What If, Naruto con byakugan - Capítulo 64
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- Capítulo 64 - 64 Capítulo 63 Valle del fin
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64: Capítulo 63: Valle del fin 64: Capítulo 63: Valle del fin La lluvia en el Valle del Fin no caía; se desplomaba como un castigo divino sobre las efigies de piedra de Madara Uchiha y Hashirama Senju.
El estruendo de la cascada, una caída libre de agua blanca y ensordecedora, era el único testigo del fin de una era.
Sasuke Uchiha estaba suspendido en el aire, sostenido por aquellas alas membranosas que brotaban de su espalda como manos deformes.
Su piel, de un tono gris ceniciento, contrastaba con el destello púrpura que emanaba de su cuerpo.
El Sharingan de tres aspas en sus ojos negros giraba con una velocidad frenética, devorando cada detalle del entorno.
Frente a él, sobre la cabeza del Primer Hokage, Naruto Uzumaki permanecía en una rodilla.
Su brazo derecho, el que Tsunade había intentado salvar con cirugías de horas, colgaba inerte, envuelto en vendas que ahora estaban empapadas de una mezcla de agua y sangre.
Su respiración era un silbido agónico, y cada vez que exhalaba, un pequeño rastro de vapor salía de su boca.
—¡Byakugan!
—susurró Naruto, forzando sus canales de chakra.
Las venas se marcaron en relieve alrededor de sus ojos.
No hubo el aura cian del Tenseigan; solo la visión pura, blanca y analítica del Nivel 1.
Naruto no veía a su mejor amigo; veía un motor de odio sobrealimentado por un sello parásito.
Sasuke descendió lentamente, aterrizando sobre la superficie del río con una ligereza insultante.
Miró a Naruto con una mezcla de asco y una furia que trascendía lo físico.
—¿Eso es todo, Naruto?
—siseó Sasuke, su voz resonando con el eco metálico del Nivel 2—.
¿Vas a enfrentarme con ese ojo de segunda mano?
¿Dónde está el poder que usaste contra Gaara?
¿Dónde está ese resplandor azul que te hacía parecer un dios?
Naruto no respondió.
Se puso en pie con dificultad, equilibrando su peso sobre su pierna izquierda.
—¡Mírame!
—rugió Sasuke, extendiendo sus alas—.
¡He renunciado a mi humanidad!
¡He abrazado esta jaula para obtener el poder de matar a mi hermano!
Y tú…
tú vienes aquí con el cuerpo roto, usando un Byakugan que apenas puedes sostener sin que se te derrame el cerebro por la nariz.
¡Es un insulto!
—No necesito ser un dios para traerte de vuelta, Sasuke —respondió Naruto, escupiendo una masa de sangre oscura—.
Solo necesito ser tu compañero.
—¡No eres mi compañero si te guardas tu mejor arma!
—Sasuke se lanzó hacia adelante, convirtiéndose en un borrón gris—.
¡Si vas a morir, hazlo usando todo lo que tienes!
¡Pelea conmigo al cien por ciento o no vales ni el esfuerzo de matarte!
Sasuke inició el ataque con una serie de sellos realizados en menos de un segundo.
—¡Katon: Gōkakyū no Jutsu!
—Una esfera de fuego, imbuida con el chakra corrosivo del sello, voló hacia Naruto.
Naruto, con su control de chakra refinado por las tortuosas sesiones con Tsunade, no desperdició un ápice de energía.
Realizó tres sellos con su mano izquierda funcional.
—¡Fūton: Reppūshō!
(Palma de Viento Violento).
Concentró el aire en un punto infinitesimal frente a sus pies y lo detonó.
La onda de choque no intentó apagar el fuego, sino que lo rebanó por la mitad, permitiendo que la esfera se dividiera y pasara por sus costados.
Sin detenerse, Naruto corrió sobre el agua.
Su movimiento no era la carrera errática de antes; era un deslizamiento de Taijutsu de alta gama.
Sasuke intentó interceptarlo con un tajo de su ala, pero Naruto usó el Byakugan para ver la tensión en los músculos de la espalda de Sasuke milisegundos antes del movimiento.
Se agachó, dejando que el ala pasara sobre su cabeza, y realizó una secuencia de sellos de agua con una sola mano.
—¡Suiton: Suigadan!
(Colmillo de Bala de Agua).
Siete pilares de agua giratorios brotaron del río, rodeando a Sasuke.
Naruto manipuló las corrientes para que chocaran entre sí en un punto de presión central.
Sasuke, atrapado, liberó un Chidori masivo desde sus poros, evaporando el agua instantáneamente y creando una densa nube de vapor que cubrió todo el centro del valle.
Dentro del vapor, el Sharingan y el Byakugan se enfrentaron en una danza de sombras.
Sasuke atacó con una serie de puñetazos cargados de inercia, pero Naruto utilizaba el Jūken (Puño Suave) de una forma que Neji nunca habría imaginado.
No buscaba cerrar los tenketsus de forma tradicional; buscaba interferir con la frecuencia del sello maldito.
Naruto golpeó el codo de Sasuke con un pulso de Raiton interno (Capa 2).
No fue un golpe fuerte, pero fue como un cortocircuito en un cable pelado.
El brazo de Sasuke se entumeció por un segundo, su Chidori parpadeando.
—¡Maldito…!
—Sasuke giró, usando su cola ósea para golpear a Naruto en las costillas.
El impacto lanzó a Naruto contra la estatua de Hashirama.
El golpe fue tan seco que dos de sus costillas se partieron instantáneamente.
Naruto cayó al agua, su Capa 1 (Uzumaki) parpadeando peligrosamente.
