar al Sabio de los Seis Caminos, pero con una presencia más severa y celestial.

—Hamura Ōtsutsuki…

—susurró Naruto, reconociendo la fuente del poder de sus ojos.

No hubo palabras, solo transferencia de conocimiento.

Fue una descarga de información táctica: cómo manipular la gravedad no solo para empujar, sino para cortar, moldear y detener el tiempo mismo.

Naruto abrió los ojos.

El patrón floral de su Tenseigan giró violentamente.

—Entendido —dijo Naruto con una calma sobrenatural—.

Ya sé cómo usar estos ojos de verdad.

La Bestia Conejo lanzó una garra gigante hacia él, distorsionando el espacio para acortar la distancia instantáneamente.

Naruto levantó la mano.

—Ninjutsu de Espacio-Tiempo: Estasis Lunar.

Una esfera transparente cubrió el espacio frente a Naruto.

La garra de la bestia, que viajaba a través de un portal dimensional, se detuvo en seco.

La distorsión espacial fue “congelada”, anulando el ataque sorpresa.

Naruto había frenado la manipulación dimensional de Kaguya.

—Ahora, a limpiar este desastre.

Naruto invocó sus Gudōdama.

Pero esta vez, no las dejó como esferas negras.

Inyectó el chakra cian del Tenseigan dentro de ellas.

Las esferas brillaron y se volvieron de un color verde neón intenso.

Naruto las dividió en docenas de orbes más pequeños que rodearon a la bestia como un enjambre de luciérnagas.

—¡Kinbō Tensei Baku!

(Explosión Localizada de Reencarnación) Los orbes detonaron en puntos clave del cuerpo del Conejo, no con fuego, sino con explosiones de gravedad concentrada que destrozaron las articulaciones de la bestia, obligándola a caer sobre el hielo.

—¡Aún no termino!

—Naruto giró su cuerpo, creando un tifón de chakra.

Las esferas restantes se unieron en un remolino plateado masivo.

—¡Ginrin Tensei Baku!

(Explosión de la Rueda Plateada de Reencarnación) El tornado plateado golpeó al Conejo de frente.

La fuerza centrífuga era tal que arrancó las capas externas de chakra inestable, “pelando” a la bestia y exponiendo su núcleo.

El Conejo aulló, sus múltiples cabezas de Bijuu gritando en agonía.

Sasuke, observando desde lo alto con su Susano’o, estaba atónito.

—Ese poder…

no es ninjutsu.

Es…

autoridad divina.

Naruto juntó todas sus Gudōdama en una sola línea vertical frente a él.

—Kurama, dame todo lo que tengas.

Hamura, guía mi mano.

El chakra dorado de Kurama y el cian del Tenseigan se fusionaron en las esferas.

La línea negra se encendió.

Se estiró.

Creció.

Se convirtió en una espada de luz dorada colosal, de cientos de metros de largo, que atravesaba las nubes de la dimensión y parecía tocar el cielo.

—¡Kinrin Tensei Baku!

(Explosión de la Rueda Dorada de Reencarnación) Naruto bajó la espada gigante en un corte vertical perfecto.

¡ZUUUUM!

No hubo sonido de impacto.

La luz dorada atravesó la Bestia Conejo de arriba a abajo.

El corte fue tan limpio que incluso partió el glaciar sobre el que estaban y la montaña detrás de él.

La Bestia Conejo se quedó rígida.

El corte había separado sus flujos de chakra principales, entumeciendo su sistema nervioso y motriz.

La bestia cayó inerte, dividida pero no muerta, paralizada por la sobrecarga de energía dorada.

—¡AHORA!

—gritó Naruto, jadeando, con la espada dorada disipándose.

Sasuke Uchiha vio la apertura perfecta.

La bestia estaba aturdida, inmóvil, con su núcleo expuesto.

—Bien hecho, Naruto —admitió Sasuke.

Sasuke se lanzó en picada.

Desactivó el Susano’o para ganar velocidad.

Extendió ambas manos.

La marca del Sol en la derecha.

La marca de la Luna en la izquierda.

—¡Rikudō: Chibaku Tensei!

Sasuke estaba a un metro de tocar la piel blanca expuesta de la bestia.

Sus ojos brillaban con la certeza de la victoria.

Iba a convertirse en el salvador solitario.

(xd) —Se acabó, Kaguya.

Sus dedos rozaron la superficie.

Pero en el nanosegundo antes de que las palmas de Sasuke hicieran contacto total, la carne de la Bestia Conejo reaccionó.

La masa deforme se contrajo violentamente, implosionando hacia adentro.

Sasuke tocó…

aire.

La bestia gigante desapareció, comprimiéndose en un punto singular de densidad infinita.

—¿Qué?

—Sasuke abrió los ojos con horror.

De esa singularidad, una mano pálida y elegante salió disparada.

Agarró a Sasuke por la muñeca de su mano izquierda (la del sello lunar).

La Forma de Conejo había servido para procesar el chakra inestable.

Ahora, Kaguya había asimilado la energía.

Kaguya Ōtsutsuki había regresado a su forma humana.

Pero ya no estaba herida.

No estaba cansada.

Su aura era perfecta, tranquila y terriblemente más poderosa que antes.

Kaguya miró a Sasuke a los ojos, sosteniéndolo en el aire.

—Casi…

—dijo la Diosa con frialdad—.

Indra es impaciente.

Sasuke intentó usar el Chidori con su mano libre, pero Kaguya lo lanzó con una fuerza telequinética brutal hacia una pared de hielo, clavándolo allí.

Kaguya flotó, ignorando a Sasuke, y se volvió hacia Naruto, quien acababa de gastar una cantidad masiva de chakra en la Espada Dorada.

Detrás de Kaguya, una esfera negra gigante comenzó a formarse.

No era una Gudōdama normal.

Era del tamaño de un castillo y seguía creciendo.

La Bōchō Gudōdama (Esfera de la Verdad Expansiva).

—He terminado de jugar con los niños —dijo Kaguya—.

Voy a crear una nueva dimensión.

Y ustedes no están invitados.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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