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What If, Naruto con byakugan - Capítulo 138

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  4. Capítulo 138 - 138 Capítulo 137 La diosa completa y la verdad de los sellos
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138: Capítulo 137: La diosa completa y la verdad de los sellos 138: Capítulo 137: La diosa completa y la verdad de los sellos La Bestia Conejo había desaparecido.

En su lugar, Kaguya Ōtsutsuki flotaba en el centro de la Dimensión de Hielo, bajo la sombra ominosa de la Bōchō Gudōdama (Esfera de la Verdad Expansiva) que seguía creciendo, devorando el aire y la luz.

Kaguya ya no sangraba.

Ya no jadeaba.

Su túnica estaba inmaculada.

Su expresión había trascendido la ira para convertirse en una serenidad absoluta y aterradora.

Había asimilado el chakra de las bestias y de la humanidad.

Ya no era una guerrera; era una ley de la naturaleza.

Naruto y Sasuke, magullados y agotados, la observaban desde un glaciar distante.

En ese instante de quietud antes del fin, una voz resonó en dos planos de existencia simultáneamente.

1.

En el Mundo Puro (Frente a los Edo Tensei): Los espíritus de los cuatro Hokages y Kushina, junto con las almas de los guerreros caídos (como Obito y los anteriores Kages), vieron manifestarse al Sabio de los Seis Caminos, Hagoromo Ōtsutsuki, flotando en posición de loto.

—La situación ha cambiado —dijo Hagoromo con gravedad—.

Mi madre ha recuperado su forma completa.

Ha estabilizado el caos.

—¡Sabio!

—Minato dio un paso al frente—.

¡Mi hijo están ahí!

¡Naruto y el joven Uchiha!

¿Pueden ganar?

Hagoromo cerró sus ojos rinnegan.

—Así como está ahora…

ninguno de ustedes puede vencerla.

Ni siquiera Indra y el chico que porta el legado de Hamura.

2.

En el Espacio Mental de Sasuke: Al mismo tiempo, Sasuke fue arrastrado a su paisaje mental.

Hagoromo apareció frente a él.

—Indra —dijo el Sabio—.

Fallaste al intentar sellarla hace un momento.

¿Entiendes por qué?

—Porque ella se contrajo —respondió Sasuke con frustración—.

Fue un truco físico.

—Te equivocas —sentenció Hagoromo—.

Fue una cuestión existencial.

Hagoromo levantó sus manos, mostrando los símbolos que le había dado a Sasuke (ya que Naruto no era Ashura, Sasuke portaba la autoridad completa delegada).

—Escucha bien, heredero del Uchiha.

Los sellos de Sol y Luna que te otorgué no son simples esposas mágicas.

No sellan “poder”.

Sellan “estados de existencia”.

El Sabio proyectó una imagen de un círculo perfecto.

—Estos sellos funcionan imponiendo un orden sobre el caos.

Sirven para cerrar una herida en la realidad o para detener un flujo.

Pero mi madre, en este momento, es un Círculo Perfecto.

Ella es una Totalidad.

No tiene grietas.

No tiene fugas de chakra.

Es un sistema cerrado y absoluto.

Sasuke abrió los ojos, comprendiendo el horror de la situación.

—Si intentas aplicar el sello sobre algo que está completo…

—El sello resbala —concluyó Hagoromo—.

Como intentar agarrar una esfera de aceite perfecta.

No hay dónde enganchar la cerradura.

En el mundo físico, Naruto miraba a Kaguya.

Su instinto de combate, afilado en la Niebla y por las Bestias, le gritaba lo mismo que Hagoromo explicaba.

—Kurama…

—pensó Naruto—.

Mis ataques no la matan.

Mi Espada Dorada la partió, pero se volvió a unir.

Ella es…

demasiado “una”.

—Exacto —la voz de Hagoromo resonó ahora también para Naruto, no por conexión de alma, sino por proyección directa—.

Joven del Tenseigan.

Tú no eres mi hijo Ashura.

Eres una anomalía.

Pero eres una anomalía necesaria.

Naruto miró al cielo.

—¿Qué quieres decir, Viejo?

—Sasuke tiene la Autoridad de Cierre (Los Sellos).

Pero no tiene la fuerza bruta para romper el cascarón.

Tú, Naruto, tienes el Poder de Combate (Las 9 Bestias + Tenseigan).

Tienes el Martillo.

Hagoromo miró a ambos ninjas desde sus respectivos planos.

—Para que el sello funcione, Kaguya debe dejar de ser “Perfecta”.

Deben fracturarla.

Deben hacerla sangrar chakra.

Deben desestabilizar su núcleo lo suficiente para crear una grieta donde Sasuke pueda meter la llave.

Sasuke regresó de su visión mental.

Miró a Naruto.

La arrogancia de “hacerlo solo” se había disipado, reemplazada por una frialdad pragmática.

—Naruto —dijo Sasuke sin mirarlo—.

El Viejo me lo explicó.

No puedo sellarla así.

Es demasiado densa.

—Lo sé —dijo Naruto, invocando de nuevo sus Gudōdama—.

La sentí cuando la corté.

Es como golpear el océano; siempre vuelve a su lugar.

Sasuke se giró hacia él.

—Necesito que seas el ariete.

No te guardes nada.

No intentes sobrevivir.

Tu único objetivo es hacerle un agujero en la defensa, una inestabilidad en su chakra, lo que sea.

Rómpela.

Naruto sonrió, una sonrisa de tiburón que mostraba sus colmillos.

—Así que yo soy el que golpea y tú el que se lleva la gloria del sello.

Típico.

—Si no lo haces, esa bola negra nos borrará a todos —Sasuke señaló la Bōchō Gudōdama que ya ocupaba la mitad del cielo.

—Bien —Naruto hizo crujir sus nudillos—.

Voy a fracturarla tanto que no sabrá ni en qué dimensión está.

Kaguya, flotando bajo su esfera de destrucción, bajó la mirada.

—Sus cuchicheos son irrelevantes.

Esta dimensión está a punto de reiniciarse.

Naruto dio un paso al frente.

Su chakra cambió.

Ya no buscaba el equilibrio perfecto del “Modo Oceánico”.

Buscaba el caos.

Mezcló el Fuego de Matatabi, el Ácido de Saiken, la Lava de Son Gokū y la Gravedad del Tenseigan.

Creó una armadura de discordia, un chakra tan volátil que el espacio alrededor de Naruto se agrietaba solo por su presencia.

—¡SASUKE, PREPARA LAS MANOS!

—gritó Naruto.

Naruto se lanzó.

No fue un movimiento elegante.

Fue una explosión de velocidad.

—¡ARTE NINJA: CAOS DE LA BESTIA HAMBRIENTA!

Naruto chocó contra Kaguya.

La diosa intentó bloquear con sus huesos, pero Naruto no esquivó.

Dejó que los huesos le atravesaran el hombro, la pierna, el costado, regenerándose sobre la marcha, solo para poder acercarse y meter sus dedos en las heridas de la diosa.

—¡¡RÓMPETE!!

—rugió Naruto, inyectando chakra inestable de las nueve bestias directamente en el sistema circulatorio de Kaguya.

Kaguya abrió los ojos con horror.

No era dolor físico; era una invasión viral.

El chakra de Naruto estaba desestabilizando su perfección interna.

Su piel comenzó a agrietarse.

El chakra empezó a fugarse de su cuerpo como vapor a presión.

—¡AHORA, SASUKE!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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