—”Usa mi poder, Naruto” —la voz de Kurama retumbó en su mente—.
“Con el manto de una cola, podrías despedazarlo.
Olvida esos ojos blancos, déjame salir.” —¡No!
—rugió Naruto internamente—.
Si uso tu chakra de forma salvaje ahora, mis nervios se cristalizarán.
Tengo que ser…
un bisturí.
Sasuke, frustrado por no poder terminar la pelea rápidamente contra un “lisiado”, activó el Nivel 2 al máximo.
Sus alas se expandieron y el aire se cargó de ozono púrpura.
El valle entero parecía temblar bajo su presencia.
—¡Si no usas el Tenseigan, entonces este es el fin!
—Sasuke voló hacia el cielo, descendiendo como un meteoro de sombra—.
¡Chidori!
Naruto concentró su voluntad.
Sabía que no podía esquivarlo.
Usó el Byakugan para ver el núcleo del Chidori de Sasuke, identificando el punto exacto donde la rotación del rayo era inestable.
Realizó un único sello.
—¡Raiton: Shiroi Inazuma!
(Rayo Blanco).
Naruto no disparó un rayo; lo convirtió en una armadura segmentada en su mano izquierda.
Cuando el Chidori de Sasuke impactó, Naruto no opuso fuerza contra fuerza.
Sincronizó la vibración de su rayo con la del Chidori, “deslizándose” a través de la técnica de Sasuke como si fuera aceite sobre agua.
Pasó por debajo del brazo del Uchiha y le propinó un golpe de palma abierta cargado con el resto de su energía.
—¡Ochenta Palmas: Frecuencia de Ruptura!
El impacto hizo que los pulmones de Sasuke colapsaran.
Fue lanzado a través del agua hasta chocar con la pared de la cascada.
Pero Naruto también pagó el precio: su brazo izquierdo estalló en quemaduras de segundo grado por la fricción del rayo.
Naruto, con hilos de chakra de Kurama (Capa 3) forzando su brazo derecho lisiado a moverse como un títere macabro, comenzó a generar un orbe naranja eléctrico en su palma derecha.
Mezcló la rotación del Fūton, la perforación del Raiton y la densidad del Chakra del Zorro.
—¡¡SASUKEEE!!
—¡¡NARUTOOO!!
Ambos se lanzaron desde sus estatuas.
En el centro del valle, las dos técnicas colisionaron.
Naruto, con su Byakugan activo hasta el último segundo, vio el punto de inserción del sello en el corazón de Sasuke.
No desvió el golpe.
Lo hundió.
El Rasengan impactó de lleno en el pecho de Sasuke, mientras el Chidori negro perforaba el hombro de Naruto.
La explosión vació el río por completo.
Cuando el vapor se disipó, Naruto yacía sobre una roca, con su sistema tricapa apagado y su brazo derecho quemado.
A su lado, Sasuke estaba inconsciente, con la marca maldita retrocediendo.
Naruto había ganado.
Había logrado detener el motor de odio de su amigo.
Pero entonces, la niebla se espesó de forma antinatural.
De la cascada emergió una figura pálida: Orochimaru.
Y casi al mismo tiempo, Kakashi Hatake aterrizó en el agua, con el Sharingan descubierto y el Raikiri encendido, jadeando por el esfuerzo de llegar a tiempo.
—Qué decepción, Sasuke-kun…
ser derrotado por un lisiado —siseó Orochimaru, mirando a Naruto con una curiosidad científica—.
Naruto-kun, has ganado la batalla, pero no puedes ganar la guerra.
—Aléjate de ellos —gruñó Kakashi, posicionándose frente a sus alumnos.
—No seas necio, Kakashi —dijo Orochimaru con una sonrisa gélida—.
Mira a tu alrededor.
Kakashi y Naruto (quien abrió un ojo con esfuerzo) miraron hacia los árboles.
Allí, tres figuras de Root (Raíz), los ANBU de Danzō, observaban en silencio.
Estaban esperando el fracaso de Kakashi para intervenir y “limpiar” el desastre llevándose a ambos niños.
—Hagamos un trato, Naruto-kun —dijo Orochimaru—.
Déjame llevarme a Sasuke.
Si lo haces, no atacaré Konoha en los próximos tres años y dejaré que tus amigos en el bosque vivan.
Si intentas retenerlo, Danzō aprovechará el caos para matarte aquí mismo y yo me llevaré a Sasuke sobre tu cadáver.
Naruto miró a Sasuke.
Había ganado, pero el mundo político lo estaba aplastando.
Si se quedaba con Sasuke, Danzō los destruiría.
Si dejaba que se fuera, Sasuke viviría para pelear otro día.
—…
Llévatelo —susurró Naruto, con lágrimas de sangre—.
Pero si le haces daño…
mis ojos serán lo último que veas.
Orochimaru rió y, en un parpadeo, desapareció con el Uchiha.
Kakashi apretó los dientes, sintiendo la mayor derrota de su vida.
Miró a Naruto, quien se hundía en la inconsciencia.
—Kakashi-sensei…
—murmuró Naruto—.
Esto…
es un secreto.
La aldea debe creer que él me venció y huyó.
Nadie puede saber que lo dejé ir…
o Danzō nos usará como excusa para tomar el poder.
Kakashi asintió con un dolor insoportable, ocultando su Sharingan.
Mientras cargaba a Naruto, las sombras de Root se desvanecieron.
La verdad del Valle del Fin quedaría enterrada bajo la lluvia.
Naruto había ganado la pelea física, pero había cedido ante la realidad para salvar lo poco que quedaba de su mundo.
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