Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

What If, Naruto con byakugan - Capítulo 46

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. What If, Naruto con byakugan
  4. Capítulo 46 - 46 Capítulo 45 La arena ya huele a guerra
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

46: Capítulo 45: La arena ya huele a guerra 46: Capítulo 45: La arena ya huele a guerra Mientras el choque de los dōjutsus de élite comenzaba en la arena, la atmósfera en la enfermería era asfixiante.

El aire olía a ozono quemado y a un rastro metálico, pesado y amargo, que emanaba de la piel de Naruto.

Naruto estaba sentado en el borde de la camilla.

Ino intentaba aplicar un Iryō Ninjutsu (Ninja Médico) en su espalda, pero sus manos temblaban.

Cada vez que el chakra verde de Ino tocaba la piel de Naruto, se producía un pequeño chasquido eléctrico que disipaba la curación.

—¡Quédate quieto, Naruto!

—exclamó Ino, con la frente perlada de sudor—.

Tus canales de chakra están… están rugiendo.

Naruto apretó los dientes, su mandíbula tan tensa que parecía a punto de quebrarse.

Las consecuencias de haber usado al Kyūbi como aislante para la Armadura de Rayo estaban pasando factura.

Su red de tenketsu no estaba solo inflamada; estaba sufriendo una combustión interna.

El chakra naranja del Zorro había protegido sus nervios, pero a cambio, el calor residual había dejado micro-quemaduras en cada vía de energía.

—Es el precio, Ino —susurró Naruto con voz ronca—.

El rayo quería expandirse y el Zorro lo mantuvo comprimido.

Mi cuerpo fue el yunque de ese choque.

Siento como si tuviera agujas de vidrio corriendo por mis venas.

Naruto miró sus manos; estaban entumecidas, con espasmos musculares involuntarios.

La inyección de Raiton (Elemento Rayo) bajo la presión del kyubi había “reescrito” su sensibilidad táctil.

Ahora, cada roce de la ropa le enviaba una señal de dolor agudo al cerebro.

El costo de ser más rápido que Lee había sido sacrificar su estabilidad física por el resto del día.

Afuera, la arena era un campo de batalla de alta precisión.

Sasuke se lanzó con un Shunshin no Jutsu (Jutsu de Cuerpo Parpadeante) tan violento que dejó una estela de polvo tras de sí.

Apareció en el flanco de Neji lanzando una ráfaga de patadas altas, pero el Hyūga se movía con una economía de movimiento aterradora.

Neji desviaba los impactos con el dorso de sus palmas, haciendo que la fuerza de Sasuke se deslizara inútilmente por el aire.

—Es inútil, Uchiha —sentenció Neji—.

Jūken (Puño Suave).

Neji lanzó una estocada con dos dedos hacia el esternón de Sasuke.

El Uchiha, gracias a su Sharingan, vio el flujo de chakra concentrado en la punta de los dedos de Neji y realizó una contorsión aérea imposible, lanzando tres shurikens en pleno vuelo.

—Katon: Hōsenka no Jutsu (Elemento Fuego: Jutsu Llamas del Fénix).

Sasuke exhaló múltiples bolas de fuego que envolvieron las shurikens, creando proyectiles erráticos y ardientes.

Neji, sin perder la calma, comenzó a girar sobre sus talones.

—Hakkeshō: Kaiten (Ocho Trigramas: Torbellino de Ataque).

El domo de chakra azul surgió como una muralla infranqueable, extinguiendo las llamas y desviando las shurikens hacia las paredes de la arena.

Sasuke aterrizó a diez metros, jadeando.

La envidia le carcomía las entrañas; Naruto había roto una defensa similar con pura potencia, y él se sentía incapaz de siquiera rasguñar la superficie del Hyūga.

—¡Si no puedo rodearlo, lo quemaré desde adentro!

—rugió Sasuke.

Realizó una secuencia de sellos a una velocidad que hizo que sus manos parecieran borrosas.

—Katon: Ryūka no Jutsu (Elemento Fuego: Jutsu Flama de Dragón).

Sasuke lanzó un hilo de fuego concentrado a través de cables ninja que había desplegado sutilmente durante el intercambio anterior.

El fuego corrió hacia Neji como una serpiente hambrienta.

Neji, sorprendido por la táctica de cables, tuvo que saltar hacia atrás, pero Sasuke ya estaba allí, habiendo previsto el movimiento con su Sharingan.

Sasuke conectó un puñetazo directo en el rostro de Neji, pero en el último instante, Neji soltó chakra por sus puntos de presión en la mejilla, amortiguando el golpe y atrapando el brazo de Sasuke en el proceso.

—Te tengo —dijo Neji con una frialdad gélida—.

