Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

What If, Naruto con byakugan - Capítulo 68

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. What If, Naruto con byakugan
  4. Capítulo 68 - 68 Capítulo 67 El temple de hierro
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

68: Capítulo 67: El temple de hierro 68: Capítulo 67: El temple de hierro El bosque de los Cedros Negros era un lugar donde el sonido se devoraba a sí mismo.

No había pájaros, solo el murmullo de un arroyo cercano y el roce metálico de una hoja saliendo de su vaina.

Naruto estaba de pie en el centro de un círculo de estacas de madera.

Su brazo derecho, aún rígidamente envuelto en vendas especiales, permanecía pegado al cuerpo.

En su mano izquierda sostenía la wakizashi gris.

Una nueva venda, más gruesa y sin aberturas, cubría sus ojos por completo.

—¡Byakugan!

—susurró Naruto por instinto, intentando forzar la visión de frecuencia para “ver” las estacas.

—¡No!

—El grito de Jiraiya fue seguido por un golpe seco de su bastón en las costillas de Naruto—.

Te dije que nada de dōjutsu.

Si usas el Byakugan para esto, solo estás haciendo trampa a tus propios nervios.

Naruto cayó al suelo, soltando la espada.

El acero chocó contra una piedra con un sonido que le resultó doloroso.

—Maestro, no puedo sentir el equilibrio si no veo dónde estoy —protestó Naruto, apretando los dientes—.

Mi Capa 1 está ciega.

—Tu Capa 1 está intoxicada —replicó Jiraiya, sentado en una rama alta—.

Confías tanto en lo que “ves” que has olvidado lo que “eres”.

La espada no se mueve con los ojos, se mueve con el centro de gravedad.

Inténtalo de nuevo.

Escucha el desplazamiento del aire.

Naruto se puso en pie.

Trató de desenvainar rápido, pero su ansiedad por fallar disparó un micro-pulso de Raiton involuntario.

La espada, fiel a su naturaleza de ancla, absorbió la descarga y se volvió pesada como el plomo, tirando del brazo de Naruto hacia abajo y haciéndolo perder el equilibrio.

—Fallas porque estás pensando en el siguiente movimiento antes de terminar este —dijo Jiraiya—.

Si miras demasiado el futuro, fallas el presente.

Estás tan obsesionado con “no ser débil mañana” que no aceptas que hoy tu brazo izquierdo no tiene la fuerza necesaria.

Naruto respiró hondo.

Dejó de intentar predecir el golpe.

Se concentró en el peso del acero, en la rugosidad de la empuñadura y en el silencio.

Cuando finalmente desenvainó, no hubo rayo, no hubo prisa.

Solo un corte limpio que rozó la madera de la estaca.

La espada no castigó sus nervios.

Por primera vez, el hierro se sintió ligero.

A cientos de kilómetros, en la morgue subterránea de Konoha, el aire era gélido.

Ino Yamanaka estaba de pie frente al mismo cuerpo que no pudo salvar semanas atrás.

El chūnin, ahora pálido y frío, yacía sobre la mesa de acero.

A su lado, Sakura Haruno sostenía una bandeja de instrumentos, observando con una mezcla de respeto y preocupación.

Tsunade permanecía al fondo, con los brazos cruzados, siendo una sombra que exigía perfección.

—Ábrelo, Ino —ordenó Tsunade—.

No busques una disculpa en su rostro.

Busca la verdad en sus tendones.

Con manos que ya no temblaban por miedo, sino que vibraban por concentración, Ino realizó la incisión.

Al exponer la red de chakra del brazo del paciente, el error saltó a la vista como una quemadura negra entre los hilos azules.

—Aquí está —susurró Ino.

Su voz era ahora clínica, despojada de la calidez civil—.

No fue una fluctuación emocional.

Fue una sobrecompensación.

Al ver que su canal de chakra se cerraba por el rayo, inyecté demasiado chakra médico para “forzar” la apertura.

El exceso rompió el tejido conectivo.

—Exacto —dijo Tsunade, acercándose—.

Intentaste salvarlo con fuerza bruta.

En medicina, la fuerza bruta es asesinato.

No estás aquí para salvar vidas, Ino.

Estás aquí para estabilizar sistemas.

La vida se encarga de salvarse sola si tú le das el entorno correcto.

Ino tomó un bisturí de chakra.

Bajo la mirada atenta de Sakura, comenzó a limpiar el tejido necrótico del cadáver.

Era un ejercicio de necropsia para aprender a “cortar” sin dañar el entorno.

Sus dedos se movían con una cadencia nueva; ya no veía al hombre, veía un mapa de fallos y aciertos.

Por primera vez, Ino cortó carne con una precisión que rozaba lo artístico.

No había duda en su muñeca.

Había aceptado que la muerte de este hombre era su responsabilidad, y que la única forma de honrar ese error era no volver a cometerlo nunca.

—La madurez profesional —murmuró Tsunade para sí misma al ver la mirada de Ino— comienza cuando dejas de llorar por el paciente y empiezas a estudiar por qué murió.

Ino terminó la sutura de práctica sobre el cuerpo inerte.

Se limpió el sudor de la frente, pero sus ojos permanecieron fijos en la herida.

Ya no entrenaba para ser “la compañera de Naruto”.

Estaba entrenando para ser la cirujana que pudiera reconstruir lo que Naruto, en su imprudencia, seguramente volvería a romper.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo