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What If, Naruto con byakugan - Capítulo 19

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  4. Capítulo 19 - 19 Capítulo 18 País de las olas parte-4
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19: Capítulo 18: País de las olas parte-4 19: Capítulo 18: País de las olas parte-4 La casa de Tazuna era pequeña, de madera gastada por la humedad y los años.

No estaba mal cuidada, pero sí cansada.

Como si hubiera dejado de creer que valía la pena hacerlo mejor.

Naruto lo notó apenas entraron.

Había silencio incluso cuando había gente.

Tsuna—la hija de Tazuna—los recibió con una sonrisa forzada.

Inari no dijo nada.

No los miró.

Se sentó en una esquina con los brazos cruzados.

Kakashi dejó las mochilas.

—Mañana entrenamos —anunció—.

Zabuza no se va a quedar quieto.

Naruto asintió.

Sasuke y Sakura lo miraron extraño, pero intuyendo que este seguia vivo e hicieron lo mismo, aunque con menos convicción.

Desde el techo vecino, oculto entre sombras y vigas, alguien más escuchaba.

A la mañana siguiente, el bosque estaba húmedo.

Kakashi explicó el ejercicio sin rodeos.

—Escalamiento de árboles.

Control de chakra.

Sasuke y Sakura se lanzaron de inmediato.

Fallaron.

Resbalaron.

Ajustaron.

Volvieron a fallar.

Naruto caminó hacia el árbol, apoyó el pie… y subió.

Sin explosión.Sin corrección visible.Como si ya supiera cuánto chakra usar.

Kakashi lo observó con el ojo descubierto.

—Ya lo dominás.

Naruto bajó.

—Lo practiqué antes.

No explicó cuándo.Ni cómo.

Kakashi frunció el ceño apenas.

—Entonces, probemos otra cosa.

Los llevó al lago.

—Caminata sobre el agua.

Sasuke y Sakura se tensaron.

Naruto dio un paso.

No se hundió.

Dio otro.

El agua apenas se onduló bajo sus pies.

Kakashi cerró el libro.

—…también.

Naruto se detuvo.

—No lo hice muchas veces —aclaró—.

Solo… entendí cómo.

Eso era peor.

Kakashi guardó silencio unos segundos.

—Bien —dijo al fin—.

Entonces vamos a avanzar.

Sacó un pequeño papel.

—Afinidad elemental.

Naruto tomó el papel.

No lo apretó.No forzó chakra.

Lo dejó fluir.

El papel se arrugó… se partió en dos… y se humedeció.

Kakashi se quedó quieto.

—Viento —dijo—.

Rayo… y agua.

Sasuke lo miró con incredulidad.

Sakura abrió la boca, pero no dijo nada.

—No significa que domines las tres —aclaró Kakashi—.

Significa que eres más apto para estas.

Naruto dobló el papel con cuidado.

—¿Cuál entreno?

Kakashi lo miró fijo.

—Rayo, es mi especialdiad.

Desde lejos, Root anotó mentalmente.

Afinidades múltiples confirmadas.Control superior a genin promedio.Disciplina consciente.

La mesa era pequeña.

La comida, simple.

El silencio, incómodo.

—¿Por qué se quedan?

—preguntó Inari de pronto—.

Todos los ninjas se van cuando las cosas se ponen mal.

Nadie respondió.

—Mi papá murió por creer en héroes —continuó—.

Ustedes tampoco van a cambiar nada.

Naruto lo miró.

No molesto.

No herido.

—Tal vez —dijo—.

Pero si nadie se queda… seguro que no cambia.

Inari rió sin humor.

—Claro —dijo Inari de pronto, con voz amarga—.

Para ustedes es fácil.Vienen de Konoha… viven bien… no saben lo que es perderlo todo.

Nadie habló.

—Tu vida es perfecta allá —continuó—.

No conocés el dolor de verdad.

Naruto levantó la vista despacio.

No había enojo en su expresión.Tampoco necesidad de defenderse.

—No es perfecta —dijo—.

Pero es distinta.

Inari frunció el ceño.

—¿Distinta cómo?

—En Konoha —respondió Naruto— todavía existe la idea de que si aguantás un poco más… algo puede cambiar.

El niño apretó los puños.

—Eso es porque no viven acá.

Naruto asintió.

—Sí.

Por eso no es lo mismo.

Miró la mesa un segundo antes de continuar.

—No conozco tu dolor —admitió—.

Pero tampoco voy a fingir que crecer en Konoha y crecer acá es igual.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Inari no respondió.

No porque estuviera convencido.Sino porque Naruto no estaba discutiendo con él.

Solo estaba diciendo la verdad.

Luego, Naruto decidio salir al bosque por su propia cuenta.

El bosque estaba en silencio.

No un silencio vacío, sino uno que observaba.

Naruto avanzaba entre los árboles con pasos suaves, casi automáticos.

No entrenaba.

No vigilaba.

Solo caminaba, dejando que el cuerpo hiciera lo que la mente no podía.

El aire húmedo le trajo un recuerdo sin pedir permiso.

La niebla cerrándose.El sonido de la espada girando.La presión en el pecho cuando estuvo frente a Zabuza.

Pude haber visto más.

El pensamiento volvió solo.

Recordó el instante exacto.

La claridad a punto de romper el mundo en capas, las líneas que querían aparecer.

Y recordó también la decisión.

No ahora.

Había sido consciente.

No miedo, sino cálculo.

Mostrar demasiado significaba perder control más adelante.

Y Naruto ya entendía algo importante: no todo poder debía usarse en el momento en que estaba disponible.

Se detuvo.

No porque oyera algo.

Porque sintió que no estaba solo.

—No deberías andar por acá sin cuidado.

La voz fue suave.

Casi amable.

Naruto giró.

Un chico de su edad estaba apoyado contra un árbol, sosteniendo un pequeño cesto de hierbas.

Su postura era relajada, pero no distraída.

Los ojos… tranquilos.

Demasiado tranquilos.

—¿Vos tampoco?

—preguntó Naruto.

El chico sonrió apenas.

—Yo conozco el bosque.

Naruto lo observó un segundo más de lo normal.

Había algo familiar en esa calma.

No comodidad… sino aceptación.

Como la de alguien que ya había decidido qué lugar ocupaba en el mundo.

—Soy Naruto —dijo—.

Estoy de paso.

—Haku —respondió el otro—.

Yo también.

Silencio.

El viento movió las hojas.

Naruto volvió a sentir el eco del combate.

La idea de proteger.

De elegir cuándo avanzar y cuándo contenerse.

—¿Creés que alguien puede cambiar un lugar así?

—preguntó sin mirar directamente a Haku.

Haku bajó la vista al cesto.

—No solo —dijo—.

Pero sí puede decidir por quién hacerlo.

Naruto frunció levemente el ceño.

Esa respuesta no era de un niño común.

—Entonces… ¿peleás por alguien?

—preguntó.

Haku levantó la mirada.

Sonrió, sincero.

—Sí.

Eso me hace fuerte.

Naruto no respondió de inmediato.

Pensó en Kakashi.En el equipo.En la aldea que no siempre confiaba en él.

—Supongo que sí —dijo al final—.

Tiene sentido.

Haku dio un paso atrás.

—Tené cuidado, Naruto.

Este bosque no es tan pacífico como parece.

—Vos tampoco —respondió él.

Haku se detuvo un segundo.

—Tal vez.

Y desapareció entre los árboles.

Naruto quedó solo otra vez.

Pero el bosque ya no estaba en silencio.

Porque ahora sabía una cosa con certeza: No todos los enemigos se sentían como amenazas.Y no todas las decisiones difíciles se tomaban en combate.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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