Hakke Rokujūyon Shō (Ocho Trigramas: Sesenta y Cuatro Palmas).

El mundo se volvió un borrón para Sasuke.

—¡Dos palmas!

¡Cuatro palmas!

¡Ocho palmas!

Los dedos de Neji golpeaban como martillos neumáticos en los hombros, los codos y el pecho de Sasuke.

Cada impacto cerraba un grifo de chakra.

A las dieciséis palmas, Sasuke escupió sangre.

A las treinta y dos, sus piernas empezaron a flaquear.

El Sharingan de Sasuke giraba frenéticamente, viendo cómo su propia red de chakra se apagaba como una ciudad sufriendo un apagón masivo.

—¡No me detendrás!

—gritó Sasuke, forzando su sistema nervioso al límite.

En un acto de voluntad pura y odio acumulado, Sasuke utilizó el poco chakra que le quedaba en su brazo izquierdo para detonar un sello explosivo que tenía oculto en su muñeca.

La explosión los separó a ambos, lanzando a Neji hacia atrás y dándole a Sasuke el espacio que necesitaba.

Sasuke escaló la pared de la arena con movimientos erráticos, sus dedos sangrando mientras se aferraba a la piedra.

La atmósfera del estadio cambió; un chirrido agudo, ensordecedor, como el lamento de un millar de aves, llenó el aire.

—Chidori (Millar de Pájaros).

Rayos blancos y azules estallaron en la mano de Sasuke.

El Sharingan del Uchiha se volvió de un rojo vibrante, fijando el objetivo.

Neji, con el pecho jadeante y el Byakugan al límite de la fatiga, se puso en su posición más firme.

Sabía que no podía esquivarlo; la velocidad del Chidori era absoluta.

—¡Ven, Uchiha!

¡Yo decido el destino de este golpe!

—rugió Neji, acumulando todo su chakra en una rotación final —¡KAITEN!

Sasuke se lanzó desde la pared, convirtiéndose en un rayo humano.

El choque fue apocalíptico.

El Chidori de Sasuke, una técnica de perforación concentrada, impactó contra el domo rotatorio de Neji.

El sonido fue un chirrido metálico que hizo que los cristales del palco del Hokage vibraran peligrosamente.

Durante tres segundos largos, las dos fuerzas colisionaron.

Chispas azules contra chakra azul.

Pero la envidia de Sasuke le dio un empuje final; forzó el Chidori a través de sus propios canales bloqueados, ignorando el desgarro de sus tendones.

¡CRACK!

El Chidori perforó el Kaiten.

La mano de Sasuke atravesó la defensa absoluta y se hundió en el hombro derecho de Neji.

La descarga eléctrica carbonizó el músculo del Hyūga y lo lanzó violentamente contra el suelo.

Sasuke pasó de largo, chocando contra el muro opuesto, con el brazo izquierdo completamente inerte y quemado.

Neji yacía en el suelo, su Byakugan apagado, su brazo derecho destrozado.

Sasuke, apoyado contra la pared, vomitó una mezcla de sangre y bilis, con el Sello Maldito palpitando en su cuello con una luz violeta siniestra.

Genma saltó al centro, evaluando los daños.

—Neji Hyūga no puede continuar el combate —anunció con gravedad—.

¡Ganador: Sasuke Uchiha!

La arena todavía humeaba tras la colisión entre el Chidori y el Kaiten.

El silencio que siguió a la declaración de victoria de Sasuke Uchiha no fue de júbilo, sino de una profunda inquietud.

Los médicos retiraban a los dos prodigios en camillas, dejando tras de sí un rastro de sangre y tierra quemada que servía como testamento del fin de una era: los linajes sagrados ya no eran intocables.

En las gradas, los murmullos eran como una marea creciente.

—El Uchiha atravesó la Defensa Absoluta…

—susurraba un Jōnin de Suna, con las manos temblorosas—.

Pero el costo…

¿vieron su brazo?

Estaba carbonizado desde adentro.

En el palco de honor, Hiashi Hyūga permanecía sentado, pero su rostro era una máscara de piedra agrietada.

No era solo la derrota de Neji lo que lo atormentaba, sino la visión persistente de los ojos azules de Naruto Uzumaki que habían precedido este desastre.

Para el clan Hyūga, este examen no era una prueba de ascenso, era el inicio de una crisis existencial.

El Tercer Hokage miraba al Kazekage con sospecha.

—El Chidori es una técnica peligrosa para un Genin, Kazekage-dono.

Sasuke forzó su red de chakra al punto del colapso para no quedar detrás de Naruto.

Esta generación tiene una sed de poder que me preocupa.

El supuesto Kazekage solo soltó una risa seca.

