What If, Naruto con byakugan - Capítulo 37
- Inicio
- Todas las novelas
- What If, Naruto con byakugan
- Capítulo 37 - 37 Capítulo 36 Preliminares - Parte final
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
37: Capítulo 36: Preliminares – Parte final 37: Capítulo 36: Preliminares – Parte final ROCK LEE VS.
CHŌJI AKIMICHI El tablero se detuvo.
Los nombres de los dos combatientes de la Hoja iluminaron la pantalla.
Chōji tragó saliva, guardando su bolsa de papas con manos temblorosas.
—No quiero pelear contra él, Shikamaru…
Lee da miedo cuando se pone serio.
Guy, desde el balcón opuesto, saltó y levantó el pulgar, sus dientes brillando con un destello cegador.
—¡Es el momento, Lee!
¡Demostrá que tu juventud arde más que el sol mismo!
Lee no sonrió.
No hubo saludos exagerados ni bromas.
Bajó a la arena con una formalidad gélida, sus ojos fijos en Chōji como un halcón.
Naruto, desde arriba, entrecerró los ojos.
Notó que Lee no llevaba las pesas puestas desde el inicio; Guy le había permitido pelear al máximo para terminar rápido.
COMBATE Chōji intentó tomar la iniciativa, sabiendo que no podía dudar.
—Nikudan Sensha (Tanque de Carne).
El cuerpo de Chōji se expandió y comenzó a girar como una demoledora, barriendo el suelo de la arena.
Lee no se movió.
Esperó hasta que el impacto estaba a milímetros de su rostro.
En un parpadeo, desapareció.
Fue una derrota aplastante basada en la pura física.
Lee reapareció justo en el eje de rotación de Chōji.
Ganó por velocidad absoluta.
Lanzó una patada ascendente que frenó el giro del “Tanque de Carne” en seco, levantando una onda de choque que agrietó el suelo.
A ntes de que Chōji pudiera procesar el dolor, Lee ya estaba detrás de él.
—Lo siento, Chōji-kun —susurró Lee.
Un golpe en la nuca, preciso y veloz como el rayo, desconectó los sentidos del Akimichi.
Chōji colapsó hacia adelante, su cuerpo volviendo a su tamaño normal antes de tocar el suelo.
No hubo necesidad de técnicas prohibidas ni de abrir puertas.
—Ganador: Rock Lee.
Lee se mantuvo en posición de combate un segundo más, su respiración perfectamente calmada.
Guy lloraba de orgullo en silencio, viendo la eficiencia de su pupilo.
Naruto, observando desde el balcón, memorizó la trayectoria del paso rápido de Lee.
—Es rápido —pensó Naruto—, pero mi reacción ahora es más rápida.
GAARA VS.
DOSU KINUTA Dosu bajó a la arena con su joroba pronunciada y el brazo metálico goteando intención asesina.
—La arena es sólida, pero el sonido viaja a través de todo —sentenció Dosu—.
No importa cuánto te escondas en ese caparazón.
Gaara no respondió.
La arena comenzó a filtrarse de su calabaza, goteando en el suelo con un sonido sordo.
Sus ojos, rodeados de ojeras profundas, solo reflejaban una sed de sangre infinita.
Naruto, observando con su percepción mejorada, notó algo que los demás no: el chakra de Gaara no solo era inmenso, sino que estaba mezclado con una presencia oscura y hostil.
COMBATE Dosu no esperó.
Golpeó el aire con su dispositivo de brazo, enviando una onda ultrasónica dirigida directamente a los oídos de Gaara.
—Kyōmeryū (Eco Resonante).
La arena se levantó automáticamente para proteger a Gaara, pero el sonido la atravesó.
Gaara se tambaleó, llevándose una mano a la cabeza mientras sus oídos sangraban levemente.
—¿Lo ves?
—se burló Dosu—.
Tu defensa es inútil contra mi melodía de muerte.
Dosu se lanzó hacia adelante para dar el golpe de gracia, canalizando más vibración en su brazo.
Pero Gaara levantó la mirada.
El sangrado no lo asustó; lo excitó.
—Madre tiene hambre…
—susurró.
Antes de que Dosu pudiera tocarlo, la arena del suelo no solo bloqueó, sino que se transformó en garras gigantescas que atraparon las piernas del ninja del Sonido.
Dosu intentó usar una explosión de sonido para dispersarla, pero la arena era demasiado densa, saturada con el chakra de Gaara.
—¡No puedes…!
—gritó Dosu, aterrado.
Gaara cerró su puño lentamente.
—Sabaku Kyū (Ataúd de Arena).
La arena trepó por el cuerpo de Dosu, cubriéndolo por completo hasta dejar solo su ojo visible, inyectado en sangre por el terror.
—Sabaku Sōsō (Funeral de Desierto).
Gaara apretó su mano con fuerza.
Un crujido húmedo y sordo resonó en toda la torre.
La arena se tiñó de un rojo oscuro instantáneamente.
—Ganador: Gaara.
El silencio fue absoluto.
Los ninjas de Konoha quedaron paralizados por la brutalidad gratuita.
Gaara recuperó su arena, que ahora tenía un rastro metálico a sangre, y subió las escaleras sin mirar el cadáver de su oponente.
Naruto sostuvo la mirada de Gaara mientras este pasaba.
El Uzumaki no sintió miedo, sino una extraña conexión.
—Ese tipo tiene un demonio adentro…
igual que yo —pensó Naruto—, pero él dejó que el demonio ganara
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com