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What If, Naruto con byakugan - Capítulo 40

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40: Capítulo 39: El precio de la visión 40: Capítulo 39: El precio de la visión Jiraiya no perdió el tiempo.

Se sentó en una roca y señaló el claro del bosque.

—Nada de ejercicios todavía —sentenció el Sannin—.

Quiero ver si son compatibles.

Naruto, activa esos ojos.

Ino, entra en su mente.

Ino formó el sello.

—¡Shintenshin no Jutsu!

Ino no tomó el control, sino que se ancló a la conciencia de Naruto.

En el instante en que Naruto activó su Byakugan anómalo, el mundo de Ino estalló en dos direcciones: hacia afuera, una visión divina; hacia adentro, un horror absoluto.

Ino gritó internamente.

Estaba acostumbrada a mentes humanas, pero la de Naruto era diferente.

Al fondo de su psique, sintió una presencia masiva, roja y corrosiva.

El chakra del Zorro no la atacó directamente, pero su mera existencia quemaba.

Era como intentar respirar en medio de un incendio forestal.

Cada latido de Naruto enviaba una onda de odio que Ino tenía que repeler mientras intentaba procesar lo que los ojos de él veían.

Naruto forzó la vista.

Sus venas se hincharon y el azul cristalino de sus ojos brilló.

Veía la circulación del agua en las raíces y el flujo del viento.

—Más profundo —ordenó Jiraiya—.

Mira a través de la montaña.

Naruto apretó los dientes.

De repente, un líquido cálido y espeso brotó de su nariz.

Su cerebro estaba procesando demasiada información.

El “ruido” del Kyūbi y la visión infinita estaban colapsando su sistema nervioso.

Jiraiya se levantó de un salto.

—Basta.

Ino salió de la conexión con un gemido de dolor, colapsando en el suelo.

Sus ojos estaban inyectados en sangre y sus manos temblaban violentamente.

—Ese…

ese monstruo —jadeó Ino, mirando a Naruto con terror y compasión —.

Naruto, ¿cómo puedes vivir con ese peso en tu mente todo el tiempo?

Naruto se limpió la sangre de la nariz, mirándola con una tristeza que la golpeó más fuerte que el chakra del zorro.

—Te lo advertí, Ino.

Estar conmigo es asomarse al infierno.

Jiraiya analizó la situación.

—Ese dōjutsu no fue diseñado para un cuerpo tan joven, y menos con el sello del zorro interfiriendo.

Se van a freír el cerebro.

Ino se levantó, tambaleante, y puso sus manos sobre las sienes de Naruto.

Su chakra verde empezó a filtrar no solo la información visual, sino a calmar la vibración del odio del Kyūbi.

—Puedo hacerlo —dijo Ino—.

Si yo actúo como un aislante entre tu conciencia y el zorro, y como un filtro para tus ojos…

puedes ganar.

Naruto la miró.

Confianza táctica pura.

—Si te pierdes en ese rojo, arrástrame de vuelta —dijo Naruto.

—Si tú te rompes bajo esa mirada, yo te reconstruyo —respondió ella.

Lejos de allí, sobre la rama de un árbol centenario, una figura pálida con ojos de serpiente observaba la escena a través de un jutsu de visión a larga distancia.

Orochimaru lamió sus labios, su interés por Sasuke ahora compartido con la anomalía que caminaba junto al Sannin peliblanco.

—Kukuku…

Jiraiya siempre encuentra los juguetes más raros.

Ese ojo azul…

lo quiero.

Mientras tanto, en las profundidades del subsuelo de Konoha, en la oscuridad de Raíz, un informe aterrizaba sobre un escritorio de madera oscura.

Danzō Shimura leyó los detalles del “Byakugan Azul” con su único ojo visible.

—Un Hyūga que no es Hyūga…

un Uzumaki con ojos de que aparentan ser de dios—sentenció Danzō—.

Si Hiruzen no tiene el valor de reclamar ese poder para la seguridad de la aldea, Raíz lo hará.

El mes de entrenamiento había comenzado, y Naruto acababa de ponerse un blanco en la espalda más grande que el de la Gran Final.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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