—El poder es el único lenguaje que el mundo ninja respeta, Hokage-dono.

El sacrificio es solo el precio de la entrada.

El examinador Genma Shiranui consultó su cronómetro.

—¡Tercer combate!

—anunció—.

¡Kankurō vs.

Shino Aburame!

Un silencio incómodo se produjo cuando Kankurō, desde la barandilla de los competidores, levantó la mano con una sonrisa astuta.

—Me retiro.

Guardare mi energía para más tarde.

La multitud abucheó, pero Shino no se inmutó; simplemente ajustó sus gafas oscuras, ocultando cualquier emoción.

Genma, suspirando, hizo una señal hacia el palco.

—Debido a la retirada de Kankurō, pasamos directamente al cuarto combate.

¡Temari vs.

Sakura Haruno!

Sakura bajó a la arena con el corazón martilleando contra sus costillas.

Se detuvo un momento en el túnel, viendo a Naruto apoyado contra la pared, con Ino vendando sus manos por última vez.

—Sakura —dijo Naruto con una voz que parecía venir de un lugar muy lejano—.

No intentes pelear su pelea.

Ella controla el aire; si te quedas a distancia, te desmembrará.

Sakura asintió, apretando su protector frontal.

Había entrenado bajo la guía de Kurenai durante el mes, perfeccionando su control de chakra y algunos fundamentos de Genjutsu, pero frente a ella, Temari ya desplegaba su abanico gigante, el Kyodai Sensu, con una mirada de absoluta superioridad.

—¡Comiencen!

—gritó Genma.

Sakura reaccionó de inmediato.

Sabía que no podía permitir que Temari abriera las “lunas” de su abanico.

Lanzó una ráfaga de kunais con sellos explosivos para crear una cortina de humo.

—¡Magen: Narakumi no Jutsu!

(Ilusión Demoníaca: Jutsu Visión Infernal) —susurró Sakura, tratando de atrapar a la Kunoichi de la Arena en una pesadilla.

Temari ni siquiera cerró los ojos.

Con un movimiento seco, abrió la primera luna de su abanico.

—Fūton: Kamaitachi (Elemento Viento: Torbellino Cortante).

Una ráfaga de viento violenta disipó el humo y rompió el Genjutsu antes de que pudiera asentarse.

Sakura fue lanzada hacia atrás, sus brazos sufriendo pequeños cortes superficiales.

—Tu chakra es patético —dijo Temari con frialdad—.

Intentar atraparme en una ilusión es como tratar de detener un huracán con una red de seda.

Temari abrió la segunda y la tercera luna.

El aire en el estadio empezó a aullar.

—Fūton: Ōkamaitachi (Elemento Viento: Gran Torbellino Cortante).

Sakura intentó esconderse tras un pilar de piedra, pero el viento de Temari no era solo aire; eran cuchillas invisibles infundidas con chakra.

El pilar fue rebanado como si fuera mantequilla.

Sakura apenas logró rodar, su ropa rasgándose y su hombro sangrando.

Desde las gradas, Naruto analizaba la escena con sus ojos entrecerrados.

—Está perdida —comentó a Ino—.

Temari no está peleando contra Sakura; está limpiando la arena.

La frecuencia del viento de Temari es demasiado alta para que Sakura encuentre una apertura.

Si no puede acercarse, se acabó.

Sakura, desesperada, concentró todo su chakra en sus pies para un estallido de velocidad, intentando llegar al cuerpo a cuerpo.

Pero Temari solo sonrió.

—Ninpo: Kamaitachi no Jutsu.

Un tornado masivo se formó en el centro de la arena, atrapando a Sakura y elevándola varios metros antes de lanzarla con una fuerza brutal contra el suelo.

Sakura quedó inconsciente al instante, con múltiples cortes cubriendo su cuerpo.

—Ganadora: Temari —anunció Genma sin emoción.

Mientras los médicos subían por Sakura, Temari cerró su abanico y miró hacia las gradas, deteniéndose un segundo en Naruto.

El ambiente en el estadio había cambiado de nuevo.

Ya no era excitación, era una tensión fétida.

Naruto se puso en pie, ignorando las protestas de Ino.

Sus ojos azules captaron algo que nadie más veía: en las sombras de las entradas superiores, los ANBU no se movían como guardias, sino como cazadores.

—Ino —dijo Naruto, su voz bajando a un tono casi imperceptible.—El siguiente es Gaara contra Shikamaru.

No te alejes de mí.

La arena de ese tipo no está hecha de minerales…

huele a sangre vieja.

En el centro de la arena, Shikamaru Nara bajaba las escaleras con una lentitud exasperante, mientras Gaara aparecía en un torbellino de arena, con su calabaza vibrando por la sed de su huésped.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo