What If, Naruto con byakugan - Capítulo 54
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- Capítulo 54 - 54 Capítulo 53 El niño que konoha no supo cuidar
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54: Capítulo 53: El niño que konoha no supo cuidar 54: Capítulo 53: El niño que konoha no supo cuidar El estruendo de la reconstrucción de Konoha se había desvanecido hace horas, reemplazado por el susurro constante del viento entre los cedros del País del Fuego.
El grupo avanzaba con una cadencia pesada: Jiraiya al frente, marcando un paso que no daba tregua, y detrás, Naruto e Ino, quienes caminaban en un silencio que solo los que han compartido el borde de la muerte pueden sostener.
Cerca del mediodía, el ritmo de Naruto flaqueó.
Sus pasos se volvieron erráticos hasta que, de pronto, se detuvo en seco en medio del sendero.
Ino, que caminaba a su lado atenta a cada vibración de su chakra, lo sujetó del brazo antes de que cayera.
—¿Naruto?
—preguntó ella, pero al tocarlo soltó un pequeño grito.
La piel del rubio estaba ardiendo y una descarga estática le recorrió los dedos.
Naruto no respondió.
Tenía la mirada fija en su mano derecha, que se cerraba y abría en espasmos violentos e involuntarios.
De repente, su brazo cayó muerto a su costado, totalmente inerte.
—No lo siento…
—susurró Naruto, con la voz quebrada—.
Ino, no siento nada desde el codo hasta los dedos.
Jiraiya se detuvo y regresó hacia ellos, su rostro perdiendo toda la jovialidad habitual.
Al acercarse, vio cómo pequeñas chispas de rayo cian brotaban de los poros de Naruto, quemando levemente la tela de su capa oscura.
No era un ataque; era una fuga de energía pura que el cuerpo del chico ya no podía contener.
—Siéntate —ordenó Jiraiya con voz grave.
Ino se arrodilló tras él, colocando sus manos sobre sus sienes para intentar estabilizar su flujo mental.
Lo que Jiraiya observó al analizar la red de chakra de Naruto lo dejó aterrado: los canales de chakra, dilatados excesivamente por el uso del Kyūbi como aislante durante el torneo, estaban ahora intentando contraerse, pero el residuo del Rayo y la presión de su doujutsu actuaban como cuñas de hierro.
“No está usando el poder”, comprendió Jiraiya con un nudo en el estómago.
“Está intentando no explotar.
Su sistema nervioso es una reacción en cadena que solo se mantiene unida por pura voluntad…
y por el ancla que Ino está proporcionando.” Acamparon cuando el sol empezó a hundirse, pintando el bosque de un naranja violento.
Naruto descansaba contra un árbol, recuperando lentamente la sensibilidad bajo el masaje constante de chakra de Ino.
—Dime quién es él, viejo —dijo Naruto, rompiendo el silencio—.
El hombre que entró en la aldea.
Itachi Uchiha.
Jiraiya suspiró, atizando la fogata.
—Es un criminal de rango S, Naruto.
Masacró a su propio clan y huyó.
Pertenece a un grupo llamado Akatsuki.
Son sombras que caminan por las naciones buscando a las Bestias con Cola.
Vienen por lo que guardas dentro.
—Vienen por el Zorro —concluyó Naruto, mirando hacia la oscuridad del bosque—.
Por eso el ataque en los canales.
Por eso el interés.
—Y por eso el Zorro está tan callado —intervino Ino, mirando a Naruto a los ojos—.
Desde que salimos de la aldea, no he sentido ni una vibración de su odio.
Es un silencio antinatural, Naruto.
Naruto asintió.
Ese vacío en su mente era más aterrador que los rugidos.
El kyubi no hablaba porque estaba esperando; estaba dejando que el cuerpo de Naruto se desmoronara por el uso indebido de sus tres poderes combinados.
Si el contenedor se rompía, la bestia sería libre.
Mientras tanto, en las profundidades de Konoha, el aire era mucho más frío.
Danzō Shimura caminaba por los pasillos de la Raíz, donde el sonido de su bastón rítmico era lo único que rompía el silencio.
Frente a él, un subordinado entregó un informe.
—El Jinchūriki ha abandonado la aldea con Jiraiya y la heredera Yamanaka.
Danzō se detuvo frente a una celda de entrenamiento donde Sasuke Uchiha golpeaba un poste de madera con una furia ciega, ignorando la sangre en sus nudillos.
—Naruto Uzumaki es una herramienta defectuosa que se autodestruirá pronto —sentenció Danzō—.
Refuercen la vigilancia sobre el Uchiha.
Si el niño del dōjutsu azul cae ante Akatsuki o ante sus propios nervios, Sasuke será nuestro Plan B.
Él tiene el odio necesario para ser moldeado.
Esa noche, el frío del bosque se volvió insoportable para Naruto.
Mientras intentaba dormir, un espasmo masivo sacudió todo su cuerpo.
—¡¡Agh!!
—El grito fue ahogado, pero una onda expansiva de gravedad y electricidad barrió el campamento, apagando la fogata y agrietando el suelo bajo él.
Ino se lanzó sobre él de inmediato, ignorando las descargas que le quemaban las manos.
—¡Naruto!
¡Mírame!
¡No te sueltes!
—gritó ella, entrando en una conexión mental forzada para actuar como pararrayos de su propia energía.
Naruto no perdió el control, pero casi pierde la conciencia.
Sus ojos, antes de cerrarse, destellaron en un azul celeste tan intenso que iluminó el claro del bosque como si fuera de día.
Cuando finalmente se desplomó, exhausto y temblando, Jiraiya se acercó con el rostro sombrío.
—El tiempo se nos acaba, Ino —dijo Jiraiya, mirando las quemaduras en las manos de la chica y el estado pálido de Naruto—.
Si no encontramos a Tsunade en los próximos días…
el niño que Konoha no supo cuidar se desintegrará antes de que pueda ver el amanecer.
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